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Mons. Mario L.B. Mauli贸n, Homilia Misa Crismal A帽o 2002
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Homilia Misa Crismal A帽o 2002

Queridos Hermanos:

1. Estamos celebrando, en la Misa Crismal, uno de los m谩s significativos encuentros diocesanos. Acompa帽ar al Se帽or Jes煤s en su Pasi贸n, Muerte y Resurrecci贸n, como lo haremos en este inminente Solemne Triduo Pascual que estamos por comenzar, es una manera muy humana de hablar. M谩s bien, es 脡l quien nos precede, convoca y acompa帽a. Su sufrimiento y la alegr铆a de su triunfo pascual son los que nos salvan.

Lo hacemos en este a帽o con el peso y el sufrimiento de lo que vivimos como creyentes que formamos parte de una Patria en crisis y que requiere de nosotros respuestas y propuestas coherentes con nuestra fe. El Se帽or que nos salva es el que nos env铆a a nuestro mundo, a nuestra realidad, herida y en situaci贸n de riesgo.

Frente a todo lo que nos pasa no basta con lamentarnos, enojarnos, quejarnos o inculpar. Es preciso, sobre todo, que como creyentes, levantando los ojos al Se帽or (como lo indicaba la 2陋 Lectura) miremos nuestra realidad pero con los ojos u el coraz贸n de Jes煤s.

脡l llor贸 sobre su Patria, por la dureza del coraz贸n de sus miembros y por los males que le sobrevendr铆an. 脡l sabe qu茅 es y c贸mo se siente el dolor por la propia Naci贸n. Sus sentimientos, asumidos y compartidos, nos han de llevar a preguntarnos no s贸lo qu茅 nos pasa y por qu茅 nos pasa, sino tambi茅n qu茅 responsabilidad nos cabe y qu茅 caminos recorrer para que tambi茅n nuestra vida se entregue diaria y generosamente por la vida de los dem谩s.

2. Vengo a esta Celebraci贸n con el recuerdo fresco del encuentro con el Santo Padre, el papa Juan Pablo II cuyo conocimiento de la Argentina y cuya preocupaci贸n por lo que vivimos manifiestan su coraz贸n de Padre y Pastor. Sus palabras, lucidas y alentadoras, deben constituir una referencia precisa en nuestras actividades eclesiales, en nuestras programaciones pastorales y en nuestras vidas personales. Por eso, los exhorto no s贸lo a leerlas sino a tenerlas muy metidas en el coraz贸n, principalmente al momento de hacer opciones y decisiones.

3. Con gozo puedo traer a esta Celebraci贸n el B谩culo de Mons. Carlos Ponce de Le贸n. El actual Obispo de Avellaneda-Lan煤s, Mons. Rub茅n Frassia, que lo hab铆a recibido como regalo de ordenaci贸n episcopal de quien lo ten铆a por decisi贸n del albacea de Monse帽or, me lo acaba de entregar para que est茅 definitivamente en nuestra Di贸cesis, de la que Monse帽or Carlos fue celoso y ejemplar Pastor. Como signo de esa continuidad que arranca de los mismos Ap贸stoles, tengo la alegr铆a de usarlo en esta Celebraci贸n.

4. Al consagrar hoy el Santo Crisma y bendecir los 脫leos, estamos celebrando la unci贸n del Esp铆ritu. Esa unci贸n que se hizo en nuestro cuerpo fue signo e instrumento de la Unci贸n del Esp铆ritu en nuestras personas.

Jes煤s se proclam贸 ungido, lleno, empapado por el Esp铆ritu. El Esp铆ritu del Se帽or lo consagr贸 y lo envi贸 a dar la buena noticia a los pobres, a liberar a los cautivos, a dar vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos, a proclamar un a帽o de gracia del Se帽or.

Nosotros somos esos pobres , esos cautivos , esos ciegos , esos oprimidos . Por nosotros y para nosotros 脡l fue ungido. Por nosotros y para nosotros, 脡l asumi贸, generosamente y hasta sus 煤ltimas consecuencias, sin quejas y con prontitud, la misi贸n del Esp铆ritu.

5. Y, a nosotros, salv谩ndonos, nos incorpor贸 a 脡l. A nosotros nos entrega 脡l el mismo Esp铆ritu que 脡l lo ungi贸, lo consagr贸 y lo envi贸. En distintos modos y grados nos unge con su Esp铆ritu.

Por eso hoy celebramos y renovamos la gracia de nuestro Bautismo por el que somos hijos, de nuestra Confirmaci贸n por la que somos testigos y de nuestra Ordenaci贸n por la que somos instrumentos de 脡l, Cabeza de la Iglesia.

Con su misma Unci贸n, nosotros somos destinados a su misma misi贸n: los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos, los necesitados de gracia. Estas palabras, siempre, pero con una fuerza muy especial, muestran la parte dolorosa del hombre y su ra铆z mas profunda: el pecado y el ego铆smo humanos. Solidarios en la misma situaci贸n y condici贸n que los dem谩s, los creyentes, por Jes煤s y por la unci贸n que de 脡l recibimos, estamos tambi茅n destinados a curar, a sanar, a resta帽ar como 脡l lo hizo.

Bautizados, Confirmados y Ordenados, cada uno con modos propios de realizarla, tenemos la misma misi贸n: ir al hombre a anunciarle y a hacerle visible la salvaci贸n de Jes煤s. En cada 谩mbito y en cada ambiente se espera que cumplamos esta misi贸n. Catequesis, Liturgia, C谩ritas, Educaci贸n, la Pastoral en sus diferentes 谩reas son los modos y los cauces c贸mo todos los Fieles, Laicos, Consagrados y sacerdotes, estamos impulsados a concretar la misi贸n de Jes煤s.

6. La Unci贸n que nos va configurando a 脡l, nos hace, como 脡l, testigos. 脡l es el Testigo Fiel del Padre, del Esp铆ritu, de la Verdad, de la Vida.

Su fidelidad es nuestra salvaci贸n y nuestra esperanza. Toda su vida fue fidelidad: laboriosa, generosa, hasta la muerte. Pid谩mosla para nosotros y trabajemos en ella, para ser tambi茅n nosotros, en estos momentos tan dif铆ciles, tan desafiantes y tan estimulantes, testigos fieles de Jes煤s. Y por lo mismo, gestores de la reconciliaci贸n y valientes y audaces servidores de quienes m谩s necesitan.

7. Mar铆a es la Esposa del Esp铆ritu Santo que al fecundarla le hizo concebir a Jes煤s. Ella es tambi茅n, la Virgen Fiel.

Invoqu茅mosla. Imit茅mosla. Para ser fieles al Se帽or como Ella fue fiel al Se帽or.

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