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S.S. Juan Pablo II, Vitae mysterium
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Vitae mysterium

Carta apost贸lica del Sumo Pont铆fice Juan Pablo II, en forma de "Motu proprio" con la que el Papa instituye la Academia Pontificia para la vida

1. EL MISTERIO DE LA VIDA, y en especial de la vida humana, atrae cada vez m谩s la atenci贸n de los estudiosos, impulsados por las extraordinarias posibilidades que el progreso de la ciencia y de la t茅cnica brinda hoy a sus investigaciones. La nueva situaci贸n, a la vez que abre fascinantes perspectivas de intervenci贸n en los manantiales mismos de la vida, plantea asimismo m煤ltiples e in茅ditas cuestiones de orden moral, que el hombre no puede descuidar sin correr el riesgo de dar pasos tal vez irreparables.

Consciente de ello, la Iglesia, que por mandato de Cristo tiene la misi贸n de iluminar las conciencias de los hombres sobre las exigencias morales que brotan de su naturaleza, "despu茅s de haber considerado los datos adquiridos por la investigaci贸n y la t茅cnica, desea proponer, en virtud de la propia misi贸n evang茅lica y de su deber apost贸lico, la doctrina moral conforme a la dignidad de la persona y a su vocaci贸n integral" (Congregaci贸n para la doctrina de la fe, instrucci贸n Donum vitae, 1, cf. L'Osservatore Romano, edici贸n en lengua espa帽ola, 15 de marzo de 1987, p. 149). Esa tarea es particularmente urgente en nuestro tiempo, si se considera que "en la aceptaci贸n amorosa y generosa de toda vida humana, sobre todo si es d茅bil o enferma, la Iglesia vive hoy un momento fundamental de su misi贸n tanto m谩s necesaria cuanto m谩s dominante se hace una 鈥榗ultura de muerte鈥�" (Christifideles laici, 38).

2. Desde hace ya muchos siglos, la Iglesia se ha comprometido en el campo de la sanidad y a menudo se ha anticipado a las intervenciones de los Estados. Mediante su acci贸n asistencial y pastoral, sigue proclamando tambi茅n hoy el evangelio de la vida en las diversas situaciones hist贸ricas y culturales, vali茅ndose de una pedagog铆a fiel a la verdad evang茅lica y atenta a los signos de los tiempos. En el 谩mbito de la sanidad, de manera especial, siente la necesidad de profundizar todo posible conocimiento al servicio de la vida humana para que, all铆 donde la t茅cnica no sea capaz de dar respuestas exhaustivas, pueda manifestarse la ley de la caridad. Esta ley, en efecto, inspira toda su actividad misionera y la impulsa a expresar de manera siempre viva y actual el mensaje de Cristo, que vino para que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia (cf. Jn 10, 10).

3. Al instituir, el 11 de febrero de 1985, la Comisi贸n pontificia, ahora Consejo pontificio para la pastoral de los agentes sanitarios, se帽al茅, entre sus finalidades, la de "explicar, defender y difundir las ense帽anzas de la Iglesia en materia de sanidad, y fomentar su penetraci贸n en la pr谩ctica" (Motu proprio Dolentium hominum, 6; cf. L'Osservatore Romano, edici贸n en lengua espa帽ola, 24 de febrero de 1985, p. 12). Y esa finalidad del dicasterio citado la reafirm茅 en la constituci贸n apost贸lica Pastor bonus (art. 153, 搂 搂 3-4). Eso exige que todos los agentes sanitarios deben formarse adecuadamente en el campo de la moral y en el de la bio茅tica (cf. Asamblea especial para Europa del S铆nodo de los obispos de 1991, Declaraci贸n final, 10), para que quede de manifiesto que la ciencia y la t茅cnica, puestas al servicio de la persona humana y de sus derechos fundamentales, contribuyen al bien integral del hombre y a la realizaci贸n del proyecto divino de salvaci贸n (cf. Gaudium et spes, 35).

4. Con vistas al logro de esas finalidades, despu茅s de haber recogido las sugerencias manifestadas por los m谩ximos responsables de la pastoral sanitaria, y consciente de que la Iglesia, en el servicio a la vida, no puede menos de encontrarse con la ciencia (concilio ecum茅nico Vaticano II, Mensaje a los hombres del pensamiento y de la ciencia, 8 de diciembre de 1965), con este motu proprio instituyo la Academia pontificia para la vida, que, a tenor de sus Estatutos, es aut贸noma. Ahora bien, est谩 vinculada y act煤a en 铆ntima relaci贸n con el Consejo pontificio para la pastoral de los agentes sanitarios. Tendr谩 la misi贸n espec铆fica de estudiar, informar y formar en lo que ata帽e a las principales cuestiones de biomedicina y derecho, relativas a la promoci贸n y a la defensa de la vida, sobre todo en las que guardan mayor relaci贸n con la moral cristiana y las directrices del Magisterio de la Iglesia.

5. La Academia pontificia para la vida, con sede en el Vaticano, ser谩 dirigida por el presidente, nombrado por mi, el cual contar谩 con la ayuda de un Consejo y un consejero eclesi谩stico. Corresponder谩 al presidente de la Academia pontificia convocar su asamblea, impulsar sus actividades, aprobar su programaci贸n anual, vigilar su administraci贸n, a tenor de sus Estatutos propios, que se han de someter a la aprobaci贸n de la Sede Apost贸lica.

Los miembros de la Academia, nombrados por m铆, ser谩n escogidos de las diversas ramas de la ciencia biom茅dica y de las ciencias m谩s 铆ntimamente relacionadas con los problemas que ata帽en a la promoci贸n y defensa de la vida.

Tambi茅n est谩n previstos miembros que colaborar谩n por correspondencia.

6. Invocando la asistencia divina sobre la actividad de la nueva Academia, cuyos trabajos seguir茅 con vivo inter茅s, me complace impartir a todos sus miembros y colaboradores y a cuantos contribuyan al 茅xito de esta iniciativa, la bendici贸n apost贸lica.

Vaticano, 11 de febrero de 1994, d茅cimo sexto a帽o de mi pontificado.

Joannes Paulus pp. II

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