Arturo Salazar Larra铆n, Nueva Evangelizaci贸n y defensa de la vida

Nueva Evangelizaci贸n y defensa de la vida

Los organizadores de este Congreso nos piden propuestas concretas para defender la vida y la dignidad de la persona humana a la luz de la ense帽anza de la Iglesia y desde el 谩rea de influencia de cada quien.

Quisiera plantear esas propuestas concretas, pero antes de ello me gustar铆a establecer algunos supuestos sin los cuales 茅stas podr铆an parecer fuera de contexto.

1. Creo que las propuestas concretas que este Congreso pide deben partir:

a) de una evaluaci贸n, lo m谩s completa y objetiva posible, de las dimensiones y la naturaleza de la amenaza que en estos a帽os enfrentan la vida y la dignidad de las personas.

b) de la adecuada elecci贸n de aquellos medios que, estando a nuestro alcance, posean eficacia para contrarrestar la especial naturaleza y las enormes dimensiones de esa amenaza.

c) de los requerimientos espec铆ficos del 鈥渘uevo impulso evangelizador鈥 solicitado (y, por tanto, de los medios que lo hagan posible) para enfrentar esas amenazas con proyecci贸n p煤blica y social.

2. En primer t茅rmino, creo que es necesario medir esas dos dimensiones en que aparece esa amenaza: su cuant铆a y su intensidad o su dimensi贸n y naturaleza.

Sobre la naturaleza y las dimensiones de tales amenazas contra la vida y la dignidad de la persona humana nada hay m谩s pertinente y esclarecedor que la reciente enc铆clica sobre El Evangelio de la vida.

En el n. 17 de esa enc铆clica el Papa nos habla de c贸mo las amenazas contra la vida 芦adquieren dimensiones enormes禄. 芦La humanidad de hoy 鈥攄ice鈥 nos ofrece un espect谩culo verdaderamente alarmante, si consideramos no s贸lo los diversos 谩mbitos en los que se producen los atentados contra la vida, sino tambi茅n su singular proporci贸n num茅rica禄1. Creo que 茅sta es la primera realidad que debemos registrar.

En la enc铆clica el Papa habla asimismo de la especial naturaleza y de sus or铆genes como procedentes no s贸lo del exterior, de la fuerza de la naturaleza o de los 鈥淐a铆nes鈥 que asesinan a los 鈥淎beles鈥. Las amenazas contra la vida ya no proceden, como anta帽o, de las guerras, las cat谩strofes naturales o la conducta criminal de algunos solapados. Se trata ahora, dice, de 芦amenazas programadas de manera cient铆fica y sistem谩tica禄2.

Cada uno de los t茅rminos empleados aqu铆 por el Papa es rigurosamente significativo: amenazas programadas (es decir, anticipadas y dise帽adas); de manera cient铆fica (es decir, amenazas que est谩n met贸dicamente investigadas y ordenadas en funci贸n de su eficacia y efectos); y sistem谩tica (es decir, entrelazadas entre s铆 de un modo funcional y reiterativo con vistas a su objetivo principal).

Por todas estas razones el Papa concluye a rengl贸n seguido: 芦estamos en realidad 鈥攄ice鈥 ante una objetiva "conjura contra la vida", que ve implicadas incluso a Instituciones internacionales dedicadas a alentar y programar aut茅nticas campa帽as de difusi贸n de la anticoncepci贸n, la esterilizaci贸n y el aborto禄3.

De la magnitud e intensidad de estas amenazas empezamos ya a tener y a comprobar en cada pa铆s y en el mundo entero dolorosas realidades. Una simple relaci贸n de los recursos econ贸micos destinados a financiar todas y cada una de las fases de esa conjura, nos ofrece una idea del desaf铆o que enfrentamos. Son numerosos los organismos internacionales, las fundaciones privadas, las organizaciones no gubernamentales y las reparticiones de los gobiernos que coinciden en aportar y aplicar fondos para ello.

El prop贸sito (que hace alg煤n tiempo pudo aparecer a algunos exagerado o ultramontano) est谩 ya a la vista: la erosi贸n potencial, radical y sistem谩tica de los fundamentos morales de la humanidad. A tal erosi贸n (uniones homosexuales, feminismo auton贸mico, sexismo, abortos masivos y legalizados, esterilizaci贸n, eugenesia, familias de un solo progenitor, hogares escasos o constituidos tan s贸lo por un televisor y un garaje) se le suele llamar con cierto eufemismo 鈥渃ambio en la sociedad鈥.

Los medios m谩s eficaces y estrat茅gicos para lograr esos prop贸sitos fueron enumerados por James Grant, de la Unicef, en unas recientes declaraciones: los ni帽os y las mujeres en conjunto son el 鈥淐aballo de Troya鈥 mediante el cual se producir谩 el cambio en la sociedad4.

Para quienes vivimos hoy en el Per煤 esas amenazas (que en el pasado reciente apenas eran un indicio) se han convertido ya a trav茅s de la ley en un atentado p煤blico y abusivo de la autoridad, especialmente por lo que se refiere a la vida potencial de nuestro pueblo.

3. Dadas estas magnitudes y estilos de la amenaza lo recomendable ser铆a, como se dice, comenzar por el principio. Con todo lo relativo que es atribuirlo todo a un factor, a una sola causa, me atrever铆a a suponer que el 鈥淐aballo de Troya鈥 de la represi贸n demogr谩fica fue introducido hace 197 a帽os con la supuestamente 鈥渃ient铆fica鈥 asociaci贸n malthusiana entre econom铆a y demograf铆a, poblaci贸n y hambre.

Creo que la punta del hilo que podr铆a deshilvanar el ovillo de esa amenaza programada, cient铆fica y sistem谩tica contra la vida y la dignidad de las personas, podr铆a ser la llamada 鈥渢rampa demogr谩fica鈥 en la que, seg煤n algunos, habr铆a ca铆do la humanidad hace casi dos siglos. Los laicos 鈥攑or lo menos en el Per煤鈥 hemos sido un tanto negligentes para analizar en todos sus aspectos esa supuesta 鈥渢rampa鈥, especialmente por lo que se refiere a sus vinculaciones con el desarrollo econ贸mico y con los bolsones de pobreza.

La demograf铆a nos ha parecido siempre una disciplina ex贸tica o extravagante. Quiz谩 debido a ello ha permanecido bastante relegada en los planes de estudio de nuestras universidades y centros de ense帽anza superior. La demanda laboral de profesionales de esa especialidad ha provenido hasta ahora de los organismos internacionales del establishment anti-vida, que son precisamente los abastecedores sistem谩ticos de nuestros gobiernos, no s贸lo de recursos econ贸micos sino de especialistas en demograf铆a. El Papa recoge esta inquietud en su enc铆clica sobre El Evangelio de la vida: 芦Otro fen贸meno actual 鈥攄ice鈥, en el que confluyen frecuentemente amenazas y atentados contra la vida, es el demogr谩fico禄5.

Una propuesta concreta, a mediano plazo, podr铆a ser por eso la activaci贸n consciente y programada de la ense帽anza de las especialidades demogr谩ficas en los centros educativos cat贸licos, enalteciendo las vocaciones y abriendo el campo laboral indispensable para que esas vocaciones y capacidades no terminen frustr谩ndose.

4. Otra de las caracter铆sticas de la amenaza organizada por el establishment antidemogr谩fico contra la vida y dignidad de las personas es la integraci贸n y eficacia de los medios que han seleccionado para sus fines. Uno de esos medios es la ley. Pero 茅sta es siempre, tanto por su origen como por su elaboraci贸n, una creatura pol铆tica. En los reg铆menes representativos, la pol铆tica est谩 siendo condicionada, cada vez m谩s, por las opiniones de los ciudadanos y 茅stas por los valores en que la sustentan.

Creo que en esta 谩rea est谩 ubicada tambi茅n nuestra primera l铆nea de batalla.

Hacer leyes es crear normas jur铆dicas y crear normas jur铆dicas es establecer pautas de conducta para todos. Si en la actualidad hay una tendencia generalizada entre los ciudadanos de un pa铆s, 茅sa no es otra que la preservaci贸n de las autonom铆as individuales frente al asedio del poder pol铆tico y fiscal. La ley es b谩sicamente una intrusi贸n pol铆tica en la vida de los ciudadanos; se las ingenia, sin embargo, para convertirse en una intrusi贸n en la vida personal de ellos, como ha ocurrido recientemente en el Per煤.

Por definici贸n y exigencias internas, la ley rige exclusivamente sobre los actos o la conducta externa de las personas. No es aplicable a los pensamientos o sentimientos de sus ciudadanos. Es una aberraci贸n jur铆dica suponer y consentir que la ley (y los gobiernos que la aplican o gestionan) se metan con los pensamientos y los deseos de las personas; menos a煤n que se metan con sus decisiones de alcoba. Y, sin embargo, tanto la ley como los gobiernos lo hacen continuamente. Este abuso pasa por lo general inadvertido porque viene disfrazado de 鈥渂ien com煤n鈥. Definitivamente, 茅ste es un concepto que es necesario redefinir.

La actividad pol铆tica es crucial, especialmente por su relaci贸n con la concepci贸n y elaboraci贸n de las leyes. Los cristianos, por lo menos en el Per煤, han huido o desertado de esa actividad, dejando el campo a improvisados o malintencionados. Una propuesta concreta es encontrar los canales apropiados para que, dentro de la pluralidad necesaria, se aumente la participaci贸n pol铆tica de laicos comprometidos. La experiencia hace urgente el aumento de esa participaci贸n. Como dice Juan Pablo II, 芦al Evangelio de la vida se le sirva tambi茅n mediante formas de animaci贸n social y de compromiso pol铆tico, defendiendo y proponiendo el valor de la vida en nuestras sociedades cada vez m谩s complejas y pluralistas禄. Los responsables de la vida p煤blica 鈥攃ontin煤a鈥 芦tienen el deber de tomar decisiones valientes en favor de la vida, especialmente en el campo de las disposiciones legislativas... Si las leyes no son el 煤nico instrumento para defender la vida humana, sin embargo desempe帽an un papel muy importante y a veces determinante en la promoci贸n de una mentalidad y de unas costumbres. Repito una vez m谩s 鈥攃oncluye el Papa鈥 que una norma que viola el derecho natural a la vida de un inocente es injusta y, como tal, no puede tener valor de ley禄6.

En la promoci贸n de la mentalidad y las costumbres 鈥攓ue son, o deber铆an ser, presupuestos y no consecuencias de la ley pol铆tica鈥 juega un papel importante no s贸lo el legislador sino tambi茅n instituciones formadoras de opini贸n como la escuela, la familia, el partido, e incluso la predicaci贸n de los religiosos.

Es necesario reconocer que tras el nombre amplio y generoso de la doctrina social de la Iglesia se cobijaron en el pasado reciente tendencias ideol贸gicas que le restaron claridad, provocando entre los laicos confusi贸n, antagonismos o deserciones pol铆ticas.

En setiembre de 1993, en la Universidad de Riga, Juan Pablo II aclar贸 de modo m谩s que suficiente lo que era y lo que no era la doctrina social de la Iglesia. En esa ocasi贸n dijo que 芦en la visi贸n de la Iglesia, en efecto, la esfera religiosa y la pol铆tico-econ贸mica, a pesar de tener puntos en com煤n, conservan una autonom铆a intr铆nseca que es necesario respetar y promover禄7.

Es evidente que la esfera pol铆tica no ha respetado el 谩mbito y la autonom铆a de la conducta moral de los fieles, que corresponde a la esfera religiosa vigilar y cautelar. Las instituciones del matrimonio y la familia no ser铆an presa posible o f谩cil si estuvieran fundadas s贸lidamente en la moral cat贸lica. La campa帽a subliminal a que est谩n siendo sometidas no representar铆a peligro alguno. 脡sta es, sin duda, una tarea concreta y plausible.

El 鈥渘uevo impulso evangelizador鈥 deber铆a poner un mayor 茅nfasis en la formaci贸n moral de los fieles, especialmente por lo que se refiere a los valores (morales, 茅ticos y sociales) en que se funda la relaci贸n amorosa, la sexualidad humana y las instituciones que se desprenden de ellas: el matrimonio y la familia. Ning煤n ataque desde fuera puede ser peligroso si al interior de ellas existe una s贸lida formaci贸n de moral cat贸lica.

5. Ser铆a 煤til por todo ello unificar las estrategias dividiendo con claridad el frente moral (que es menester defender y reconstruir) del frente pol铆tico y econ贸mico, que es menester enfrentar y abordar. La esfera religiosa y la pol铆tico-econ贸mica de que hablaba el Papa en Riga poseen, es verdad, una autonom铆a intr铆nseca que la jerarqu铆a debe respetar. Pero los laicos cat贸licos navegamos en ambos mares a la vez y estamos obligados a actuar con coherencia dentro de ellos. Hay muchas tareas que exigen esa coherencia: tanto en el terreno estrictamente econ贸mico, como en el pol铆tico, en el cultural y en el cient铆fico, hay enormes tareas que cumplir. Bajo principios s贸lidos de moral cat贸lica y con una divisi贸n racional del trabajo podemos desenmascarar ese 鈥淐aballo de Troya鈥 que se trata de introducir en nuestras sociedades y hasta en nuestros hogares. Hay muchas mentiras y disfraces que echar abajo. Nada de lo que se sostiene es cierto. Es preciso que los laicos estrenemos una nueva militancia con vistas al nuevo siglo y a la Nueva Evangelizaci贸n.


1

Evangelium vitae, 17.

2

Lug. cit.

3

Lug. cit.

4

Ver 芦PRI禄, junio-agosto 1995.

5

Evangelium vitae, 16.

6

Evangelium vitae, 90.

7

Juan Pablo II, Discurso al mundo de la cultura, Letonia, 9/9/1993, 2.

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