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Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Reglamento para el examen de las doctrinas
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Reglamento para el examen de las doctrinas

Art. 1. La Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe tiene la misi贸n de promover y tutelar la doctrina sobre la fe y las costumbres en todo el orbe cat贸lico.1 Al perseguir este fin ella presta un servicio a la verdad, salvaguardando el derecho del Pueblo de Dios a recibir integralmente y en su pureza el mensaje del Evangelio. Por tanto, para que la fe y las costumbres no sufran da帽o a causa de errores divulgados de cualquier modo, ella tiene tambi茅n el deber de examinar los escritos y las opiniones que aparecen contrarios a la recta fe o peligrosos.2

Art. 2. Esta fundamental preocupaci贸n pastoral, por otra parte, concierne a todos los Pastores de la Iglesia, quienes tienen el deber y el derecho de vigilar, ya sea individualmente, ya sea reunidos en Concilios particulares o en las Conferencias Episcopales, para que no se lesionen la fe y las costumbres de los fieles a ellos encomendados.3 Para ese fin ellos pueden servirse tambi茅n de las Comisiones Doctrinales, que constituyen un 贸rgano consultivo institucionalizado para ayudar a las mismas Conferencias Episcopales y a cada uno de los Obispos, en su celo por la doctrina de la fe.4 De cualquier modo permanece firme el principio que la Santa Sede puede siempre intervenir, y por norma interviene, cuando el influjo de una publicaci贸n sobrepasa los l铆mites de una Conferencia Episcopal, o bien cuando el peligro para la fe reviste particular gravedad.5 En tal caso, la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe se atiene al siguiente procedimiento:

I. Examen preliminar

Art. 3. Los escritos o doctrinas se帽aladas, divulgadas de cualquier modo, son objeto de la atenci贸n de la Secci贸n competente, la cual los somete al examen del Congresso. Despu茅s de una primera valoraci贸n de la gravedad de la cuesti贸n, el Congresso decide si se deba iniciar o no un estudio de Oficio.

II. Estudio de oficio

Art. 4. El escrito, comprobada su autenticidad, viene sometido a un cuidadoso examen, efectuado con la colaboraci贸n de uno o m谩s Consultores de la Congregaci贸n u otros peritos en la materia.6

Art. 5. El resultado de dicho examen es presentado al Congresso, el cual decide si 茅ste es suficiente para intervenir ante las Autoridades locales, o bien si se debe profundizar el examen seg煤n las otras dos modalidades previstas: examen ordinario o examen con procedimiento urgente.7

Art. 6. Los criterios para tal decisi贸n se refieren a los eventuales errores encontrados, teniendo en cuenta su evidencia, gravedad, difusi贸n, influjo y el peligro de da帽o a los fieles.

Art. 7. El Congresso, si ha juzgado suficiente el estudio efectuado, puede confiar el caso directamente al Ordinario8 y, por medio suyo, hacer conocer al Autor los problemas doctrinales presentes en su escrito. En este caso el Ordinario es invitado a profundizar la cuesti贸n y a pedir al Autor que ofrezca las necesarias aclaraciones, para luego someterlas al juicio de la Congregaci贸n.

III. Examen con procedimiento ordinario

Art. 8. El examen ordinario se adopta cuando un escrito parece contener errores doctrinales graves, cuya identificaci贸n requiere un atento discernimiento y su negativo influjo sobre los fieles no parece tener particular urgencia. Este examen se articula en dos fases: la fase interna, constitu铆da por la investigaci贸n previa efectuada en la sede de la Congregaci贸n,9 y la fase externa que prev茅 la contestaci贸n y el dialogo con el Autor.10

Art. 9. El Congresso designa dos o m谩s peritos que examinan los escritos en cuesti贸n, expresan su propio parecer y disciernen si el texto es conforme con la doctrina de la Iglesia.

Art. 10. El mismo Congresso nombra el 芦relator pro auctore禄, cuya tarea es mostrar con esp铆ritu de verdad los aspectos positivos de la doctrina y los m茅ritos del Autor, cooperar con la genuina interpretaci贸n de su pensamiento en el contexto teol贸gico general y expresar un juicio sobre la influencia de las opiniones del Autor. Para tal fin 茅l tiene el derecho de examinar toda la documentaci贸n concerniente el caso.

Art. 11. La relaci贸n de la Secci贸n competente, que contiene todas las noticias 煤tiles para el examen del caso 鈥搃ncluidos los relativos precedentes鈥�, los estudios de los peritos y la presentaci贸n del 芦relator pro auctore禄, es distribuida a la Consulta.

Art. 12. A la Consulta pueden ser invitados, adem谩s de los Consultores de la Congregaci贸n, del 芦relator pro auctore禄 y del Ordinario del mismo, que no puede hacerse substituir y est谩 vinculado al secreto, tambi茅n los peritos que han preparado los estudios de los escritos en cuesti贸n.11 La discusi贸n inicia con la exposici贸n del 芦relator pro auctore禄, que hace una presentaci贸n complexiva del caso. A continuaci贸n, intervienen el Ordinario del Autor, los peritos y cada uno de los Consultores expresando, de viva voz y por escrito, el propio parecer sobre el contenido del texto examinado. El 芦relator pro auctore禄 y los peritos pueden responder a las eventuales observaciones y ofrecer clarificaciones.

Art. 13. Terminada la discusi贸n, s贸lo los Consultores permanecen en el aula para la votaci贸n general sobre el resultado del examen, con el fin de determinar si en el texto se encuentran errores doctrinales u opiniones peligrosas, especific谩ndolos en concreto a la luz de las diversas categor铆as de proposiciones de verdad contenidas en la Professio fidei.12

Art. 14. Toda la ponencia, incluyendo el verbal de la discusi贸n, la votaci贸n general y los votos de los Consultores, es sometida al examen de la Sessione Ordinaria de la Congregaci贸n, que decide si se debe proceder a una contestaci贸n al Autor y, en caso afirmativo, sobre cu谩les puntos.

Art. 15. Las decisiones de la Sessione Ordinaria son sometidas a la consideraci贸n del Sumo Pont铆fice.13

Art. 16. Si en la fase precedente se ha decidido proceder a una contestaci贸n, se informa al respecto al Ordinario del Autor o a los Ordinarios interesados, as铆 como a los competentes Dicasterios de la Santa Sede.

Art. 17. La lista de las proposiciones err贸neas o peligrosas por confutar, acompa帽ada de una motivada argumentaci贸n y de la documentaci贸n necesaria para la defensa 芦reticito nomine禄, es comunicada, a trav茅s del Ordinario, al Autor y a un Consejero suyo, que 茅l tiene derecho a indicar, con la aprobaci贸n del mismo Ordinario, para que lo asista. El Autor debe presentar por escrito, en el plazo de tres meses 煤tiles, su respuesta. Es oportuno que el Ordinario env铆e a la Congregaci贸n, junto con la respuesta escrita del Autor, un propio parecer.

Art. 18. Est谩 prevista tambi茅n la posibilidad de un encuentro personal del Autor, asistido por su Consejero 鈥搎ue toma parte activa en el coloquio鈥� con algunos delegados de la Congregaci贸n. En esta eventualidad los delegados de la Congregaci贸n, nombrados por el Congresso, deben redactar un verbal del coloquio y firmarlo junto con el Autor y su Consejero.

Art. 19. En caso que el Autor no env铆e la respuesta escrita, siempre necesaria, la Sessione Ordinaria tomar谩 las oportunas decisiones.

Art. 20. El Congresso examina la respuesta escrita del Autor, as铆 como el verbal del eventual coloquio. Si de 茅stos resultasen elementos doctrinales verdaderamente nuevos, que requieran un estudio m谩s profundo, el Congresso decide si la cuesti贸n deba ser presentada nuevamente a la Consulta, la cual podr铆a ser ampliada incluyendo otros peritos, entre los cuales tambi茅n el Consejero del Autor, nombrado a norma del art. 17. En caso contrario la respuesta escrita y el verbal del coloquio vienen sometidos directamente al juicio de la Sessione Ordinaria.

Art. 21. Si la Sessione Ordinaria considera que la cuesti贸n ha sido resuelta en modo positivo, y la respuesta es suficiente, no se procede ulteriormente. En caso contrario, se toman las medidas adecuadas, incluso por el bien de los fieles. La misma Sessione Ordinaria decide igualmente si debe ser publicado el resultado del examen y c贸mo debe efectuarse tal publicaci贸n.

Art. 22. Las decisiones de la Sessione Ordinaria son sometidas a la aprobaci贸n del Sumo Pont铆fice y despu茅s comunicadas al Ordinario del Autor, a la Conferencia Episcopal y a los Dicasterios interesados.

IV. Examen con procedimiento urgente

Art. 23. El examen con procedimiento urgente se adopta cuando el escrito es clara y seguramente err贸neo y contempor谩neamente a su divulgaci贸n podr铆a derivar o ya deriva un da帽o grave a los fieles. En este caso son informados de inmediato el Ordinario o los Ordinarios interesados, as铆 como los competentes Dicasterios de la Santa Sede.

Art. 24. El Congresso nombra una Comisi贸n con el encargo especial de determinar cuanto antes las proposiciones erradas y peligrosas.

Art. 25. Las proposiciones individuadas por la Comisi贸n, junto con la relativa documentaci贸n, son sometidas a la Sessione Ordinaria, la cual dar谩 prioridad al examen de la cuesti贸n.

Art. 26. Las mencionadas proposiciones, en caso que la Sessione Ordinaria las juzgue efectivamente err贸neas y peligrosas, despu茅s de la aprobaci贸n del Santo Padre, son transmitidas, a trav茅s del Ordinario, al Autor, invit谩ndolo a corregirlas en el plazo de dos meses 煤tiles.

Art. 27. En caso que el Ordinario, habiendo escuchado al Autor, estimase necesario pedirle tambi茅n una explicaci贸n escrita, 茅sta deber谩 ser transmitida a la Congregaci贸n, acompa帽ada del parecer del mismo Ordinario. Tal explicaci贸n viene en seguida presentada a la Sessione Ordinaria para las oportunas decisiones.

V. Disposiciones

Art. 28. En caso que el Autor no haya corregido en modo satisfactorio y con adecuada publicidad los errores se帽alados, y la Sessione Ordinaria haya llegado a la conclusi贸n de que ha incurrido en el delito de herej铆a, apostas铆a o cisma,14 la Congregaci贸n procede a declarar las penas latae sententiae incurridas;15 contra tal declaraci贸n no se admite recurso.

Art. 29. Si la Sessione Ordinaria verifica la existencia de errores doctrinales para los cuales no son previstas penas latae sententiae,16 la Congregaci贸n procede a norma del derecho ya sea universal,17 ya sea propio.18

El Sumo Pont铆fice Juan Pablo II, en el transcurso de la Audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto el 30 de mayo de 1997, ha dado su aprobaci贸n al presente Reglamento, decidido en la Sesi贸n Ordinaria de esta Congregaci贸n, aprobando al mismo tiempo in forma specifica los art. 28-29, contrariis quibuslibet non obstantibus, y ha ordenado su publicaci贸n.

Roma, en la Sede de la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, 29 de junio de 1997, Solemnidad de los SS. Ap贸stoles Pedro y Pablo.

+ Ioseph Card. RATZINGER
Prefecto

+ Tarcisio Bertone, S.D.B.
Arzobispo em茅rito de Vercelli
Secretario


1

Cf. Const. Ap. Pastor bonus, art. 48: AAS 80 (1988) 873.

2

Cf. Ibid. , art. 51, 2 y Regolamento proprio della Congregazione per la Dottrina della Fede, art. 4b.

3

Cf. CIC, can. 823, 搂搂 1-2; CCEO, can. 652 搂 2.

4

Cf. CONGREGACI脫N PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta sobre las Comisiones Doctrinales, 23 noviembre de 1990, n. 3.

5

Cf. Const. Ap. Pastor bonus, art. 48: AAS 80 (1988) 873.

6

Cf. Regolamento proprio della Congregazione per la Dottrina della Fede, art. 74.

7

Cf. Ibid., art. 66, 搂 2.

8

Cf. CIC, cann. 134 搂搂 1 y 2; 295, 搂 1; CCEO, can. 984 搂搂 1-3.

9

Cf. nn. 8-15.

10

Cf. nn. 16-22.

11

Cf. Const. Ap. Pastor bonus, art. 12: AAS 80 (1988) 855.

12

Cf. AAS 81(1989) 104s.

13

Cf. Regolamento proprio della Congregazione per la Dottrina della Fede, art. 16 搂 2 y art. 77.

14

Cf. CIC, can. 751.

15

Cf. CIC, can. 1364, 搂 1; CCEO, can. 1436 搂 1 e 1437.

16

Cf. CIC, can. 752; CCEO, can. 599.

17

Cf. CIC, can. 1371 n. 1; CCEO, can. 1436 搂 2.

18

Cf. Const. Ap. Pastor bonus, art. 52: AAS 80 (1988) 874.
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