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Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos, Instrucci贸n sobre el env铆o y la permanencia en el extranjero de los sacerdotes del clero diocesano de los territorios de misi贸n
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Instrucci贸n sobre el env铆o y la permanencia en el extranjero de los sacerdotes del clero diocesano de los territorios de misi贸n

1. La misi贸n universal de los presb铆teros "hasta los confines de la tierra" (Hch 1, 8) ha sido confirmada con vigor por el Concilio Vaticano II y por el Magisterio Pontificio1. En el Decreto sobre la actividad misionera Ad gentes, los Padres Conciliares exhortaban a los presb铆teros a entender "plenamente que su vida est谩 consagrada tambi茅n al servicio de las misiones"2.

El esp铆ritu que anima esta apertura del servicio presbiteral es, sobre todo, misionero, y concierne a las diferentes situaciones del mundo de hoy, en modo particular a la evangelizaci贸n de las poblaciones y los contextos socio-culturales en los que Jesucristo y su Evangelio no son conocidos3.

Los Padres Conciliares continuaron y ampliaron, de este modo, la intuici贸n prof茅tica de la Enc铆clica Fidei donum de P铆o XII, que, como afirma el Santo Padre Juan Pablo II en la Enc铆clica Redemptoris Missio,"alent贸 a los Obispos a ofrecer algunos de sus sacerdotespara un servicio temporal a las Iglesias de Africa, aprobando las iniciativas ya existentes al respecto"4.

2. En efecto, desde la segunda mitad del siglo XX, la espec铆fica forma de cooperaci贸n misionera entre las Iglesias, mediante sacerdotes diocesanos llamados fidei donum, ha tenido y sigue teniendo todav铆a plena validez. Dicha cooperaci贸n se ha dirigido, principalmente, desde las Iglesias de antigua fundaci贸n hacia las Iglesias particulares no s贸lo de Africa, sino tambi茅n de los dem谩s Continentes, - Asia, Am茅rica Latina y Ocean铆a -, ah铆 donde la evangelizaci贸n exig铆a y exige un renovado impulso y vigor, a causa de la pobreza de medios y de personal.

Este don misionero ha permitido tambi茅n el intercambio de sacerdotes diocesanos entre las Iglesias de los mismos territorios de misi贸n, tantodentro del mismo Pa铆s, - hacia zonas y regiones menos evangelizadas -, como hacia Paises del mismo Continente m谩s necesitados de personal apost贸lico o, incluso, hacia otros Continentes, siempre en el 谩mbito misionero. Este intercambio debe ser, ciertamente, promovido y sostenido, teniendo en cuenta la disminuci贸n de los misioneros ad vitam provenientes de las Iglesias de antigua fundaci贸n5.

3. Este tipo de intercambio entre las Iglesias, que es un fruto concreto de la comuni贸n universal, debe mantener un vigoroso impulso misionero. De esta manera se podr谩 evitar la tendencia que se verifica en un cierto n煤mero de sacerdotes diocesanos, incardinados en las Iglesias particulares de los territorios de misi贸n, que desean salir de su propio Pa铆s, - a menudo con la motivaci贸n de proseguir los estudios, o por otros motivos que no son propiamente misioneros -, y se dirigen a Paises de Europa o de Norteam茅rica.

Dichos motivos est谩n representados muchas veces, s贸lo por las mejores condiciones de vida que estos Paises ofrecen y tambi茅n porque algunas Iglesias de antigua fundaci贸n necesitan clero joven. Estas consideraciones persuaden al sacerdote a no volver a su propio Pa铆s, contando, a veces, con el consenso t谩cito de su Obispo, otras veces, desobedeciendo la disposici贸n del mismo que lo invita a regresar. Las distancias y las dificultades de comunicaci贸n contribuyen, frecuentemente, a que dichas situaciones irregulares no se normalicen.

4. Con la presente Instrucci贸n el Dicasterio Misionero desea, por tanto, reglamentar la permanencia en el extranjero de los sacerdotes diocesanos de los territorios de misi贸n, para evitar que las j贸venes Iglesias misioneras, todav铆a muy necesitadas de personal - particularmente de sacerdotes -, se vean privadas de significativas fuerzas apost贸licas que son de todo punto indispensables para su vida cristiana y para el desarrollo de la evangelizaci贸n entre poblaciones, en gran parte, a煤n no bautizadas6.

5. Los destinatarios de esta Instrucci贸n son, en primer lugar, los Obispos diocesanos y cuantos les son equiparadosseg煤nel derecho7,enlas circunscripciones eclesi谩sticas que dependen de la Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos. Ellos deber谩n, por tanto, atenerse a las normas aqu铆 especificadas, procediendo a su inmediata aplicaci贸n con la finalidad de dar soluci贸n a las situaciones irregulares.

La Instrucci贸n es enviada tambi茅n, de acuerdo con la Congregaci贸n para los Obispos, a los Episcopados de Europa occidental, Norteam茅rica y Australia, para que puedan conocer la existencia del fen贸meno, adopten adecuadas disposiciones, y de este modo se restablezca un correcto intercambio entre las Iglesias, motivado por un verdadero esp铆ritu misionero. La Instrucci贸n mantiene su valor tambi茅n para aquellos pa铆ses, aqu铆 no citados, donde se verifique el mismo problema.

6. La formaci贸n de los seminaristas de los territorios de misi贸n. La propuesta educa颅tiva del seminario debe hacerse cargo de una verdadera y concreta formaci贸n de los futuros sacerdotes que los eduque a la sensibilidad propia del pastor y a sus responsabilidades, incorpor谩ndoles a la pastoral de su Iglesia particular, donde con el diaconado ser谩n incardinados. Es necesario que se les ayude a abrirse, en su coraz贸n y en su mente, a la dimensi贸n espec铆ficamente misionera y universal de la vida eclesial8.

En los territorios de misi贸n deber谩 prestarse una atenci贸n particular para evitar que se cree aquella mentalidad que un seminarista, una vez ordenado sacerdote, tiene derecho a proseguir los estudios superiores y que el Obispo, a su vez, tiene la obligaci贸n de enviarloa estudiar al extranjero.

Es importante, en cambio, que se promueva con atenci贸n la formaci贸n permanente de los sacerdotes, en su dimensi贸n espiritual, intelectual y pastoral, tanto a nivel diocesano,como provincial o nacional9.

7. Motivos de permanencia en el extranjero. Uno de los motivos principales por los que un sacerdote diocesano de los territorios de misi贸n es enviado por su Ordinario a Occidente es para que 茅ste pueda proseguir los estudios, en vista de un concreto servicio eclesial, cuando en la propia regi贸n no hubiera estructuras adad茅micas adecuadas.

Se ha constatado que la formaci贸n intelectual de los sacerdotes, tanto en las disciplinas teol贸gicas como en aquellas de otra naturaleza, ha sido siempre 煤til para toda Iglesia particular. El Concilio Vaticano II, en el Decreto Optatam totius afirma: "Los obispos han de preocuparse por enviar a los j贸venes con cualidades de car谩cter, virtud e inteligencia a los Institutos especiales, Facultades y Universidades, para que as铆 se preparen con una formaci贸n cient铆fica superior en las ciencias sagradas o en otras que parezcan convenientes que puedan responder adecuadamente a las diversas necesidades del apostolado"10.

Cada Obispo, con sus colaboradores, debe, pues, escoger cuidadosamente entre sus sacerdotes a aquellos que sean verdaderamente dotados y capaces para realizar los estudios superiores. Para ello tendr谩 en cuenta las exigencias concretas de la Di贸cesis, por ejemplo, la ense帽anza en el Seminario menor y mayor, la formaci贸n permanente del clero, las oficinas de la curia, as铆 como algunos sectores particulares de la pastoral diocesana, o tambi茅n las necesidades a nivel provin颅cial o nacional, en este caso de acuerdo con la respectiva Conferencia Episcopal.

Se recomienda encarecidamente que no se env铆en a estudiar a aquellos sacerdotes que presenten problemas de naturaleza personal. Ser铆a este un vano intento de encontrar una soluci贸n a sus dificultades que deber铆an ser atendidas, en cambio, en un modo m谩s espec铆fico y apropiado.

El Obispo que acoge en su Di贸cesis a sacerdotes de territorios de misi贸n por motivos de estudio, deber谩 proveer a su formaci贸n espiritual, tal como ya se est谩 realizando fructuosamente en algunos Paises. Ser铆a oportuno que la Conferencia Episcopal estableciera normas particulares que regularan la permanencia, por motivos de estudio, de dichos sacerdotes11.

8. Otro motivo por el cual un sacerdote diocesano puede ser escogido y enviado al extranjero, por un cierto tiempo, lo constituye la asistencia pastoral a los emigrantes de su misma naci贸n.

El fen贸meno de la movilidad humana se presenta hoy bajo nuevas formas, que requieren una eficaz atenci贸n pastoral. Es, por tanto, muy oportuno que algunos Episcopados de los Paises de misi贸n env铆enal extranjero, en zonas concretas, a sacerdotes competentes y animados de un verdadero esp铆ritu misionero, que acompa帽en y re煤nan a los hombres y mujeres emigrantes de su Pa铆s, - en especial a aquellos que han emigrado o se han refugiado en Paises mayoritariamente no cristianos -, para asistirlos espiritualmente y para seguir manteniendo sus v铆nculos con el Pa铆s de origen. Todo esto, evidentemente, deber谩 realizarse mediante acuerdos concretos con los Obispos y, eventualmente, con las Conferencias Episcopales donde residanlos emigrantes12.

9. Un ulterior motivo se da, excepcionalmente, en los casos de sacerdotes obligados a abandonar el propio Pa铆s, a causa de persecuciones, guerras u otras grav铆simas razones. Aunque el acontecer de dichos eventos no suele permitir una adecuada previsi贸n, es necesario que se clarifiquen las situaciones y las posiciones de cada caso, teniendo en cuenta tambi茅n las exigencias de la legislaci贸n de las naciones que acogen a los refugiados.

NORMAS

Como regla general se confirma, en primer lugar, cuanto ha sido sancionado por el canon 283.1 del C.I.C.: "Aunque no tengan un oficio residencial, los cl茅rigos no deben salir de su di贸cesis por un tiempo notable, que determinar谩el derecho particular, sin licencia al menos presunta del proprio Ordinario鈥�.

La Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos invita a todos los Obispos y Sacerdotes diocesanos a la estricta observancia del citado canon, en relaci贸n tambi茅n a los casos se帽alados en el n. 3 de la presente Instrucci贸n.

A. Normas para el env铆o de sacerdotes por motivos de estudios.

art. 1 - El Obispo diocesano de los Paises de misi贸n, una vez valoradas las necesidades concretas y o铆do el parecer de sus colaboradores, escoja al sacerdote m谩s id贸neopara proseguir los estudiosenla especializaci贸n requerida, y solicite su consenso. Establezca la materia de estudio en la que el sacerdote deber谩 especializarse, la Facultad a la que deber谩 inscribirse y la fecha definitiva de su regreso.

art. 2 鈥� Establezca un acuerdo escrito con el Obispo de la Di贸cesis y con la Instituci贸n donde ha decidido enviar al sacerdote, teniendo en cuenta tambi茅nlos aspectos relativosa su sustentamiento econ贸mico.

art. 3 - Acuerde con el Obispo que acoge, la actividad pastoral que el sacerdote podr谩 desarrollar solamente durante la duraci贸n de los estudios, sin quela mismaconlleve un gravamen que impida concluirlos en el tiempo acordado ysin que exija la estabilidad prevista por el derecho13.

art. 4 - El Obispo diocesano que acogeen su Di贸cesis a sacerdotes estudiantes provenientes de los Paises de misi贸n, verifique que existan acuerdos precisos con el Obispo que env铆a al sacerdote a continuar sus estudios, tal como se ha especificado anteriormente.

art. 5 - El Obispo que acoge a sacerdotes estudiantes en su di贸cesis, les asegure una asistencia espiritual adecuada, losincorporeen la pastoral diocesana y les haga part铆cipes de la vida del Presbiterio, acompa帽谩ndoles con paterna solicitud.

art. 6 - En caso de graves problemas, el Obispo que acoge, o铆do el Obispo que ha enviado al sacerdote, tome medidas adecuadas que pueden llegar incluso hastarevocarla licencia de permanecer en Di贸cesis14.

art. 7 - El sacerdote que rechacedemodo obstinado, incluso despu茅s de la admonici贸n prescrita15, la obediencia a la decisi贸n del propio Obispo de regresar a la Di贸cesis, sea castigado con justa pena, seg煤n las normas del derecho16. Antes de proceder, el Obispo que env铆a al sacerdote informe debidamente al Obispo que lo acoge.

B. Normas para la permanencia en el extranjero en vista de la asistencia pastoral a los emigrantes

art. 8 - Adem谩s de las normas ya emanadas tanto en el derecho universal como en el derecho particular, los dos Obispos interesados concuerden mediante acuerdo escrito, las modalidades y los tiempos de la asistencia pastoral requerida, antes de conferir a un sacerdote incardinado en circunscripciones eclesi谩sticas de los territorios de misi贸n el encargo de capell谩n de grupos de emigrantes. Dicho sacerdote sea introducido en la pastoral diocesana y participeenla vida del presbiterio.

art. 9 - En el caso de grupos numerosos de emigrantes podr谩n tambi茅n establecerse acuerdos entre las Conferencias Episcopales interesadas.

C. Normas para los casos de sacerdotes refugiados por graves motivos.

art. 10 - El Obispo que acoge en su Di贸cesis a un sacerdote refugiado de los territorios de misi贸n por graves motivos, antes de asignarle un oficio pas颅toral, oiga tambi茅n el parecer de la Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos.

El Sumo Pont铆fice Juan Pablo II, en el curso de la Audiencia del 24 de Abril de 2001, concedida al infrascrito Cardenal, ha aprobado la presente Instrucci贸n y ha ordenado su publicaci贸n.

Roma, desde la sede de la Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos, el 25 de Abril de 2001, Fiesta de San Marcos Evangelista.

Jozef Card. Tomko

Charles Schleck, C.S.C.,
Arzobispo tit. de Africa,
Secretario Adjunto


1

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto sobre el ministerio y la vida sacerdotal Presbyterorum Ordinis, 10: AAS 58 (1966) 1007; Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris Missio, 7 de Diciembre de 1990, 67-68: AAS 83 (1991) 315-326.

2

Conc. Ecum. Vat. II, Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia Ad gentes, 39: AAS 58 (1966) 986-987.

3

Cfr. Carta enc. Redemptoris Missio, 33: AAS 83 (1991) 278-279.

4

Carta. enc. Redemptoris Missio, 68. Cfr. tambi茅n S. Congregaci贸n para el Clero, Notas directivas Postquam Apostoli, 23 de Julio de 1980, 23-31: AAS 72 (1980) 360-363; Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis, 25 de Marzo de 1992, 18: AAS 84 (1992) 684-686.

5

Cfr. Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos, Instrucci贸n Cooperatio Missionalis, 1潞 de Octubre de 1998, 16-17.

6

Cfr. Instrucci贸n Cooperatio missionalis, 20.

7

Cfr. C.I.C., can. 381.2.

8

Cfr. Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis, 58: AAS 84 (1992) 759-761.

9

Exhort. ap. postsinodal Pastores dabo vobis, 72: AAS 84 (1992) 783-787.

10

Conc. Ecum. Vat. II, Decreto sobre la formaci贸n sacerdotal Optatam totius, 18: AAS 58 (1966) 725.

11

A este prop贸sito hay que se帽alar las directivas emanadas por lasConferenciasEpiscopales deItalia, Alemania y Estados Unidos.

12

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto sobre el oficio pastoral de los Obispos en la Iglesia Christus Dominus, 18: AAS 58 (1966) 682; Pablo VI, Motu pr. Pastoralis migratorum cura, 15 de Agosto de 1969: AAS 61 (1969) 601-603; Pont. Com. para la Pastoral de las Migraciones y del Turismo, Carta circ. Nella sua sollecitudine, 26 de Mayo de 1978: AAS 70 (1978) 357-378; C.I.C., can. 568; Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica y Pont. Com. para la Pastoral de las Migraciones y del Turismo, Carta circ. La pastoral de la Movilidad humana en la formaci贸n de los futuros sacerdotes, 25 de Enero de 1986.

13

Por ejemplo el oficio de p谩rroco, seg煤n el can. 522 del C.I.C.

14

Cfr. C.I.C., can. 271.3.

15

Cfr. C.I.C., can. 1347.1.

16

Cfr. C.I.C., can. 273 y can. 1371 n. 2.
Consultas

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