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Congregaci贸n para el Clero, El Directorio General para la Catequesis: motivos y criterios de la revisi贸n
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El Directorio General para la Catequesis: motivos y criterios de la revisi贸n

El Concilio Vaticano II y el Directorio General de Pastoral Catequ茅tica de 1971

El Concilio Vaticano II no dedic贸 un documento expreso al problema de la catequesis. Sin embargo, si se recopilaran de los distintos documentos conciliares todos los textos que expl铆cita o impl铆citamente ata帽en a la catequesis y se dispusieran siguiendo un esquema l贸gico, nos sorprender铆a hallarnos ante una aut茅ntica summula catequ茅tica, una especie de directorio catequ茅tico conciliar, tanta como es la cantidad de textos de inesperada abundancia doctrinal y que revelan una homogeneidad fundamental.

En un p谩rrafo harto conocido y aut茅nticamente program谩tico para la renovaci贸n de la catequesis, contenido en el decreto sobre la funci贸n pastoral de los Obispos, se definen naturaleza, fin y tareas de la catequesis1. En ese texto nada ha quedado olvidado: catequesis de adultos y catecumenado, fuentes de la catequesis y necesidad de las ciencias antropol贸gicas para una adecuada preparaci贸n de los catequistas.

El Concilio ha entendido que una verdadera renovaci贸n en el sector de la catequesis ten铆a que ser fruto de un estudio expresamente concebido para ello, llevado a cabo en 谩mbito internacional por expertos y pastores de almas, y por ello al final del Decreto sobre el oficio pastoral de los obispos prescribi贸 la redacci贸n de u "Directorio para la instrucci贸n catequ茅tica del pueblo cristiano.

Para cumplir este mandato conciliar, la Congregaci贸n para Clero requiri贸 los servicios de una Comisi贸n especial de expertos y consult贸 a las Conferencias Episcopales de todo el mundo las cuales enviaron numerosas sugerencias y observaciones respecto. El texto preparado fue revisado por una Comisi贸n teol贸gica "ad hoc" y por la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe El 18 de marzo de 1971 fue aprobado definitivamente por Pablo VI y promulgado el 11 de abril de ese mismo a帽o bajo el t铆tulo de Directorio General de Pastoral Catequ茅tica.

El posconcilio y las razones de la revisi贸n del Directorio General de Pastoral Catequ茅tica. Luces y sombras de la catequesis

Los treinta a帽os transcurridos desde la conclusi贸n del Concilio Vaticano II hasta los umbrales del tercer milenio, constituye sin lugar a dudas, un tiempo muy propicio por lo que respecta orientaciones y promoci贸n de la catequesis. Ha sido un tiempo que, de alguna manera, ha vuelto a proponer la vitalidad evangelizadora de la Iglesia de los or铆genes y que ha vuelto oportuna mente a promover las ense帽anzas de los Padres, fomentando u sabio regreso al catecumenado antiguo. Desde 1971, el Directorio General de Pastoral Catequ茅tica ha ido orientando a las Iglesias particulares en el largo camino de renovaci贸n de la catequesis, proponi茅ndose como punto de referencia tanto por lo que respecta a los contenidos como por lo que ata帽e a la pedagog铆a a los m茅todos que es preciso emplear.

El itinerario recorrido por la catequesis en este per铆odo se ha caracterizado en todas partes por una dedicaci贸n generosa por parte de muchas personas; sin embargo de ello, al mismo tiempo, no han faltado crisis, insuficiencias doctrinales y experiencias que han empobrecido la calidad de la catequesis, debidas en su mayor parte a la evoluci贸n o involuci贸n del contexto cultural mundial, que ha ido descristianiz谩ndose cada vez m谩s, y a un escaso equilibrio a la hora de afrontar los problemas concernientes a la catequesis.

A este respecto, el nuevo Directorio General para la Catequesis es muy expl铆cito. As铆, se afirma en el n煤mero 30: "...es menester examinar con especial atenci贸n algunos problemas, tratando de individuar una soluci贸n de los mismos:

鈥� El primero ata帽e a la concepci贸n de la catequesis como escuela de fe, como aprendizaje y pr谩ctica de toda la vida cristiana, concepci贸n que no ha penetrado plenamente en la conciencia de los catequistas.

鈥� La interrelaci贸n entre Sagrada Escritura, Tradici贸n y Magisterio, "cada uno conforme a su propia modalidad", no fecunda a煤n arm贸nicamente la transmisi贸n Catequ茅tica de la fe.

鈥� Respecto a la finalidad de la catequesis, cuyo objetivo es promover la comuni贸n con Jesucristo, es necesaria una presentaci贸n m谩s equilibrada de toda la verdad del misterio de Cristo. A menudo se insiste s贸lo en su humanidad, sin referencia expl铆cita a su divinidad; en otras ocasiones, menos frecuentes en nuestro tiempo, se acent煤a de forma tan exclusiva su divinidad, que pierde relieve la realidad del misterio de la Encarnaci贸n del Verbo.

鈥� Respecto al contenido de la catequesis, subsisten varios problemas. Existen lagunas doctrinales acerca de la verdad sobre Dios y sobre el hombre, sobre la creaci贸n, el pecado y la gracia y sobre los nov铆simos. Es precisa una formaci贸n moral m谩s s贸lida; se detecta una presentaci贸n inadecuada de la historia de la Iglesia, a veces acr铆ticamente culpabilizada, y una escasa relevancia de su doctrina social.

"La catequesis est谩 intr铆nsecamente relacionada con toda acci贸n lit煤rgica y sacramental". A menudo, sin embargo, praxis catequ茅tica revela un v铆nculo d茅bil y fragmentario con liturgia: limitada atenci贸n a los signos y ritos lit煤rgicos, falta incisividad sobre el arte sacro en todas sus gamas, escasa valoraci贸n de las fuentes lit煤rgicas, recorridos catequ茅ticos poco o n da relacionados con el a帽o lit煤rgico, presencia marginal de celebraciones en los itinerarios catequ茅ticos.

鈥� Por lo que respecta a la pedagog铆a, tras una excesiva acentuaci贸n del valor del m茅todo y de las t茅cnicas por parte de algunos, a煤n no se presta la debida atenci贸n a las exigencias y a la originalidad de la pedagog铆a propia de la fe. Se cae con facilidad el dualismo "contenido-m茅todo", con reduccionismos en uno otro sentido. En relaci贸n con la dimensi贸n pedag贸gica, no siempre se ha realizado el necesario discernimiento teol贸gico, ni tampoco se ha revalorado, como habr铆a debido hacerse, una justa memorizaci贸n.

鈥� Por lo que ata帽e a la diferencia de las culturas respecto servicio de la fe, existe el problema de saber transmitir el Evangelio dentro del horizonte cultural de los pueblos a los que se dirige, de forma que pueda percibirse realmente como una gran noticia para la vida de las personas y de la sociedad y que asegurada la integridad "in eodem semper".

鈥� La formaci贸n al apostolado y a la misi贸n es una de las tareas fundamentales de la catequesis. Sin embargo, mientras crece en la actividad catequ茅tica una nueva sensibilidad en la formaci贸n de los fieles laicos para un claro testimonio cristiana para el di谩logo interreligioso, para el compromiso secular, parece d茅bil e inadecuada la educaci贸n a la misionalidad "ad gentes". A menudo, la catequesis ordinaria reserva una atenci贸n marginal y ocasional a las misiones. A la fuente ha de situarse justa catequesis sobre la absoluta necesidad de Cristo Redent para todo hombre.

La profundizaci贸n catequ茅tica del Magisterio de la Iglesia

El Magisterio de la Iglesia, sin embargo, nunca ha dejado de ejercer con perseverancia su preocupaci贸n pastoral por la catequesis mediante numerosas intervenciones. Sin dejar de lado el fruct铆fero compromiso de muchos obispos y Conferencias Episcopales, resulta obligado recordar el ministerio pastoral del pont铆fice que gui贸 a la Iglesia durante el primer per铆odo del posconcilio. Su Santidad Juan Pablo II se expres贸 as铆: "Mi venerado Predecesor Pablo VI sirvi贸 a la catequesis de la iglesia de manera especialmente ejemplar con sus gestos, su predicaci贸n, su interpretaci贸n autorizada del Concilio Vaticano II, que 茅l consideraba como la gran catequesis de los tiempos modernos, con su vida entera"2. Bajo su autoridad y por inspiraci贸n suya tuvieron lugar acontecimientos y se publicaron indicaciones de extraordinario relieve en favor de la catequesis.

Desde un punto de vista cronol贸gico, resulta oportuno hacer referencia en primer lugar al Ritual de la Iniciaci贸n cristiana de adultos, promulgado el 6 de enero de 1972, que encierra una especial riqueza para el servicio de la renovaci贸n catequ茅tica.

Un hito decisivo para la catequesis fue la reflexi贸n iniciada con ocasi贸n de la Asamblea general del S铆nodo de los Obispos sobre la evangelizaci贸n en el mundo contempor谩neo, que se celebr贸 en octubre de 1974. Las propuestas de dicha reuni贸n fueron presentadas al Papa Pablo VI, quien promulg贸 la Exhortaci贸n apost贸lica Evangelii nuntiandi, de 8 de diciembre de 1975. Este documento presenta, entre otras cosas, un principio de especial relieve: la catequesis como acci贸n evangelizadora en el 谩mbito de la gran misi贸n de la Iglesia. La actividad de la Iglesia deber谩 cons矛derarse de ahora en adelante como permanentemente part铆cipe de las urgencias y de las ansias propias del mandato misionero para nuestro tiempo.

Tambi茅n la 煤ltima Asamblea sinodal convocada por Pablo VI en octubre de 1977 escogi贸 la catequesis como tema de an谩lisis y de reflexi贸n episcopal. Este S铆nodo vio "en la renovaci贸n catequ茅tica un precioso don del Esp铆ritu Santo a la Iglesia contempor谩nea".

Juan Pablo II asumi贸 este legado en 1978 y formul贸 sus primeras orientaciones en la Exhortaci贸n apost贸lica Catechesi tradend忙, que lleva la fecha del 16 de octubre de 1979. Esta Exhortaci贸n forma una unidad coherente con la Exhortaci贸n Evangelii nuntiandi, y vuelve a colocar la catequesis en el marco de la evangelizaci贸n.

Durante su pontificado, Juan Pablo II ha ofrecido un magisterio constante de alt铆simo valor catequ茅tico. Entre los discursos, las cartas y las ense帽anzas escritas sobresalen las doce Enc铆clicas: desde Redemptor hominis hasta Ut unum sint. Estas Enc铆clicas constituyen en s铆 mismas un corpus doctrinal sint茅tico y org谩nico, con vistas a la aplicaci贸n de la renovaci贸n de la vida eclesial postulada por el Concilio Vaticano II.

Por lo que se refiere al valor catequ茅tico de estos documentos del magisterio de Juan Pablo II, destacan: Redemptor hominis (4 de marzo de 1979), Dives in misericordia (30 de noviembre de 1980), Dominum et vivificantem (18 de mayo de 1986), y por la reafirmaci贸n de la validez permanente del mandato misionero Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990).

En otro 谩mbito, las Asambleas generales, ordinarias y extraordinarias, del S铆nodo de los Obispos han tenido especial incidencia en el 谩mbito de la catequesis. Por su especial importancia deben se帽alarse las Asambleas sinodales de 1980 y de 1987, acerca de la misi贸n de la familia y de la vocaci贸n de los laicos bautizados. A los trabajos sinodales les han seguido las correspondientes Exhortaciones apost贸licas de Juan Pablo II Familiaris consortio (22 de noviembre de 1981) y Christifedeles laici (30 de diciembre de 1988).

Relevancia del S铆nodo de 1985 para la Catequesis

En el S铆nodo extraordinario de 1985 se quer铆a hacer algo m谩s que una mera conmemoraci贸n del Concilio Vaticano II. No se deb铆a mirar tan s贸lo hacia atr谩s, sino, con mirada prof茅tica, proyectar a la Iglesia hacia los umbrales del tercer milenio; Reflexionar a煤n sobre la situaci贸n de la comunidad eclesial en relaci贸n con las intuiciones del Concilio, pregunt谩ndose como hacer propias hoy esas directrices y hacerlas fecundas para el futuro.

En este contexto naci贸 la idea de un catecismo de la Iglesia universal. Los padres se pronunciaron en los siguientes t茅rminos:

"De modo muy com煤n se desea que se escriba un catecismo o compendio de toda la doctrina cat贸lica, tanto sobre fe como sobre moral, que sea como el punto de referencia para los catecismos y compendios que se redacten en las diversas regiones. La presentaci贸n de la doctrina sana debe ser tal que sea b铆blica y lit煤rgica, que ofrezca la doctrina sana y sea, a la vez, acomodada a la vida actual de los cristianos"3.

De este pasaje se puede relevar c贸mo los Padres sinodales deseaban proponer un texto catequ茅tico en profunda continuidad con la reflexi贸n iniciada por el Concilio Vaticano II. Es decir: incorporar la riqueza doctrinal y pastoral de la asamblea ecum茅nica en una s铆ntesis org谩nica de la fe presente en la tradici贸n de la Iglesia, para transmitirla en la formaci贸n catequ茅tica de los fieles.

As铆, el Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, al mismo tiempo que quiere dar a conocer y aplicar de manera m谩s profunda y adecuada la doctrina del Vaticano II, reafirma que la predicaci贸n del Evangelio ocupa el primer lugar entre las finalidades de la Iglesia. En especial, hoy es necesario un mayor compromiso para presentar la doctrina cat贸lica en su totalidad y con un m茅todo m谩s coherente con la naturaleza del mensaje cristiano.

El Directorio General para la Catequesis

Este acontecimiento de tan hondo significado y el conjunto de las acciones e intervenciones magisteriales anteriormente indicadas, impon铆an el deber de revisar el Directorio General de Pastoral Catequ茅tica, con el fin de adecuar esta valiosa herramienta teol贸gico-pastoral a la nueva situaci贸n y a las necesidades actuales.

La labor de reelaboraci贸n del Directorio General para la Catequesis ha durado unos tres a帽os, y puede considerarse significativa expresi贸n del vivo sentido de colaboraci贸n y de comuni贸n en la Iglesia. De hecho, aunque el texto haya sido publicado bajo la responsabilidad y autoridad de la Congregaci贸n para el Clero, es sin embargo fruto de la comuni贸n con todos los obispos del mundo, con numerosas Conferencias Episcopales, con varios Institutos nacionales e internacionales de catequesis, as铆 como con numerosos expertos representantes de culturas y situaciones diversas, como tambi茅n con los dicasterios de la curia romana interesados en la materia.

El Directorio General para la Catequesis, aun conservando la estructura fundamental del texto de 1971, se articula de la siguiente manera:

鈥� Una exposici贸n introductoria, en la que se ofrecen pautas para la interpretaci贸n y la comprensi贸n de las situaciones humanas y eclesiales. Se trata de breves diagn贸sticos finalizados a la misi贸n.

鈥� La primera parte enra铆za de manera m谩s acentuada la catequesis en la Constituci贸n conciliar Dei Verbum, enmarc谩ndola dentro de la evangelizaci贸n presente en Evangelii nuntiandi y en Catechesi tradend忙. Propone adem谩s una clarificaci贸n acerca de la naturaleza de la catequesis.

鈥� La segunda parte consta de dos cap铆tulos. En el primero se exponen las "Normas y criterios para la presentaci贸n del mensaje evang茅lico en la catequesis". El cap铆tulo segundo, completamente lluevo, est谩 al servicio de la presentaci贸n del Catecismo de la Iglesia Cat贸lica como texto de referencia para la transmisi贸n de la fe en catequesis y para la redacci贸n de los catecismos locales.

鈥� La tercera parte aparece suficientemente remozada, y en ella se formula adem谩s la sustancia de una pedagog铆a de la fe, inspirada en la pedagog铆a divina, cuesti贸n 茅sta que ata帽e tanto a la teolog铆a como a las ciencias humanas.

鈥� La cuarta parte tiene como t铆tulo "Destinatarios de la catequesis". En cinco breves cap铆tulos se presta atenci贸n a las muy distintas situaciones de las personas a quienes est谩 dirigida la catequesis, a los aspectos relacionados con la situaci贸n sociorreligiosa y, de manera especial, a la cuesti贸n de la inculturaci贸n.

鈥� La quinta parte enmarca, como centro de gravitaci贸n, a la Iglesia particular, que tiene el deber primordial de promover, programar, vigilar y coordinar toda la actividad catequ茅tica.

鈥� La conclusi贸n exhorta a una intensificaci贸n de la acci贸n catequ茅tica con un llamamiento a confiar en la acci贸n del Esp铆ritu Santo y en la eficacia de la Palabra de Dios.

Evidentemente, no todas las partes del Directorio tienen la misma importancia. Las que tratan de la divina Revelaci贸n, de la naturaleza de la catequesis, de los criterios que rigen el anuncio cristiano, tienen igual valor para todos. En cambio, las partes que hacen referencia a la situaci贸n actual, a la metodolog铆a y a la manera de adecuar la catequesis a las diferentes situaciones de edad o contexto cultural, han de ser acogidas m谩s bien como indicaciones y pautas autorizadas.

Criterios de la revisi贸n del Directorio General para la Catequesis

驴Qu茅 criterios teol贸gico-pastorales han presidido la redacci贸n del Directorio General para la Catequesis y la organizaci贸n de sus partes?

Los principales pueden dividirse de la siguiente manera:

鈥� Criterios relacionados con el concepto de catequesis, su car谩cter inici谩tico y su inspiraci贸n catecumenal;

鈥� Criterios relacionados con el contenido de la catequesis: principios que presiden la localizaci贸n de los contenidos y su presentaci贸n;

鈥� Criterios relativos al m茅todo catequ茅tico: pedagog铆a de Dios, fidelidad a Dios y a la persona humana e inculturaci贸n;

鈥� Criterio para la organizaci贸n de la pastoral catequ茅tica: la Iglesia particular como centro de gravitaci贸n.

El criterio iniciatico de la catequesis y su inspiraci贸n catecumenal

Hay que recordar que la nueva redacci贸n del Directorio, respecto a la de 1971, trata de dar mayor precisi贸n teol贸gica al concepto de catequesis. Manteniendo como el texto anterior el fundamento de la catequesis en la realidad de la Revelaci贸n y respetando pues sustancialmente Dei Verbum, integra la riqueza aportada por los documentos Evangelii nuntiandi y Catechesi tradend忙. Estas fuentes que inspiran el concepto de catequesis no s贸lo se presentan, sino que se relacionan entre s铆 y se comentan. De esta manera, el nuevo Directorio presenta la catequesis como momento esencial del proceso de evangelizaci贸n.

La catequesis de iniciaci贸n es el eslab贸n necesario entre la acci贸n misionera, que llama a la fe, y la acci贸n pastoral, que alimenta continuamente a la comunidad cristiana. No es pues una acci贸n opcional, sino una acci贸n b谩sica y fundamental para la construcci贸n de la personalidad del disc铆pulo y de la comunidad.

La catequesis est谩 estrechamente vinculada a los sacramentos de la iniciaci贸n, especialmente al Bautismo, "sacramento de la fe". El eslab贸n que une catequesis y Bautismo es la profesi贸n de fe, que es al mismo tiempo el elemento interior de este sacramento, pero tambi茅n punto de partida y de llegada de la catequesis. Por ello el catecumenado bautismal, formaci贸n espec铆fica mediante la cual los convertidos a la fe son conducidos a la confesi贸n de la fe bautismal, es modelo de toda catequesis.

El Directorio, haciendo referencia al S铆nodo de 1977, detalla equilibradamente en qu茅 consiste el catecumenado bautismal como modelo de toda catequesis.

De hecho, en los n煤meros 90 y 91 se subrayan los elementos del catecumenado que deben inspirar la catequesis actual, as铆 como el significado de esta inspiraci贸n, advirtiendo sin embargo que entre catequesis posbautismal y catequesis bautismal existe profunda diferencia.

鈥� El catecumenado bautismal recuerda constantemente a toda la Iglesia la importancia fundamental de la funci贸n de la iniciaci贸n, con los factores b谩sicos que la constituyen: la catequesis y los sacramentos del Bautismo, de la Confirmaci贸n y de la Eucarist铆a. La pastoral de iniciaci贸n cristiana es vital para toda Iglesia particular.

鈥� El catecumenado bautismal es responsabilidad de toda la comunidad cristiana. De hecho, "dicha iniciaci贸n cristiana no ha de ser tan s贸lo obra de catequistas o sacerdotes, sino de toda la comunidad de los fieles, y sobre todo de los padrinos". La instituci贸n catecumenal incrementa de esta manera en la Iglesia la conciencia de la maternidad espiritual que 茅sta ejerce en toda forma de educaci贸n a la fe.

鈥� Finalmente, la concepci贸n del catecumenado bautismal como proceso de formaci贸n y aut茅ntica escuela de fe ofrece a la catequesis posbautismal una din谩mica y algunos rasgos que le imprimen car谩cter: la intensidad e integridad de la formaci贸n; su car谩cter gradual, con etapas definidas; su relaci贸n con ritos, s铆mbolos y signos, especialmente b铆blicos y lit煤rgicos; su referencia constante a la comunidad cristiana.

La catequesis posbautismal, sin tener que reproducir mim茅ticamente la configuraci贸n del catecumenado bautismal, y reconociendo a los catequizandos su realidad de bautizados, har谩 cosa buena si se inspira en esta "escuela preparatoria para la vida cristiana", dej谩ndose fecundar por los principales elementos que la caracterizan. De aqu铆 la valoraci贸n hecha por el Ritual de la Iniciaci贸n cristiana de adultos como referente fundamental para la catequesis.

Recopilaci贸n de los contenidos de la catequesis y presentaci贸n de los mismos

La Palabra de Dios fuente de la catequesis

Consideremos ahora las normas y los criterios en los que la catequesis debe inspirarse para recopilar, formular y exponer sus contenidos.

El nuevo Directorio recupera sustancialmente las normas y criterios del texto anterior, pero con una articulaci贸n nueva y desde una perspectiva m谩s rica.

En primer lugar fija la regla suprema: la catequesis tomar谩 su mensaje de la Palabra de Dios.

Sin embargo, esta 煤nica fuente, que es la Palabra de Dios contenida en la Sagrada Tradici贸n y en la Sagrada Escritura, llega a nosotros por muchos caminos, que constituyen las fuentes de la catequesis. Dicha Palabra, de hecho:

Es meditada y comprendida cada vez m谩s profundamente mediante el sentido de la fe de todo el Pueblo de Dios, bajo la gu铆a del Magisterio, que la ense帽a con autoridad;

鈥� se celebra en la Liturgia, donde constantemente se proclama, escucha, interioriza y comenta;

鈥� resplandece en toda la vida de la Iglesia, especialmente en el testimonio de los santos;

鈥� se profundiza en la correcta investigaci贸n teol贸gica, que ayuda a los creyentes a progresar en la inteligencia vital de los misterios de la fe;

鈥� se manifiesta en los genuinos valores religiosos y morales que, como semillas de la Palabra, est谩n diseminados en la sociedad humana y en las diferentes culturas.

Todas estas son las fuentes, principales o subsidiarias, de la catequesis, que de ninguna manera han de entenderse en sentido un铆voco.

Tradici贸n, Escritura y Magisterio, 铆ntimamente comunicados y vinculados, son "cada uno a su manera" las fuentes principales de la catequesis.

Las "fuentes" de la catequesis tienen cada una de ellas su lenguaje, que recibe forma a trav茅s de una rica variedad de "documentos de la fe". La catequesis es tradici贸n viva de tales documentos.

Hoy no se puede prescindir de la aportaci贸n del Catecismo de la Iglesia Cat贸lica como s铆ntesis org谩nica de la fe a nivel universal.

El presente Directorio no dedica un cap铆tulo espec铆fico a la exposici贸n de los contenidos de la fe, como se hab铆a hecho en el texto de 1971 bajo el t铆tulo "Elementos esenciales del mensaje cristiano"4, y ello porque el contenido del mensaje ya queda expuesto precisamente en el Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, del que el Directorio quiere ser instrumento metodol贸gico para su concreta aplicaci贸n. Sin embargo, este dato impone aclarar con precisi贸n la relaci贸n existente entre Directorio y Catecismo. A este respecto resulta fundamental el n. 120, en el que se establece una relaci贸n de distinci贸n y de complementariedad entre los dos documentos.

Son distintos porque:

鈥� El Catecismo de la Iglesia Cat贸lica es "una exposici贸n de la fe de la Iglesia y de la doctrina cat贸lica, atestiguadas e iluminadas por las Sagradas Escrituras, por la Tradici贸n apost贸lica y por el Magisterio de la Iglesia".

鈥� El Directorio General para la Catequesis es la propuesta de "fundamentales principios teol贸gico-pastorales, tomados del Magisterio de la Iglesia y m谩s especialmente del Concilio Ecum茅nico Vaticano II, con arreglo a los cuales puede orientarse y coordinarse m谩s adecuadamente" la actividad catequ茅tica de la Iglesia.

Son complementarios porque:

鈥� El Catecismo de la Iglesia Cat贸lica es un acto del Magisterio del Papa, con el que, en nuestro tiempo, 茅ste sintetiza normativamente, en virtud de la autoridad apost贸lica, la globalidad de la fe cat贸lica, y la ofrece en primer lugar a las Iglesias, como punto de referencia para la exposici贸n aut茅ntica del contenido de la fe.

鈥� El Directorio General para la Catequesis, por su parte, tiene el valor que la Santa Sede suele atribuir a estos instrumentos de orientaci贸n, aprob谩ndolos y confirm谩ndolos. Se trata de una herramienta oficial para la transmisi贸n del mensaje evang茅lico y para la acci贸n catequ茅tica en su conjunto.

Los dos instrumentos, considerados cada uno en su g茅nero y en su autoridad espec铆fica, se complementan rec铆procamente.

Como se desprende del cotejo con el anterior Directorio, se ha querido enriquecer el tema de las fuentes de la catequesis hablando de la fuente de la catequesis, con vistas a subrayar la unicidad de la Palabra de Dios y para reiterar con mayor amplitud en concepto de Revelaci贸n presente en Dei Verbum. Ahora bien, la fuente viva de la Palabra de Dios y las fuentes que de 茅sta se derivan proporcionan a la catequesis los criterios para la presentaci贸n de su mensaje.

El nuevo Directorio, respecto al anterior, aporta, tambi茅n en lo que concierne a este punto, una novedad: relaciona estos criterios unos con otros. De esta manera se muestra la fuente de la que han brotado, as铆 como su rec铆proca y din谩mica relaci贸n, que impide caer en acentuaciones unilaterales.

Por ello:

鈥� El mensaje centrado en la persona de Jesucristo (cristo-centrismo), por su din谩mica interna, introduce en la dimensi贸n trinitaria del mismo mensaje.

鈥� El anuncio de la Buena Nueva del Reino de Dios, centrado en el don de la salvaci贸n, implica un mensaje de liberaci贸n.

鈥� El car谩cter eclesial del mensaje remite a su car谩cter hist贸rico, toda vez que la catequesis, como la evangelizaci贸n en su conjunto, se realiza "en el tiempo de la Iglesia".

鈥� El mensaje evang茅lico, al ser Buena Nueva destinada a todos los pueblos, quiere ser significativo para la persona humana, y esta capacidad de significaci贸n s贸lo podr谩 ser aut茅ntica si el mensaje se presenta en toda su organicidad, integridad y pureza.

Aunque estos criterios son v谩lidos para todo el ministerio de la Palabra, los trataremos seguidamente en relaci贸n con la catequesis.

El cristocentrismo del mensaje evang茅lico

鈥� "En el centro mismo de la catequesis hallamos esencialmente a una persona, Jes煤s de Nazaret". En realidad, tarea fundamental de la catequesis es presentar a Cristo verdadero Dios verdadero hombre: todo lo restante lo refiere a 茅l.

鈥� Cristo est谩 en el "centro de la historia de la salvaci贸n", la catequesis presenta. El mensaje catequ茅tico ayuda al cristiano situarse en la historia y a insertarse activamente en ella, mostrando que Cristo es el sentido 煤ltimo de dicha historia. Adem谩s, todo que transmite la catequesis es "la ense帽anza de Jesucristo, la dad que 茅l comunica o, para ser m谩s exactos, la Verdad que 茅l

El cristocentrismo de la catequesis, en virtud de su din谩mica interna, lleva a la confesi贸n de la fe en Dios: Padre, Hijo y Esp铆ritu Santo. Se trata de un cristocentrismo esencialmente trinitai

Las consecuencias de este cristocentrismo trinitario pan catequesis son las siguientes:

鈥� Toda modalidad de presentaci贸n catequ茅tica ser谩 siempre cristoc茅ntrico-trinitaria: "Por Cristo al Padre en el Esp铆ritu". Una catequesis que omitiera alguna de estas dimensiones o que no conociera su conexi贸n org谩nica correr铆a el peligro de traiciona originalidad del mensaje cristiano.

鈥� Siguiendo la misma pedagog铆a de Jes煤s en su revelaci贸n del Padre, de s铆 mismo como Hijo y del Esp铆ritu Santo, la catequesis mostrar谩 la vida 铆ntima de Dios a partir de las obras salvificas en favor de la humanidad.

鈥� La presentaci贸n del ser 铆ntimo de Dios revelado por Jes煤s uno en la esencia y trino en las personas, mostrar谩 las implicaciones vitales para la vida de los seres humanos. Confesar a solo Dios significa que "el hombre no debe someter su propia libertad personal, de manera absoluta, a ning煤n poder terreno Significa adem谩s que la humanidad, creada a imagen de un D que es "comuni贸n de personas", est谩 llamada a ser una sociedad fraterna, formada por hijos de un mismo Padre, iguales en dignidad personal.

Un mensaje que anuncia la salvaci贸n

El segundo binomio de criterios para la presentaci贸n del mensaje establece una correlaci贸n entre el don de la salvaci贸n y el mensaje de liberaci贸n insisto en la salvaci贸n. En la predicaci贸n de Jes煤s el anuncio del Reino de Dios ocupa un lugar central. La catequesis transmite este mensaje del Reino, subrayando sus siguientes aspectos fundamentales:

Estos son:

鈥� Jes煤s, con la venida del Reino, anuncia y revela que Dios no es un ser lejano e inaccesible, sino que est谩 presente en medio de sus criaturas.

鈥� Al mismo tiempo Jes煤s indica que Dios, con su Reino, ofrece el don de la salvaci贸n integral, libera del pecado, introduce a la comuni贸n con el Padre, concede la filiaci贸n divina y promete la vida eterna, venciendo a la muerte.

鈥� Al anunciar el Reino, Jes煤s anuncia la justicia de Dios; programa el juicio divino y nuestra responsabilidad. El anuncio del juicio de Dios, con su poder de formaci贸n de las conciencias, es un contenido central del Evangelio y buena noticia para el mundo.

鈥� Jes煤s manifiesta finalmente que la historia de la humanidad no camina hacia la nada, sino que, en sus aspectos de gracia y pecado, es, en 茅l, asumida por Dios para ser transformada.

Un mensaje de liberaci贸n

Las bienaventuranzas de Jes煤s son anuncio escatol贸gico de la salvaci贸n que el Reino lleva consigo. Ellas reflejan esa experiencia tan desgarradora a la que tan sensible es el Evangelio: la pobreza, el hambre y el sufrimiento de la humanidad5. Como dimensi贸n importante de su misi贸n, la Iglesia tiene el deber de anunciar la liberaci贸n de millones de seres humanos, muchos de los cuales son hijos suyos".

Para preparar a los cristianos con vistas a esta tarea, la catequesis cuidar谩, entre otras cosas, los siguientes aspectos:

鈥� Situar谩 el mensaje de liberaci贸n en la perspectiva de la "finalidad espec铆ficamente religiosa de la evangelizaci贸n", pues 茅sta perder铆a su raz贸n de ser "si se apartara del eje religioso que la gobierna".

鈥� La catequesis presentar谩 la moral social cristiana como exigencia de la justicia de Dios y consecuencia de la "liberaci贸n radical llevada a cabo por Cristo".

鈥� Igualmente, en la tarea de la iniciaci贸n a la misi贸n, la catequesis suscitar谩 en los catec煤menos y en los catequizandos "la opci贸n preferencial por los pobres", que no es exclusiva ni excluyente, y tendr谩 en cuenta que la primera y radical pobreza es la de ser pecadores.

Eclesialidad del mensaje evang茅lico

El aut茅ntico sujeto de la catequesis es la Iglesia, la cual, como continuadora de la misi贸n de Jes煤s Maestro y animada por el Esp铆ritu, ha sido enviada para que sea maestra de la fe.

La naturaleza eclesial de la catequesis otorga al mensaje evang茅lico transmitido un intr铆nseco car谩cter eclesial. La catequesis es el proceso de transmisi贸n del Evangelio tal y como la comunidad cristiana lo ha recibido, lo comprende, lo celebra, lo vive y lo comunica en diversas formas.

Por lo tanto, cuando la catequesis transmite el misterio de Cristo, resuena en su mensaje la fe de todo el Pueblo de Dios a lo largo de la historia. Esta fe, transmitida por la comunidad eclesial, es una sola.

La catequesis es pues, en la Iglesia, el servicio que introduce a los catec煤menos y a los catequizandos en la unidad de confesi贸n de fe.

Car谩cter hist贸rico del misterio de la salvaci贸n

La "econom铆a de la salvaci贸n" tiene un car谩cter hist贸rico, ya que se realiza en el tiempo: "Se inici贸 en el pasado, se desarroll贸 y alcanz贸 su cumbre en Cristo, extiende su poder en el presente y aguarda su consumaci贸n en el futuro". Por ello la Iglesia, al transmitir hoy el mensaje cristiano, hace "constante memoria" de los acontecimientos salv铆ficos del pasado, narr谩ndolos. A la luz de 茅stos interpreta los acontecimientos actuales de la historia humana, en la que el Esp铆ritu Santo renueva la faz de la tierra, y permanece en creyente espera de la venida del Se帽or.

El car谩cter hist贸rico del mensaje cristiano obliga a la catequesis a cuidar los siguientes aspectos:

鈥� Presentar la historia de la salvaci贸n por medio de una catequesis b铆blica que d茅 a conocer las "obras y las palabras" con las que Dios fue progresiva y gradualmente revel谩ndose a la humanidad;

鈥� Al explicar el S铆mbolo de la fe y el contenido de la moral cristiana la catequesis ha de arrojar luz sobre el "hoy" de la historia de la salvaci贸n. De hecho, "... el ministerio de la Palabra interpreta, a la luz de la revelaci贸n, la vida humana de nuestro tiempo, los signos de los tiempos y las realidades de este mundo";

鈥� Situar los sacramentos dentro de la historia de la salvaci贸n por medio de una catequesis mistag贸gica, que "relee y revive todos estos grandes acontecimientos de la historia de la salvaci贸n en el 鈥榟oy鈥� de la Liturgia".

Integridad del mensaje evang茅lico

El 煤ltimo binomio de criterios rec铆procamente relacionados para la presentaci贸n de los contenidos catequ茅ticos ata帽e a la integridad y organicidad del mensaje evang茅lico, en lo que se refiere a su capacidad de significado para la persona humana.

Jes煤s anuncia el Evangelio en su integridad: ".. .todo lo que he o铆do a mi Padre os lo he dado a conocer" (Jn 15,15). Cristo exige esta misma integridad a sus disc铆pulos cuando los env铆a a la misi贸n: ". . .ense帽谩ndoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28,19). Por ello un criterio fundamental de la catequesis es la salvaguardia de la integridad del mensaje, evitando presentaciones parciales o deformadas del mismo.

Dos dimensiones, 铆ntimamente unidas, subyacen a este criterio. La primera:

鈥� La integridad debe acompa帽arse con la adecuaci贸n. La catequesis parte de una simple proposici贸n de la estructura 铆ntegra del mensaje cristiano, y la expone de forma adecuada a la capacidad de los destinatarios. Sin limitarse a esta exposici贸n inicial, la catequesis, gradualmente, ir谩 proponiendo el mensaje de manera cada vez m谩s amplia y expl铆cita, seg煤n las capacidades del catequizando y el car谩cter propio de la catequesis. Estos dos niveles de exposici贸n 铆ntegra del mensaje se denominan "integridad intensiva" e "integridad extensiva".

鈥� La segunda: presentar el mensaje evang茅lico aut茅ntico, en toda su pureza, sin rebajar las exigencias por temor a un rechazo y sin imponer pesadas cargas que en realidad dicho mensaje no incluye, ya que el yugo de Jes煤s es suave. En la necesaria tarea de conjugar integridad y adaptaci贸n siempre existe una tensi贸n: "La evangelizaci贸n pierde mucha de su fuerza y eficacia si no toma en consideraci贸n al pueblo concreto al que se dirige...", sin embargo, "... corre el peligro de perder su alma y desvanecerse si su contenido es vaciado o desnaturalizado con el pretexto de traducirlo...".

Un mensaje org谩nico y jerarquizado

El mensaje que la catequesis transmite posee un "car谩cter org谩nico y jerarquizado" y constituye una s铆ntesis coherente y vital de la fe. Se organiza alrededor del misterio de la Sant铆sima Trinidad, desde una perspectiva cristoc茅ntrica, ya que es "la fuente de todos los dem谩s misterios de la fe; es la luz que los ilumina...". El conjunto del mensaje se dispone con arreglo a una "jerarqu铆a de las verdades". Pero esta jerarqu铆a "no significa que algunas verdades pertenezcan a la fe menos que otras, sino que algunas verdades se fundan en otras m谩s importantes que arrojan luz sobre ellas".

Todos los aspectos y las dimensiones del mensaje cristiano participan de esta organicidad jerarquizada:

鈥� La historia de la salvaci贸n se organiza alrededor de Jesucristo, que es centro de la misma.

鈥� El S铆mbolo apost贸lico es la s铆ntesis y la clave de lectura de toda la Escritura y de toda la doctrina de la Iglesia, que se ordena jer谩rquicamente alrededor de 茅l.

鈥� Tambi茅n los sacramentos son un todo org谩nico de fuerzas regeneradoras que dimanan del misterio pascual de Jesucristo, formando "un organismo en el que cada uno de ellos desempe帽a un papel vital". La Eucarist铆a ocupa en este organismo un lugar 煤nico, hacia el que los dem谩s sacramentos est谩n ordenados: se presenta como "sacramento de sacramentos".

鈥� El doble mandamiento del amor a Dios y al pr贸jimo constituye, en el mensaje moral, la jerarqu铆a de los valores que el mismo Jes煤s estableci贸: "Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas" (Mt 22,40).

鈥� El Padrenuestro, al resumir la esencia del Evangelio, sintetiza y jerarquiza las inmensas riquezas de oraci贸n contenidas en la Sagrada Escritura y en toda la vida de la Iglesia.

Un mensaje significativo para la persona humana

Una presentaci贸n 铆ntegra, org谩nica y jerarquizada del mensaje evang茅lico hace de 茅ste un acontecimiento hondamente significativo para la persona humana. La relaci贸n del mensaje cristiano con la experiencia humana no es una mera cuesti贸n metodol贸gica, sino que germina de la misma finalidad de la catequesis, que persigue hacer que la persona humana entre en comuni贸n con Jesucristo. La catequesis act煤a con vistas a una identidad de experiencia humana entre Jes煤s Maestro y el disc铆pulo, y ense帽a a pensar como 茅l, actuar como 茅l, amar como 茅l. Vivir la comuni贸n con Cristo significa vivir la experiencia de la vida nueva de la gracia.

Concluyendo esta exposici贸n acerca de los criterios para la presentaci贸n de los contenidos de la catequesis, es preciso observar que de tales criterios y normas no puede deducirse el orden que debe observarse en la exposici贸n del contenido. De hecho, "puede ser que, en la presente situaci贸n de la catequesis, razones de m茅todo o de pedagog铆a aconsejen organizar de una manera antes que de otra la transmisi贸n de las riquezas del contenido de la catequesis". Puede partirse de Dios para llegar a Cristo y viceversa; igualmente, puede partirse de la persona humana para llegar a Dios, y a la inversa. La adopci贸n de un orden determinado en la presentaci贸n del mensaje est谩 condicionada por las circunstancias y por la concreta situaci贸n de fe de quien recibe la catequesis.

Corresponde a los obispos impartir normas m谩s precisas en este campo y aplicarlas mediante directorios catequ茅ticos, catecismos para las distintas edades y condiciones culturales, y con otros medios juzgados m谩s oportunos, siempre con la m谩s absoluta fidelidad a los contenidos y a la integridad de los mismos.

Los criterios de la pedagog铆a de Dios y de la inculturaci贸n

Consideremos ahora dos criterios que ata帽en al m茅todo catequ茅tico. Parece indicado tratar en primer lugar la pedagog铆a de Dios.

Dios ha hablado al hombre no s贸lo a trav茅s de las obras de la creaci贸n6, sino sobre todo como un padre al hijo, un amigo al amigo, el esposo a la esposa, adapt谩ndose a la capacidad de comprensi贸n del hombre y respetando plenamente su libertad. Esta forma de actuar de Dios se denomina pedagog铆a de Dios.

Las dos funciones fundamentales de la Palabra de Dios, la salv铆fica y la educadora, se hallan inseparablemente unidas en lo que podr铆amos llamar el m茅todo seguido por Dios para comunicar a los hombres su Palabra salvadora.

La catequesis, como comunicaci贸n de la divina Revelaci贸n, se inspira radicalmente en la pedagog铆a de Dios, acoge los rasgos constitutivos de 茅sta y, guiada por el Esp铆ritu Santo, elabora una sabia s铆ntesis de la misma, favoreciendo de tal manera una aut茅ntica experiencia de fe, un encuentro filial con Dios.

De esta forma la catequesis:

鈥� es una pedagog铆a que se inserta en el "di谩logo de salvaci贸n" entre Dios y la persona y se pone al servicio de dicho di谩logo; en lo que respecta a Dios, subraya la iniciativa divina, la motivaci贸n amorosa, la gratuidad, el respeto a la libertad; por lo que ata帽e al hombre, pone en evidencia la dignidad del don recibido y la exigencia de crecer continuamente en dicho don;

鈥� acepta el principio del car谩cter progresivo de la Revelaci贸n, la trascendencia y naturaleza misteriosa de la Palabra de Dios, as铆 como su correcta adaptaci贸n a las diferentes personas y culturas;

鈥� reconoce la centralidad de Jesucristo, Palabra de Dios humanada que determina la catequesis como "pedagog铆a de la encarnaci贸n", conforme a la cual siempre hay que proponer el Evangelio para la vida y en la vida de las personas;

鈥� valora la experiencia comunitaria de la fe como propia del Pueblo de Dios, de la Iglesia;

鈥� arraiga en la relaci贸n interpersonal y hace propio el proceso del di谩logo;

鈥� se hace pedagog铆a de los signos, en la que se cruzan hechos y palabras, ense帽anza y experiencia;

鈥� siendo el amor de Dios la raz贸n 煤ltima de su Revelaci贸n, la catequesis toma su fuerza de verdad y el compromiso constante de atestiguarla del inagotable amor divino, que es el Esp铆ritu Santo.

La catequesis es pues pedagog铆a en acto de la fe. En la realizaci贸n de sus tareas no puede dejarse inspirar por consideraciones ideol贸gicas o por intereses puramente humanos; no confunde la acci贸n salv铆fica de Dios, que es pura gracia, con la acci贸n pedag贸gica del hombre, pero tampoco las enfrenta o las separa.

La catequesis como pedagog铆a en acto de la fe recibe de Jesucristo una ley fundamental: la de la fidelidad a Dios y la fidelidad al hombre. Ser谩 pues genuina la catequesis que no s贸lo ayuda a percibir la acci贸n de Dios a lo largo de todo el camino de formaci贸n, fomentando un clima de escucha y de oraci贸n, sino que presta atenci贸n a toda persona humana, teniendo en cuenta la diversidad de situaciones y culturas en la que 茅sta vive, con el fin de ofrecerle la 煤nica Palabra que salva en forma de alimento sano y adecuado. Por ello la ley fundamental de la fidelidad a Dios y al hombre est谩 en el origen de un segundo criterio que preside el m茅todo catequ茅tico: la sabia, prudente inculturaci贸n del mensaje.

La inculturaci贸n del mensaje evang茅lico

"Cristo..., mediante su encarnaci贸n, se vincul贸 a determinadas condiciones sociales y culturales de los hombres con quienes vivi贸". Esta es la originaria "inculturaci贸n" de la Palabra de Dios y el modelo de referencia para toda evangelizaci贸n de la Iglesia, "llamada a llevar la fuerza del Evangelio al coraz贸n de la cultura y de las culturas".

Es la "inculturaci贸n" un proceso profundo y global y un camino lento.

En esta obra de inculturac矛贸n, sin embargo, las comunidades cristianas deber谩n llevar a cabo un discernimiento: se trata de "asumir", por una parte, las riquezas culturales compatibles con la fe; pero se trata tambi茅n, por otra parte, de ayudar a "sanar" y "transformar" aquellos criterios, formas de pensar o estilos de vida que est茅n en contraste con el Reino de Dios. Este discernimiento est谩 regido por dos principios b谩sicos: "la compatibilidad con el Evangelio y la comuni贸n con la Iglesia universal".

En esta inculturaci贸n de la fe a la catequesis se le presentan concretamente distintas tareas. Entre estas cabe se帽alar:

鈥� Considerar la comunidad eclesial como principal factor de inculturaci贸n. Una expresi贸n, y al mismo tiempo un eficaz instrumento de esta tarea la constituye el catequista, quien, junto con un hondo sentido religioso, debe poseer una viva sensibilidad social y estar bien arraigado en su ambiente cultural.

鈥� Elaborar catecismos locales que respondan a las exigencias provenientes de las diferentes culturas.

鈥� Realizar una oportuna inculturaci贸n en el catecumenado y en las instituciones catequ茅ticas, incorporando con discernimiento el lenguaje, los s铆mbolos y los valores de la cultura en la que viven los catec煤menos y los catequizandos.

鈥� Presentar el mensaje cristiano de forma que 茅ste haga aptos para dar "raz贸n de la esperanza" (1 P 3,15) a quienes deben anunciar el Evangelio en medio de culturas a menudo paganas y a veces poscr矛stianas. Una apolog茅tica bien lograda, que fomente el di谩logo fe-cultura, resulta imprescindible hoy en d铆a.

La Iglesia particular: criterio para la organizaci贸n de la pastoral catequ茅tica

De manera m谩s acentuada respecto al texto de 1971, el nuevo Directorio ve en la di贸cesis el lugar natural de desarrollo del ministerio catequ茅tico, y identifica en la figura del obispo el eje que sustenta la organizaci贸n catequ茅tica.

El anuncio del Evangelio y la celebraci贸n de la Eucarist铆a son los dos pilares sobre los cuales se edifica y en cuyo derredor se re煤ne la Iglesia particular. La catequesis es una acci贸n evangelizadora b谩sica de toda Iglesia particular. Por medio de ella, la di贸cesis ofrece a todos sus miembros un proceso de formaci贸n que permite conocer, celebrar, vivir y anunciar el Evangelio en el propio horizonte cultural. De esta forma, la confesi贸n de la fe, meta de la catequesis, puede ser proclamada por los disc铆pulos de Cristo "en sus lenguas", sin dejar de ser la misma. Como en Pentecost茅s, tambi茅n hoy la Iglesia de Cristo, "presente y operante" en las Iglesias particulares, "habla todas las lenguas", pues como 谩rbol en crecimiento arraiga en todas las culturas.

La comunidad cristiana y la responsabilidad de catequizar

La catequesis es responsabilidad de toda la comunidad cristiana. La iniciaci贸n cristiana, en efecto, "no debe ser tan s贸lo obra de los catequistas o de los sacerdotes, sino de toda la comunidad de los fieles".

Aunque toda la comunidad cristiana es responsable de la catequesis, y aunque todos sus miembros deben dar testimonio de la fe, s贸lo algunos reciben el mandato eclesial de ser catequistas. Junto con la misi贸n originaria que tienen los padres respecto a sus hijos, la Iglesia concede oficialmente a determinados miembros del Pueblo de Dios, espec铆ficamente llamados a ello, la delicada misi贸n de transmitir org谩nicamente la fe en el seno de la comunidad.

En la di贸cesis la catequesis es un servicio 煤nico, realizado concretamente por presb铆teros, di谩conos, religiosos y laicos en comuni贸n con el obispo. Aunque sacerdotes, religiosos y laicos realicen en com煤n la catequesis, lo hacen de forma diferenciada, cada uno conforme a su particular estado en la Iglesia (ministros sagrados, personas consagradas, fieles cristianos). Si llegara a faltar alguna de estas formas de presencia, la catequesis perder铆a parte de la propia riqueza y del propio significado.

Es sin embargo el obispo el primer responsable de la catequesis en la Iglesia particular. El Concilio Vaticano II pone de relieve la eminente importancia que en el ministerio episcopal tienen el anuncio y la transmisi贸n del Evangelio: "Entre las principales funciones de los obispos destaca el anuncio del Evangelio". En el ministerio prof茅tico de los obispos, el anuncio misionero y la catequesis constituyen dos aspectos 铆ntimamente unidos. Para desempe帽ar esta funci贸n, los obispos reciben "un carisma cierto de verdad".

Los obispos son "los primer铆simos responsables de la catequesis, los catequistas por excelencia."

Esta preocupaci贸n por la actividad catequ茅tica llevar谩 al obispo a asumir "la alta direcci贸n de la catequesis" en la Iglesia particular, lo que implica entre otras cosas:

鈥� Asegurar a su Iglesia la prioridad efectiva de una catequesis activa y eficaz, "que ponga en juego las personas, los medios y los instrumentos, as铆 como los necesarios recursos econ贸micos".

鈥� Ejercer la solicitud por la catequesis mediante una intervenci贸n directa en la transmisi贸n del Evangelio a los fieles, velando al mismo tiempo por la autenticidad de la confesi贸n de fe y por la consiguiente adecuaci贸n de los textos y herramientas que hayan de utilizarse.

鈥� "Suscitar y mantener una real y aut茅ntica pasi贸n por la catequesis; Una pasi贸n que se encarne, eso s铆, en una organizaci贸n adecuada y eficaz", actuando con la profunda convicci贸n de la importancia de la catequesis para la vida cristiana de una di贸cesis.

鈥� Emplearse "para que los catequistas est茅n convenientemente preparados para su cargo, de forma que conozcan en profundidad la doctrina de la Iglesia y aprendan en la teor铆a y en la pr谩ctica las leyes de la psicolog铆a y las materias pedag贸gicas".

鈥� Establecer en la di贸cesis un proyecto global de catequesis, articulado y coherente, que responda a las verdaderas necesidades de los fieles y tenga su oportuna ubicaci贸n en los planes pastorales de la di贸cesis. Dicho proyecto puede coordinarse con los planes de la Conferencia Episcopal.

Conclusi贸n

Hasta aqu铆 los principales motivos y criterios que han presidido la reelaboraci贸n del Directorio General para la Catequesis.

A modo de conclusi贸n parece oportuno hacer una breve referencia a las finalidades, destinatarios y empleo del texto.

La finalidad del presente Directorio es naturalmente la misma que persegu铆a el texto de 1971. De hecho pretende proporcionar los "fundamentales principios teol贸gico-pastorales, tomados del Magisterio de la Iglesia y m谩s especialmente del Concilio Ecum茅nico Vaticano II, con arreglo a los cuales puede orientarse y coordinarse m谩s adecuadamente la acci贸n pastoral del ministerio de la Palabra" y, concretamente, la catequesis. La intenci贸n fundamental era y es ofrecer reflexiones y principios, m谩s que aplicaciones inmediatas o directrices pr谩cticas. Semejante camino y m茅todo se ha adoptado sobre todo por la siguiente raz贸n: s贸lo comprendiendo rectamente desde el principio la naturaleza y los fines de las catequesis, as铆 como las verdades y valores que deben transmitirse, podr谩n evitarse defectos y errores en materia catequ茅t矛ca.

Es competencia espec铆fica de los episcopados la aplicaci贸n m谩s concreta de estos principios y enunciados, mediante orientaciones y directorios nacionales, regionales o diocesanos, catecismos y por todo otro medio estimado adecuado para promover eficazmente la catequesis.

Destinatarios del Directorio son principalmente los obispos, las Conferencias Episcopales y en general cuantos, bajo su mandato y presidencia, tienen responsabilidades en 谩mbito catequ茅tico. Naturalmente, el Directorio puede constituir una herramienta v谩lida para la formaci贸n de los candidatos al sacerdocio, la formaci贸n permanente de los presb铆teros y la formaci贸n de los catequistas.

Una finalidad inmediata del Directorio es ayudar a la redacci贸n de los directorios catequ茅ticos y de los catecismos locales. Conforme a la sugerencia recibida de muchos obispos, se incluyen numerosas notas y referencias, que pueden ser de gran utilidad para la elaboraci贸n de los mencionados instrumentos.

Como el Directorio est谩 destinado a las Iglesias particulares, cuyas situaciones y necesidades pastorales son muy variadas, resulta evidente que s贸lo han podido tomarse en consideraci贸n las situaciones comunes o intermedias. Lo mismo sucede cuando se describe la organizaci贸n de la catequesis en sus distintos niveles. Al emplear el Directorio t茅ngase en cuenta esta observaci贸n. Como ya se indicaba en el texto de 1971, ello resultar谩 insuficiente en las regiones donde la catequesis ha podido alcanzar un alto nivel de calidad y de medios, apareciendo tal vez excesivo en aquellos lugares en los que a煤n no ha podido experimentar ese progreso.

Al publicar el presente documento, nuevo testimonio de la solicitud de la Sede Apost贸lica hacia el ministerio catequ茅tico, se expresa el voto de que dicho texto sea acogido, examinado y estudiado con gran atenci贸n, tomando en consideraci贸n las necesidades pastorales de cada Iglesia particular; y que pueda tambi茅n estimular en el futuro estudios e investigaciones m谩s profundos, que respondan a las necesidades de la catequesis y a las normas y orientaciones del Magisterio eclesi谩stico.

Tr谩tase de un veh铆culo a trav茅s del cual se hacen pasar esas certezas que los hombres de todo tiempo y lugar necesitan para la vida y a las que tienen derecho como hijos de Dios.

Una metodolog铆a, una criteriolog铆a de transmisi贸n inteligente, a la altura de los tiempos y de las culturas, constituye un valioso instrumento pastoral para responder a ese derecho de los fieles. Cuantos en la Iglesia somos, por oficio o por mandato, responsables de la catequesis y de la predicaci贸n, hemos de poder proporcionar adecuadamente respuestas claras acerca de las verdades ciertas de la fe, y respuestas responsables a los problemas abiertos y objeto de discusi贸n.

Con la presente herramienta se favorece adem谩s la oferta de los contenidos objetivos de la fe cat贸lica en la interioridad psicol贸gica y afectiva del "yo" de cada uno. No es suficiente, en efecto, conocer las verdades y certezas de la fe, ya que la fe en su esencia es tambi茅n acto de seguimiento y de confianza en la persona de Cristo, en quien creemos.

Y ya que todo fiel debe siempre estar preparado, ante Dios y los dem谩s, a dar raz贸n del don de la fe en Jesucristo, hoy igual que ma帽ana, invito a hacer, en este 煤ltimo tramo de recorrido que nos separa del gran Jubileo, un intenso camino com煤n de catequesis, incluso prioritario respecto a tantas otras cosas que de todas formas no podemos omitir. Recorramos este camino en profunda comuni贸n de intenciones y de afectos eclesiales.

Todos hemos de llegar al tercer milenio "fuertes en la fe". Nuestras comunidades ser谩n fuertes en la medida en que cada uno sabr谩 darse a s铆 mismo y ofrecer a los dem谩s la raz贸n del propio creer y de su propia adhesi贸n personal a Cristo, 煤nico Redentor de todos los hombres.

Que el ejemplo de la Madre, quien lleg贸 a estar realmente presente en el misterio de Cristo precisamente por "haber cre铆do", nos sirva de gu铆a y apoyo. Estar presentes en el misterio de Cristo significa dejarse determinar por este mismo misterio en nuestra forma de vida.


1

CD 14.

2

CT 2.0

3

ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DEL S脥NODO DE LOS OBISPOS, Relatio Finalis, IIB 4

4

DCG cap铆tulo 2掳, parte 3a.

5

Cf. Lc 6, 20-21.

6

Cf. Rm 1, 20-23.
Consultas

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