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S.S. Juan Pablo II, Letanias del Coraz贸n de Jes煤s
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Letan铆as del Corazon de Jes煤s

Coraz贸n de Jes煤s en quien est谩n todos los tesoros de la sabidur铆a y de la ciencia

1 de setiembre, 1985

1 . 鈥淐oraz贸n de Jes煤s, en el que est谩n escondidos todos los tesoros de la sabidur铆a y de la ciencia鈥�.

Esta invocaci贸n de las letan铆as del Sagrado Coraz贸n, tomada de la Carta a los Colosenses (2, 3), nos hace comprender la necesidad de ir al Coraz贸n de Cristo para entrar en la plenitud de Dios.

2. La ciencia, de la que se habla, no es la ciencia que hincha (cf. 1 Co 8, 2), fundada en el poder humano. Es sabidur铆a divina, un misterio escondido durante los siglos en la mente de Dios, Creador del universo (Ef 3, 9). Es una ciencia nueva, escondida a los sabios y a los entendidos del mundo, pero revelada a los peque帽os (Mt 11, 25), ricos en la humildad, sencillez, pureza de coraz贸n.

Esta ciencia y esta sabidur铆a consisten en conocer el misterio de Dios invisible, que llama a los hombres a ser part铆cipes de su divina naturaleza y los admite a la comuni贸n con El.

3. Nosotros sabemos estas cosas porque Dios mismo se ha dignado revel谩rnoslas por medio del Hijo, que es sabidur铆a de Dios (1 Co 1, 214).

Todas las cosas que hay en la tierra y en los cielos, han sido creadas por medio de El y para El (Col 1, 16). La sabidur铆a de Cristo es m谩s grande que la de Salom贸n (Lc 11, 31). Sus riquezas son inescrutables (Ef 3, 8). Su amor sobrepasa todo conocimiento. Pero con la fe somos capaces de comprender. Juntamente con todos los santos, su anchura, su largura, altitud y profundidad (Ef 3,18).

Al conocer a Jes煤s, conocemos tambi茅n a Dios. El que le ve a 脡l, ve al Padre (Jn 14, 9). Con El apareci贸 el amor de Dios en nuestros corazones (Rm 5, 5).

4. La ciencia humana es como el agua de nuestras fuentes: quien la bebe, vuelve a tener sed. La sabidur铆a y la ciencia de Jes煤s, en cambio, abren los ojos de la mente, mueven el coraz贸n en la profundidad del ser y engendran al hombre en el amor trascendente; liberan de las tinieblas del error, de las manchas del pecado, del peligro de la muerte, y conducen a la plenitud de la comuni贸n de esos bienes divinos, que trascienden la comprensi贸n de la mente humana (Dei Verbum, 6).

5. Con la sabidur铆a y la ciencia de Jes煤s, nos arraigamos y fundamentamos en la caridad (Ef 3, 17). Se crea el hombre nuevo, interior, que pone a Dios en el centro de su vida y a s铆 mismo al servicio de los hermanos.

Es el grado de perfecci贸n que alcanza Mar铆a, Madre de Jes煤s y madre nuestra: ejemplo 煤nico de criatura nueva, enriquecida con la plenitud de gracia y dispuesta a cumplir la voluntad de Dios鈥� 鈥淗e aqu铆 la esclava del Se帽or, h谩gase en m铆 seg煤n tu palabra鈥�. Y por esto, nosotros la invocamos como 鈥淭rono de la Sabidur铆a鈥�.

Al rezar el Angelus, pid谩mosle que nos haga como Ella y como su Hijo.

Coraz贸n de Jes煤s en quien habita toda la plenitud de la divinidad

15 setiembre, 1985.

1. 鈥淐oraz贸n de Jes煤s en el que habita toda la plenitud de la divinidad.

Desde el mes de junio, durante los domingos del verano, nuestra oraci贸n del 鈥淎ngelus鈥� saca temas de reflexi贸n de las letan铆as del Sagrado Coraz贸n de Jes煤s.

Nos detenemos sobre cada una de las invocaciones y meditamos la gran riqueza de contenido que en ellas se encierra. Es una fuente de inspiraci贸n para nuestra vida interior: para nuestra relaci贸n con el misterio de Jesucristo.

2. Ayer, mediante la solemnidad de la Exaltaci贸n de la Santa Cruz, la Iglesia entera se abri贸 una vez m谩s hacia este Coraz贸n en el que 鈥渉abita toda la plenitud de la divinidad鈥�.

El misterio de Cristo: Dios- Hombre, tiene una elocuencia particular cuando miramos a la Cruz: 隆He aqu铆 al Hombre! 隆He aqu铆 el Crucificado! 隆He aqu铆 al Hombre totalmente despojado! 隆He aqu铆 al Hombre 鈥渄estrozado a causa de nuestros pecados鈥�! 隆He aqu铆 al Hombre 鈥渃ubierto de aprobios鈥�!.

Y, al mismo tiempo: 隆he aqu铆 el Hombre- Dios! En El habita toda la plenitud de la divinidad. 隆De la misma naturaleza que el Padre! Dios de Dios. Luz de luz. Engendrado, no creado. El Verbo Eterno. Uno en la divinidad con el Padre y con el Esp铆ritu Santo.

3. Cuando el centuri贸n, en el G贸lgota, traspas贸 con una lanza el Crucificado, de su costado sali贸 sangre y agua. Este es el signo de la muerte. El signo de la muerte humana del Dios inmortal.

4. Al pie de la Cruz se encuentra la Madre. La Madre Dolorosa. La recordarnos al d铆a siguiente de la Exaltaci贸n de la Cruz. Cuando el costado de Cristo fue traspasado por la lanza del centuri贸n se cumpli贸 en Ella la profec铆a de Sime贸n: 鈥淵 a ti una espada te traspasar谩 el alma鈥� (Lc 2, 25).

Las palabras del profeta son un anuncio de la definitiva alianza de los Corazones: del Hijo y de la Madre; de la Madre y del Hijo. 鈥淐oraz贸n de Jes煤s, en el que habita toda la plenitud de la divinidad鈥�. Coraz贸n de Mar铆a- Coraz贸n de la Virgen Dolorosa- Coraz贸n de la Madre de Dios.

隆Que nuestra oraci贸n a la hora del 鈥淎ngelus Domini鈥� se una hoy a esa admirable alianza de los Corazones!.

15 de junio, 1986.

4. Proclamemos en el mes de junio las palabras de las letan铆as:

Coraz贸n de Jes煤s, en quien habita toda la plenitud de la divinidad鈥�

Coraz贸n de Jes煤s, de cuya plenitud todos hemos recibidos鈥�

Nos unimos en esta oraci贸n con Mar铆a, que conoce mejor que nadie esta 鈥減lenitud鈥� y sabe tomar de ella m谩s plenamente.

Coraz贸n de Jes煤s en quien el Padre hall贸 sus complacencias

22 de junio, 1986

1. Coraz贸n de Jes煤s, en quien el Padre hall贸 sus complacencias.

Rezando as铆, particularmente ahora, en el mes de junio, meditamos en aquella complacencia eterna que el Padre tiene en el Hijo: Dios en Dios, Luz en Luz.

Esa complacencia significa tambi茅n Amor: este Amor al que todo lo que existe le debe su vida: sin 脡l, sin Amor, y sin el Verbo- Hijo, 鈥渘o se hizo nada de cuanto se ha hecho鈥�. (Jn 1, 3).

Esta complacencia del Padre encontr贸 su manifestaci贸n en la obra de la creaci贸n, en particular en la del hombre, cuando Dios 鈥渧io lo que hab铆a hecho y he aqu铆 que era bueno ... era muy bueno鈥� (cf. Gn 1, 31)

驴No es, pues, el Coraz贸n de Jes煤s ese 鈥減unto鈥� en el que tambi茅n el hombre puede volver a encontrar plena confianza en todo lo creado? Ve los valores, ve el orden y la belleza del mundo. Ve el sentido de la vida.

2. Coraz贸n de Jes煤s, en quien el Padre hall贸 sus complacencias. Nos dirigimos a la orilla del Jord谩n.

Nos dirigimos al monte Tabor. En ambos acontecimientos descritos por los Evangelistas se oye la voz de Dios invisible, y es la voz del Padre:

鈥淓ste es mi hijo amado, en quien tengo mi complacencia. Escuchadle.鈥� (Mt 17, 5)

La eterna complacencia del Padre acompa帽a al Hijo, cuando El se hizo hombre, cuando acogi贸 la misi贸n mesi谩nica a desarrollar en el mundo, cuando dec铆a que su comida era cumplir la voluntad del Padre.

Al final Cristo cumpli贸 esta voluntad haci茅ndose obediente hasta la muerte de cruz, y entonces esa eterna complacencia del Padre en el Hijo, que pertenece al 铆ntimo misterio del Dios- Trimo, se hizo parte de la historia del hombre. En efecto, el Hijo mismo se hizo hombre y en cuanto tal tuvo un coraz贸n de hombre, con el que am贸 y respondi贸 al amor. Antes que nada al amor del Padre.

Y por eso en este coraz贸n, en el Coraz贸n de Jes煤s, se concentr贸 la complacencia del Padre.

Es la complacencia salv铆fica. En efecto, el Padre abraza con ella- en el coraz贸n de su Hijo- a todos aquellos por los que este Hijo se hizo hombre. Todos aquellos por los que tiene el coraz贸n. Todos aquellos por los que muri贸 y resucit贸.

En el Coraz贸n de Jes煤s el hombre y el mundo vuelven a encontrar la complacencia del Padre. Este es el coraz贸n de nuestro Redentor. Es el coraz贸n del Redentor del mundo.

3. En nuestro rezo del Angelus Domini un谩monos a Mar铆a. Un谩monos a ella, de la que el Hijo de Dios tom贸 un coraz贸n humano. Pid谩mosle que nos acerque a 脡l. Pidamos a Ella, en el coraz贸n del Hijo, acerque al hombre y al mundo la complacencia del Padre, el Amor del Padre, la misericordia de Dios.

Coraz贸n de Jes煤s de cuya plenitud todos hemos recibido

13 de julio, 1986

1. Coraz贸n de Jes煤s, de cuya plenitud todos hemos recibido.

Congregados para rezar el Angelus, nos unirnos a Mar铆a en el momento de la Anunciaci贸n, cuando el Verbo se hizo carne y vino a habitar bajo su Coraz贸n: el Coraz贸n de la Madre.

Nos unimos, pues, al Coraz贸n de la Madre, que desde el momento de la concepci贸n conoce mejor el coraz贸n humano de su divino Hijo: 鈥淒e su plenitud recibimos todos gracia sobre gracia鈥�, as铆 escribe el Evangelista Juan (Jn. 1, 16).

2. 驴Qu茅 es lo que determina la plenitud del Coraz贸n?

驴Cu谩ndo podemos decir que el coraz贸n est谩 pleno? 驴De qu茅 est谩 lleno el Coraz贸n de Jes煤s?

Est谩 lleno de amor.

El amor decide sobre esta plenitud del coraz贸n del Hijo de Dios, a la que nos dirigimos hoy en la oraci贸n.

Es un Coraz贸n lleno de amor del Padre: lleno al modo divino y al mismo tiempo humano. En efecto, el Coraz贸n de Jes煤s es verdaderamente el coraz贸n humano de Dios- Hijo. Est谩, pues, lleno de amor filial: todo lo que 脡l ha hecho y dicho en la tierra da testimonio precisamente de ese amor filial.

3. Al mismo tiempo el amor filial del Coraz贸n de Jes煤s ha revelado- y revela continuamente al mundo el amor del Padre. El Padre, en efecto, 鈥渢anto am贸 al mundo, que le dio su unig茅nito Hijo鈥� (Jn 3, 16) para la salvaci贸n del hombre, para que 茅l 鈥渘o perezca, sino que tenga la vida eterna鈥� (ib.).

El Coraz贸n de Jes煤s est谩 por tanto lleno de amor al hombre. Est谩 lleno de amor a la creatura. Lleno de amor al mundo.

隆Est谩 totalmente lleno!

Esa plenitud no se agota nunca. Cuando la humanidad gasta los recursos materiales de la tierra, del agua, del aire, estos recursos disminuyen, y poco a poco se acaban.

Se habla mucho de este tema relativo a la exploraci贸n acelerada de dichos recursos que se lleva al cabo en nuestros d铆as. De aqu铆 derivan advertencias tales como: 鈥淣o explotar sobre medida鈥�.

Muy distinto sucede con el amor. Todo lo contrario sucede con la plenitud del Coraz贸n de Jes煤s.

No se agota nunca, ni se agotar谩 jam谩s.

De esta plenitud todos recibimos gracia sobre gracia. S贸lo es necesario que se dilate la medida de nuestro coraz贸n, nuestra disponibilidad para sacar de esa sobreabundancia de amor.

Precisamente para esto nos unimos al Coraz贸n de Mar铆a.

Cf. n. 15 (15 de junio, 1986)

Coraz贸n de Jes煤s deseo de los eternos collados

20 de julio, 1986

1. Coraz贸n de Jes煤s, deseo de los eternos collados...

A lo largo de estos domingos, cuando nos congregamos para la plegaria del mediod铆a, rezamos las letan铆as del Sagrado Coraz贸n en uni贸n particular con la Madre de Jes煤s.

El Angelus dominical es, en efecto, nuestra cita de oraci贸n con Mar铆a. Junto con Ella recordamos la Anunciaci贸n, que fue ciertamente un acontecimiento decisivo en su vida.

Y he aqu铆 que, en el centro de este acontecimiento, descubrimos el Coraz贸n. Se trata del amor del Hijo de Dios, que desde el momento de la Encarnaci贸n comienza a desarrollarse bajo el Coraz贸n de la Madre junto con el Coraz贸n humano de su Hijo.

2. 驴Es este Coraz贸n 鈥渄eseo鈥� del mundo?

Mirando el mundo tal como visiblemente nos rodea, debemos constatar con San Juan que est谩 sometido a la concupiscencia de la carne, a la concupiscencia de los ojos y a la soberbia de la vida (cf. 1 Jn 2, 16).

Y este 鈥渕undo鈥� parece estar lejos del deseo del Coraz贸n de Jes煤s. No comparte sus deseos. Permanece extra帽o y, a veces, respecto a 脡l.

Este es el 鈥渕undo鈥�, del que el Concilio dice que est谩 鈥渆sclavizado bajo la servidumbre del pecado鈥� (Gaudiurn et Spes, 2). Y lo dice de acuerdo con toda la revelaci贸n, con la Sagrada Escritura y con la Tradici贸n (e incluso, digamos tambi茅n, con nuestra experiencia humana).

3. Sin embargo, contempor谩neamente, el mismo 鈥渕undo鈥� ha sido llamado a la existencia por amor del Creador, y este amor le mantiene constantemente en la existencia. Se trata del mundo como el conjunto de las creaturas visibles e invisibles, y en particular 鈥渓a entera familia humana鈥� con el conjunto universal de las realidades entre las que 茅sta vive鈥� (Gaudium et Spes, 2).

Es el mundo que, precisamente a causa de la 鈥渟ervidumbre del pecado鈥�, ha sido sometido a la caducidad- como ense帽a San Pablo- y, por ello, gime y siente dolores de parto, esperando con impaciencia la manifestaci贸n de los hijos de Dios, porque s贸lo por este camino se puede liberar realmente de la esclavitud de la corrupci贸n, para participar de la libertad y de la gloria de los hijos de Dios (cf. Rm. 8,19- 22).

4. Este mundo- a pesar del pecado y la triple concupiscencia- est谩 orientado al amor, que llena el Coraz贸n humano del Hijo de Mar铆a.

Y por ello, uni茅ndonos a Ella, pedimos: Coraz贸n de Jes煤s, deseo de los eternos collados, lleva a los corazones humanos, acerca a nuestro tiempo esa liberaci贸n que est谩 en el Evangelio, en tu cruz y resurrecci贸n: 隆Que est谩 en tu Coraz贸n!.

Coraz贸n de Jes煤s paciente y de mucha misericordia

27 de julio, 1986

1. 隆Coraz贸n de Jes煤s, paciente y de mucha misericordia!

Hoy, con ocasi贸n de la oraci贸n del Angelus, deseamos releer una vez m谩s, junto con Mar铆a, el Evangelio; en cierto sentido lo releemos todo entero, e inmediatamente. En 茅l aparece el Coraz贸n de Jes煤s, paciente e inmensamente misericordioso.

驴No es tal vez as铆 el Coraz贸n de Aquel que 鈥減as贸 haciendo bien鈥� a todos (cf. Hch 10, 38)? 驴De Aquel que hizo que los ciegos adquiriesen la vista, los cojos caminasen, los muertos resucitasen? 驴Qu茅 a los pobres se les anunciara la Buena Nueva (Cf. Lc 7, 22)

驴No es tal vez as铆 el Coraz贸n de Jes煤s, que no ten铆a 脡l mismo d贸nde reclinar la cabeza, mientras que los lobos tienen sus guaridas y los p谩jaros sus nidos (cf. Mt. 8, 20)?

驴No es tal vez as铆 el Coraz贸n de Jes煤s, que defendi贸 a la mujer ad煤ltera de la lapidaci贸n y luego le dijo: 鈥淰ete, y desde ahora en adelante no peques m谩s鈥� (cf. Jn 8, 3- 10)?

驴No es tal vez as铆 el Coraz贸n de Aquel que fue llamado 鈥渁migo de publicanos y pecadores鈥� (cf. Mt 11, 19)?

2. 隆Miremos, junto con Mar铆a, el interior de este Coraz贸n!

驴Rele谩moslo a lo largo del Evangelio!

M谩s a煤n, sobre todo releamos este Coraz贸n en el momento de la crucifixi贸n. Cuando ha sido traspasado por la lanza. Cuando se ha desvelado hasta el fondo el misterio en El escrito.

El Coraz贸n paciente, porque est谩 abierto a todos los sufrimientos del hombre. 隆El Coraz贸n paciente, porque est谩 dispuesto El mismo a aceptar un sufrimiento inconmensurable con metro humano.

隆El Coraz贸n paciente, porque es inmensamente misericordioso!

En efecto, 驴qu茅 es la misericordia, sino esa medida particular铆sima del amor, que se expresa en el sufrimiento?

驴Qu茅 es, en efecto, la misericordia sino esa medida definitiva del amor, que desciende al centro mismo del mal para vencerlo con el bien?

驴Qu茅 es sino el amor que vence el pecado del mundo mediante el sufrimiento y la muerte?

3. 隆Coraz贸n de Jes煤s, paciente y de mucha misericordia!

隆Madre, que has mirado en este Coraz贸n, cuando estabas presente al pie de la cruz!

Madre que, por voluntad de este Coraz贸n, te has hecho Madre de todos nosotros.

驴Qui茅n conoce como T煤 el misterio del Coraz贸n de Jes煤s en Bel茅n, en Nazaret, en el Calvario?

驴Qui茅n como T煤 sabe que es paciente e inmensamente misericordioso?

驴Qui茅n como T煤 da testimonio incesantemente de ello?

Coraz贸n de Jes煤s rico para todos los que te invocan

3 de agosto, 1986

1. 隆Coraz贸n de Jes煤s, generoso para aquellos que te invocan!

Nos recogemos hoy durante la oraci贸n del Angelus para recordarte, oh Madre de Cristo, el acontecimiento que tuvo lugar en Can谩 de Galilea.

Esto ocurri贸 al comienzo de la actividad mesi谩nica. Jes煤s hab铆a sido invitado, contigo y sus primeros disc铆pulos, a las bodas. Y cuando falt贸 el vino, T煤, Mar铆a, dijiste a Jes煤s: Hijo, 鈥渘o tienen vino鈥� (Jn 2, 3).

T煤 conoc铆as su coraz贸n. Sab铆as que es generoso para aquellos que lo invocan.

Con tu oraci贸n en Can谩 de Galilea hiciste que el Coraz贸n de Jes煤s se revelase en su generosidad.

2. Este es el Coraz贸n generoso, puesto que en El habita efectivamente la plenitud: la plenitud de la divinidad habita en Cristo verdadero hombre: y Dios es amor.

Es generoso porque ama, y amar quiere decir prodigar, quiere decir dar. Amar quiere decir ser don. Quiere decir ser para los dem谩s, ser para todos, ser para cada uno.

Para cada uno que llama. Llama a veces, incluso sin palabras. Llama por el hecho de poner al descubierto toda su verdad, y, en esta verdad, llama al amor.

La verdad tiene la fuerza de llamar al amor. Mediante la verdad todos aquellos que son 鈥減obres de esp铆ritu鈥�, que 鈥渢ienen hambre y sed de justicia鈥� que, ellos mismos, 鈥渟on misericordiosos鈥� tienen la fuerza de llamar al amor.

Todos ellos 鈥� y tantos otros m谩s 鈥� tienen un maravilloso 鈥減oder鈥� sobre el amor. Todos ellos hacen que el amor se comunique, se d茅 y se manifieste as铆 la generosidad del coraz贸n.

Entre todos ellos, T煤, Mar铆a, eres la primera.

3. 隆Coraz贸n de Jes煤s, generoso para aquellos que te invocan! Mediante esta generosidad en amor no se agota, sino que crece. Crece constantemente. Esta es la naturaleza misteriosa del amor. Y este es tambi茅n el misterio del Coraz贸n de Jes煤s, que es generoso para con todos.

Se abre a todos y a cada uno. Se abre completamente por s铆 mismo. Y en esta generosidad no se agota. La generosidad del Coraz贸n da testimonio de que el amor no est谩 sometido a las leyes de la muerte, sino a las leyes de la resurrecci贸n y la vida. Da testimonio de que el amor crece con el amor. Esa es su naturaleza.

4. De esta verdad sobre el amor, dio testimonio en nuestros tiempos Pablo VI. Su coraz贸n humano ces贸 de latir aqu铆, en Castelgandolfo, hace ocho a帽os, en la fiesta de la Transfiguraci贸n del Se帽or.

Su humilde sucesor hace suya la misma verdad sobre el amor, que el difunto Pont铆fice proclam贸 con la palabra y con la vida hasta el final, invocando al Coraz贸n divino.

Y por ello, pensando en el Papa Pablo VI, hoy, durante la oraci贸n del Angelus, nos unimos de modo particular a Mar铆a, y decimos: Coraz贸n de Jes煤s, generoso para aquellos que te invocan, acoge a tu siervo en tu eterna luz.

Coraz贸n de Jes煤s fuente de vida y de santidad

10 de agosto, 1986.

1. 隆Coraz贸n de Jes煤s, fuente de vida y de santidad!

Recordemos cuando Jes煤s se acerc贸 a la peque帽a ciudad de Samaria, llamada Sicar, donde se encontraba una fuente que se remontaba a los tiempos del Patriarca Jacob.

En aquel lugar encontr贸 a una samaritana, que se acercaba para sacar agua de la fuente. Elle dice: 鈥淒ame de beber鈥�. La mujer responde: 鈥溌緾贸mo t煤, siendo jud铆o, me pides de beber a m铆, mujer samaritana?鈥�.

Entonces Jes煤s replic贸: 鈥淪i conocieras el don de Dios y qui茅n es el que te dice: Dame de beber, t煤 le pedir铆as a El, y E1 te dar铆a a ti agua viva鈥�.

Y continu贸: 鈥淓l agua que yo te d茅 se har谩 en ti fuente que salte hasta la vida eterna鈥� (cf. Jn. 4, 5-14).

隆Fuente! 隆Fuente de vida y de santidad!

2. En otra ocasi贸n, en el 煤ltimo d铆a de la fiesta de los Tabern谩culos en Jerusal茅n, Jes煤s - como escribe tambi茅n el Evangelista Juan 鈥� 鈥済rit贸, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a m铆 y beba. El que cree en m铆, seg煤n dice la Escritura, r铆os de agua viva correr谩n en su seno鈥�. El Evangelista a帽ade: 鈥淓sto dijo del Esp铆ritu, que hab铆an de recibir los que creyeran en El鈥� (Jn. 7, 37-39).

3. Todos deseamos acercarnos a esta fuente de agua viva.. Todos deseamos beber del Coraz贸n divino, que es fuente de vida y de santidad.

En El nos ha sido dado el Esp铆ritu Santo, que se da constantemente a todos aquellos que con adoraci贸n y amor se acercan a Cristo, a su Coraz贸n.

Acercarse a la fuente quiere decir alcanzar el principio. No hay en el mundo creado otro lugar del cual pueda brotar la santidad para la vida humana, fuera de este Coraz贸n, que ha amado tanto. 鈥淩铆os de agua viva鈥� han manado de tantos corazones... y 隆manan todav铆a! De ello dan testimonio los Santos de todos los tiempos.

4. Te pedimos, Madre de Cristo, que seas nuestra Gu铆a al Coraz贸n de tu Hijo. Te pedimos que nos acerques a El y nos ense帽es a vivir en intimidad con este Coraz贸n, que es fuente de vida y de santidad.

Coraz贸n de Jes煤s propiciaci贸n por nuestros pecados

17 de agosto, 1986

1. Coraz贸n de Jes煤s, propiciaci贸n por nuestros pecados.

El Coraz贸n de Jes煤s es fuente de vida, porque por medio de El act煤a la victoria sobre la muerte. Es fuente de santidad, porque en El ha sido vencido el pecado que es adversario de la santidad en el coraz贸n del hombre.

Jes煤s, que el domingo de resurrecci贸n entra por la puerta cerrada, en el Cen谩culo, dice a los Ap贸stoles: 鈥�Recibid el Esp铆ritu Santo: a quien perdon谩reis los pecados, les ser谩n perdonados鈥� (Jn. 20, 23).

Y diciendo esto, les muestra las manos y el costado, en el que est谩n visibles los signos de la crucifixi贸n. Muestra el costado, lugar del Coraz贸n traspasado por la lanza del centuri贸n.

2. As铆 pues, los Ap贸stoles han sido llamados a volver al Coraz贸n, que es propiciaci贸n por los pecados del mundo. Y con ellos tambi茅n nosotros somos llamados.

La potencia de la remisi贸n de los pecados, la potencia de la victoria, sobre e1 mal que alberga en el coraz贸n del hombre, se encierra en la pasi贸n y en la muerte de Cristo Redentor. Un signo particular de esta potencia redentora es precisamente el Coraz贸n.

La pasi贸n de Cristo y su muerte se han apoderado de todo su cuerpo. Se han cumplido mediante todas las heridas, que El ha recibido durante la pasi贸n. Y se han cumplido sobre todo en el Coraz贸n, porque el Coraz贸n agonizaba mientras se apagaba todo el cuerpo. El Coraz贸n se consum铆a al ritmo del sufrimiento que produc铆an todas la heridas.

3. En este despojamiento el Coraz贸n ard铆a de amor. Una llama viva de amor ha consumido el Coraz贸n de Jes煤s en la cruz.

Este amor del Coraz贸n fue la potencia propiciadora por nuestros pecados. Ello ha superado - y supera para siempre - todo el mal contenido en el pecado, todo el alejamiento de Dios, toda la rebeli贸n de la libre voluntad humana, que se opone a Dios y a su santidad.

El amor que ha consumado el Coraz贸n de Jes煤s el amor que ha causado la muerte de su Coraz贸n - era y es una potencia invencible. Mediante el amor del Coraz贸n divino, la muerte ha logrado la victoria sobre el pecado. Se ha convertido en fuente de vida y de santidad.

4. Cristo mismo conoce hasta el fondo este misterio redentor de su Coraz贸n. Es testimonio inmediato del mismo. Cuando dice a los Ap贸stoles: Recibid el Esp铆ritu Santo para la remisi贸n de los pecados, da testimonio de aquel Coraz贸n que es propiciaci贸n por los pecados del mundo.

Mar铆a, que eres refugio de los pecadores, 隆ac茅rcanos al Coraz贸n de tu Hijo!.

Coraz贸n de Jes煤s saciado de oprobios

24 de agosto, 1986

1. Coraz贸n de Jes煤s, saciado de oprobios.

Las palabras de las letan铆as del Sagrado Coraz贸n nos ayudan a releer el Evangelio de la Pasi贸n de Cristo.

Repasemos con los ojos del alma aquellos momentos y acontecimientos desde la captura en Getsaman铆 al juicio de An谩s y de Caif谩s, la encarcelaci贸n nocturna, da sentencia matutina del Sanedr铆n, el tribunal del Gobernador romano, el tribunal de Herodes el galileo, la flagelaci贸n, la coronaci贸n de espinas, la sentencia de crucifixi贸n, el v铆a crucis hasta el lugar del G贸lgota, y, a trav茅s de la agon铆a sobre el 谩rbol de la ignominia, hasta el 煤ltimo 鈥淭odo est谩 cumplido鈥�.

Coraz贸n de Jes煤s, saciado de oprobios.

2. Coraz贸n de Jes煤s - el coraz贸n humano del Hijo de Dios -, tan conocedor de la dignidad de todo hombre, tan conocedor de la dignidad de Dios-Hombre.

Coraz贸n del Hijo, que es Primog茅nito de toda creatura:

- tan conocedor de la peculiar dignidad del alma y del cuerpo del hombre,

- tan sensible por todo lo que ofende esta dignidad: 鈥渟aciado de oprobios鈥�.

3. Recordemos las palabras de Isa铆as Profeta: 鈥淗e aqu铆 a mi Siervo, a quien sostengo yo; mi elegido, en quien se complace mi alma... El dar谩 el derecho a las naciones. No gritar谩, no hallar谩 recio... No romper谩 la ca帽a cascada ni apagar谩 la mecha que se extingue鈥� (Is. 42, 1-3)

鈥淐omo de El se pasmaron muchos, tan desfigurado estaba su aspecto, que no parec铆a ser de hombre (Is 52, 14).

鈥�... Var贸n de dolores y familiarizado con el sufrimiento, y como uno ante el cual se oculta el rostro, menospreciado sin que le tengamos en cuenta" (Is. 53, 3).

4. 隆Coraz贸n de Jes煤s, saciado de oprobios!

隆Coraz贸n de Jes煤s, saciado -de oprobios!

Signo de contradicci贸n...

鈥淵 una espada atravesar谩 tu alma...鈥� (Lc. 2, 34-35).

Coraz贸n de Jes煤s despedazado por nuestros delitos

31 de agosto, 1986

1. Coraz贸n de Jes煤s, despedazado por nuestros delitos. Jes煤s de Nazaret, el que durante la 煤ltima Cena dijo: 鈥淓sto es mi Cuerpo, que ser谩 entregado por vosotros. Este es el c谩liz de mi Sangre derramada por vosotros鈥�:

Jes煤s: sacerdote fiel, que mediante su propia sangre entra en el tabern谩culo eterno.

Jes煤s: sacerdote, que seg煤n el orden de Melquisedec nos deja su sacrificio: haced esto...: 隆Jes煤s - Coraz贸n de Jes煤s!.

2. Coraz贸n de Jes煤s en Getseman铆, que 鈥渟e entristece hasta la muerte鈥�, que siente el 鈥減eso鈥� terrible. Cuando dice: 鈥淭odo te es posible: aleja de m铆 este c谩liz鈥� (Mc. 14, 36). El sabe, al mismo tiempo, cual es la voluntad del Padre, y no desea otra cosa que cumplirla: derramar el c谩liz hasta el fondo.

Coraz贸n de Jes煤s, despedazado con la eterna sentencia: efectivamente, Dios ha amado tanto al mundo hasta dar su Hijo unig茅nito...

3. Tantos siglos antes lo habla dicho Isa铆as:

鈥淧ero fue El ciertamente quien soport贸 nuestros sufrimientos y carg贸 con nuestros dolores, mientras que nosotros le tuvimos por castigado, herido por Dios y abatido鈥� (ls. 53, 4), El se ha inmolado por nuestros delitos: y, sin embargo, 驴no dec铆an en el G贸lgota: Si eres hijo de Dios, baja de esa cruz鈥� (Mt. 27, 40)?

4. As铆 dec铆an: Y, sin embargo, el Profeta sab铆a. Y, sin embargo, Isa铆as dec铆a..., tantos siglos antes: 鈥淔ue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados... Todos nosotros and谩bamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino: Y Yav茅 carg贸 sobre El la iniquidad de todos nosotros... Fue arrancado de la tierra de los vivientes y herido de muerte por el crimen de su pueblo鈥�(Is. 53, 5-8)

5. 隆Despedazado por nuestros delitos!

Coraz贸n de Jes煤s, despedazado por los pecados...

Los sufrimientos de la agon铆a abrazan gradualmente todo el cuerpo del Crucificado. Lentamente la muerte llega al coraz贸n.

Jes煤s dice: 鈥淭odo est谩 cumplido鈥�. 鈥淧adre, en tus manos entrego mi esp铆ritu鈥� (Lc. 23, 46).

驴C贸mo iban a cumplirse las escrituras diversamente?

驴C贸mo iban a cumplirse diversamente las palabras del Profeta que dice: 鈥淓l justo, mi Siervo, justificar谩 a muchos... Se cumplir谩 por su medio la voluntad del Se帽or鈥� (Cf. Is. 53-11)?

隆La voluntad del Padre! 隆No la m铆a, sino tu voluntad!

6. Nos hemos unido en la oraci贸n contigo, Madre de Cristo: contigo, que has participado en sus sufrimientos (鈥渃ondoluit鈥�)... T煤 nos conduces al Coraz贸n de tu Hijo agonizante en la cruz: cuando en su despojamiento se revela hasta el fondo como Amor.

Oh T煤, que has participado en sus sufrimientos, perm铆tenos perseverar siempre abrazando este misterio.

隆Madre del Redentor!

隆Ac茅rcanos al Coraz贸n de tu Hijo!

Coraz贸n de Jes煤s hecho obediente hasta la muerte

23 de julio, 1989.

鈥淐oraz贸n de Jes煤s, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros鈥�.

l .Queridos hermanos y hermanas: esta invocaci贸n de las Letan铆as del Sagrado Coraz贸n nos invita hoy a contemplar el Coraz贸n de Cristo obediente. Toda la vida de Jes煤s est谩 bajo el signo de una perfecta obediencia a la voluntad del Padre, suprema y coeterna fuente de su ser (cf. Jn. 1, 1-2): uno solo es su poder y su gloria, una sola su sabidur铆as es rec铆proco su infinito amor. Por esta comuni贸n de vida y de amor, el Hijo se adhiere plenamente al proyecto del Padre, que, quiere la salvaci贸n del hombre mediante el hombre: en 隆a 鈥減lenitud de los tiempos鈥� nace de la Virgen Madre (cf. Ga 4, 4) con un coraz贸n obediente, para reparar el da帽o causado al g茅nero humano por el coraz贸n desobediente de los primeros padres.

Por eso, al entrar en el mundo Cristo dice: 鈥淗e aqu铆 que vengo... a hacer, oh Dios, tu voluntad鈥� (Hb. 10, 7). 隆 鈥淥bediencia鈥� es el nuevo nombre del 鈥渁mor鈥�!

2. Los Evangelios nos muestran a Jes煤s, en el transcurso de su vida, siempre dedicado a hacer la voluntad del Padre. A Mar铆a y Jos茅, que durante tres d铆as, afligidos, lo hab铆an buscado, Jes煤s, que ten铆a doce a帽os, les responde: 鈥溌縋or qu茅 me busc谩bais? 驴No sab铆ais que yo deb铆a estar en la casa de mi Padre? (Lc. 2, 49). Toda su existencia est谩 dominada por este 鈥測o debo鈥� que determina sus opciones y gu铆a su actividad. A los disc铆pulos dir谩 un d铆a: 鈥淢i alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra鈥� (Jn. 4, 34); y les ense帽ar谩 a orar as铆: 鈥淧adre Nuestro鈥� h谩gase tu voluntad en la tierra como en el cielo鈥� (Mt. 6, 10).

3. Jes煤s obedece hasta la muerte (cf. Fil. 2, 8), aunque nada le resulte tan radicalmente opuesto como la muerte, ya que El es la fuente misma de la vida (cf. Jn. 11, 25-26).

En aquellas horas tr谩gicas el sobrevienen, inquietantes, el desconsuelo y la angustia (cf. Mt. 26, 37), el miedo y la turbaci贸n (cf. Mc. 14, 33), el sudor de sangre y las l谩grimas (Cf. Lc. 22, 44). Luego, en la cruz, el dolor desgarra su cuerpo traspasado. La amargura 鈥� del rechazo, de la traici贸n, de la ingratitud, llena su Coraz贸n. Pero sobre todo domina la paz de la obediencia. 鈥淣o se haga mi voluntad, sino la tuya鈥� (Lc. 22, 42). Jes煤s recoge las fuerzas extrwmas y, casi sintetizando su vida, pronuncia la 煤ltima palabra: 鈥淭odo est谩 cumplido鈥� (Jn. 19, 30).

4. Al alba, al mediod铆a y al atardecer del Se帽or Jes煤s, late en su coraz贸n un s贸lo deseo: hacer la voluntad del Padre. Contemplando esta vida, unificada por la obediencia filial al Padre, comprendemos las palabras del Ap贸stol: 鈥淧or la obediencia de uno s贸lo todos ser谩n constituidos justos鈥� (Rom. 5, 19), y la otra, misteriosa y profunda, de la Carta a los Hebreos: 鈥淎煤n siendo Hijo, con lo que padeci贸 experiment贸 la obediencia: y llegado a la perfecci贸n, se convirti贸 en causa de salvaci贸n eterna para todos los que le obedecen鈥� (5, 8-9).

Que Mar铆a Sant铆sima, la Virgen del 鈥渉谩gase鈥� tembloroso y generoso, nos ayude tambi茅n a nosotros a 鈥渁prender鈥� esta lecci贸n fundamental.

Coraz贸n de Jes煤s perforado por una lanza

30 de julio, 1989

鈥淐oraz贸n de Jes煤s, perforado por un lanza, ten piedad de nosotros鈥�.

1. Pocas p谩ginas del Evangelio a los largo de los siglos han atra铆do la atenci贸n de los m铆sticos, de los escritores espirituales y de los te贸logos, tanto como el pasaje del Evangelio de San Juan que nos narra la muerte gloriosa de Cristo y la escena en que le atraviesan el costado (cf. Jn 19, 23-37). En esa p谩gina se inspira la invocaci贸n de las Letan铆as, que he recordado hace un momento.

En el coraz贸n atravesado contemplamos la obediencia filial de Jes煤s al Padre, cuya misi贸n 脡l realiz贸 con valent铆a (cf. Jn 19, 30) y su amor fraterno hacia los hombres, a quienes 脡l 鈥渁m贸 hasta el extremo 鈥� (Jn 13, 1), es decir, hasta el extremo sacrificio de S铆 mismo. El coraz贸n atravesado de Jes煤s es el signo de la totalidad de este amor en direcci贸n vertical y horizontal, como los dos brazos de la cruz.

2. El coraz贸n atravesado es tambi茅n el s铆mbolo de la vida nueva, dada a los hombres mediante el Esp铆ritu y los sacramentos. En cuanto el soldado le dio el golpe de gracia, del costado herido de Cristo 鈥渁l instante sali贸 sangre y agua鈥� (Jn 19, 34). La lanzada atestigua la realidad de la muerte de Cristo. 脡l muri贸 verdaderamente, como hab铆a nacido verdaderamente y como resucitar谩 verdaderamente en su misma carne (cf. Jn 20, 24, 27). Contra toda tentaci贸n antigua o moderna del docetismo, de ceder a la 鈥渁pariencia鈥�, el Evangelista nos recuerda a todos la cruda certeza de la realidad. Pero al mismo tiempo tiende a profundizar el significado del acontecimiento salv铆fico y a expresarlo a trav茅s del s铆mbolo. 脡l, por tanto, en el episodio de la lanzada, ve un profundo significado: como de la roca golpeada por Mois茅s brot贸 en el desierto un manantial de agua (cf. Nm 20, 8-11), as铆 del costado de Cristo, herido por la lanza, brot贸 un torrente de agua para saciar la sed del nuevo pueblo de Dios. Este torrente es el don del Esp铆ritu, (cf. Jn 7, 37-39), que alimenta en nosotros la vida divina.

3. Finalmente, del Coraz贸n atravesado de Cristo brota la Iglesia. Como del costado de Ad谩n que dorm铆a fue extra铆da Eva, su esposa, as铆 鈥� seg煤n una tradici贸n patr铆stica que se remonta a los primeros siglos - , del costado abierto del Salvador, que dorm铆a sobre la cruz en el sue帽o de la muerte, fue extra铆da la Iglesia, su esposa. Esta se forma precisamente del agua y de la sangre,- Bautismo y Eucarist铆a -, que brotan del Coraz贸n traspasado. Por eso, con raz贸n afirma la Constituci贸n conciliar sobre la liturgia: 鈥淒el costado de Cristo dormido en la cruz, naci贸 el sacramento admirable de la Iglesia entera鈥� (Sacrosanctum Concilium, 5).

4. Junto a la Cruz, advierte el Evangelista, se encontraba la Madre de Jes煤s (cf. Jn 19, 25). Ella vi贸 el Coraz贸n abierto del que flu铆an sangre y agua 鈥� sangre tomada de su sangre -, y comprendi贸 que la sangre del Hijo era derramada por nuestra salvaci贸n. Entonces comprendi贸 hasta el fondo el significado de las palabras que le Hijo le hab铆a dirigido poco antes: 鈥淢ujer, he ah铆 a tu hijo鈥� (Jn 19, 26): la Iglesia que brotaba del Coraz贸n atravesado era confiada a sus cuidados de Madre.

Pidamos a Mar铆a que nos ayude a sacar cada vez m谩s abundantemente agua de los manantiales de gracia que fluyen del Coraz贸n atravesado de Cristo.

Coraz贸n de Jes煤s, fuente de toda consolaci贸n

13 de agosto, 1989.

鈥淐oraz贸n de Jes煤s, fuente de toda consolaci贸n, ten piedad de nosotros.鈥�

1. Dios, Creador del cielo y de la tierra, es tambi茅n el 鈥淒ios de toda consolaci贸n鈥� (2 Co 1, 3; cf. Rom 15, 5). Numerosas p谩ginas del Antiguo Testamento nos muestran a Dios que, en su gran ternura y compasi贸n, consuela a su pueblo en la hora de la aflicci贸n. Para confortar a Jerusal茅n, destruida u desolada, el Se帽or env铆a a sus profetas a enviar un mensaje de consuelo: 鈥淐onsolad, consolad a mi pueblo鈥� Hablad al coraz贸n de Jerusal茅n y decidle bien alto que ya ha cumplido su milicia.鈥� (Is 40. 1-2); y dirigi茅ndose a Israel oprimido por el temor de sus enemigos, declara: 鈥淵o soy tu consolador鈥� (Is 51, 12); e incluso, compar谩ndose con una madre llena de ternura para sus hijos, manifiesta su voluntad de llevar paz, gozo y consuelo a Jerusal茅n: 鈥淎legraos , Jerusal茅n y regocijaos por ella los que la am谩is鈥� de modo que os hart茅is de sus consuelos鈥� Como a quien su madre le consuela, as铆 yo os consolar茅, y por Jerusal茅n ser茅is consolados鈥� (Is 66, 10. 11. 13).

2. En Jes煤s, verdadero Dios y verdadero Hombre, nuestro hermano, el 鈥淒ios 鈥� que 鈥� consuela鈥� se hizo presente entre nosotros. As铆 lo indic贸 primeramente el justo Sime贸n, que tuvo la dicha de acoger entre los brazos al ni帽o Jes煤s y de ver en 脡l realizada 鈥渓a condolaci贸n de Israel鈥� (Lc. 2, 25). Y; en toda la vida de Cristo, la predicaci贸n del Reino fue un ministerio de consolaci贸n: anuncio de un alegre mensaje a los pobres, proclamaci贸n de libertad a los oprimidos, de curaci贸n a los enfermos, de gracia y de salvaci贸n a todos (cf. Lc 4, 16-21; Is 61, 1-2).

Del Coraz贸n de Cristo brot贸 una tranquilizadora bienaventuranza: 鈥淏ienaventurados los que lloran, porque ellos ser谩n consolados鈥� (Mt 5, 5), as铆 como la tranquilizadora invitaci贸n: 鈥淰enid a m铆 todos los que est谩is fatigados y sobrecargados, y yo os dar茅 descanso鈥� (Mt 11, 28).

La consolaci贸n que proven铆a del Coraz贸n de Cristo era participaci贸n en el sufrimiento humano, voluntad de mitigar el ans铆a y aliviar la tristeza, y digno concreto de amistad. En sus palabras y en sus gestos de consolaci贸n se un铆an admirablemente la riqueza del sentimiento y la eficacia de la acci贸n. Cuando, cerca de la puerta de la ciudad de Na铆m, vio a una viuda que acompa帽aba al sepulcro a su 煤nico hijo. Jes煤s comparti贸 su dolor: 鈥淭uvo compasi贸n de ella鈥� (lc 7, 13), toc贸 el f茅retro, orden贸 al joven que se levantara y lo restituy贸 a su madre (cf. Lc 7, 14-15).

3. El Coraz贸n del Salvador es tambi茅n, m谩s a煤n, principalmente 鈥渇uente de consuelo鈥�, porque Cristo, juntamente con el Padre, dona el Esp铆ritu Consolador: 鈥淵o pedir茅 al Padre y os dar谩 otro Consolador para que est茅 con vosotros para siempre鈥� (Jn 14, 16: cf. 14, 25; 16, 12): Esp铆ritu de verdad y de paz, de concordia y de suavidad, de alivio y de consuelo: Esp铆ritu que brota de la Pascua de Cristo (cf. Jn 19, 28-34) y del evento de Pentecost茅s (cf. Hch 2, 1-13).

4. Toda la vida de Cristo fue por ello un continuo ministerio de misericordia y de consolaci贸n. La Iglesia, contemplando el Coraz贸n de Cristo y las fuentes de gracia y de consolaci贸n que de 脡l manan, ha expresado esta realidad estupenda con la invocaci贸n: 鈥淐oraz贸n de Cristo, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros鈥�.

Esta invocaci贸n es recuerdo de la fuente de la que, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha recibido consolaci贸n y esperanza en la hora de la prueba y de la persecuci贸n; es invitaci贸n a buscar en el Coraz贸n de Cristo la consolaci贸n verdadera, duradera y eficaz, es advertencia para que, tras haber experimentado la consolaci贸n del Se帽or, nos convirtamos tambi茅n nosotros en convencidos y conmovidos portadores de ella, haciendo nuestra la experiencia espiritual que hizo decir al Ap贸stol Pablo: el Se帽or 鈥渘os consuela en toda tribulaci贸n nuestra para poder consolar a los que est谩n en toda tribulaci贸n, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios鈥� (2 Co 1, 4). Pidamos a Mar铆a, Consoladora de los afligidos, que, en los momentos oscuros de tristeza y angustia, nos gu铆e a Jes煤s, su Hijo amado, 鈥渇uente de todo consuelo鈥�.

Coraz贸n de Jes煤s, vida y resurrecci贸n nuestra

27 de agosto, 1989.

鈥淐or Jesu, vita et resurectio nostra, ten piedad de nosotros鈥�.

1. Esta invocaci贸n de las letan铆as del Sagrado Coraz贸n, fuerte y convencida como un acto de fe, encierra en una frase lapidaria todo el misterio de Cristo Redentor; nos recuerda las palabras dirigidas por Jes煤s a Marta, afligida por la muerte de su hermano L谩zaro: 鈥漎o soy la resurrecci贸n y la vida. El que cree en m铆, aunque muera, vivir谩鈥� (Jn 11, 25).

Jes煤s es la vida que brota eternamente de la vida divina fuente del Padre: 鈥淓n el principio exist铆a la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios鈥� En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres鈥� (Jn 1, 1.4).

Jes煤s es vida en S铆 mismo: 鈥淐omo el Padre tiene Vida en s铆 mismo, as铆 tambi茅n le ha dado al Hijo tener vida en s铆 mismo鈥� (Jn 5, 26). En el 铆ntimo ser de Cristo, en su Coraz贸n, la vida divina y la vida humana se unen arm贸nicamente, en plena e inseparable unidad.

Pero Jes煤s es tambi茅n vida para nosotros. 鈥淒ar la vida鈥� es el objetivo de la Misi贸n que 脡l, Buen Pastor, recibi贸 del Padre: 鈥淵o he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia鈥� (Jn 10, 10).

2. Jes煤s es tambi茅n la resurrecci贸n. Nada es radicalmente a la santidad de Cristo 鈥� el Santo Se帽or (cf. Lc 1, 35: Mc 1, 24) 鈥� como el pecado; nada es tan opuesto a 脡l, fuente de vida como la muerte. Un v铆nculo misterioso une pecado y muerte (cf. Sb 2, 24; Rm 5, 12; 6, 23; etc): ambas son realidades esencialmente contrarias al proyecto de Dios sobre el hombre, que no fue hecho para la muerte sino para la vida. Ante toda expresi贸n de muerte, el Coraz贸n de Cristo se conmovi贸 profundamente, y por amor al Padre y a los hombres, sus hermanos, hizo de su vida un 鈥減rodigioso duelo鈥� contra la muerte (Misal Romano, Secuencia de Pascua): con una palabra restituy贸 la vida f铆sica a L谩zaro, al hijo de la vida de Na铆n, a la hija de Jairo, con la fuerza de su amor misericordioso devolvi贸 la vida espiritual a Zaqueo, a Mar铆a Magdalena, a la ad煤ltera y a cuantos supieron reconocer su presencia salvadora.

3. Hermanos y hermanas: Nadie como Mar铆a ha experimentado que el Coraz贸n de Jes煤s es 鈥渧ida y resurrecci贸n鈥�:

De 脡l, vida, Mar铆a recibi贸 la vida de la gracia original y, en la escucha de su palabra y en la observaci贸n atenta de sus gestos salv铆ficos, pudo custodiarla y nutrirla.

Por 脡l, resurrecci贸n, Ella fue asociada de modo singular a la victoria sobre la muerte: el misterio de su Asunci贸n en cuerpo y alma al cielo es el consolador documento de que la victoria de Cristo, sobre el pecado y sobre la muerte se prolonga en los miembros de su Cuerpo M铆stico, y, como primero entre todos, en Mar铆a, 鈥渕iembro excelent铆simo鈥� de la Iglesia (Lumen Gentium, 53).

Glorificada en el cielo, la Virgen est谩, con su Coraz贸n de Madre, al servicio de la redenci贸n obrada pro Cristo鈥� 鈥淢adre de la vida鈥�, est谩 cerca de toda mujer que da a luz un hijo; est谩 a lado de toda fuente bautismal, donde, por el agua y por el Esp铆ritu (cf. Jn 3, 5) nacen los miembros de Cristo; 鈥淪alud de loso enfermos鈥�, est谩 en donde la vida se consume por el dolor y la enfermedad; 鈥淢adre de misericordia鈥�, Ella llama a quien ha ca铆do bajo el peso de la culpa para que vuelva a las fuentes de la vida; 鈥淩efugio de los pecadores鈥�, se帽ala, a quienes se hab铆a alejado de 脡l, el camino que conduce a Cristo; 鈥淰irgen dolorosa鈥�, junto al Hijo que muere (cf. Jn 19, 25, Ella est谩 en donde la vida se apaga.

Invoqu茅mosla con al Iglesia: 鈥淪anta Mar铆a, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte鈥�.

Coraz贸n de Jes煤s, paz y reconciliaci贸n nuestra

3 de septiembre, 1989.

鈥淐oraz贸n de Jes煤s, paz y reconciliaci贸n nuestra, ten piedad de nosotros鈥�.

1. Queridos hermanos y hermanas: Rezando con fe esta hermosa invocaci贸n de las letan铆as del Sagrado Coraz贸n, un sentimiento de confianza y de seguridad se difunde en nuestro esp铆ritu: Jes煤s es de verdad nuestra paz, nuestra suprema reconciliaci贸n.

Jes煤s es nuestra paz. Es bien conocido el significado b铆blico del t茅rmino 鈥減az鈥�: indica, en s铆ntesis, la suma de los bienes que Jes煤s, el Mes铆as, ha tra铆do a los hombres. Por esto, el don de la paz marca el inicio de su misi贸n sobre la tierra, acompa帽a su desarrollo y constituye su coronamiento. 鈥淧az cantan los 谩ngeles junto al pesebre del reci茅n nacido 鈥淧r铆ncipe de la Paz鈥� (cf. Lc 2, 14; Is 9, 5). 鈥淧az鈥� es el deseo que brota del Coraz贸n de Cristo, conmovido ante la miseria del hombre enfermo en el cuerpo (cf. Lc 8, 48) o en el esp铆ritu (cf. Lc 7, 50). 鈥淧az鈥� es el saludo luminoso del Resucitado a sus disc铆pulos (cf. Lc 24, 36; Jn 20, 19, 26), que 脡l, en el momento de dejar esta tierra, conf铆a a la acci贸n del Esp铆ritu, manantial de 鈥渁mor, alegr铆a, paz鈥� (Ga 5, 22).

2. Jes煤s es, al mismo tiempo nuestra reconciliaci贸n. Como consecuencia del pecado se produjo una profunda y misteriosa fractura entre Dios, el Creador y el hombre, su creatura. Toda la historia de la salvaci贸n no es m谩s que la narraci贸n admirable de las intervenciones de Dios en favor del hombre a fin de que 茅ste, en la libertad y en el amor, vuelva a 脡l; a fin de que a la situaci贸n de fractura suceda una situaci贸n de reconciliaci贸n y de amistad, de comuni贸n y de paz.

En el Coraz贸n de Cristo, lleno de amor hacia el Padre y hacia los hombres, su hermanos, tuvo lugar la perfecta reconciliaci贸n entre le cielo y la tierra: 鈥淔uimos reconciliados con Dios 鈥� dice el Ap贸stol 鈥� por la muerte de su Hijo鈥� (Rom 5, 10).

Quien quiera hacer la experiencia de la reconciliaci贸n y de la paz, debe acoger la invitaci贸n del Se帽or y acudir a 脡l (cf. Mt 11, 28),. En su Coraz贸n encontrar谩 paz y descanso: all铆, su duda se transformar谩 en certidumbre; el ansia, en quietud; la tristeza, en gozo; la turbaci贸n, en serenidad. All铆 encontrar谩 alivio al dolor, valor para superar el miedo, generosidad para no rendirse al envilecimiento y para volver a tomar el camino de la esperanza.

3. El Coraz贸n de la Madre es en todo semejante al Coraz贸n del Hijo. Tambi茅n la Bienaventurada Virgen es para la Iglesia una presencia de paz y de reconciliaci贸n: 驴No es Ella quien, por medio del 谩ngel Gabriel, recibi贸 el mayor mensaje de reconciliaci贸n y de paz que Dios haya jam谩s enviado al g茅nero humano (cf. Lc 1, 26-38)?

Mar铆a dio a luz a aquel que es nuestra reconciliaci贸n; Ella estaba al pie de la cruz cuando, en la sangre del Hijo de dios reconcili贸 鈥淐on 脡l todas las cosas鈥� (Col 1, 20); ahora, glorificada el en cielo, tiene 鈥� como recuerda una plegaria lit煤rgica 鈥� 鈥渦n coraz贸n lleno de misericordia hacia los pecadores, que, volviendo la mirada a su caridad materna, en Ella se refugian e imploran el perd贸n鈥� de Dios (cf. Misal. Prefacio de Beata Mar铆a Virgine).

Que Mar铆a, Reina de la Paz, nos obtenga de Cristo el don mesi谩nico de la paz y la gracia de la reconciliaci贸n, plena y perenne, con Dios y con los hermanos. Por esto la imploramos.

Coraz贸n de Jes煤s, v铆ctima de los pecadores

10 de septiembre, 1989.

鈥淐oraz贸n de Jes煤s, v铆ctima de los pecadores, ten piedad de nosotros鈥�

1. Muy queridos hermanos y hermanas: Esta invocaci贸n de la letan铆as del Sagrado coraz贸n nos recuerda que Jes煤s, seg煤n la palabra del Ap贸stol Pablo, 鈥渇ue entregado por nuestros pecados鈥� (Rm 4, 25); pues, aunque 脡l no hab铆a cometido pecado, 鈥淒ios le hizo pecado por nosotros鈥� (2 Co 5, 21). Sobre el Coraz贸n de Cristo grav贸, enorme, el peso del pecado del mundo.

En 脡l se cumpli贸 de modo perfecto la figura del 鈥渃ordero pascual鈥�, v铆ctima ofrecida por Dios para que en el signo de la sangre fuesen liberado de la muerte los primog茅nitos de los hebreos (cf. Ex 12, 21-27). Por tanto, justamente Juan Bautista reconoci贸 en 脡l al verdadero 鈥渃ordero de Dios鈥� (Jn 1, 29): cordero inocente, que hab铆a tomado sobre s铆 el pecado del mundo para sumergirlo en las aguas saludables del Jord谩n (cf. Mt 3, 13-16) y paralelos); cordero manso, 鈥渁l deg眉ello era llevado, y como oveja que ante las que los que la trasquilan est谩 muda鈥� (Is 53, 7), para que por su divino silencio quedase las palabras soberbias de loas hombres inicuos.

Jes煤s es v铆ctima voluntaria, porque se ofreci贸 libremente a su pasi贸n (Misal Romano, Plegaria eucar铆stica II), como v铆ctima de expiaci贸n por los pecados de los hombres (cf. Lv 1, 4: Hb 10, 5-10) que consumi贸 en el fuego de su amor.

2. Jes煤s es v铆ctima eterna. Resucit贸 de la muerte y glorificado a la derecha del Padre, 脡l conserva en su cuerpo inmortal las se帽ales de las llagas, de las manos y de los pies taladrados, del costado traspasado (cf. Jn 20, 27; Lc 24, 39-40) y los presentan al Padre en su incesante plegaria de la intercesi贸n a favor nuestro (cf. Hb 7, 25: Rm 8, 34).

La admirable Secuencia de la Misa de Pascua, recordando ese dato de nuestra fe, exhorta:

鈥淎 la v铆ctima pascual elevemos hoy el sacrificio de alabanza. El cordero ha redimido a su grey. El inocente nos ha reconciliado a nosotros pecadores con el Padre鈥� (Secuencia Victimae Paschali, estrofa 1).

Y el prefacio de esa misma solemnidad proclama: Cristo es 鈥渆l verdadero cordero que quit贸 el pecado del mundo, muriendo destruy贸 nuestra muerte, y resucitando restaur贸 la vida鈥�.

3. Hermanos y hermanas: En esta hora de la plegaria mariana hemos contemplado el Coraz贸n de Jes煤s v铆ctima de nuestros pecados; pero antes que todos y m谩s profundamente que todos lo contempl贸 su Madre dolorosa, de la que la liturgia canta: 鈥淧or los pecados de su pueblo Ella vio a Jes煤s en los tormentos del duro suplicio鈥� (Secuencia Stabat Mater, estrofa 7).

En la proximidad de la memoria lit煤rgica de la Bienaventurada Virgen Mar铆a Dolorosa, recordemos esta presencia intr茅pida e intercesora de la Virgen bajo la cruz del Calvario, y pensemos con inmensa gratitud que, en aquel momento, Cristo, que estaba para morir, v铆ctima de los pecados del mundo, nos la confi贸 como Madre: 鈥淎h铆 tienes a tu Madre鈥� (Jn 19, 27).

Confiemos a Mar铆a nuestra plegaria, mientras decimos a su Hijo Jes煤s: Coraz贸n de Jes煤s, v铆ctima de nuestros pecados, acoge nuestra alabanza, la gratitud perenne, el

arrepentimiento sincero. Ten piedad de nosotros hoy y siempre. Am茅n.

Coraz贸n de Jes煤s, salvaci贸n de los que en ti esperan

17 de septiembre, 1989.

隆Amad铆simos hermanos y hermanas!

1. A esta hora del Angelus deteng谩monos durante algunos instantes para reflexionas sobre esta invocaci贸n de las letan铆as del Sagrado Coraz贸n que dice: 鈥淐oraz贸n de Jes煤s, salvaci贸n de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros鈥�.

En la Sagrada Escritura aparece constantemente la afirmaci贸n seg煤n la cual el Se帽or es 鈥渦n Dios que salva鈥� (cf. Ex 15-2; Sal 51, 16; 79, 9; Is 46, 13); y la salvaci贸n es un don gratuito de su amor y de su misericordia. El Ap贸stol Pablo, en un texto de alto valor doctrinal afirma incisivamente: Dios 鈥渜uiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad鈥� (1 Tim 2, 4; cf 4, 10).

Esta voluntad salv铆fica, que se ha manifestado en tantas intervenciones admirables de Dios en al historia, ha alcanzado su culmen en Jes煤s de Nazaret, Verbo Encarnado, Hijo de Dios e Hijo de Mar铆a, pues en 脡l se ha cumplido con la plenitud la palabra dirigida por el Se帽or a su 鈥淪iervo鈥�: 鈥淭e voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvaci贸n alcance hasta los confines de la tierra鈥� (Is 14, 6; cf. Lc 2, 32).

2. Jes煤s es la epifan铆a del amor salv铆fico del Padre (cf. Tt 2, 11; 3, 4). Cuando Sim贸n tom贸 en sus brazos al ni帽o Jes煤s, exclam贸: 鈥淗an visto mis ojos tu salvaci贸n鈥� (Lc 2, 30).

En efecto, en Jes煤s todo est谩 en funci贸n de su misi贸n de Salvador: el nombre que lleva (鈥淛es煤s鈥�, significa 鈥淒ios salva鈥�), las palabras que pronuncia, las acciones que realiza y los sacramentos que instituye.

Jes煤s es plenamente consciente de la misi贸n que el Padre le ha confiado: 鈥渆l Hijo del hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido鈥� (Lc 19, 10). De su coraz贸n, es decir, del n煤cleo m谩s 铆ntimo de su ser, brota ese celo por la salvaci贸n del hombre que lo impulsa a subir, como manso cordero, al monte del Calvario, a extender sus brazos en la cruz y a 鈥渄ar su vida como rescate por muchos鈥� (Mt 10, 45).

En el Coraz贸n de Cristo podemos, por tanto, colocar nuestra esperanza. Ese coraz贸n 鈥� dice la invocaci贸n 鈥� es salvaci贸n 鈥減ara los que esperan en 脡l鈥�. El Se帽or mismo que, la v铆spera de su pasi贸n, pidi贸 a los Ap贸stoles que tuvieran confianza en 脡l 鈥� 鈥淣o se turbe vuestro coraz贸n. Cre茅is en Dios; creed tambi茅n en m铆 (Jn 14, 1) 鈥� hoy nos pide a nosotros que confiemos plenamente en 脡l: nos lo pide porque nos ama; porque, para nuestra salvaci贸n, tiene su Coraz贸n traspasado y sus pies y manos perforados. Quien conf铆a en Cristo y renueva el poder de su amor renueva en s铆 la experiencia de Mar铆a Magdalena, como nos lo presenta la liturgia pascual: 鈥淐risto, esperanza m铆a, ha resucitado鈥� (Domingo de Pascua, Secuencia).

隆Refugi茅monos, por consiguiente, en el Coraz贸n de Cristo! 脡l nos ofrece una palabra que no pasa (cf. Mt 24, 25), un amor que no desfallece, una amistad que no se resquebraja, una presencia que no cesa (cf. Mt 28, 20).

Que la Bienaventurada Virgen, 鈥渜ue acogi贸 en su coraz贸n inmaculado al Verbo de Dios y mereci贸 concebirlo en su seno virginal鈥� (cf. Prefacio de la Misa votiva de la Bienaventurada Virgen Mar铆a Madre de la Iglesia) nos ense帽a a poner en el coraz贸n de su Hijo nuestra total esperanza, con la certeza de que 茅sta no quedar谩 defraudada.

Coraz贸n de Jes煤s, esperanza de los que en ti mueren

5 de noviembre, 1989.

Amad铆simos hermanos y hermanas:

1. La reciente conmemoraci贸n de todos los fieles difuntos nos invita hoy a contemplar, bajo una luz de fe y de esperanza, la muerte del cristiano, para la que las letan铆as del Sagrado Coraz贸n 鈥� objeto de nuestras reflexiones en anteriores encuentros dominicales 鈥� nos ponen en los labios la invocaci贸n: 鈥淐oraz贸n de Jes煤s, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros鈥�.

La muerte forma parte de la condici贸n humana: es el momento terminal de la fase hist贸rica de la vida. En la concepci贸n cristiana, la muerte es un paso: de la luz creada a la luz increada, de la vida temporal a la vida eterna.

Ahora bien, si el Coraz贸n de Cristo es la fuente de la que el cristiano recibe la luz y alegr铆a para vivir como hijo de Dios, 驴a qu茅 otra fuente se dirigir谩 para sacar la fuerza necesaria para morir de modo coherente con su fe? Como 鈥渧ive en Cristo鈥�, as铆 no puede menos de 鈥渕orir en Cristo鈥�.

La invocaci贸n de las letan铆as recoge la experiencia cristiana ante el acontecimiento de la muerte: El Coraz贸n de Cristo, su amor y misericordia, son esperanza y seguridad para quien muere en 脡l.

2. Pero conviene que nos detengamos un momento a preguntarnos: 驴Qu茅 significa morir en Cristo鈥�? Significa ante todo, amad铆simos hermanos y hermanas, leer el evento desgarrador y misterioso de la muerte a la luz de las ense帽anzas del Hijo de Dios y verlo, por ello, como el momento de la partida hacia la cada del Padre, donde Jes煤s, pasando tambi茅n 脡l a trav茅s de la muerte, ha ido a prepararnos un lugar (cf. Jn 14, 2); es decir significa creer que, a pesar de la destrucci贸n de nuestro cuerpo, la muerte es premisa de vida y fruto abundante (cf. Jn 12, 24).

鈥淢orir en Cristo鈥� significa, adem谩s confiar en Cristo y abandonarse totalmente a 脡l, poniendo en sus manos 鈥� de hermano, de amigo, de buen Pastor 鈥� (cf. Lc. 23, 46). Significa cerrar los ojos a la luz de este mundo en la paz, en la amistad, en la comuni贸n con Jes煤s, porque nada, 鈥渘i la muerte ni la vida鈥� podr谩 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes煤s Se帽or nuestro鈥� (Rm 8, 38, 39). En aquella hora suprema, el cristiano sabe que, aunque el coraz贸n le reproche algunas culpas, el Coraz贸n de Cristo es m谩s grande que el suyo y puede borrar toda su deuda si 茅l est谩 arrepentido (cf. Jn 3, 20).

3. 鈥淢orir en Cristo - significa tambi茅n, queridos hermanos y hermanas, fortificarse para aquel momento decisivo con los 鈥渟ignos santos鈥� del 鈥減aso pascual鈥�: el sacramento de la Penitencia, que nos reconcilia con el Padre y con todas las creaturas; el santo Vi谩tico, el Pan de vida y medicina de inmortalidad; y la Unci贸n de los enfermos, que da vigor al cuerpo y al esp铆ritu para el combate supremo.

鈥淢orir en Cristo鈥� significa finalmente, 鈥渕orir como Cristo鈥�: orando y perdonando; teniendo junto as铆 a la bienaventurada Virgen. Como madre, Ella estuvo junto a la cruz de su Hijo (cf. Jn 19, 25); como madre est谩 al lado de sus hijos moribundos, Ella que, con el sacrificio de su coraz贸n, cooper贸 a engendrarlos a la vida de la gracia (cf. Lumen Gentium, 53); est谩 al lado de ellos, presencia compasiva y materna, para que del sufrimiento de la muerte nazcan a la vida de la gloria.

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