Soporte
Vida y Espiritualidad, El fen贸meno del secularismo
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

El fen贸meno del secularismo

No deja de llamar la atenci贸n una suerte de esquizofrenia que se percibe en la vida cotidiana de muchos latinoamericanos. Seg煤n 茅sta en nuestras tierras coexisten por un lado instituciones y costumbres cuyo sentido original y profundo hace expl铆cita referencia a Dios y lo trascendente, con otras 鈥攎谩s recientes, o reinterpretaciones de las anteriores鈥� que portan una carga cerrada en lo horizontal e inmanente. As铆 sucede, por ejemplo, con la p茅rdida del sentido religioso de sacramentos como el bautismo y el matrimonio y su mera sustituci贸n por registros civiles o su reinterpretaci贸n como celebraciones predominantemente sociales; o con el modo superficial y huidizo como se enfrenta la muerte y se alienta a los deudos, a煤n en la presencia de toda una simbolog铆a religiosa; o en los criterios relativos y cambiantes que se utilizan para justificar en un caso un comportamiento 茅tico, que en otro se desaprueba; entre otros muchos ejemplos.

A ello hay que a帽adir la experiencia de una abierta campa帽a por 鈥渁ligerar鈥� o hacer m谩s aceptable al gusto-disgusto del hombre de nuestro tiempo cuanto en la cultura lleve una carga de afirmaci贸n de fondo, de principio general, de compromiso personal. Tal es, por ejemplo, el caso de la relativizaci贸n de las consecuencias negativas del divorcio o el aborto, y su 鈥渏ustificaci贸n鈥� aduciendo la defensa de los derechos de unos, sin tener en cuenta los de otros (en este caso los de los hijos, los no nacidos, la sociedad en su conjunto).

Visto el asunto m谩s en profundidad es posible descubrir la existencia de un problema cultural en el que se verifica una yuxtaposici贸n entre aquello que ha dado lugar y consistencia a Am茅rica Latina, y un conjunto de corrientes posteriores que portan en s铆 una din谩mica diversa y que en cierta medida desvirt煤an la s铆ntesis vital. Se da en estas 煤ltimas una l贸gica, no plenamente reconocida, de exclusi贸n de todo lo que no condiga con sus presupuestos.

Vale la pena precisar tambi茅n que, aunque predominantemente urbano, tal fen贸meno se viene extendiendo r谩pidamente a casi la totalidad de la poblaci贸n debido al influjo de los medios masivos de comunicaci贸n, en especial la radio y la televisi贸n.

De las ra铆ces a las ramas

Ya el Papa Juan Pablo II hab铆a hecho notar durante uno de sus viajes pastorales 鈥渓atinoamericanos鈥�, cercano el tiempo de la celebraci贸n del V Centenario de la llegada de la fe a Am茅rica, que tal primera evangelizaci贸n hab铆a de ser completada en nuestro tiempo, pues o no hab铆a penetrado con suficiente fuerza los criterios y decisiones de los responsables del liderazgo social y cultural, o se hab铆a debilitado por la agresi贸n de las ideolog铆as1. Lo que Puebla llam贸 芦evangelizaci贸n constituyente禄, por el papel clave que tuvo 茅sta en la constituci贸n de la base de la identidad cultural de Am茅rica Latina, ha venido, pues, debilit谩ndose en el tiempo hasta hoy, sea porque no se ha profundizado ni alentado su impulso, sea por agresiones ex贸genas de talante exclusivista. As铆, ese sustrato fundamental 鈥攅n el que la fe es aquella amalgama que vincul贸 en una unidad los elementos pre-ib茅ricos, ib茅ricos y africanos鈥� que ha asumido luego el aporte de las corrientes de migraci贸n, y de otros pueblos del continente que se han incorporado m谩s tarde a su tejido integrador, ha tenido dificultades para continuar un impulso de mestizaje y s铆ntesis.

Trat谩ndose de un problema cultural, referido a ese 鈥渕undo de lo humano鈥�, a esa 鈥渕orada鈥� que el hombre latinoamericano ha ido construyendo en sus tierras, el tema de los valores predominantes y su justificaci贸n aparece como nuclear. Y m谩s aquellos valores referidos a Dios y lo trascendente, dado que 茅stos tienen que ver con el sentido 煤ltimo de la existencia y radican en aquella zona m谩s profunda donde el ser humano halla respuesta a las preguntas fundamentales que lo cuestionan. 芦De aqu铆 鈥攄ir谩n los obispos en Puebla鈥� que la religi贸n o la irreligi贸n sean inspiradoras de todos los restantes 贸rdenes de la cultura禄2.

En el tiempo que media entre la constituci贸n de Am茅rica Latina y hoy, un conjunto de corrientes de diverso cu帽o han venido ejerciendo su influjo en nuestras tierras. Se ha tratado de propuestas nacidas en su mayor铆a de la Ilustraci贸n, traducidas y asumidas no sin la conspiraci贸n de cierta mediocridad intelectual de muchos de quienes ten铆an el liderazgo social, pol铆tico, econ贸mico o de pensamiento. En este cauce habr谩 que destacar el influjo de la ideolog铆a liberal 鈥攁ctualmente renovado y predominante鈥� y de la marxista, tan en boga desde los a帽os 60 y hoy en muchos casos transmutada bajo la forma de defensa de los derechos humanos y en discursos sobre los marginados en la sociedad. La crisis de la propuesta ilustrada y la aparici贸n de la llamada 鈥減osmodernidad鈥� han venido a sumar m谩s elementos de tinte excluyente 鈥攁 pesar de las supuestas buenas intenciones鈥� a nuestra din谩mica cultural.

A la luz de lo dicho, y para ir a un aspecto esencial, es posible afirmar que la orientaci贸n de dicha din谩mica no integrada brota de un tronco com煤n. Es desde ese tronco que se comprenden mejor las ramificaciones diversas. Tal elemento b谩sico es el llamado 鈥渟ecularismo鈥�, que es el intento de edificar el mundo de lo humano excluyendo a Dios y lo trascendente, o releg谩ndolo a un lugar secundario, al nivel de las creencias personales, dir铆amos opcionales, y sin ninguna pretensi贸n de orientaci贸n social y cultural.

El secularismo est谩 ligado a un proceso cultural que algunos han llamado 鈥渟ecularizaci贸n鈥�3, cuyo punto de arranque es generalmente ubicado en el Humanismo y luego el Renacimiento, en el siglo XIV, aunque hunde sus ra铆ces en experiencias previas nutridas de una progresiva maduraci贸n en la comprensi贸n de la revelaci贸n cristiana. M谩s all谩 de mayores precisiones hist贸ricas, de lo que se trata es de una toma de conciencia m谩s aguda de la valoraci贸n positiva de la leg铆tima autonom铆a de la realidades terrenas (鈥渟eculares鈥�) y de la acci贸n del ser humano en su comprensi贸n y transformaci贸n.

A partir de este impulso nace la ciencia experimental; la filosof铆a, la econom铆a y la pol铆tica adquieren un 谩mbito propio de reflexi贸n y puesta en pr谩ctica; la atenci贸n se pone en la persona humana, en la historia, en lo que no se conoce y se desea explorar, dando lugar tambi茅n a los descubrimientos geogr谩ficos. No sin ambig眉edades, el nuevo impulso va implicando modificaciones profundas en los modos de vida habituales: la familia; el vecindario, en el contexto de los burgos; la organizaci贸n laboral, a partir de las corporaciones. Incluso conlleva una m谩s honda comprensi贸n del Plan de Dios para el ser humano, invitado a desplegarse desde su libertad y a orientar seg煤n ese designio todos los 贸rdenes de cosas.

Avanzando el proceso, una lectura conflictual y reductiva del mismo 鈥攖al es el 鈥渟ecularismo鈥濃�� comienza a derivar en posiciones antieclesiales, simplemente te铆stas o de铆stas, pasando luego a diversas categor铆as de agnosticismo, ate铆smo o antite铆smo. Una acci贸n destacada en este desarrollo le corresponde a la cr铆tica de la 鈥渇ilosof铆a del ser鈥� realizada por Kant y que se proyecta en las filosof铆as idealistas; a la cr铆tica de la religi贸n del siglo XIX; al desarrollo de las filosof铆as sociales positivista, marxista y a la 鈥渢eor铆a de sistemas鈥� en la sociolog铆a, entre otros. Tambi茅n es importante el desarrollo de talante racionalista de las ciencias positivas; as铆 como la aparici贸n de una suerte de visi贸n ideol贸gica que entiende el creciente despliegue de la tecnolog铆a desde la 贸ptica del 鈥渕ito de progreso鈥�.

A pesar de la diversidad de estos elementos que favorecen el fen贸meno del secularismo, es posible encontrar algunos rasgos m谩s o menos comunes que lo caracterizan:

a) la confianza en la raz贸n humana para alcanzar todos los aspectos relevantes de la realidad, comprenderla y transformarla de modo eficaz para la realizaci贸n individual y social de las personas;

b) la confianza en que la realidad se despliega siempre para bien, asumidas como realidades indubitables las hip贸tesis del evolucionismo darwiniano, aplicadas no s贸lo al plano biol贸gico sino a todas las dimensiones de lo real;

c) la afirmaci贸n del ser humano aut贸nomo como 煤nico punto de referencia para lo que es verdadero, bueno y bello;

d) la negaci贸n de la relevancia del factor religioso como tal y su relectura en t茅rminos diversos: sociol贸gicos, pol铆ticos y de b煤squeda de poder, econ贸micos, culturales, etc.

Un paso m谩s

Posteriormente, el pensamiento 鈥減osmoderno鈥� 鈥攓ue algunos han llamado m谩s bien 鈥渇inilustrado鈥� porque refleja la crisis de la propuesta de la Ilustraci贸n鈥� ha dado lugar a que se formule a nivel te贸rico algo que ya se ven铆a viviendo en las sociedades occidentales 鈥渁vanzadas鈥�: la vigencia 鈥攄ejado ya el pasado de un ate铆smo militante en algunos sectores鈥� de un agnosticismo funcional, ligero, por el que las personas no se toman la molestia de afirmar ni de negar a Dios, sino que m谩s bien se lo obvia como un dato irrelevante para la vida, o se lo banaliza4. Esto incluso en las propuestas contempor谩neas de 鈥渆spiritualidad鈥�, en las que se da la paradoja de una 鈥渞eligiosidad inmanente鈥� muy vinculada con el pante铆smo de anta帽o.

En el fondo 鈥攎谩s all谩 de la pretensi贸n de cr铆tica al racionalismo ilustrado y su fe en el progreso鈥� se verifica en los pensadores 鈥減osmodernos鈥�, al igual que en sus antecesores, la doble problem谩tica de una crisis de la verdad, no s贸lo porque se niegue que se pueda conocer 鈥攐 aproximarse con un progresivo grado de certeza鈥� a la objetividad de las cosas, o porque se reduzca la realidad a lo mensurable, sino m谩s a煤n porque la verdad como trascendental no existir铆a; es decir, las cosas no ser铆an de suyo cognoscibles.

Otras facetas derivadas con las que este complejo fen贸meno del secularismo se manifiesta hoy son el predominio de una perspectiva liberal en lo econ贸mico, el relativismo moral, el consumismo hedonista, una actitud pragm谩tica y acomodaticia a las circunstancias, una actitud pol铆tica conflictual en la que las diferencias tienden a ser consideradas ofensivas, una actitud social por la que se sacrifica 鈥攅n el altar del consenso鈥� el esfuerzo por buscar y encarnar valores aut茅nticos, como sucede en la pretendida justificaci贸n de los diferentes casos de agresiones contra la vida.

Este proceso se verifica de modo radicalizado en Europa occidental y Norteam茅rica, aunque se va difundiendo gracias a la tecnolog铆a de las comunicaciones a nivel planetario, hacia Am茅rica Latina y los pueblos este-europeos y asi谩ticos. Para algunos, m谩s todav铆a, se vendr铆a a difundir tambi茅n una suerte de ideolog铆a tecnol贸gica.

El fondo antropol贸gico

Sea que el secularismo se presente hoy ligado m谩s com煤nmente a una actitud de agnosticismo funcional, o ligado a una posici贸n doctrinal y fundamentada, hay siempre en 茅l una tem谩tica de fondo, expl铆cita o impl铆cita, consciente o inconsciente: una particular concepci贸n del ser humano, que se percibe amenazada y se desea defender. En t茅rminos simples supone siempre la afirmaci贸n del ser humano por s铆, afirmaci贸n que pasa por la negaci贸n te贸rica de Dios, o su negaci贸n pr谩ctica por la v铆a de lo opcional o prescindible por irrelevante.

Se trata, en su ra铆z, de lo que Henri de Lubac llamaba el drama del humanismo ateo 鈥攈oy dir铆amos 鈥渁gn贸stico funcional鈥濃��, t铆tulo de un iluminador trabajo suyo aparecido ya hace 30 a帽os en el que hac铆a l煤cidas reflexiones sobre las negativas consecuencias de las propuestas de ate铆smo 鈥減ositivo o program谩tico鈥� de Comte, de Feuerbach-Marx, y de Nietzsche. La falsa antinomia: 鈥渙 Dios o el ser humano鈥�, deriva, por un lado, de una errada comprensi贸n de la naturaleza y valor del ser humano y, por otro, de una equivocada idea de lo que significa la fe cristiana en relaci贸n a 茅ste.

Homo religiosus

Tal concepci贸n, pues, conlleva en el fondo una distorsionada visi贸n de la persona, a la que no se ve como teologal por naturaleza. El Santo Padre, destacando la centralidad de este aspecto del problema, ha dicho que 芦el desaf铆o del secularismo en el umbral del tercer milenio es un desaf铆o antropol贸gico禄5, y ha se帽alado adem谩s, como grave riesgo, el hecho de que tales planteamientos conducen 芦a la mutilaci贸n de la parte inalienable del hombre que afecta a su identidad profunda: la dimensi贸n religiosa禄6.

Esto hace a煤n m谩s parad贸jica la proclamaci贸n te贸rica y program谩tica de un cierto 鈥渉umanismo secular鈥�7 (secular humanism) que pretende encontrar en los diversos 鈥渢otalitarismos鈥� 鈥攅ntre los que re煤ne a las ideolog铆as efectivamente totalitarias que ha visto este siglo que acaba, con las religiones que afirman ser depositarias de una revelaci贸n divina鈥� una de las peores causas de opresi贸n de la persona. Detr谩s del prejuicio racionalista, fenom茅nico y anti-eclesial, y de una pretensi贸n de objetividad y asepsia, se esconde una borrosa visi贸n de la persona humana en la que no se llega a saber si su ser tiene consistencia 贸ntica ni si se orienta en una direcci贸n en su despliegue, sino que esconde su vaguedad detr谩s de f贸rmulas como 鈥渧ida abundante y significativa鈥�, 鈥渧alores morales y sociales constructivos鈥�, 鈥渃recimiento en la personalidad propia鈥�, entre otras similares. Algo parecido se puede decir del diagn贸stico de ciertos pensadores finilustrados que dicen hallar en la presencia de 鈥渄iscursos fuertes鈥� 鈥攅s decir de afirmaciones que quieren ser verdaderas y universales鈥� la ra铆z del atropello del ser humano en nuestro tiempo.

En realidad, la misma naturaleza teologal de la persona humana la abre a una dimensi贸n religiosa. La afirmaci贸n del ser humano se coloca de suyo en la afirmaci贸n de su conciencia de contingencia y de su apertura a la comuni贸n y al horizonte de mayor significaci贸n para su existencia. Por ello la misma evidencia hist贸rica de la humanidad habla de ese trasfondo religioso constitutivo, que se expresa en aquellas dimensiones que Mircea Eliade llamaba espacio y tiempo sacralizados8.

A la luz de la fe

La Iglesia se coloca ante el ser humano desde una perspectiva cristoc茅ntrica, nutrida del misterio de la Encarnaci贸n. Tal es la l铆nea predominante de los desarrollos de la Constituci贸n conciliar Gaudium et spes, y de la exhortaci贸n apost贸lica Evangelii nuntiandi, de Pablo VI. Tal es tambi茅n un elemento central del magisterio del Papa Juan Pablo II. Desde ella, atendiendo a la revelaci贸n recibida de Dios, se afirma que en el designio divino est谩 contenida la plena realizaci贸n del ser humano, insertada en aquel dinamismo por el cual la persona es invitada a crecer en el amor y a vivirlo definitivamente en la Comuni贸n de la Trinidad.

Tal realizaci贸n de lo humano encuentra en el Se帽or Jes煤s su posibilidad y modelo pleno. 芦Mientras las diversas corrientes del pasado y presente del pensamiento humano han sido propensas a dividir e incluso contraponer el teocentrismo y el antropocentrismo, la Iglesia en cambio, siguiendo a Cristo, trata de unirlas en la historia del hombre de manera org谩nica y profunda禄9. Es desde ese trasfondo que el Papa Juan Pablo II no ha vacilado al decir: 芦Hay que afirmar al hombre por 茅l mismo y no por ning煤n otro motivo o raz贸n: 隆煤nicamente por 茅l mismo!禄10.

Esto que se ha llamado 芦antropocentrismo teologal禄, y que es 芦uno de los principios fundamentales, y quiz谩 el m谩s importante, del magisterio del 煤ltimo Concilio禄11, permite comprender la recta relaci贸n entre Dios y el ser humano, as铆 como el sentido positivo de las realidades terrenas en las que 茅ste est谩 invitado a llevar a cumplimiento el designio divino. Desde este enfoque es posible rescatar los elementos positivos de las inquietudes por el ser humano y su cultura, al mismo tiempo que se los abre al horizonte de plena humanidad que ofrece el Se帽or Jes煤s. Se podr铆a hablar as铆 de un retomar las motivaciones del proceso de secularizaci贸n en el cauce m谩s amplio de una visi贸n de fe que, madurando la comprensi贸n de la revelaci贸n, las coloca en un espacio aut茅nticamente humanista.

Los desaf铆os que la propuesta eclesial trae consigo no son pocos, pero requieren del Pueblo de Dios una esperanzada toma de conciencia y compromiso. Suponen una mayor comprensi贸n de los significativos cambios culturales que vivimos. Y como elemento fundamental requieren una mayor interiorizaci贸n y expresi贸n de esa dimensi贸n cr铆stica en la vida personal y comunitaria. Sin duda se constituye as铆 en una de las dimensiones claves de la renovada evangelizaci贸n de cara al Tercer Milenio de la fe, y en Am茅rica Latina, adem谩s, en posibilidad de dar lugar a una renovada s铆ntesis cultural que, sobre la base de su identidad constitutiva, integre todo lo positivo que en nuestra historia se encuentre hasta nuestros d铆as, y permita responder m谩s en profundidad a nuestros graves problemas.


1

Ver Juan Pablo II, Mensaje al mundo de la cultura y a los empresarios, Lima, 15/5/1988, 2.

2

Puebla, 389.

3

Ver Puebla, 83; Santo Domingo, 153.

4

Ver Luis Fernando Figari, Horizontes de reconciliaci贸n, Vida y Espiritualidad, Lima 1996, pp. 168-169.

5

Juan Pablo II, Discurso a los participantes en el Congreso internacional sobre 鈥淓l desaf铆o del secularismo y el futuro de la fe en el umbral del tercer milenio鈥� celebrado en la Universidad Urbaniana, 2/12/1995, 4.

6

All铆 mismo, 2.

7

Ver el Humanist Manifesto II, de 1973, redactado por Paul Kurtz y Edwin H. Wilson; y A Secular Humanist Declaration, del Council for Secular Humanism, redactado por el mismo Paul Kurtz, en 1980.

8

Ver Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano, Guadarrama, Madrid 21973. En la l铆nea de lo que venimos diciendo dir谩 el autor que 芦el mundo profano en su totalidad, el Cosmos completamente desacralizado, es un descubrimiento reciente del esp铆ritu humano禄 (p. 20).

9

Juan Pablo II, Dives in misericordia, 1.

10

Juan Pablo II, Discurso a la UNESCO, Par铆s, 2/6/1980, 10.

11

Lug. cit.
Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico