Soporte
S.S. Juan Pablo II, Discurso del Santo Padre Juan Pablo II durante el encuentro con los j贸venes en la Catedral, en la peregrinaci贸n jubilar tras las huellas de San Pablo
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Discurso del Santo Padre durante el encuentro con los j贸venes en la Catedral

Peregrinaci贸n Jubilar Tras las Huellas de San Pablo

Queridos amigos, cuando los cardenales me eligieron para ocupar la C谩tedra de San Pedro, habl茅 a los j贸venes y les dije: vosotros sois mi esperanza, sois la esperanza de la Iglesia.

Veintitr茅s a帽os despu茅s os repito con una convicci贸n a煤n mayor: vosotros sois la esperanza de la Iglesia. Y hoy quiero a帽adir; sois la esperanza de Siria.

Esperanza de la paz, de la unidad y de la civilizaci贸n del amor. Vosotros sois la esperanza.

Queridos j贸venes:

1. "La paz est茅 con vosotros". Esta tarde os dirijo el saludo pascual del Se帽or resucitado a sus disc铆pulos. Me alegra encontrarme con vosotros al final de mi peregrinaci贸n tras las huellas del ap贸stol san Pablo en Siria. Doy las gracias a los j贸venes que me han saludado en vuestro nombre. Pertenec茅is a confesiones cristianas diversas, pero, todos juntos, quer茅is poneros a la escucha del 煤nico Se帽or y caminar hacia 茅l: que vuestra presencia aqu铆 sea signo de vuestro compromiso com煤n de participar, con la gracia de Cristo, en la promoci贸n de la plena unidad visible entre todos los cristianos.

Saludo cordialmente a Su Beatitud el patriarca Gr茅goire III, y le agradezco las palabras de bienvenida que ha querido dirigirme en nombre de los obispos del patriarcado de Antioqu铆a de los greco-melquitas. En esta catedral mi pensamiento fraterno va tambi茅n al venerado patriarca M谩ximos Hakim, que, desde su residencia de Beirut, se une a nosotros con la oraci贸n.

2. El pasaje de la carta a Timoteo que acabamos de escuchar es un aliciente para vosotros: "Si hemos muerto con 茅l, tambi茅n viviremos con 茅l; si nos mantenemos firmes, tambi茅n reinaremos con 茅l; si le negamos, tambi茅n 茅l nos negar谩; si somos infieles, 茅l permanece fiel, pues no puede negarse a s铆 mismo" (2 Tm 2, 11-13).

Queridos j贸venes, viv铆s en una 茅poca que plantea numerosos interrogantes e incertidumbres, pero Cristo os llama y suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande y hermoso, la voluntad de perseguir un ideal, el rechazo de la mediocridad y la valent铆a de comprometeros, con paciencia perseverante.

3. Para responder a esta llamada, buscad siempre la intimidad con el Se帽or de la vida, manteni茅ndoos fielmente en su presencia mediante la oraci贸n, el conocimiento de las Escrituras, el encuentro eucar铆stico y el sacramento de la reconciliaci贸n. As铆 edificar茅is y fortalecer茅is "vuestra vida interior", como dice el ap贸stol san Pablo. La relaci贸n de coraz贸n a coraz贸n con el Se帽or constituye tambi茅n el secreto de una existencia que da fruto, ya que se organiza en torno a lo que es central para todo ser humano, el di谩logo con nuestro Creador y nuestro Salvador. De este modo, vuestra vida no ser谩 superficial, sino que estar谩 profundamente arraigada en los valores espirituales, morales y humanos, que constituyen la columna vertebral de todo ser y de toda vida.

Recordad que no es posible ser cristianos rechazando la Iglesia fundada en Jesucristo; que no es posible proclamarse creyentes sin realizar las obras de la fe; que no es posible llamarse hombres y mujeres espirituales sin dejarse modelar por Dios en la escucha humilde y gozosa de su Esp铆ritu, y sin estar dispuestos a aceptar su voluntad.

Podr茅is entonces hacer vuestras opciones y comprometeros con todas vuestras fuerzas. Quiz谩 os plante茅is hoy preguntas como estas: 驴qu茅 camino tomar? 驴Qu茅 hacer con mi vida? 驴A qui茅n seguir? No teng谩is miedo de tomaros tiempo para reflexionar junto con los adultos, a fin de examinar seriamente las opciones que ten茅is que hacer y que suponen escuchar a Cristo, el cual os invita a seguirlo por los caminos exigentes de un testimonio valiente al servicio de los valores por los que vale la pena vivir y dar la vida: la verdad, la fe, la dignidad del hombre, la unidad, la paz y el amor. Con el apoyo de Cristo y de su Iglesia llegar茅is a ser hombres y mujeres cada vez m谩s libres y responsables de su vida, que quieren participar activamente en la vida de su Iglesia, en las relaciones entre las comunidades religiosas y humanas, y en la construcci贸n de una sociedad cada vez m谩s justa y fraterna.

4. El Se帽or pide a sus disc铆pulos que sean signos en el mundo; que, en los lugares donde viven y trabajan, sean instrumentos visibles y cre铆bles de su presencia salv铆fica. No s贸lo con palabras, sino sobre todo con un estilo de vida particular, con coraz贸n libre y esp铆ritu creativo, ayudar茅is a los j贸venes de vuestra generaci贸n a descubrir que Cristo es vuestra alegr铆a y vuestra felicidad. Por eso conviene evitar el equ铆voco, frecuente hoy, de suponer que la fe no influye en la vida y que en la vida se puede prescindir de la fe. El ser y la existencia del cristiano deben estar unificados en torno a su n煤cleo central, la adhesi贸n a Jesucristo; as铆, podr谩 repetir sin cesar con el Ap贸stol: "Yo s茅 bien en qui茅n tengo puesta mi fe" (2 Tm 1, 12).

5. Como los paganos que suplicaban a Felipe, dici茅ndole: "Queremos ver a Jes煤s" (Jn 12, 21), o la persona que vislumbr贸 san Pablo en su visi贸n: "Ay煤danos" (Hch 16, 9), los hombres de hoy, en su b煤squeda a tientas, quieren conocer, a menudo sin saberlo, a Cristo, el 煤nico Salvador. Queridos j贸venes, os invito hoy a hablar de Jesucristo con valent铆a y fidelidad, sobre todo a los j贸venes de vuestra generaci贸n. Y no s贸lo hablar de Jesucristo, sino tambi茅n y sobre todo a testimoniarlo. Que al ver vuestra vida, vuestros compatriotas puedan preguntarse qu茅 os gu铆a y qu茅 constituye vuestra alegr铆a. Entonces podr茅is responderles: "Venid y lo ver茅is". La Iglesia cuenta mucho con vosotros, para que Cristo sea m谩s conocido y m谩s amado. Vuestra misi贸n, que es la misi贸n de todos los bautizados, nace, como la de los Ap贸stoles y las mujeres en la ma帽ana de Pascua, del encuentro con el Se帽or resucitado (cf. Jn 20, 11-21. 25); el amor nos impulsa a transmitir esta buena nueva que transforma nuestra vida y el destino del mundo.

6. Queridos j贸venes, el futuro del cristianismo en vuestro pa铆s depende de la cercan铆a y de la colaboraci贸n entre las Iglesias y las comunidades eclesiales que viven en 茅l. Ya est谩is convencidos de ello, y trabaj谩is para lograr este objetivo. Apreci谩is la convivencia que manten茅is diariamente en los barrios, en las escuelas o institutos de formaci贸n, en los grupos o en las actividades juveniles.

Esa convivencia os prepara desde ahora para afrontar juntos vuestro futuro de cristianos en Siria. Profundizad cada vez m谩s lo que os une. Meditad juntos el Evangelio, invocad al Esp铆ritu Santo, escuchad el testimonio de los Ap贸stoles, orad con alegr铆a y en acci贸n de gracias. Amad a vuestras comunidades eclesiales. Os transmiten la fe y el testimonio por los que vuestros antepasados pagaron con frecuencia un precio muy alto. Cuentan con vuestra valent铆a y vuestra santidad, fundamento de toda aut茅ntica reconciliaci贸n. Que la oraci贸n de Cristo: "Que todos sean uno", resuene en vuestro coraz贸n como una invitaci贸n y una promesa. Vuestro pa铆s se caracteriza tambi茅n por la convivencia entre todos los componentes de la poblaci贸n. Aprecio esta convivencia solidaria y pac铆fica. Ojal谩 que todos se sientan parte activa de la comunidad, en la que puedan dar libremente su contribuci贸n al bien com煤n.

Queridos j贸venes, deb茅is dar al mundo el Dios que hab茅is descubierto. La l贸gica cristiana es realmente "original": nadie puede conservar este don si, a su vez, no lo ofrece. Es la misma l贸gica que ha vivido con vosotros el Maestro divino, que se despoj贸 y humill贸 hasta el sacrificio supremo. Por eso fue exaltado y se le otorg贸 el nombre que est谩 sobre todo nombre (cf. Flp 2, 5-11). La aut茅ntica fecundidad de toda existencia se basa en esta experiencia radical del misterio de la pasi贸n y la resurrecci贸n.

7. Os repito esta tarde, en uni贸n con vuestros patriarcas y vuestros obispos, con los sacerdotes y con toda la Iglesia: sed testigos fieles del Verbo de la vida en vuestros ambientes. Los compromisos que ten茅is que asumir como consecuencia de vuestra pertenencia a Cristo y de vuestra decisi贸n de servir al hombre son: vuestra presencia asidua y vuestra colaboraci贸n en las parroquias y en los movimientos eclesiales, vuestra atenci贸n fraterna y solidaria a los que sufren en el cuerpo y en el alma, y vuestro empe帽o responsable en la construcci贸n de una sociedad respetuosa de los derechos de todos y promotora del bien com煤n y de la paz. Queridos j贸venes cristianos: testimoniad el "evangelio de la caridad"; queridos j贸venes de Siria: construid la "civilizaci贸n del amor". Os dejo estas consignas con gran esperanza y gran confianza.

8. Os repito afectuosamente la invitaci贸n que dirig铆 a los j贸venes del mundo entero con ocasi贸n del gran jubileo: "No teng谩is miedo de ser los santos del nuevo milenio. (...) Con Cristo la santidad -proyecto divino para cada bautizado- es posible. (...) Jes煤s camina con vosotros, os renueva el coraz贸n y os infunde valor con la fuerza de su Esp铆ritu" (Mensaje para la XV Jornada mundial de la juventud, 29 de junio de 1999, n. 3: L'Osservatore Romano, edici贸n en lengua espa帽ola, 9 de julio de 1999, p. 2).

Os bendigo de coraz贸n a todos vosotros, as铆 como a vuestras familias.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico