Soporte
S.S. Juan Pablo II, Solemnidad de Pentecost茅s y traslado de la urna con el cuerpo del beato Juan XXIII
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Santa Misa en la Solemnidad de Pentecost茅s y traslado de la urna con el cuerpo del Beato Juan XXIII

Homil铆a del Santo Padre Juan Pablo II

1. "Se llenaron todos de Esp铆ritu Santo" (Hch 2, 4).

As铆 sucedi贸 en Jerusal茅n, en Pentecost茅s. Hoy, congregados en esta plaza, centro del mundo cat贸lico, revivimos el clima de aquel d铆a. En nuestro tiempo, al igual que en el Cen谩culo de Jerusal茅n, la Iglesia est谩 impulsada por un "viento impetuoso". Experimenta el soplo divino del Esp铆ritu, que la abre a la evangelizaci贸n del mundo.

Por una feliz coincidencia, en esta solemnidad tenemos la alegr铆a de acoger, junto al altar, los venerados restos mortales del beato Juan XXIII, que Dios model贸 con su Esp铆ritu, haciendo de 茅l un admirable testigo de su amor. Este venerado predecesor m铆o falleci贸 hace treinta y ocho a帽os, el 3 de junio de 1963, precisamente mientras en la plaza de San Pedro oraba una gran multitud de fieles, reunidos espiritualmente en torno a su cabecera. A aquella plegaria se une esta celebraci贸n, y, a la vez que conmemoramos la muerte de este beato Pont铆fice, alabamos a Dios que lo dio a la Iglesia y al mundo.

Como sacerdote, como obispo y como Papa, el beato Angelo Roncalli fue docil铆simo a la acci贸n del Esp铆ritu, que lo gui贸 por el camino de la santidad. Por eso, en la comuni贸n viva de los santos queremos celebrar la solemnidad de Pentecost茅s en singular sinton铆a con 茅l, recordando algunas de sus profundas reflexiones.

2. "La luz del Esp铆ritu Santo irrumpe desde las primeras palabras del libro de los Hechos de los Ap贸stoles. (...) El viento impetuoso del Esp铆ritu divino precede y acompa帽a a los evangelizadores, penetrando en el alma de quienes los escuchan y extendiendo la Iglesia cat贸lica hasta los confines de la tierra, transcurriendo a trav茅s de todos los siglos de la historia" (Discursos, mensajes y coloquios de Su Santidad Juan XXIII, II, p. 398).

Con estas palabras, pronunciadas en Pentecost茅s de 1960, el Papa Juan XXIII nos ayuda a captar el incontenible impulso misionero propio del misterio que celebramos en esta solemnidad. La Iglesia nace misionera, porque nace del Padre, que envi贸 a Cristo al mundo; nace del Hijo que, muerto y resucitado, envi贸 a los Ap贸stoles a todas las naciones; y nace del Esp铆ritu Santo, que infunde en ellos la luz y la fuerza necesarias para cumplir esa misi贸n.

Tambi茅n en su dimensi贸n misionera originaria la Iglesia es imagen de la sant铆sima Trinidad: refleja en la historia la sobreabundante fecundidad propia de Dios, manantial subsistente de amor que engendra vida y comuni贸n. Con su presencia y su acci贸n en el mundo, la Iglesia propaga entre los hombres este misterioso dinamismo, difundiendo el reino de Dios, que es "justicia, paz y gozo en el Esp铆ritu Santo" (Rm 14, 17).

3. El concilio Vaticano II, que el Papa Juan XXIII anunci贸, convoc贸 e inaugur贸, fue consciente de esta vocaci贸n de la Iglesia.

Se puede afirmar que el Esp铆ritu Santo fue el protagonista del Concilio, desde que el Papa lo convoc贸, declarando que hab铆a acogido como venida de lo alto una voz 铆ntima que escuch贸 en su coraz贸n (cf. constituci贸n apost贸lica Humanae salutis, 25 de diciembre de 1961, n. 6). Aquella "brisa ligera" se convirti贸 en un "viento impetuoso", y el acontecimiento conciliar tom贸 la forma de un nuevo Pentecost茅s. "Con la doctrina y el esp铆ritu de Pentecost茅s -afirm贸 el Papa Juan XXIII- es como el gran acontecimiento del Concilio ecum茅nico cobra vida y vigor" (Discursos, mensajes y coloquios, p. 398).

Amad铆simos hermanos y hermanas, si hoy recordamos ese tiempo singular de la Iglesia es porque el gran jubileo del a帽o 2000 se situ贸 en continuidad con el concilio Vaticano II, recogiendo numerosos aspectos tanto de doctrina como de m茅todo. Y el reciente consistorio extraordinario ha reafirmado su actualidad y su riqueza para las nuevas generaciones cristianas. Todo esto constituye para nosotros un nuevo motivo de gratitud con respecto al beato Papa Juan XXIII.

4. En el marco de esta celebraci贸n, que a Pentecost茅s a帽ade un acto solemne de veneraci贸n, quisiera subrayar de modo particular que el don m谩s valioso que el Papa Juan XXIII ha dejado al pueblo de Dios es 茅l mismo, es decir, su testimonio de santidad.

Tambi茅n puede aplicarse a su persona lo que 茅l mismo afirm贸 de los santos, a saber, que cada uno de ellos "es una obra maestra de la gracia del Esp铆ritu Santo" (ib., p. 400). Y al pensar en los m谩rtires y en los Pont铆fices enterrados en San Pedro, a帽ad铆a palabras que conmueven al volver a escucharlas hoy: "A veces las reliquias de sus cuerpos se reducen a poco, pero siempre palpita aqu铆 su recuerdo y su oraci贸n". Y exclamaba: "隆Oh, los santos, los santos del Se帽or, que por doquier nos alegran, nos animan y nos bendicen!" (ib., p. 401).

Estas expresiones del Papa Juan XXIII, avaladas por el ejemplo luminoso de su vida, muestran muy bien la importancia de la elecci贸n de la santidad como camino privilegiado de la Iglesia al comienzo del nuevo milenio (cf. Novo millennio ineunte, 30-31). En efecto, la generosa voluntad de colaborar con el Esp铆ritu en la santificaci贸n propia y en la de los hermanos es condici贸n previa e indispensable para la nueva evangelizaci贸n.

5. La evangelizaci贸n requiere la santidad y esta, a su vez, necesita la savia de la vida espiritual: la oraci贸n y la uni贸n 铆ntima con Dios mediante la Palabra y los sacramentos; en suma, necesita la vida personal y profunda en el Esp铆ritu.

A este prop贸sito, 隆c贸mo no recordar tambi茅n la rica herencia espiritual que nos dej贸 el beato Juan XXIII en su Diario del alma! En sus p谩ginas se puede admirar de cerca el esfuerzo diario con que 茅l, ya desde los a帽os del seminario, quiso corresponder plenamente a la acci贸n del Esp铆ritu Santo. Se dej贸 modelar por el Esp铆ritu d铆a a d铆a, tratando con paciente tenacidad de conformarse cada vez m谩s a su voluntad. Aqu铆 reside el secreto de la bondad con que conquist贸 al pueblo de Dios y a tantos hombres de buena voluntad.

6. Encomend谩ndonos a su intercesi贸n, queremos pedir hoy al Se帽or que la gracia del gran jubileo se irradie sobre el nuevo milenio mediante el testimonio de santidad de los cristianos. Profesamos con confianza que esto es posible. Es posible por la acci贸n del Esp铆ritu Par谩clito que, seg煤n la promesa de Cristo, permanece siempre con nosotros.

Animados por una firme esperanza, digamos con las palabras del beato Juan XXIII: "Oh, Esp铆ritu Santo Par谩clito, (...) haz fuerte y continua la oraci贸n que elevamos en nombre del mundo entero; apresura para cada uno de nosotros el tiempo de una profunda vida interior; impulsa nuestro apostolado, que quiere llegar a todos los hombres y a todos los pueblos. (...) Mortifica nuestra presunci贸n natural, y ll茅vanos a las regiones de la santa humildad, del verdadero temor de Dios y de la generosa valent铆a. Que ning煤n v铆nculo terreno nos impida cumplir nuestra vocaci贸n; que ning煤n inter茅s, por nuestra indolencia, disminuya las exigencias de la justicia; y que ning煤n c谩lculo reduzca los espacios inmensos de la caridad en las estrecheces de los peque帽os ego铆smos. Que en nosotros todo sea grande: la b煤squeda y el culto de la verdad; la disposici贸n al sacrificio hasta la cruz y la muerte; y, por 煤ltimo, que todo corresponda a la extrema oraci贸n del Hijo al Padre celestial; y a la efusi贸n que de ti, oh Esp铆ritu Santo de amor, el Padre y el Hijo quisieron hacer sobre la Iglesia y sobre sus instituciones, sobre cada alma y sobre los pueblos" (Discursos, mensajes y coloquios, IV, p. 350).

Veni, Sancte Spiritus, veni! Amen

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico