Indicaciones: Seleccionar los coros y los cantos antes del inicio del rosario.
Todos: Por la Señal…
Se inicia con la oraciones tradicionales.
Vamos a seguir meditando en torno al tema de la oración, pero esta vez, será en torno a la oración del Señor. Quiero que miremos al Señor y descubramos que es modelo de oración para nosotros. Muchos pasajes del Evangelio nos revelan los rasgos fundamentales de la oración del Señor Jesús. Aprendamos entonces a rezar como Él mismo reza.
A lo largo de este Rosario, pidamos a nestra Madre que nos siga mostrando a su Hijo y nos enseñe a descubrir la riqueza de su vida de oración.
«En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra dijo: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra"»
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito»
La oración del Señor Jesús es una oración cargada de confianza y de ternura filiales. Él se descubre en la oración, como Hijo del AltÃsimo y asà reafirma su identidad.
Padre nuestro...
«Padre mÃo, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad»
«Padre, si quieres aparta de mà esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya»
En su oración, el Señor Jesús hace mención a su plena adhesión al Plan del Padre. Es aquÃ, en la oración donde el Señor va forjando su obediencia al Padre.
(Cantamos el Primer Ave MarÃa)
Padre nuestro...
«Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba sólo allû
«Sucedió que unos ocho dÃas después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar»
Qué gran modelo de quien descubre la oración como necesaria para su vida y su apostolado. El Señor, en medio de su apostolado, busca momentos para rezar, momentos intensos y a solas, para encontrarse consigo mismo y con el Padre.
Padre nuestro...
«De madrugada, cuando todavÃa estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allà se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fieron en su busca; al encontrarle, le dicen: "Todos te buscan". Él les dice: "Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allà predique; pues para eso he salido"»
Otra cita que nos revela esta toma de conciencia de su misión, es el momento de la oración en el huerto de GetsemanÃ. Se lleva a sus discÃpulos a este lugar, pide que lo esperen y se pone a orar. Sabemos el contenido de su oración, cuando dice: "Abbá, Padre, todo es posible para TÃ; aparta de mà esta copa, pero no sea lo que yo quiero sino lo que quieras Tú".
Al regresar los encontró dormidos y les dice: "Velad y orad, para que no caigáis en tentación"
Y descubre también que ya llegó su hora, que el momento de la Cruz está cercano y que va a ser entregado.
AsÃ, en la oración, el Señor redescubre su misión y se renueva para superar las dificultades y nos muestra que la oración no es un episodio más de su vida, sino un momento especialÃsimo y crucial de su vida.
(Cantamos el primer Ave MarÃa)
Padre nuestro...
Hemos visto algunos rasgos de la oración del Señor, que son modélicos para nuestra propia vida de oración. Y MarÃa tiene un papel fundamental en nuestra oración. Debemos rezar en compañÃa de MarÃa, la Virgen Orante, la que conservaba todo meditándolo en el corazón. Ella nos enseña también a orar juntos como hermanos.
«Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espÃritu en compañÃa de algunas mujeres, de MarÃa, la madre de Jesús, y de sus hermanos»
Padre nuestro...
Terminemos este rosario rezando junto La Salve.
En el nombre del Padre, del Hijo y del EspÃritu Santo. Amén.
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