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Orientalium ecclesiarum

Decreto sobre las iglesias orientales católicas.

Roma, 21 de noviembre de 1964

Gran estima tiene la Iglesia católica de las instituciones, ritos litúrgicos, tradiciones eclesiásticas y disciplina de la vida cristiana de las Iglesias Orientales. Porque en éstas, preclaras por su venerable antigüedad, resplandece la tradición que, viniendo desde los Apóstoles por medio de los Padres 844 , constituye una parte del patrimonio divinamente revelado e indiviso de la Iglesia universal. Por ello este Sacrosanto y Ecuménico Sínodo, en su solicitud por las Iglesias Orientales, que son testigos vivientes de esta tradición, y deseando que florezcan y cumplan con vigor apostólico la misión a ellas confiada, ha decidido, además de todo cuanto atañe a la Iglesia universal, establecer algunos puntos principales, dejando los demás a la providencia de los Sínodos orientales y de la Sede Apostólica.

Iglesias particulares o Ritos

2. La Santa Iglesia católica -el cuerpo místico de Cristo- está compuesta de fieles, orgánicamente unidos en el Espíritu Santo por la misma fe, los mismos sacramentos y el mismo gobierno; estos fieles, al estar agrupados en diversas comunidades unidas en virtud de la jerarquía, constituyen las Iglesias particulares o ritos. Entre estas Iglesias existe una admirable comunión, de modo que su variedad dentro de la Iglesia no sólo no daña a la unidad de ésta, sino que, más bien, la pone de relieve; porque la Iglesia católica desea conservar en toda su integridad las tradiciones de cada Iglesia particular o rito e igualmente desea adaptar su forma de vida a las diversas necesidades de los tiempos y de los lugares 845 .

3. Estas Iglesias particulares, tanto de Oriente como de Occidente, aunque en parte se diferencian entre sí por los llamados ritos, esto es, por la liturgia, por la disciplina eclesiástica y por el patrimonio espiritual, sin embargo están confiadas en modo igual al gobierno pastoral del Romano Pontífice que, por voluntad divina, sucede a San Pedro en el primado sobre la Iglesia universal. Ellas, por lo tanto, tienen igual dignidad, de suerte que ninguna de ellas está sobre las demás por razón del rito, gozan de los mismos derechos y están sometidas a las mismas obligaciones, aun en lo que atañe a la predicación del Evangelio por todo el mundo (cf. Marc. 16, 15) bajo la dirección del Romano Pontífice.

4. Doquier, por lo tanto, en todo el mundo, se atienda a la defensa e incremento de todas las Iglesias particulares: por lo cual, eríjanse parroquias y una propia jerarquía, siempre que lo requiera el bien espiritual de los fieles. Y los jerarcas de las diversas Iglesias particulares, con jurisdicción en un mismo territorio, con el mutuo cambio de opiniones en periódicos encuentros, procuren promover la unidad de acción y, aunando sus fuerzas, ayudar en las obras comunes para promover más fácilmente el bien de la religión y tutelar más eficazmente la disciplina del clero 846 . Todos los clérigos y los que van ascendiendo a las sagradas órdenes sean bien instruidos sobre los ritos y especialmente sobre las normas prácticas en materias interrituales; más aún, también los laicos sean instruidos, en la catequesis, sobre los ritos y sus normas. Finalmente, todos y cada uno de los católicos y bautizados que de cualquier Iglesia o comunidad acatólica vengan a la plenitud de la comunión católica, mantengan doquier su propio rito, lo veneren y lo guarden en lo posible 847 : salvo, el derecho -en casos particulares de personas, comunidades y regiones- de recurrir a la Sede Apostólica que, como suprema árbitra de las relaciones intereclesiales, proveerá, a las necesidades ecuménicas, por sí misma o por otras autoridades, mediante oportunas normas, decretos o rescriptos.

Conservación del patrimonio espiritual de las Iglesias Orientales

5. La historia, las tradiciones y muchas instituciones eclesiásticas muy claramente muestran cuán bien las Iglesias Orientales han merecido de la Iglesia universal 848 . Por esta razón el Sacrosanto Sínodo no sólo tiene obligada estima y justa loa para el patrimonio eclesiástico y espiritual de aquéllas, sino que firmemente lo considera como patrimonio de toda la Iglesia de Cristo. Por lo tanto declara solemnemente que así las Iglesias de Oriente como las de Occidente tienen derecho y deber a regirse según sus propias disciplinas particulares, ya que están recomendadas por una venerable antigüedad, corresponden mejor a las costumbres de sus fieles y parecen más aptas para proveer al bien de las almas.

6. Sepan y tengan por muy cierto todos los Orientales que siempre pueden y deben conservar sus legítimos ritos y su disciplina, y que no se deben introducir mutaciones sino en virtud de su propio y orgánico progreso. Y así son los mismos Orientales quienes deben guardarlo todo con la máxima fidelidad; deben, pues, adquirir un conocimiento cada día mayor y una práctica más perfecta de dichas cosas; y, si, tal vez, por circunstancias de tiempos o de personas, indebidamente se hubieren alejado de ellas, procuren volver a las añejas tradiciones. Mas todos los que por razón de su cargo o de su apostólico ministerio se hallan en frecuente relación con las Iglesias Orientales o con sus fieles, procúrense una cuidada formación, que corresponda a la importancia del oficio propio que desempeñan, en el conocimiento y práctica de los ritos, disciplina, doctrina, historia e índole de los Orientales 849 . Cuanto a los Institutos religiosos y a las asociaciones de rito latino, que ya trabajan en tierras de Oriente o cerca de fieles orientales, vivamente se les recomienda que, para una mayor eficacia en el apostolado, funden -en cuanto posible les fuere- casas y aun provincias de rito oriental 850 .

Patriarcas Orientales

7. Desde los tiempos más antiguos existe en la Iglesia la institución patriarcal, reconocida ya por los primeros Sínodos Ecuménicos 851 .

Patriarca oriental es un obispo que tiene jurisdicción tanto sobre los obispos todos, aun sin excluir los metropolitas, como sobre el clero y pueblo del propio territorio o rito, conforme a las normas del derecho y quedando a salvo el primado del Romano Pontífice 852 .

Doquiera que, fuera de los límites del territorio patriarcal, se constituya un jerarca de cualquier rito, conforme al derecho queda agregado a la jerarquía del patriarcado del mismo rito.

8. Los Patriarcas de las Iglesias Orientales, aunque unos sean posteriores a otros por razón del tiempo, son todos iguales por razón de la dignidad patriarcal, quedando a salvo entre ellos la precedencia de honor legítimamente establecida 853 .

9. Por una antiquísima tradición de la Iglesia, a los Patriarcas de las Iglesias Orientales, se les reserva un especial honor, puesto que cada uno preside en su patriarcado como padre y cabeza. Por ello, este Sacrosanto Sínodo establece que sus derechos y privilegios sean restaurados conforme a las antiguas tradiciones de cada Iglesia y según los decretos de los Sínodos Ecuménicos 854 .

Estos derechos y privilegios son los que estuvieron vigentes durante la unión del Oriente y del Occidente, pero deben adaptarse convenientemente a las actuales circunstancias. Los Patriarcas con sus sínodos constituyen la última instancia para todos los asuntos del patriarcado, sin excluir el derecho de constituir nuevas eparquías y de nombrar obispos de su rito dentro de los límites del territorio patriarcal, quedando siempre a salvo el inalienable derecho del Romano Pontífice a intervenir en cada caso.

10. Lo dicho de los Patriarcas vale también, conforme al derecho, para los Arzobispos mayores, que presiden en toda una Iglesia particular o rito 855 .

11. Por ser la institución patriarcal la forma tradicional del régimen en las Iglesias Orientales, el Sacrosanto y Ecuménico Sínodo desea que, donde fuere necesario, se erijan nuevos patriarcados, cuya fundación queda reservada al Sínodo Ecuménico o al Romano Pontífice 856 .

Disciplina de los sacramentos

12. El Sacrosanto Ecuménico Sínodo confirma y alaba y, si procede, desea que se restaure, la antigua disciplina de los sacramentos vigente en las Iglesias Orientales, así como la práctica que a su celebración y administración atañe.

13. La disciplina relativa al ministro del S. Crisma, vigente entre los Orientales ya desde los más antiguos tiempos, sea plenamente restablecida. Y así los sacerdotes pueden conferir este sacramento con el Crisma bendecido por el patriarca o por el obispo 857 .

14. Todos los presbíteros orientales pueden administrar válidamente este sacramento, ya con el Bautismo ya separadamente, a todos los fieles de cualquier rito, sin excluir el latino, observando para la licitud las prescripciones tanto del derecho común como del particular 858 . También los sacerdotes de rito latino, conforme a las facultades de que gocen para la administración de este sacramento, pueden administrarlo también a los fieles de las Iglesias Orientales, sin prejuicio para el rito, observando lo que para la licitud se manda por el derecho común o por el particular 859 .

15. En los domingos y fiestas, los fieles están obligados a asistir a la divina liturgia o, según los mandatos o costumbres del propio rito, a la celebración de las laudes divinas 860 . Para facilitar a los fieles el cumplir esta obligación se establece como tiempo útil para el cumplimiento del precepto desde las vísperas de la vigilia hasta el fin del Domingo o fiesta 861 . Encarecidamente se recomienda a los fieles que, en dichos días, y aun con más frecuencia y hasta cotidianamente, reciban la Sagrada Eucaristía 862 .

16. Dada la cotidiana mezcla de fieles -de diversas Iglesias particulares- en la misma región o territorio oriental, la facultad de los sacerdotes, de cualquier rito, para confesar, legítimamente y sin límites concedida por los propios jerarcas, se extiende a todo el territorio del otorgante y a los lugares y fieles de cualquier rito en el mismo territorio, salvo que el jerarca local la negare, expresamente, para los lugares de su rito 863 .

17. Para restaurar, en las Iglesias Orientales, la antigua disciplina del sacramento del Orden, este Sacro Sínodo vivamente desea que, donde hubiere caído en desuso, se restablezca la institución del diaconado permanente 864 . Mas cuanto al subdiaconado y Ordenes inferiores, así como a sus derechos y deberes, provea la Autoridad legislativa de cada Iglesia particular 865 .

18. Para evitar matrimonios inválidos, cuando católicos orientales contraen matrimonio con acatólicos orientales bautizados, y para salvar la estabilidad y santidad de las nupcias, así como la paz doméstica, el Sacro Sínodo establece que para estos matrimonios obliga la forma canónica de la celebración sólo para la licitud; mas para la validez basta la presencia del ministro sagrado, guardando lo demás mandado por el derecho 866 .

Culto divino

19. En lo sucesivo, sólo al Sínodo Ecuménico o a la Santa Sede corresponde instituir, trasladar o suprimir días de fiesta comunes a todas las Iglesias Orientales. Pero instituir, trasladar o suprimir días de fiesta para cada Iglesia particular corresponde, además de a la Sede Apostólica, a los Sínodos patriarcales o arzobispales, mas habida cuenta de toda la región y de las otras Iglesias particulares 867 .

20. Hasta que se llegue al deseado acuerdo, entre todos los cristianos, sobre un único día para la común celebración de la fiesta de la Pascua, mientras tanto, para promover la unidad entre los cristianos domiciliados en la misma región o nación, se faculta a los Patriarcas o a las Supremas autoridades eclesiásticas del lugar para que se pongan acordes, con unanimidad y consultando a los interesados, a fin de celebrar la fiesta de la Pascua en un mismo Domingo 868 .

21. Los fieles, que se encuentren fuera de la región o territorio de su rito propio, en lo que atañe a la ley de los tiempos sagrados, pueden acomodarse plenamente a la disciplina vigente en el lugar de su residencia. En las familias de rito mixto, puede observarse esta ley según un solo y mismo rito 869 .

22. Los clérigos y religiosos orientales celebren, conforme a las prescripciones y tradiciones de su propia disciplina, las Laudes Divinas, que ya desde la antigüedad en tan gran honor estuvieron en todas las Iglesias Orientales 870 .

Y también los fieles, siguiendo el ejemplo de sus antepasados en cuanto pudieren, tomen parte, con devoción, en las Laudes Divinas.

23. Al Patriarca con su Sínodo o a la Suprema Autoridad de cada Iglesia con el Consejo de los jerarcas corresponde el derecho de regular el uso de las lenguas en las sagradas funciones litúrgicas y el de aprobar, luego de haber informado a la Sede Apostólica, las versiones de los textos en lengua vulgar 871 .

Relaciones con los hermanos de las Iglesias separadas

24. A las Iglesias Orientales, en comunión con la Sede Apostólica Romana, les corresponde como singular misión la de promover la unidad de todos los cristianos, especialmente orientales, siguiendo los principios del decreto "Sobre el Ecumenismo" promulgado por este Sacrosanto Sínodo: ante todo con la oración, con la vida ejemplar, con una exacta fidelidad a las antiguas tradiciones orientales, el mutuo y mejor conocimiento, la colaboración y la fraternal estimación de la vida externa e interna de los hermanos 872 .

25. Cuando Orientales separados, movidos por la gracia del Espíritu Santo, vengan a la unidad católica, no se les exija más de lo que exige la simple profesión de la fe católica. Y, puesto que entre ellos se ha conservado válido el sacerdocio, los clérigos orientales que vienen a la unidad católica tienen facultad para ejercer su propio Orden conforme a las reglas que la competente Autoridad estableciere 873 .

26. La communicatio in sacris, que atenta a la unidad de la Iglesia o formalmente incluye adhesión al error o peligro de errar en la fe, de escándalo e indiferentismo, está prohibida por ley divina 874 . Mas, en lo que a los hermanos orientales se refiere, la práctica pastoral demuestra que pueden y deben considerarse las diversas circunstancias de las distintas personas, en las que no resulte dañada la unidad de la Iglesia, ni haya peligros que evitar, mientras apremian la necesidad de la salvación y el bien espiritual de las almas. Por esto, la Iglesia católica, atendiendo a las circunstancias de tiempo, de lugar y de personas, con frecuencia ha usado y usa una manera de obrar más suave, para a todos ofrecer los medios de la salvación y el testimonio de la caridad entre los cristianos, con participación en los sacramentos y en otras funciones y cosas sagradas. En atención a esto, el Sacrosanto Sínodo, a fin de no ser, por la severidad de la sentencia, un obstáculo para los que se salvan 875 , y para fomentar cada vez más la unión con las Iglesias Orientales separadas de nosotros, establece la siguiente manera de obrar.

27. Guardando los principios antes recordados, pueden conferirse a los Orientales, que se encuentran en buena fe separados de la Iglesia católica, los sacramentos de la Penitencia, Eucaristía y Unción de Enfermos, si espontáneamente los piden y se hallan bien dispuestos; más aún, igualmente está permitido a los católicos solicitar los mismos sacramentos, de ministros acatólicos en cuya Iglesia sean válidos los sacramentos, siempre que la necesidad o una verdadera utilidad espiritual lo aconseje, no pudiendo ellos [los católicos], física o moralmente, recurrir a un sacerdote católico 876 .

28. Igualmente, conforme a los mismos principios, si existiese una causa justa, está permitida la communicatio in sacris, entre católicos y hermanos separados, en funciones, cosas y lugares sagrados 877 .

29. Esta más mitigada manera de la communicatio in sacris con los hermanos de las Iglesias Orientales separadas se confía al vigilante ordenamiento de los jerarcas locales, para que, cambiando entre sí sus consejos y, si procede, oyendo también a los jerarcas de las Iglesias separadas, con sus oportunas y eficaces prescripciones y normas regulen las mutuas relaciones entre cristianos.

Conclusión

30. Sobremanera se alegra el Sacrosanto Sínodo por la fructífera y activa colaboración de las Iglesias católicas de Oriente y de Occidente, y al mismo tiempo declara que todas estas normas jurídicas se establecen, atendiendo a las presentes circunstancias, hasta que la Iglesia Católica y las Iglesias Orientales separadas se reúnan en la plenitud de la comunión.

Pero, entre tanto, encarecidamente se exhorta a todos los cristianos, Orientales y Occidentales, para que eleven a Dios fervientes y asiduas, y aun cotidianas, plegarias a Dios, a fin de lograr que, con auxilio de la Santísima Madre de Dios, todos lleguen a ser una sola cosa. Rueguen también para que sobre tantos cristianos de las distintas Iglesias, que confesando valerosamente el nombre de Cristo aun sufren y se ven oprimidos, se derrame la plenitud de la fortaleza y consuelo del Espíritu Santo Paráclito.

Con fraternal amor nos amemos todos mutuamente, adelantándonos en honrarnos los unos a los otros 878 .


844

Cf. Leo XIII, Litt. Ap. Orientalium dignitas 30 nov. 1894, AL 14, 201-202.

845

S. Leo IX, Litt. In terra pax (1053); Innocentius III, Synodus Lateran. IV (1215), cap. 4 "Licet Graecos"; Litt. Inter quatuor 2 aug. 1206: "Postulasti postmodum"; Innocentius IV, Ep. Cum de cetero 27 aug. 1247; Ep. Sub catholicae 6 mart. 1254, prooem.; Nicolaus III, Instr. Istud est memoriale 9 oct. 1278; Leo X, Litt. Ap. Accepimus nuper 18 mai. 1521; Paulus III, Litt. Ap. Dudum 23 dec. 1534; Pius IV, Const. Romanus Pontifex 16 febr. 1564 § 5; Clemens VIII, Const. Magnus Dominus 23 dec. 1595 § 10; Paulus V, Const. Solet circumspecta 10 dec. 1615 § 3; Benedictus XIV, Ep. Enc. Demandatam 24 dec. 1743 § 3; Ep. Enc. Allatae sunt 26 iun. 1755 § § 3, 6-19, 32; Pius VI, Litt. Enc. Catholicae communionis 24 maii 1787; Pius IX, Litt. In suprema 6 ian. 1848 § 3; Litt. Ap. Ecclesiam Christi 26 nov. 1853; Const. Romani Pontificis 6 ian. 1862; Leo XIII, Litt. Ap. Praeclara gratulationis 20 iun. 1894, n. 7; Litt. Ap. Orientalium dignitas 30 nov. 1894, prooem.; etc.

846

Cf. Pius XII, Motu. pr. cleri sanctitati 2 iun. 1957, can. 4.

847

Pius XII, Motu pr. Cleri sanctitati cit. can. 8: "sin licencia de la Sede Apostólica", siguiendo la práctica de los siglos anteriores; sobre los bautizados acatólicos, se dice en el can. 11: "pueden abrazar el rito que prefieran"; en el texto propuesto se dispone de modo positivo la observancia del rito para todos y en todas partes.

848

Cf. Leo XIII, Litt. Ap. Orientalium dignitas 30 nov. 1894; Ep. Ap. cit. Praeclara gratulationis, y los docs. cits. en la nota 2.

849

Cf. Benedictus XV, Motu pr. Orientis catholici 15 oct. 1917; Pius XI Litt. Encycl. Rerum orientalium 8 sept. 1928, etc.

850

La práctica de la Igl. Cat. durante los pontificados de Pío XI, Pío XII y Juan XXIII demuestra abundantemente este movimiento [en tal sentido].

851

Cf. Syn. Nicaena I, cn. 6; Constant. I, cn. 2 et 3; Chalcedon., cn. 28, cn. 9; Constant. IV, cn. 17, cn. 21; Lateran. IV, cn. 5.30; Florent. Decr. pro Graecis; etc.

852

Cf. Syn. Nic. I, l. c.; Constant I, cn. 3 [nota 8] Constant. IV, cn. 17; Pius XII, Motu pr. cit., can. 216 § 2, 11.

853

In Syn. Oecumenicis: Nic. I, cn. 6; Constant, I, cn. 3; Constant. IV, cn. 21; Lateran. IV, cn. 5; Florent. Decr. cit. (6 iul. 1439) § 9. Cf. Pius XII, M. p. cit. (2 iun. 1957) can. 219, etc.

854

Cf. supra, nota 8.

855

Cf. Syn. Ephes. cn. 8; Clemens VIII, Decet Romanum Pontificem 23 febr. 1596; Pius VII Litt. Ap. In universalis Ecclesiae 22 febr. 1807; Pius XII, M. p. cit. can. 324-339; Syn. Carthaginen. (a. 419) cn. 17.

856

Syn. Carthagin, cit., cn. 17.57; Chalcedon. (a. 451) cn. 12; S. Innocentius I Litt. Et onus et honor (a. c. 415): "Nam quid sciscitaris"; S. Nicolaus I, Litt. Ad consulta vestra 13 nov. 866: "A quo autem"; Innocentius III, Litt. Rex regum 25 febr. 1204; Leo XII, Const. Ap. Petrus Apostolorum Princeps 15 aug. 1824; Leo XIII, Litt. Ap. Christi Domini (a. 1895); Pius XII, M. p. cit. can. 159.

857

Cf. Innocentius IV, Ep. Sub catholicae 6 mart. 1254 § 3 n. 4; Syn. Lugdun. II (a. 1274) (Prof. fidei Michaelis Pal. Gregorio X oblata); Eugenius IV, in Syn. Florent., Const. cit. Exsultate Deo (22 nov. 1439) § 11; Clemens VIII Instr. Sanctissimus 31 aug. 1595; Benedictus XIV, Const. Etsi pastoralis 26 maii 1742 § II, n. 1, § III, n. 1, etc.; Syn. Laodicena (a. 347-381) cn. 48; Syn. Sisen. Armenorum (a. 1342); Syn. Libanen. Maronitarum (a. 1736), p. II, cap. 3, n. 2 y otros Sínodos particulares.

858

Cf. S. C. Officii, Instr. (ad Ep. Scepusien.) (a. 1783); S. C. de Prop. Fide (pro Coptis) 15 mart. 1790, n. 13; Decr. 6 oct. 1863 C, a; S. C. pro Eccl. Orient. 1 mai. 1948; S. C. S. Off. resp. 22 april. 1896 cum litt. 19 mai. 1896.

859

C.I.C. c. 782 § 4; S. C. pro Eccl. Orient., Decr. "de Sacramento Confirmationis administrando etiam fidelibus orientalibus a presbyteris latini ritus, qui hoc indulto gaudent pro fidelibus sui ritus" 1 mai. 1948.

860

Cf. Syn. Laodicen. (a. 347-381) c. 29; S. Nicephorus CP., cap. 14; Syn. Duinen. Armen. (a. 719) c. 31; S. Theodorus Studita, sermo 21; S. Nicolaus I, Litt. Ad consulta vestra 13 nov. 866: "In quorum Apostolorum"; "Nosse cupitis"; "Quod interrogatis"; "Praeterea consulitis"; "Si die Dominico"; et Synodi particulares.

861

Algo ciertamente nuevo, por lo menos donde exista la obligación de escuchar la S. Liturgia; por lo demás, concuerda con el "día litúrgico", según los Orientales.

862

Cf. Canones Apostolorum, 8.9; Syn. Antiochena (a. 341) cn. 2; Timotheus Alexandr., interrog. 3; Innocentius III, Const. Quia divinae 4 ian. 1215, y muchos otros Sínodos particulares, más recientes, de las Iglesias Orientales.

863

Salva la territorialidad de la jurisdicción, este canon quiere atender, por bien de las almas, a la pluralidad de jurisdicciones en un mismo territorio.

864

Cf. Syn. Nic. I, can. 18; Syn. Neocaesarien. (a. 314-325) c. 12; Syn. Sardicen. (a. 343) c. 8; S. Leo M., Litt. Omnium quidem 13 ian. 444; Syn. Chalcedonen. c. 6; Syn. Constantin. IV, c. 23.26; etc.

865

En muchas Iglesias Orientales el Subdiaconado es considerado como una "Orden menor", pero por el Motu pr. de Pío XII, Cleri sanctitati, le son impuestas las obligaciones de las Ordenes mayores. Este canon impone la vuelta a la antigua disciplina de cada Iglesia en cuanto a las obligaciones de los Subdiáconos, derogando al derecho común del Cleri sanctitati.

866

Cf. Pius XII, Motu pr. rebrae allatae 22 febr. 1949, can. 32 § 2 n. 5o. (facultad de los Patriarcas, para dispensar de la forma); Pius XII, Motu pr. cit. C. s. can. 267 (facultad de los Patriarcas, para sanar "in radice"); la S. C. del S. Of. y la S. C. para la Igl. Or. a. 1957, conceden facultad de dispensar de la forma y de sanar "ob defectum formae" (ad quinquennium): "extra patriarchatus, Metropolitis, ceterisque Ordinariis locorum... qui nullum habent Superiorem infra Sanctam Sedem".

867

Cf. S. Leo M. Litt. Quod saepissime 15 april. 454: "Petitionem autem"; S. Nicephorus CP., cap. 13; Syn. Sergii Patriarchae 18 sept. 1596, c. 17; Pius VI, Litt. Ap. Assueto paterne 8 april. 1775; etc.

868

Cf. Syn. Vat. II, c. SC., 4 dec. 1963.

869

Cf. Clemens VIII, Instr. Sanctissimus 31 aug. 1595 § 6 "Si ipsi Graeci"; S. C. S. Off. 7 iun. 1673, ad 1 et 3; 13 mart. 1727, ad 1; S. C. de Prop. Fide. Decr. 18 aug. 1913, art. 33; Decr. 14 aug. 1914, art. 27; Decr. 27 mart. 1916, art. 14; S. C. pro Eccl. Orient. Decr. 1 mart. 1929, art. 36; Decr. 4 mai. 1930, a. 41.

870

Cf. Syn. Laodicen. (347-381), c. 18; Syn. Mar Issaci Chaldaeorum (a. 410) c. 15; S. Nerses Glaien. Armenorum (a. 1166); Innocentius IV, Ep. Sub catholicae 6 mart. 1254 § 8; Bnedictus XIV, Const. Etsi pastoralis 26 mai. 1742 § 7 n. 5; Instr. Eo quamvis tempore 4 mai. 1745 § 42 ss.; y los Sínodos particulares más recientes: Armenorum (1911), Coptorum (1898), Maronitarum (1736), Rumenorum (1872), Ruthenorum (1891), Syrorum (1888).

871

De la tradición oriental.

872

Según el "tenor" de las Bulas de unión de cada una de las Iglesias orientales católicas.

873

Obligación sinodal para los hermanos separados de Oriente y para las Ordenes todas, de cualquier grado, tanto de derecho divino como eclesiástico.

874

Esta doctrina vale también en las Iglesias separadas.

875

S. Basilius M., Ep. canonica ad Amphilochium: PG 32, 669 B.

876

Fundamento de la mitigación: 1) la validez de los sacramentos; 2) la buena fe y disposición; 3) la necesidad de la eterna salvación; 4) la ausencia de sacerdote propio; 5) la exclusión de los peligros que han de evitarse, y de una formal adhesión al error.

877

Se trata de la llamada "communicatio in sacris extrasacramentalis". Es el Concilio el que concede esta "mitigación", servatis servandis.

878

Rom. 12, 10.
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