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Cardenal Dar铆o Castrill贸n Hoyos, Discurso del Cardenal Dar铆o Castrill贸n Hoyos al Movimiento de Vida Cristiana.
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Nueva Evangelizaci贸n y nuevas tecnolog铆as: un desaf铆o para el Pueblo de Dios

Discurso del Cardenal Dar铆o Castrill贸n Hoyos al Movimiento de Vida Cristiana en el Auditorio del Pontificio Ateneo Antonianum.

En preparaci贸n de las grandes solemnidades del Jubileo del a帽o 2000 ha convocado el Santo Padre a los movimientos apost贸licos comprometidos en la acci贸n de la Iglesia. Estamos aqu铆 para conmemorar desde la fe, con alegr铆a y entusiasmo, el hecho portentoso de la Encarnaci贸n del Hijo de Dios en las entra帽as pur铆simas de la Virgen Mar铆a. En incomprensible misterio, Dios ha venido al mundo para revelarnos los secretos escondidos desde todos los siglos. El Verbo Eterno ha tomado carne para redimirnos, padeciendo por nuestros pecados y llev谩ndonos consigo a la gloria del Padre.

En su vida y su palabra Jes煤s nos ha dejado su Evangelio, la Buena Noticia de nuestra salvaci贸n. Los Ap贸stoles, sus sucesores y la comunidad cristiana han llevado hasta los 煤ltimos confines de la tierra este mensaje de salvaci贸n y millones de hombres de todos los tiempos y todos los espacios han aceptado como norma transformadora de sus vidas la doctrina de Jes煤s de Nazaret, el Hijo de Dios. Individuos y naciones se han convertido al mensaje de Cristo y las culturas mismas se han transformado seg煤n los valores del Evangelio. Sin embargo, hay todav铆a hombres y pueblos que no conocen el Evangelio o que, conoci茅ndolo y a煤n habi茅ndolo vivido, se alejan de 茅l o lo rechazan y organizan su historia en escalas de valores adversos o indiferentes ante el Evangelio.

Ante los umbrales del a帽o 2000, el Papa nos llama a una Nueva Evangelizaci贸n que traiga las riquezas de la presencia de Cristo a los hombres y las culturas del tercer milenio. Perm铆tanme compartir con ustedes las inquietudes sobre esa Nueva Evangelizaci贸n y uno de los instrumentos que podemos utilizar con provecho en la nueva tarea evangelizadora.

Desde el Sodalicio ustedes cultivan un amplio abanico de intereses y as铆, en un fiel y generoso intercambio de dones, se enriquece mutuamente la Iglesia. En este esp铆ritu, por la iniciativa del Sodalicio se ha organizado este encuentro para los distintos grupos con la voluntad de celebrar la venida de Cristo que llega a nosotros para comunicarnos la Buena Nueva y el Sumo Pont铆fice nos invita una vez m谩s a ser permanentes, incansables e inagotablemente entusiastas pregoneros que de nuevo propagan la Buena Noticia. Pedro nos habla de una Nueva Evangelizaci贸n y de la maravillosa aventura de ser eficaces actores de la misma.

驴Qu茅 es evangelizar?

Evangelizaci贸n es el anuncio del reino de Dios y del gran don de la salvaci贸n en Cristo. Este don es 芦liberaci贸n de todo lo que oprime al hombre... sobre todo liberaci贸n del pecado y del maligno, dentro de la alegr铆a de conocer a Dios y de ser conocido por 脡l, de verlo, de entregarse a 脡l禄 1 . Es, por tanto, un anuncio gozoso, un "buen anuncio".

La Iglesia recibe de Jes煤s el testimonio y el mandato de evangelizar: 芦Debo anunciar tambi茅n el reino de Dios --dijo Jes煤s-- a las dem谩s ciudades, porque para esto he sido enviado禄 2 . Y dijo tambi茅n Jes煤s: 芦Como el Padre me envi贸 a m铆, as铆 os env铆o yo a vosotros禄 3 . 芦Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced disc铆pulos m铆os a todos los pueblos, bautiz谩ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp铆ritu Santo, ense帽谩ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado禄 4 .

De este modo, como lo expresa la tradici贸n cristiana en boca de Ireneo de Ly贸n, a la Iglesia 芦se conf铆a la luz de Dios, y por consiguiente la sabidur铆a de Dios que salva a todos los hombres, "grita en las calles, en las plazas levanta su voz. Desde lo alto de los muros llama, a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos" 5 . Efectivamente, la Iglesia predica la verdad en todas partes: es el candelabro de los siete brazos, que difunde el esplendor de Cristo禄 6 . Es as铆 la Iglesia sacramento de salvaci贸n.

Por la evangelizaci贸n la Iglesia debe entregar a Jes煤s mismo, 芦Evangelio de Dios禄 7 , con la totalidad de su mensaje integral y con todas las riquezas de su gracia salvadora. 脡ste ha sido siempre el cometido de la Iglesia.

Una Nueva Evangelizaci贸n

Con motivo de las celebraciones conmemorativas de los 500 a帽os de la evangelizaci贸n de Am茅rica, el Papa ha convocado a Am茅rica Latina y a toda la Iglesia a una Nueva Evangelizaci贸n. Son ampliamente conocidas las palabras del Pont铆fice, el 9 de marzo de 1983, en Puerto Pr铆ncipe, Hait铆, en su alocuci贸n a los obispos del CELAM: Este centenario debe celebrarse con una 芦mirada de gratitud a Dios, por la vocaci贸n cristiana y cat贸lica de Am茅rica Latina, y a cuantos fueron instrumentos vivos y activos de la evangelizaci贸n... Mirada hacia los desaf铆os del presente y a los esfuerzos que se realizan. Mirada hacia el futuro, para ver c贸mo consolidar la obra iniciada禄 8 . Obra que deb铆a ser 芦una evangelizaci贸n nueva. Nueva en su ardor, en sus m茅todos, en su expresi贸n禄 9 . Esta Nueva Evangelizaci贸n ha llegado a convertirse en un afortunado lugar com煤n en toda la Iglesia.

驴Qu茅 significa esta novedad? Es evidente que no se trata de nuevos contenidos de la fe, de cambios en la misma, ya que la verdad es eterna, inmutable, porque Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre 10 . 脡l es la Verdad eterna que se manifiesta en la plenitud de los tiempos. No se trata pues de un "nuevo Evangelio" que se desprender铆a siempre de nosotros mismos, de nuestra cultura, de nuestro an谩lisis de las necesidades del hombre. Porque esto no ser铆a "Evangelio" sino pura invenci贸n humana y en 茅l no habr铆a salvaci贸n. Ni se trata de quitar del Evangelio aquello que parece dif铆cilmente asimilable a la mentalidad moderna. El Papa tambi茅n ha advertido que 芦no es la cultura la medida del Evangelio, sino Jesucristo la medida de toda cultura y de toda obra humana禄 11 . La Nueva Evangelizaci贸n parte de la certeza de que en Cristo hay una 芦inescrutable riqueza禄 12 que no se agota en ninguna cultura ni en ninguna 茅poca y a la cual todos podemos siempre llegar 13 .

驴Por qu茅 una Nueva Evangelizaci贸n?

Conservando firme el contenido del mensaje y su integralidad y la proclamaci贸n del mismo, para su difusi贸n a todas las generaciones y en todos los lugares debe confrontarse con las variantes culturales de sensibilidad, de lenguaje, de necesidades sentidas. Del lenguaje porque algunos t茅rminos, con el pasar del tiempo, pueden volverse menos inteligibles; de sensibilidades culturales, porque algunas manifestaciones hechas con prop贸sitos de virtud pueden en la realidad aparecer como desviaciones incomprensibles; de necesidades, en cuanto que algunos per铆odos hist贸ricos y ambientes culturales pueden se帽alar la urgencia de particulares acentos, por ejemplo sobre la familia, sobre la libertad de educaci贸n, sobre el respeto a la vida en todas sus fases, sobre el 谩mbito bio茅tico, sobre los derechos humanos. A los desaf铆os se responde con otros desaf铆os positivos de sana provocaci贸n.

Se requiere una Nueva Evangelizaci贸n porque hay hoy en la sociedad secularizante grupos todav铆a no alcanzados por la novedad del Evangelio, ateos pr谩cticos, indiferentes satisfechos y muchos hombres que, por ignorancia, no practican aquella fe de la cual son de todas maneras destinatarios.

Todo esto reclama adem谩s de aquellos cl谩sicos y siempre fundamentales, otros nuevos conocimientos, y un nuevo ardor para imprimir en la acci贸n apost贸lica 芦un impulso nuevo, capaz de crear tiempos nuevos de evangelizaci贸n en una Iglesia todav铆a m谩s arraigada en la fuerza y poder perennes de Pentecost茅s禄 14 . Una evangelizaci贸n nueva en su ardor presupone una s贸lida fe, una intensa caridad pastoral y una gran fidelidad que, bajo la acci贸n del Esp铆ritu Santo, generen una m铆stica, un incontenible entusiasmo en la tarea de anunciar el Evangelio. En el lenguaje neotestamentario la parres铆a inflama el coraz贸n del apostolado 15 . 芦La verdad de Cristo ha de iluminar las mentes y los corazones con la activa, incansable y p煤blica proclamaci贸n de los valores cristianos禄 16 .

驴Cu谩les son las razones para esta insistencia del Papa en la necesidad de una Nueva Evangelizaci贸n? Encuentro una raz贸n fundamental que, a mi modo de ver, engloba las dem谩s: la expansi贸n planetaria de la tard铆a modernidad y la gran crisis hist贸rica de esta cultura.

La tard铆a modernidad ha desarrollado hasta niveles irracionales la autonom铆a de la raz贸n y ha pretendido lograr la felicidad cabal del hombre, en un progreso sin fin, por el dominio de la ciencia y de la t茅cnica, como 煤ltima fase de los avances del ejercicio racional aut贸nomo. Esta cultura ha obtenido logros estupendos, pero tambi茅n registra catastr贸ficos fracasos que han producido el hast铆o y precipitado la crisis cultural. La irracionalidad comienza cuando la raz贸n renuncia a criticarse a s铆 misma, quiz谩s por el temor de encontrar sus l铆mites y de tener que reconocer los horizontes infinitos del Esp铆ritu.

La raz贸n aut贸noma individual ha producido un individualismo incontrolable con fatales repercusiones en el orden 茅tico y con prescindencia cada vez mayor de todo orden moral. Se excluyen las referencias a todo "mito" religioso. El corte con la metaf铆sica y con la trascendencia es cada vez m谩s absoluto.

Se condensa el secularismo

Esta cultura planetaria aceler贸 el proceso de secularizaci贸n y condens贸, con proporciones mundiales, el fen贸meno del secularismo, de la no creencia y del indiferentismo religioso. Mil millones de hombres y mujeres se declaran hoy religiosamente indiferentes, n煤mero que se eleva considerablemente si se piensa en los no contemplados en las estad铆sticas.

Juan Pablo II lo dice as铆 en Christifideles laici: 芦Enteros pa铆ses y naciones, en los que en un tiempo la religi贸n y la vida cristiana fueron florecientes y capaces de dar origen a comunidades de fe viva y operativa, est谩n ahora sometidos a dura prueba e incluso alguna que otra vez son radicalmente transformados por el continuo difundirse del indiferentismo, del secularismo y del ate铆smo. Se trata, en concreto, de pa铆ses y naciones del llamado Primer Mundo, en el que el bienestar econ贸mico y el consumismo --si bien entremezclado con espantosas situaciones de pobreza y miseria-- inspiran y sostienen una existencia vivida "como si no hubiera Dios". Ahora bien, el indiferentismo religioso y la total irrelevancia pr谩ctica de Dios para resolver los problemas, incluso graves, de la vida, no son menos preocupantes y desoladores que el ate铆smo declarado禄 17 .

Se acent煤a el pluralismo

Por otra parte, la tensi贸n entre este individualismo "trascendental" secularizado y las tradiciones ideol贸gicas y religiosas hace desplegar la gama cada vez m谩s amplia de los pluralismos. El racionalismo, el consumismo y el proselitismo de las sectas se han unido para expandir las fronteras de un supermercado religioso con ofertas para todos los gustos y con creciente demanda aumentada por las angustias del pueblo.

Marco de la Nueva Evangelizaci贸n

En este marco se sit煤a la responsabilidad evangelizadora de la Iglesia. Dios no ha muerto, pero s铆 ha muerto el hombre que hasta la primera parte de este siglo era el t茅rmino de la acci贸n evangelizadora de la Iglesia. Con la modernidad ha nacido un hombre nuevo en cuyos predios crece incontenible el fen贸meno de la indiferencia. El hombre con esta su nueva cultura es el gran reto para la evangelizaci贸n. Este hombre que enfrenta su libertad a m煤ltiples opciones religiosas es el nuevo desaf铆o de la Iglesia cat贸lica. Urge responder a esos desaf铆os.

Primera respuesta: la fuerza del Esp铆ritu

La primera respuesta al desaf铆o tiene sus fuerzas en nuestras certezas. Debemos proclamar como un hecho de la m谩xima racionalidad la capacidad y el derecho de Dios de intervenir la historia. Las certezas de su intervenci贸n reveladora. Las certezas de su amor revelado. 脡stas son columnas espirituales firmes en el edificio de una cultura resquebrajada por las incertidumbres. Jes煤s es el Se帽or, muerto y resucitado. El Esp铆ritu que procede de 脡l y del Padre es la causa del incontenible dinamismo transformador de hombres y culturas. Evangelizar no es un acto de "propaganda", como el proselitismo pol铆tico, sino un acto de amor. El hombre hu茅rfano de la post-modernidad debe sentirse amado de Dios, debe saberse capaz de amar a Dios, debe penetrar en la dimensi贸n, para muchos hoy desconocida, de ese amor que llama, que espera, que colma los deseos inconscientes de los hombres llenos de hast铆o y desesperanza. M谩s que una batalla t谩ctica de ideas, de conceptos, de disciplina, evangelizar es propiciar un encuentro de amor. Es tocar a la puerta de una raz贸n que discurre sobre el amor y escucha la memoria del amor de Dios en toda una historia de salvaci贸n, desde el amor de un Padre que entrega a su Hijo, hasta el amor del Hijo que entreg贸 su vida por nosotros. Un vac铆o de nuestra cultura es la dimensi贸n profunda del amor.

Segunda respuesta: conocer al hombre, camino de la Iglesia

La segunda respuesta es el conocimiento del hombre, 芦camino de la Iglesia禄 18 , seg煤n la bella expresi贸n de Juan Pablo II.

El hombre de la tard铆a modernidad es un hombre excesivamente racional y pragm谩tico. El proceso de urbanismo, desde las "polis" de los griegos, ha potenciado, con sus estructuras de pensamiento formales e informales, el ejercicio de la racionalidad. El iluminismo (Aufkl盲rung), aunque de alg煤n modo penetr贸 todos los ambientes, tuvo su fuerza mayor en las ciudades y desde 茅stas irradi贸 todos los espacios. Este hombre contempor谩neo ha sido formado en la escuela de la autonom铆a absoluta de la raz贸n y del dominio de la libertad. Es un hombre fundamentalmente secularista. Sin embargo, las 谩reas rurales y, en general, las zonas atrasadas del mundo o de sus diversas regiones se mantuvieron a la zaga simult谩neamente en el proceso de desarrollo y en el de secularizaci贸n. En esos grupos se han preservado valores de las viejas culturas.

Tercera respuesta: la experiencia de las Iglesias libres (Moltmann)

Moltmann se pregunta qu茅 podemos aprender de las Iglesias libres, de los pentecostales y de los carism谩ticos que trabajan en las grandes ciudades, y se da a s铆 mismo cuatro respuestas que me permito resumir:

1. A la fe, en un mundo ateo, no se llega por pertenencia en raz贸n de nacimiento o de ambiente sino por la experiencia personal y la propia decisi贸n, por un nacer de nuevo.

2. La promoci贸n y respeto de la libertad de conciencia de hombres mayores de edad. El hombre tiene en su conciencia que la fe lo ha hecho libre.

3. Entender el significado de una comunidad que se asume voluntariamente. En el mundo impersonal de las ciudades de masas la fe es una experiencia de comunidad. Un hombre se siente verdaderamente libre cuando es recibido en un comunidad tal como 茅l es sin exigencias ni condiciones previas. En el mundo del anonimato de las grandes ciudades la comunidad voluntaria es el verdadero hogar de lo humano. En un mundo ateo s贸lo cuando la parroquia se convierte en comunidad la evangelizaci贸n de la Iglesia es digna de fe. En tal comunidad se viven realmente los diferentes carismas y se medita en com煤n la Biblia. Desaparece el clericalismo que es una de las causas del ate铆smo.

4. Para la situaci贸n concreta de Alemania se帽ala Moltmann la dimensi贸n ecum茅nica 19 .

Cuarta respuesta: la Palabra de Dios en di谩logo con la inteligencia

La Nueva Evangelizaci贸n, atenta a la cultura secularizada, debe insistir en respuestas adecuadas al hombre excesivamente racional que ha producido esta cultura.

La Iglesia debe propiciar el conocimiento serio de la Palabra de Dios. Para muchos hombres, a partir de niveles medios de pensamiento, puede ser v谩lida la cr铆tica acerba de Nietzsche quien, desde su horizonte de exactitud filol贸gica y su esp铆ritu cr铆tico ilustrado, afirm贸 que 芦el cristianismo es una fe que nunca tiene la voluntad de entender sus libros sagrados禄 20 . La afirmaci贸n exagerada de Nietzsche refleja una inquietud m谩s generalizada de lo que a primera vista pudi茅ramos esperar.

El respeto a la Palabra de Dios pide hoy un estudio de las Sagradas Escrituras m谩s profundo y menos limitado a c铆rculos clericales o de laicos privilegiados. En este estudio hay que redescubrir el valor teol贸gico y cultural del apoyo patr铆stico con la fascinante riqueza del primer encuentro con la filosof铆a y la civilizaci贸n griega y con la cultura greco-romana. El hombre de la post-modernidad tiene que entender el valor trascendental pero relativo de las mediaciones filos贸ficas y culturales en la comprensi贸n, la vivencia y la transmisi贸n de la fe intra y extra generacional para darle albergue en su propio lenguaje y en su propia cultura vacilante. Las necesidades de la comunidad reclaman esta acci贸n pastoral de la Iglesia. Los movimientos, los grupos apost贸licos y las comunidades eclesiales de base son, entre otros, espacios abiertos a la reflexi贸n comunitaria. Debemos poner la Palabra fresca, vital, con aroma de comunidad apost贸lica, con br铆o de Iglesia enfrentada a culturas e imperios, en manos de la comunidad, del pueblo simple o ilustrado, que es con nosotros Pueblo de Dios. La metodolog铆a hist贸rico-cr铆tica y la filolog铆a no pueden mantenerse recluidas en el espacio esot茅rico de los iniciados. Pedro nos invita a dar raz贸n de nuestra fe y de nuestra esperanza.

El hombre pragm谩tico necesita la respuesta de contenidos vitales y exige el testimonio de vida.

El mensaje tiene que ir caballero en el testimonio. Aqu铆 tienen que tener su fuerza los movimientos que, en la variedad de los carismas, multiplican los testimonios de vida y congregan a los hombres, como hermanos, en la familia grande de la parroquia. Aqu铆 la fuerza testimonial y la caridad efectiva de las familias religiosas en el vigor renovado de sus carismas y en la contundente radicalidad de su vivir evang茅lico. Estos contenidos vitales compartidos en familia rompen el anonimato, la soledad y la insignificancia de los individuos perdidos en la masa. Ser谩 definitivo el testimonio de quienes ya llenaron en la fe sus propios vac铆os.

Quinta respuesta: evangelizar los centros del pensamiento

La quinta respuesta es la evangelizaci贸n de los centros motores de cultura. Efectivamente, el hombre es el arquitecto de la cultura. 脡sta no se produce por generaci贸n espont谩nea, como un accidente hist贸rico.

Fil贸sofos, maestros, artistas, pol铆ticos, gobernantes, cient铆ficos, guerreros y santos modifican los rumbos de la cultura, fabrican sus variantes. La Nueva Evangelizaci贸n debe incluir los centros del pensamiento, acompa帽ar la ciencia y la t茅cnica para humanizarlas y cristianizarlas mediante la acci贸n apost贸lica solidaria de los creyentes.

La Iglesia debe estar presente con su acci贸n pastoral en las estructuras donde se fragua el pensamiento y se deciden o se orientan las costumbres de la sociedad, presente en los medios de comunicaci贸n que infunden las ideas y forman la opini贸n p煤blica.

Respeto e identidad en la sociedad pluralista

Esta inmensa responsabilidad de la Iglesia se presenta hoy en una sociedad pluralista. Ello implica, por un parte, un profundo respeto a las ideas ajenas, basado en el reconocimiento de la dignidad de todo hombre y en la consideraci贸n de su libertad, especialmente la religiosa, pero implica igualmente una conciencia clara de la propia identidad que no pacta con el relativismo ambiente, que es tolerante sin mengua de las riquezas de que se sabe depositaria.

Por otra parte, la consideraci贸n teol贸gica del pluralismo no permite limitar los derechos de Dios a manifestarse a la humanidad y hacer conocer su voluntad en su Hijo Encarnado, y por 脡l, en quienes el mismo Hijo quiso identificar con su misi贸n. El mandato evangelizador conserva todo su vigor, toda su amplitud de espacio y de tiempo.

En el debate sobre la Iglesia misionera se han hecho no pocas concesiones al racionalismo de la modernidad, no solamente en lo que antiguamente se llam贸 misiones extranjeras, a tierras de paganos, sino en la predicaci贸n del Evangelio a los nuevos no creyentes de la sociedad secularizada. Del respeto (salvo siempre un sano proceso de secularizaci贸n y una justa desacralizaci贸n) se ha hecho un mito que obstaculiza los caminos de la verdad revelada.

No menos nociva es la sutileza religiosa que coloca el problema de la salvaci贸n, y el 茅xito en conseguirla, "fuera de la Iglesia", en los planos secretos de la Providencia, quitando toda urgencia a la acci贸n eclesial, y de paso menguando el sentido de la Encarnaci贸n del Verbo. Masson dice que la Iglesia 芦es, debe ser y permanecer, por el ejemplo y el esfuerzo de sus miembros, el sacramento, es decir el signo e instrumento visible y al mismo tiempo misterioso, de la salvaci贸n. El regalo de este sacramento a la humanidad no cristiana ser谩 siempre funci贸n imprescriptible de la Iglesia禄 21 .

Es necesario para la causa de la Nueva Evangelizaci贸n que, firmes en el patrimonio de la entera tradici贸n, siempre vital e ineludible, nos proyectemos sobre la cultura "del futuro", y debemos usar los medios m谩s avanzados que se han ofrecido por el progreso t茅cnico. 脡ste, en efecto, debe convertirse en veh铆culo de la evangelizaci贸n.

Son muchos los medios, pero ahora, aqu铆, quiero limitar mi discurso a los medios de comunicaci贸n que revisten una importancia de primer orden. Intensificar la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicaci贸n debe ciertamente constituir una de nuestras prioridades. Deber铆amos sentirnos gravemente culpables frente a nuestro Se帽or si no us谩ramos estos potentes medios que la inteligencia humana hace cada d铆a m谩s perfectos 22 . Pienso en la prensa, la radio, la televisi贸n, el cine, el teatro, los minimedia. Son instrumentos que a menudo pueden ser usados indebidamente, al margen y aun contra el Evangelio. Pero esto, lejos de desanimarnos, debe impulsarnos con mayor ardor a recoger el desaf铆o y a usarlos para evangelizar.

Quisiera restringir a煤n m谩s el objetivo, y limitar la reflexi贸n a algunos medios que revisten una nueva importancia. Me refiero a las redes globales de comunicaci贸n dentro del campo inform谩tico. Razones apost贸licas pr谩cticas me llevan a presentarles en forma muy sint茅tica algunos de estos nuevos instrumentos de comunicaci贸n.

En primer lugar, se trata de medios que est谩n al alcance normal no s贸lo de las instituciones sino aun de las personas. No es f谩cil poseer un diario, una emisora, un canal televisivo, o unos estudios cinematogr谩ficos. Es dif铆cil y a veces casi imposible obtener en ellos espacios permanentes. En cambio, es muy posible tener una computadora con los elementos electr贸nicos y los programas necesarios para la comunicaci贸n.

Una ayuda particular para la acci贸n apost贸lica podr铆a ciertamente provenir, por ejemplo, de los medios siguientes: e-mail (correo electr贸nico), home page (web), bancos de datos, Internet, Intranet, e incluso, a煤n en fase de desarrollo, Internet 2 y otras redes globales de comunicaci贸n.

Estos medios, estando al alcance de los presupuestos normales, pueden tener una cobertura global impresionante. En forma muy acorde con la cultura contempor谩nea, la evangelizaci贸n se presenta no como una invasi贸n en terrenos privados, sino como una invitaci贸n, el "venid y ved" del Se帽or.

La home page se convierte en realidad en un hogar abierto en el que la riqueza de la fe se pone a disposici贸n del que quiera pasar por sus puertas abiertas. El ap贸stol que abre la home page, el correo electr贸nico, puede poner al servicio de los hermanos, pr贸ximos y lejanos, de igual modo su mensaje personal sencillo que la riqueza doctrinal de la Iglesia, encerrada milagrosamente en el misterio electr贸nico de los bancos de datos. Esta forma de apostolado se realiza dentro de un ambiente que combina de manera insospechada y maravillosa la m煤ltiple convergencia p煤blica y la m谩s estrecha privacidad. El visitante an贸nimo puede hacer preguntas a trav茅s de estos sistemas, y su curiosidad religiosa puede ser satisfecha en la severidad y profundidad de los datos contenidos en el banco electr贸nico.

El e-mail se puede convertir en un instrumento invaluable de comuni贸n y en una forma insospechada de compa帽铆a pastoral y acompa帽amiento cristiano. De esta manera se personaliza apost贸licamente el uso de la computadora.

Todos estos medios ofrecidos por la t茅cnica y utilizados por la inteligencia iluminada por la fe, y la voluntad movida por el fuego de la misi贸n, garantizan, pues, la privacidad, la libertad, la m谩s alta cobertura intra y extra eclesial, sobre todo cuando brindan sus servicios a las agencias nacionales e internacionales y su influjo llega a tener un radio de acci贸n verdaderamente imprevisible. Este camino nuevo brinda adem谩s la oportunidad de que personas sencillas, que no tienen voz en la sociedad, puedan conseguir que su pensamiento se extienda por amplios espacios sin que puedan ser silenciadas por poderes pol铆ticos o econ贸micos. Recordemos, s铆, que por encima de todas las tecnolog铆as est谩 aquel que es Deus scientiarum Dominus, aquel que es la sabidur铆a eterna encarnada para la salvaci贸n de todo hombre que viene a este mundo.

Conclusi贸n

Urgidos por el amor de Cristo, con el entusiasmo que nos da la conmemoraci贸n de estos 2000 a帽os de fe, entremos con el Vicario de Cristo, Juan Pablo II, al tercer milenio con la convicci贸n firme de que, como movimientos en la fuerza del Resucitado y bajo la luz de su Esp铆ritu, debemos usar estos medios providenciales desde las m谩s elevadas responsabilidades del rigor cient铆fico hasta las acciones elementales del uso cotidiano.


1

Evangelii nuntiandi, 9.

2

Lc 4,43.

3

Jn 20,21.

4

Mt 28,18-20.

5

Prov 1,20.

6

San Ireneo de Ly贸n, Adversus haereses, 5,20,1.

7

Evangelii nuntiandi, 7.

8

Juan Pablo II, Alocuci贸n al CELAM, Puerto Pr铆ncipe, Hait铆, 9/3/1983, III.

9

Lug. cit.

10

Ver Juan Pablo II, Discurso inaugural, Santo Domingo, 12/10/1992, 7.

11

All铆 mismo, 6.

12

Ef 3,8.

13

Ver Juan Pablo II, Discurso inaugural, Santo Domingo, 12/10/1992, 6.

14

Evangelii nuntiandi, 2.

15

Ver Hch 5,28-29; Redemptoris missio, 45.

16

Juan Pablo II, Discurso inaugural, Santo Domingo, 12/10/1992, 10.

17

Christifideles laici, 34.

18

Redemptor hominis, 14.

19

J眉rgen Moltmann, Evangelization in einer atheistischen Welt, Evangelizzazione e ateismo, en Atti del Congresso Internazionale 1980, Studia Urbaniana, Paideia, Brescia 1981, p. 333.

20

Nietzsche Werke. Kritische Gesamtausgabe, Colli Montinari, Nueva York 1973, VIII 3,395: 22,8.

21

Joseph Masson, Missione, DTI, Marietti 1977, p. 552.

22

Ver Evangelii nuntiandi, 45.
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