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S.S. Juan Pablo II, Plegaria y acto de consagración a la Virgen
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Plegaria y acto de consagración de S.S. Juan Pablo II a la Virgen

Santuario de la Imnulada Concepción, Canadá, 10 de septiembre de 1984

Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Salve, humilde esclava del Señor, bendita entre todas las mujeres. Salve, Santa Madre de Dios, Virgen gloriosa y bendita. Salve, Madre de la Iglesia, Santa María, Madre nuestra.

Virgen del Cabo, tienes los brazos abiertos para acoger a tus hijos. A pequeños y amyores, escuchas y consuelas; les indicas la fuente de todo gozo y de toda paz: Jesús, el fruto de tu vientre.

Presento a tu amor de Madre los hombres y mujeres de este país. Te pido por los niños y los jóvenes: que avancen en la vida guiados por la fe y la esperanza, que abran el corazón a las llamadas del Señor de la mies. Te pido por las personas de la tercera edad: que tengan paz y se sientan amadas. Te pido por los matrimonios: que descubran la belleza siempre nueva del amor generoso y abierto a la vida. Te pido por las familias: que vivan el gozo de la unidad dando cada uno a los demás lo mejor de sí. Te pido por los célibes: que sientan la generosidad de servir y de sentirse útiles a sus hermanos y hermanas. Te pido por las personas consagradas: que con su libre compromiso den testimonio de la llamda de Cristo a construír un mundo nuevo.

Te pido por aquelos a quienes está confiado el pueblo de Dios: obispos, sacerdotes, diáconos, y todos los que y las que ejercen un servicio eclesial y un apostolado. Mantenlos en la valentía y alegría del Evangelio.

Te pido por los enfermos, por los fatigados y desalentados: alivia su sufrimiento y dales capacidad de ofrecrlo en unión con Cristo. Haz que estemos siempre atentos a sus penas y necesidades.

Te pido por aquelos y aquellas a quienes la sociedad margina y rechaza. Haz que seamos siempre fraternales con todos y ayúdanos a ver en ellos a los pobres en quienes tu Hijo se reconoce.

Guía a los responsables políticos por los caminos de la justicia para todos. Ayuda a la comunidad humana a progresar solidariamente.

Te pido por los y las que se alejan de Dios: llévalos de nuevo al amor y a la luz del Señor.

En más de un país la gente está en guerra: sostén a ls víctimas damnificadas y convierte a los que siembran la desgracia.

Muchos hermanos y hermanas nuestros padecen hambre: haz que seamos capaces de compatir más y gratuitamente.

Sostén a la Iglesia canadiense en la proclamación del Evangelio. Confirma en ella el poder de tu Palabra. Disponla para el servicio de la justicia. Fortalece en ella la comunión que tu Hijo ha establecido entre los miembros de su Cuerpo. Ayuda a tyodos los hijos de Dios dispersos, ha encontrar la plenitud de la unidad.

Madre de los fieles: ruega por nosotros, pobres pecadores. Ensé;anos a vivir en amistad con Dios y en ayuda fraternal mutua, a caminar por las vías del Señor, fuertes en la fe y fortificados con la ayuda de tu presencia.

Te presento a mis hermanos y hermanas de este país. Acógelos con tu acogedora bondad y con tu maternal ternura, pues son amados de tu Hijo Jesús, que te los ha confiado en el momento en que entregaba su vida por la multitud. Amén.

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