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Pontificio Consejo para la Familia, Declaraci贸n del Pontificio Consejo para la Familia sobre la llamada "reducci贸n embrionaria"
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Declaraci贸n del Pontificio Consejo para la Familia sobre la llamada 鈥渞educci贸n embrionaria鈥�

Ciudad del Vaticano, 12 de julio de 2000

El Pontificio Consejo para la Familia, invitado a expresar su posici贸n sobre la llamada "reducci贸n embrionaria", tras haber consultado la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe publica la siguiente Declaraci贸n.

Hoy son menos raros los casos de embarazos m煤ltiples, esto es, cuando el seno materno es compartido por varios embriones. Suelen presentarse ya sea por la aplicaci贸n de la estimulaci贸n ov谩rica en caso de infertilidad o por la fecundaci贸n artificial, sobre lo cual el Magisterio se ha ya pronuciado (Cong. Doct. Fe, Inst. Donum vitae, II). Hay que tener en cuenta las situaciones dif铆ciles y a煤n dram谩ticas que el uso de tales t茅cnicas pueden originar. No se puede omitir una llamada a la responsabilidad a aquellos m茅dicos que ponen en riesgo la vida de la madre y de los hijos concebidos por falta de pericia y precauci贸n o en la aplicaci贸n de las t茅cnicas de fecundaci贸n artificial

Es frecuente la afirmaci贸n, por parte de algunos, de que los embarazos m煤ltiples no pueden llegar a t茅rmino, sea por la muerte espont谩nea en el 煤tero de los embriones o por su nacimiento prematuro no viable. A帽aden adem谩s que si los nascituros llegan al parto, la dificultad obst茅trica (con el consiguiente peligro para la madre) es mayor. Con estos presupuestos ellos concluyen que podr铆a justificarse la selecci贸n y eliminaci贸n de algunos embriones para salvar a los otros o, al menos uno de ellos. Por este motivo se ha introducido la t茅cnica denominada "reducci贸n embrionaria".

En relaci贸n a lo anterior, es preciso se帽alar lo siguiente. Como todo embri贸n debe ser considerado y tratado como persona humana (Cong. Doct. Fe, Inst. Donum vitae, I. 1), con la eminente dignidad que esto implica, el nascituro es sujeto de derechos fundamentales desde el primer momento de la concepci贸n, y en primer lugar del derecho a la vida, que de ninguna manera puede ser violado. Por tanto hay que afirmar claramente evitando cualquier confusi贸n o ambig眉edad que la "reducci贸n embrionaria" es un aborto selectivo. Es la eliminaci贸n directa y voluntaria de un ser humano inocente (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 57). Por tanto, querida como fin o usada como medio, es siempre un desorden moral grave (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 62). Trat谩ndose de una verdad naturalmente accesible a la raz贸n, la ilicitud de tal comportamiento es una norma para todos v谩lida y tambi茅n para los no creyentes (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 101). La prohibici贸n moral permanece tambi茅n en el caso en que la prosecuci贸n del embarazo comportara riesgo para la vida de la madre y de los otros hermanos gemelos. En efecto, no es l铆cito jam谩s hacer el mal, ni siquiera para alcanzar con ello un bien (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 57).

La vida del hombre proviene de Dios, es su don, su imagen e impronta, participaci贸n de su soplo vital (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n. 39). La selecci贸n embrionaria no puede ser justificada en base al llamado principio de mal menor, porque se elimina una vida humana y tampoco puede ser justificada en base al principio de doble efecto; ninguno de los dos pueden ser aplicados en este caso. La selecci贸n embrionaria puede conducir adem谩s mediante las t茅cnicas de diagn贸stico pre-natal a una mentalidad eugen茅sica, es decir, medir el valor de una vida humana y seleccionarla, siguiendo s贸lo par谩metros de "normalidad" y de bienestar f铆sico (Juan Pablo II, Enc. Evangelium vitae, n 63), invocando para ello el concepto de "calidad de vida" de modo reductivo. Esta posibilidad no deber铆a ser minusvalorada.

Que el Se帽or de la vida acompa帽e a los padres, en el cumplimiento de su eximia misi贸n sosteni茅ndolos en el compromiso de respetar el derecho a la existencia del nascituro, y a los hijos, guiando a quienes est谩n al servicio de la vida a hacer todo lo posible para salvar a la madre y los ni帽os, en medio de dificultades, a veces dram谩ticas. Gracias a Dios, merced a los considerables avances cient铆ficos no son pocos los casos en los que los embarazos m煤ltiples pueden ser conducidos a buen t茅rmino. Sigue siendo verdad que, aunque la limitaci贸n humana comporta a veces que se deba asistir impotentes a la muerte anticipada de criaturas inocentes, jam谩s es moralmente l铆cito provocar voluntariamente su muerte.

Alfonso Cardenal L贸pez Trujillo
Presidente

Francisco Gil Hell铆n
Secretario

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