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Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica, La Escuela Cat贸lica
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La Escuela Cat贸lica

INTRODUCCI脫N

1. La Escuela Cat贸lica adquiere cada d铆a una mayor importancia en la Iglesia, tal como 茅sta se muestra despu茅s del Concilio Vaticano II, principalmente en las constituciones Lumen Gentium y Gaudium et Spes. La Escuela se integra en aquella otra realidad m谩s amplia que es la educaci贸n cristiana, de la que trata espec铆ficamente la declaraci贸n conciliar Gravissimum Educationis, en cuya l铆nea quiere situarse este documento, limit谩ndose a ahondar en la reflexi贸n relativa a la Escuela Cat贸lica.

2. Al contemplar los graves problemas que afectan a la educaci贸n cristiana en la sociedad pluralista contempor谩nea la S. Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica juzga necesario concentrar su atenci贸n, en primer lugar, sobre la naturaleza y caracter铆sticas de una escuela que quiere definirse y presentarse como 芦cat贸lica禄. Dada la heterogeneidad de situaciones en que se encuentra la Escuela Cat贸lica para realizar su obra en una variedad de pa铆ses, de tradici贸n cristiana o no cristiana, incluso sometida a legislaciones diversas, los problemas que la afectan deben ser afrontados y resueltos por cada una de las Iglesias locales, en el cuadro de los diferentes contextos socioculturales.

3. La S. Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica considera oportuno ofrecer su ayuda proponiendo algunas consideraciones que sirvan para ver con mayor claridad el valor educativo de la Escuela Cat贸lica, en el cual radica fundamentalmente su raz贸n de ser y en virtud del cual ella constituye un aut茅ntico apostolado. Estas consideraciones m谩s que agotar el tema, quisieran servir de base para ulteriores estudios y para realizaciones m谩s profundas.

4. Las Conferencias episcopales, ciertamente, son conscientes de que deben dedicar sus cuidados pastorales a toda la juventud cat贸lica de las diversas escuelas de cada naci贸n,1 no obstante eso, la S. Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica les conf铆a a ellas el presente documento para que procuren que se elabore 鈥攅n diversos niveles鈥� un proyecto educativo que responda a las exigencias de la educaci贸n integral de los j贸venes de hoy en las escuelas cat贸licas y para que velen por su ejecuci贸n. Adem谩s, la S. Congregaci贸n exhorta a todos los responsables de la educaci贸n 鈥攑adres de familia, educadores, j贸venes, autoridades escolares鈥� a que a煤nen todos los recursos y medios disponibles que permitan a la Escuela Cat贸lica desarrollar un servicio verdaderamente c铆vico y apost贸lico.

I. LA ESCUELA CAT脫LICA Y LA MISI脫N SALV脥FICADE LA IGLESIA

Misi贸n salv铆fica de la Iglesia

5. Dios Padre en su misterioso designio de amor, llegada la plenitud de los tiempos envi贸 a su Hijo Unig茅nito a inaugurar en la tierra el Reino de Dios y a realizar la obra de la redenci贸n de los hombres. Para continuar su obra de salvaci贸n, Cristo ha instituido la Iglesia como organismo visible vivificado por el Esp铆ritu.

6. Movida por este Esp铆ritu, la Iglesia profundiza continuamente en la conciencia de s铆 misma meditando sobre el misterio de su ser y de su misi贸n.2 Renueva as铆 el descubrimiento de su relaci贸n vital con Cristo 芦para encontrar mayor luz, nueva energ铆a y mayor gozo en el cumplimiento de su propria misi贸n, y para determinar los modos m谩s aptos para hacer m谩s cercanos, operantes y ben茅ficos sus contactos con la humanidad, a la que ella pertenece, aunque distingui茅ndose por caracteres propios inconfundibles禄,3 y a cuyo servicio est谩 destinada para que la humanidad alcance su plenitud en Cristo.

7. La misi贸n de la Iglesia es, pues, evangelizar; es decir, proclamar a todos el gozoso anuncio de la salvaci贸n, engendrar con el bautismo nuevas creaturas en Cristo y de educarlas para que vivan conscientemente como hijos de Dios.

Medios al servicio de la misi贸n salv铆fica de la Iglesia

8. Para llevar a cabo su misi贸n salv铆fica, la Iglesia se sirve principalmente de los medios que Jesucristo mismo le ha confiado, sin omitir otros que, en las diversas 茅pocas y en las varias culturas, sean aptos para conseguir su fin sobrenatural y para promover el desarrollo de la persona. Es deber esencial de la Iglesia desarrollar su misi贸n adaptando los medios a las cambiantes condiciones de los tiempos y a las nuevas necesidades del g茅nero humano.4 Al encontrarse con diversas culturas y frente a las continuas conquistas de la humanidad, la Iglesia, a trav茅s del anuncio de la fe, revela 芦al hombre de todos los tiempos el 煤nico fin trascendente que da a la vida un sentido m谩s pleno禄.5 Para llevar a t茅rmino esta misi贸n, la Iglesia crea sus propias escuelas, porque reconoce en la escuela un medio privilegiado para la formaci贸n integral del hombre, en cuanto que ella es un centro donde se elabora y se trasmite una concepci贸n espec铆fica del mundo, del hombre y de la historia.

Contribuci贸n de la Escuela Cat贸lica a la misi贸n salv铆fica de la Iglesia

9. La Escuela Cat贸lica entra de lleno en la misi贸n salv铆fica de la Iglesia y particularmente en la exigencia de la educaci贸n a la fe. Sabiendo que 芦la conciencia psicol贸gica y moral son llamadas por Cristo a una simult谩nea plenitud como condici贸n para que el hombre reciba convenientemente los dones divinos de la verdad y de la gracia禄,6 la Iglesia se siente comprometida a promover en sus hijos la plena conciencia de que han sido regenerados a una vida nueva.7 El proyecto educativo de la Escuela Cat贸lica se define precisamente por su referencia expl铆cita al Evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los j贸venes, teniendo en cuenta los condicionamientos culturales de hoy.

Compromiso educativo de la Iglesia y pluralismo cultural

10. En el curso de los siglos, la Iglesia buscando 芦incesantemente la plenitud de la verdad divina禄,8 se ha acercado progresivamente a las fuentes y a los medios de la cultura para adquirir un conocimiento cada vez m谩s profundo de la fe y un fructuoso di谩logo con el mundo. Movida por la fe, que la impulsa a creer que quien la conduce es el Esp铆ritu del Se帽or, la Iglesia intenta discernir en los acontecimientos, en las b煤squedas y en las aspiraciones de nuestro tiempo9 cu谩les son las llamadas m谩s urgentes a las que debe responder para realizar el designio de Dios.

11. En la sociedad actual, caracterizada entre otras manifestaciones, por el pluralismo cultural, la Iglesia capta la necesidad urgente de garantizar la presencia del pensamiento cristiano; puesto que 茅ste, en el caos de las concepciones y de los comportamientos, constituye un criterio v谩lido de discernimiento: 芦la referencia a Jesucristo ense帽a de hecho a discernir los valores que hacen al hombre, y los contravalores que lo degradan禄.10

12. El pluralismo cultural invita, pues, a la Iglesia a reforzar su empe帽o educativo para formar personalidades fuertes, capaces de resistir al relativismo debilitante, y de vivir coherentemente las exigencias del propio bautismo. Adem谩s, la apremia a promover aut茅nticas comunidades cristianas que, precisamente, en virtud de su proprio cristianismo, vivo y operante, puedan dar en esp铆ritu de di谩logo, una contribuci贸n original y positiva a la edificaci贸n de la ciudad terrena y, con tal fin, la estimula a potenciar sus recursos educativos. Estas mismas finalidades se imponen a la Iglesia frente a otros elementos caracter铆sticos de la cultura contempor谩nea, como el materialismo, el pragmatismo y el tecnicismo.

13. Para garantizar estos objetivos, como respuesta al pluralismo cultural, la Iglesia sostiene el principio del pluralismo escolar, es decir, la coexistencia y 鈥攅n cuanto sea posible鈥� la cooperaci贸n de las diversas instituciones escolares, que permitan a los j贸venes formarse criterios de valoraci贸n fundados en una espec铆fica concepci贸n del mundo, prepararse a participar activamente en la construcci贸n de una comunidad y, por medio de ella, en la construcci贸n de la sociedad.

14. Dentro de este panorama corresponde a la Escuela Cat贸lica un puesto proprio en la organizaci贸n escolar de las diversas naciones, teniendo en cuenta las modalidades y posibilidades que se presentan en las diversos contextos ambientales. Por medio de esta alternativa la Iglesia trata de responder a las exigencias de cooperaci贸n que se manifiestan hoy en un mundo caracterizado por el pluralismo cultural. Contribuye as铆 a promover la libertad de ense帽anza y, por consiguiente, a sostener y a garantizar la libertad de conciencia y el derecho de los padres de familia a escoger la escuela que mejor responda a su propria concepci贸n educativa.11

15. Por 煤ltimo, la Iglesia est谩 plenamente convencida de que la Escuela Cat贸lica, al ofrecer su proyecto educativo a los hombres de nuestro tiempo, cumple una tarea eclesial, insustituible y urgente. En ella, de hecho, la Iglesia participa en el di谩logo cultural con su aportaci贸n original en favor del verdadero progreso y de la formaci贸n integral del hombre. La desaparici贸n de la Escuela Catolica constituir铆a una p茅rdida inmensa12 para la civilizaci贸n, para el hombre y para su destino natural y sobrenatural.

II. LA PROBLEM脕TICA ACTUAL SOBRE LA ESCUELA CAT脫LICA

16. La Iglesia, reflexionando sobre su misi贸n salv铆fica, considera la Escuela Cat贸lica como un ambiente privilegiado para la formaci贸n integral de sus hijos y un servicio de suma importancia para todos los hombres. Pero no ignora que, en diversos lugares, se presentan numerosas dudas y objeciones en cuanto a la raz贸n de ser de la misma y en cuanto a su eficacia operativa. En realidad, esta cuesti贸n debe mirarse en el horizonte m谩s amplio de una problem谩tica que ata帽e a la raz贸n de ser de las instituciones como tales, en una sociedad como la actual, caracterizada por transformaciones cada vez m谩s r谩pidas y profundas.Objeciones contra la Escuela Cat贸lica

17. En el debate sobre la Escuela Cat贸lica se pueden precisar algunos temas, en torno a los cuales se agrupan las objeciones, dificultades, alternativas, que conviene tener presentes para situar atinadamente la reflexi贸n en su contexto concreto, y para considerar todos aquellos aspectos que invitan a los educadores a emprender un vigoroso esfuerzo para poder responder a las exigencias de su misi贸n en el mundo contempor谩neo.

18. Conviene tener presente, en primer lugar, que ciertos medios dentro y fuera de la Iglesia Cat贸lica, inspirados por un sentido de laicidad mal entendida impugnan la Escuela Cat贸lica como instituci贸n. No aceptan que la Iglesia pueda ofrecer, adem谩s del testimonio individual de sus miembros, el testimonio espec铆fico de sus propias instituciones, dedicadas, por ejemplo, a la investigaci贸n de la verdad o a las obras de caridad.

19. Objetan otros que la Escuela Cat贸lica pretende instrumentalizar una instituci贸n humana para fines religiosos y confesionales. La educaci贸n cristiana puede, a veces, estar expuesta al riesgo del proselitismo, de una concepci贸n parcial de la cultura entendida y actuada err贸neamente. Pero tambi茅n es necesario recordar que la educaci贸n integral comprende imprescindiblemente la dimensi贸n religiosa, la cual contribuye eficazmente al desarrollo de otros aspectos de la personalidad en la medida en que se la integre en la educaci贸n general.

20. Seg煤n otros, la Escuela Cat贸lica ser铆a una instituci贸n anacr贸nica que, despu茅s de haber ejercido su papel de suplencia exigido en el pasado, no tendr铆a ya raz贸n de ser en una 茅poca en que la sociedad civil va tomando a su cargo el servicio de la ense帽anza. De hecho, el Estado se encarga cada vez m谩s de la instituci贸n educativa escolar, amenazando la supervivencia de las comunidades naturales, fundadas sobre una com煤n concepci贸n de la vida, mediante instituciones educativas a nivel nacional, pretendidamente neutras. La Escuela Cat贸lica, frente a esta situaci贸n, se propone ofrecer una alternativa a la que pudieran recurrir los miembros de la comunidad eclesial que lo desearan.

21. Es cierto que, en algunos pa铆ses, la Escuela Cat贸lica se ha visto forzada a reducir en cierta medida su acci贸n educativa a las clases sociales m谩s acomodadas, dando la impresi贸n de querer favorecer con su educaci贸n una discriminaci贸n socioecon贸mica; pero 茅sto sucede precisamente all铆 donde, ignorando las ventajas de su presencia como alternativa en la actual sociedad pluralista, le han creado en consecuencia graves dificultades.

22. Relacionadas con las precedentes est谩n las objeciones que se refieren a los resultados educativos de la Escuela Cat贸lica. Se le achaca incapacidad en la tarea de formar cristianos convencidos, coherentes, preparados en el campo social y pol铆tico. Semejante riesgo es inseparable del esfuerzo educativo: no hay que desanimarse por fracasos aparentes o reales, porque los elementos que influyen en la formaci贸n del educando son m煤ltiples y, muchas veces, los resultados se logran a largo plazo.

23. Antes de concluir estas reflexiones acerca de los cargos que se le hacen a la Escuela Cat贸lica no se puede menos de recordar en qu茅 contexto se desarrolla hoy el trabajo escolar en cualquier sitio, pero especialmente en la Iglesia Cat贸lica: en la sociedad actual, que se encuentra en estado de r谩pida evoluci贸n, el problema escolar en todas partes se presenta como grave; el Concilio Vaticano II ha promovido aperturas que a veces son interpretadas y realizadas err贸neamente; existen, adem谩s, serias dificultades para encontrar personal educativo preparado y medios de financiamiento. En tales circunstancias 驴no debiera tal vez la Iglesia 鈥攃omo proponen algunos鈥� renunciar a su misi贸n apost贸lica en las escuelas cat贸licas y dedicar sus fuerzas a una obra evangelizadora m谩s directa, en sectores considerados prioritarios o m谩s acomodados a su misi贸n espiritual, u orientar sus desvelos pastorales al servicio de las escuelas estatales? Aparte de que semejante soluci贸n no estar铆a de acuerdo con las directivas del Concilio, las consideraciones siguientes quieren hacer ver que no se justifican, precisamente, en virtud de la misi贸n propia de la Iglesia.

Algunos aspectos de la escuela contempor谩nea

24. La problem谩tica de la Escuela Cat贸lica no puede comprenderse en su conjunto si no se la considera en el contexto m谩s amplio de la problem谩tica de la escuela en general. Prescindiendo de las reivindicaciones presentadas por los partidarios de la desescolarizaci贸n, teor铆a que parece perder importancia, la escuela est谩 adquiriendo en el mundo contempor谩neo un lugar preeminente, debido a la funci贸n que le compete, ya sea como 芦escuela de todos y para todos禄 (participaci贸n de los padres de familia, democratizaci贸n e igualdad de oportunidades), ya sea porque cada vez se configura m谩s decididamente como 芦escuela de tiempo completo禄, coordinando y, eventualmente, absorbiendo las tareas educativas de otras instituciones, o porque la duraci贸n del ciclo escolar tiende a prolongarse.

III. LA ESCUELA LUGAR DE HUMANIZACI脫N MEDIANTELA ASIMILACI脫N DE LA CULTURA

25. Para comprender bien la misi贸n espec铆fica de la Escuela Cat贸lica, conviene partir de una reflexi贸n sobre el concepto de 芦escuela禄, teniendo presente que si no es 芦escuela禄 y no reproduce los elementos caracter铆sticos de 茅sta, tampoco puede aspirar a ser escuela 芦cat贸lica禄.

Funciones de la escuela en general

26. Un atento examen de las distintas definiciones en curso y de las tendencias renovadoras, presentes en el 谩mbito de las instituciones escolares, seg煤n diversos niveles, permite formular un concepto de escuela como lugar de formaci贸n integral mediante la asimilaci贸n sistem谩tica y cr铆tica de la cultura. La escuela es verdaderamente un lugar privilegiado de promoci贸n integral mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural.

27. Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboraci贸n, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual. En realidad, la cultura para ser educativa debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven. La escuela debe estimular al alumno para que ejercite la inteligencia, promoviendo el dinamismo de la clarificaci贸n y de la investigaci贸n intelectual, y explicitando el sentido de las experiencias y de las certezas vividas. Una escuela que no cumpliera esta funci贸n, sino que, por el contrario, ofreciera elaboraciones prefabricadas, por el mismo hecho se convertir铆a en obst谩culo para el desarrollo de la personalidad del alumno.

Escuela y concepci贸n de vida

28. De lo dicho se desprende la necesidad de que la escuela confronte su propio programa formativo, sus contenidos y sus m茅todos, con la visi贸n de la realidad en la que se inspira y de la que depende su ejercicio.

29. La referencia, impl铆cita o expl铆cita, a una determinada concepci贸n de la vida (Weltanschauung) es pr谩cticamente ineludible, en cuanto que entra en la din谩mica de toda opci贸n. Por esto es decisivo que todo miembro de la comunidad escolar tenga presente tal visi贸n de la realidad, aun cuando sea seg煤n diversos grados de conciencia, por lo menos para conferir unidad a la ense帽anza. Toda visi贸n de la vida se funda, de hecho, sobre una determinada escala de valores en la que se cree y que confiere a maestros y adultos autoridad para educar. No se puede olvidar que en la escuela se ense帽a para educar, es decir, para formar al hombre desde dentro, para liberarlo de los condicionamientos que pudieran impedirle vivir plenamente como hombre. Por esto, la escuela debe partir de un proyecto educativo intencionalmente dirigido a la promoci贸n total de la persona.

30. Constituye una responsabilidad estricta de la escuela, en cuanto instituci贸n educativa, poner de relieve la dimensi贸n 茅tica y religiosa de la cultura, precisamente con el fin de activar el dinamismo espiritual del sujeto y ayudarle a alcanzar la libertad 茅tica que presupone y perfecciona a la psicol贸gica. Pero no se da libertad 茅tica sino en la confrontaci贸n con los valores absolutos de los cuales depende el sentido y el valor de la vida del hombre. Se dice esto, porque, aun en el 谩mbito de la educaci贸n, se manifiesta la tendencia a asumir la actualidad como par谩metro de los valores, corriendo as铆 el peligro de responder a aspiraciones transitorias y superficiales y perder de vista las exigencias m谩s profundas del mundo contempor谩neo.

La escuela en la sociedad actual

31. Si se prestan o铆dos a las exigencias m谩s profundas de una sociedad caracterizada por el desarrollo cient铆fico y tecnol贸gico, que podr铆a desembocar en la despersonalizaci贸n y en la masificaci贸n, y si se quiere darles una respuesta adecuada, resulta evidente la necesidad de que la escuela sea realmente educativa; o sea, que se halle en grado de formar personalidades fuertes y responsables, capaces de hacer opciones libres y justas. Caracter铆stica 茅sta que, todav铆a m谩s f谩cilmente, se puede deducir de la reflexi贸n sobre la escuela considerada como instituci贸n en la cual los j贸venes se capacitan para abrirse progresivamente a la realidad y formarse una determinada concepci贸n de la vida.

32. As铆 configurada, la escuela supone no solamente una elecci贸n de valores culturales, sino tambi茅n una elecci贸n de valores de vida que deben estar presentes de manera operante. Por eso, ella debe realizarse como una comunidad en la cual se expresen los valores por medio de aut茅nticas relaciones interpersonales entre los diversos miembros que la componen y por la adhesi贸n, no s贸lo individual, sino comunitaria, a la visi贸n de la realidad en la cual ella se inspira.

IV.EL PROYECTO EDUCATIVO DE LA ESCUELA CAT脫LICA

Car谩cter espec铆fico de la Escuela Cat贸lica

33. Despu茅s de haber tratado de definir la Escuela Cat贸lica a partir de la noci贸n de escuela, es posible ahora concentrar la atenci贸n en aquello que la especifica como cat贸lica. Lo que la define en este sentido es su referencia a la concepci贸n cristiana de la realidad. Jesucristo es el centro de tal concepci贸n.

34. En el proyecto educativo de la Escuela Cat贸lica, Cristo es el fundamento: El revela y promueve el sentido nuevo de la existencia y la transforma capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir, a pensar, querer y actuar seg煤n el Evangelio, haciendo de las bienaventuranzas la norma de su vida. Precisamente por la referencia expl铆cita, y compartida por todos los miembros de la comunidad escolar, a la visi贸n cristiana 鈥攁unque sea en grado diverso鈥� es por lo que la escuela es 芦cat贸lica禄, porque los principios evang茅licos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales.

35. De este modo la Escuela Cat贸lica adquiere conciencia de su empe帽o por promover al hombre integral porque en Cristo, el Hombre perfecto, todos los valores humanos encuentran su plena realizaci贸n y, de ah铆, su unidad. Este es el car谩cter espec铆ficamente cat贸lico de la escuela, y aqu铆 se funda su deber de cultivar los valores humanos respetando su leg铆tima autonom铆a, y conserv谩ndose fiel a su propia misi贸n de ponerse al servicio de todos los hombres. Jesucristo, pues, eleva y ennoblece al hombre, da valor a su existencia y constituye el perfecto ejemplo de vida propuesto por la Escuela Cat贸lica a los j贸venes.

36. Si la Escuela Cat贸lica, como todas las dem谩s escuelas, tiene por fin la comunicaci贸n cr铆tica y sistem谩tica de la cultura para la formaci贸n integral de la persona, persigue este fin dentro de una visi贸n cristiana de la realidad 芦mediante la cual, la cultura humana, adquiere su puesto privilegiado en la vocaci贸n integral del hombre禄.13 Consciente de que el hombre hist贸rico es el que ha sido salvado por Cristo, la Escuela Cat贸lica tiende a formar al cristiano en las virtudes que lo configuran con Cristo, su modelo, y le permiten colaborar finalmente en la edificaci贸n del reino de Dios.14

37. Estas premisas permiten indicar la tareas y explicitar los contenidos de la Escuela Cat贸lica. Las tareas se polarizan en la s铆ntesis entre cultura y fe, y entre fe y vida; tal s铆ntesis se realiza mediante la integraci贸n de los diversos contenidos del saber humano, especificado en las varias disciplinas, a la luz del mensaje evang茅lico, y mediante el desarrollo de las virtudes que caracterizan al cristiano.

S铆ntesis entre fe y cultura

38. Al proponerse promover entre los alumnos la s铆ntesis entre fe y cultura a trav茅s de la ense帽anza, la Escuela Cat贸lica parte de una concepci贸n profunda del saber humano en cuanto tal, y no pretende en modo alguno desviar la ense帽anza del objetivo que le corresponde en la educaci贸n escolar.

39. En este contexto se cultivan todas las disciplinas con el debido respeto al m茅todo particular de cada una. Ser铆a err贸neo considerar estas disciplinas como simples auxiliares de la fe o como medios utilizables para fines apolog茅ticos. Ellas permiten aprender t茅cnicas, conocimientos, m茅todos intelectuales, actitudes morales y sociales que capaciten al alumno para desarrollar su propia personalidad e integrarse como miembro activo en la comunidad humana. Presentan, pues, no s贸lo un saber que adquirir, sino tambi茅n valores que asimilar y en particular verdades que descubrir.

40. A la luz de tal concepci贸n global de la misi贸n educativa de la Escuela Cat贸lica, el maestro se encuentra en las mejores condiciones para guiar al alumno a profundizar en la fe y, al mismo tiempo, para enriquecer e iluminar el saber humano con los datos de la fe. La ense帽anza ofrece numerosas ocasiones para elevar al alumno a perspectivas de fe, pero aparte de tales circunstancias, el educador cristiano sabe descubrir la v谩lida aportaci贸n con que las disciplinas escolares pueden contribuir al desarrollo de la personalidad cristiana. La ense帽anza puede formar el esp铆ritu y el coraz贸n del alumno y disponerlo a adherirse a Cristo de una manera personal y con toda la plenitud de una naturaleza humana enriquecida por la cultura.

41. Adem谩s, la escuela considera el saber humano como una verdad que hay que descubrir. En la medida en que las diversas materias se cultivan y se presentan como expresi贸n del esp铆ritu humano que, con plena libertad y responsabilidad busca el bien, ellas son ya en cierta manera cristianas, porque el descubrimiento y el reconocimiento de la verdad orienta al hombre a la b煤squeda de la verdad total. El maestro, preparado en la propia disciplina, y dotado adem谩s de sabidur铆a cristiana, trasmite al alumno el sentido profundo de lo mismo que ense帽a y lo conduce, trascendiendo las palabras, al coraz贸n de la verdad total.

42. El patrimonio cultural de la humanidad comprende otros valores que est谩n m谩s all谩 del 谩mbito espec铆fico de lo verdadero. Cuando el maestro cristiano ayuda al alumno a captar, apreciar y asimilar tales valores, lo orienta progresivamente hacia las realidades eternas. Tal dinamismo hacia su fuente 铆ncreada explica la importancia de la ense帽anza para el crecimiento de la fe.

43. Es evidente que semejante orientaci贸n de la ense帽anza no depende tanto de la materia o de los programas, sino principalmente de las personas que los imparten. Mucho depender谩 de la capacidad de los maestros el que la ense帽anza llegue a ser una escuela de fe, es decir, una trasmisi贸n del mensaje cristiano. La s铆ntesis entre cultura y fe se realiza gracias a la armon铆a org谩nica de fe y vida en la persona de los educadores. La nobleza de la tarea a la que han sido llamados reclama que, a imitaci贸n del 煤nico Maestro Cristo, ellos revelen el misterio cristiano no s贸lo con la palabra sino tambi茅n con sus mismas actitudes y comportamiento. Se comprende as铆 la fundamental diferencia que existe entre una escuela en la cual la ense帽anza estuviera penetrada del esp铆ritu cristiano y otra que se limitara a incluir la religi贸n entre las otras materias escolares.

S铆ntesis entre fe y vida

44. Fundada en la asimilaci贸n de los valores objetivos, la ense帽anza, en su dimensi贸n apost贸lica, no se limita a la s铆ntesis entre fe y cultura, sino que tiende a realizar en el alumno una s铆ntesis personal entre fe y vida.

45. La Escuela Cat贸lica asume como misi贸n espec铆fica 鈥攜 con mayor raz贸n hoy frente a las deficiencias de la familia y de la sociedad en este campo鈥� la formaci贸n integral de la personalidad cristiana. Para lograr la s铆ntesis entre fe y vida en la persona del alumno, la Iglesia sabe que el hombre necesita ser formado en un proceso de continua conversi贸n para que llegue a ser aquello que Dios quiere que sea. Ella ense帽a a los j贸venes a dialogar con Dios en las diversas situaciones de su vida personal. Los estimula a superar el individualismo y a descubrir, a la luz de la fe, que est谩n llamados a vivir, de una manera responsable, una vocaci贸n espec铆fica en un contexto de solidaridad con los dem谩s hombres. La trama misma de la humana existencia los invita, en cuanto cristianos, a comprometerse en el servicio de Dios en favor de los propios hermanos y a transformar el mundo para que venga a ser una digna morada de los hombres.

46. La Escuela Cat贸lica ense帽a a los j贸venes a interpretar la voz del universo que les revela al Creador y, a trav茅s de las conquistas de la ciencia, a conocer mejor a Dios y al hombre. En la vida diaria del ciclo escolar, el alumno aprende que a trav茅s de su obrar en el mundo 茅l est谩 llamado a ser un testimonio vivo del amor de Dios entre los hombres, porque 茅l mismo forma parte de una historia de salvaci贸n que recibe su 煤ltimo sentido de Cristo salvador de todos los hombres.

47. Consciente de que no basta ser regenerados por el bautismo, para ser cristianos, sino que es necesario vivir y obrar conforme al Evangelio, la Escuela Cat贸lica se esfuerza por crear en el 谩mbito de la comunidad escolar un clima15 que ayude al alumno a vivir su fe de una manera cada d铆a m谩s madura, y a adquirir gradualmente una actitud pronta para asumir las responsabilidades de su bautismo. En la educaci贸n tiene presente el puesto insustituible que la doctrina cat贸lica da a las virtudes, como orientaci贸n permanente y profunda, que deben instaurarse gradualmente en la conciencia. Las virtudes teologales las asumen para sublimarlas en la caridad, que viene a ser, por as铆 decirlo, el alma que transforma al hombre virtuoso en cristiano. Por tanto, el centro de la acci贸n educativa es Cristo, modelo seg煤n el cual el cristiano debe configurar la propia vida. En esto la Escuela Cat贸lica se diferencia de toda otra escuela que se limita a formar al hombre, mientras que ella se propone formar al cristiano y a hacer conocer a los no bautizados, por su ense帽anza y y su testimonio, el misterio de Cristo que supera todo conocimiento.16

48. Aunque la espec铆fica acci贸n educativa de la Escuela Cat贸lica se desarrolla junto con la de otras instituciones educativas (como son, adem谩s de la familia, las comunidades cristianas y parroquiales, las asociaciones juveniles, culturales, deportivas, etc.) , existen tambi茅n muchas otras esferas sociales que constituyen, de m煤ltiples formas, una fuente de informaci贸n y de participaci贸n cultural. Frente a esta 芦escuela paralela禄, se impone la presencia activa de la escuela que, mediante una educaci贸n sistem谩tica y cr铆tica, prepare a los j贸venes a un autocontrol,17 que los capacite para hacer opciones libres y conscientes frente a los mensajes que le presentan los medios de comunicaci贸n social. Es necesario ense帽arles a someter tales mensajes a un juicio cr铆tico personal,18 a ordenarlos en buenas s铆ntesis y a integrarlos en su cultura humana y cristiana.

Ense帽anza religiosa

49. En el desempe帽o de su misi贸n espec铆fica, que consiste en trasmitir de modo sistem谩tico y cr铆tico la cultura a la luz de la fe y de educar el dinamismo de las virtudes cristianas, promoviendo as铆 la doble s铆ntesis entre cultura y fe, y fe y vida, la Escuela Cat贸lica es consciente de la importancia que tiene la ense帽anza de la doctrina evang茅lica tal como es trasmitida por la Iglesia Cat贸lica. Ese es, pues, el elemento fundamental de la acci贸n educadora, dirigido a orientar al alumno hacia una opci贸n consciente, vivida con empe帽o y coherencia.

50. Sin entrar en la problem谩tica que plantea la ense帽anza religiosa en las escuelas, es necesario subrayar que esta ense帽anza 鈥攓ue no puede limitarse a los cursos de religi贸n previstos por los programas escolares鈥� debe ser impartida en la escuela de una manera expl铆cita y sistem谩tica, para evitar que se cree en el alumno un desequilibrio entre la cultura profana y la cultura religiosa. Una ense帽anza tal, difiere fundamentalmente de cualquier otra, porque no se propone como fin una simple adhesi贸n intelectual a la verdad religiosa, sino el entronque personal de todo el ser con la persona de Cristo.

51. Pero, aun reconociendo que el lugar propio de la catequesis es la familia ayudada por las otras comunidades cristianas, particularmente la parroquial, nunca se insistir谩 suficientemente en la necesidad y en la importancia de la catequesis en la Escuela Cat贸lica con el fin de conseguir la madurez de los j贸venes en la fe.

52. La Escuela Cat贸lica estar谩, pues, atenta para aprovechar los avances que se logran en el campo de los estudios psicopedag贸gicos, especialmente catequ茅ticos, pero, sobre todo, a las iniciativas y directivas emanadas de los 贸rganos eclesiales competentes. Adem谩s sentir谩 el deber de colaborar, mediante la preparaci贸n cada d铆a m谩s cualificada de quienes tienen a su cargo la catequesis escolar, en la mejor realizaci贸n del mandato catequ铆stico de la Iglesia.

La Escuela Cat贸lica, lugar de encuentro de la comunidad educativa cristiana

53. Por todos estos motivos, las escuelas cat贸licas deben convertirse en 芦lugares de encuentro de aqu茅llos que quieren testimoniar los valores cristianos en toda la educaci贸n禄.19 Como toda otra escuela, y m谩s que ninguna otra, la Escuela Cat贸lica debe constituirse en comunidad que tienda a la trasmisi贸n de valores de vida. Porque su proyecto, como se ha visto, tiende a la adhesi贸n a Cristo, medida de todos los valores, en la fe. Pero la fe se asimila, sobre todo, a trav茅s del contacto con personas que viven cotidianamente la realidad: la fe cristiana nace y crece en el seno de una comunidad.

54. La dimensi贸n comunitaria de la Escuela Cat贸lica viene, pues, exigida no s贸lo por la naturaleza del hombre y la del proceso educativo, como ocurre en las dem谩s escuelas, sino por la naturaleza misma de la fe. Consciente de sus limitaciones para responder a los compromisos que se derivan de su propio proyecto educativo, la Escuela Cat贸lica sabe que ella constituye una comunidad que debe alimentarse y confrontarse con las fuentes de las que se deriva la raz贸n de su existencia : la palabra salv铆fica de Cristo, tal como se expresa en la Sagrada Escritura, en la Tradici贸n sobre todo lit煤rgica y sacramental, y en la existencia de aquellos que la han vivido o la viven actualmente.

55. Sin la constante referencia a la Palabra y el encuentro siempre renovado con Cristo, la Escuela Cat贸lica se alejar铆a de su fundamento. Es del contacto con Cristo, de donde la Escuela Cat贸lica obtiene la fuerza necesaria para la realizaci贸n de su propio proyecto educativo y 芦crea para la comunidad escolar una atm贸sfera animada de un esp铆ritu evang茅lico de libertad y caridad禄,20 en la cual el alumno pueda hacer la experiencia de su propia dignidad. Reconociendo la dignidad del hombre y la llamada que Dios dirige a cada uno, la Escuela Cat贸lica contribuye a liberarlo, es decir, a hacer que sea lo que 茅l est谩 destinado a ser, el interlocutor consciente de Dios, disponible a su amor.

56. 芦Esta doctrina religiosa elemental, que constituye el eje de la metaf铆sica existencial cristiana禄,21 es erigida en criterio de actividad educativa por la comunidad escolar cat贸lica. No trasmite, pues, la cultura como un medio de potencia y de dominio, sino como un medio de comuni贸n y de escucha de la voz de los hombres, de los acontecimientos y de las cosas. No considera el saber como un medio de crearse una posici贸n, de acumular riquezas, sino como un deber de servicio y de responsabilidad hacia los dem谩s.

Otros aspectos del proyecto educativo de la Escuela Cat贸lica

57. Si la comunidad cat贸lica recurre a una soluci贸n alternativa para dar a los j贸venes una formaci贸n espec铆fica en la fe cristiana mediante la escuela Cat贸lica, 茅sta, lejos de impartir un saber que divida a los hombres y fomente la presunci贸n, exasperando las posiciones contrarias, favorece y promueve el encuentro y la colaboraci贸n. Se abre a los dem谩s respetando su modo de pensar y de vivir, comprendiendo sus preocupaciones y esperanzas, compartiendo su situaci贸n y participando en su futuro.

58. La Escuela Cat贸lica, movida por el ideal cristiano, es particularmente sensible al grito que se lanza de todas partes por un mundo m谩s justo, y se esfuerza por responder a 茅l contribuyendo a la instauraci贸n de la justicia. No se limita, pues, a ense帽ar valientemente cu谩les sean las exigencias de la justicia, aun cuando eso implique una oposici贸n a la mentalidad local, sino que trata de hacer operativas tales exigencias en la propia comunidad, especialmente en la vida escolar de cada d铆a. En algunas naciones, como consecuencia de la situaci贸n jur铆dica y econ贸mica en la que desarrolla su labor, corre el riesgo de dar un contratestimonio, porque se ve obligada a autofinanciarse aceptando principalmente a los hijos de familias acomodadas. Esta situaci贸n preocupa profundamente a los responsables de la Escuela Cat贸lica, porque la Iglesia ofrece su servicio educativo en primer lugar a 芦aquellos que est谩n desprovistos de los bienes de fortuna, a los que se ven privados de la ayuda y del afecto de la familia, o que est谩n lejos del don de la fe禄.22 Porque, dado que la educaci贸n es un medio eficaz de promoci贸n social y econ贸mica para el individuo, si la Escuela Cat贸lica la impartiera exclusiva o preferentemente a elementos de una clase social ya privilegiada, contribuir铆a a robustecerla en una posici贸n de ventaja sobre la otra, fomentando as铆 un orden social injusto.

59. Es evidente que un proyecto educativo, basado en una concepci贸n que compromete profundamente a la persona, exige ser realizado con la libre adhesi贸n de todos aquellos que toman parte en 茅l: no puede ser impuesto, se ofrece como una posibilidad, como una buena nueva y, como tal, puede ser rechazado. Sin embargo, para realizarlo con toda fidelidad, la escuela debe poder contar con la unidad de intenci贸n y de convicci贸n de todos sus miembros.

Participaci贸n de la comunidad cristiana en el proyecto educativo de la Escuela Cat贸lica

60. Declarando desde el principio su proyecto y decidida a realizarlo fielmente, la Escuela Cat贸lica forma una comunidad aut茅ntica y verdadera que, cumpliendo su tarea espec铆fica de trasmisi贸n cultural, ayuda a cada uno de sus miembros a comprometerse en un estilo de vida t铆picamente cristiano. De hecho en una comunidad semejante, el respeto al pr贸jimo es servicio a la persona de Cristo, la colaboraci贸n se realiza bajo el signo de la fraternidad; el compromiso pol铆tico por el bien com煤n es asumido con plena responsabilidad, como una misi贸n para la construcci贸n del reino de Dios.

61. La colaboraci贸n responsable para llevar a cabo el com煤n proyecto educativo es considerada como un deber de conciencia por todos los miembros de la comunidad 鈥攎aestros, padres de familia, alumnos, personal administrativo鈥� cada uno de los cuales la ejecuta seg煤n las responsabilidades y funciones que le ata帽en. Esa participaci贸n, vivida con esp铆ritu evang茅lico, es por su propia naturaleza un testimonio que no s贸lo 芦edifica禄 a Cristo en la comunidad, sino que lo irradia y se convierte en 芦signo禄 para todos.

La Escuela Cat贸lica como servicio eclesial y social

62. De esta manera la comunidad escolar presta un insustituible servicio no s贸lo a la persona de los alumnos y de cuantos por diverso t铆tulo la integran, sino tambi茅n a la sociedad que hoy, particularmente dividida entre aspiraciones a la solidaridad y el surgir de formas siempre nuevas de individualismo, puede por lo menos, hacerse consciente de la posibilidad de dar vida a aut茅nticas comunidades, que llegan a serlo gracias a la convergente tensi贸n hacia el bien com煤n. Adem谩s, la Escuela Cat贸lica asegurando institucionalmente, a la sociedad pluralista de hoy, una presencia cr铆tica en el mundo de la cultura y de la ense帽anza, revela con su misma existencia las riquezas de la fe, present谩ndola como respuesta a los grandes problemas que oprimen a la humanidad. Sobre todo, la Escuela Cat贸lica est谩 llamada a prestar un humilde y amoroso servicio a la Iglesia haci茅ndola presente en el campo educativo escolar en beneficio de la familia humana.

63. As铆 es como ella desarrolla un 芦aut茅ntico apostolado禄.23 Dedicarse, pues, a este apostolado 芦significa cumplir una tarea eclesial insustituible y urgente禄.24

V RESPONSABILIDADES ACTUALES DE LA ESCUELA CAT脫LICA

64. Considerado en su debida perspectiva, el problema de la Escuela Cat贸lica consiste, sobre todo en precisar su misi贸n y hallar las condiciones que le permitan realizarla. Esto se lleva a cabo mediante una b煤squeda l煤cida y creativa, con 谩nimo perseverante y solidario, y cumpliendo las condiciones concretas sin dejarse impresionar ni por el peso de las dificultades internas y externas, ni por la persistencia de slogans ya superados25 que, en 煤ltimo an谩lisis, tienden a la supresi贸n de la Escuela Cat贸lica.26 Ceder a eso ser铆a autolesionarse; anhelar, en forma m谩s o menos radical, una presencia no institucional de la Iglesia en el campo escolar revela una visi贸n quim茅rica y peligrosa de la misma.27

65. En siglos pasados, al precio de grandes sacrificios, las instituciones escolares, inspiradas por la doctrina de la Iglesia, se esforzaron por llevarla a cabo, dotando a la humanidad de escuelas que respondieran a las necesidades de 茅pocas y lugares. La Escuela Cat贸lica, consciente de su responsabilidad de continuar este servicio, reconoce tambi茅n sus propias limitaciones. Pues hoy como en el pasado, algunas instituciones escolares que se dicen cat贸licas, parece que no responden plenamente al proyecto educativo que deber铆a distinguirlas y, por lo tanto, no cumplen con las funciones que la Iglesia y la sociedad tendr铆an derecho a esperar de ellas. Sin pretender hacer un examen completo de los factores que pueden explicar las dificultades en las que se encuentra la Escuela Cat贸lica, se trata aqu铆 solamente de mencionar algunas, con el fin de provocar una reflexi贸n que anime a una valiente reforma.

66. Lo que falta muchas veces a los cat贸licos que trabajan en la escuela, en el fondo es, quiz谩s, una clara conciencia de la 芦identidad禄 de la Escuela Cat贸lica misma y la audacia para asumir todas las consecuencias que se derivan de su 芦diferencia禄 respecto de otras escuelas. Por tanto se debe reconocer que su tarea se presenta como m谩s ardua y compleja, sobre todo hoy, cuando el cristianismo debe ser encarnado en formas nuevas de vida por las transformaciones que tienen lugar en la Iglesia y en la sociedad, particularmente a causa del pluralismo y de la tendencia creciente a marginar el mensaje cristiano.

67. La fidelidad al proyecto educativo de la Escuela Cat贸lica requiere tambi茅n, por este motivo, una continua autocr铆tica y un constante retorno a los principios y a los motivos inspiradores. No es que se vaya a deducir de ellos una respuesta autom谩tica a los problemas de hoy, sino una orientaci贸n que permita resolverlos en di谩logo con los nuevos avances de la pedagog铆a y en colaboraci贸n con cuantos, sin distinci贸n de confesi贸n, honradamente trabajan por el verdadero progreso del hombre. Tal colaboraci贸n debe establecerse prioritariamente con las escuelas de otras comunidades cristianas con el fin de promover tambi茅n en este campo, la unidad de los cristianos. Pero debe extenderse tambi茅n a las escuelas estatales. Tales colaboraciones, iniciadas mediante contactos entre educadores, encuentros e investigaciones en com煤n, podr谩n extenderse a los mismos alumnos y a sus familias.

68. Para concluir, es oportuno recordar lo que se ha dicho28 acerca de las graves dificultades jur铆dicas y econ贸micas que dificultan, en diversos pa铆ses, la actividad de la Escuela Cat贸lica. Las cuales le impiden particularmente extender su servicio a los j贸venes de cualquier otro nivel socio-econ贸mico y la fuerzan a presentarse, err贸neamente, como escuela de ricos.

VI.L脥NEAS OPERATIVAS

69. Despu茅s de haber reflexionado sobre las dificultades que encuentra la Escuela Cat贸lica, se pasa ahora a considerar las posibilidades operativas que se ofrecen a cuantos trabajan en este campo o son responsables de 茅l. Se trata de mencionar algunos de los m谩s graves problemas: la organizaci贸n y planificaci贸n, las garant铆as que aseguran el car谩cter espec铆fico, el empe帽o de los institutos religiosos en la labor escolar, su presencia en los pa铆ses de misi贸n, la pastoral de los educadores, las asociaciones profesionales y la situaci贸n econ贸mica.

Organizaci贸n y planificaci贸n de la Escuela Cat贸lica

70. La ense帽anza cat贸lica se inspira en los principios generales enunciados por el Concilio Vaticano II para la colaboraci贸n entre la jerarqu铆a y quienes realizan el apostolado. Por el principio de participaci贸n y corresponsabilidad, los diversos grupos que constituyen la comunidad educativa est谩n asociados, seg煤n sus propias competencias, en las decisiones concernientes a la Escuela Cat贸lica y en su aplicaci贸n.29 Este principio, manifestado por el Concilio, se aplica sobre todo en la elaboraci贸n y realizaci贸n de un proyecto educativo cristiano. La asignaci贸n de diversas responsabilidades est谩 regulada por el principio de subsidiariedad, en virtud del cual la autoridad jer谩rquica respeta en particular las competencias profesionales propias de la ense帽anza y de la educaci贸n. Pues 芦el derecho y el deber de ejercitar el apostolado es com煤n a todos los fieles, sean cl茅rigos o laicos, y aun los laicos tienen tareas propias en la edificaci贸n de la Iglesia禄.30

71. Este principio, enunciado por el Concilio Vaticano II, se aplica de modo particular al apostolado de la Escuela Cat贸lica, que une estrechamente la ense帽anza y la educaci贸n religiosa en una actividad profesional bien definida. Aqu铆 tiene lugar especialmente la misi贸n del laico, la cual ha venido a ser 芦tanto m谩s urgente cuanto m谩s ha aumentado, como es justo, la autonom铆a de muchos sectores de la vida humana, aunque a veces con cierta independencia del orden 茅tico y religioso y con grave peligro de la vida cristiana禄.31 Adem谩s, los laicos que trabajan en la Escuela Cat贸lica son enviados a 芦colaborar m谩s inmediatamente con el apostolado de la jerarqu铆a禄,32 sea por medio de la ense帽anza de la religi贸n,33 o sea por la educaci贸n religiosa m谩s general, que tratan de promover ayudando a los alumnos a lograr una s铆ntesis personal entre fe y cultura, y entre fe y vida. La Escuela Cat贸lica, en cuanto instituci贸n apost贸lica, recibe aqu铆 un 芦mandato禄 de la jerarqu铆a.34

72. El elemento esencial de tal mandato es 芦la uni贸n con aquellos que el Esp铆ritu Santo ha puesto para regir la Iglesia de Dios禄.35 Este v铆nculo se expresa tambi茅n en la planificaci贸n de la pastoral de conjunto. 芦Fom茅ntense las varias formas de apostolado y, en toda la di贸cesis o en regiones especiales de ella, la coordinaci贸n e 铆ntima conexi贸n de todas las obras de apostolado bajo la direcci贸n del Obispo, de suerte que todas las empresas e instituciones 鈥攃atequ茅ticas, misionales, caritativas, sociales, familiares, escolares y cualesquiera otras que persigan un fin pastoral鈥� sean reducidas a acci贸n concorde, por la que resplandezca al mismo tiempo m谩s claramente la unidad de la di贸cesis禄.36

Esto parece indispensable para la Escuela Cat贸lica ya que se beneficia de 芦la cooperaci贸n apost贸lica de uno y otro clero, de religiosos y laicos禄.37

Garant铆a del car谩cter espec铆fico de la Escuela Cat贸lica

73. Estas premisas aseguran el desarrollo del car谩cter espec铆fico de la Escuela en cuanto cat贸lica. Si la autoridad jer谩rquica tiene la misi贸n de velar por la ortodoxia de la ense帽anza religiosa y la observancia de la moral cristiana en la Escuela Cat贸lica, es tarea de toda la comunidad educativa asegurar en la pr谩ctica los caracteres distintivos que constituyen un ambiente de educaci贸n cristiana. Una responsabilidad particular pesa sobre los padres de familia cristianos que le conf铆an sus hijos : el haberla elegido no los exime del deber personal de educarlos cristianamente. Est谩n obligados a una activa colaboraci贸n y eso requiere que, por una parte, ayuden al esfuerzo educativo realizado por la Escuela Cat贸lica y, por otra, que ejerzan una vigilancia mediante las estructuras de participaci贸n con el fin de que se mantenga fiel a los principios educativos cristianos. Un papel no menos importante corresponde a los mismos educadores, respecto de la salvaguardia y promoci贸n de la misi贸n espec铆fica de la Escuela Cat贸lica, en particular por lo que ata帽e a la atm贸sfera cristiana que debe impregnar la ense帽anza y la vida de la escuela. En caso de dificultad o de conflicto que ata帽a al aut茅ntico car谩cter cristiano de la Escuela Cat贸lica, la autoridad jer谩rquica puede y debe intervenir.

Escuela Cat贸lica e Institutos Religiosos

74. Algunos problemas provienen del hecho de que algunos Institutos Religiosos, fundados para el apostolado educativo escolar, a causa de las transformaciones sociales o pol铆ticas, posteriormente se han dedicado a otras actividades abandonando las escuelas. En otros casos, el esfuerzo por adecuarse a las recomendaciones del Concilio Vaticano II respecto de una revisi贸n del proprio carisma a la luz de los or铆genes del instituto, ha orientado a algunos religiosos y religiosas a abandonar las escuelas cat贸licas.

75. Es necesario revisar ciertas motivaciones aducidas contra la ense帽anza. Se escoge un apostolado llamado "m谩s directo",38 olvidando la excelencia y el valor apost贸lico de la actividad educativa en la escuela.39 Algunos tienden a dar mayor importancia a una acci贸n individual que a la desarrollada comunitariamente en instituciones espec铆ficamente apost贸licas. Las ventajas de un apostolado comunitario en el campo educativo son evidentes. Algunas veces se pretende justificar el abandono de las escuelas cat贸licas por un motivo de ineficacia, al menos aparente, en la consecuci贸n de ciertos objetivos. Estas consideraciones invitar铆an, m谩s bien, a someter a una profunda revisi贸n la actividad concreta desarrollada en la escuela y a recordar la actitud de humildad y esperanza, propias de todo educador convencido de que su obra no puede ser medida con los criterios racionalistas que se aplican en otros campos.40

76. En el caso de que situaciones particulares pidieren revisar el apostolado escolar, o transformarlo en otras actividades, corresponde a la competente autoridad eclesi谩stica local valorar la oportunidad y necesidad de semejante cambio, teniendo presentes las reflexiones de la pastoral de conjunto anteriormente expuestas.41

La Escuela Cat贸lica en los pa铆ses de misi贸n

77. El apostolado de la Escuela Cat贸lica adquiere una importancia todav铆a mayor cuando se trata de tierras de misi贸n. En los pa铆ses que tienen Iglesias j贸venes, sostenidas a煤n por la presencia de misioneros extranjeros, la eficacia de la Escuela Cat贸lica depender谩 mucho de su capacidad de adaptaci贸n a las exigencias locales, haci茅ndose expresi贸n de la comunidad cat贸lica local y nacional, y contribuyendo al progreso de su desarrollo mediante la calidad profesional y la franca colaboraci贸n con las escuelas cat贸licas. En los pa铆ses en donde la comunidad cristiana est谩 todav铆a en formaci贸n y, por lo tanto, no est谩 en situaci贸n de asumir la responsabilidad directa de las instituciones educativas, la autoridad jer谩rquica, aun manteniendo temporalmente tal responsabilidad, deber谩 atender a los objetivos mencionados a prop贸sito de la organizaci贸n de la Escuela Cat贸lica.42

Los maestros de la Escuela Cat贸lica

78. Los maestros, con la acci贸n y el testimonio, est谩n entre los protagonistas m谩s importantes que han de mantener el car谩cter espec铆fico de la Escuela Cat贸lica. Es indispensable, pues, garantizar y promover su "puesta al d铆a" con una adecuada acci贸n pastoral. La cual tendr谩 por objetivo, bien sea la animaci贸n general que subraya el testimonio cristiano de los maestros, o bien la preocupaci贸n por los problemas particulares relativos a su apostolado espec铆fico una visi贸n cristiana del mundo y de la cultura, y una pedagog铆a adaptada a los principios evang茅licos. Aqu铆 se abre un campo vast铆simo a las Organizaciones Nacionales e Internacionales que agrupan, en diversos niveles, a los maestros cat贸licos y a las instituciones educativas.

79. Las organizaciones profesionales que se proponen proteger los intereses de cuantos trabajan en el campo educativo deben tambi茅n ser consideradas dentro del cuadro de la misi贸n espec铆fica de la Escuela Cat贸lica. Los derechos de las personas que las integran deben ser salvaguardados con verdadero sentido de justicia. Ya sea que se trate de intereses materiales o de condiciones sociales o morales que permitan el desarrollo profesional, el principio enunciado por el Concilio Vaticano II encuentra aqu铆 una particular aplicaci贸n: "aprendan los fieles a distinguir con cuidado los derechos y deberes que les conciernen por su pertenencia a la Iglesia y los que les competen en cuanto miembros de la sociedad humana. Esfu茅rcense en conciliarlos entre s铆, teniendo presente que en cualquier asunto temporal deben guiarse por la conciencia cristiana".43 Adem谩s "los laicos, aun cuando se ocupan de cuidados temporales, pueden y deben ejercitar una acci贸n preciosa para la evangelizaci贸n del mundo".44 Por consiguiente, si organiz谩ndose en asociaciones espec铆ficas, se proponen salvaguardar los derechos de los educadores, de los padres de familia y de los alumnos, deben tener presente la misi贸n espec铆fica de la Escuela Cat贸lica que est谩 puesta al servicio de la educaci贸n cristiana de la juventud. 芦El seglar que es al mismo tiempo fiel y ciudadano, debe guiarse, en uno y otro orden, siempre y solamente por su conciencia cristiana禄.45

80. En esa perspectiva, estas asociaciones no s贸lo deben examinar y salvaguardar los derechos de sus miembros, sino tambi茅n velar por su participaci贸n en las responsabilidades inherentes a la misi贸n espec铆fica de la Escuela Cat贸lica. Al incorporarse libremente a una actividad profesional que tiene un car谩cter espec铆fico, el personal docente cat贸lico est谩 obligado a respetar tal car谩cter y a cooperar activamente bajo la direcci贸n de los organizadores responsables.

Situaci贸n econ贸mica de las Escuelas Cat贸licas

81. Desde el punto de vista econ贸mico la situaci贸n de numerosas escuelas cat贸licas ha mejorado y en algunas naciones se ha normalizado. Esto ha ocurrido all铆 donde los gobiernos han comprendido las ventajas y la necesidad de un pluralismo escolar que ofrezca alternativas diversas al sistema escolar estatal. De subsidios varios, concedidos a t铆tulo gratuito, se ha llegado a acuerdos, convenciones y contratos que, al mismo tiempo que garantizan a las escuelas cat贸licas la doble posibilidad de conservar su car谩cter espec铆fico y de desarrollar adecuadamente su labor, las integran m谩s o menos completamente en el sistema escolar nacional y les aseguran condiciones econ贸micas y derechos an谩logos a los que tienen las escuelas estatales.

82. Estos acuerdos han sido estipulados gracias al inter茅s de los gobiernos respectivos, que reconocen as铆 el servicio p煤blico ofrecido por la Escuela Cat贸lica, y por la acci贸n resuelta de la jerarqu铆a o de la comunidad nacional. Tales soluciones son un motivo de aliento para los responsables de la Escuela Cat贸lica en los pa铆ses, en los cuales, la comunidad cat贸lica todav铆a tiene que soportar gravosas cargas financieras para conservar un sistema, frecuentemente muy importante, de escuelas cat贸licas. Deben persuadirse que, mediante el empe帽o por regularizar una situaci贸n, no raras veces injusta en este campo, no s贸lo contribuyen a asegurar a todo ni帽o una educaci贸n respetuosa de su pleno desarrollo, sino que tambi茅n defienden la libertad de ense帽anza y el derecho de los padres de familia a escoger, para sus hijos, una educaci贸n conforme a sus leg铆timas exigencias.46

VII. EMPE脩O VALIENTE Y SOLIDARIO

83. Proponerse recorrer el itinerario educativo de la Escuela Cat贸lica significa, ante todo, estar animados de una fe fuerte en la necesidad y eficacia de semejante apostolado. Pues, quien tiene fe y acepta el mensaje de Cristo, quien ama y comprende a la juventud de hoy, quien conoce los problemas y dificultades que pesan sobre el mundo contempor谩neo, puede darse cuenta de que la actuaci贸n de una escuela, coherente con su verdadera fisonom铆a, exige el valor y la audacia de contribuir a su desarrollo, imprimiendo cambios decisivos a muchas de sus realizaciones, de acuerdo con las necesidades actuales y con el sublime ideal que la inspira.

84. En todo caso, la validez de los resultados educativos de la Escuela Cat贸lica no se mide en t茅rminos de eficiencia inmediata: en la educaci贸n cristiana, adem谩s de la libertad del educador y de la libertad del educando, colocados en relaci贸n dialogal, se debe tener presente la relaci贸n de ambos con el factor 芦gracia禄. Libertad y gracia maduran sus frutos seg煤n el ritmo del esp铆ritu, que no se mide s贸lo con categor铆as temporales. La gracia, al injertarse en la libertad, puede guiarla a su plenitud que es la libertad del Esp铆ritu. Cuando colabora consciente y expl铆citamente con esa fuerza liberadora, la Escuela Cat贸lica se convierte en levadura cristiana del mundo.

85. Convencida de que la acci贸n misteriosa del Esp铆ritu act煤a en cada uno de los hombres, la Escuela Cat贸lica se ofrece tambi茅n con su proyecto educativo y con los medios espec铆ficos de que dispone, aun a los no cristianos, pronta a reconocer, conservar y hacer progresar los bienes espirituales y morales, as铆 como los valores socioculturales que caracterizan a las diversas civilizaciones.47

86. En esta perspectiva es necesario manifestar que, la desproporci贸n entre los recursos de que dispone y el n煤mero relativamente reducido de alumnos a que atiende directamente la Escuela Cat贸lica, no le dispensa de seguir prestando su servicio, porque la 煤nica condici贸n que, de derecho, se pone a su subsistencia es la fidelidad a su especifico proyecto educativo. Esta fidelidad constituye tambi茅n el criterio fundamental que se debe aplicar cuando se trate, llegado el caso, de reorganizar las instituciones escolares cat贸licas.

87. Si todos los responsables de la Escuela Cat贸lica quisieran continuar la reflexi贸n sobre su misi贸n hasta redescubrir el valor apost贸lico de la ense帽anza, se habr铆an puesto las premisas para que ella pudiera seguir prestando su servicio en las mejores condiciones, y para que pudiera trasmitir fielmente su misi贸n a las nuevas generaciones. Los responsables lograr谩n entonces un convencimiento, una seguridad, una alegr铆a y un esp铆ritu de sacrificio enormes, con la certeza de que, a numerosos j贸venes, les ofrecen la oportunidad de crecer en la fe y de aceptar y vivir los principios y los tesoros de la verdad, de la caridad y de la esperanza.

88. Al poner todo su empe帽o en fomentar y llevar a su plena realizaci贸n a la Escuela Cat贸lica, la S. Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica siente necesidad viva y urgente de renovar una calurosa y cordial llamada de aliento a cuantos trabajan en ella: no pueden dudar de la importancia apost贸lica que tiene la ense帽anza, dentro del conjunto de m煤ltiples servicios en los cuales se articula la 煤nica e id茅ntica misi贸n salv铆fica de la Iglesia.

89. En particular, la Iglesia mira con renovada confianza y esperanza a los Institutos Religiosos que, fieles a un carisma especifico suscitado por el Esp铆ritu Santo en la Iglesia, se dedican a la educaci贸n cristiana de la juventud, para que 鈥攃on fidelidad din谩mica al carisma de sus fundadores鈥� contribuyan a la actividad educativa y apost贸lica en las escuelas cat贸licas, sin dejarse desviar por actividades apost贸licas que, muchas veces, s贸lo son en apariencia m谩s eficaces.

90. A poco m谩s de un decenio de la clausura del Concilio Vaticano II, la S. Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica vuelve a dirigir 鈥攁 los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que ejercen su misi贸n en la Escuela Cat贸lica鈥� la exhortaci贸n final de la declaraci贸n conciliar sobre la Educaci贸n Cristiana, para que 芦perseveren generosamente en su empe帽o, esforz谩ndose por sobresalir en formar a los alumnos con esp铆ritu cristiano, en el arte de la pedagog铆a y en el estudio de las ciencias, de modo que no s贸lo promuevan la renovaci贸n interna de la Iglesia, sino que tambi茅n mantengan y acrecienten su ben茅fica presencia en el mundo de hoy, sobre todo en el intelectual禄.48

CONCLUSI脫N

91. En la perspectiva del quehacer confiado a la Escuela Cat贸lica, y sin disminuir en nada el valor del testimonio y de la labor realizada por tantos cat贸licos en las instituciones escolares oficiales en tantas naciones, este documento se propone alentar todos los esfuerzos emprendidos para promover su causa, pues en la sociedad pluralista contempor谩nea, ella puede, m谩s que nunca, prestar un servicio inestimable y necesario. Al referirse constantemente a los valores evang茅licos, se hace protagonista de la construcci贸n de un mundo nuevo, desgarrado por una mentalidad impregnada de hedonismo, de eficiencia y de consumismo.

92. A cada una de las Conferencias Episcopales se dirige ahora la respetuosa invitaci贸n a considerar estos principios que inspiran a la Escuela Cat贸lica, a desarrollarlos y a traducirlos en programas concretos que respondan a las situaciones particulares y a las exigencias de las diversas clases y grados de ense帽anza que comprende el sistema escolar en los diversos pa铆ses.

93. Consciente de la complejidad y delicadeza del problema, la S. Congregaci贸n para la Educaci贸n Cat贸lica dirige tambi茅n estas reflexiones a todo el pueblo de Dios, con la certeza de que, en la economfa de la salvaci贸n, las pobres fuerzas humanas afrontan y sufren el problema tratando de resolverlo, pero que el resultado final de todo esfuerzo no se debe a la confianza en ellas, sino a Jes煤s Maestro, que inspira, gu铆a, sostiene y lleva a plenitud toda obra emprendida en su nombre.

Roma, 19 de marzo de 1977, fiesta de san Jos茅

GABRIEL MAR脥A Card. GARRONE, Prefecto

Antonio M. Javierre, Secretario Arzobispo tit. de Meta


1

Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 7.

2

Cf. PAULO VI, Carta Enc铆clica 芦Ecclesiam Suam禄, 7.

3

Ibid. 13.

4

Cf. CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor谩neo 芦Gaudium et Spes禄, 4.

5

PAULO VI, Alocuci贸n a Su Emma. el Se帽or Cardenal Gabriel-Mar铆a Garrone, 27 de noviembre de 1972.

6

PAULO VI, Carta Enc铆clica 芦Ecclesiam Suam禄, 15.

7

Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 3.

8

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Dogm谩tica sobre la Divina Revelaci贸n 芦Dei Verbum禄, 8.

9

Cf. CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor谩neo 芦Gaudium et Spes禄, 11.

10

PAULO VI, Alocuci贸n al IX Congreso de la O.I.E.C., en 芦L'Osservatore Romano禄, 9 de junio de 1974.

11

Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 8.

12

Cf. PAULO VI, Alocuci贸n al IX Congreso de la O.I.E.C., en 芦L'Osservatore Romano禄, 9 de junio de 1974.

13

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor谩neo 芦Gaudium et Spes禄, 57.

14

Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 2.

15

Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 8.

16

Cf. Eph 3, 18-19.

17

Cf. Instrucci贸n Pastoral 芦Communio et Progressio禄, 67.

18

Cf. ibid. 68.

19

PAULO VI, Alocuci贸n al IX Congreso de la O.I.E.C., en 芦L'Osservatore Romano禄, 9 de junio de 1974.

20

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 8.

21

PAULO VI, Valor de la oblaci贸n en la vida, en 芦Insegnamenti di Paolo VI禄, vol. 8 #1970 97.

22

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 9.

23

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 8.

24

PAULO VI, Al Prof. Giuseppe Lazzati, Rector Magn铆fico de la Universidad del Sagrado Coraz贸n, en 芦Insegnamenti di Paolo VI禄, vol. 9 #1971 1082.

25

PAULO VI, Alocuci贸n al IX Congreso de la O.I.E.C., en 芦L'Osservatore Romano禄, 9 de junio de 1974.

26

Cf. supra 18, 20, 23.

27

PAULO VI, Alocuci贸n al IX Congreso de la O.I.E.C., en 芦L'Osservatore Romano禄, 9 de junio de 1974.

28

Cf. supra 58.

29

Cf. CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor谩neo 芦Gaudium et Spes禄, 43.

30

CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el Apostolado de los Laicos 芦Apostolicam Actuositatem禄, 25.

31

Ibid. 1.

32

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Dogm谩tica sobre la Iglesia 芦Lumen Gentium禄, 33.

33

Cf CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el Apostolado de los Laicos 芦Apostolicam Actuositatem禄, 10.

34

CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el Apostolado de los Laicos 芦Apostolicam Actuositatem禄, 24.

35

Ibid. 23.

36

CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el Oficio Pastoral de los Obispos en la Iglesia 芦Christus Dominus禄, 17.

37

CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el Apostolado de los Laicos 芦Apostolicam Actuositatem禄, 23.

38

Cf. supra 23.

39

Cf. supra 38-48.

40

Cf. supra 22.

41

Cf. supra 70-72.

42

Ibid.

43

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Dogm谩tica sobre la Iglesia 芦Lumen Gentium禄, 36.

44

Ibid. 35.

45

CONCILIO VATICANO II, Decreto sobre el Apostolado de los Laicos 芦Apostolicam Actuositatem禄, 5.

46

Cf. CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, 6.

47

Cf CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre las Relaciones de la Iglesia con las Religiones no cristianas 芦Nostra Aetate禄, 2.

48

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n sobre la Educaci贸n Cristiana 芦Gravissimum Educationis禄, Conclusi贸n.
Consultas

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