Soporte
S.S. Juan Pablo II, Discurso a los jóvenes en su visita a Paraguay
Incrementar tama√Īo de fuente Disminuir tama√Īo de fuente
Compartir

Discurso de S.S. Juan Pablo II a los jóvenes en su visita a Paraguay

Con gran ilusión he esperado el encuentro con vosotros al final de mi viaje apostólico por esta hermosa tierra, por este vuestro Paraguay porá (lindo), del cual, junto con sus alegrías, virtudes y esperanzas, he podido percibir también dolores, sufrimientos e inquietudes.

En esta noche de di√°logo y reflexi√≥n hab√©is querido hacerme part√≠cipe de algunos aspectos salientes de la realidad que os toca vivir. He escuchado con cari√Īo, al comprobar una vez m√°s, aqu√≠, al igual que en otras muchas partes del mundo, los prop√≥sitos y anhelos vibrantes de generosidad de vuestras almas j√≥venes.

Durante los a√Īos de la juventud se va configurando en cada uno la propia personalidad. El futuro comienza ya a hacerse presente y el porvenir se ve como algo que est√° al alcance de las manos. Estos a√Īos son el tiempo m√°s propicio para "un descubrimiento particularmente intenso del yo humano, y de las propiedades y capacidades que este encierra" (carta a los j√≥venes del mundo 31.III.1985). Es el per√≠odo en que se ve la vida como un proyecto prometedor a realizar del cual cada uno es y quiere ser protagonista.

Es también el tiempo adecuado para discernir y tomar conciencia con más radicalidad de que la vida no puede desarrollarse al margen de Dios y de los demás. Es la hora de afrontar las grandes cuestiones, de la opción entre el egoísmo o la generosidad. En una palabra: el joven se halla ante una ocasión irrepetible de orientar toda su existencia al servicio de Dios y de los hombres, contribuyendo así a la construcción de un mundo más cristiano y, por lo mismo, más humano.

Ante toda esta amplia perspectiva que se ofrece a vuestros ojos, es l√≥gico que se os planteen grandes cuestiones: ¬ŅCu√°l es el sentido de la vida?, ¬Ņhacia d√≥nde debo orientarla?, ¬Ņcu√°l es el fundamento sobre el que tengo que construirla?, ¬Ņcon qu√© medios cuento? Son estas preguntas cruciales, densas de significado, que no pueden zanjarse con una respuesta precipitada.

Estos mismos interrogantes acuciaban probablemente a aquel joven del Evangelio que se acerc√≥ a Jes√ļs para preguntarle: "Maestro, ¬Ņqu√© he de hacer yo de bueno para conseguir la vida eterna?" (Mt. 19,16). Igual que a vosotros, la vida se abr√≠a prometedora ante los ojos de aquel muchacho y deseaba vivirla intensamente, de un modo generoso, con decisiones definitivas. Quer√≠a alcanzar la vida eterna y buscaba para un camino seguro. Era u buen israelita, que cumpl√≠a la ley desde joven (cf. Mt.10, 20), pero percib√≠a horizontes m√°s amplios para su amor; por ello fue en busca de Jes√ļs, el √ļnico que tiene "palabras de vida eterna" (Jn. 6,88).

Queridos j√≥venes: acercaos tambi√©n vosotros al Maestro si quer√©is encontrar respuesta a los anhelos de vuestro coraz√≥n. Buscad a Cristo, que siendo Maestro, modelo, amigo y compa√Īero, es el Hijo de Dios hecho hombre, Dios con nosotros. Dios vivo que muerto en la cruz y resucitado, ha querido permanecer a nuestro lado para brindarnos el calor de su amistad divina, perdon√°ndonos, llen√°ndonos de su gracia y haci√©ndonos semejantes a El. Cristo es quien tiene palabras de vida eterna porque El es la vida misma.

Buscadlo a trav√©s de la oraci√≥n, en el di√°logo sincero y asiduo con El. Hacedle part√≠cipe de los interrogantes que os van planteando los problemas y proyectos propios de vuestra juventud y el futuro de vuestra Patria. Buscadle en su palabra, en los santos evangelios, y en la vida lit√ļrgica de la Iglesia. Acudid a los sacramentos. Abrid con confianza vuestras aspiraciones m√°s √≠ntimas al amor de Cristo, que os espera en la Eucarist√≠a. Hallar√©is respuesta a todas vuestras inquietudes y ver√©is con gozo que la coherencia de vida que El os pide es la puerta para lograr la realizaci√≥n de los m√°s nobles deseos de vuestra alma joven.

2. Volviendo a la narraci√≥n evang√©lica que hemos escuchado, vemos que a la pregunta del joven israelita, el Se√Īor responde: "¬ŅPor qu√© no me preguntas acerca de los bueno? Uno s√≥lo es el bueno, m√°s, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamiento" (Mt.19, 17-18).

Queridos j√≥venes, la ense√Īanza que se desprende de este di√°logo es evidente: para entrar en la Vida, para llegar al cielo, hay que cumplir los mandamientos. "No todo el que dice "Se√Īor, Se√Īor" entrar√° en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi padre; y yo lo amar√© y me manifestar√© a √©l." (Jn.14,21)

"La fe y el amor -como os dec√≠a con motivo de la tercera Jornada Mundial de la Juventud, celebrada este a√Īo en Roma- no se reducen a palabras o sentimientos vagos. Creer en Dios y amar a Dios significa vivir toda la vida con coherencia, a la luz del Evangelio (‚Ķ) y esto no es f√°cil. ¬°S√≠! Muchas veces se necesita un poco de coraje para ir contra la corriente de la moda o la mentalidad de este mundo. Pero, lo repito esta es la √ļnica v√≠a para edificarse una vida bien lograda y plena". (n.31).

3. A la nueva pregunta del joven del Evangelio, que deseaba saber de labios del Maestro, cu√°les son esos mandamientos, Jes√ļs los enumera: "no matar√°s, no cometer√°s adulterio, no robar√°s, no levantar√°s falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amar√°s al pr√≥jimo como a ti mismo" (Mt.19,18-19).

En otra ocasi√≥n cuando un doctor de la ley, con √°nimo de tentarlo, le pregunta cu√°l es el mandamiento m√°s grande, el Se√Īor le responde: "Amar√°s al Se√Īor, tu Dios, con todo tu coraz√≥n, con toda tu alma y con toda tu mente"(Mt.22,37).

J√≥venes del Paraguay, con las mismas palabras de Cristo, yo os digo: amad al Se√Īor con todo vuestro coraz√≥n, con toda vuestra alma y con toda vuestra mente. No ve√°is nunca los mandamientos como algo negativo, como preceptos que limitan la libertad o como avisos de castigo. Los mandamientos se entienden, se convierten en fuerza liberadora, cuando uno procura entender y cumplir el gran mandamiento del amor a Dios sobre todas las cosas.

Amar a Dios sobre todas las cosas quiere decir sencillamente aspirar a ser santos. Jóvenes que me escucháis, con esa valentía tan propia de vuestro pueblo guaraní, con el coraje de vuestros mayores, no rehuyáis iniciar la exigente y tenaz tarea de vuestra santificación personal. Vuestro país y el mundo entero siguen necesitando santos: personas de todas las edades, pero especialmente jóvenes, dispuestos a mar a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas.

Amar a Dios sobre todas las cosas es además el secreto para conseguir la felicidad incluso ya en esta vida. Jóvenes paraguayos, no busquéis la felicidad en el placer, en la posesión de bienes materiales, en el afán de dominio. Se es feliz por lo que se es, no por lo que se tiene: la felicidad está en el corazón, está en amar, está en darse por el bien de los demás, sin esperar nada a cambio.

4. "Amar√°s al Se√Īor, tu Dios, con todo tu coraz√≥n, con toda tu alma y con toda tu mente (‚Ķ); amar√°s a tu pr√≥jimo como a ti mismo"(Mt.22,37-39). En esta respuesta de Jes√ļs al doctor de la ley se compendian todos los mandamientos. Y San Juan precisa a este respecto en su primera Carta: "Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve"(1 Jn.4,20).

El camino se√Īalado por los mandamientos para llegar al cielo, para alcanzar la felicidad, pasa por el amor, por el servicio al hermano., El Se√Īor espera que confirm√©is la autenticidad de vuestro amor a Dios con obras de caridad hacia el pr√≥jimo. Cristo os da cita junto al hermano sufriente, olvidado, oprimido. El os llama a un decidido compromiso con el hombre, en la defensa de sus derechos y dignidad como hijo de Dios que es. Ten√©is que amar a Dios y a vuestros semejantes contribuyendo as√≠ a la edificaci√≥n de una sociedad en la que los bienes sean compartidos por todos, una sociedad donde todos puedan vivir de modo conforme a su condici√≥n de personas.

El camino para entrar en la vida nueva de Cristo os presenta, os exigirá construir vuestro futuro con la conciencia de que la formación, profesional o laboral el estudio, así como el trabajo, son medios de santificación, de realización personal e instrumentos de servicio a lo9s demás. No es el provecho material o el afán de poseer lo que ha de motivaros en vuestro estudio o en vuestro trabajo.

El camino hacia la vida, os exigir√° tambi√©n ser conscientes en todo momento de que se debe evitar el lucro f√°cil por medios que sean contrarios a la ley de Dios, pues cualquier ventaja obtenida de ese modo es ciertamente injusta y supone un perjuicio para el pr√≥jimo: "No robar√°s, no levantar√°s testimonio falso"(Mt.19,18), dijo Jes√ļs al joven. Asumi√≥ dentro de vosotros como un imperioso deber la defensa de la moralidad p√ļblica, vivi√©ndola, en primer lugar, vosotros mismos por el pudor, la sobriedad y la templanza de vida. Asimismo os aliento a la pr√°ctica constante de la solidaridad con los dem√°s, lo cual os llevar√° a participar en tantas iniciativas a favor de vuestros hermanos, y a crearlas all√° donde falten, empe√Īando lo mejor de vuestra inteligencia e iniciativas.

Tomad el ejemplo de san Roque González de Santa Cruz, paraguayo como vosotros, misionero animoso e incansable evangelizador. El supo conjugar una extensa e intensa predicación del mensaje de Cristo con el inicio de aquella gran obra de civilización y progreso, las reducciones guaraníes, a cuya creación y desarrollo contribuyó decisivamente.

Toda esta fecundidad apost√≥lica fue posible por su excelsa santidad que, en la gran concentraci√≥n del campo N√ļ Guaz√ļ (Campo Grande) hemos declarado solemnemente en nombre de toda la Iglesia. Imitable, antes que nada, en la lucha por manteneros unidos a Cristo para que vuestra vida produzca frutos semejantes en las circunstancias que os toca vivir.

"Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos"(Jn.15,13). ¬°Muchachos y muchachas del Paraguay! ¬°No teng√°is miedo a empe√Īar la vida por los dem√°s! ¬°No os acobard√©is ante los problemas! ¬°No quer√°is huir de vuestro compromiso transigiendo con la mediocridad o el conformismo! Es la hora de asumir responsabilidades, de comprometerse, de no retroceder.

El lema que hab√©is elegido para este a√Īo Eucar√≠stico: "Cristo - Eucarist√≠a para un nuevo Paraguay", resulta muy elocuente. ¬°Una nueva sociedad edificada sobre la ley del amor!, porque Cristo se ha quedado en la Eucarist√≠a por amor. A una sociedad as√≠ no se puede llegar por el recurso a √Īa violencia, porque es la ant√≠tesis del amor. La violencia nunca es soluci√≥n. Aunque, a veces, pueda parecer una senda f√°cil y r√°pida, nunca es el camino para entrar en la vida.

5. ¡Jóvenes que me escucháis y jóvenes de toda esta tierra! Este es también un momento propicio de vuestra vida en el que comienza a manifestarse un aspecto muy particular y profundo del amor: el amor que nace entre el hombre y la mujer.

Una experiencia nueva: (‚Ķ) que, desde el primer instante, pide ser esculpida en aquel proyecto de vida" (Carta a los j√≥venes del mundo, 31.III.1985). Un gran acontecimiento para vuestro coraz√≥n, un teme central de vuestras vidas, lleno de belleza, de promesas, y, al mismo tiempo, de trascendencia y responsabilidad. Un modo singular, querido por Dios, para amarlo, para concretar el amor al pr√≥jimo y para construir su reino en este mundo. Una realidad de amor que s√≥lo se realiza aut√©nticamente en el matrimonio √ļnico e indisoluble, instituido por Dios al principio y elevado luego a la dignidad de Sacramento.

"Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"(Mt.5,8). ¡Sólo un corazón limpio puede amar plenamente a Dios! ¡Sólo un corazón limpio puede llevar plenamente a cabo la gran empresa de amor que es el matrimonio! ¡Sólo con un corazón limpio puede servir plenamente a los demás!

Sabéis bien que cuando no se respetan los principios de la ley natural sobre la sexualidad se convierte a las personas en objetos, y todo el gran contenido del amor viene a reducirse a un mero intercambio egoísta. Se despoja de verdadera humanidad a la unión entre varón y mujer, rebajándola a la dimensión animal, que es incompatible con la dignidad de hijos de Dios. No faltan quienes convierten la capacidad generativa del hombre y de la mujer en objeto de comercio, proclamando como conquistas de la libertad lo que es pura y llanamente degradación de la persona y ofensa al Creador.

Jóvenes paraguayos, no dejéis que destruyan vuestro futuro, ¡no os dejéis arrebatar la riqueza del amor! Asegurad vuestra fidelidad, la de vuestras futuras familias que formaréis en el amor de Cristo.

6. Escuchad ahora la respuesta que el joven del evangelio da a Jes√ļs: "Todo esto lo he guardado (Mt.1,20) desde mi adolescencia"(Mc.10,20).

Aquel joven hab√≠a cumplido los mandamientos, por eso, pod√≠a acercarse confiadamente al Se√Īor; por eso, pod√≠a llamarlo Maestro. Si vosotros, muchachos y muchachas que me escuch√°is, quer√©is reconocer al Se√Īor, deb√©is tambi√©n estar dispuestos a cumplir los mandamientos. Si alguna vez el rostro de Jes√ļs se difumina en vuestra vida; si alguna vez os asalta incluso la idea de que Dios no existe, preguntaos seriamente si est√°is cumpliendo los mandamientos. No olvid√©is que, con frecuencia, la p√©rdida de la fe no es un problema intelectual, sino m√°s bien una cuesti√≥n de comportamiento. Y recordad que el primer paso para recuperar una fe aparentemente perdida, puede ser acudir al sacramento de la Penitencia, en el que el mismo Cristo os espera para perdonaros, para abrazaros, para empezar una nueva vida.

Y si a pesar de vuestro esfuerzo personal por seguir a Cristo, alguna vez sois d√©biles no viviendo conforme a su ley de amor, a sus mandamientos, ¬°no os desanim√©is! ¬°Cristo os sigue esperando! El, Jes√ļs, es el Buen Pastor que carga la oveja perdida sobre sus hombros y la cuida con cari√Īo para que sane (cf. Lc.15,4-7). Cristo es el amigo que nunca defrauda.

7. En el relato evang√©lico vemos que el joven, tras afirmar que ha guardado todos los mandamientos, a√Īade: ¬ŅQu√© me falta? (Mt.19,20). Aquel coraz√≥n joven, movido por la gracia de Dios, siente un deseo de m√°s generosidad, de m√°s entrega, de m√°s amor. Un m√°s que es propio de la juventud; porque un coraz√≥n enamorado no calcula, no regatea, quiere darse sin medida.

"Jes√ļs, fijando en √©l su mirada, lo am√≥ y le dijo: "Una cosa te falta; vete, vende lo que tienes y d√°selo a los pobres, y tendr√°s un tesoro en el cielo; luego, ven y s√≠gueme". (Mc.10,21).

A los que han entregado por la senda de la vida en el cumplimiento de los mandamientos, en la observancia de la ley del amor COMO AQUEL JOVEN, (CF.Lc.18,21), el Se√Īor les propone nuevos horizontes; el Se√Īor les propone metas m√°s elevadas y les llama a entregarse a ese amor, sin reservas. Descubrir esta, llamada, esta vocaci√≥n, es caer en la cuenta de que Cristo tiene fijos los ojos en ti y que te invita con la mirada a donaci√≥n total en el amor. Ante esta mirada, ante este amor suyo, el coraz√≥n abre sus puertas de par en par y es capaz de decirle que s√≠.

Sed generosos en la entrega a vuestros hermanos; sed generosos en el sacrificio por los demás y en el trabajo; sed generosos en el cumplimiento de vuestras obligaciones familiares y cívicas; sed generosos en la construcción de la Civilización del Amor. Y, sobre todo, si alguno de vosotros siente una llamada a seguirle más de cerca, a dedicarle el corazón entero, como los Apóstoles Juan y Pablo, que sea generoso, que no tenga miedo, porque no hay nada que temer cuando el premio que espera es Dios mismo, a quien, a veces, sin saberlo, todo joven busca.

8. Hemos escuchado al final de este relato: "Al oír estas palabras, el joven se marchó apenado, porque tenía muchos bienes".(Mt.19,22).

"El joven se marchó apenado". San Mateo relata lo que en realidad es una experiencia personal de tantos, quizá también de alguno de vosotros: la tristeza que se siente cuando se dice que no a Dios, cuando no se cumplen los mandamientos o cuando no se quiere seguir su llamada.

Aquel joven "ten√≠a muchos bienes". Ten√≠a sobre todo, como vosotros, una juventud que ofrecer: una vida entera que pod√≠a entregar al Se√Īor. ¬°Qu√© alegr√≠a si hubiera dicho que s√≠! ¬°Que maravillas habr√≠a podido realizar Dios en un alma generosa que se entrega sin reservas! Pero no, √©l prefiri√≥ "sus bienes", su tranquilidad, su casa, sus cosas, sus proyectos, su ego√≠smo. Ante la alternativa de elegir entre Dios y su propio yo, prefiri√≥ esto √ļltimo; y se march√≥ triste, nos dice el evangelio. Opt√≥ por su propio ego√≠smo y encontr√≥ la tristeza. ¬°J√≥venes paraguayos! Cuando en vuestro seguimiento a Cristo se os presente la opci√≥n entre El -entre uno de sus mandamientos- y el placer pasajero de algo material y sensible; cuando se os presente la opci√≥n entre el ayudar al que os necesita y vuestro propio inter√©s; cuando en definitiva, teng√°is que elegir entre el amor y el ego√≠smo, recordad el ejemplo de Cristo y haced valientemente la opci√≥n por el amor. J√≥venes que me escuch√°is, j√≥venes que, sobre todo, quer√©is saber lo que hab√©is de hacer para alcanzar la vida terna (cf.Mt.19,16); decid siempre que s√≠ a Dios y el os llenar√° de alegr√≠a.

Queridos amigos del Paraguay. Esta es vuestra hora. Cristo os llama y os dice: ¬°S√≠gueme! Este seguirle es vivir sus mandamientos, guardar con fidelidad su palabra, para que se forje en vuestro coraz√≥n un verdadero amor, para que vuestra vida sea una vida llena. Amad√≠simos j√≥venes, decidle que s√≠; el Se√Īor, la Iglesia y "el mundo necesita, hoy m√°s que nunca, vuestra alegr√≠a y vuestro servicio, vuestra vida limpia y vuestro trabajo, vuestra fortaleza y vuestra entrega" (Encuentro con la juventud, Buenos Aires, 12.IV.1987).

9. La vida de Mar√≠a fue un continuo s√≠ al amor. A Ella quem desde el anuncio del √°ngel, "se ha abandonado a Dios completamente, manifestando la obediencia de la fe a Aquel que le hablaba a trav√©s de su mensajero" (Redemptoris Mater,13), a Ella acudo, bajo la advocaci√≥n de la Virgen de los Milagros de Caacup√©, para que os ayude en vuestro camino y en vuestra misi√≥n. Con ella, que es la Estrella de la ma√Īana, la causa de nuestra alegr√≠a, nunca os marchar√©is tristes, porque siempre os indicar√° el camino que lleva a su divino Hijo: el camino de la fraternidad, del servicio al hermano, de la honradez y la justicia; el camino del amor.

¬°Che corazoit√© guiv√©, po mo maite√≠ ha aipot√° peeme guara mborayh√ļ, tekoyoy√° ha yekopyty!

(Les saludo de todo corazón y desea para todos ustedes, amor, justicia y concordia).

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR√ďNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS‚ĄĘ. La versi√≥n electr√≥nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est√° protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par√°metros para su uso. Hecho el dep√≥sito legal.


Dise√Īo web :: Hosting Cat√≥lico