Las cosas no se hacen solas; es decir, alguien tiene que hacerlas. Tanto la mesa y la casa, como el Sol, la Tierra y las estrellas han sido hechos por alguien. La mesa ha sido hecha por el carpintero, la casa ha sido hecha por el albañil.
1,1.- Si paseas por la playa un dÃa que ha bajado la marea, conoces, por las huellas en la arena, si lo que paso por allà antes que tu fue un hombre, un perro o un pájaro. Lo mismo vamos a hacer nosotros para averiguar la existencia de Dios. A Dios no le podemos ver, porque es espÃritu1; y el espÃritu no se ve con los ojos de la cara. «A Dios no lo ha visto nadie»2. Pero vamos a conocer a Dios por las huellas que ha dejado en la creación. Dice San Pablo que Dios es cognoscible con la razón a través de las criaturas3. Empecemos por la huella que Dios ha dejado en el cielo. Tu sabes que aquellas huellas en la arena no se han hecho solas. Pues mira el cielo. ¿Puedes contar las estrellas? El Atlas del cosmos, que ya se ha empezado a publicar, constará de veinte volúmenes, donde figurarán unos quinientos millones de estrellas. El numero total de las estrellas del Universo se calcula en unos 200.000 trillones de estrellas: un numero de veinticuatro cifras!4. El Sol tiene diez planetas: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Los nueve conocidos, y el décimo que se acaba de descubrir: el Planeta X. Fue localizado por la sonda Pioneer en 1987, pero hacÃa veinte años que conocÃamos su existencia. Nuestra galaxia, la VÃa Láctea, tiene cien mil millones de soles5. Y galaxias como la nuestra se conocen cien mil millones. La Nebulosa de Andrómeda consta de doscientos mil millones de estrellas. Pues, si unos hoyos en la arena no se pueden haber hecho solos, ¿se habrán hecho solos los millones y millones de estrellas que hay en el cielo? Alguien ha hecho las estrellas. A ese Ser, Causa Primera de todo el Universo, llamamos Dios.
1,2.- La Luna, está a 384.000 Km de la Tierra. El Sol a 150.000.000 Km. Plutón a 6.000.000.000 de Km.6. Fuera del sistema solar, Sirio a ocho años luz, Arturo a treinta y seis años luz. La luz, a 300.000 Km. por segundo, recorre en un año una distancia igual a 200 millones de vueltas a la Tierra. En kilómetros son unos diez billones de kilómetros7. Para caer en la cuenta de lo que es un billón, pensemos que un billón de según dos son casi treinta y dos mil años. La velocidad de la Luz, según las leyes de la FÃsica, no puede superarse8. La velocidad de la luz es tope, como demostró matemáticamente Einstein ; pues según la ecuación e=mc2 a esa velocidad la masa se harÃa infinita9. Y fuera de nuestra galaxia, la nebulosa de Adrómeda, que es la más cercana a nuestra galaxia de la VÃa Láctea, está a dos millones de años-luz10. Coma de Virgo a 200 millones de años-luz, y el Cumulo de Hidra a 2.000 millones de años-luz11. éste es el lÃmite de percepción de los telescopios ópticos12. Pero los radiotelescopios profundizan mucho más. El astro más lejano detectado es el Quásar PKS 2.000-330, está a quince mil millones de años-luz13. Los quásares son radio-estrellas que emiten ondas hertzianas. Se detectaron por vez primera en 1960.
1,3.- Es posible que haya otros astros habitados, pero nada sabemos; pues Dios nada nos ha dicho, y no hemos podido conectar con ellos. La existencia de la vida inteligente extraterrestre es algo probable que no ofrece ninguna dificultad, ni a la Ciencia ni a la Religión. Pero, a pesar de todos los esfuerzos realizados, los cientÃficos no han logrado captar ninguna señal clara de seres inteligentes extraterrestres. Cuando estuve en Puerto Rico, para pronunciar conferencias en la Universidad Católica de Ponce, visité el radiotelescopio de Arecibo, que es el mayor del mundo14. Su reflector tiene trescientos cinco metros de diámetro (mil pies), y es capaz de detectar la llama de una vela sobre la Luna. Desde él se lanzan todos los años señales al espacio buscando civilizaciones extraterrestres. Aunque estas señales se pueden detectar desde el espacio exterior no hemos recibido respuesta. El mensaje se ha emitido en un código binario, que es el habitual en las computadoras. En este mensaje se describen algunas caracterÃsticas de la vida de la Tierra, de lo que es el hombre, y del radiotelescopio que emite el mensaje. En mi visita al Observatorio de RadioastronomÃa de Arecibo me facilitaron una copia cifrada de este mensaje, que conservo en mi poder. El Prof. Heinrich K. Erben de la Universidad de Bonn, reduce drásticamente la posibilidad de vida inteligente en algún otro lugar del Universo. Después de veinticinco años de iniciado el proyecto OZMA no se ha conseguido captar rastro alguno de señales inteligentes procedentes de otros mundos. No tenemos datos sobre la existencia de vida inteligente fuera del sistema solar. Pero es verdad que la opinión cientÃfica ha evolucionado en los últimos veinte años en el sentido de considerar cada vez más difÃcil el que se haya dado en otros lugares el conjunto de condiciones que se dieron en nuestro planeta, y que influyeron decisivamente en la habitabilidad y en el desarrollo de la vida hasta el hombre. Por eso parece que no existe vida inteligente en otro lugar de nuestra galaxia15. Y desde luego no hay esperanza de encontrar vida inteligente en otro planeta del sistema solar16. Juan Oro, eminencia bioquÃmica mundial, Profesor de la Universidad de Houston (EE.UU.) y uno de los principales investigadores de la NASA, ha dicho: No tenemos noticia de vida inteligente fuera de la Tierra. «La opinión cientÃfica sobre la vida extraterrestre ha cambiado en los últimos diez o veinte años. De un optimismo que esperaba encontrar planetas habitados en todo el Universo, casi alrededor de cada estrella, a un realismo más bien pesimista. Parece difÃcil esperar que se hayan dado en otro sitio todas las condiciones, en el momento preciso y en la forma precisa, para que aparezca la vida y tenga la posibilidad de desarrollarse hasta donde se desarrollo aquà en la Tierra»17.
1,4.- En el cielo hay millones y millones de estrellas muchÃsimo mayores que la Tierra. La Tierra es una bola de 40.000 Km. de perÃmetro (meridiano). El Sol es un millón trescientas mil veces mayor que la Tierra. En la estrella Antares, de la constelación de Escorpión, caben 115 millones de soles18. Alfa de Hércules, que está a 1.200 años-luz, y es la mayor de todas las estrellas conocidas, es ocho mil billones de veces mayor que el Sol. Para aclarar un poco estos volúmenes descomunales, diremos que la órbita de la Luna dando vueltas alrededor de la Tierra, cabe dentro del Sol; y que el radio de Antares es el diámetro de la órbita de la Tierra, es decir, de trescientos millones de kilómetros; y que el diámetro de la órbita de Plutón, que es de doce mil millones de Km., es la décima parte del radio de Alfa de Hércules. Todo esto me lo ha calculado un astrónomo. La mayor radio-estrella conocida es DA-240 que tiene el fabuloso diámetro de seis millones de años-luz. El diámetro de esta radio-estrella es sesenta veces mayor que el diámetro de nuestra galaxia, la VÃa Láctea, que es de cien mil años de luz.
1,5.- Estas bolas gigantescas van a enormes velocidades. La Tierra va a cien mil Km. por hora, es decir a treinta Km. por segundo19. El Sol va a trescientos Km. por segundo, hacia la Constelación de Hércules. La Constelación de Virgo se aleja de nosotros a mil Km. por segundo20. El Cumulo de Boyero se desplaza a cien mil Km. por segundo21. Por el desplazamiento hacia el rojo de las rayas del espectro se ha calculado que hay estrellas que se alejan de nosotros a 276.000 Km. por segundo. Es decir, al 92 % de la velocidad de la luz.
1,6.- El movimiento de las estrellas es tan exacto que se puede hacer el almanaque con muchÃsima anticipación. El almanaque pone la salida y la puesta del Sol de cada dÃa, los eclipses que habrá durante el año, el dÃa que serán, a qué hora, a qué minuto, a qué segundo, cuánto durarán, qué parte del Sol o de la Luna se ocultará, desde qué punto de la Tierra será visible, etc. El 30 de junio de 1973, España entera estuvo pendiente del eclipse parcial de Sol del cual la prensa venÃa hablando varios dÃas. El 2 de octubre de 1959, fue visible desde la islas Canarias, un eclipse total de Sol, a las 12 del mediodÃa, tal como se habÃa previsto desde mucho antes. Por eso se instalo en la Punta de JandÃa en Fuerteventura un puesto de observación en el que se reunieron cientÃficos del mundo entero. El anterior eclipse de Sol contemplado desde Canarias, fue el 30 de agosto de 1905, y se sabe que habrá que esperar hasta pasado el siglo XXII para ver otro eclipse total de Sol dentro de nuestras fronteras22. El año 2005 podremos observar un eclipse anular desde Cádiz. El cometa Halley (llamado asà en honor del astrónomo Edmundo Halley, contemporáneo y amigo de Isaac Newton) que como se habÃa previsto el siglo pasado, paso junto a nosotros en el año 1910, volvió a pasar cerca de la Tierra (a 486 millones de kilómetros) en marzo de 1986 según se habÃa anunciado. Todos los periódicos del mundo hablaron de él. Halley (1646-1742) que observo el cometa en 1662 calculo su órbita y predijo que aparecerÃa de nuevo cada setenta y seis años, y asà ha sucedido23. Volverá a verse el año 2062. Cuando paso junto a la Tierra en 1986 fue fotografiado por la sonda europea Giotto, que se acerco al núcleo del cometa a una distancia de 500 kilómetros. La longitud de la cola del cometa Halley es de cincuenta millones de kilómetros y está formada por gases enrarecidos24. Cuando estuve en Santa Cruz de Tenerife con ocasión de unas conferencias que tuve en la Residencia de Paso Alto, en enero de 1991, tuve ocasión de visitar el Observatorio de AstrofÃsica del Teide, donde tenemos el telescopio de microondas más sensible del mundo, y donde se estudian las oscilaciones del Sol, etc. Allà hice amistad con el astrónomo inglés Mark Kidger, especialista en el estudio del cometa Halley. Me dio algunos datos que pueden ser interesantes. El núcleo del cometa está formado por gases sólidos a 100 grados centÃgrados bajo cero. Sus dimensiones son de 7'50 por 8'50 por 18 kilómetros. Aunque los chinos ya lo conocÃan mil años antes de Cristo y ha dado miles de vueltas alrededor del Sol, terminará por desaparecer, pues cada vez que se acerca al Sol pierde peso al volatilizarse por el calor, parte de los gases sólidos del núcleo. La cola del cometa no va hacia atrás, como la estela de un avión de reacción, sino que arrastrada por el viento solar se desplaza en el sentido opuesto al Sol, como el humo de una locomotora en marcha, que se desplaza lateralmente si hace un viento fuerte.
1,7.- La precisión del movimiento de los astros serÃa imposible conocerlo si el orden del movimiento de los astros no fuera calculable matemáticamente. Por eso James Jeans, ilustre matemático y Presidente de la Real Sociedad Astronómica de Inglaterra y Profesor de la Universidad de Oxford, uno de los más grandes astrónomos contemporáneos, en su libro «Los misterios del Universo» afirma que el Creador del Universo tuvo que ser un gran matemático25. Y Einstein: La Naturaleza es la realización de las ideas matemáticas de Dios26. Paul Dirac, Catedrático de FÃsica Teórica de la Universidad de Cambridge y uno de los cientÃficos más sobresalientes de nuestra generación, dijo en la revista «Scientific America»: «Dios es un matemático de alto nivel»27.
1,8.- Todo este orden maravilloso requiere una gran inteligencia que lo dirija. ¿Qué pasarÃa en una plaza de mucho tránsito -como la Cibeles de Madrid- si los conductores quedaran repentinamente paralizados y los vehÃculos, sin inteligencia, abandonados a su propio impulso? En un momento tendrÃamos una horrenda catástrofe.
1,9.- Cuanto más complicado y perfecto sea el orden, mayor debe ser la inteligencia ordenadora. Construir un reloj supone más inteligencia que construir una carretilla. Si un dÃa naufragas en alta mar, y agarrado a un madero llegas a una isla desierta, aunque allà no encuentres rastro de hombre, ni un zapato del hombre, ni un trapo de hombre, ni una lata de sardinas vacÃa, nada; pero si paseando por la isla desierta encuentras una cabaña, inmediatamente comprendes que en aquella isla antes que tu estuvo un hombre. Comprendes que aquella cabaña es fruto de la inteligencia de un hombre. Comprendes que aquella cabaña no se ha formado al amontonarse los palos caÃdos de un árbol. Comprendes que aquellas estacas clavadas en el suelo, aquellos palos en forma de techo y aquella puerta giratoria son fruto de la inteligencia de un hombre. Pues si unos palos en forma de cabaña requieren la inteligencia de un hombre, ¿no hará falta una inteligencia para ordenar los millones y millones de estrellas que se mueven en el cielo con precisión matemática? Isaac Newton (1642-1727) y Johann Kepler (1571-1630) formularon matemáticamente las leyes que rigen el movimiento de las estrellas del Universo; pero Newton y Kepler no hicieron esas leyes, porque las estrellas se movÃan según esas leyes machismos años antes de que nacieran Newton y Kepler. Luego hay alguien autor de esas leyes que rigen el movimiento matemático de las estrellas. Por eso el cosmonauta Borman dijo desde la Luna: Nosotros hemos llegado hasta aquà gracias a unas leyes que no han sido hechas por el hombre. Y Newton: «El conjunto del Universo no podÃa nacer sin el proyecto de un Ser inteligente»28. «Me basta -ha dicho Alberto Einstein - reflexionar sobre la maravillosa estructura del Universo, y tratar humildemente de penetrar siquiera una parte infinitesimal de la sabidurÃa que se manifiesta en la Naturaleza»29. Dijo también: «Dios no juega a los dados»30. La inteligencia que ordena las estrellas en el cielo y dirige con tanta perfección la máquina del Universo es la inteligencia de Dios. Por eso dice la Biblia: «Los cielos cantan la gloria de Dios»31. Las criaturas son dedos que me señalan a Dios. Pero hay gente que se queda mirando el dedo y no ve más allá.
1,10.- No es lo mismo AstronomÃa que AstrologÃa. La AstronomÃa es ciencia; la AstrologÃa, cuento. Asà opinan Shawn Carlson, FÃsico de los Laboratorios Lawrence Berkeley (California) y Andrew Fraknoi, responsable de la Sociedad Astronómica del PacÃfico. Recientemente doscientos cincuenta y ocho cientÃficos del mundo entero han firmado un manifiesto a la prensa para desengañar al pueblo crédulo que se fÃa de la AstrologÃa, debido a la propaganda que hacen de ella los medios de comunicación. Entre otras cosas, en este manifiesto se dice lo siguiente: «Es simplemente un error imaginar que las fuerzas ejercidas por las estrellas y los planetas en el momento del nacimiento, pueden, de alguna forma, determinar nuestro futuro. Tampoco es verdad que la posición de los objetos celestes hagan que ciertos dÃas o perÃodos de tiempo sean más favorables para emprender algún tipo de actividad, o que el signo bajo el que uno ha nacido determine la compatibilidad de su relación con otras personas.
«Creemos llegado el momento de rechazar vigorosamente las afirmaciones pretensiosas de los astrólogos charlatanes. Quienes continúan teniendo fe en la astrologÃa lo hacen a pesar de que no hay ninguna base cientÃfica para sus creencias, y sà una fuerte evidencia de lo contrario »32.
La prueba de que los astros no determinan el futuro de las personas se confirma por el hecho de que dos hermanos gemelos, que nacieron con la misma estrella, uno tiene una muerte trágica de niño, y el otro tiene una vida larga, próspera y feliz. El profesor Stanley L. Jaki de la Universidad de Seton Hall de New Jersey (EE.UU.) manifestó que la astrologÃa carece de fundamento cientÃfico.
1,11.- La máquina fotográfica fue un descubrimiento transcendental para la cultura de los hombres. Antes, solo se podÃa conocer lo que se veÃa con los propios ojos. Desde que se invento la fotografÃa es posible conocer los paisajes, los monumentos, las obras de arte y los grandes personajes del mundo entero sin salir del lugar en que se ha nacido. El invento de la máquina fotográfica supone una gran inteligencia, y los hombres han tardado muchos años en descubrirla. No se descubrió hasta el siglo pasado. Sin embargo, mucho antes de que los hombres inventasen la máquina fotográfica -desde el principio de la humanidad- ya estaba inventado el ojo humano, maravillosa máquina fotográfica, que saca diez fotos por segundo, no es necesario pasar el carrete y además se enfoca sola gracias a la maravillosa constitución del cristalino. El inventar el ojo supone todavÃa más inteligencia que el inventar la máquina fotográfica. El Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Clermont-Ferrand y de la de ParÃs, y Presidente de la Academia de Ciencias de Francia en 1967, el Dr. Pierre-Paul Grassé, demuestra en un documentado estudio que el ojo no puede ser el resultado del azar, sino fruto de una inteligencia ordenadora. Uno de los grandes adelantos de la aviación moderna es el piloto automático con el cual un avión puede volar sin ningún hombre que lleve los mandos. Pero los hombres no han inventado todavÃa ni inventarán jamás, un avión que no solo vuele sin piloto, sino que además se busque él solo la gasolina, se haga él solo el hangar y, lo que es más, fabrique él solo otros aviones como él, que a su vez hacen otros aviones, y asà indefinidamente. Este avión maravilloso que nos parece imposible que se invente jamás, existe desde tiempos remotÃsimos: son los pájaros. El pájaro es un avión que vuela solo, se busca él solo la gasolina (alimento), se hace él solo el hangar (nido), unas veces con ramajes y otras con cemento (nido de golondrinas). ¿Y cómo se fabrica este avión? Con solo calentar un huevo! Con poner un huevo de gallina a cuarenta grados centÃgrados de temperatura, durante veintiún dÃas, sale un pollito saltando y piando. En el huevo frito que te ponen delante en la mesa, ¿me quieres decir dónde está el pico, los ojos, las plumas? ¿Cómo se forma todo esto en el pollito? Con solo calentar el huevo un poco. Qué invento tan maravilloso es el del huevo! Qué inteligencia tan grande supone inventar el huevo! En el huevo, lo mismo que en la Naturaleza toda, hay leyes que rigen su evolución. Pero los hombres no saben inventar un huevo artificial que poniéndolo en una incubadora saque un pollito, el cual ponga a su vez otros huevos de los que nazcan nuevos pollitos, y asà sucesivamente. El hombre no lo sabe, pero lo sabe Dios que es el inventor de la Naturaleza. El colibrà sabe volar hacia atrás: se acerca a la flor a chuparle el néctar con su largo pico, y luego retrocede. Nuestros aviones no pueden volar hacia atrás. En 1966 estuve dando conferencias en la Sociedad Hullera Vasco-Leonesa, y me quedé asombrado al ver allà un ordenador IBM que podÃa realizar tres mil operaciones por segundo. Hoy se tarda una décima de segundo en hacer un millón de operaciones. Hoy hay ordenadores que pueden realizar veintidós millones de operaciones por segundo. Pero la calculadora no tiene inteligencia. La inteligencia está en el que la invento. Aunque parece una máquina inteligente, sin embargo, no progresa por sà misma, no es consciente de sus propios actos. La máquina no sabe lo que hace, ni por qué debe hacerlo asÃ, y no de otra manera. La máquina solo puede resolver mecánicamente el tipo de problemas para los que la ha preparado de antemano un ser inteligente33. «Ninguna máquina es capaz de plantearse problemas que no le hayan sido previamente planteados»34. El robot no puede programarse a sà mismo. Dice D. Salvador de Madariaga: «La máquina es un pensamiento cristalizado; jamás se vio una máquina que no fuera consecuencia de un pensamiento»35. La máquina no piensa por sà misma, no fabrica ninguna información nueva, es incapaz de un pensamiento creador, se limita a ejecutar el programa que ha recibido. El pensamiento creador y la iniciativa pensante está en el hombre. «Una máquina muy perfeccionada podrÃa hacer muchas cosas, pero nunca podrá sustituir al hombre»36. El cerebro tiene catorce mil millones de neuronas. En el organismo humano hay alrededor de sesenta billones de células. Todas estas células evolucionan según un plan determinado37. «Una máquina electrónica abarca una serie de acciones planificadas. La señal de comienzo de una acción depende de los resultados de la acción precedente. Los animales "funcionan" de acuerdo con lÃneas similares. En respuesta a un estÃmulo condicionado ejecutan un movimiento reflejo (...). Las máquinas electrónicas operan de acuerdo con programas estrictos y detallados, de los cuales no pueden desviarse ni un ápice. Una máquina lo único que puede hacer es ejecutar su propio programa. No introduce en el proceso ningún elemento creativo»38. Hoy se habla impropiamente de inteligencia artificial. D. Ramón López de Mántaras, doctor en FÃsicas, Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas, y Premio al Mejor Trabajo Europeo de Inteligencia Artificial, reconoce que no es posible fabricar máquinas realmente inteligentes. Por eso habrÃa que cambiar la expresión de «inteligencia artificial».
1,12.- Los animales tienen instintos maravillosos. Según las investigaciones del Dr. Walter Frese, del Instituto Max Planck, las palomas mensajeras se orientan en sus vuelos gracias a una especie de brújula biomagnética que tienen. Los tiburones se orientan durante las migraciones sirviéndose del campo magnético terrestre. Las abejas utilizan para orientarse la polarización de la luz y ven el ultravioleta39. Los elefantes se comunican por infrasonidos. Los investigadores americanos Payne y Poole han logrado identificar más de treinta modulaciones diferentes entre las comunicaciones entre elefantes. La serpiente de cascabel posee un magnÃfico detector de rayos infrarrojos de exquisita sensibilidad para advertir la presencia de su presa en la oscuridad. Hay mariposas que ven con rayos ultravioleta, como nuestros cientÃficos modernos. Los delfines localizan los obstáculos sumergidos en el agua por medio de una sonda acústica como los barcos modernos. Según los investigadores Ott y Schaeffel el ojo del camaleón le permite medir con precisión la distancia de su presa, como un moderno aparato de telemetrÃa. Un murciélago sin ojos vuela sin tropezar en una habitación cruzada por cables en todas direcciones. ¿Cómo se guÃa? El murciélago no lo sabe, pues no tiene inteligencia; pero lo sabe Dios que es quien ha hecho el murciélago y le ha dotado de una especie de radar que emite ondas ultrasonoras, según los estudios de los norteamericanos Griffin y Galambos40. Qué inteligencia tan grande tiene el inventor de la Naturaleza!
1,13.- Toda la Naturaleza está llena de maravillas: las golondrinas en sus migraciones recorren al año quince mil kilómetros. Las ocas rebasan el Himalaya a seis mil metros de altura. Las arañas producen al mes tres kilómetros de hilo. La mariposa tiene veinte mil ojos. La abeja reina pone tres mil huevos al dÃa. La malva produce al año veinticinco millones de peces. Dios es más maravilloso en lo pequeño que en lo grande. En 1989, con ocasión de un trabajo de investigación que estaba haciendo un equipo de ingenieros sobre el Sudario de Oviedo, para confirmar la autenticidad de la Sábana Santa de TurÃn, estuve en el Laboratorio de Investigación de Hidroeléctrica Española, donde trabajan estos ingenieros. Allà pude contemplar en un microscopio electrónico de barrido (scaner),que puede llegar hasta los doscientos mil aumentos, la estructura de un grano de polen, un pelo de mosca, maravillosamente contorneado, el alvéolo de un ojo de mosquito, etc. etc. Algo impresionante! No sabe uno qué admirar más, si las maravillas grandes o las pequeñas. Si las velocidades de las estrellas o la rapidez de la mosca moviendo sus alas 480 veces por segundo; si el tamaño de los astros o la maravillosa constitución del átomo compuesto de electrones, protones, neutrones y demás partÃculas subatómicas de existencia efÃmera41; si la exactitud del movimiento de los astros, o el prodigioso instinto de las abejas para hacer las celditas exagonales de su panal con la perfección con que podrÃa calcularlas el mejor de los ingenieros: la forma exagonal permite la máxima capacidad con el mÃnimo material, uniendo la resistencia al aprovechamiento del espacio intermedio. Las abejas realizan en sus colmenas un difÃcil problema de estereometrÃa con más precisión que el célebre matemático König, que al hacer el cálculo se equivoco por una errata en la tabla de logaritmos42. Los sapientÃsimos instintos de los animales, y las leyes todas del Universo están diciendo a voces que han sido hechos por una gran inteligencia. Precisamente es muy reciente el nacimiento de una nueva ciencia, la Biónica, que se basa en el estudio de los seres vivos para hacer aplicaciones por los ingenieros43. El nombre de Biónica es contracción de biologÃa y electrónica. La Naturaleza ha conseguido cosas de técnica superior a la del hombre. El hombre no ha llegado al vuelo en zig-zag como la mosca, ni a la bioluminiscencia de algunos gusanos y peces de las profundidades abisales que emiten luz de su cuerpo.
1,14.- La evolución misma que hoy se estudia en distintos campos de la ciencia, responde a unas leyes que rigen ese proceso evolutivo, y que armonizan todas las evoluciones del Universo. La razón suficiente de las leyes que rigen esta evolución es la inteligencia de Dios. Antes se consideraba la Naturaleza actual como obra directa e inmediata de Dios. Hoy la consideramos más bien como el resultado de unas leyes que Dios ha puesto en la misma Naturaleza, y que han regido la evolución que nos ha llevado a lo que hoy contemplamos. No puede haber leyes si alguien no las hace. La ley supone un legislador inteligente, distinto de ella. Todo el mérito de la ley es de quien la ha puesto. El Dr. Bermudo Meléndez, presidente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y Catedrático de PaleontologÃa de la Universidad Complutense de Madrid, dice en la Revista IBÉRICA44, en un artÃculo titulado Estado actual de la teorÃa de la evolución: Cuanto más investigamos el mecanismo del proceso de la evolución, tanto más comprendemos la realidad de la existencia de una inteligencia infinita capaz de haberlo programado todo. El Padre Teilhard de Chardin, que es actualmente el jesuita de más fama internacional en el terreno de la evolución, dice que «la evolución, como todos los procesos naturales, es un proceso sujeto a una ley que señala una dirección»45. Newton, hablando del cosmos dijo: «Hay que reconocer la voluntad y el dominio de un Ser Inteligente y poderoso»46. Y en otro sitio: «¿De dónde proviene todo ese orden y belleza que vemos en el mundo? ¿Fue el ojo ideado sin ingenio en materia de óptica? ¿No parece claro que existe un Ser Inteligente?»47. Einstein escribió en «The World as I see it»: La ley del cosmos revela una inteligencia de tal superioridad que comparada con ella todo pensar humano es insignificante. El Premio Nobel de FÃsica Alfredo Kastler declaraba en agosto de 1968: La idea de que el mundo, el Universo material, se ha creado él mismo, me parece absurda. Yo no concibo el mundo sino con un Creador, por consiguiente, Dios. Para un fÃsico, un solo átomo es tan complicado, supone tal inteligencia, que un Universo materialista carece de sentido. Toda organización supone un organizador. Si en la Naturaleza hay seres organizados, es inevitable reconocer la existencia de una inteligencia organizadora.
1,15.- Es absurdo pensar que la Naturaleza se ha hecho sin la intervención de una inteligencia. ¿Te parece posible que un mono tecleando en una máquina de escribir componga este libro que tienes en las manos? Pues esto es mucho más probable que suponer que no ha intervenido una inteligencia en la formación del ojo humano (maravillosa máquina fotográfica), la agilidad de una mosca en el aire, o la función clorofÃlica de una hoja verde, que es un auténtico laboratorio quÃmico. Las plantas son sensibles al aire, al Sol, a la luz, a la oscuridad, a la electricidad, al magnetismo, etc.; sintetizan sustancias y fabrican oxÃgeno: las plantas con la luz del Sol, desprenden oxÃgeno del agua, y absorben el anhÃdrido carbónico para sintetizar glucosa. En 1976 un grupo de cientÃficos españoles de la Universidad de Sevilla ha logrado en el laboratorio repetir lo que hacen las plantas. Es decir, que este fenómeno se realiza en las plantas según unas reacciones de leyes determinadas. Donde hay ley, orden, organización, hay inteligencia. Lo casual no se repite varias veces seguidas. Lo que sale por casualidad no es repetible a voluntad todas las veces que se desee, por ejemplo el Premio Gordo de la loterÃa; en cambio, lo que es fruto de la inteligencia, sà se puede repetir a voluntad. Por eso el hecho cientÃfico puede repetirse a discreción, pues siempre se pueden conseguir los mismos efectos al poner las mismas causas. Pero lo que sale por azar no puede repetirse a voluntad. Las letras que forman este libro han necesitado muchas horas de trabajo para que digan lo que dicen. Si yo meto en un cubo todas estas letras y las tiro al suelo, hay miles de millones de probabilidades contra una de que las letras salgan en el orden que tienen en mi libro. Y desde luego todo el mundo comprenderá que no saldrÃa cuarenta y siete veces seguidas. Las cuarenta y siete ediciones de mi libro no hubieran salido con meter las letras en un cubo y tirarlas al suelo cuarenta y siete veces. Este libro tiene un millón de letras sin contar puntos y comas. Al tirarlas al suelo, ni siquiera caerÃan derechas y en lÃnea recta. Para que las letras se ordenen formando palabras, y las palabras se ordenen formando frases, hace falta una inteligencia ordenadora. Evidentemente, el orden que las letras tienen en este libro es uno de los ordenes posibles. Pero la probabilidad de que caigan las letras en este orden es una contra un numero que tiene tres millones de cifras. El cálculo se ha hecho con calculadora. El numero es tan grande que si lo nombráramos por su nombre propio, pocas personas lo entenderÃan: el numero de permutaciones es de quinientos milillones (500 000 grupos de seis cifras). Para escribirlo con números del tamaño de las letras de este libro necesitarÃamos una tira de papel de seis kilómetros de larga. Es decir, la probabilidad de que salga este libro al tirar las letras del cubo al suelo es prácticamente nula. La prueba es que si alguien se apostara un millón de pesetas de que lo conseguirÃa, cuarenta y siete veces seguidas, como las ediciones de este libro, aceptarÃamos encantados la apuesta, seguros de ganarla. Pues si para hacer este libro hace falta una inteligencia ordenadora, ¿se habrán formado sin inteligencia ordenadora las moscas, las flores, los pájaros y el cosmos de precisión matemática? El que contemplando el mundo solo ve materia, es como el que entra en la Biblioteca Nacional de Madrid y sale diciendo que allà solo hay papeles manchados con tinta de imprenta. Salvador de Madariaga dice: «Creo que la atribución del Universo y de la vida a la copulación del azar con la necesidad es un disparate de tal envergadura, que no hay intelecto humano medianamente ejercitado que lo pueda sostener en serio; y que la prueba de la existencia de un Creador es cosa al alcance de cualquier cabeza sana»48. El azar no explica nada. Es tan solo la razón de nuestra ignorancia. Llamamos azar al suceso que no hemos podido prever. El hecho de que al echar los dados no podamos prever qué cara quedará arriba, no significa que eso no se deba a una porción de combinaciones de fuerzas que no conocemos de antemano, pero que existen. Por eso dijo H.Poincaré:«El azar no es más que la medida de nuestra ignorancia»49. Y Monod reconoce que su tesis del azar es una «declaración de ignorancia50.
1,16.- Que la Naturaleza se rige según unas leyes es algo indiscutible. Estas leyes de la Naturaleza, son la base de la Ciencia. «El hombre de Ciencia sabe que idénticos efectos en idénticas circunstancias presuponen idénticas causas»51. Sin tales premisas la Ciencia resultarÃa imposible. Aunque es verdad que algunas veces intervienen tantos factores que es muy difÃcil predecir de antemano lo que ocurrirá: como si saldrá cara o cruz al echar una moneda al aire. Entonces se acudirá al cálculo de probabilidades y estadÃsticas. De ahà el principio de indeterminación de Heisenberg en la microfÃsica donde tanto desconocemos; pero esto no niega que el resultado se deba a leyes determinadas52. Admirar la Naturaleza e ignorar a Dios serÃa como admirar una máquina automática por la perfección de su funcionamiento e ignorar la inteligencia del ingeniero que ha hecho posible esa máquina. Por eso la Biblia dice que los que no conocen a Dios a través de la Naturaleza son unos necios. Afirma la Biblia: «Dijo el necio: 3No hay Dios2»53. Y en otro lugar: «Los cielos cantan la gloria de Dios»54. Y San Pablo: «Dios se hace visible a través de sus obras, por eso quienes no le glorifican no tienen excusa»55. Carlos Rubbia, Premio Nobel de FÃsica, Director del Laboratorio Europeo para la FÃsica de las PartÃculas, dice: «Hablar del origen del mundo lleva a pensar en la creación... Para mà está claro que esto no puede ser consecuencia de la casualidad»56.
1,17.- A ese ser tan inteligente, que ha hecho la Naturaleza y ha puesto en ella esas leyes tan maravillosas que rigen su funcionamiento, llamamos DIOS57. Después de lo dicho resulta ridÃcula la propaganda atea del comunismo. En el libro «Sputnik ateÃsta» (Moscú 1961, pg. 365) se dice: «A partir de la astronáutica ya no es posible creer en la existencia de Dios. Los sputniks no han descubierto a Dios en su morada celeste»58. ¿Es que pensaban detectar a Dios con el Sputnik? El sputnik no detecta a Dios, pero nuestra inteligencia sÃ. Las realidades espirituales no se detectan con instrumentos materiales. Los aparatos pueden estudiar el tejido de un lienzo y la composición quÃmica de los colorantes, pero no la ilusión y la alegrÃa con que se ha pintado el cuadro. Dios no es, como dice Feuerbach, el producto imaginativo de la indigencia y los deseos del hombre, sino que la afirmación de la existencia de Dios es consecuencia de la búsqueda intelectual al hombre que investiga la razón suficiente de las leyes del cosmos, que suponen la existencia de un Creador inteligente. «Nada existe sin razón suficiente. Si una piedra que estaba en la calle la vemos en lo alto de un edificio, sabemos que no está allà sin "razón suficiente": alguien la subió. Nada existe sin causa adecuada. Esa relación causa-efecto es la base de la medicina y de la técnica. Dios es la causa explicativa del cosmos»59. No se trata de probar la existencia de Dios por la ciencia; pues la ciencia se basa en hechos experimentales, y Dios no es el resultado de un trabajo de laboratorio. Pero es deducción de los hechos cientÃficos. La FilosofÃa razona sobre los datos que da la ciencia, y asà podemos llegar al conocimiento de Dios. La ciencia de hoy da al hombre moderno materiales para que crea razonablemente (Profesor Taltavull).
1,18.- Además de las leyes de la Naturaleza, como dice el Catedrático de la Universidad de Madrid, D. Juan Zaragüeta en ABC, las leyes de la conciencia, que mandan practicar el bien y evitar el mal, también nos hablan de la existencia de Dios, «pues nadie se manda a sà mismo, sino que la conciencia recibe las ordenes de un Ser Superior a ella, que es precisamente Dios»60. «La Ley moral, la obligación de hacer el bien y evitar hacer el mal, es una ley universal impuesta a todos los hombres: solo Dios está por encima del hombre y puede imponerle la ley moral»61 grabando en su conciencia esta obligación y el consiguiente remordimiento en caso de incumplirla. «En lo profundo de la conciencia, descubre el hombre una ley que no se da él a sà mismo, pero a la que debe obedecer; y cuya voz resuena oportunamente en los oÃdos de su corazón invitándole siempre a amar y obrar el bien, y a evitar el mal: "haz esto, evita aquello". Porque el hombre lleva en su corazón una ley escrita por Dios»62. Todos los hombres llevan escrito en sus corazones lo que Dios manda o prohibe, y de ello es testigo la conciencia. El remordimiento de conciencia es superior a nosotros mismos.
El remordimiento de conciencia es superior a nosotros mismos. El remordimiento de conciencia, es prueba de la existencia de Dios, pues se impone el reconocimiento de un Ser Superior que nos impone la ley del bien y del mal en nuestro interior. Por eso nos remuerde un asesinato aunque no lo sepa nadie, y nadie pueda enterarse. La conciencia es la voz de Dios que me impone el imperativo moral de hacer el bien y evitar el mal.
19.También podemos conocer a Dios por la fe. Él mismo nos dice quién es, lo que ha hecho, lo que nos ha dado, lo que nos promete, lo que nos enseña, lo que le agrada, lo que quiere de nosotros, etc63.
2,1.- Dios no ha empezado nunca a existir. Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno. Boecio definió la eternidad como la posesión total, simultánea y perfecta de una vida interminable. SerÃa un absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existÃa absolutamente nada. En ese caso, jamás podrÃa haber empezado nada a existir: no existirÃan seres de ninguna clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existÃa absolutamente nada-, ni tampoco creados por sà mismos, pues serÃa un absurdo decir que una cosa que no existe pueda hacer algo. Luego si en algún momento no existió nada, nada existirÃa ahora; pues el primer ser no tuvo modo de empezar a existir. Nada hubiera empezado a existir. Como dice el conocido filosofo francés Claude Tresmontant: «Si en un momento dado nada existe, nada existirÃa eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser»64. Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir. Es asà que nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases, luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy existen. Ese Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es DIOS. Allan Sandage ayudante de Hubble, hasta la muerte de éste en 1953, y que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice: «Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada»65.
2,2.- Dios es el único ser eterno e increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es increado. El cosmos es limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente. La materia se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es decir, es contingente. Todo ser limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo contingente -como se demuestra en FilosofÃa- es metafÃsicamente imposible que sea increado. Se llaman seres contingentes, aquellos que pueden existir o no existir, existir antes o después, existir de una manera o de otra. Todo lo que nace y muere, todo lo que cambia de tamaño, forma o lugar, como el hombre, la flor o la Tierra, es un ser contingente. Y lo contingente no tiene en sà mismo la razón de su existencia. Los seres contingentes deben su existencia a otro66. Por ejemplo: un año antes de que tu nacieras, no eras nada, y nada podÃas hacer para existir. Como eres un ser contingente tu existencia no dependÃa de ti. Eras nada, y en nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus padres) no te hubieran traÃdo a la existencia: la nada, dejada a sà misma, permanece siempre en nada. Lo mismo que te ha ocurrido a ti, ha ocurrido con tus padres, tus abuelos, etc. Todos recibieron la existencia de otro. No podÃan existir por sà mismos. «Todo lo que no tiene en sà mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la existencia...El ser contingente podrÃa no existir, porque su esencia no exige la existencia...Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige, como causa suficiente ultima, un SER NECESARIO: DIOS. Que la materia es esencialmente mutable no es discutible...Asà llegamos a la afirmación del Universo como contingente y, por lo tanto, creado, porque tiene que recibir su existencia de un SER no material»67. Dios es el único Ser Necesario. Ser Necesario es el que existe por sà mismo, que no recibe de otro la existencia, que no depende de nada para existir. Existe siempre, sin principio ni fin. Todos los seres existentes se dividen en necesarios o contingentes, según existan por sà mismos o por otros. Como el ser contingente es indiferente para existir, no existe necesariamente. Por lo tanto necesita una razón para pasar de la no existencia a la existencia. Esta razón suficiente no puede ser una serie infinita de seres contingentes, pues una carencia no se remedia con otros seres que tienen la misma carencia: una colección de ciegos no ve más que un solo ciego. ¿Es que creemos que reuniendo ceros podemos conseguir la unidad? La razón de la existencia de los seres contingentes hay que buscarla en un ser que no sea contingente, es decir, en un ser que no necesite de otro para existir, de un ser que exista por sà mismo, porque su esencia es existir. Ese es Dios68.
2,3.- Las cosas que vemos en el mundo se han hecho unas a otras. Un hombre viene de otro hombre, una flor de otra flor, una estrella de otra estrella. Cada ser existente de este mundo es como un anillo de una cadena. Cada anillo está colgado de otro anillo, que es quien lo sostiene, quien lo ha puesto en la existencia. Si subimos por esa cadena de seres existentes llegaremos al primer anillo. ¿Quién sostiene el primer anillo? No puede ser otro anillo, pues entonces no serÃa el primero, serÃa el segundo. Pero el primer anillo, ¿estará colgado en el aire? Entonces toda la cadena caerÃa en el fondo de la nada. Si la cadena de seres que han venido a la existencia no cae en el fondo de la nada, es porque la sostiene alguien que está fuera de la cadena y no necesita de otro para existir. Ese Ser, que sostiene la cadena de seres existentes, que no necesita de otro para existir y que por lo tanto tiene que existir por sà mismo, ése es Dios. Dios sostiene todos los seres en la existencia, lo mismo que el Sol sostiene la vida en la Tierra. Si apagas el Sol, desaparece la luz y el calor en la Tierra. Sin la luz del Sol, la Luna tampoco se ve, y la Tierra estarÃa a oscuras; y sin calor las aguas de los rÃos y mares no se evaporan. Consiguientemente desaparecen las nubes y las lluvias. Las fuentes y rÃos terminarÃan por vaciarse en el mar y se secarÃan. Las plantas morirÃan por falta de agua, y los animales se morirÃan de frÃo. El aire se envenenarÃa, pues no habrÃa plantas para restituir el oxÃgeno. Es decir, que el Sol solo con su presencia, hace posible la vida en la Tierra. Lo mismo ocurre con Dios. él sostiene toda la cadena de seres existentes. Si veo una chaqueta colgada en la pared, dice Sheed, aunque no vea el clavo que la sostiene, no digo que la chaqueta desafÃa las leyes de la gravedad. Comprendo que tiene que haber un clavo que la sostiene. Si en un paso a nivel ves pasar, desde tu coche, un largo tren de mercancÃas en que un vagón tira de otro, comprendes que tiene que haber una locomotora que tire de todo el tren. Aunque tu no la veas. Lo mismo: hay que pensar en un primer Ser eterno al ver que unos seres hacen a otros, y por lo tanto todos necesitan de otro para existir; menos el primero que tiene que se eterno. Dios es ese Primer Ser que no necesita de otro para existir, sino que existe por sà mismo, es decir, que su esencia es existir, que no puede dejar de existir, que existe necesariamente, que siempre ha existido y nunca dejará de existir. Por eso decimos que Dios es ese primer Ser Eterno. Dios el el único ser eterno.
3,1.- «El cosmos no puede haber existido desde la eternidad»69. Es dogma de fe que el cosmos no es eterno, sino que ha sido creado por Dios en el principio del tiempo. Dice San Pablo que Dios es «el Creador de todas las cosas. él existe antes que todas las cosas»70. «El ateÃsmo marxista se basa en la eternidad de la materia. Afirma que la materia ha existido desde toda la eternidad, y de este modo no necesitan a Dios-Creador. Pero la "eternidad de la materia" es una afirmación, no una demostración. FÃsicamente es inverificable, y filosóficamente es inaceptable. Pero los marxistas, que se precian de no admitir en su doctrina teórica y práctica sino los hechos que la Ciencia ha demostrado ser ciertos, esta afirmación de "la eternidad de la materia" la admiten sin demostración alguna. La imponen, sin más, como un postulado base de su ateÃsmo»71. «Los marxistas-leninistas no demuestran la eternidad de la materia y por eso no consiguen desplazar la necesidad de un Dios, causa primera de todo cuanto existe»72. «Casi por todas partes -informa Le Monde - el materialismo dialéctico como instrumento de análisis histórico está en retroceso. Si puede decirse que Marx ha muerto ya en el Este, el marxismo apenas resulta operativo en la historiografÃa occidental»73. «Marx era rabiosamente ateo, pero no por convicciones racionales, sino por motivos emocionales y psicológicos... El psicólogo no tiene más remedio que reconocer en Marx un odio personal hacia el cristianismo casi idéntico al que sentÃa Freud... Tanto Marx como Freud -ambos judÃos- decÃan que rechazaban el cristianismo en nombre de la Ciencia; pero lo verdaderamente innegable es que aquel rechazo provenÃa de un elemento emotivo»74. «La idea materialista-marxista de una materia eterna es totalmente anticientÃfica. Está en contradicción palmaria con todos los datos de la Ciencia moderna»75. Por el contrario «la Ciencia moderna le niega al Universo una existencia eterna, sea en el pasado, sea en el futuro»76. Modernamente, como consecuencia de los nuevos descubrimientos cientÃficos, el principio de la eternidad de la materia, ha resultado ser completamente falso según reconocen, con rara unanimidad, los propios hombres de ciencia quienes afirman que la materia comenzó en un momento determinado, hace algunos miles de millones de años. «Si el cosmos comenzó necesito de un Ser distinto del cosmos que lo puso en la existencia. De la nada absoluta, nada sale. A este Ser Creador del cosmos, le llamamos Dios. Por eso el materialismo marxista es imposible»77. Le oà decir en una conferencia a D. Angel González Alvarez, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, y Catedrático de MetafÃsica y Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y PolÃticas: «El ateo afirma que Dios no existe, pero no tiene pruebas para demostrarlo, porque no las hay. El ateÃsmo es una profesión de fe en la NO existencia de Dios». El cientÃfico italiano Antonio Chiichichi, dice en «Il Tempo» de Roma: «El ateÃsmo no tiene a sus espaldas ni la Ciencia ni la razón. El ateÃsmo es también un acto de fe. La única diferencia es que el ateo tiene fe en la nada, y el cristiano la tiene en Dios. Quien quiera profesar la fe en la nada, que continúe siendo ateo; pero a condición de que no pretenda que su opción esté motivada por razones cientÃficas»78. «El pretendido principio de la eternidad de la materia, está en abierta contradicción con los resultados que nos ofrece la Ciencia moderna. El que quiera estar de acuerdo con los últimos descubrimientos cientÃficos que señalan una edad en la existencia de la materia, no tiene más remedio que negar la eternidad de la materia, pues las pruebas que los cientÃficos aducen son concluyentes. Existen algunas discrepancias entre las cifras que se dan como edad de la materia. Pero lo importante es que todo el mundo está de acuerdo en aceptar una edad para la materia. Si la materia ha tenido un principio, no puede ser eterna. Antes, cuando en los siglos XVIII y XIX, Ciencia y Religión se hallaban en conflicto, a nosotros,los católicos nos llamaban retrógrados, ignorantes y obscurantistas. Ahora, por una curiosa ironÃa de los tiempos, estos "cariñosos" adjetivos, los podemos dirigir con mucha mayor razón, a los ateos recalcitrantes, que realmente dan muestras de atraso e ignorancia, cuando se empeñan en seguir defendiendo la eternidad de la materia, a pesar de que la Ciencia moderna, con pruebas experimentales, nos indica bien claramente que la materia tiene una edad y un principio en el existir»79. «La vida finita del cosmos es algo cientÃficamente probado. El cientÃfico que se para aquÃ, y dice que no sabe del origen del cosmos, es por pura pereza intelectual, pues donde no llega la FÃsica llega la MetafÃsica. Basta ser hombre y tener sentido común para comprender que el origen finito del Universo debe tener una causa adecuada fuera del mismo Universo»80. Esta causa no es otra sino Dios. La eternidad de la materia no se puede demostrar porque es un absurdo. En efecto: la materia tiene una existencia sucesiva81, es decir, con un antes y un después; es decir, medible por el tiempo. Las sucesivas transformaciones de la materia y los cambios de la Naturaleza se van midiendo por el paso de los dÃas, de las horas y de los minutos. Y todo lo que es medible por el tiempo, tiene una existencia temporal y limitada, no eterna. El tiempo es la duración del movimiento82, y lo eterno no cambia. No tiene principio ni fin. Está siempre en el momento presente. No está sujeto al paso del tiempo. Si la materia en evolución fuera eterna querrÃa decir que ha pasado por una serie infinita de momentos sucesivos83. Y si no se llega al término desde aquà hasta allá, tampoco se puede llegar desde allá hasta aquÃ, pues la distancia es la misma. Efectivamente, la misma distancia hay de Madrid a Barcelona, que de Barcelona a Madrid. El mismo tiempo hay del dÃa de hoy al primero de enero de 1950, que desde ese dÃa hasta hoy. Si por más que subiéramos por la escalera del tiempo no llegarÃamos nunca al principio del cosmos, tampoco llegarÃamos nunca del principio del cosmos al dÃa de hoy, si ese principio estuviera en la eternidad. Es asà que hoy existe el cosmos actual que vivimos, luego si hemos llegado hasta hoy, también desde hoy, subiendo por la escalera del tiempo, podemos llegar, con el entendimiento, al principio del cosmos, por lejano que esté. Es decir, que el principio del cosmos no está en la eternidad: el cosmos no es eterno. Si el cosmos no es eterno, es necesario otro Ser que sea eterno, pues todo lo que empieza necesita de otro para empezar a existir.
3,2.- El único Ser eterno es Dios, porque Dios es el único Ser por el que no pasa el tiempo, que está totalmente fuera de la medición del tiempo. El tiempo es la duración del movimiento, y Dios es inmutable, es pura actualidad. En él no hay antes ni después. Es un presente permanente. Todo esto se demuestra en FilosofÃa. «Nosotros vivimos en el tiempo y no podemos concebir un ser que exista fuera del tiempo... Alguna intuición podemos tener de lo que es existir fuera del tiempo, cuando pensamos en las esencias, por ejemplo, en la esencia del triángulo: la triangularidad. No tiene sentido preguntar cuándo empezó a existir, ni cuánto tiempo lleva existiendo. La triangularidad no dura, simplemente es»84. Todo esto puede ser difÃcil de entender para personas que no están acostumbradas a cuestiones filosóficas. Es como pedirle a un matemático que explique en dos palabras la resolución de las ecuaciones diferenciales o de las integrales elÃpticas; o, sencillamente, el uso de las tablas de logaritmos, a quien no ha estudiado matemáticas. Esto es imposible sin dedicar primero muchas horas, y aun años, a explicar multitud de conceptos preliminares indispensables. Y desde luego, no se debe buscar en esto una evidencia, como el axioma el todo es mayor que su parte y dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sÃ.
3,3.- No se trata de demostrar la existencia de Dios cientÃficamente, pues el estudio de Dios no es objeto de la Ciencia, sino de la TeologÃa.El objeto de la Ciencia no es estudiar a Dios. La Ciencia estudia la Naturaleza. A Dios lo estudia la TeologÃa. Por eso no tiene sentido buscar argumentos cientÃficos para demostrar la existencia de Dios. La Ciencia se limita a responder a como se realizan las cosas. El porqué y para qué es propio de la FilosofÃa. Sin embargo la Ciencia sà nos da datos que nos hacen razonable la creencia de Dios. Esto es lo que dijo el Papa Juan Pablo II en su audiencia general del 10 de julio de 1985: Cuando se habla de pruebas de la existencia de Dios debemos subrayar que no se trata de pruebas de orden cientÃfico experimental. La pruebas cientÃficas en el sentido moderno de la palabra, valen solo para las cosas perceptibles por los sentidos, dado que solamente sobre éstos pueden ejercitarse los instrumentos de la indagación y de la verificación de los que se sirve la Ciencia. Querer una prueba cientÃfica de la existencia de Dios significa hacer descender a Dios a las filas de los seres de nuestro mundo y, por lo tanto, equivocarse metodológicamente sobre lo que es Dios; la Ciencia debe reconocer sus lÃmites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios; no puede ni afirmar ni negar esta existencia. Pero de todo esto no debe sacarse la conclusión de que los cientÃficos sean incapaces de hallar en sus estudios cientÃficos motivos válidos para admitir la existencia de Dios. Si la Ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el cientÃfico, que posee una inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir en el mundo las razones para afirmar un Ser que lo supera. Muchos cientÃficos han realizado este descubrimiento. Quien con espÃritu abierto reflexiona sobre aquello que está implicado en la existencia del Universo, no puede impedir el llegar al problema del origen. Instintivamente cuando somos testigos de ciertos acontecimientos nos preguntamos cuáles son las causas del mismo. Una hipótesis cientÃfica como la expansión del Universo hace descubrir más claramente el problema: si el Universo se encuentra en continua expansión, ¿no deberÃa llegar en el tiempo hasta lo que se podrÃa llamar el "momento inicial", aquel en el que la expansión comenzó? Cualquiera que sea la teorÃa adoptada sobre el origen del Universo, esa cuestión más fundamental no puede ser eludida. Este Universo en constante movimiento postula la existencia de una causa que, dándole el ser, le ha comunicado este movimiento y continua alimentándolo. Sin tal Causa Suprema, el mundo y todo el movimiento que en él existe quedarÃa inexplicado e inexplicable, y nuestra inteligencia no podrÃa quedar satisfecha. El espÃritu humano pide recibir una respuesta a sus interrogantes solo admitiendo un Ser que ha creado el mundo con todo su dinamismo, y que continua sosteniéndolo en su existencia... A todas estas indicaciones sobre la existencia de Dios-Creador, algunos oponen las virtudes de la casualidad o de los mecanismos propios de la materia. Hablar de casualidad para el Universo que presenta una organización tan compleja en los elementos, y un finalismo tan maravilloso en la vida, significa renunciar a la búsqueda de una explicación del mundo. En realidad esto equivale a querer admitir los efectos sin causa. Se trata de una aplicación de la inteligencia humana que renunciarÃa asà a pensar y a buscar una solución a sus problemas. En conclusión, miles de indicios empujan al hombre, que se esfuerza por comprender el Universo en que vive, a orientar la propia mirada hacia el Creador. Las pruebas de la existencia de Dios son múltiples y convergentes. Ellas atribuyen a demostrar que la fe no mortifica a la inteligencia humana, sino que la estimula a reflexionar y le permite entender mejor todos los "porqués" puestos ante la observación de la realidad. «En el simple plano de las razones y de las pruebas, podrÃamos decir que las posibilidades de la existencia de Dios son incomparablemente mucho más grandes que las de su no existencia; y los hombres lo adivinan asÃ. Su ateÃsmo no es un ateÃsmo especulativo, sino un ateÃsmo práctico»85. Cuando uno, consciente o inconscientemente está interesado en rechazar la fe, se siente inclinado a encontrar más y más dificultades, y a no parecerle satisfactorias las soluciones que se le dan. No acepta una fe razonable y acepta un ateÃsmo que es indemostrable. Si Dios nos ha dado la razón es para que la usemos. Debemos ser creyentes bien formados, que sabemos lo que creemos y por qué lo creemos86.
3,4.- Hace algún tiempo se hablo de la teorÃa de Frederick Hoyle sobre el origen del Universo. Se llama Universo estacionario. Sir Fred Hoyle era hijo de padres ateos y en su vida tampoco habÃa sitio para Dios. Sin embargo, en 1983 sorprendió al mundo publicando un libro sensacional: «El Universo inteligente», donde apunta la necesidad de la existencia de Dios. La revista norteamericana «TIME», en un artÃculo de Arthur White lo anunciaba con este tÃtulo: «El astrónomo que ha visto la LUZ». La LUZ con mayúsculas, se refiere a Dios. El subtÃtulo era: «Según Hoyle, una inteligencia superior guÃa la Naturaleza»87. En este libro, Fred Hoyle reconoce las dificultades de su teorÃa hasta el punto de abandonarla, como afirma el profesor de AstronomÃa de la Universidad de Harvard (EE.UU.)Donald H. Menzel88. La teorÃa del Universo estacionario de Fred Hoyle no cuenta con ninguna prueba experimental hasta el presente89. Este modelo está hoy abandonado por las insalvables dificultades encontradas90. Está hoy tan abandonado, que Nigel Henbest astrónomo inglés de la universidad de Oxford en su libro «El Universo en explosión» titula uno de los capÃtulos: «Muerte de la teorÃa del Universo estable»91. La teorÃa del Universo estacionario de Fred Hoyle debe ser abandonada. Hoy en dÃa casi todo el mundo supone que el Universo comenzó con el Big-Bang... «Roger Perose y yo mostramos como la teorÃa de la relatividad general de Einstein implicaba que el Universo debÃa tener un principio»92. Dice Robert Jastrow, investigador, astrónomo y cosmólogo norteamericano contemporáneo: «Prácticamente está eliminada la teorÃa del Universo estacionario de Fred Hoyle, obligándonos a aceptar la de la gran explosión inicial»93. Esta teorÃa se llama del Big-Bang o del Universo en expansión. La desviación hacia el rojo en el espectro de la luz de las galaxias demuestra que el Universo está en continua expansión. Esta expansión de las galaxias, como la explosión de una bomba, nos lleva a pensar que estas galaxias debieron partir de un punto común94. Esta teorÃa tiene a su favor tantos datos experimentales que hoy es aceptada, casi sin excepción, por todos los fÃsicos y astrónomos contemporáneos95. Cabe incluso hacer una especie de cuenta atrás hasta el momento en que el Universo nació. La mayorÃa de los cosmólogos están de acuerdo en que el Universo se inicio con una gran explosión hace unos 15.000 millones de años96. Por eso la mayorÃa de los astrónomos aceptan el Big-Bang, como lo llaman los anglosajones. Es decir, la gran explosión en el comienzo del cosmos. Después del Big-Bang la radiación se condenso en partÃculas, y éstas al unirse formaron protones y neutrones que después formaron los átomos de hidrogeno, helio, etc. «La teorÃa de que el Universo nació en una gigantesca explosión o Big-Bang, ya no es una simple hipótesis académica, cada vez se hace más difÃcil prescindir de ella si se quiere dar cuenta de las propiedades fundamentales del Universo como hoy se observa. El extraordinario éxito de la teorÃa del Big-Bang está relacionado con su poder de predicción y con las brillantes confirmaciones que las observaciones han aportado a sus predicciones.(...)La teorÃa del Big-Bang ha adquirido categorÃa de ciencia»97. «La teorÃa del Big-Bang, ha pasado, de hipótesis estrafalaria, a ser respetada teorÃa cientÃfica, merecedora de la más preciada distinción para los fÃsicos de hoy»98. Esta teorÃa la defienden los astrofÃsicos más acreditados, como Allan Sandage del Observatorio de Monte Palomar (California), especialista en la investigación sobre los quásares y radiogalaxias99; Chushiro Hayashi, Profesor de AstrofÃsica de la Universidad de Tokyo (Japón); Arthur Code, Director del proyecto OAO-II de la NASA, y Yakov Zeldovitch, de la Academia de Ciencias de la URSS. Y también por Martin Ryle, catedrático de Radio-AstronomÃa en la Universidad de Cambridge, y Premio Nobel de FÃsica en 1974. El cientÃfico español que trabaja para la NASA americana, D. Juan Oro, dijo por Radio Nacional de España el 7 de octubre de 1983 a las 7'30 de la tarde en el espacio Directo, directo, que la teorÃa del Big-Bang es una confirmación de la creación del cosmos por Dios. «Esta teorÃa del origen del Universo es aceptada por la inmensa mayorÃa de la comunidad cientÃfica, porque es la que mejor se ajusta a lo que se puede observar en la realidad»100. Prácticamente todos los astrónomos aceptan hoy la teorÃa de que el Universo apareció en un instante de creación mediante la violenta explosión de una bola de fuego, hace unos 15 o tal vez 20 mil millones de años. «El Universo estacionario de Hoyle también exige un comienzo de materia (creación). Yakov Zeldovitch afirma que es ineludible admitir que el Universo ha tenido un comienzo. El proceso de la NADA a la existencia de la materia solamente nos es posible describirlo con la palabra CREACIÓN. Para que la materia comience a existir se requiere un agente no material de infinito poder: UN CREADOR»101. «FÃsicos y astrónomos apuntan a la conclusión de que el Universo fue creado en una inmensa explosión (Big-Bang) hace unos 20.000 millones de años»102. Para hacernos una idea de lo que es todo este tiempo, si reducimos la historia del universo a un año, el nacimiento de Cristo hace dos mil años, sucederÃa en el ultimo minuto del ultimo dÃa del año. El astrónomo Phillip Morrison confesaba en una intervención ante la BBC de Londres: «Me gustarÃa poder rechazar la teorÃa del Big-Bang, pero tengo que rendirme a la evidencia»103. Precisamente el Premio Nobel de FÃsica de 1978 se concedió a los radioastrónomos Arno Penzias y Robert Wilson, especialistas en microondas, por haber recogido por primera vez en la historia el eco que queda de la gigantesca explosión que tuvo lugar en el comienzo de la creación del cosmos. El catedrático de FÃsica Teórica de la Universidad Complutense de Madrid, D. Alberto Galindo, califica este hallazgo como uno de los más importantes de la astrofÃsica del siglo XX, sobre el comienzo de la creación del cosmos. Gracias a esta radiación de fondo sabemos que hubo una creación instantánea. El profesor F. Graham Smith, astrónomo real británico y director del Observatorio del Jodrell Bank, manifiesta que el ruido cósmico captado proviene del Big-Bang, la gran explosión que dio origen al Universo. El 23 de Abril de 1992 un equipo de investigadores, dirigidos por Jorge Smoot, anunciaba el descubrimiento de fluctuaciones en el fondo cósmico de radiación, detectadas por medio del satélite COBE (Cosmic Background Explorer )...Este fondo de radiación refleja el momento de la expansion del universo en el que tuvo lugar el acoplamiento entre materia y energÃa. El mismo Jorge Smoot, astrofÃsico de la Universidad de Berkeley (California), dijo en una conferencia de prensa en la Sociedad de FÃsicos de Estados Unidos en Washington: Lo que hemos hallado es una prueba del comienzo del Universo. Ha sido como ver a Dios. La teorÃa del Big-Bang es actualmente la más aceptada por los cientÃficos para explicar el origen del cosmos, especialmente tras la presentación por parte de Jorge Smoot, de unas fotografÃas de la "explosión inicial" que puede considerarse como una imagen del Big-Bang. Por eso a Jorge Smoot se le ha llamado el hombre que fotografió el nacimiento del Universo con el satélite COBE. El COBE ha fotografiado con distintos colores fluctuaciones de temperaturas de irradiación situadas hace 15.000 millones de años luz. Todo esto confirma la teorÃa de la expansion del Universo expuesta por primera vez por el sacerdote cientÃfico belga Jorge Lemaître, por los años 30 de este siglo. Los dÃas 26 y 27 de octubre de 1990 asistà en Madrid a un Simposium sobre FÃsica y Religión. Uno de los cientÃficos que hablo allà fue Julio A. Gonzalo, Catedrático de FÃsica de la Universidad Autónoma de Madrid. Hizo esta afirmación: El Big-Bang ha pasado de ser hipótesis a ser teorÃa cientÃfica. Las observaciones del satélite COBE indican que no hay una teorÃa alternativa al Big-Bang sobre el origen del Universo. El astrónomo John Mather explico en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana que las informaciones obtenidas por el satélite COBE no dejan dudas de que el Universo surgió a partir de una gigantesca explosión (Big-Bang). La teorÃa del Universo pulsante, de sucesivas expansiones y contracciones, es puro parto de la fantasÃa. No tiene ninguna confirmación cientÃfica. Mientras que la teorÃa del Big-Bang, del Universo en expansion, tiene multitud de comprobaciones cientÃficas. El 29 de agosto de 1985 asistà en Loen a una conferencia del Profesor Carlos Sánchez del RÃo, Catedrático de FÃsica de la Universidad Complutense de Madrid, y dijo: La expansion del Universo está confirmada por multitud de datos cientÃficos experimentales, pero hoy no tenemos ningún dato cientÃfico experimental para afirmar que en el cosmos después de una expansion vendrá una contracción. Que a la expansion no sucederá una contracción se puede ver siguiendo los pasos que da el Catedrático de la Universidad de Roma, Director del Observatorio Armellini, que podrÃamos resumir diciendo: Las galaxias no volverán nunca a caer hacia atrás, pues su velocidad de fuga es tres veces mayor que la velocidad crÃtica. Hay procesos irreversibles: un huevo frito jamás puede volver a ser un huevo crudo. «Es fÃsicamente sin sentido el hablar de volver al pasado»104.
La hipótesis de que después de la expanción del cosmos vendrá una contracción ha sido descartada por los astrofÃsicos que han participado en la reunión de la sociedad Americana de AstronomÃa celebrada en washington en Eero de 1998.
El astrónomo James Jeans, uno de los mayores genios de la época actual dice: Un universo cÃclico está en completo desacuerdo con el principio bien establecido de la Segunda Ley de la Termodinámica que nos enseña que el universo cÃclico es imposible. (...) Al remontarnos hacia atrás en el tiempo llegaremos por necesidad al momento antes del cual no existÃa el universo presente. Además esta hipótesis del universo pulsante no excluye la idea de creación, pues en estas sucesivas expansiones y contracciones, siempre hay pérdida de energÃa, es decir, antes o después se llegará al final. Cuando en pleno siglo XX, los cientÃficos teóricos y los experimentadores descubrieron la necesidad de admitir un principio del Universo, los sabios materialistas bregaron como verdaderos diablos..., pues saben muy bien que si logra imponerse la tesis del principio del Universo, el fin del materialismo habrá llegado. Si la AstrofÃsica conduce a admitir que el Universo ha comenzado alguna vez..., entonces el ateÃsmo no serÃa admisible.
La Ciencia explica cómo fue el origen del cosmos. Pero en el instante inmediatamente anterior al Big-Bang no hay Universo; no existe el objeto de la Ciencia FÃsica. Ésta no puede, por consiguiente, entender de lo que es ajeno a su jurisdicción. Como dice Cloud, "de dónde puede haber provenido la bola, cuya explosión dio origen al Universo, es una cuestión que trasciende los lÃmites de la Ciencia...; pertenece a la MetafÃsica y a la TeologÃa". Entre otros muchos, existe un libro cientÃfico que trata sobre el origen del cosmos. Se titula Los tres primeros minutos105 ; es una vista moderna del origen del Universo, por Steven Weinberg, Profesor de Ciencias de la Universidad de Harvard, Premio Nobel de FÃsica 1980. De este libro dice el Premio Nobel de FÃsica T. D. Lee: Este libro presenta el tema con claridad y gran precisión cientÃfica. Y un comentarista del New Yorker, afirma: Cuando antes se creÃa que era una locura pensar en la creación, después de leer este libro lo que parece locura es no aceptar la creación.
Robert Jastrow, cientÃfico y autor internacionalmente reconocido, que es el fundador del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, Profesor de AstronomÃa y GeologÃa en la Universidad de Columbia, y Profesor de Ciencias de la Tierra en el Dartmouth College, que ha sido una figura relevante en el Programa Espacial Norteamericano desde su comienzo, y fue el Presidente del Comité de Exploración Lunar de la NASA, dice: «El repentino nacimiento del Universo es un hecho cientÃfico probado... Fue literalmente el momento de la Creación106». Y en su libro Dios y los Astrónomos dice: «Cuando el astrónomo llega a la cumbre de sus conocimientos del origen del cosmos, le dan la bienvenida los teólogos que estaban allà desde hace muchÃsimos siglos». Los teólogos han dicho siempre lo que hoy dicen los astrónomos: que el cosmos comenzó por un acto de creación. El P. Antonio Romañá, S.I. treinta años Director del Observatorio de AstrofÃsica del Ebro, que tenemos los jesuitas en Tortosa, me dijo a mÃ, y yo lo dije en Televisión Española citándole a él: Hoy en AstrofÃsica nadie excluye la idea de creación. Es evidente que el Universo ha tenido un principio. En Ciencia, al igual que en la Biblia, el cosmos empieza con un acto de creación... Todo esfuerzo para hablar de un Universo eterno con materia eterna se estrella contra los datos cientÃficos. No supone ninguna falacia afirmar que el tiempo comenzó con el Big-Bang junto con el espacio que nuestro Universo ocupa Ian Barbour, profesor de Ciencias en Carleton enseña que el Big-Bang del Universo es una forma de creación divina.
El Big-Bang es el grito del Universo al nacer.
Que el Universo tuvo principio en un momento dado está confirmado por el mayor acelerador de partÃculas del mundo (LEP) inaugurando el 13 de noviembre de 1989 para simular las condiciones que dieron origen al universo.
3,5.- Otro de los argumentos para demostrar que la materia no puede ser eterna, es la transformación de unos elementos radiactivos en otros. Si la materia fuera eterna, ya no quedarÃa potasio-40, ni rubidio-87, ni uranio-235, pues ya se habrÃan transformado en argón-40, en estroncio-87, y en plomo-207 respectivamente. Por el punto de desintegración de los cuerpos radiactivos podemos afirmar que la materia no es eterna, pues si la materia fuese eterna ya se habrÃan transformado totalmente. Si hoy queda en el mundo potasio y uranio radiactivos es porque todavÃa no han transcurrido los miles de años necesarios para que se transformen en argón y plomo respectivamente. Es cosa sabida que la mitad del uranio que contiene una roca se transforma en plomo al cabo de 4.000 millones de años. También es sabido que si todavÃa hay uranio es señal que no existe desde hace una eternidad, pues en ese caso todo se habrÃa convertido en plomo y ya no quedarÃa uranio en el mundo. Dice el conocido fÃsico francés Jean E. Charon: «La materia tuvo que aparecer en un momento determinado. (...) La radiactividad natural proporciona un método sumamente preciso para fechar el nacimiento de la materia»107. El hidrogeno que consta de un protón y un electrón, es la base de todos los demás elementos más estables que él. No se retrocede de un elemento más estable a otro menos estable. Es imposible que el Universo sea eterno: no quedarÃa nada de hidrogeno. Es cosa sabida que el hidrogeno se convierte en helio en un proceso continuo e irreversible. Si esto sucediera desde toda la eternidad ya se habrÃa gastado todo el hidrogeno que todavÃa se quema en las estrellas, pues la cantidad de hidrogeno del universo es limitada, y lo que se pierde no se repone. ésta fue la explicación que dio el astrónomo soviético Fessenkov en la Academia de la Unión Astronómica Internacional, celebrada en Roma en 1952, hablando sobre el origen de las estrellas: No pueden ser eternas, sino que han tenido que producirse en un momento dado. La Ciencia moderna encuentra cada dÃa nuevos datos que confirman la doctrina católica de que el cosmos no es eterno. Por métodos radiactivos se puede calcular la edad de los astros cuyos astrolitos han caÃdo en nuestro suelo. También se ha calculado que la edad de la Tierra es de 4.500 millones de años. En la Naturaleza nada se crea ni se destruye; todo se transforma. Pero esto supone una creación previa de la Naturaleza. La conservación del binomio materia-energÃa, es una ley de la Naturaleza que no tiene sentido antes de la creación del cosmos. «La ley de la conservación de la energÃa se entiende de la suma total de energÃa de todo orden que el cosmos encierra: mecánica, quÃmica, eléctrica, calorÃfica, etc. Pero la energÃa calorÃfica se llama energÃa degradada porque no puede transformarse Ãntegramente en otra energÃa. La energÃa mecánica puede transformarse enteramente en energÃa calorÃfica, pero no al revés. La energÃa calorÃfica crece continuamente en el Universo y como, en su mayor parte, no es apta para producir de nuevo un trabajo útil, resulta que la energÃa utilizable disminuye incesantemente. Este proceso de degradación de la energÃa, se llama entropÃa. La entropÃa crece sin interrupción hasta llegar a la muerte térmica del Universo»108. Ahora bien, es evidente que si el Universo debe acabar, ha debido también comenzar; porque de otro modo, si el Universo hubiera existido desde toda la eternidad, ya se hubiera transformado toda la energÃa y habrÃamos llegado ya al fin. Paul Davies, Profesor de Matemáticas del «King's College» de Londres, dice que: «El fin del cosmos se calcula para dentro de cien mil millones de años»109. Esta continua degradación de la energÃa, expresada en la ley de la entropÃa, ha hecho que los cientÃficos abandonen la teorÃa del Universo pendular, pulsante, oscilante, cÃclico. Dice, entre otros, Jean E. Charon, cientÃfico francés: «No hay evolución cÃclica. La evolución del Universo es lineal»110. Como el agua que cae desde una cascada produce una energÃa (mover una turbina), pero ese agua ya no puede volver arriba por sà misma. Arthur Eddington, considerado como uno de los más grandes astrofÃsicos de los últimos tiempos, habla en su libro «The Nature of the Physical World» de la muerte térmica del Universo: «El Universo se está descargando... No encuentro ninguna dificultad en aceptar las consecuencias de la teorÃa cientÃfica actual por lo que concierne al porvenir: la muerte térmica del Universo. Quizás sea dentro de billones de años, pero el reloj de arena se vacÃa lenta, pero inexorablemente... Debemos fijar su carga en alguna época... El principio del proceso mundial presenta dificultades insuperables, a no ser que convengamos en considerarlo como sobrenatural»111. Dice P. Carreira, S.I., Profesor de FÃsica y AstronomÃa en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): «Tenemos una perfecta concordancia entre la ciencia moderna y la idea bÃblica y cristiana de la creación. El Universo comienza por creación. El concepto de creación está en perfecto acorde con la FÃsica y la AstrofÃsica modernas.(...) La ciencia moderna lleva naturalmente, por las medidas experimentales, y también por el desarrollo teórico de la AstrofÃsica, a la idea de un Universo creado. La ciencia moderna afirma, como dato cientÃfico, que el Universo tiene una edad limitada, que hay un tiempo máximo de las estructuras que observamos, y que antes no hay estructura material que se pueda describir por las leyes fÃsicas»112. PÃo XII les dijo a los cientÃficos del mundo entero reunidos el 22 de noviembre de 1951, que «la Ciencia de hoy ha confirmado con la exactitud propia de las pruebas fÃsicas, que nuestro Universo es obra de un CREADOR»113.
3,6.- C. Rubbia, Premio Nobel de FÃsica, dice: «Hemos descubierto una precisa imagen de nuestro mundo. Para mà está claro que esto no puede ser consecuencia de la casualidad. Hay evidentemente alguien haciendo las cosas como son»114. En 1973, Jean Heidmann, Astrónomo titular del Observatorio de ParÃs, publico un libro titulado «Introducción a la CosmologÃa», en el que después de muchas páginas de formulas matemáticas termina hablando del origen de la materia y dice esta frase: «Esto es en toda su sencillez el fiat lux, expresión bÃblica del momento de la creación»115. En el XXI Congreso de Premios Nobel celebrado en Lindau (Alemania), hablo el Profesor de la Universidad de Cambridge, Paul Dirac, Premio Nobel de FÃsica, que murrio en octubre de 1984, uno de los fÃsicos más destacados del siglo XX, en frase del también célebre cientÃfico británico Fred Hoyle. Está considerado como uno de los fundadores de la mecánica ondulatoria, y descubridor de la antimateria, al intuir la existencia del positrón (electrón positivo) que más tarde fue descubierto por David Anderson también Premio Nobel. Más tarde, otro Nobel Emilio Segre descubrió el antiprotón (protón negativo). Dirac afirmo que es necesario admitir la existencia de Dios en la creación del Universo, pues atribuirlo a la casualidad, no es cientÃfico116. Hoy a muchos hombres cultos y entregados a la investigación cientÃfica, la fe religiosa no les parece inconciliable con las certezas cientÃficas. «Es falso creer que la fe es algo perteneciente al pasado más remoto de nuestra civilización. Yo sostendrÃa lo contrario. Hoy dÃa la mayor parte de los cientÃficos, empezando por los fÃsicos nucleares, tienen una actitud muy respetuosa ante la Religión, o son ellos mismos cristianos practicantes. Bernard Lowell, el astrónomo de Jodrell Bank, me decÃa que nadie se atreve hoy a formular teorÃas de tipo positivista o materialista sobre el origen o el fin del universo»117. El doctor Pascual Jordán, español de nacimiento, Catedrático de FÃsica Atómica en la Universidad de Hamburgo, varias veces candidato a Premio Nobel de FÃsica, especialista en cuestiones cosmológicas y biofÃsicas, colaborador de Einstein y Max Planck en las teorÃas de la relatividad y mecánica cuántica, es en la actualidad uno de los cientÃficos de mayor prestigio internacional. Recientemente ha publicado un libro en el que afirma que «la FÃsica Moderna no sostiene ya más un concepto materialista del Universo basado en la negación de la existencia de Dios»118. Max Planck, Premio Nobel de FÃsica, Profesor de FÃsica Teórica y Director del Instituto FÃsico en la Universidad de BerlÃn, indiscutible patriarca de la FÃsica de nuestro siglo y llamado con razón «el padre de la FÃsica moderna», dice: «Lo que nosotros tenemos que mirar como la mayor maravilla es el hecho de que la conveniente formulación de esta ley produce, en todo hombre imparcial, la impresión de que la Naturaleza estuviera regida por una voluntad inteligente»119. El hombre puede conocer como fue el origen del cosmos, pero la explicación del como no excluye el por qué. Es decir, siempre queda en pie la necesidad de un Ser Inteligente, Autor de las leyes del cosmos. Todo esto acontece como si este Universo nuestro fuera la obra de un compositor. Alberto Einstein, muerto en 1965, uno de los mayores fÃsicos y matemáticos de nuestro tiempo, Premio Nobel de FÃsica en 1921, que demostró matemáticamente que la velocidad de la luz es velocidad lÃmite y no se puede superar, era creyente. Reconoció su humilde admiración hacia un espÃritu superior e ilimitado. Afirmaba que el hombre de ciencia tiene que ser profundamente religioso. DecÃa con frecuencia: «La Ciencia sin Religión es coja, y la Religión sin Ciencia es ciega»120. Edmundo Whittaker, Profesor de la Universidad de Edimburgo, se convirtió al catolicismo «como fruto de sus investigaciones sobre el origen del Universo»121.
3,7.- Prescindo de lumbreras de la antigüedad como San AgustÃn, Santo Tomás o Miguel ángel, que siempre rezaba de rodillas antes de empezar a trabajar en su obra de arte. Lo mismo que Newton, era creyente Kepler. Leverrier, descubridor del planeta Neptuno, fue ferviente católico. Laplace murrio como fervoroso cristiano asistido por un sacerdote. Incluso Galileo, a pesar de su lamentable proceso, murrio como buen cristiano en 1642. Copérnico (a quien debemos el sistema heliocéntrico) y Lemaître, muerto en 1966 (autor de la teorÃa de la expansion del universo hoy en boga), fueron sacerdotes. Un destacado historiador -Deunert- tan solo ha hallado en el campo de las Ciencias Naturales un 2% de cientÃficos de fama que se declaren materialistas y ateos. Entre 8.847 nombres de sabios citados por Poggendorff en su «Dictionaire des Sciencies Exactes» la inmensa mayorÃa son creyentes e incluso un 10% son sacerdotes o religiosos122. El 1 de febrero de 1976 murrio en Munich a los 74 años de edad Werner Heisenberg, que está considerado como el fÃsico más grande de todos los tiempos, Premio Nobel por sus investigaciones sobre FÃsica Nuclear. él formulo matemáticamente la teorÃa unificadora de los campos energéticos, gravitatorio, electromagnético y nuclear (fuerte y débil); lo cual, Einstein no consiguió a pesar de sus esfuerzos. En abril de 1969 paso por Madrid. En una entrevista que hizo para la prensa, dijo entre otras cosas: Lo que sà creo es en Dios, y que de él viene todo. Las partÃculas atómicas tienen un orden, que tiene que haber sido impuesto por alguien. Heisenberg le dijo a Vintila Horia: «La teorÃa de un mundo creado, es más probable que la contraria, desde el punto de vista de las ciencias naturales. La mayor parte de los hombres de ciencia que yo conozco han logrado llegar a Dios»123. En un ABC dominical leà que Werner von Braun, padre de la astronáutica y cerebro de los vuelos espaciales que han llevado el hombre a la Luna, manifestaba que era creyente y que todos los dÃas oraba a Dios124. DecÃa: «El hombre tiene necesidad de fe como tiene necesidad de agua, de aire....Tenemos necesidad de creer en Dios». Dice Salvador de Madariaga que «los hombres más eminentes en la vanguardia de la Ciencia no vieron que hubiera nada en su actitud cientÃfica que les impidiera creer en Dios»125. Y Alexis Carrel, muerto en 1944, Premio Nobel de Medicina, dice: «Yo creo todo aquello que la Iglesia Católica quiere que creamos. Y, para hacer esto, no encuentro ninguna dificultad, porque no encuentro en la verdad de la Iglesia ninguna oposición real con los datos seguros de la Ciencia»126. P. Manuel M. Carreira, S.I., Doctor en Ciencias FÃsicas y Profesor de FilosofÃa de la Ciencia en la Universidad de Cleveland (EE.UU.), dice: «Ni por ser sacerdote he tenido que viciar un razonamiento cientÃfico, ni fue preciso nunca que cerrase mis ojos a la Ciencia para mantener la fe»127. El Premio Nobel Paul Sabatier, muerto en 1941, ha dicho: «Contraponer la Ciencia con la Religión es cosa de gente poco experta en uno y otro tema»128. El Dr. Juan Oro, nacido en Lérida, que es uno de los más prestigiosos bioquÃmicos de Estados Unidos y que trabaja para la NASA, afirma: «Para mà no hay contradicción entre Fe y Ciencia»129. El Profesor Baltasar RodrÃguez-Salinas, Catedrático de TeorÃa de Funciones en la Facultad de Ciencias Matemáticas de Madrid, en un discurso que pronuncio en la Academia de Ciencias, comenzó con una cita del genial matemático Cauchy: «Yo soy cristiano, es decir, yo creo en la divinidad de Jesucristo, con Tycho-Brahe, Copérnico, Descartes, Newton, Kepler, Fermat, Leibniz, Pascal, Grimaldi, Euler, Gauss, Guidin, Boscowich, Gerdil, con todos los grandes astrónomos, todos los grandes fÃsicos, todos los grandes matemáticos de los siglos pasados. Yo también soy católico como la mayor parte de ellos; y si se me pregunta la razón, diré que mis convicciones son el resultado, no de prejuicios de nacimiento, sino de un examen profundo»130. Otros muchÃsimos cientÃficos son católicos, como Pasteur, De Broglie, Schrödinger, Pauli, y Max Planck que se convirtió al catolicismo al final de su vida, como afirmo el Profesor Stanley L. Jaki, húngaro, Profesor de varias Universidades de Estados Unidos, en el Congreso sobre FÃsica y Religión celebrado en Madrid en Octubre de l990. Angel Santos Ruiz, Catedrático de BioquÃmica de la Universidad Complutense de Madrid, dice: «Ningún hecho cientÃfico, plenamente confirmado, ha tenido que rechazarse por estar enfrentado con la doctrina revelada»131. « De hecho, ningún fÃsico, quÃmico, biólogo, etc., ha tenido que renunciar nunca a sus convicciones sobre Dios, el alma, la Ley Moral y lo sobrenatural, porque fueran incompatibles con su ciencia»132. El 23 de agosto de 1985 le oà decir al Rector de la Universidad de Santander, y Catedrático de FÃsica, D. Francisco González de Posada, en unas conferencias que pronuncio en Laredo: La Ciencia de hoy no le da al ateo ningún dato que le confirme en su ateÃsmo. D. Santiago Ramon y Cajal, Premio Nobel 1906, jamás dudo de la existencia de Dios, en frase de su hermano Pedro ; quien además afirma que si él hubiera llegado a tiempo, su hermano «Santiago hubiera muerto con los sacramentos»133. Leonardo Torres Quevedo, que murrio en Madrid, el 18 de Diciembre de 1936, a los 84 años de edad, fue ingeniero y matemático. Invento en 1895 una máquina de calcular ecuaciones que es precursora de las computadoras electrónicas de hoy. El 25 de octubre de 1906, en la rÃa de Bilbao hizo evolucionar un bote sin tripulantes por ondas hertzianas, gracias al telekino, desde la terraza del Club Náutico. El bote avanzo, retrocedió, viro en redondo, sorteo otras embarcaciones que habÃa en el puerto y llego a la escala del vapor Elcano, donde se hallaba la representación oficial. El telekino es precursor de los cohetes teledirigidos de hoy. El 10 de febrero de 1916 se inauguro en las Cataratas del Niágara el transbordador que Torres Quevedo proyecto y se adjudico en concurso internacional, y sigue funcionando en la actualidad. El Ayuntamiento de Camargo (Santander) organizo en el mes de agosto de 1991 una exposición en Maliaño con ocasión del 75 aniversario del transbordador del Niágara, obra de Torres Quevedo, nacido en Santa Cruz de Iguña (Cantabria), el 28 de Diciembre de 1852. En esta exposición vi una réplica de este transbordador que en 75 años no ha tenido ni un accidente ni una averÃa grave. En América lo llaman el aerocar español. Va sostenido por seis cables y anclaje con contrapesos, con lo cual se mantiene constante la tensión de los cables, independientemente del peso, según la barquilla estuviera más o menos cargada de gente; y le proporciona un alto coeficiente de seguridad. Antes de construirlo en el Niágara, lo instalo en el Monte UlÃa de San Sebastián en 1907 para probarlo. Fue el primer tranvÃa aéreo del mundo. En 1914 invento el ajedrecista mecánico, que siempre gana. Es una máquina precursora de los robots de hoy. Se conserva en la Escuela de Ingenieros de Caminos. En 1951 fue presentado, por Gonzalo Torres Quevedo (hijo del inventor, ayudante suyo y colaborador), en ParÃs, en un Coloquio Internacional de Cibernética, y dio mate a Tartakower, entonces campeón del mundo de ajedrez. La máquina anuncia por un altavoz al contrincante cuando hace trampa o se equivoca. A la tercera se enfada y no juega más. En 1976 estuve en Toledo predicando conferencias cuaresmales, y entonces tuve la satisfacción de conocer a Valentina Torres Quevedo, hija del inventor, que me facilito los recortes de periódicos que cito. Ella me dijo que su padre murrio como un buen cristiano, como habÃa vivido: comulgaba todos los Primeros Viernes de mes. Según uno de los comentaristas de los acontecimientos internacionales mejor informados de nuestro paÃs, la gran mayorÃa de los investigadores y técnicos de la navegación espacial no solo de los Estados Unidos, sino también de la Unión Soviética, confiesan, cuando la conversación ha alcanzado un determinado clima de intimidad, su fe en Dios. Es más, casi sin excepción, admiten y añaden que su fe surge como consecuencia de sus mismas investigaciones cientÃficas. Dos mil trescientos miembros de la Asociación Norteamericana de CientÃficos admiten ser creyentes. El Premio Nobel de FÃsica 1985, Carlos Rubbia, Director del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) que ha descubierto una nueva forma de generar energÃa nuclear por fisión, que es más barata, limpia y segura, y no sirve para fabricar bombas atómicas, ha dicho: La Ciencia más avanzada se acerca a la Religión. Y PÃo XII: «La ciencia moderna descubre a Dios detrás de cada nueva puerta que abre»134. Juan Pablo II, dijo en la Universidad de Madrid: La Ciencia y la Fe no son opuestas, sino convergentes en el descubrimiento de la realidad integral que tiene su origen en Dios. El filosofo alemán contemporáneo MartÃn Heidegger dijo en una entrevista a la revista alemana «Der Spiegel» en 1966: «La literatura actual, en su mayorÃa, es destructiva. Solo Dios puede salvarnos todavÃa. Frente a la ausencia de Dios, nos hundimos»135. Boris Yeltsin, Presidente de Rusia, declaro que «el comunismo intento durante 70 años imponer el ateÃsmo, pero no lo ha logrado»136. El soviético Alejandro Solzchenitsyn, Premio Nobel 1970, que estudio Matemáticas y FÃsica en la Universidad Rostov y luego curso los estudios de Literatura en el Instituto de FilosofÃa de la URSS, se manifiesta creyente. Es muy conocida la oración que escribió: ¡Qué maravilla es vivir contigo, Señor! ¡Qué fácil me es creer en Ti! Tu me envÃas la clara certidumbre de tu existencia. Chabanis después de entrevistar a varios pensadores ateos, afirma: Pensaba encontrar en ellos un ateÃsmo riguroso y bien fundamentado, pero lo que habÃa era ausencia de búsqueda de la Verdad Absoluta. La increencia de muchas personas tiene su origen en su ignorancia religiosa. A nadie le puede convencer lo que no conoce. Yo no puedo opinar sobre la comida de Kenya, pues no sé lo que allà se come. SerÃa interesante contar las páginas que ese ateo ha leÃdo de su profesión y las que ha leÃdo de cultura religiosa. Seguramente la diferencia es enorme. ¿Cuál serÃa su información profesional si invirtiéramos los números? ¿Nos vamos a extrañar de su ignorancia religiosa?
3,8.- El ateÃsmo deja sin resolver muchas más cosas que todos los misterios que acepta la fe. Por eso Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina, dijo: No soy lo suficientemente crédulo, para ser incrédulo. Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, el 75% de los españoles creen en Dios.Y según otra del Instituto Gallup, el 94% de los norteamericanos cree en Dios, y el 58% en el infierno. Ya dijo Berdiaef que el hombre es un ser incurablemente religioso. Y Max Scheler: «el hombre o cree en Dios o se fabrica un Ãdolo. Este Ãdolo será la raza, el Estado, una mujer o el dinero; pero el hombre no puede vivir sin adorar algo»137. El agnóstico se escapa con un no sé por no querer reconocer lo razonable que es un Dios Creador. La fe complementa la razón como el telescopio complementa al ojo. Con el telescopio veo estrellas que no veo a simple vista. Con la fe obtengo respuestas a muchas cosas para las que la Ciencia no tiene respuesta: ¿Qué sentido tiene la vida del hombre? ¿De dónde viene? ¿A dónde va? ¿Qué hay después de la muerte? Es mucho más razonable creer en Dios que ser ateo. El ateo no sólo no puede demostrar que no hay Dios, sino que desde el ateÃsmo no se pueden resolver los grandes interrogantes de la vida. ¿De dónde viene? ¿A dónde va? ¿Qué pasa después de la muerte? ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Cómo saciar el apetito de felicidad?, etc., etc. El ateo se condena a vivir en la angustia, en la duda, en la desesperación; a no ser que prefiera dejar de ser hombre y vivir de espaldas a todo pensamiento transcendente. El animal no puede hacerse preguntas trascendentes. El hombre sÃ. Y solo con Dios encuentra respuestas. Como dice el Concilio Vaticano II, sin Dios quedan sin respuesta los problemas más agudos de la existencia humana como son el sentido de la vida y de la muerte, de la culpa y del dolor. Y estos problemas son insoslayables. No hay nadie que, al menos en ciertos momentos de su vida, deje de planteárselos. El materialismo dice que todo lo que existe es material, porque todo lo que se ve, se toca, se mide, etc., es material. Esto es tan simple como el pescador que niega que haya peces más pequeños que los que sus redes pescan, porque los más pequeños se le escapan por los agujeros. El hecho de que haya tantos hombres de ciencia creyentes es prueba de que la Ciencia no es obstáculo para creer. Si lo fuera, todos los cientÃficos serÃan ateos; y, como hemos visto, muchos hombres de ciencia se declaran creyentes. El hecho de que haya cientÃficos ateos habrá que explicarlo por otros caminos, pero no el hecho de ser cientÃficos. El problema del hombre contemporáneo es la fraudulenta y persistente manipulación a que ha sido sometido por el racionalismo materialista que le asegura que "La Ciencia" ha demostrado la no existencia de Dios. No hay ningún argumento cientÃfico que demuestre que no hay Dios. Por el contrario, hay muchos datos cientÃficos que confirman la fe del creyente: desde lo que dicen los astrónomos sobre el origen del cosmos (ver n 3 ), hasta los estudios cientÃficos realizados en la Sábana Santa de TurÃn138. El 13 de octubre de 1988 se hizo publico que el resultado del análisis del carbono-14 sobre la Sábana Santa, deduce que el tejido es de la Edad Media, es decir que la Sábana Santa no pudo cubrir el cuerpo de Cristo en el siglo I, por lo tanto es falsa. Esta noticia fue rechazada por todos los especialistas en la Sábana Santa. No se podÃan ignorar las anteriores investigaciones en los campos de la Historia, Medicina, BioquÃmica, Numismática, PalinologÃa, ArqueologÃa, etc. que confirmaban la autenticidad de la Sábana Santa. De hecho se han celebrado dos Congresos CientÃficos Internacionales, uno en ParÃs en septiembre de 1989, y otro en Cagliari (Italia) en abril de 1990, donde se han invalidado las pruebas del Carbono-14 en la Sábana Santa. En las palabras de clausura del Congreso de Cagliari, dijo el Dr.Baima Bollone, Presidente del Centro Internacional de SindonologÃa de TurÃn: La tónica general del Congreso ha sido la inaceptabilidad de la prueba del carbono-14 en la Sábana Santa. En este Congreso se presentaron veintisiete trabajos de investigación. Yo tuve el honor de presentar en este Congreso un trabajo de investigación en nombre del Centro Español de SindonologÃa, que fue muy bien acogido, como expreso el Presidente de la Mesa. En la sexta edición de mi libro de la Sábana Santa hago un resumen de este Congreso y del trabajo de investigación que allà presento España. Con todo, no hay que desorbitar el valor del conocimiento cientÃfico experimental. También es válido el conocimiento histórico y metafÃsico. El conocimiento cientÃfico experimental no es el único modo de conocer. Hay realidades que se escapan al conocimiento experimental. El razonamiento filosófico no es cientÃfico. Cuando Descartes dice: Pienso, luego existo, hace un razonamiento válido; y sin embargo no es cientÃfico, sino filosófico. La Ciencia no lo explica todo. Hay cosas que se le escapan. Lo mismo que una red de trama grande no puede capturar peces pequeños, pero no por eso dejan de existir boquerones y chanquetes. Hay cosas inalcanzables para la ciencia experimental. La Ciencia no sirve para demostrar la existencia de Dios, como tampoco sirve para demostrar el amor de una madre o la fidelidad de un esposo, aunque todo esto sea una realidad. Sin embargo, no hay duda de que la Ciencia nos aporta datos válidos que confirman la existencia de Dios. Las razones para creer son suficientes, pero no evidentes como un axioma; pues Dios quiere que el hombre le acepte libremente y no a la fuerza. Las verdades de la fe son razonables y ciertas. Las podemos creer con toda firmeza, pero no se nos imponen con una evidencia aplastante, pues entonces la fe no serÃa meritoria, y Dios ha dispuesto que en esta vida merezcamos con la virtud de la fe. Decir el todo es mayor que su parte es tan evidente que el aceptarlo no tiene mérito ninguno. La oscuridad de la fe es absolutamente necesaria para que el acto de fe sea libre. Y la libertad de la fe es imprescindible para hablar de valores religiosos en ella. La fe es suficientemente oscura para que la adhesión a ella sea libre; y al mismo tiempo bastante clara como para que la dicha adhesión sea razonable. La fe es segura y oscura al mismo tiempo. Segura porque se basa en la palabra de Dios, y oscura por la limitación de nuestro entendimiento. Por eso decÃa Santa Teresita del Niño Jesús: «Señor, no te entiendo nada; pero te creo todo, porque me fÃo de Ti». Hoy, en algunos ambientes, está de moda el agnosticismo ;personas que prescinden de Dios. No les interesa Dios. Se instalan en el mundo como si no hubiera nada al otro lado de la muerte. Lo primero que hay que decir es que negar a Dios, no es destruirle; y el que piense que no hay nada más allá de la muerte, se va a enterar en cuanto se muera. Pues las cosas son como Dios ha dicho que son, no como nos puedan parecer a nosotros. Y si Dios ha dicho que seguiremos vivos más allá de la muerte, esto es asà aunque haya quien no lo acepte. La fe es aceptar lo que no entiendo porque me fÃo del que me lo dice. Pero la fe es razonable. Si no lo fuera, los creyentes serÃamos unos insensatos. Por eso la fe no es un salto en el vacÃo, a lo loco. Es muy razonable aceptar lo que no entiendo, si puedo fiarme del que entiende y me lo dice. La fe en Dios es perfectamente razonable. Hay muchas más razones para creer que Dios existe que para dudar de su existencia. Pero hay que rechazar, tanto el racionalismo que solo acepta lo que se puede demostrar (los misterios son indemostrables), como el fideÃsmo que desprecia la razón, y pretende que la fe sea un salto en el vacÃo, sin ningún motivo de credibilidad. Si la fe no tuviera ninguna motivación de tipo racional no serÃa responsable ni humana. Por eso la teologÃa católica ha defendido siempre la capacidad natural que tiene el hombre para llegar con la luz de la razón a conocer la existencia de Dios-Creador. Asà lo define el Concilio Vaticano I. La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, Principio y Fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas. Dijo San Pablo: «Lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras»139. Sin embargo, aunque la razón me indica que hay motivos serios para creer, la razón no causa la fe. Solo cuando el corazón humano se rinde a la gracia en un acto de humildad y sencillez es cuando nace la fe. La razón tiene que ir acompañada de la oración humilde. Es preciso tener un corazón limpio para creer en Dios. No podemos olvidar que Dios solo se manifiesta a los humildes. La Ciencia que tiene por objeto la exposición de los motivos de credibilidad, o sea, las razones y argumentos que demuestran ser la fe razonable, se llama Apologética. El Cardenal Newman, que era protestante, se convirtió al catolicismo por puro raciocinio. Dice el Cardenal Daneels, Arzobispo de Malinas, la supresión de toda sana apologética es un funesto servicio prestado a la causa de la evangelización. En Mayo de 1935 se convirtió al catolicismo Marchant, Ministro de Instrucción Publica de Holanda. Al ser interrogado por un miembro de la izquierda del Senado, contesto: Creo, porque reflexiono. Pero no se trata de convencer a nadie a base de pruebas, sino de hacer ver lo razonable que es creer. Derramar luz sobre las verdades de la fe. Tal es el papel de la Apologética. Pero no olvidemos que la conversión no nace solo tras haber sido convencido, sino tras una iluminación de mi entendimiento y adhesión de la voluntad a Dios, acogiendo las verdades reveladas y acomodando todo mi ser a esa iluminación. Los motivos de credibilidad constituyen un preámbulo racional de la fe. El acto de fe constituye esencialmente un asentimiento a estas verdades porque Dios las ha revelado. Y por supuesto que no basta asentir a las verdades reveladas por Dios; es preciso vivir de acuerdo con ellas. Para el que tiene fe, mil objeciones no le hacen dudar; y al que no tiene fe, mil pruebas no le convencen. El hombre se convence por razones, pero es la voluntad la que elige las razones que quiere que le convenzan. Por eso no basta dar razones que van solo al entendimiento. Hay que presentar valores que mueven a la voluntad: bondad, belleza, importancia, utilidad o necesidad para el hombre en cuanto tal. Un hombre puede conocer que el tabaco es malo para su salud; pero mientras el placer del tabaco sea para él un valor superior al daño que pueda hacerle a su salud, no dejará de fumar. La fe es razonable, pero las razones no bastan para creer. Hace falta un acto de voluntad. Y la voluntad no se decide por razones lógicas, sino por motivos y valores. No es lo mismo estar convencido que convertido. El hombre, además de la razón, tiene un corazón, y con frecuencia éste manda sobre la razón. Las obras salen más del corazón que de la razón. Ya lo dijo Jesucristo: «Del corazón sale todo lo que mancha al hombre»140. Si uno considera al cristianismo como un antivalor por los sacrificios que exige, es muy difÃcil que crea. Pero si considera el cristianismo como un valor superior a todo sacrificio porque garantiza una eternidad feliz, empieza a poner la base de una posible fe, si al mismo tiempo tiene la oportunidad de conocer suficientemente las razones en que se apoya la credibilidad del cristianismo. Un hombre que sinceramente quiere la salud acepta encantado una medicina que le ofrece garantÃas de curación, aunque suponga costosos sacrificios. Para tomarla basta que ofrezca esperanza razonable de curación. Pero negarse a tomarla porque no hay seguridad absoluta de su eficacia, es absurdo. No te deslumbres, con estas afirmaciones que a veces se oyen de labios poco documentados: «La Ciencia moderna contradice a la Fe». Porque puedes tener la seguridad de que la verdadera Ciencia no ha contradicho nunca, ni contradirá jamás a los dogmas de Fe, porque Dios, la misma Verdad, es el Autor de la Ciencia y de la Fe; y no puede contradecirse. Efectivamente, la Ciencia es el conocimiento de las leyes que Dios ha puesto en la Naturaleza que son la base de la Ciencia; y Fe es el conocimiento de las verdades que Dios ha revelado. Dios, SabidurÃa infinita, es Autor tanto de las verdades cientÃficas como de las verdades religiosas: luego estos principios jamás pueden ser incompatibles entre sÃ. Cuando parezca que hay incompatibilidad, se debe a los hombres que han rebasado o mal interpretados las verdades de la Ciencia o de la Fe. Dice el Concilio Vaticano II: «Las realidades profanas y las realidades de la fe tienen su origen en el mismo Dios»141. Hay que tener en cuenta que no es Ciencia indiscutible la hipótesis de trabajo de un cientÃfico. Asà como tampoco es Verdad Revelada la teorÃa personal de un teólogo. Cuando hablo de Ciencia, hablo de ciencia indiscutible, no de la hipótesis de trabajo de un cientÃfico. Y cuando hablo de Fe hablo de verdades dogmáticas, no de una norma disciplinar de la Iglesia, como ocurrió en el caso Galileo (ver n 39, 1) Pero entre ciencia indiscutible y dogmas de fe jamás ha habido contradicción, ni la habrá en el futuro, por lo que acabo de decir. Muchas de las dificultades que algunos creen encontrar en aparentes contradicciones entre la Fe y la Ciencia, o bien provienen de haber tomado como verdades reveladas afirmaciones que bien examinadas no gozan de tal garantÃa, o bien provienen de mirar como verdades cientÃficas adquiridas definitivamente cosas que más tarde se verá no pasan de simples hipótesis o teorÃas, que con el tiempo, se han de ir retocando. No solo no hay contradicción entre Ciencia y Fe, sino que mutuamente se ayudan y complementan. La FÃsica ha cambiado mucho durante los últimos cien años, y las posiciones radicalmente materialistas de algunos fÃsicos del siglo XIX resultan hoy insostenibles. Muchos ideólogos influyentes, sin embargo, han permanecido anclados en el pasado, y habrán de pasar muchos años hasta que desaparezcan los prejuicios antirreligiosos, supuestamente cientÃficos, que propagaron los ilustrados del siglo XVIII. Max Planck, Premio Nobel de FÃsica dijo: «No se da contradicción alguna entre la Religión y las Ciencias Naturales; ambas son perfectamente compatibles entre sû142. Rudolf Kippenhahns, Director del Instituto de AstrofÃsica Max Planck de Munich, dice: «Me preguntan una y otra vez en mis conferencias, si en la concepción cientÃfica del Universo queda lugar todavÃa para Dios... Cuanto más pienso sobre ello, menos entiendo que los conocimientos cientÃficos deban suprimir las ideas de la fe»143. Como dice el profesor de la Universidad de Navarra, doctor en Ciencias FÃsicas, Mariano Artigas: la Ciencia nunca se ha opuesto a la Religión, y nunca se podrá oponer, porque no hay oposición real. Es más, añadió: «Hoy se puede afirmar como un hecho patente que los grandes cientÃficos, prácticamente sin excepción, están de acuerdo en que no hay oposición real entre Ciencia y Religión»144. La verdadera Ciencia no solo no se opone a la Religión, sino que la confirma cada vez más con sus nuevos descubrimientos. Por eso PÃo XII dijo en su discurso a la Academia Pontificia de Ciencias en 1951: «La verdadera Ciencia encuentra a Dios detrás de cada nueva puerta que abre»145. Es más, la Historia nos enseña que cuando una teorÃa se opone a lo que la fe sostiene como cierto y como seguro, esta teorÃa ciertamente es falsa. Antes o después será desbancada por otra nueva teorÃa. Asà ha sucedido siempre. Y es natural: porque esa teorÃa se debe a un hombre que se puede equivocar; en cambio la fe se debe a Dios, que no puede equivocarse. Pero hombres a quienes estorba la Religión se agarran ansiosos a estas teorÃas mal demostradas como si fueran dogmas de fe, para desechar los verdaderos dogmas de fe que les estorban. No porque en los dogmas de la Religión haya misterios -como decÃamos antes, la vida está llena de misterios, y eso a nadie extraña-; lo que ellos tienen contra la Religión no son dificultades cientÃficas, sino prejuicios y dificultades morales. Si la Religión no obligara a tener a raya las pasiones, nadie tendrÃa dificultades contra la Religión. Y si los preceptos morales dependieran de las verdades de la FÃsica, muchos negarÃan la FÃsica en lugar de negar la Religión. Ya dijo Bacon: «Solo niega a Dios aquel a quien conviene que no exista». Y Juan Jacobo Rousseau: «Mantened vuestra alma en estado de desear que Dios exista, y no dudaréis nunca de él». Con todo, conviene observar que el ateÃsmo va en retroceso. Paul Paupard, Presidente del Pontificio Consejo para los No Creyentes, dijo en Madrid que el ateÃsmo técnico está disminuyendo en el mundo. En España solo se declara ateo el 7% de los españoles. No negamos que un ateo pueda ser honrado, pero evidentemente le falta motivación. Cuando el hombre arranca a Dios de su vida se vuelve contra sus hermanos los hombres. Es lo que expreso Hobbes con frase cruda: El hombre es lobo para el hombre. Si no se respeta a Dios, ¿qué otra cosa se puede respetar? Las consecuencias, a la larga, son funestas. Si a un árbol se le cortan las raÃces, tendrá algunas reservas, pero para poco tiempo. Terminará por secarse y troncharse. La raÃz de nuestro pueblo está en el cristianismo. El fideÃsmo es absurdo pues pretende que creamos en Dios sin tener fundamento racional de la fe. Dice el Concilio Vaticano I: Podemos conocer a Dios por la razón natural. Es una certeza que excluye toda duda razonable, pero no se trata de una evidencia axiomática. La fe es un acto de la voluntad tras el examen, por la razón, de los motivos de credibilidad. Por eso la razón prepara la fe, no la impone. Para dar este paso al frente es necesaria la gracia de Dios. Por eso hay que pedir a Dios el don de la fe. La fe es un don en el sentido de que Dios nos ayuda para que nuestra razón no se vea entorpecida por obstáculos psÃquicos, morales, culturales, ambientales, etc., que le impidan su correcto funcionamiento. Los fundamentos de la fe hacen la fe razonable. La fe suple la razón, pero no la destruye. La razón no es causa de la fe, que es un puro don de Dios; pero es condición indispensable para que la fe sea responsable, humana y no arbitraria. Si la fe no fuera razonable los creyentes serÃamos unos estúpidos. El fideÃsmo, que es creer sin pruebas, es de raÃz netamente protestante (Barth, Bultmann ). Ha hecho presa en algunos teólogos católicos que han olvidado el mandato de Pedro146 de dar razón de su esperanza. Las consecuencias han sido nefastas. Pues no se puede fundamentar la fe sobre la duda y la inseguridad. Hoy está de moda hablar de riesgo de la fe, del túnel... Pero no puede existir una pastoral convincente si no se razona la fe. A nadie le atrae dar un salto en el vacÃo sin garantÃas. En las cosas importantes todos queremos seguridad. Nadie pone su dinero en un Banco que está en el borde de la quiebra. Nadie toma un alimento putrefacto con peligro de intoxicarse. Como dice el P. López Pedraz, S.I.: ´«La evidencia para cada uno es el resultado final de un esfuerzo de atención, de interés, de voluntad, que antecede a la admisión clara. ¿AdmitirÃamos la sinceridad del que justifica su desinterés con el pretexto de no ver claro desde el principio? En la raÃz del no ver puede estar un fallo de la voluntad. En tal caso la oscuridad no excusa, acusa; y la ceguera final es culpable (...). La ceguera voluntaria puede llegar a constituir el irremisible pecado contra el EspÃritu Santo, contra el que se estrellan todas las manifestaciones luminosas, incluso las más conformes al gusto del interesado (...). Hace falta limpiar los ojos. No basta con querer ver: los judÃos querÃan ver y muchos terminaron por no ver. Se requiere disponibilidad o receptibilidad para lo que aparezca, sin interponer condiciones que enturbian o tapan visión. Purificación de prejuicios. PurificaciÃ