4 de enero de 1992
El dÃa 4 de enero de 1992, el Santo Padre recibió en audiencia a los directivos y jugadores del equipo italiano de fútbol Foggia, de primera división, y les dirigió las siguientes palabras:
Bienvenidos a esta audiencia, queridos jugadores del equipo de fútbol Foggia.
Con verdadero placer he acogido la iniciativa de este encuentro, con ocasión de vuestro viaje a Roma para jugar un partido del campeonato. Os saludo a todos vosotros, al presidente de vuestra asociación, señor Pasquale Castillo, a vuestros familiares, acompañantes, colaboradores y técnicos del equipo.
Cada encuentro con vosotros, queridos atletas, me ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la influencia que la actividad deportiva ejerce en muchos jóvenes, adolescentes y niños, asà como sobre el modelo de vida que vosotros mismos podéis presentarles mediante la función educativa del deporte.
Es obvio que el deporte profesional, aun bajo el aspecto de competición, es siempre una forma de vida asociativa.
Muchas actividades recreativas implican un entendimiento efectivo entre los jugadores y, al mismo tiempo, exigen un espÃritu de colaboración y solidaridad. Bien sabéis que el éxito y la consolidación de un equipo nacen precisamente de la armonÃa que existe entre sus miembros; y, por el contrario, la discordia y las rivalidades llevan seguramente a la derrota y al fracaso. Por eso, quien os observa se da cuenta fácilmente de si existe entre vosotros la colaboración necesaria, que nace de la lealtad, de la amistad y de las virtudes que aquella requiere.
Por tanto, la preparación para la práctica deportiva exige una atenta pedagogÃa de las relaciones sociales que enseñe a dar preferencia a algunas modalidades de acción y acostumbre a destacar oportunamente algunos valores humanos.
Si el juego es expresión de alegrÃa y libertad, también lo es el hecho de que cada competición constituye un ejercicio y una prueba de equilibrio, autocontrol y dominio inteligente de sà mismo. Por ello, la actividad deportiva está sujeta a reglas que, si se observan debidamente, sirven para reforzar la personalidad y disponerla a la acogida de los demás.
Si sabéis manifestar todo esto con vuestro comportamiento, vuestra habilidad se transformará en un testimonio para vuestros admiradores, que sentirán mayor pasión por vuestro equipo. Haced que vuestro juego y la vida que lleváis sean un ejemplo y un estÃmulo para que los jóvenes obren cada vez mejor, con empeño, coherencia y lealtad. Espero que os aprecien y os estimen como profesionales, y que seáis testigos creÃbles de rectitud, amistad, y humanidad.
Al tiempo que os deseo un feliz año nuevo a la luz de la fe cristiana, la cual os sostendrá en vuestros partidos y en vuestra vida personal y familiar, os imparto con mucho gusto mi bendición, que extiendo a todos vuestros seres queridos.
© Copyright 2008. BIBLIOTECA ELECTRÓNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOSâ„¢. La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- está protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben parámetros para su uso. Hecho el depósito legal.