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Ordo Paenitintiae, Introducci贸n al Ritual de la Penitencia
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Introducci贸n al Ritual de la Penitencia
Observaciones previas (Praenotanda)

Introducci贸n de la edici贸n t铆pica del Ordo Paenitintiae

I. EL MISTERIO DE LA RECONCILIACI脫N EN LA HISTORIA DE LA SALVACI脫N

1. El Padre manifest贸 su misericordia reconciliando consigo por Cristo todos los seres, los del cielo y de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.1 El Hijo de Dios, hecho hombre, convivi贸 entre los hombres para liberarlos de la esclavitud del pecado2 y llamarlos desde las tinieblas a su luz admirable.3 Por ello inici贸 su misi贸n en la tierra predicando penitencia y diciendo: 芦Convert铆os y creed en el Evangelio.禄4

Esta llamada a la penitencia, que ya resonaba insistentemente en la predicaci贸n de los profetas, fue la que prepar贸 el coraz贸n de los hombres al advenimiento del Reino de Dios por la palabra de Juan el Bautista que vino 芦a predicar que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados禄.5

Jes煤s, por su parte, no s贸lo exhort贸 a los hombres a la penitencia, para que, abandonando la vida de pecado se convirtieran de todo coraz贸n a Dios,6 sino que acogi贸 a los pecadores para reconciliarlos con el Padre.7 Adem谩s, como signo de que tenia poder de perdonar los pecados, cur贸 a los enfermos de sus dolencias.8 Finalmente, 茅l mismo 芦fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificaci贸n禄.9 Por eso, en la misma noche en que iba a ser entregado, al iniciar su pasi贸n salvadora,10 instituy贸 el sacrificio de la Nueva Alianza en su sangre derramada para el perd贸n de los pecados11 y, despu茅s de su resurrecci贸n, envi贸 el Esp铆ritu Santo a los Ap贸stoles para que tuvieran la potestad de perdonar o retener los pecados12 y recibieran la misi贸n de predicar en su nombre la conversi贸n y el perd贸n de los pecados a todos los pueblos.13

Pedro, fiel al mandato del Se帽or que le hab铆a dicho: 芦Te dar茅 las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedar谩 atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedar谩 desatado en el cielo禄,14 proclam贸 el d铆a de Pentecost茅s un bautismo para la remisi贸n de los pecados: 芦Convert铆os y bautizaos todos en nombre de Jesucristo, para que se os perdonen los pecados.禄15 Desde entonces la Iglesia nunca ha dejado ni de exhortar a los hombres a la conversi贸n, para que, abandonando el pecado, se conviertan a Dios, ni de significar, por medio de la celebraci贸n de la penitencia, la victoria de Cristo sobre el pecado.

2. Esta victoria sobre el pecado la manifiesta la Iglesia, en primer lugar, por medio del sacramento del bautismo; en 茅l nuestra vieja condici贸n es crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores y quedando nosotros libres de la esclavitud del pecado, resucitamos con Cristo para vivir para Dios.16 Por ello confiesa la Iglesia su fe al proclamar en el S铆mbolo: 芦Confieso que hay un solo bautismo para el perd贸n de los pecados.禄

En el sacrificio de la misa se hace nuevamente presente la pasi贸n de Cristo y la Iglesia ofrece nuevamente a Dios, por la salvaci贸n de todo el mundo, el Cuerpo que fue entregado por nosotros y la Sangre derramada para el perd贸n de los pecados. En la Eucarist铆a, en efecto, Cristo est谩 presente y se ofrece corno 芦v铆ctima por cuya inmolaci贸n Dios quiso devolvernos su amistad禄,17 para que por medio de este sacrificio 芦el Esp铆ritu Santo nos congregue en la unidad禄.18

Pero adem谩s nuestro Salvador Jesucristo instituy贸 en su Iglesia el sacramento de la penitencia al dar a los Ap贸stoles y a sus sucesores el poder de perdonar los pecados; as铆 los fieles que caen en el pecado despu茅s del bautismo, renovada la gracia, se reconcilien con Dios,19 La Iglesia, en efecto, 芦posee el agua y las l谩grimas, es decir, el agua del bautismo y las l谩grimas de la penitencia禄.20

II. LA RECONCILIACI脫N DE LOS PENITENTES EN LA VIDA DE LA IGLESIA

La Iglesia es santa y, al mismo tiempo, est谩 siempre necesitada de purificaci贸n.

3. Cristo 芦am贸 a su Iglesia y se entreg贸 a s铆 mismo por ella, para consagrarla禄,21 y la tom贸 como esposa;22 la enriquece con sus propios dones divinos, haciendo de ella su propio cuerpo y su plenitud,23 y por medio de ella comunica a todos los hombres la verdad y la gracia.

Pero los miembros de la Iglesia est谩n sometidos a la tentaci贸n y con frecuencia caen miserablemente en el pecado. Por eso, 芦mientras Cristo, 鈥渟anto, inocente, sin mancha鈥�,24 no conoci贸 el pecado,25 sino que vino a expiar s贸lo los pecados del pueblo,26 la Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa al mismo tiempo que necesitada de purificaci贸n constante, busca sin cesar la penitencia y la renovaci贸n禄.27

La penitencia en la vida y en la liturgia de la Iglesia

4. Esta constante vida penitencial el pueblo de Dios la vive y la lleva a plenitud de m煤ltiples y variadas maneras. La Iglesia, cuando comparte los padecimientos de Cristo28 y se ejercita en las obras de misericordia y caridad,29 va convirti茅ndose cada d铆a m谩s al Evangelio de Jesucristo y se hace as铆, en el mundo, signo de conversi贸n a Dios. Esto la Iglesia lo realiza en su vida y lo celebra en su liturgia, siempre que los fieles se confiesan pecadores e imploran el perd贸n de Dios y c铆e sus hermanos, como acontece en las celebraciones penitenciales, en la proclamaci贸n de la palabra de Dios, en la oraci贸n y en los aspectos penitenciales de la celebraci贸n eucar铆stica.30

Pero en el sacramento de la penitencia los fieles 芦obtienen el perd贸n de la ofensa hecha a Dios por la misericordia de 茅ste y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que, pecando, ofendieron, la cual, con caridad, con ejemplos y con oraciones, los ayuda a su conversi贸n禄.31

Reconciliaci贸n con Dios y con la Iglesia

5. Porque el pecado es una ofensa hecha o Dios, que rompe nuestra amistad con 茅l, la penitencia.芦tiene como t茅rmino el amor y el abandono en el Se帽or禄.32 El pecador, por tanto, movido por la gracia del Dios misericordioso, se pone en camino de conversi贸n, retorna al Padre, que: 芦nos am贸 primero禄,33 y a Cristo, que se entreg贸 por nosotros.34, y al Esp铆ritu Santo, que ha sido derramado copiosamente en nosotros.35

Mas a煤n: 芦Por arcanos y misteriosos designios de Dios, los hombres est谩n vinculados entre s铆 por lazos sobrenaturales, de suerte que el pecado de uno da帽a a los dem谩s, de la misma forma que la santidad de uno beneficia a los otros禄 36, por ello la penitencia lleva consigo siempre una reconciliaci贸n a los dem谩s, de la misma forma que la santidad de uno beneficia a quienes el propio pecado perjudica.

Adem谩s, hay que tener presente que los hombres, con frecuencia, cometen la injusticia conjuntamente. Del mismo modo, se ayudan mutuamente cuando hacen penitencia, para que, liberados del pecado por la gracia de Cristo, unidos a todos los hombres de buena voluntad, trabajen en el mundo por el progreso de la justicia y de la paz.

El sacramento de la penitencia y sus partes

6. El disc铆pulo de Cristo que, despu茅s del pecado, movido por el Esp铆ritu Santo acude al sacramento de la penitencia, ante todo debe convertirse de todo coraz贸n a Dios. Esta 铆ntima conversi贸n del coraz贸n, que incluye la contrici贸n del pecado y el prop贸sito de una vida nueva, se expresa por la confesi贸n hecha a la iglesia, por la adecuada satisfacci贸n y por el cambio de vida Dios concede la remisi贸n de los pecados por medio de la Iglesia, a trav茅s del ministerio de los sacerdotes.37

a) Contrici贸n

Entre los actos del penitente ocupa el primer lugar la contrici贸n, 芦que es un dolor del alma y un detestar el pecado cometido, con prop贸sito de no pecar en adelante禄.38 En efecto, 芦al reino de Cristo se puede llegar solamente por la met谩noia, es decir, por esta 铆ntima y total transformaci贸n y renovaci贸n de todo el hombre -de todo su sentir, juzgar y disponer que se lleva a cabo en 茅l a la luz de la santidad y caridad de Dios, santidad y caridad que, en el Hijo, se nos han manifestado y comunicado con plenitud禄.39 De esta contrici贸n del coraz贸n depende la verdad de la penitencia. As铆, pues, la conversi贸n debe penetrar en lo m谩s 铆ntimo del hombre para que le ilumine cada d铆a m谩s plenamente y lo vaya conformando cada vez m谩s a Cristo.

b) Confesi贸n

La confesi贸n de las culpas, que nace del verdadero conocimiento de si mismo ante Dios y de la contrici贸n de los propios pecados, es parte del sacramento de la penitencia. Este examen interior del propio coraz贸n y la acusaci贸n externa deben hacerse a la luz de la misericordia divina. La confesi贸n, por parte del penitente, exige la voluntad de abrir su coraz贸n al ministro de Dios; y por parte del ministro, un juicio espiritual mediante el cual, como representante de Cristo y en virtud del poder de las llaves, pronuncia la sentencia de absoluci贸n o retenci贸n de los pecados.40

c) Satisfacci贸n

La verdadera conversi贸n se realiza con la satisfacci贸n por los pecados, el cambio de vida y la reparaci贸n de los da帽os.41 EI objeto y cuant铆a de la satisfacci贸n debe acomodarse a cada penitente, para que as铆 cada uno repare el orden que destruy贸 y sea curado con una medicina opuesta a la enfermedad que le afligi贸. Conviene, pues, que la pena impuesta sea realmente remedio del pecado cometido y, de alg煤n modo, renueve la vida. As铆 el penitente, 芦olvid谩ndose de lo que queda atr谩s禄,42 se injerta de nuevo en el misterio de la salvaci贸n y se encamina de nuevo hacia los bienes futuros.

d) Absoluci贸n

Al pecador que manifiesta su conversi贸n al ministro de la Iglesia en la confesi贸n sacramental, Dios le concede su perd贸n por medio del signo de la absoluci贸n y as铆 el sacramento de la penitencia alcanza su plenitud. En efecto, de acuerdo con el plan de Dios, seg煤n el cual la humanidad y la bondad del Salvador se han hecho visibles al hombre43, Dios quiere salvarnos y restaurar su alianza con nosotros por medio de signos visibles.

As铆, por medio del sacramento de la penitencia, el Padre acoge al hijo que retorna a 茅l, Cristo toma sobre sus hombros a la oveja perdida y la conduce nuevamente al redil y el Esp铆ritu Santo ;vuelve a santificar su templo o habita en 茅l con mayor plenitud; todo ello se manifiesta al participar de nuevo, o con m谩s fervor que antes, en la mesa del Se帽or, con lo cual estalla un gran gozo en el convite de la Iglesia de Dios por la vuelta del hijo desde lejanas tierras.44

Necesidad y utilidad de este sacramento

7. De la misma manera que las heridas del pecado son diversas y variadas, tanto en la vida de cada uno de los fieles como de la. comunidad, as铆 tambi茅n es diverso el remedio que nos aporta la penitencia. A aquellos que por el pecado grave se separaron de la comuni贸n con el amor de Dios, el sacramento de la penitencia les devuelve la vida que perdieron. A quienes caen en pecados veniales, experimentando cotidianamente su debilidad, la repetida celebraci贸n de la penitencia les restaura las fuerzas, para que puedan alcanzar la plena libertad de los hijos de Dios.

a) Para recibir fructuosamente el remedio que nos aporta el sacramento de la penitencia, seg煤n la disposici贸n del Dios misericordioso, el fiel debe confesar al sacerdote todos y cada uno de los pecados graves que recuerde despu茅s de haber examinado su conciencia.45

b) Adem谩s el uso frecuente y cuidadoso de este sacramento es tambi茅n muy 煤til en relaci贸n con los pecados veniales. En efecto, no se trata de una mera repetici贸n ritual ni de un cierto ejercicio psicol贸gico, sino de sin constante empe帽o en perfeccionar la gracia del bautismo, que hace que de tal forma nos vayamos conformando continuamente a la muerte de Cristo, que llegue a manifestarse tambi茅n en nosotros la vida de Jes煤s.46 En estas confesiones los fieles deben esforzarse principalmente para que, al acusar sus propias culpas veniales, se vayan conformando m谩s y m谩s a Cristo y sean cada vez m谩s d贸ciles a la voz del Esp铆ritu.

Pero para que este sacramento llegue a ser realmente fructuoso en los fieles es necesario que arraigue en la vida entera de los cristianos y los impulse a una entrega cada vez m谩s fiel al servicio de Dios y de los hermanos.

La celebraci贸n de este sacramento es siempre una acci贸n en la que la Iglesia proclama su fe, da gracias a Dios por la libertad con que Cristo nos liber贸47 y ofrece su vida corno sacrificio espiritual en alabanza de la gloria de Dios y sale al encuentro de Cristo que se acerca.

III. LOS OFICIOS Y MINISTERIOS EN LA RECONCILIACI脫N DE LOS PENITENTES

Funci贸n de la comunidad en la celebraci贸n de la penitencia

8. Toda la Iglesia, como pueblo sacerdotal, act煤a de diversas maneras al ejercer la tarea de reconciliaci贸n que le ha sido confiada por Dios. No s贸lo llama a la penitencia por la predicaci贸n de la palabra de Dios, sino que tambi茅n intercede por los pecadores y ayuda al penitente con atenci贸n v solicitud maternal, para que reconozca y confiese sus pecados, y as铆 alcance la misericordia de Dios, ya que s贸lo 茅l puede perdonar los pecados. Pero, adem谩s la misma Iglesia ha sido constituida instrumento de conversi贸n y absoluci贸n del penitente por el ministerio entregado por Cristo a los Ap贸stoles y a sus sucesores.48

El ministro del sacramento de la penitencia

9. a) La Iglesia ejerce el ministerio del sacramento de la penitencia por los Obispos y presb铆teros, quienes llaman a los fieles a la conversi贸n por la predicaci贸n de la palabra de Dios y atestiguan e imparten a 茅stos el perd贸n de los pecados en nombre de Cristo y con la fuerza del Espirito Santo.

Los presb铆teros, en el ejercicio de este ministerio, act煤an en comuni贸n con el Obispo y participan de la potestad y funci贸n de quien es el moderador de la disciplina penitencial.49

b) El ministro competente para el sacramento de la penitencia es el sacerdote que, seg煤n lo establecido en los c谩nones 967- 975 del C贸digo de Derecho Can贸nico, tiene facultad de absolver. Sin embargo, todos los sacerdotes, aunque no est茅n autorizados para confesar, pueden absolver v谩lidamente y l铆citamente a cualquiera de los penitentes que se encuentren en peligro de muerte.

Sobre el ejercicio pastoral de este ministerio

10. a) Para que el confesor pueda cumplir su ministerio con rectitud y fidelidad, aprenda a conocer las enfermedades de las almas y a aportarles los remedios adecuados; procure ejercitar sabiamente la funci贸n de juez y, por medio de un estudio asiduo, bajo la gu铆a del Magisterio de la Iglesia, y, sobre todo, por medio de la oraci贸n, adquiera aquella ciencia y prudencia necesarias para este ministerio. El discernimiento del esp铆ritu es, ciertamente, un conocimiento intimo de la acci贸n de Dios en el coraz贸n de los hombres, un don del Esp铆ritu Santo y un fruto de la caridad.50

b) El confesor mu茅strese siempre dispuesto a confesar a los fieles cuando estos lo piden razonablemente.51

c) Al acoger al pecador penitente y guiarle hacia la luz de la verdad cumple su funci贸n paternal, revelando el coraz贸n del Padre a los hombres y reproduciendo la imagen de Cristo Pastor. Recuerde, por consiguiente, que le ha sido confiado el ministerio de Cristo, que para salvar a los hombres llev贸 a cabo misericordiosamente la obra de redenci贸n y con su poder est谩 presente en los sacramentos.52

d) El confesor, sabiendo que ha conocido los secretos de la conciencia de su hermano como ministro de Dios, est谩 obligado a guardar rigurosamente el secreto sacramental por raz贸n de su oficio.

El penitente

11. Son important铆simas las acciones con que el fiel penitente participa en el sacramento.

Cuando debidamente preparado se acerca. a este saludable remedio instituido por Cristo y confiesa sus pecados, sus actos forman parte del mismo sacramento, que alcanza su plena realizaci贸n con las palabras de la absoluci贸n, pronunciadas por el ministro en nombre de Cristo.

As铆, el fiel que experimenta y proclama la misericordia de Dios en su vida, celebra junto con el sacerdote la liturgia de la Iglesia, que se renueva continuamente.

IV. LA CELEBRACI脫N DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

Lugar de la celebraci贸n

12. El sacramento de la penitencia normalmente se celebra, a no ser que intervenga una causa justa, en una iglesia u oratorio.

Por lo que se refiere a la sedo para o铆r confesiones, la Conferencia de tos Obispos de normas, asegurando en todo caso que existan siempre en lugar patente confesionarios provistos de rejillas entre el penitente y el confesor, que puedan utilizar libremente los que as铆 lo deseen.

No se deben o铆r confesiones fuera del confesionario, si no es por justa causa.53

Tiempo de la celebraci贸n

13. La reconciliaci贸n de los penitentes puede celebrarse en cualquier tiempo y d铆a. Sin embargo, es conveniente que los fieles conozcan el d铆a y la hora en que esta disponible el sacerdote para ejercer este ministerio. Acost煤mbrese a los fieles para que acudan a recibir el sacramento de la penitencia fuera de la celebraci贸n de la misa, principalmente en horas establecidas.54

El tiempo de Cuaresma es el m谩s apropiado para celebrar el sacramento de la penitencia, pues ya en el d铆a de la Ceniza resuena una invitaci贸n solemne ante el pueblo de Dios: 鈥淐onvert铆os y creed el Evangelio.鈥� Es conveniente, por tanto que durante la Cuaresma se organicen con frecuencia celebraciones penitenciales para que se ofrezca a los fieles la ocasi贸n de reconciliarse con Dios y con los hermanos y de celebrar con un coraz贸n renovado el misterio pascual en el Triduo sacro.

Vestiduras lit煤rgicas

14. En lo que hace referencia a las vestiduras lit煤rgicas en la celebraci贸n de la penitencia, obs茅rvense las normas establecidas por los Ordinarios de lugar.

A) Rito Para Reconciliar a un Solo Penitente

Preparaci贸n del sacerdote y del penitente

15. El sacerdote y el penitente prep谩rense a la celebraci贸n del sacramento ante todo con la oraci贸n. El sacerdote invoque el Esp铆ritu Santo para recibir su luz y caridad; el penitente compare su vida con el ejemplo y los mandamientos de Cristo y pida a Dios el perd贸n de sus pecados.

Acogida del penitente

16. El sacerdote acoge al penitente con caridad fraternal y, si es oportuno, sal煤dele con palabras de afecto. Despu茅s el penitente hace el signo de la cruz, diciendo; 芦En el nombre del Padre y del Hijo y del Esp铆ritu Santo. Am茅n.禄 El sacerdote puede hacerlo al mismo tiempo. Despu茅s el sacerdote le invita con una breve f贸rmula a la confianza en Dios. Si el penitente es desconocido por el confesor, aqu茅l indicar谩 oportunamente su situaci贸n y tambi茅n el tiempo de la 煤ltima confesi贸n, sus dificultades para llevar una vida cristiana y otras circunstancias cuyo conocimiento sea 煤til al confesor para ejercer su ministerio.

Lectura de la palabra de Dios

17. Entonces el sacerdote, o el mismo penitente, lee, si parece oportuno, un texto de la Sagrada Escritura; esta lectura puede hacerse tambi茅n en la preparaci贸n del sacramento. Por la palabra de Dios el cristiano es iluminado en el conocimiento de sus pecados y es llamado a la conversi贸n y a la confianza en la misericordia de Dios.

Confesi贸n de los pecados y aceptaci贸n de la satisfacci贸n

18. Despu茅s el penitente confiesa sus pecados, empezando, donde sea costumbre, con la f贸rmula de la confesi贸n general: 芦Yo confieso...禄 El sacerdote, si es necesario, le ayudar谩 a hacer una confesi贸n 铆ntegra, adem谩s le exhortar谩 para que se arrepienta sinceramente de las ofensas cometidas contra Dios; por fin le ofrecer谩 oportunos consejos para empezar una nueva vida y, si fuere necesario, le instruir谩 acerca de los deberes de la vida cristiana.

Si el penitente hubiese sido responsable de da帽o o esc谩ndalo, ay煤dele a tomar la decisi贸n de repararlos convenientemente.

Despu茅s el sacerdote impone al penitente una satisfacci贸n que no s贸lo sirva de expiaci贸n de sus pecados, sino que sea tambi茅n ayuda para la vida nueva y medicina para su enfermedad; procure, por tanto, que esta satisfacci贸n est茅 acomodada, en la medida de lo posible, a la gravedad y naturaleza de los pecados. Dicha satisfacci贸n es oportuno realizarla por medio de la oraci贸n, de la abnegaci贸n y, sobre todo, del servicio al pr贸jimo y por las obras de misericordia, con las cuales se pone de manifiesto c贸mo el pecado y su perd贸n revisten tambi茅n una dimensi贸n social.

Oraci贸n del penitente y absoluci贸n del sacerdote

19. Despu茅s el penitente manifiesta su contrici贸n y el prop贸sito de una vida nueva por medio de alguna f贸rmula de oraci贸n, con la que implora el perd贸n de Dios Padre. Es conveniente que esta plegaria est茅 compuesta con palabras de la Sagrada Escritura.

El sacerdote, despu茅s que el penitente ha terminado su oraci贸n, extendiendo sus dos manos, al menos la derecha, sobre la cabeza del penitente, dice la absoluci贸n, cuya parte esencial son las palabras; 芦YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESP脥RITU SANTO.禄 El sacerdote, mientras dice estas 煤ltimas palabras, hace la se帽al de la cruz sobre el penitente. La f贸rmula de la absoluci贸n significa c贸mo la reconciliaci贸n del penitente tiene su origen en la misericordia de Dios Padre; muestra el nexo entre la reconciliaci贸n del pecador y el misterio pascual de Cristo; subraya la intervenci贸n del Esp铆ritu Santo en el perd贸n de los pecados; y, por 煤ltimo, ilumina el aspecto eclesial del sacramento, ya que la reconciliaci贸n Con Dios se pide y se otorga por el ministerio de la Iglesia.

Acci贸n de gracias y despedida del penitente

20. Una vez recibido el perd贸n de los pecados, el penitente proclama la misericordia de Dios y le da gracias con una breve aclamaci贸n tomada de la Sagrada Escritura; despu茅s el sacerdote lo despide en la paz del Se帽or.

El penitente ha de continuar y manifestar su conversi贸n, reformando su vida seg煤n el Evangelio de Cristo y con un amor a Dios cada vez m谩s generoso porque 芦el amor cubre la multitud de los pecados禄.55

Rito breve

21. Cuando la necesidad pastora! lo aconseje, el sacerdote puede omitir o abreviar algunas partes del rito; sin embargo, siempre ha de mantenerse 铆ntegramente: la confesi贸n de los pecados y la aceptaci贸n de la satisfacci贸n, la invitaci贸n a la contrici贸n, la f贸rmula de la absoluci贸n y la f贸rmula de despedida. En inminente peligro de muerte, es suficiente que el sacerdote diga las palabras esenciales de la f贸rmula de la absoluci贸n, a saber: 芦YO TE ABSUELVO DE TUS PECADOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESP脥RITU SANTO.禄

B) Rito Para Reconciliar a Varios Penitentes con Confesi贸n y Absoluci贸n Individual

22. Cuando se re煤nen muchos penitentes a la vez para obtener la reconciliaci贸n sacramental, es conveniente que se preparen a la misma con la celebraci贸n de la palabra de Dios.

Pueden tambi茅n participar en esta celebraci贸n aquellos fieles que en otro momento recibir谩n el sacramento.

La celebraci贸n com煤n manifiesta m谩s claramente la naturaleza eclesial de la penitencia, ya que los fieles oyen juntos la palabra de Dios, la cual al proclamar la misericordia divina, les invita a la conversi贸n; juntos, tambi茅n examinan su vida a la luz de la misma palabra de Dios y se ayudan mutuamente con la Oraci贸n. Despu茅s que cada uno ha confesado sus pecados y recibido la absoluci贸n, todos a la vez alaban a Dios por las maravillas que ha realizado en favor del pueblo que adquiri贸 para s铆 con la sangre de su Hijo.

Si es preciso, est茅n dispuestos varios sacerdotes, para que, en lugares apropiados, puedan o铆r y reconciliar a cada uno de los fieles.

Ritos iniciales

23. Una vez reunidos los fieles, se canta si parece oportuno, un canto adecuado. Despu茅s, el sacerdote saluda a los fieles y 茅l mismo, u otro ministro los introduce, si parece oportuno, con breves palabras, en la celebraci贸n y les da las indicaciones pr谩cticas sobre el orden que se va a seguir en la misma. A continuaci贸n, invita a todos a orar, y, despu茅s de un momento de silencio dice la oraci贸n.

Celebraci贸n de la palabra de Dios

24. Es conveniente que el sacramento de la penitencia empiece con la lectura de la palabra. Por ella Dios nos llama a la penitencia y conduce a la verdadera conversi贸n del coraz贸n.

Puede elegirse una o m谩s lecturas. Si se escogen varias, interc谩lese un salmo u otro canto apropiado o un espacio de silencio, para profundizar m谩s la palabra de Dios y facilitar el asentimiento del coraz贸n. Si s贸lo se hace una lectura, es conveniente que se tome del Evangelio.

El铆janse principalmente lecturas por las cuales:

a) Dios llama a los hombres a la conversi贸n y a una mayor semejanza con Cristo.

b) Se propone el misterio de la reconciliaci贸n por la muerte y resurrecci贸n de Cristo y tambi茅n como don del Espirito Santo.

c) Se manifiesta el juicio de Dios sobre el bien y el mal en la vida de los hombres, para iluminar y examinar la conciencia.

25. La homil铆a, a partir del texto de la Escritura, ha de ayudar a los penitentes al examen de conciencia, a la aversi贸n del pecado y a la conversi贸n a Dios. As铆 mismo debe recordar a los fieles que el pecado es una acci贸n contra Dios, contra la comunidad y el pr贸jimo, y tambi茅n contra el mismo pecador. Por tanto, oportunamente se pondr谩n en relieve:

a) La infinita misericordia de Dios, que es mayor que todas nuestras iniquidades y por la cual siempre, una y otra vez, 茅l nos vuelve a llamar a s铆.

b) La necesidad de la penitencia interna, por la que sinceramente nos disponemos a reparar los da帽os del pecado.

c) El aspecto social de la gracia y del pecado, puesto que los actos individuales repercuten de alguna manera en todo el cuerpo de la Iglesia.

d) La necesidad de nuestra satisfacci贸n, que recibe toda su fuerza de la satisfacci贸n de Cristo, y exige en primer lugar, adem谩s de las obras penitenciales, el ejercicio del verdadero amor de Dios y del pr贸jimo.

26. Terminada la homil铆a, gu谩rdese un tiempo suficiente de silencio para examinar la conciencia y suscitar una verdadera contrici贸n de los pecados. El mismo presb铆tero, o un di谩cono u otro ministro, puede ayudar a los fieles con breves f贸rmulas o con una plegaria lit谩nica, teniendo en cuenta tu condici贸n, edad, etc.

Si parece oportuno, este examen de conciencia y exhortaci贸n a la contrici贸n puede sustituir a la homil铆a; pero, en tal caso, se debe tomar claramente como punto de partida el texto de la Sagrada Escritura le铆do anteriormente.

Rito de la reconciliaci贸n

27. Despu茅s, a invitaci贸n del di谩cono u otro ministro, todos se arrodillan o se inclinan y dicen una f贸rmula de confesi贸n general (por ejemplo, 芦Yo confieso鈥β�.); a continuaci贸n, de pie, recitan, si se cree oportuno, una oraci贸n lit谩nica o entonan un c谩ntico adecuado que expresa su condici贸n de pecadores, la contrici贸n del coraz贸n, la petici贸n del perd贸n y tambi茅n la confianza en la misericordia de Dios. Al final se dice la oraci贸n dominical, que nunca deber谩 omitirse.

28. Dicha la oraci贸n dominical, los sacerdote, se dirigen al lugar determinado para o铆r las confesiones. Los penitentes que desean hacer la confesi贸n de sus pecados se acercan al sacerdote que han elegido, y despu茅s de aceptar la debida satisfacci贸n, son absueltos por 茅l con la f贸rmula para reconciliar a un solo penitente.

29. Una vez terminadas las confesiones, los sacerdotes vuelven al presbiterio. El que preside la celebraci贸n invita a todos a la acci贸n de gracias, con la que los fieles proclaman la misericordia de Dios. Lo cual puede hacerse con un salmo o un himno o una plegaria lit谩nica. Finalmente, el sacerdote concluye la celebraci贸n con una oraci贸n de alabanza a Dios por la gran caridad con la que nos ha amado.

Despedida del pueblo

30. Acabada la acci贸n de gracias, el sacerdote bendice a los fieles. Despu茅s el di谩cono o el mismo sacerdote despide a la asamblea.

C) Rito Para Reconciliar a Muchos Penitentes con Confesi贸n y Absoluci贸n General

Disciplina de la absoluci贸n general

31 La confesi贸n individual e integra y la absoluci贸n constituyen el 煤nico modo ordinario con el que un fiel consciente de que est谩 en pecado grave se reconcilia con Dios y la Iglesia; s贸lo una imposibilidad f铆sica o moral excusa de este modo de confesi贸n, en cuyo caso la reconciliaci贸n se puede tener tambi茅n por otros medios.

No puede darse la absoluci贸n a varios penitentes a la vez sin previa confesi贸n individual con car谩cter general, a no ser que:

a) amenace un peligro de muerte y el sacerdote o los sacerdotes no tengan tiempo para o铆r la confesi贸n de cada penitente;

b) haya una grave necesidad, es decir, cuando, dado el n煤mero de penitentes, no hay suficientes confesores para o铆r con el conveniente sosiego (rite) las confesiones de cada uno en un tiempo razonable, de tal manera que los penitentes se vean obligados, sin culpa por su parte, a quedar privados por un notable tiempo (diu) de la gracia sacramental o la sagrada comuni贸n; pero no se considera suficiente necesidad cuando no se puede disponer de confesores a causa s贸lo de una gran concurrencia de penitentes, como podr铆a darse en una fiesta grande o una peregrinaci贸n.56

32. Corresponde al Obispo diocesano juzgar si se dan las condiciones requeridas antes expuestas (cf. n煤m. 31), el cual, teniendo en cuenta los criterios acordados con los dem谩s miembros de la Conferencia de los Obispos puede determinar los casos en los que se verifica esta necesidad.57

33. Para que un fiel reciba v谩lidamente la absoluci贸n sacramental dada a varios a la vez, se requiere no s贸lo que est茅 debidamente dispuesto, sino que se preponga a la vez hacer en su debido tiempo confesi贸n individual de todos los pecados graves que en las presentes circunstancias no ha pedido confesar de este modo.

En la medida de lo posible, tambi茅n al ser recibida la absoluci贸n general, instr煤yase a los fieles sobre los requisitos antes expresados y exh贸rtese antes de la absoluci贸n general, aun en peligro de muerte si hay tiempo, a que cada uno haga un acto de contrici贸n.58

34. Aquellos a quienes se les han perdonado pecados graves con una absoluci贸n com煤n acudan a la confesi贸n individual lo antes posible, en cuanto tengan ocasi贸n, antes de recibir otra absoluci贸n general, a no ser que una justa causa se lo impida. En todo caso est谩n obligados a acudir al confesor dentro de un a帽o, a no ser que los obstaculice una imposibilidad moral. Ya que tambi茅n para ellos sigue en vigor el precepto por el cual todo cristiano debe confesar a un sacerdote individualmente, al menos una vez al a帽o, todos sus pecados, se entiende graves, que no hubiese confesado en particular.59

Rito de la absoluci贸n general

35. Para reconciliar a los penitentes con la confesi贸n y absoluci贸n general en los casos prescritos por el derecho, se procede de la misma forma antes citada para la reconciliaci贸n de muchos penitentes con la confesi贸n y absoluci贸n individual, cambiando solamente lo que sigue:

a) Despu茅s de la homil铆a, o dentro de la misma, advi茅rtase a los fieles que quieran beneficiarse de la absoluci贸n general que se dispongan debidamente, es decir, que cada uno se arrepienta de sus pecados., est茅 dispuesto a enmendarse de ellos, determine reparar los esc谩ndalos y da帽os que hubiese ocasionado, y al mismo tiempo proponga confesar individualmente a su debido tiempo los pecados graves, que en las presentes circunstancias no ha podido confesar;60 adem谩s prop贸ngase una satisfacci贸n que todos deber谩n de cumplir, a la que, si quisieran, podr谩n a帽adir alguna otra.

b) Despu茅s el di谩cono, u otro ministro, o el mismo sacerdote, invita a los penitentes que deseen recibir la absoluci贸n a manifestar abiertamente, mediante alg煤n signo externo, que quieren recibir dicha absoluci贸n (por ejemplo, inclinando la cabeza, o arrodill谩ndose, o por medio de otro signo conforme a las normas establecidas por las Conferencias Episcopales), diciendo todos juntos la f贸rmula de la confesi贸n general (por ejemplo, 芦Yo confieso鈥β�). Despu茅s puede recitarse una plegaria lit谩nica o entonar un c谩ntico penitencial, y todos juntos dicen o cantan la oraci贸n dominical, como se ha dicho antes en el n煤mero 27.

c) Entonces el sacerdote recita la invocaci贸n por la que se pide la gracia del Esp铆ritu Santo para el perd贸n de los pecados, se proclama la victoria sobre el pecado por la muerte y resurrecci贸n de Cristo, y se da la absoluci贸n sacramental a los penitentes.

d) Finalmente, el sacerdote invita a la acci贸n de gracias, como se ha dicho antes en el n煤mero 29, y, omitida la oraci贸n de conclusi贸n, seguidamente bendice al pueblo y lo despide.

V. LAS CELEBRACIONES PENITENCIALES

脥ndole y estructura

36. Las celebraciones penitenciales son reuniones del pueblo de Dios para o铆r la palabra de Dios, por la cual se invita a la conversi贸n y a la renovaci贸n de vida y se proclama, adem谩s, nuestra liberaci贸n del pecado por la muerte y resurrecci贸n de Cristo. Su estructura es la que se acostumbra a observar en las celebraciones de la palabra de Dios,61 y que se propone en el 芦Rito para reconciliar a varios penitentes禄.

Por tanto, es conveniente que despu茅s del rito inicial (canto, salutaci贸n y oraci贸n) se proclamen una o m谩s lecturas -intercalando cantos o salmos, o momentos de silencio- y que en la homil铆a se expliquen y apliquen a los fieles reunidos. No hay inconveniente en que, antes o despu茅s de las lecturas de la Escritura, se lea alg煤n fragmento de los Padres o escritores que realmente ayuden a la comunidad y a los individuos al verdadero conocimiento del pecado y a la verdadera contrici贸n del coraz贸n, es decir, a lograr la conversi贸n.

Despu茅s de la homil铆a y la meditaci贸n de la palabra de Dios, es conveniente que la asamblea de los fieles ore formando un solo coraz贸n y una sola voz mediante alguna plegaria lit谩nica u otro medio apto para promover la participaci贸n de los fieles. Finalmente, se dice siempre la oraci贸n dominical para que Dios, nuestro Padre, 芦perdone nuestras ofensas., como tambi茅n nosotros perdonamos a los que nos ofenden... y nos libre del mal禄. El sacerdote o el ministro que preside la reuni贸n, concluye con la oraci贸n y la despedida del pueblo.

Utilidad e importancia

37. T茅ngase cuidado de estas celebraciones no se confundan, en apreciaci贸n de los fieles, con la misma celebraci贸n del sacramento de la penitencia.62 Sin embargo, estas celebraciones penitenciales son muy 煤tiles para promover la conversi贸n y lo purificaci贸n del coraz贸n.63

Las celebraciones penitenciales son muy 煤tiles principalmente:

- para fomentar el esp铆ritu de penitencia en la comunidad cristiana;

- para ayudar la preparaci贸n de la confesi贸n que despu茅s, en momento oportuno puede hacerse en particular;

- para educar a los ni帽os en la formaci贸n gradual de su conciencia del pecado en la vida humana y de la liberaci贸n del pecado por Cristo;

- para ayudar a los catec煤menos a la conversi贸n.

Adem谩s, donde no haya sacerdote a disposici贸n para dar la absoluci贸n sacramental, las celebraciones penitenciales son util铆simas, puesto que ayudan a la contrici贸n perfecta por la caridad, por la cual los fieles pueden conseguir la gracia de Dios, con el prop贸sito de recibir el sacramento de la penitencia.64

VI. ADAPTACIONES DEL RITO A LAS DIVERSAS REGIONES Y CIRCUNSTANCIAS

Adaptaciones que pueden hacer las Conferencias Episcopales

38. Compete a las Conferencias Episcopales, en la preparaci贸n de los Rituales particulares, acomodar este Ritual de la penitencia a las necesidades de cada lugar, para que, aprobado por la Sede Apost贸lica se pueda usar.

Compete, por tanto, a las Conferencias Episcopales:

a) Establecer las normas sobre la disciplina del sacramento de la penitencia, especialmente en lo que hace referencia al ministerio de los sacerdotes.

b) Determinar normas concretas en cuanto a la sede para la ordinaria celebraci贸n del sacramento de la penitencia (cf. n煤m. 31) y en cuanto a les signos de penitencia que han de mostrar los fieles en la absoluci贸n general (cf. n煤m. 35).

c) Preparar las traducciones de los textos para que est茅n realmente adaptados a la 铆ndole y al modo de hablar de cada pueblo, y tambi茅n componer nuevos textos para las oraciones de los fieles o del ministro, conservando 铆ntegra la f贸rmula sacramental.

Competencias de los Obispos

39. Es propio del Obispo diocesano:

a) Moderar la disciplina de la penitencia en su di贸cesis,65 haciendo las oportunas adaptaciones del mismo rito seg煤n las normas propuestas por la Conferencia Episcopal.

b) Determinar, teniendo en cuenta las condiciones establecidas por el derecho (cf. n煤m. 31) y los criterios concordados con los dem谩s miembros de la Conferencia de los Obispos, los casos de necesidad en los que es l铆cito dar la absoluci贸n general.66

Acomodaciones que corresponden al ministro

40. Los presb铆teros, los p谩rrocos especialmente, han de procurar:

a) En la celebraci贸n de la reconciliaci贸n, sea individual o comunitaria, adaptar el rito a las circunstancias concretas de los penitentes, conservando la estructura esencial y la f贸rmula 铆ntegra c铆e la absoluci贸n; as铆, pueden omitir algunas partes, si es preciso por razones pastorales, o ampliar otras, seleccionar los textos de las lecturas o de las oraciones, elegir el lugar m谩s apropiado para la celebraci贸n, seg煤n las normas establecidas por las Conferencias Episcopales, de modo que toda la celebraci贸n sea rica en contenido y fructuosa.

b) Organizar y preparar celebraciones penitenciales algunas veces durante el a帽o, principalmente en tiempo de Cuaresma, ayudados por otros -tambi茅n por los laicos, de tal manera que los textos seleccionados y el orden de la celebraci贸n sean verdaderamente adaptados a las condiciones y circunstancias de la comunidad o reuni贸n (por ejemplo, de ni帽os, de enfermos, etc.).


1

1. Cf. 2Co 5, 18s.; Col 1, 20.

2

Cf. Jn 8, 34- 36.

3

Cf. 1P 2, 9.

4

Mc 1, 15.

5

Mc 1, 4.

6

Cf. Lc 15.

7

Cf. Lc 5, 20.27- 32; 7, 48.

8

Cf. Mt 9, 2- 8.

9

Rm 4, 25.

10

Cf. Missale Romanum, Plegaria eucar铆stica III.

11

Cf. Mt. 26, 28.

12

Cf. Jn 20, 19 23.

13

Cf. Lc. 24, 47.

14

Mt 16, 19.

15

Hch 2, 38; cf. Hch 3, 19.26; 17, 30.

16

Cf. Rom 6, 4- 10.

17

Missale Romanum, Plegaria eucar铆stica III.

18

Ibid., Plegaria eucar铆stica II.

19

Cf.Concilio Tridentino, Sesi贸n XIV. De sacramento Paenitentiae, cap. I: DS 1668 y 1670; can 1: DS 1701.

20

S. AMBROSIO, Ep铆stola 41, 12: PL 16, 1116.

21

Ef 5 25- 26.

22

Cf. Ap 19, 7.

23

Cf. Ef 1, 22- 23; cf. Concilio Vaticano II, Constituci贸n dogm谩tica Lumen gentium, sobre la Iglesia, n煤m. 7.

24

Hb 7, 26.

25

Cf. 2Co 5, 21.

26

Cf. Hb, 2 17.

27

Concilio Vaticano II, Constituci贸n dogm谩tica Lumen gentium, sobre la Iglesia, n煤m. 8.

28

Cf. 1P 4, 13.

29

Cf. 1P 4, 8.

30

Cf. Concilio Tridentino, Sesi贸n XIV, De sacramento Paenitentiae: DS 1638, 1740 y 1743; Sagrado Congregaci贸n de Ritos, Instrucci贸n Eucharisticum mysterium, de 25 de mayo de 1967, n煤m. 35: AAS 59 (1967), pp. 560- 56l; Ordenaci贸n general del Misal Romano, n煤ms. 29, 30 y 56, a, b, g.

31

Concilio Vaticano II, Constituci贸n dogm谩tica Lumen gentium, sobre la Iglesia, n煤m. II.

32

PABLO VI, Constituci贸n apost贸lica Paenitemini, de 17 de febrero de 1966: AAS 58 (1966), p 179; cf. Concilio Vaticano II, Constituci贸n dogm谩tica Lumen gentium, sobre la Iglesia, n煤m. II.

33

1Jn 4, 19.

34

Cf. Ga 2, 20; Ef 5, 25.

35

Cf. Tt 3, 6.

36

PABLO VI, Constituci贸n apost贸lica Indulgentiarum doctrina, de 1 de enero de 1967, n煤m.4: AAS 59 (1967), p. 9; cf. P脥O XII, Enc铆clica Mystici Corporis, de 29 de junio de 1943: AAS 35 (1943), p 213.

37

Cf. Concilio Tridentino, Sesi贸n XIV, De sacramento Paenitentiae, cap. 1: DS 1673- 1675.

38

Ibid., cap. 4: DS 1676.

39

Cf. Hb 1, 2; Col 1, 19 y en otros lugares; Ef 1, 23 y en otros lugares; PABLO VI, Constituci贸n apost贸lica Paenitemini, de 17 de febrero de 1966: AAS 58 (1966), p. 179.

40

Cf. Concilio Tridentino, Sesi贸n XIV, De sacramento Paenitentiae, cap. 5: DS 1679.

41

Cf. ibid, cap. 8: DS 1690- 1692; PABLO VI, Constituci贸n apost贸lica Indulgentiarum doctrina, de 1 de enero de 1967, n煤ms. 2- 3: AAS 59 (1967), pp. 6- 8.

42

Flp 3, 13.

43

Cf. Tt 3, 4- 5.

44

Cf. Lc 15, 7.10. 32.

45

Cf. Concilio Tridentino, Sesi贸n XIV, De sacramento Paenitentiae, c谩ns. 7- 8: DS 1707- 1708.

46

Cf. 2Co 4, 10.

47

Cf. Ga 4, 31.

48

Cf. Mt 18, 18; Jn 20, 23.

49

Cf. Concilio Vaticano II, Constituci贸n dogm谩tica Lumen gentium, sobre la Iglesia, n煤m. 26.

50

Cf. Flp 1, 9- 10.

51

Cf. Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Normas pastorales sobre la absoluci贸n sacramental impartida de modo general, de 16 de junio de 1972, n煤m. XII: AAS 64 (1972), p. 514.

52

Cf. Concilio Vaticano II, Constituci贸n Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia.

53

Cf. C贸digo de Derecho Can贸nico, can. 964.

54

Cf. Sagrada Congregaci贸n de Ritos. Instrucci贸n Eucharisticurn myster隆um, de 25 de mayo de 1967, n煤m. 35: AAS 59 (1967), pp. 560- 561.

55

1P 4, 8.

56

Cf. Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Normas pastorales sobre la absoluci贸n sacramental impartida de modo general, de 16 de mayo de 1972, n煤m. III: AAS 64 (1972), p. 511.

57

Cf. ibid., n煤m. V: AAS 64 (1972), p. 512.

58

Cf. Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Normas pastorales sobre la absoluci贸n sacramental impartida de modo general, de 16 de mayo de 1972, n煤ms. VI y XI: AAS 64 (1972), pp. 5l2- 5l4.

59

Cf. ibid, n煤ms. VII y VIII: AAS 64 (1972), pp. 512- 513.

60

Cf. Ibid, n煤m VI: AAS 64 (1972), p. 512. Cf. ibid, n煤ms. VII y VIII: AAS 64 (1972), pp. 512- 513.

61

Cf. Sagrada Congregaci贸n de Ritos, Instrucci贸n Inter Oecumenici, de 26 de septiembre de 1964, n煤ms. 37- 39: AAS 56 (1964), pp. 110- 111.

62

Cf. Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Normas pastoriles sobre la absoluci贸n sacramental impartida de modo general, de 16 de junio de 1972, n煤m. X: AAS 64 (1972), pp. 513- 514

63

Cf. ibid.

64

Cf. Concilio Tridentino, Sesi贸n XIV, De sacramento Paenitentiae, cap. 4: DS 1677.

65

Cf. Concilio Vaticano II, Constituci贸n dogm谩tica Lumen gentium, sobre la Iglesia, n煤m. 26.

66

Cf. Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Normas pastorales sobre la absoluci贸n sacramental impartida de modo general, de 16 de junio de 1972, n煤m. V: AAS 64 (1972), 1 p. 512.
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