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S.S. Juan Pablo II, Los contornos del misterio pascual
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Los contornos del misterio pascual

Homilía del Papa durante la Misa con los jóvenes en la plaza de San Pedro el Domingo de Ramos en el año Jubilar de la Redención

15 de abril de 1984

Hermanos y hermanas, romanos y peregrinos de diversas naciones:

1. ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!" (Mt 21, 9).

La Iglesia repite palabras de júbilo y de como resonaron en los conducían a Jerusalén, sos se acercaba a la destino mesiánico. La Iglesia vuelve a vivir, en la liturgia del Domfngo de Ramos, esta alegría y esperanza que acorupañaron la llegada de Jesús a Jerusalén. El venía como un peregrino a la fiesta de la Pascua, y caminaba ro deudo de la muchedumbre de los peregrinos. No iba a pie, sino sentado sobre un pollino, para que se cumplieran las palabras del Profeta: "Decid a la hija de Sión: Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de acémila" (ib., v. 5).

Tu rey... Llevaba en sí la herencia auténtica de los reyes de Israel, vinculada al origen davídico. Y llevaba en si la misión real unida al reino de Dios en la tierra. Esta misión tenía que realizarse mediante la cruz. Jesús de Nazaret iba a Jerusalén para su muerte; para una muerte terrible ro deuda de ignominia humana, y más ¿arcana de lo que nadie pudiera pensar en aquella hora.

Sin embargo, en el momento en que Cristo entró en Jerusalén le rodeaba el entusiasmo de la muchedumbre de los peregrinos. Y la Iglesia cada año estas esperanza tal caminos que aquel entusiasmo en la liturgia de hoy, para delinear al fondo, de manera más clara, los contornos del misterio pascual. Comienza hoy la Semana Santa, la Semana de la pasión; de la muerte y resurrec ción de Jesucristo, del linaje de David; do Jesucristo, el Hijo de Dios.

2. En el entusiasmo de los peregrinos que se dirigían a Jerusalén Junto con Cristo, tupieron una parte especial los jóvenes, los niños y los jóvenes.

"Pueri hebraeorum". Esto explica también la especial participación de los jóvenes en la liturgia del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro. Así sucede cada año. Y así es, de manera extroordinaria, ele este Año jubilar de la Redención, en el que el Domingo de Ramos constituye el calmen del Jubileo extraordinario de los Jóvenes.

Alegría, entusiasmo y esperanza en torno a Cristo Rey

Para este Jubileo habéis venido en peregrinación desde diversas partes de Italia, y también de varios países y continentes del globo terrestre. Con vuestra peregrinación juvenil os unís a aquella juventud de Jersalén, siguiendo a Jesús de Nazaret exclamaba: "¡Hosanna al Hijo de David!" «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!. Así expresaba su entusiasmo mesiánico.

3. Este es el entusiasmo por la Persona. Jesucristo no cesa de ser et Ideal, el más perfecto Modelo de humanidad. Los jóvenes miran hacia el, porque juventud significa "necesidad" particular de un modelo de humanidad; de humanidad completa, sencilla y transparente, de huma: nidad "ejemplar". La "necesidad" de tal humanidad es particularmente sentida por los jóvenes, porque a ellos se imponen de manera más acuciante las preguntas: ¿Cómo ha de ser el hombre? ¿Qué tipo de hombre vale la pella ser? ¿Quién he de ser yo, para llenar de un contenidó justo esta humanidad que se me ha dado?

Un modelo perfecto de humanidad. Por eso los jóvenes rodean a Jesueristo en la liturgia del Domingo de: Ramos, para manifestar el entusiasmo que su Persona provoca en las generaciones que se pan sucediendo continuamente. Parecen decir: ¡Hosanna al Hijo de David!

Vale la pena ser hombre, por que Tú has sido hombre. Porque has venido al mundo para dar testimo nio de la verdad. Porque te has he chamediante el amortotalmen te «para los demás". Porque has lle nado la humanidad de contenido sencillo, transparente y auténtico. Tú nos das continuamente respuesta a esas preguntas que acosan al hom bre y sobre todo al hombre joven. Por eso te saludamos, Jesús de Nazaret, que entras en Jerusalén sentado en un pollino. ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

4. La liturgia de la entrada en Jerusalén sigue desarrollándose. En la parte introductoria, rocesional, se sitúa la descripción de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según el Evangelio de San Mateo.

La victoria sobre el pecado del hombre y sobre el pecado del mundo Esta descripción está precedida por la lectura tomada del Profeta Isaías y por otra de la Carta de San Pablo a los Filipenses.

El Apóstol nos introduce en el misterio de la redención, es decir, en el contenido divino de la respuesta que Jesucristo da a la pregunta del hombre sobre el verdadero sentido de la humanidad, sobre su sentido definitivo y último. El Apóstol escribe: "...Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoria de Dios; al contrario. se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos" (np 2, 67).

El Domingo de la Pasión del Señor la Iglesia profesa la fe en lesucristo, Hijo de Dios, Hijo consubstancial al Padre. Verdadero hombre y, a la vez, verdadero Dios. En el misterio de la redención este Hijoconsubstancial e igual al Padreasume la condición de siervo. Dios en la figura del siervo pertenece a la esencia de la redención, la cual comporta la superación del pecado en sus mismas raíces.

La raíz del pecado está en el hecho de que aquél que no era "igual al Padre"primero el ángel creado, después,, a su vez, el hombre creado trata de ponerse «a la par con Dios ". La redención vence el pecado en su misma raíz, cuando Aqual' quees "igual a Dios" como el Hijo al Padre "se despoja" de los derechos que esta igualdad le da, y "toma la condición de siervo". Asume esta condición como hombre, ~ pasando por uno de tantos" y por este camino vence el pecado del hombre. La victoria sobre el pecado del hombre, y sobre el pecado del mundo. es el centro de la redención del mundo.

5. El Evangelio de la salvación

¡Queridos jóvenes amigos! ¡Peregrinos del Año Jubilar de la Redención! Vosotros, a quienes tanto dice CristoHombre, profesad junto con la Iglesia, profesad, junto con el Sucesor de Pedro, la fe en Cristo, Hijo de Dios.

Entonces se os desvelará la dimensión esencial de la redención. Entonces descubriréis también cuánta grandeza humana se esconde en la actitud de servicio: en la vida pro" Bramada como servicio.

"Pasando por uno de tantos", el Hijo de Dios "tomó la condición de esclavo". El Hijo de Dios sirve. Está al servicio de todo bien del hombre. Y sobre todo sirve a su bien último, el bien de la salvación.

Así, pues, "pasando por uno de tantos», El es "hombre para los demás". Pero este hombre para los demásel hambre que sirve es Dios. Es el Hijo de Dios. Su servicio es determinante no sólo gracias a su noble dimensión de humanidad. El servicio tiene en sí la dimensión divina. Lleva consigo el signo del Hijo de Dios.

Esto está inscrito profundamente en la realidad de la redención del mundo. Como en el drama de la

condena del mundo, en el drama del volver las espaldas a Dios, está inscrito el programa "no serviré», así también en el Evangelio (es decir, en la Buena Nueva) de la conversión y de la reconciliación con Dios, en el Evangelio de la salvación del mundo, está presente Cristo que "tomó la condición de esclavo". Y en el mismo Evangelio, en la misma Bue" na Nueva, está presente cada heme bre, cuando aprende de Cristo le actitud y la disponibilidad a servirá Cuandoa medida de sus posibili" dades y de sus obligacionesse hace también "un hombre para los de más": unhombre que sirve.

Acoged, jóvenes amigos, tal dimensión de la redención en el gran yecto de vida, que estáis formando en vuestra juventud. Que sea éste el fruto concreto de vuestro Jubileo. Aprended de CristoRedentor a vettcer el pecado, a vencer el egoísmo y la concupiscencia que se esconde en él: la concupiscencia de los ojos, la de la carne y el orgullo de la vida, es decir, la actitud escondida en ella: "no serviré".

6. La vida eterna que nace de la Cruz

Aprended también, de la experiencia del Domingo de Ramos, e hacer donación de vosotros mismos, de vuestro "yo", de vuestra vidafen su plena y total dimensión, sobre todo a Dios. Cristo "se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte, de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre" (Flp 2, 8-91). Cristo el Hijo de Dios y Cristo el verdadero Hombre.

El Hijo de Dios está eternamente en el seno del Padre y está unido a El en el Espiritu Santo.

CristoHombre, "semejante a los hombres" en todo "excepto en el pecado", se ha entregado totalmente al Padre para la salvación del mundo. Se of recia a si mismo al Padre como sacrificio por los pecados del mundo, por los pecados del hombre. Cristoverdadero hombrese ofreció El mismo al Padre hasta el final; a El ofreció hasta el fin la propia vida y la propia muerte, todo lo que constituye la dimensión de la existencia terrena del hombre.

Y el Padre ha aceptado el sacrificio de Cristo.

Y el Padre ha exaltado a Cristo. Le ha dado un nombre que está por encima de todo nombre. Lo ha exaltado en la cruz, en la muerte de cruz. Y lo ha exaltado en la gloria de la resurrección, sacando de su muerte aquella vida, que en el plan eterno y misericordioso de Dios está destinada al hombre. Esta es la vida eterna. La resurrección de Cristo es la definitiva revelación de la vocación del hombre a la inmortalidad.

7. El proyecto de Dios sobre nuestra existencia: la Verdad y el Amor

Por consiguiente, la liturgia del Domingo de Ramos en el Año Jubilar de la Redención os revela a vosotros, jóvenes peregrinos, esta verdad acerca del hombre, la verdad que ningún otro fue ni será jamás capaz de descubrir. Sólo Jesucristo.

Esta verdad es a la vez una llamada: Somos redimidos por Cristo, llamados en Jesucristo a la salvación, o sea, a vivir en gracia de Dios, es decir, a vencer el mal con el amor y la verdad, esto es, somos llamados a la libertad verdadera de los hijos de Dios; y somos llamados en Jesucristo a la gloria. Esta es la verdad divina sobre el hombre. Este es el designio de Dios respecto a cada uno de nosotros: el "Proyecto. de Dios, presentado al hombre, totalmente, en Jesucristo. ¿Qué espera pues Cristo de nosotros?

Espera que en este "Proyecto de Dios" nosotros tratemos de entrar con nuestro "proyecto" de vida, con nuestra solución existencial.

Cristo quiere ayudarnos en ello con el poder de la Verdad y del Amor, que, merced a las reservas inagotables de su redención, está insertada y consolidada en nosotros por el Espiritu Santo, el Consolador.

Conciencia " pascual

8. "Pueri hebraeorum..."

Caminemos pues, nosotros, jóvenes cristianos, peregrinos del Año Jubilar de la Redención. Unámonos a aquella juventud por los caminos que conducían a Jerusalén. Ellos no sabían todavía completamente cuál era el misterio de Jesús de Nazaret. No comprendían qué realidad escondía dentro de sí el nombre de "Mesías», Hijo de David.

Nosotros lo sabemos. Somos testigos de la muerte y de la resurrección, de la cruz y de la salvación. Tenemos la plena conciencia de la Pascua de Cristo. Con esta conciencia '¡pascual" nos unimos hoy a la juventud de Jerusalén, exclamando: «¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!» ¡Dios mismo lo ha exultado!

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