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S.S. Juan Pablo II, Catequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los mi茅rcoles, dada el 21 de marzo 1979.
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El ayuno y la abstinencia

Catequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los mi茅rcoles

21 de marzo 1979

Sabemos bien que la llamada del Se帽or Jes煤s a la conversi贸n y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores, "el saco y la ceniza", sino a la conversi贸n del coraz贸n, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen est茅riles y enga帽osas. Sin embargo, debemos ser conscientes tambi茅n que la conversi贸n interior impulsa a la expresi贸n de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia. Entre estos signos externos o visibles contamos con el ayuno y la abstinencia propios de los d铆as y tiempos penitenciales.

Qu茅 se entiende por ayuno y abstinencia

Por ayuno se entiende el hecho de consumir s贸lo una comida al d铆a, aunque sin que quede prohibido el tomar alg煤n alimento en la ma帽ana y por la noche. Por abstinencia se entiende el hecho de privarse de comer carne. Esto tambi茅n supone que la comida deba ser austera, es decir, no buscar la exquisitez de la calidad o de la cantidad.

Qui茅nes est谩n llamados al ayuno y a la abstinencia

Teniendo en cuenta las circunstancias concretas de cada persona, ya sean de salud, de maduraci贸n en su vida de fe y la piedad, de posibilidades reales, etc., la Iglesia, buscando el mayor aprovechamiento de sus hijos, pide que el ayuno rija para aquellos que hayan cumplido la mayor铆a de edad y hasta los 59 a帽os. La abstinencia de carne es para los que tienen 14 a帽os en adelante.

La voz del Santo Padre

芦Es necesario dar una respuesta profunda a esta pregunta, para que quede clara la relaci贸n entre el ayuno y la conversi贸n, esto es, la transformaci贸n espiritual que acerca al hombre a Dios.

El abstenerse de la comida y la bebida tiene como fin introducir en la existencia del hombre no s贸lo el equilibrio necesario, sino tambi茅n el desprendimiento de lo que se podr铆a definir como "actitud consum铆stica". Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las caracter铆sticas de la civilizaci贸n occidental. 隆La actitud consum铆stica! El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. La civilizaci贸n se mide entonces seg煤n la cantidad y la calidad de las cosas que est谩n en condici贸n de proveer al hombre y no se mide con el metro adecuado al hombre.

Esta civilizaci贸n de consumo suministra los bienes materiales no s贸lo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y 煤tiles, sino cada vez m谩s para satisfacer los sentidos, la excitaci贸n que se deriva de ellos, el placer moment谩neo, una multiplicaci贸n de sensaciones cada vez mayor.

El hombre de hoy debe ayunar, es decir, abstenerse de muchos medios de consumo, de est铆mulos, de satisfacci贸n de los sentidos: ayunar significa abstenerse de algo. El hombre es 茅l mismo s贸lo cuando logra decirse a s铆 mismo: NO. No es la renuncia por la renuncia: sino para el mejor y m谩s equilibrado desarrollo de s铆 mismo, para vivir mejor los valores superiores, para el dominio de s铆 mismo禄.

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