Nos Alejandro Farnese, Cardenal diácono del tÃtulo de san Lorenzo in Damaso, Vicecanciller de la S. R. I., damos fe y atestamos, como el dÃa de hoy miércoles 26 de enero de 1564, y quinto año del Pontificado de nuestro SS. Sr. Pio, por divina providencia Papa IV de este nombre, mis Rmos. Sres. los Cardenales Moron y Simoneta, recién llegados del sagrado Concilio de Trento, al que presidieron como Legados de la Sede Apostólica, hicieron en consistorio secreto al mismo SS. Papa la petición que sigue:
BeatÃsimo Padre: en el decreto que dio fin al Concilio general de Trento, publicado el dÃa 4 del próximo mes de diciembre, se ordenó que a nombre del dicho Concilio pidiesen a V. Santidad, los Legados y Presidentes de V. Santidad, y de la santa Sede Apostólica, la confirmación de todas, y cada una de las cosas que se decretaron y definieron en los tiempos de Paulo III y Julio III de feliz memoria, y en los de V. Santidad. Por cuya causa deseando nosotros Juan Morón y Luis Simoneta, Cardenales, que a la sazón eramos Legados y Presidentes, poner en ejecución lo que se ordenó en el mencionado decreto, pedimos humildemente a nombre del Concilio de Trento, se digne V. Santidad confirmar todas y cada una de las cosas, que se decretaron y definieron en él, asà en los tiempos de Paulo III y Julio III de feliz memoria, como en los de V. Santidad.
OÃdo esto, visto también, y leÃdo el tenor del decreto mencionado, y tomados los votos de mis Rmos. Sres. los Cardenales, respondió su Santidad en los términos siguientes:
Condescendiendo a la petición hecha a Nos en nombre del Concilio ecuménico de Trento por los referidos Legados, sobre su confirmación: Confirmamos con nuestra autoridad Apostólica, con dictamen y asenso de nuestros venerables hermanos los Cardenales, habiéndolo antes deliberado con ellos, todas y cada una de las cosas que se definieron y decretaron en el dicho Concilio, asà en los tiempos de nuestros predecesores de feliz memoria Paulo III y Julio III, como en el de nuestro Pontificado; y mandamos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del EspÃritu Santo a todos los fieles cristianos que las reciban y observen inviolablemente. Asà es. Alejandro Cardenal Farnese.
Vice Canciller.
Pio Obispo, siervo de los siervos de Dios: para perpetua memoria. Bendito Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias, y Dios de todo consuelo; pues habiéndose dignado volver los ojos a su santa Iglesia, afligida y maltratada con tantos huracanes, tormentas, y gravÃsimos trabajos como se le aumentaban de dÃa en dÃa, la ha socorrido en fin con el remedio oportuno y deseado. El Concilio ecuménico, y general indicado mucho tiempo hace para la ciudad de Trento por nuestro predecesor Paulo III, de piadosa memoria, con el fin de extirpar tantas perniciosÃsimas herejÃas, enmendar las costumbres, restablecer la disciplina eclesiástica, y procurar la paz y concordia del pueblo cristiano, se principió en aquella ciudad, y se celebraron algunas Sesiones: y restablecido segunda vez en la misma Trento por su sucesor Julio, ni aun entonces se pudo finalizar, por varios impedimentos y dificultades que ocurrieron, después de haberse celebrado otras Sesiones. Se interrumpió en consecuencia por mucho tiempo, no sin gravÃsima tristeza de todas las personas piadosas; pues la Iglesia incesantemente imploraba con mayor vehemencia este remedio. Nos empero, luego que tomamos el gobierno de la Sede Apostólica, emprendimos, como pedÃa nuestra pastoral solicitud, dar la última perfección, confiados en la divina misericordia, a una obra tan necesaria y saludable, ayudados de los piadosos conatos de nuestro carÃsimo en Cristo hijo Ferdinando, electo Emperador de Romanos, y de otros reinos, repúblicas y prÃncipes cristianos; y al fin hemos conseguido lo que ni de dÃa ni de noche hemos dejado de procurar con nuestro trabajo y diligencia, ni de pedir incesantemente en nuestras oraciones al Padre de las luces. Pues habiendo concurrido en aquella ciudad de todas partes y naciones cristianas, convocados por nuestras letras, y movidos también por su propia piedad, muchos Obispos y otros insignes Prelados en número correspondiente a un concilio general, además de otras muchÃsimas personas piadosas, sobresalientes en sagradas letras, y en el conocimiento del derecho divino y humano, siendo Presidente del mismo Concilio los Legados de la Sede Apostólica, y condescendiendo Nos con tanto gusto a los deseos del Concilio, que voluntariamente permitimos en Bulas dirigidas a nuestros Legados, que fuese libre al mismo aun tratar de las cosas peculiarmente reservadas a la Sede Apostólica; se han ventilado con suma libertad, y diligencia, y se han definido, explicado, y establecido con toda la exactitud y madurez posible, por el sacrosanto Concilio, todos los puntos que quedaban que tratar, definir y establecer sobre los Sacramentos, y otras materias que se juzgaron necesarias para confutar las herejÃas, desarraigar los abusos, y corregir las costumbres. Ejecutado todo esto, se ha dado fin al Concilio, con tan buena armonÃa de los asistentes, que evidentemente ha parecido que su acuerdo y uniformidad ha sido obra de Dios, y suceso en extremo maravilloso a nuestros ojos, y a los de todos los demás: por cuyo beneficio tan singular y divino publicamos inmediatamente rogativas en esta santa ciudad, que se celebraron con gran piedad del clero y pueblo, y procuramos que se diesen las debidas gracias, y alabanzas a la Majestad divina, por habernos dado el mencionado éxito del Concilio grandes y casi ciertas esperanzas de que resultarán de dÃa en dÃa mayores frutos a la Iglesia de sus decretos y constituciones. Y habiendo el mismo santo Concilio, por su propio respeto a la Sede Apostólica, insistiendo también en los ejemplos de los antiguos concilios, pedÃdonos por un decreto hecho en pública Sesión sobre este punto, la confirmación de todos sus decretos publicados en nuestro tiempo, y en el de nuestros predecesores; Nos, informados de la petición del mismo Concilio, primeramente por las cartas de los Legados, y después por la relación exacta que, habiendo estos venido nos hicieron a nombre del Concilio, habiendo deliberado maduramente sobre la materia con nuestros venerables hermanos los Cardenales de la santa Iglesia Romana, e invocado ante todas cosas el auxilio del EspÃritu Santo; con conocimiento de que todos aquellos decretos son católicos, útiles, y saludables al pueblo cristiano; hoy mismo, con el consejo y dictamen de los mismos Cardenales, nuestros hermanos, en nuestro consistorio secreto, a honra y gloria de Dios omnipotente, confirmamos con nuestra autoridad Apostólica todos, y cada uno de los decretos; y hemos determinado que todos los fieles cristianos los reciban, y observen; asà como para más clara noticia de todos, los confirmamos también por el tenor de las presentes letras, y decretamos que se reciban y observen. Mandamos, pues, en virtud de santa obediencia, y so las penas establecidas en los sagrados cánones, y otras más graves, hasta la de privación, que se han de imponer a nuestra voluntad, a todos en general, y a cada uno en particular de nuestros venerables hermanos los Patriarcas, Arzobispos, Obispos, y a otros cualesquiera prelados de la Iglesia, de cualquier estado, graduación, orden, o dignidad que sean, aunque se distingan con el honor de púrpura Cardenalicia, que observen exactamente en sus iglesias, ciudades y diócesis los mismos decretos y estatutos, en juicio y fuera de él, y que cada uno de ellos haga que sus súbditos, a quienes de algún modo pertenecen, los observen inviolablemente; obligando a cualesquiera personas que se opongan, y a los contumaces, con sentencias, censuras y penas eclesiásticas, aun con las contenidas en los mismos decretos, sin respeto alguno a su apelación; invocando también, si fuere necesario, el auxilio del brazo secular. Amonestamos, pues, a nuestro carÃsimo hijo electo Emperador, a los demás reyes, repúblicas, y prÃncipes cristianos, y les suplicamos por las entrañas de misericordia de nuestro Señor Jesucristo, que con la piedad que asistieron al Concilio por medio de sus Embajadores, con la misma, y con igual anhelo favorezcan con su auxilio y protección, cuando fuese necesario, a los prelados, a honra de Dios, salvación de sus pueblos, reverencia de la Sede Apostólica, y del sagrado Concilio, para que se ejecuten y observen los decretos del mismo; y no permitan que los pueblos de sus dominios adopten opiniones contrarias a la sana y saludable doctrina del Concilio, sino que absolutamente las prohiban. Además de esto, para evitar el trastorno y confusión que se podrÃa originar, si fuese lÃcito a cada uno publicar según su capricho comentarios, e interpretaciones sobre los decretos del Concilio, prohibimos con autoridad Apostólica a todas las personas, asà eclesiásticas de cualquier orden, condición, o graduación que sean, como las legas condecoradas con cualquier honor o potestad; a los primeros, so pena del entredicho de entrada en la iglesia, y a los demás, cualesquiera que fueren, so pena de excomunión latae sententiae; que ninguno de ningún modo se atreva a publicar sin nuestra licencia, comentarios ningunos, glosas, anotaciones, escolios, ni absolutamente ningún otro género de exposición sobre los decretos del mismo Concilio, ni establecer otra ninguna cosa bajo cualquier nombre que sea, ni aun so color de mayor corroboración de los decretos, o de su ejecución, ni de otro pretexto. Mas si pareciere a alguno que hay en ellos algún punto enunciado, o establecido con mucha oscuridad, y que por esta causa necesita de interpretación, o de alguna decisión; ascienda al lugar que Dios ha elegido; es a saber, a la Sede Apostólica, maestra de todos los fieles, y cuya autoridad reconoció con tanta veneración el mismo santo Concilio; pues Nos, asà como también lo decretó el santo Concilio, nos reservamos la declaración, y decisión de las dificultades y controversias, si ocurriesen algunas, nacidas de los mismos decretos; dispuestos, como el Concilio justamente lo confió de Nos, a dar las providencias que nos parecieren más convenientes a las necesidades de todas las provincias. Decretando no obstante por Ãrrito y nulo, si aconteciere que a sabiendas, o por ignorancia, atentare alguno, de cualquiera autoridad que sea, lo contrario de lo que aquà queda determinado. Y para que todas estas cosas lleguen a noticia de todos, y ninguno pueda alegar ignorancia, queremos y mandamos, que estas nuestras letras se lean públicamente, y en voz clara, por algunos cursores de nuestra Curia, en la basÃlica Vaticana del PrÃncipe de los Apóstoles, y en la iglesia de Letran, en el tiempo en que el pueblo asiste en ellas, a la misa mayor; y que después de recitadas se fijen en las puertas de las mismas iglesias; asà como también en las de la cancelarÃa Apostólica, y en el sitio acostumbrado del campo de Flora; y queden allà algún tiempo, de suerte que puedan leerse, y llegar a noticia de todos. Y cuando se arranquen de estos sitios, queden algunas copias en ellos, según costumbre, y se impriman en esta santa ciudad de Roma, para que más fácilmente se puedan divulgar por las provincias y reinos de la cristiandad. Además de esto, mandamos y decretamos que se de cierta, e indubitable fe a las copias de estas nuestras letras, que estuvieren escritas de mano de algún notario público, o firmadas, o refrendadas con el sello, o firma de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica. No sea, pues, permitido absolutamente a persona alguna tener la audacia y temeridad de quebrantar, ni contradecir esta nuestra bula de confirmación, aviso, inhibición, reserva, voluntad, mandamientos y decretos. Y si alguno tuviere la presunción de atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente, y de sus Apóstoles los bienaventurados S. Pedro y S. Pablo. Dado en Roma en S. Pedro, año de la Encarnación del Señor de 1563, a 26 de enero, y quinto año de nuestro Pontificado.
Yo Pio obispo de la Iglesia Católica.
Yo F. Cardenal de Pisa, obispo de Ostia, Decano.
Yo Fed. Cardenal de Cesis, obispo de Porto.
Yo Juan Cardenal Morón, obispo de Frascati.
Yo A. Card. Farnesio, Vice-canciller, obispo de Sabina.
Yo R. Cardenal de Sant-Angel, Penitenciario mayor.
Yo Juan Card. de san Vital.
Yo Juan Miguel Cardenal Saraceni.
Yo Juan Bautista Cicada Card. de san Clemente.
Yo Scipion Card. de Pisa.
Yo Juan Card. Reomani.
Yo Fr. Miguel Ghisleri Card. Alejandrino.
Yo Clemente Card. de Aracoeli.
Yo Jacobo Card. Savelo.
Yo B. Card. Salviati.
Yo Ph. Card. Aburd.
Yo Luis Card. Simoneta.
Yo P. Card. Pacheco y de Toledo.
Yo M. A. Card. Amulio.
Yo Juan Franc. Card. de Gambara.
Yo Carlos Card. Borromeo.
Yo M. S. Card. Constant.
Yo Alfonso Card. Gesualdo.
Yo Hipólito Card. de Ferrara.
Yo Francisco Card. de Gonzaga.
Yo Guido Ascanio Diácono Card. Campegio.
Yo Vitelocio Card. Vitelio.
Antonio Florebelli Lavelino.
H. Cumin.
Nombres, apellidos, patrias y dignidades de los Legados, Arzobispos, Obispos y otros Padres, asà como de los Embajadores, y Teólogos que asistieron a una, o a muchas, o a todas las diez primeras Sesiones del sacrosanto Concilio de Trento, celebradas en tiempo de Paulo III desde el dÃa 13 de diciembre de 1545 hasta el 2 de junio de 1547.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Juan MarÃa de Monte, ob. de Prenestre, o Palestrina, después sumo PontÃfice Julio III, de Roma.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Marcelo Cevini, Presb. del tÃtulo de santa Cruz en Jerusalén, después PontÃfice Marcelo II, de Montepulciano.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Reginaldo Polo, Diácono del tÃtulo de santa MarÃa in Cosmedin, de la sangre real de Inglaterra, inglés.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Cristóbal Madruci, Presb. Card. del tÃtulo de san Cesario in palatio, obispo de Trento, y Administrador de Brezza, de Trento.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Pedro Pacheco, Presb. Card. ob. de Jaen, después arz. de Burgos, español, de Ciudad-Rodrigo, de la casa de los Marqueses de Cerralvo, y Virey de Nápoles: murió en Roma en 1560.
El Ilmo. Sr. Don Diego Hurtado de Mendoza, hijo de los Marqueses de Mondéjar, embajador en Venecia y Roma: murió en 1575.
El Ilmo. Sr. Don Francisco Alvarez de Toledo.
Embajadores del Rey CristianÃsimo
El Ilmo. Sr. Claudio Urfe, Gobernador de Forez.
Mr. Jacobo de Ligneris, Presidente del Parlamento de ParÃs.
Mr. Pedro Danés, de ParÃs.
El Ilmo. Sr. Francisco de Castel alto, alemán.
El magnÃfico Sr. Antonio Queta, doctor en ambos derechos, de Trento.
El Ilmo. Sr. Wolfango, Conde de Salm, ob. de Pasaw, alemán.
El Rmo. Sr. Andrés Cornaro, arzobispo de Spalatro, después Cardenal, veneciano.
El Emo. Sr. Antonio Filholi de Ganaco, arz. de Aix, francés.
El Rmo. Sr. Salvador Alepus, arzobispo de Sacer en Cerdeña; español, valenciano.
El Rmo. Sr. Luis Cheregati, arz. de Antivari, italiano, de Vicencia.
El Rmo. Sr. Jacobo Cocco, arzob. de Corfú, veneciano.
El Rmo. Sr. Francisco Bandini, arzob. de Sena, sienés.
El Rmo. Sr. Juan Miguel Saraceni, arzob. de Matera y Acerenza, después Cardenal obispo de Sabina, napolitano.
El Rmo. Sr. Sebastián Leccavela, arz. de Nicosia y Paros, griego.
El Rmo. Sr. Olao Magno, arz. de Upsal, sueco.
El Rmo. Sr. Pedro Tagliavia, arz. de Palermo, siciliano.
El Rmo. Sr. Roberto Venant, arz. de Armagh en Irlanda, escocés.
El Rmo. Sr. Julio Contarini, arzobispo de san Severino.
El Rmo. Sr. Marcos Viguier, ob. de Sinigalia, de Savona.
El Rmo. Sr. Felipe Roverela, ob. de Asculi, de Ferrara.
El Rmo. Sr. Filiberto Ferrero, ob. de Bona, piamontés.
El Rmo. Sr. Tomás Sanfelici, ob. de Cava, napolitano.
El Rmo. Sr. Cristóbal de Spiritibus, ob. de Cesena, de Viterbo.
El Rmo. Sr. Jacobo Poncet, ob. de Amalfi, napolitano.
El Rmo. Sr. Tomás Campegio, ob. de Feltri, de Bolonia.
El Rmo. Sr. Benedicto de Nobilibus, Dominico, obispo de Accia, luquesino.
El Rmo. Sr. Quincio de Rusticis, ob. de Mileto, romano.
El Rmo. Sr. Ferdinando Pandolfini, ob. de Troa, florentino.
El Rmo. Sr. Alejandro Campegio, obispo de Polonia, después Cardenal, boloñés.
El Rmo. Sr. Catalán Trivulcio, ob. de Placencia, milanés.
El Rmo. Sr. Roberta de Croy, ob. de Cambray, flamenco.
El Rmo. Sr. Antonio de Numai, obispo de Serna, de Forlui.
El Rmo. Sr. León Ursini, obispo de Forlui, romano.
El Rmo. Sr. Gerónimo Fuscher, ob. de Torcelo, veneciano.
El Rmo. Sr. Marco Antonio de Cruce, ob. de TÃvoli, de TÃvoli.
El Rmo. Sr. Juan Lucio Stafileo, ob. de Sibinica, esclavón.
El Rmo. Sr. Alejandro Piccolomini, ob. de Pienza, de Sena.
El Rmo. Sr. Claudio Dodeo, obispo de Renés, francés.
El Rmo. Sr. Guillelmo de Prato, ob. de Clermont, francés.
El Rmo. Sr. Luis de Pisa, ob. de Padua, después Card., venecian.
El Rmo. Sr. Marco Antonio Campegio, ob. de Groseto, boloñés.
El Rmo. Sr. Dionisio Zannetini, Franciscano, ob. de Chirón y Milopotamo, griego.
El Rmo. Sr. Marcos Aligheri, Colona, ob. de Rieti, rietino.
El Rmo. Sr. Braccio Martel, ob. de Fiesoli, florentino.
El Rmo. Sr. Coriolano Martirano, ob. de S. Marcos, napolitano.
El Rmo. Sr. Enrique Lofredo, ob. de Capaccio, napolitano.
El Rmo. Sr. Gerónimo Vida, ob. de Albis, cremonés.
El Rmo. Sr. Lelio Barrufi de Piis, ob. de Sarsina, de Bertinor.
El Rmo. Sr. Juan Bautista Campegio, ob. de Mallorca, boloñés.
El Rmo. Sr. Tadeo de Pepulis, ob. de Carinas, boloñés.
El Rmo. Sr. Pedro Vorsti, ob. de Aquisgran, flamenco.
El Rmo. Sr. AgustÃn Zaneto, ob. de Sebaste, boloñés.
El Rmo. Sr. Eliseo Theodini, ob. de Sora, de Ampino.
El Rmo. Sr. Jacobo Cortesi de Prato, ob. de Vayson, romano.
El Rmo. Sr. Gerónimo de Theodulis, ob. de ... de ForluÃ.
El Rmo. Sr. Pedro Francisco Ferrero, ob. de Verceli, después Cardenal, piamontés.
El Rmo. Sr. Jorge Cornelio, ob. de Trevigi, veneciano.
El Rmo. Sr. Baltasar Limpo, portugués, religioso carmelita, ob. de Oporto, después arz. de Braga: murió en 1558.
El Rmo. Sr. Baltasar de Heredia, ob. de Bossa en Cerdeña, después arzob. de Caller: murió en 1560: aragonés.
El Rmo. Sr. Alejandro de Ursis, ob. de Igis, veneciano.
El Rmo. Sr. Bernardo Bonjuan, ob. de Camerino, romano.
El Rmo. Sr. Angelo Pascual, dominico, ob. de Motula en Nápoles, dalmata.
El Rmo. Sr. Juan de Fonseca, ob. de Castelmar: murió en 1562: español.
El Rmo. Sr. Pedro Bartani, dominico, ob. de Fano, después Cardenal de la santa Romana Iglesia, de Módena.
El Rmo. Sr. Juan Campegio, ob. de Parenzo, boloñés.
El Rmo. Sr. Luis Simoneta, ob. de Pésaro, después Card., milanés.
El Rmo. Sr. AgustÃn Esteuco, ob. de Castel, de Gubio.
El Rmo. Sr. Tiberio de Mutis, ob. de Giera, romano.
El Rmo. Sr. Gregorio Andreasi, ob. de Regio, de Mantua.
El Rmo. Sr. Alonso Luis Lipomano, ob. de Modón, y Coadjutor de Verona, de Venecia.
El Rmo. Sr. Felipe Archinto, ob. de Saluces, milanés.
El Rmo. Sr. Vicente de Durantibus, ob. de Sacca, de Brezza.
El Rmo. Sr. Andrés Sentta, ob. de Nemoso, veneciano.
El Rmo. Sr. Juan Pedro Ferreri, ob. de Mélazo, de Ravena.
El Rmo. Sr. Claudio de la Guische, ob. de Agde, francés.
El Rmo. Sr. Fabio Mignanell, ob. de Lucera, después Cardenal, de Sena.
El Rmo. Sr. Juan Salazar de Burgos, ob. de Lanciano en Nápoles: murió en 1562: español.
El Rmo. Sr. Gerónimo de Bolonia, ob. de Siracusa, siciliano.
El Rmo. Sr. Gil Falcetta, ob. de Chaorla, de Cingoli.
El Rmo. Sr. Ricardo Pat, ob. de Wolcester, inglés.
El Rmo. Sr. Pedro Ghinucci, ob. de Chabiles, de Sena.
El Rmo. Sr. Cornelio Muso, obispo de Bitonto, de Placencia.
El Rmo. Sr. Marcos de Maliper, ob. de Casia, veneciano.
El Rmo. Sr. Jacobo de Jacobellis, ob. de Belicastro, romano.
El Rmo. Sr. Francisco de Navarra, ob. de Badajoz, después arz. de Valencia: murió en 1563: navarro.
El Rmo. Sr. Diego de Alava y Esquivel, ob. de Astorga, después de Avila y Córdoba, colegial mayor de Oviedo: murió en 1561: de Vitoria.
El Rmo. Sr. Alvaro de la Cuadra, ob. de Venosa en el reino de Nápoles, después de Aquila, y embajador de Felipe II: murió en 1575: español.
El Rmo. Sr. Tomás Casell, dominicano, ob. de Bertinor, de Rosano.
El Rmo. Sr. Julio Contarini, ob. de Beluno, veneciano.
El Rmo. Sr. Galeazo Florimonti, ob. de Aquino, de Sesa.
El Rmo. Sr. Pedro AgustÃn, ob. de Huesca, y Jaca: murió en 1572: de Zaragoza.
El Rmo. Sr. Felipe Bono, ob. de Famagosta, veneciano.
El Rmo. Sr. Juan Bautista Cicada, ob. de Albenga, después Cardenal, genovés.
El Rmo. Sr. Tomás Estela, dominico, ob. de Salpi, veneciano.
El Rmo. Sr. Juan Bernal DÃaz de Lugo, ob. de Calahorra, natural de Lugo, lugar de Guipuzcoa, sabio escritor: murió en 1556: español.
El Rmo. Sr. Jacobo Nachanti, ob. de Chioggia, florentino.
El Rmo. Sr. VÃctor de Superantis, ob. de Bérgamo, veneciano.
El Rmo. Sr. Berenguer Gambau, ob. de Calvi: murió en 1551, esp.
El Rmo. Sr. Francisco Galeano, ob. de Pistoya, florentino.
El Rmo. Sr. Gregorio Castañola, dominico, ob. de Mitiline, griego.
El Rmo. Sr. Pedro Donato de Cesis, ob. de Narni, después Cardenal, romano.
El Rmo. Sr. Felipe Rocabela, ob. de Recanate, de Recanate.
El Rmo. Sr. Juan Jacobo Barba, ob. de Abruzzo, napolitano.
El Rmo. Sr. Camilo Perusi, ob. de Alatri, romano.
El Rmo. Sr. Antonio de la Cruz, ob. de Canarias, español, burgalés, de Flores Garay: murió en 1550.
El Rmo. Sr. Camilo Mentuati, ob. de Satri; de Placencia.
El Rmo. Sr. Sebastián Pighini, ob. de Alife, de Regio.
El Rmo. Sr. Ambrosio Catarino Polito, dominico, ob. de Minori, de Sena.
El Rmo. Sr. Pompeyo de Zambecari, ob. de Sulmona, de Bolon.
El Rmo. Sr. Peregrino Fabio, ob. de Viesti, de Bolonia.
El Rmo. Sr. Antonio de Camera, ob. de Balenzona.
El Rmo. Sr. Jorge Cassel, dominico, ob. de Mileto, griego.
El Rmo. Sr. Jacobo Spifame, ob. de Nevers, francés.
Procuradores de los Obispos ausentes.
El Rmo. Sr. Miguel Aldini, ob. de Sidón, procurador del Carden. arz. de Maguncia, Elector del Sacro Romano Imperio, alemán.
El Rdo. P. Ambrosio Pelargo, dominico, procurador del Card. arz. de Tréveris, Elector del Sacro Romano Imperio, alemán.
El Rdo. P. Claudio Jayo, jesuita, procurador del Cardenal ob. de Augusta, saboyano.
El Rdo. Sr. Isidro Clario, abad del monasterio de Pontida en Bérgamo, de Brezza.
El Rdo. Sr. Cristóbal Ximiliani, abad de la SantÃsima Trinidad en Gaeta, calabrés.
El Rdo. Sr. Luciano de Otonis, abad del monasterio de Pomposia en Ferrara, de Mantua.
El Rdo. P. Francisco Romeo, general del orden de predicadores, de Arezo.
El Rdo. P. Juan Calvo, general de los menores observantes de san Francisco, corso.
El Rdo. P. Buenaventura PÃo, general del orden de los menores conventuales de san Francisco, de Costaciario.
El Rdo. P. Gerónimo Seripando, general del orden de ermitaños de S. AgustÃn, después arz. de Salerno, card. de la S. I. R. y presidente del Concilio en tiempo de PÃo IV: napolitano.
El Rdo. P. Nicolás Andeto, general de los carmelitas, de Chipre.
El Rdo. P. AgustÃn Bonuci, general de los Servitas, de Arezo.
D. Sebastian Pighini, auditor de Rota, después ob. de Alife, card. de la S. I. R. y presidente del Concilio, de Regio.
D. Hugo Boncompagni, Abreviador, después card. de la S. R. I. y sumo PontÃfice con el nombre de Gregorio XIII, de Bolonia.
D. Aquiles de Grassis, auditor de Rota, después ob. de Montefalisco, de Bolonia.
Alfonso Salmerón, jesuita, sabio escritor: murió en 1583: de Toledo.
Diego Lainez, jesuita español doctÃsimo. Hallóse en el coloquio de Poysi, donde refutó a Beza. Hablaba el último de todos los teólogos. Después Prepósito general de la CompañÃa: murió en 1564: de Almazan.
Fr. Domingo Soto, del orden de predicadores, con las veces del general de su religión. Sabio y piadoso escritor, confesor de Carlos V, distinguido por el Concilio, a quien dedicó su tratado teológico de Natura, et gratia, con un emblema de dos manos cruzadas en medio de una llama, de que salÃa este lema: Fides quae per charitatem operatur: murió en Salamanca en 1560: de Segovia. Fr. Bartolomé Carranza y Miranda, del orden de predicadores, sabio y piadoso escritor, después arz. de Toledo: murió en Roma en 2 de mayo de 1576, de edad de 73 años: de Miranda de Duero.
Fr. Alonso de Castro, del orden de los menores observantes, catedrático de Salamanca, sabio escritor: murió, electo arz. de Santiago, en Bruselas el año 1558: de Zamora.
D. MartÃn Pérez de Ayala, después ob. de Guadix, de Segovia, y arz. de Valencia, donde murió el año de 1566. Sabio escritor. Concurrió en las tres ocasiones que se congregó el Concilio: de Segura de la Sierra, y reino de Jaen.
D. Gerónimo Velasco, doctor teólogo de Alcalá, oidor de Valladolid, después ob. de Oviedo, de Haro.
D. Francisco de Herrera.
Fr. Gerónimo de Oleastro, o de Azampuja, del orden de predicadores: murió en 1563.
Fr. Jorge de Santiago, del orden de predicadores.
Fr. Gaspar de los Reyes, del orden de predicadores, doctor teólogo: después ob. de Tripoli. Portugueses.
Pedro Canisio, jesuita, alemán, de Nimegia.
D. Francisco de Vargas Megia, fiscal del supremo Consejo de Castilla, embajador de Carlos V a los Venecianos; de Felipe II a Pio IV. Escribió de la jurisdicción de los obispos, y la autoridad Pontificia: de Toledo.
D. Alonso Zorrilla, Secretario del Embajador D. Diego de Mendoza, español.
D. Pedro Naya, español.
D. Juan Quintana, español.
D. Juan Velasco, español.
D. Juan Morell, español.
Genciano Herbeto, francés.
D. Pedro Zarra, español.
D. Antonio Feliz, español.
D. Juan Zarabia, español.
D. Melchor Vozmediano. Vide Apéndice III.
D. Francisco Sonio, flamenco.
Fr. Bartolomé Mirándula, italiano.
Fr. Marcos Laureo, de Tropea.
Fr. Juan de Udin, Prior de Trento, italiano.
Fr. Jorge de Sena, italiano, de Sena.
Fr. Pedro de Alvarado, español.
Fr. Gerónimo N. genovés.
Fr. Vicente N. de Leoni.
Fr. Domingo de Sta. Cruz, español.
Fr. Gerónimo Musereli, de Bolonia.
Fr. Luis de Catania, teólogo del arz. de Palermo, siciliano.
Fr. Vicente Lunel.
Fr. Andrés de Vega, doctor teólogo de Salamanca, sabio escritor: murió en 1560: de Segovia.
Fr. Gerónimo Lombardel, de Brezza.
Fr. Clemente N. de Génova.
Fr. Juan Concilii, doctor teólogo, francés.
Fr. Ricardo de Mans. doctor teólogo de ParÃs, de Chartres.
Fr. Juan Malite, de Arras.
Fr. Tomás Narsart, de Tornay.
Fr. Luis Carvajal, doctor de Alcalá en filosofÃa, y teologÃa, de Jerez en AndalucÃa.
Fr. Luis Vitrari, veronés.
Fr. Francisco Salazar, español.
Fr. Clemente de Monilia, genovés.
Fr. Silvestre de Cremona, crem.
Fr. Antonio de Ulloa, español.
Fr. Juan Bautista Castillón, mil.
Fr. Francisco de Pattis, de Palermo.
Fr. Segismundo de Ruta.
Fr. Juan Jacobo de Montefalco, Ministro de la Romandiola.
Fr. Francisco Vicedomini, de Ferrara.
Fr. Juan Corregio, italiano.
Fr. Lorenzo Fulgini de Fobigo, provincial de la de san Antonio de Padua.
Fr. Luis Pignisimi, de Glimnoia.
Fr. Pedro Pablo Cuporela, de Potenza.
Fr. Sebastián de Castelo.
Fr. Juan Bautista Monclavo.
Fr. Antonio Firsi, regente de Perugia, de Ponarol.
Fr. Juan Berne, regente de Bolonia, de Corregio.
Fr. Angel Viger, regente de Nápoles, de Adria.
Fr. Gerónimo Gireli, de Brez.
Fr. Bernardino Costaciari, de Costaciario.
Fr. Felipe Brachi, lector de Padua, de Favenza.
Fr. Domingo de Santa Cruz.
Fr. Buenaventura de Castro-Franco.
Fr. Valerio de Vicencia.
Fr. Luis de Adice.
Fr. Julio de Placencia.
Fr. Pedro Paulo de Vicencia, italiano.
Fr. Francisco Vita, teólogo del arz. de Palermo, siciliano.
Fr. Jacobo Rosi de Randazo, siciliano.
Fr. Gregorio Perfecto, doctor teólogo, socio del General Seripando, paduano.
Fr. Andrés de Padua, provincial de la Marca Trevigiana.
Fr. Silvestre de Vicencia.
Fr. Dionisio de Sigili, regente de Padua.
Fr. Gaspar Venturi, siciliano.
Fr. Aurelio de Padua, doctor teólogo, Prior de Tierra Santa, de Roca-contrata.
Fr. Paulo de Sena, doctor teólogo.
Fr. Constancio de Monte.
Fr. Juan Lochel, francés.
Fr. Adriano Meso, de Ruan.
Fr. Estéban de Sestino.
Fr. Estéban Consertes, de Brez.
Fr. Juan Francisco, de Trevigi.
Fr. Aurelio de Contrata.
Fr. Mariano Rocha, de Filtri.
Fr. Ambrosio de Verona.
Fr. Omnibono, de Verona.
Fr. Gaspar, teólogo del ob. de Siracusa, de Siracusa.
Fr. Antonio Marinier, doctor teólogo, y provincial de la Pulla, de la Pulla.
Fr. Juan Estéban Racmo, de Cremona.
Fr. MartÃn Vastalla, provincial de la Romandiola, de Parma.
Fr. Vicente de Leonis, vicario de Palermo, siciliano.
Fr. Bartolomé de Rovereto.
Fr. Poncio Polito, regente de Padua, doctor teólogo, de Crem.
Fr. Alberto de Vicencia, regente de Venecia, vicentino.
Fr. Angel Ambrosiani, de Sena.
Fr. Francisco Vita, de la Pulla.
Fr. Nicolás Trecen, francés.
Fr. Cornelio de Sanizar.
Fr. Guillermo Prot, francés.
Fr. Juan Daria, de Trento.
Fr. Antonio de Rovereto.
Fr. MartÃn de Castel, doctor teólogo, de la Romandiola.
Fr. Gil Chard, doctor teólogo, de Gante en Flandes.
Fr. Antonio Ricci de Novelaria.
Fr. Estéban N. de Palermo.
Fr. Lorenzo Mazoqui, doctor teólogo, de Castro-Franco.
Fr. ZacarÃas, de Florencia.
Fr. Francisco, de Sena.
Fr. Gerónimo, de Sumaripa.
Fr. Juan Paulo, de Milán.
Fr. Gerónimo, de Bolonia.
Fr. Lanfranquino, de Milán.
Fr. Deodato, de Milán.
Fr. Lucas, de Favenza.
Fr. Julio, de Ferrara.
Fr. Tadeo, de Florencia.
Fr. Lodulfo, de Florencia.
Fr. Lorenzo Mascoqui.
Fr. Ambrosio, de Platina.
Fr. Mariano, de Verona.
Fr. Estéban, de Arezo.
Fr. Juan Antonio, de Favenza.
Fr. Atanasio de Porticis, de Forlui.
Fr. Juan Bautista, de Orbieto.
El Rmo. Sr. Tomás Campegio, de Feltri, de Bolonia.
El Rmo. Sr. Filiberto Ferrero, ob. de Verceli, piamontés.
El Rmo. Sr. Tomás de Sanfelici, ob. de Cava, napolitano.
El Rdo. P. Fr. Domingo Soto. Vide pág. 480.
Fr. Francisco Forer, dominico, portugués.
Antonio de Bérgamo.
El Rmo. Sr. Angel Massarel, de san Severino.
D. Hércules Severola, de Favenza.
D. Pompeyo de Spiritibus, de Spoleto.
D. Luis Bondoni de Fomanis, de Macerata.
D. Claudio de la Casé, lorenés.
D. Nicolás Driel, alemán.
Juan Roliard, lorenés.
Maturino Menard, francés.
Ivon Baril, francés.
Juan le Conte, flamenco.
Antonio Royal, francés.
Pedro Ordóñez, español.
Juan de Monte, alemán.
Bartolomé, etc.
El Ilmo. Sr. Nicolás Madruci, barón libre de Trento, hermano del Cardenal, alemán.
ComponÃase su tropa de muchos jóvenes nobles con sólo bastones: y además de un batallón de alabarderos.
Su teniente
El Rmo. Sr. D. Sigismundo, conde del Arco.
Nombres, apellidos, patrias y dignidades de los Legados, Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, Obispos, y otros Padres, asà como de los Embajadores, y Teólogos que asistieron a una, o a muchas, o a todas las seis Sesiones del Concilio celebrado en tiempo de Julio III desde 1o. de mayo de 1551 hasta 28 de abril de 1552.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Marcelo Crescencio, Card. presbÃtero de la S. R. I., primer presid., romano.
El Rmo. Sr. Sebastián Pighini, arz. de Siponto, segundo Presid., después Carden. de Regio.
El Rmo. Sr. Luis Lipomano, ob. de Verona, tercer Presid., veneciano.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Cristóbal Madruci. Apéndice I.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Sebastián de Henestein, arz. de Maguncia, alemán.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Juan de Isemburg, arz. de Tréveris, alemán.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Adolfo de Schawenburgh, arz. de Colonia, alemán.
El Ilmo. Sr. D. Francisco Alvarez de Toledo, español.
El Rmo. Sr. Guillelmo de Passaw, arcediano de Campinia en la iglesia de Lieja, flamenco.
El Rmo. Sr. Paulo de Gregorianis, ob. de Zagrabia, úngaro.
El Rmo. Sr. Federico Nausea, ob. de Viena, alemán.
Jacobo Amiot, abad de Belozana, de Melun.
El ilustre Sr. Jacobo de Silva.
El ilustre Sr. Jacobo Govea.
El ilustre Sr. Jacobo Paez, portugueses.
El Excmo. Sr. Cristóbal Strasen, doctor en ambos derechos, alemán.
El magnÃfico Sr. Juan Hofman, secretario, alemán.
El ilustre Sr. AgustÃn Malignati, doctor en ambos derechos, consejero en TurÃn, italiano.
El Rmo. Sr. Salvador Alepus, arz. de Sacur, español, valenciano.
El Rmo. Sr. Luis Cheregati, arz. de Antivari, de Vicencia.
El Rmo. Sr. Pedro Taglavia de Aragón, arz. de Palermo, siciliano.
El Rmo. Sr. Baltasar de Heredia. Apéndice I.
El Rmo. Sr. Pedro Guerrero, arz. de Granada, colegial mayor de S. Bartolomé, español, de Leza junto a Logroño; varón sabio, virtuoso, y de gran tesón en procurar la reforma: murió en 1576.
El Rmo. Sr. Olao Magno, arz. de Upsal, sueco.
El Rmo. Sr. Juan Bruno, arz. de Antivari la Dioclense, primado de toda la Servia, dulcinota.
El Rmo. Sr. Macario, arz. de Tesalónica, griego.
El Rmo. Sr. Gaspar Jofre de Borja, ob. de Segorbe, y AlbarracÃn, español, valenciano.
El Rmo. Sr. Juan Bautista Campegio, ob. de Mallorca, boloñés.
El Rmo. Sr. Juan de Fonseca, ob. de Castelmar, español.
El Rmo. Sr. Pedro Vager, ob. de Alguer, en Cerdeña, español.
El Rmo. Sr. Baltasar Bausman, ob. de Misia, sufragáneo de Maguncia, alemán.
El Rmo. Sr. Gerónimo de Bolonia, ob. de Siracusa, siciliano.
El Rmo. Sr. Francisco Manrique de Lara, ob. de Orense, español, de Nágera, hijo de los duques de este nombre: murió en 1560.
El Rmo. Sr. Francisco de Navarra, ob. de Badajoz, español, navarro.
El Rmo. Sr. Juan Jovino, ob. titular de Constantina, español.
El Rmo. Sr. Pedro AgustÃn, ob. de Huesca, Apéndice I.
El Rmo. Sr. Jorge Flach, ob. de Saal, sufragáneo de Vurtzburg, alemán.
El Rmo. Sr. Juan DÃaz de Lugo, ob. de Calahorra. Apéndice I.
El Rmo. Sr. Miguel Puig, ob. de Elna, español, catalán.
El Rmo. Sr. Octaviano Preconis, ob. de Monopoli, siciliano.
El Rmo. Sr. Juan Fernández Temiño, ob. de León, español; murió en 1557.
El Rmo. Sr. Cristóbal de Roxas y Sandoval. Nació en Fuente-Rabia, de los Marqueses de Denia. Colegial de S. Ildefonso, ob. de Oviedo, de Badajoz, de Córdoba, y arz. de Sevilla: murió en 1580.
El Rmo. Sr. Juan de S. Millan, ob. de Tuy, después de León, español, de Barrionuevo, provincia de Calahorra, colegial de S. Bartolomé: murió en 1578.
El Rmo. Sr. Antonio Codina, ob. Lacorense, español.
El Rmo. Sr. MartÃn Pérez de Ayala, Apéndice I.
El Rmo. Sr. Pedro de Acuña Avellaneda, español, de Aranda de Duero, colegial de S. Bartolomé, ob. de Astorga, y después de Salamanca: murió en 1552.
El Rmo. Sr. Nicolás Psaulme, ob. de Verdun, lorenés.
El Rmo. Sr. Francisco Salazar, franciscano, ob. de Salamina, coadjutor de Mayorca, español.
El Rmo. Sr. Vicente de León, carmelita, ob. de Bosa, siciliano.
El Rmo. Sr. Gil Foscarari, dominico, ob. de Módena, boloñés.
El Rmo. Sr. Tomás Campegio, ob. de Feltri, boloñés.
El Rmo. Sr. Coriolano Martirano, ob. de S. Marcos, napolitano.
El Rmo. Sr. Bernardo Bonjuan, ob. de Camerino, romano.
El Rmo. Sr. Ricardo Pat, ob. de Vinchester, inglés.
El Rmo. Sr. Erasmo de Limburg, ob. de Argentina, alemán.
El Rmo. Sr. Cornelio Muso, ob. de Bitonto, de Placencia.
El Rmo. Sr. Jacobo Jacobeli, ob. de Belicastro, romano.
El Rmo. Sr. Jacobo Nacianto, ob. de Clodi, florentino.
El Rmo. Sr. Miguel de Torre, ob. de Ceneda, de Utina.
El Rmo. Sr. Cristóbal Metzler, ob. de Constanza, alemán.
El Rmo. Sr. Gutiérrez Vargas de Carvajal, ob. de Plasencia: murió en 1559: de Madrid.
El Rmo. Sr. Francisco de Benavides de Santa MarÃa: geronimiano, hijo de los Marqueses de Fromista, antes ob. de Cartagena de Indias, después de Mondoñedo, y Segovia: murió en 1560.
El Rmo. Sr. Geraldo de Rambaldis, ob. de Citaducale en la Pulla, italiano.
El Rmo. Sr. Pedro Ponce de León, español, hijo de los Marqueses de Priego, natural de Córdoba, ob. de Ciudad-Rodrigo, y después de Plasencia: murió en 1575.
El Rmo. Sr. Gaspar de Zúñiga y Avellaneda, español, hijo de los Condes de Miranda, ob. de Segovia, después arz. de Sevilla, y Carden. de la S. R. I.: murió en 1571.
El Rmo. Sr. Angel Bragadini, ob. de Vicencia, de Vicencia.
El Rmo. Sr. D. Alvaro Moscoso, español, de Cáceres, doctor parisiense, ob. de Pamplona, después de Zamora: murió en 1561.
El Rmo. Sr. Tomás de Platanis, ob. de Ooff, suizo.
El Rmo. Sr. Julio Phlug, ob. de Namburg, alemán.
El Rmo. Sr. Gerónimo Maitteng, ob. de Chiemsee, alemán.
El Rmo. Sr. Pedro Francisco Ferrero, ob. de Verceli, piamontés.
El Rmo. Sr. Nicolás MarÃa Caración, ob. de Catania, italiano.
El Rmo. Sr. Antonio del Aguila, español, de Ciudad-Rodrigo, ob. de Guadix, después de Zamora: murió en 1560.
El Rmo. Sr. Esteban de Almeyda, ob. de Cartagena: murió en 1563: portugués.
El Rmo. Sr. Fernando de Loases, ob. de Lérida, después de Tortosa, arzob. de Tarragona, y Valencia, y patriarca de AntioquÃa: murió en 1568: de Orihuela.
El Rmo. Sr. Gregorio Schulter, ob. de Udenhim, sufragáneo de Spira, alemán.
El Rmo. Sr. Juan de Melo, ob. de Silves, portugués.
El Rmo. Sr. obispo de GalÃpoli, napolitano.
El Rmo. Sr. Juan Cril, obispo Ocanense, sufragáneo de Munster, alemán.
El Rmo. Sr. ob. Tulamense, en Africa, italiano.
El Rmo. Sr. Aquiles de Grasiis, ob. de Corneto, y de Monte Fiascone, boloñés.
El Rmo. Sr. ob. Kemmense, cerca de Salzburb, alemán.
El Rmo. Sr. Alvaro de la Cuadra, ob. de Venosa, español.
El Rmo. Sr. Dionisio Zannetine, ob. de Chirony Milopotamo, griego.
El Rmo. Sr. Miguel Helling, ob. de Mesoburg, alemán.
El Rmo. Sr. Jorge Casel, ob. de Mileto, griego.
El Rdo. P. Martin Olave, jesuita, procurador del Rmo. Ob. y Cardenal de Augusta, de Vitoria.
El Rdo. Sr. Gerardo de Groesveque, dean de la iglesia de Lieja.
El Rdo. Sr. Gerardo de Hamerieur, abad de S. Mertino, diócesis de Teroanne, flamenco.
El Rdo. Sr. Marcos de Brezza, benedictino, abad de S. Vital de Ravena, de Breza.
El Rdo. Sr. Eusebio de Parma, benedictino, abad de Santa MarÃa de las Gracias, diócesis de Placencia, de Parma.
El Rdo. P. Francisco Romero, del orden de predicadores, de Castillón.
El Rdo. P. Julio Manani, vicario general del orden de los menores, de Placencia.
El Rdo. P. Cristóbal Patavino, general de los ermitaños de S. AgustÃn, de Padua.
El Rdo. P. Bernardino de Aste, general de los capuchinos.
Alfonso Salmerón. Apéndice I.
Diego Lainez, ibid.
D. Pedro Malvenda, clérigo secular, español.
D. Juan de Arce, clérigo secular, español.
El P. Fr. Melchor Cano, dominico español, de Malagón en la Mancha, después ob. de Canarias: murió en Toledo 1560.
El P. Alfonso de Castro. Apénd. I.
Ruardo Tappero, doctor en teologÃa, dean de la iglesia de S. Pedro en Lieja, y canciller de la universidad de Lobayna, holandés.
Juan Leonar Hassel, doctor en teologÃa, de Lieja.
Francisco Sonio, doctor teólogo, de Brabante.
Yudoco Ravesteyn, doctor teólogo, flamenco.
P. Juan Walteri, dominico, doctor teólogo, de Lila.
P. Juan Machusio, de los menores de san Francisco, de Aldenarda.
P. Roger Juvenis, de los ermitaños de S. AgustÃn, de Brajas.
P. Alejo Cándido, carmelita, lic. en teologÃa en la universidad de Colonia, de Gante.
Ulmaro Bernat, dr. en ambos derechos, en nombre del cuerpo eclesiástico de Flandes, de Casel.
El P. Fr. Ambrosio Pelargo, dominico, con el Rmo. arzobispo de Tréveris, alemán.
Juan Gropper, canónigo de Colonia, con su arzobispo alemán. Murió electo Card. de la S. R. I.
Everardo Bilico, con el mismo arzobispo de Colonia.
Juan Delph, clérigo secular, con el arzob. de Tréveris, alemán.
D. MartÃn Malo, el Rmo. de Oviedo, español.
D. Jaime Ferrus, teólogo, con el de Segorbe, valenciano; doctor Parisiense: murió en 1594.
D. Francisco Joro, con el de Granada.
D. Melchor Vosmediano, con el de Badajoz. Apéndice III.
D. Pedro Frago, con el mismo de Badajoz.
D. Juan Caballero, con el de Orense.
El P. Fr. Reginaldo de Janua, italiano.
El P. Fr. Luis de Catania, siciliano, con el arzob. de Palermo.
El P. Fr. Bernardino de Coloredo, con el Rmo. de Elna, utinense.
El P. Fr. Diego Ximenez, español.
El P. Fr. Desiderio de Verona, italiano.
El P. Fr. Alonso de Contreras, español.
El P. Fr. Antonio de Ulloa, español.
El P. Fr. Juan de Ortega, español.
El P. Fr. Sigismundo Fedri, con el Rmo. ob. de Trento, de Umbro.
El P. Fr. Francisco de Petri, italiano.
El P. Fr. Mariano Feltring, prior de S. Marcos, de Trento.
El P. Fr. Adeodato de Sena, con el Rmo. de Palermo, de Sena.
El P. Fr. Leonardo de Arezo, italiano.
El P. Fr. Francisco N.
El P. Fr. Desiderio de Palermo, con el Rmo. de Bosa, siciliano.
El P. F. Francisco de Villalva, doctor en sagrada teologÃa, teólogo del arzobispo de Granada, español.
El Rmo. Sr. Angelo Masarell.
Nombres, apellidos, patrias y dignidades de los Legados, Arzobispos, Obispos, y otros Padres, asà como de los Embajadores, y Teólogos que asistieron a una, o a muchas, o a todas las nueve Sesiones del Concilio de Trento, celebradas en tiempo de PÃo IV, desde 18 de enero de 1562 hasta el 4 de diciembre de 1563.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Hércules Gonzaga, PresbÃtero Card. del tÃtulo de santa MarÃa la nova. Fue arz. de Tarragona, y tÃo del duque de Mantua, de Mantua.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Gerónimo Seripando, agustiniano, presb. card. del tÃtulo de santa Susana. Apénd. I.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Marcos Sitico de Ataemps, card. diácono del tÃtulo de la BasÃlica de los doce santos apóstoles, alemán.
El Ilmo. y Rmo. Sr. Antonio Muglitz, arzob. de Praga: por el César: moravo.
El Ilmo. y Rmo. Sr. Jorge Dracovitz, ob. de Cinco-iglesias: por el César como rey de UngrÃa: después cardenal: croato.
El Ilmo. y Rmo. Sr. ValentÃn Herbot, ob. de Pruesmil: por el rey de Polonia: polaco.
El Ilmo. y Rmo. Sr. Marcos Antonio Bobba, ob. de Agosta en el Piamonte: por el duque de Saboya: de Casal.
El Ilmo. y Rmo. Sr. Gerónimo Gaddi, ob. de Cortona: por el duque de Florencia: florentino.
El Rmo. Sr. MartÃn Hércules Rettinger, ob. de Lavantino: por el arzobispo y prÃncipe de Saltzbourg: alemán.
Fr. MartÃn Roxas de Portarubio: por el gran Maestre, y toda la religión de S. Juan: murió en 1577: español.
El Ilmo. Sr. Sigismundo Tuun: por el emperador: de Trento.
El Ilmo. Sr. Luis de S. Gelasio, señor de Lansac: por el rey de Francia: francés.
El Ilmo. Sr. Arnaldo du Ferrier, francés.
El Ilmo. Sr. Guido Fabro, señor de Pibrac, francés.
El Ilmo. Sr. Fernando MartÃnez de Mascareñas: por el rey de Portugal: portugués.
El Ilmo. Sr. Nicolás de Ponte: por la república de Venecia, de que después fue Gran-Dux, veneciano.
El Ilmo. Sr. Mateo Dandulo, veneciano.
El Ilmo. Sr. Juan Strozzi: por el duque de Florencia: florentino.
El Rmo. Fr. Melchor Lussi: por los cantones suizos: suizo.
El Ilmo. Sr. AgustÃn Baumgartnet, dr. en ambos derechos: por el duque de Baviera: alemán.
El Ilmo. Sr. Fernando de Avalos, gobernador del Milanesado, y después virrey de Sicilia: por el rey de España. Murió en 1572: español.
El Ilmo. Sr. Claudio de Quiñones, conde de Luna. TenÃa su asiento separado de los demás embajadores por la competencia entre España y Francia: murió en Trento en 18 de diciembre de 1563: español.
El Rmo. Sr. Fernando Annio, antes arzob. de Amalfi, y a la sazón ob. de Boyano, napolitano.
El Rmo. Sr. Pedro Guerrero. Apéndice I.
El Rmo. Sr. César Cibo, arz. de TurÃn, genovés.
El Rmo. Sr. Luis Beccateli, arzob. de Ragusa, boloñés.
El Rmo. Sr. Antonio Tarragués de Castillejo, arzob. de Taller en Cerdeña, antes ob. de Trieste: español, aragonés.
El Rmo. Sr. Julio Cavesi, arz. de Surrento, del orden de santo Domingo, de Brezza.
El Rmo. Sr. Fr. Bartolomé de los Mártires, sabio, piadoso, y celosÃsimo arzob. de Braga, dominico: ardiente promotor de la disciplina eclesiástica: renunció el arzobispado, y murió entre sus religiosos en 1590: de Lisboa.
El Rmo. Sr. Guillermo de Avanson, arzobispo de Evreux: francés, del Delfinado.
El Rmo. Sr. Máximo de Máximis, arz. de Amalfi, romano.
El Rmo. Sr. Gaspar Cervantes de Gaeta, de Cáceres en Extremadura, colegial de Oviedo, arzob. de Mesina, después de Salermo, y Tarragona, card. de la S. I. R. Murió en 1576: español.
El Rmo. Sr. Nicolás de Selleve, después cardenal arzobispo de Sens, francés.
El Rmo. Sr. Vicente Nicosanti, ob. de Arbe, de Fano.
El Rmo. Sr. Juan Francisco de Flisco, ob. de Andro, genovés.
El Rmo. Sr. Quintio de Rusticis, obispo el más antiguo de Mileto, romano.
El Rmo. Sr. Lucas Bisanti, ob. de Cataro, de Cataro.
El Rmo. Sr. Antonio de Tamera, ob. de Belay, saboyano.
El Rmo. Sr. Scipión Tongal, ob. de Cita di Castelo, romano.
El Rmo. Sr. Vicente Durantibus, ob. de Termini, de Brezza.
El Rmo. Sr. Juan Vicente Michaeli, ob. minarbino, de Carlet.
El Rmo. Sr. Gabriel de Conver, ob. de Anjou, francés.
El Rmo. Sr. Leonardo Haller, ob. de Filadelfia, sufragáneo, y procurador del ob. de Aichstad, alemán.
El Rmo. Sr. Luis Vannini, de Chodulis, ob. de Certino, de Forlui.
El Rmo. Sr. Julio Contarini, ob. de Celuno, veneciano.
El Rmo. Sr. Pedro de Val, ob. de Seez, de ParÃs.
El Rmo. Sr. Juan Antonio Pantusa, ob. de Lettere, del orden de predicadores, de Cosencia.
El Rmo. Sr. Juan Bautista de Grosis, ob. de Regio, mantuano.
El Rmo. Sr. Juan Suárez, ob. de Coimbra, agustiniano, confesor del rey de Portugal: murió en 1580: portugués.
El Rmo. Sr. Felipe Rocabela, ob. de Recanate, de Recanate.
El Rmo. Sr. Juan Beroaldo, ob. de santa Agata, de Palermo.
El Rmo. Sr. Antonio Scarampi, ob. de Nola, de Aquis.
El Rmo. Sr. César, conde de Gámbara, ob. de Tortona, de Brezza.
El Rmo. Sr. Juan Bautista de Bernardis, ob. de Ajazzo, de Luca.
El Rmo. Sr. MartÃn de Ayala, ob. de Segovia. Apén. I.
El Rmo. Sr. Alfonso Rosseti, ob. de Camachio, ferrarés.
El Rmo. Sr. Eustaquio de Belay, ob. de ParÃs, francés.
El Rmo. Sr. Alberto Duimio de Gliticis, dominico, obispo de Veglia, de Cataro.
El Rmo. Sr. Juan Antolinez Bricianos de Cibera, ob. de Jovenazo. Renunció el obispado, y murió en 1574: español.
El Rmo. Sr. Balduino de Balduinis, ob. de Aversa, de Pisa.
El Rmo. Sr. Diego Enriquez de Almansa, ob. de Coria, hijo de los marqueses de Alcañices, español.
El Rmo. Sr. Sebastián Gualter, ob. de Viterbo, de Orvieto.
El Rmo. Sr. Gaspar del Casal, ob. de Leyra, del orden de san AgustÃn: murió en Coimbra en 1587: portugués.
El Rmo. Sr. Bernardino de Capis, ob. de Ossimo, romano.
El Rmo. Sr. Juan de Morvillier, ob. de Orleans, francés.
El Rmo. Sr. Julio Gentilis, ob. de Vultura, de Tortona.
El Rmo. Sr. Fr. Antonio de san Miguel, ob. de Monte-marano, de la observancia de san Francisco, después arzob. de Lanciano: murió en 1570: español.
El Rmo. Sr. Pedro Griti, ob. de Parenzo, veneciano.
El Rmo. Sr. Luis de Bresc, ob. de Meaux, francés.
El rmo. Sr. Ecisclo Moya de Contreras, ob. de Vique, después arzob. de Valencia, colegial mayor de san Bartolomé: murió en 1565: español, de Pedroche en el reino de Córdoba.
El Rmo. Sr. Jacobo MarÃa Sala, ob. de Vivier, boloñés.
El Rmo. Sr. Gabriel de Monte, ob. de Jesi, de S. Sabino.
El Rmo. Sr. Mariano Sabelo, ob. de Gubio, romano.
El Rmo. Sr. Julio Galeti, ob. de Alesano, de Pisa.
El Rmo. Sr. Gerónimo Dubourg, ob. de Chalons, francés.
El Rmo. Sr. Scipion de Este, ob. de Casal, ferrarés.
El Rmo. Sr. Diego Sarmiento de Sotomayor, gallego de la casa de los condes de Gondomar, colegial mayor de Oviedo, obispo de Astorga: murió en 1571.
El Rmo. Sr. Fausto Cafareli, ob. de Fondi, romano.
El Rmo. Sr. Juan Bautista Osio, ob. de Reati, romano.
El Rmo. Sr. Francisco de Beaucaire Peguillon, obispo de Metz.
El Rmo. Sr. Juan Francisco Comendón, ob. de Zante y Cefalonia, después card. veneciano.
El Rmo. Sr. Gonzalo Arias Gallego, español, ob. de Gerona, después de Cartagena: murió en 1573: de Galicia.
El Rmo. Sr. Gerónimo Velásquez Gallego, colegial de S. Ildefonso, ob. de Oviedo: murió en 1566: español, de Haro.
El Rmo. Sr. MartÃn Hércules Rettinger, ob. de S. Andrés, alemán.
El Rmo. Sr. Juan de Mañatones, español, agustiniano ob. de Segorbe y AlbarracÃn: murió en 1571.
El Rmo. Sr. Francisco Blanco, español, natural de Capillas, tierra de Campos, colegial de santa Cruz, ob. de Orense, y después arzob. de Santiago. Prelado ejemplar: murió en 1581.
El Rmo. Sr. Pompeyo Picolomini, ob. de Tropea.
El Rmo. Sr. Pedro Barbarigo, ob. de Curzola, veneciano.
El Rmo. Sr. Pedro Contarini, ob. de Pavia, veneciano.
El Rmo. Sr. Pedro Danés, embajador de Francia al Concilio en la primera vez que se congregó, ob. de Vabres, francés.
El Rmo. Sr. Felipe de Bec., ob. de Vennes, francés.
El Rmo. Sr. Andrés de Cuesta, español de Medina del campo, colegial mayor de Alcalá, ob. de León: murió en 1564.
El Rmo. Sr. Antonio Gorrionero, español, natural de Aguilafuente, colegial de Oviedo, magistral de Zamora, ob. de AlmerÃa: murió en 1570.
El Rmo. Sr. Antonio AgustÃn, español, de Zaragoza, ob. de Lérida, antes de Alife, y nuncio apostólico en Inglaterra, sapientÃsimo canonista: murió arzob. de Tarragona en 1586.
El Rmo. Sr. Lope MartÃnez de Lagunilla, ob. de Elna: murió en 1568: aragonés.
El Rmo. Sr. Carlos de Espinay, ob. de Dola, francés.
El Rmo. Sr. MarÃa Campegio, ob. de Feltri, boloñés.
El Rmo. Sr. Juan Quiñones, maestre escuela de Salamanca, ob. de Calahorra: murió en 1576: español.
El Rmo. Sr. Diego Covarrubias, de Leyba, español, de Toledo, ob. de Ciudad-Rodrigo, después de Segovia. Sabio escritor: murió en Madrid en 1577.
El Rmo. Sr. Hipólito Capiculi, ob. de Fano, de Mantua.
El Rmo. Sr. Mateo de Concinis, ob. de Cortona, florentino.
El Rmo. Sr. Ludovico de Bucil, ob. de Vence, de Niza.
El Rmo. Sr. Gerónimo Galerati, ob. de Sutri, milanés.
El Rmo. Sr. Jorge Zifchouid, de los menores de S. Francisco, ob. de Sigeto, húngaro.
El Rmo. Sr. Esteban Boucher, ob. de Quimper, francés.
El Rmo. Sr. Guillelmo Cazador, español, de Vique, ob. de Barcelona: murió en 1570.
El Rmo. Sr. Pedro González de Mendoza, español, hijo de los duques del Infantado, ob. de Salamanca: murió en 1574: de Guadalajara.
El Rmo. Sr. MartÃn de Córdoba y Mendoza, español, hijo de los condes de Cabra, dominicano, provincial de AndalucÃa, y ob. de Tortosa: muy limosnero: después ob. de Plasencia, y últimamente de Córdoba: murió en 1581: de Córdoba.
El Rmo. Sr. Simón Aleoti, ob. de Lindo en la isla de Rodas, después de Forlui, de Forlui.
El Rmo. Sr. Fr. Pedro Jaque, español, religioso dominico, ob. de Niochi: murió en 1564.
El Rmo. Sr. Melchor Alvarez de Vosmediano, español, colegial de Bolonia, ob. de Guadix: murió en 1577: de Carrión de los Condes.
El Rmo. Sr. Diego de León, ob. de Coimbra, carmelita, español.
El Rmo. Sr. Gerónimo Trivisiani, ob. de Merona, dominico.
El Rmo. Sr. Rómulo de Valentibus, ob. de Conversano, treviano.
El Rmo. Sr. Pedro de Albert, ob. de Eomenge, benedict. francés.
El Rmo. Sr. Diego RamÃrez Cedeño, español, natural de Villaescusa, ob. de Pamplona: murió en 1573.
El Rmo. Sr. Francisco Delgado, español, de Pun, tierra de santo Domin. de la Calzada, colegial de S. Bartolomé, ob. de Lugo y después de Jaén: murió en 1576.
El Rmo. Sr. Juan Clausé, ob. de Senez, de ParÃs.
El Rmo. Sr. Santiago Gilberto de Nogueras, español, ob. de Alife en Nápoles: murió en 1566.
El Rmo. Sr. Antonio MarÃa Salviati, ob. de S. Pepuli, después cardenal, romano.
El Rmo. Sr. Tomás Lilio, ob. de Sora, boloñés.
El Rmo. Sr. Francisco de la Valete Cornuson, ob. de Vabres, francés.
El Rmo. Sr. Carlos Vizconti, ob. de Ventimilla, después cardenal, milanés.
El Rmo. Sr. Juan Colos Narin, dominico, obisp. de Chonad, húngaro.
El Rmo. Sr. Andrés Dudit Sbardelati, ob. de Tirnau, húngaro.
El Rmo. Sr. Espinelo Benci, ob. de Montepulciano, de Montepulc.
El Rmo. Sr. Stanislao Falenchi, ob. de Gangres, polaco.
El Rmo. Sr. Guido Ferrero, ob. de Verceli, después cardenal, de Verceli.
El Rmo. Sr. Pedro Frago, ob. de Jaca y Huesca. Apén. II.
El Rmo. Sr. Luis de Velay, general del Cister, francés.
El Rmo. Sr. Gerónimo Suchier de Claraval, después cardenal,
francés.
El Rmo. Sr. JoaquÃn Prevot de Sta. MarÃa de Gualdo, agustiniano, suizo.
El Rmo. Sr. Ricardo de Vercel, abad de Preval, canónigo Lateranense, de Verceli.
El Rmo. Sr. Sixto Davitiolo de Renis, de S. Bartolomé de Pistoya, canónigo Lateranense, de Cremon.
Además de los que firmaron:
D. Juan Gotardi, del obispo de Ratisbona, alemán.
Fr. Feliciano Ninguarda, del arz. de Salisburg, alemán.
D. César Ferranti, del ob. de Sesa, de Sesa.
Fr. Jacobo de Hugo, del ob. de Treguier, francés.
Procuradores de órdenes.
Fr. Juan Contignon, de la orden de Cluni, francés.
Fr. Nicolás Boucherat, de la del Cister, francés.
D. Gabriel Peleoti, boloñés.
D. Scipion Lanceloto, romano.
D. Juan Bautista Castel, boloñés.
D. Miguel Tomás Taxaquet, mallorquÃn.
Teólogos del sumo PontÃfice.
Fr. Pedro de Soto, español, confesor de Carlos V, primer teólogo del Papa. Disputó con Brencio en Trento: murió en esta ciudad en 1563: de Córdoba.
Alfonso Salmeron. Apéndice I.
D. Francisco de Torres, español.
D. Antonio SolÃs, español.
D. Camilo Campegio, de Pavia.
Fr. Gerónimo Brabo, dominico, español.
Fr. Adrián Valentis, dominico, de Venecia.
Mr. Nicolás Maillard, decano de la facultad de teologÃa de ParÃs.
Mr. Juan Peletier, rector del colegio de Navarra.
Mr. Antonio de Mouchy.
Mr. Nicolás de Bris.
Fr. Jacobo Hugon, franciscano.
Mr. Simón Vigor.
Mr. Ricardo du-Pré.
Mr. Natal Paillet.
Mr. Roberto Fournier.
Mr. Antonio Croquier.
Mr. Lázaro Brochot.
Fr. Claudio de Saintes. Todos franceses.
D. Cosme Damián de Ortola, Abad de Villa Beltrando: murió en 1566: de Perpiñan.
D. Fernando Ticio.
D. Fernando Velosillo, colegial del arzobispo: natural de Ayllón.
D. Tomás Dasio.
D. Antonio Covarr. Toledano, oidor de Granada: murió en 1602.
D. Fernando Menchaca, sabio escritor: colegial del arzobispo: de Valladolid.
Fr. Juan RamÃrez.
Fr. Alonso Contreras, comisario de los menores de S. Francisco.
Fr. Miguel de Medina, franciscano: sabio escritor.
D. Cosme Palma de Fuentes, valenciano, de san Mateo.
Fr. Juan Gallo, dominico.
Fr. Pedro Fernández, dominico, españoles.
Fr. Desiderio de S. MartÃn, carmelita, de Palermo.
Miguel Bayo, doctor de Lobayna, de Ath.
Juan Hesels, de Lobayna.
Cornelio Jansenio, doctor de Lobayna, después ob. de Gante: sabio escritor: de Hulst.
Fr. Francisco Forer, dominico.
D. Diego de Payva y Andrade.
D. Melchor Cornel, portugués.
P. Juan Covillón, jesuita, flamenco.
Mr. Jorge Girard, francés.
Mr. Genciano Herbeto, francés.
D. Francisco Sancho, decano de la facultad de teologÃa de Salamanca, y canónigo de esta iglesia, español.
D. Mateo Guerra, de Consencia.
D. Federico Pendasio, italiano.
D. Juan Francisco Lombardi, napolitano.
D. Pedro Mercado, español.
D. Francisco Trujillo, español.
D. Diego Sobaños, español.
D. Antonio Brito, portugués.
D. Pedro Fuentidueñas, español, sabio y elocuente escritor, de Segovia.
D. Luis Juan Villeta, español.
D. Juan de Fonseca, español.
D. Miguel de Oroucuspe, navar.
D. Alonso Fernández de Guerra, español.
D. Miguel Itero, español.
D. Joseph Puebla, español.
D. Juan Chacón, español.
D. Antonio GarcÃa, español.
D. Benito Arias Montano, doctor teólogo del orden de Santiago; teólogo del ob. de Segovia; sabio y elocuente escritor: murió en Sevilla en 1598: de Fregenal, reino de sevilla.
D. Juan de Barcelona, español.
Fr. Juan Cartougne, francés.
Fr. Juan de Verdun, francés.
Fr. Angel Ciosi, florentino.
Fr. SerafÃn de Cabalis, de Brez.
Fr. Eliseo Capis, veneciano.
Fr. Pedro Aridieu, francés.
Fr. Bernardo Berad, francés.
Fr. Juan Mateo Valdina, italiano.
Fr. Pedro Mártir Coma, español.
Fr. Pedro Zatores, español.
Fr. Antonio de Grompto, italiano.
Fr. Aurelio de Chio, griego.
Fr. Adriano Valentici, veneciano.
Fr. Marcos Médicis, veronés.
Fr. Benito Herba, mantuano.
Fr. Miguel de Aste, de Aste.
Fr. Constantino Cocciano Isorela, italiano.
Fr. Enrique de Távera de san Gerónimo, portugués.
Fr. Luis de Sotomayor, portugués.
Fr. Juan Bartolomé Ferro, italiano.
Fr. Gerónimo Baroli, de Pavia.
Fr. Basilio Cayocci, de Pisa.
Fr. Luis de Burgo nuevo, italiano.
Fr. Tomás de Sogliano, italiano.
Fr. Antonio de Padua, portugués.
Fr. Bonifacio Esteban de Ragusa, de Almata.
Fr. Angelo de Petriolo, italiano.
Fr. Angel Justiniani, de Chio.
Fr. Vicente de Mesina, italiano.
Fr. Julio Orseani, italiano.
Fr. Jacobo Alani, francés.
Fr. Diego de Tejada, español.
Fr. Antonio Paganio, veneciano.
Fr. Marcos Gamboroni de Lugo, italiano.
Fr. Bartolomé Golfi de Portula, italiano.
Fr. Juan Tercio, de Bérgamo.
Fr. Vicente Tomasini, florentino.
Fr. AgustÃn Balbi de Lugo, italiano.
Fr. Juan Bautista Ghisulpi, italiano.
Fr. Antonio de Guignano, italiano.
Fr. Lucio Aguisiola, de Placencia.
Fr. Maximiano BenjamÃn, de Crema.
Fr. Octavio Caro de Nápoles, italiano.
Fr. Antonio Posi de Monte Ilcino, italiano.
Fr. Buenaventura de Meduli, italiano.
Fr. Marcial Peregrino, calabrés.
Fr. Antonio Cubalo, de Feltri.
Fr. Andrés Schinopi de Amandula, italiano.
Fr. Baltasar Crispo, napolitano.
Fr. Bartolomé Baphi, de Prosecho.
Fr. Francisco Vicedomini, ferrar.
Teólogos ermitaños de S. AugustÃn.
Fr. Tadeo Guidell, de Perug.
Fr. Juan Pablo Mazoferri, de Recanaté.
Fr. Simón Florentino, italiano.
Fr. QuerubÃn Lavoso de Casia, italiano.
Fr. Gabriel Verrateli, de Ancona.
Fr. Ambrosio Veronés, italiano.
Fr. Juan Bautista Burgos, valenciano, provincial de Aragón, dr. teólogo: murió en 1573.
Fr. Antonio de Mondulfi, italiano.
Fr. Gil de Volaterra, italiano.
Fr. Eugenio de Pésaro, italiano.
Fr. Adamancio de Florencia, italiano.
Fr. Aurelio Coronalto, suizo.
Fr. Baltasar de Masa, italiano.
Fr. Sebastián Broil, de Fano.
Fr. Cristóbal Santirso, español, de Burgos.
Fr. Simón Brazolati, de Padua.
Fr. Angel Ferro, veneciano.
Fr. Pedro N. portugués.
Fr. Gabriel de Ancona, italiano.
Fr. Francisco de Trani, italiano.
Fr. Alejo Estradela, toscano.
Fr. Juan Jacobo Cheregati, de Vicencia.
Fr. Teodoro Mas, de Mantua.
Fr. Silvestre N., italiano.
Fr. Lucrecio Tirabosqui, italiano.
Fr. Nicolás N. francés.
Fr. Eraldo N. francés.
Fr. Lorenzo Laureto, veneciano.
Fr. Angel Ambrosini, veneciano.
Fr. Esteban Bonuci, de Arezo.
Fr. Amante N., italiano.
El Rmo. Sr. obispo de Cava, comisario.
El Rmo. Sr. obispo de Telese, secretario.
El Sr. Luis Bondoni de Pirmanis, maestro de ceremonias, de Macerata.
El Sr. Gerónimo Gambari, depositario, de Brezza.
El Sr. Antonio Marceli, depositario, italiano.
Simón Bartolini, de Perugia.
Juan Luis de Episcopis, napolitano.
Bartolomé le Comte, francés.
MatÃas Albo, de Fulgino.
Francisco Bustamante, español.
Juan Antonio Latino, de Benev.
Francisco Druda, de Urbino.
Lucas Longinquo, de Guisors.
Pedro Scortesi, de Arezo.
Pedro MartÃnez, de Salamanca.
Domingo Adán, de Castilla.
Hipólito Mergoni, de Mantua.
Jacobo Bennati, de Mantua.
El Sr. Marcos Antonio Peregrini, de Como.
El Sr. Cintio Panfili, San Severino.
El Sr. Gerónimo Gambari, de Brezza.
Nicolás de Mateis, saboyano.
Santiago Carra, saboyano.
El Rmo. e Ilmo. Sr. Pedro Pacheco, PresbÃtero Cardenal de la S. R. I., español.
El Rmo. Sr. Salvador Alepus, arz. de Sacer, español.
El Rmo. Sr. Pedro Tagliavia, arz. de Palermo, siciliano.
El Rmo. Sr. Marcos Viger, ob. de Sinigalia, de Saboya.
El Rmo. Sr. Braccio Martel, de Fiesoli, florentino.
El Rmo. Sr. Coriolano Martirano, de S. Marcos, napolitano.
El Rmo. Sr. Baltasar de Heredia, de Bosa, español.
El Rmo. Sr. Juan de Fonseca, de Castel-mar, español.
El Rmo. Sr. Juan de Salazar, de Lanciano, español.
El Rmo. Sr. Gerónimo de Bolonia, de Siracusa, siciliano.
El Rmo. Sr. Francisco de Navarra, de Badajoz, español.
El Rmo. Sr. Diego de Alava, de Astorga, español.
El Rmo. Sr. Pedro AgustÃn, de Huesca, español.
El Rmo. Sr. Bernardo DÃaz, de Calahorra, español.
El Rmo. Sr. Antonio de Cruz, de Canarias, español.
El Rmo. Sr. Baltasar Limpo, de Oporto, portugués.
El Rmo. Sr. Claudio de la Guische, de Mirepoix, francés.
El Rmo. Sr. Galeazo Florimonti, de Aquino, de Sesa.
"Habiéndose en fin congregado este sacrosanto y ecuménico Concilio, pretendido tantos años ha por todo el orbe cristiano, y procurado a expensas de tantos trabajos, en la ciudad de Trento, con el fin de extirpar las herejÃas, disipar los cismas, reformar las costumbres, y conciliar la paz entre los prÃncipes cristianos; y no habiéndose aun satisfecho después de su convocación, no decimos a todos estos objetos por que ha sido congregado, pero ni aun a sólo uno completamente, y en especial a la reforma necesaria de los abusos, de que consta han nacido, y se fomentan todos los males que afligen a la Iglesia: Nos los infrascritos arzobispo y obispos, impelidos del remordimiento de nuestras propias conciencias, hemos resuelto contradecir al enunciado decreto de suspensión del Concilio, y a todas las circunstancias y condiciones contenidas en él, asà en la substancia como en el modo; según por la presente lo contradecimos y repugnamos. Lo primero, porque las causas que en él se alegan para la suspensión del Concilio, es a saber, las guerras y alborotos de Alemania (que aun en el mismo decreto se dice hay esperanzas de que en breve se sosegarán) no parece son tan urgentes, que por ellas se deje de proseguir el Concilio, a lo menos en las materias pertenecientes a la reforma; antes bien la convocación de este mismo Concilio se calificó de oportunÃsima para tranquilizar y apaciguar las discordias de los prÃncipes, y consiguientemente su prosecución. Lo segundo, porque dicha suspensión más parece disolución, que justa, moderada y necesaria suspensión: pues aunque faltasen todos los demás obstáculos que nos ha enseñado a temer tan repetida experiencia; no será fácil que se vuelvan a congregar los Prelados de tan diversas y remotas provincias, ni faltarán a los enemigos de la Iglesia católica ocasiones y motivos para suscitar y fomentar guerras y disensiones, con las que estorben y frustren la reasunción de este Concilio, cuyo nombre es tan odioso entre ellos; que es lo mismo que vemos ahora procuran con gran empeño por diferentes medios, y lo procurarán con mucho mayores conatos si ven que tienen estos el próspero efecto que desean, y que nos han precisado a desistir de la obra comenzada. Además de esto, nos amedrenta el gravÃsimo escándalo, y la confirmación casi cierta de las herejÃas, que es manifiesto se ha de seguir de esta suspensión tan larga, no sólo entre los mismos enemigos de la Iglesia, sino entre la mayor parte de los católicos: pues juzgarán que abandonamos la causa de Dios y la pública, no por otra razón que por el miedo de las persecuciones, falta de tolerancia en los trabajos, y lo que es peor, por desconfiar de nuestra propia causa, y de la protección divina, siendo asà que todos saben estamos muy seguros y remotos de todos los daños de la guerra, en la misma ciudad donde en otra ocasión en que habÃa guerras no menos peligrosas, perseveró no obstante con resolución y confianza el mismo Concilio en esta obra divina hecho por cierto que ni nosotros mismos lo podemos negar. En esta atención, y habiéndosenos de pedir de nuestras propias manos las almas que han de perecer por privarlas de este saludable y único remedio, y teniendo también otras causas que nos obligan en conciencia; no podemos dejar de contradecir expresamente a dicho decreto, o por decirlo mejor, lo contradecimos y repugnamos absolutamente en cuanto está de nuestra parte. Y para que se vea que buscamos por todos medios arbitrios de concordia, y no se crea que rehusamos todo temperamento suave y proporcionado a las presentes circunstancias; pues no condenamos que se tenga consideración a las dificultades del tiempo, y a la ausencia de casi todos los Prelados de la nación Alemana; pedimos que insistiendo este santo Concilio en el método que basta aquà ha seguido y observado, prorrogue la Sesión indicada para primero de mayo, a otro término moderado, y señale dÃa fijo que por sà mismo llame los Prelados al Concilio, de manera que no deban aguardar otra convocación, declaración, o intimación para que todos puedan y estén obligados a concurrir al lugar del Concilio. Añadiendo no obstante, que si los inconvenientes referidos cesasen antes del término que se ha de señalar, cuide su Santidad de que vuelvan a proseguir el Concilio todos los Prelados; quienes podrán entre tanto volver, si les pareciere, a sus propias iglesias. Respecto de las últimas palabras del decreto, en que se recomienda la observancia de cuanto tiene establecido este santo Concilio; las aprobarÃamos sin duda, si se publicasen sin esta cláusula: en cuanto toca a los obispos de derecho; pues parece dan ocasión, y serán manantial de pleitos. Pedimos, pues, que todo esto se haga asÃ, y no de otro modo: y protestamos que a ejecutarlo en otros términos, ni nosotros, ni este santo Concilio seremos responsables en ningún tiempo de los perjuicios que se sigan, tanto por la publicación del decreto de suspensión, como por cualquier otro acto hecho, o que se haga, emprendido, o que se emprenda por cualesquier personas que sean, contra la autoridad y poder de este Concilio general, y de todos los concilios generales. Pedimos en fin al notario del Concilio que inserte en las actas juntamente con el decreto estas nuestras letras de contradicción, atestación y protesta, y que él mismo, u otros nos den, si fuese necesario, uno o muchos instrumentos auténticos copiados de ella".
El arzobispo de Sacer.
El obispo de Lanciano.
El obispo de Venosa.
El obispo de Tuy.
El obispo de Astorga.
El obispo de Ciudad-Rodrigo.
El obispo de Castel-mar.
El obispo de Badajoz.
El obispo de Elna.
El obispo de Guadix.
El obispo de Pamplona.
El obispo de Calahorra contradijo precisamente a la suspensión, sin distinguir entre la suspensión o prorrogación del Concilio.
"El Rmo. Sr. Pedro Guerrero, arzobispo de Granada, presentó una esquela del tenor siguiente: Aquellas palabras del decreto (sesión XVII): proponentibus Legatis, ac Praesidentibus, a proposición de los Legados y Presidentes, no me gustan, por ser nuevas, nunca usadas en los Concilios hasta ahora; y por no ser necesarias, ni convenientes, en especial en estos tiempos. Por tanto pido al notario de este santo Concilio que inserte este voto mÃo en las actas, junto con el mencionado decreto, y me dé un testimonio auténtico de ello".
Pedro arzobispo de Granada.
El Rmo. Sr. Juan Francisco Blanco, obispo de Orense, presentó una esquela del tenor siguiente: "No me gustan aquellas palabras: Proponentibus Il. et r. D. D. L. a proposición de los Ilmos. y Rmos. SS. Legados; tanto porque no es costumbre ponerlas en semejantes decretos, como porque dan a entender cierta limitación, que no es conforme al orden de un concilio general; y además de esto porque no se hallan en la Bula de convocación de este Concilio, a la que debe conformarse el decreto de su abertura: en cuya consecuencia pido, que a no borrarse dichas palabras, inserte el Rmo. Sr. secretario este voto mÃo después del mismo decreto: en lo demás me conformo".
Juan obispo de Orense.
El Rmo. Sr. Andrés Cuesta, obispo de León, dijo estas palabras: "Me conformo al decreto, con tal que propongan los Legados lo que juzgare el Concilio digno de proponerse".
El Rmo. Sr. Antonio Gorrionero, obispo de AlmerÃa, dijo las mismas palabras que el reverendÃsimo obispo de León.
Don Felipe, por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias, Islas y tierra firme del mar Océano, Conde de Flandes, y de Tirol, etc. Al SerenÃsimo PrÃncipe don Carlos, nuestro muy caro y muy amado hijo, e a los Prelados, Cardenales, Arzobispos y Obispos, y a los Duques, Marqueses, Condes, Ricos-homes, Priores de las órdenes, comendadores, y subcomendadores, y a los Alcaides de los castillos, y casas fuertes y llanas, y a los del nuestro Consejo, presidentes y oÃdores de las nuestras audiencias, alcaldes, alguaciles de la nuestra casa y corte, y chancillerÃas, y a todos los corregidores, asistentes, gobernadores, alcaldes mayores y ordinarios, y otros jueces y justicias cualesquier de todas las ciudades, villas y lugares de los nuestros reinos y señorÃos, y a cada uno y cualesquier de vos en vuestra jurisdicción, a quien esta nuestra carta fuere mostrada, salud y gracia: Sabed que cierta y notoria es la obligación que los Reyes y prÃncipes cristianos tienen a obedecer, guardar y cumplir, y que en sus reinos, estados y señorÃos, se obedezcan, guarden y cumplan los decretos y mandamientos de la santa madre Iglesia, y asistir, y ayudar, y favorecer al efecto y ejecución, y a la conservación de ellos, como hijos obedientes, y protectores, y defensores de ella.
© Copyright 2012. BIBLIOTECA ELECTRÓNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOSâ„¢. La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- está protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben parámetros para su uso. Hecho el depósito legal.