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S.S. Le贸n XIII, Testem benevolentiae
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La cuaresma en la fe de la Iglesia

Subsidio del Movimiento de Vida Cristiana

芦As铆 pues, amad铆simos, si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de caridad, estos d铆as cuaresmales nos invitan a ello de un modo m谩s apremiante; si deseamos llegar a la Pascua santificados en el alma y en el cuerpo, debemos poner un inter茅s especial铆simo en la adquisici贸n de esta virtud, que contiene en s铆 todas las otras y cubre la multitud de los pecados.

禄Por esto, ya que nos preparamos para celebrar aquel misterio que excede a todos los dem谩s, en el que la sangre de Jesucristo borr贸 nuestras iniquidades, dispong谩monos mediante el sacrificio espiritual de la misericordia, de tal manera que demos de lo que nosotros hemos recibido de la bondad divina, aun a los mismos que nos han ofendido禄. (San Le贸n Magno).

芦Contra ellas (las fuerzas del mal en nosotros) se necesita la lucha permanente a que nos invita de modo particular el tiempo de Cuaresma, y tiene por finalidad el retorno sincero al Padre celestial, infinitamente bueno y misericordioso.

禄Este retorno, fruto de un acto de amor ser谩 tanto m谩s expresivo y grato a El cuanto m谩s acompa帽ado vaya del sacrificio de algo necesario y, sobre todo, de las cosas superfluas. A vuestra iniciativa se ofrece una gama vast铆sima de acciones, que van desde el cumplimiento asiduo y generoso de vuestro deber diario, a la aceptaci贸n humilde y gozosa de los contratiempos molestos que puedan presentarse a lo largo del d铆a y a la renuncia de algo que sea muy agradable a fin de poder socorrer a quien est谩 necesitado; pero sobre todo es agradabil铆sima al Se帽or la caridad del buen ejemplo, exigido por el hecho de que pertenecemos a una familia de fe cuyos miembros son interdependientes y cada uno est谩 necesitado de la ayuda y apoyo de todos los otros. El buen ejemplo no s贸lo act煤a fuera, sino que va a lo hondo y construye en el otro el bien m谩s precioso y efectivo, que es el de la coherencia con la propia vocaci贸n cristiana.禄 (SS. Juan Pablo II).

芦Puesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados m谩s intensamente a o铆r la Palabra de Dios y a la oraci贸n, para que celebren el misterio pascual, sobretodo mediante el recuerdo o la preparaci贸n del Bautismo y mediante la Penitencia, d茅se particular relieve en la liturgia y en la catequesis lit煤rgica al doble car谩cter de dicho tiempo.禄 (Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, 109).

芦La penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser s贸lo interna e individual, sino tambi茅n externa y social. Fom茅ntese la pr谩ctica penitencial de acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos pa铆ses y condiciones de los fieles [...].

禄Sin embargo, t茅ngase como sagrado el ayuno pascual; ha de celebrarse en todas partes el viernes de la pasi贸n y muerte del Se帽or y a煤n extenderse, seg煤n las circunstancias, al s谩bado santo, para que de este modo se llegue al gozo del domingo de Resurrecci贸n con elevaci贸n y apertura de esp铆ritu.禄 (Concilio Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, 110).

芦La tentaci贸n de Jes煤s manifiesta la manera que tiene de ser Mes铆as el Hijo de Dios, en oposici贸n a la que le propone Satan谩s y a la que los hombres le quieren atribuir. Por eso Cristo ha vencido al Tentador en beneficio nuestro: 芦Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado禄 (Hb 4, 15). La Iglesia se une todos los a帽os, durante los cuarenta d铆as de Cuaresma, al Misterio de Jes煤s en el desierto.禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 540).

芦Los tiempos y los d铆as de penitencia a lo largo del a帽o lit煤rgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Se帽or) son momentos fuertes de la pr谩ctica penitencial de la Iglesia 1 . Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicaci贸n cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras).禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1438).

La Cuaresma, conversi贸n y penitencia

芦Por tanto, amados hermanos, lo que cada cristiano ha de hacer en todo tiempo ahora debemos hacerlo con m谩s intensidad y entrega, para que as铆 la instituci贸n apost贸lica de esta cuarentena de d铆as logre su objetivo mediante nuestro ayuno, el cual ha de consistir mucho m谩s en la privaci贸n de nuestros la vicios que en la de los alimentos.

禄Junto al razonable y santo ayuno, nada m谩s provechoso que la limosna, denominaci贸n que incluye una extensa gama de obras de misericordia, de modo que todos los fieles son capaces de practicarla, por diversas que sean sus posibilidades禄. (San Le贸n Magno).

芦Como ya en los profetas, la llamada de Jes煤s a la conversi贸n y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores 芦el saco y la ceniza禄, los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversi贸n del coraz贸n, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen est茅riles y enga帽osas; por el contrario, la conversi贸n interior impulsa a la expresi贸n de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia 2 禄. (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n.1430).

芦La penitencia interior es una reorientaci贸n radical de toda la vida, un retorno, una conversi贸n a Dios con todo nuestro coraz贸n, una ruptura con el pecado, una aversi贸n del mal, con repugnancia hacia las malas acciones que hemos cometido. Al mismo tiempo, comprende el deseo y la resoluci贸n de cambiar de vida con la esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de su gracia. Esta conversi贸n del coraz贸n va acompa帽ada de dolor y tristeza saludables que los Padres llamaron 芦animi cruciatus禄 (aflicci贸n del esp铆ritu), 芦compunctio cordis禄 (arrepentimiento del coraz贸n).禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1431).

芦La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oraci贸n, la limosna 3 , que expresan la conversi贸n con relaci贸n a s铆 mismo, con relaci贸n a Dios y con relaci贸n a los dem谩s. Junto a la purificaci贸n radical operada por el Bautismo o por el martirio, citan, como medio de obtener el perd贸n de los pecados, los esfuerzos realizados para reconciliarse con el pr贸jimo, las l谩grimas de penitencia, la preocupaci贸n por la salvaci贸n del pr贸jimo 4 , la intercesi贸n de los santos y la pr谩ctica de la caridad 芦que cubre multitud de pecados禄 (1 P 4, 8).禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1434).

芦La conversi贸n se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliaci贸n, la atenci贸n a los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y del derecho 5 , por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la correcci贸n fraterna, la revisi贸n de vida, el examen de conciencia, la direcci贸n espiritual, la aceptaci贸n de los sufrimientos, el padecer la persecuci贸n a causa de la justicia. Tomar la cruz cada d铆a y seguir a Jes煤s es el camino m谩s seguro de la penitencia 6 .禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1435).

芦Eucarist铆a y Penitencia. La conversi贸n y la penitencia diarias encuentran su fuente y su alimento en la Eucarist铆a, pues en ella se hace presente el sacrificio de Cristo que nos reconcili贸 con Dios; por ella son alimentados y fortificados los que viven de la vida de Cristo; "es el ant铆doto que nos libera de nuestras faltas cotidianas y nos preserva de pecados mortales".禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1436).

芦La lectura de la Sagrada Escritura, la oraci贸n de la Liturgia de las Horas y del Padre Nuestro, todo acto sincero de culto o de piedad reaviva en nosotros el esp铆ritu de conversi贸n y de penitencia y contribuye al perd贸n de nuestros pecados禄. (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1437).

芦El proceso de la conversi贸n y de la penitencia fue descrito maravillosamente por Jes煤s en la par谩bola llamada 芦del hijo pr贸digo禄, cuyo centro es 芦el padre misericordioso禄 (Lc 15, 11-24): la fascinaci贸n de una libertad ilusoria, el abandono de la casa paterna; la miseria extrema en que el hijo se encuentra tras haber dilapidado su fortuna; la humillaci贸n profunda de verse obligado a apacentar cerdos, y peor a煤n, la de desear alimentarse de las algarrobas que com铆an los cerdos; la reflexi贸n sobre los bienes perdidos; el arrepentimiento y la decisi贸n de declararse culpable ante su padre, el camino del retorno; la acogida generosa del padre; la alegr铆a del padre: todos 茅stos son rasgos propios del proceso de conversi贸n. El mejor vestido, el anillo y el banquete de fiesta son s铆mbolos de esta vida nueva, pura, digna, llena de alegr铆a que es la vida del hombre que vuelve a Dios y al seno de su familia, que es la Iglesia. S贸lo el coraz贸n de Cristo que conoce las profundidades del amor de su Padre, pudo revelarnos el abismo de su misericordia de una manera tan llena de simplicidad y de belleza.禄 (Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1439).


1

Cf SC 109-110; CIC can. 1249-1253; CCEO 880-883

2

Cf Jl 2, 12-13; Is 1, 16-17; Mt 6, 1-6.16-18

3

Cf Tb 12,8; Mt 6, 1-18

4

St 5,20

5

Am 5, 24; Is 1, 17

6

Lc 9, 23
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