97. 鈥淏ienaventurada la que ha cre铆do...鈥 (Lc 1,45). Al saludo de Isabel, la Madre de Dios responde dejando prorrumpir su coraz贸n en el canto del Magn铆ficat. Ella nos muestra que es por la fe y en la fe, seg煤n su ejemplo, como el Pueblo de Dios llega a ser capaz de expresar en palabras y de traducir en su vida el misterio del deseo de salvaci贸n y sus dimensiones liberadoras en el plan de la existencia individual y social. En efecto, a la luz de la fe se puede percibir que la historia de la salvaci贸n es la historia de la liberaci贸n del mal bajo su forma m谩s radical y el acceso de la humanidad a la verdadera libertad de los hijos de Dios. Dependiendo totalmente de Dios y plenamente orientada hacia 脡l por el empuje de su fe, Mar铆a, al lado de su Hijo, es la imagen m谩s perfecta de la libertad y de la liberaci贸n de la humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y Modelo, para comprender en su integridad el sentido de su misi贸n.
97.1. Hay que poner muy de relieve que el sentido de la fe de los pobres, al mismo tiempo que es una aguda percepci贸n del misterio de la cruz redentora, lleva a un amor y a una confianza indefectible hacia la Madre del Hijo de Dios, venerada en numerosos santuarios.
98. Los Pastores y todos aquellos, sacerdotes y laicos, religiosos y religiosas, que trabajan, a menudo en condiciones muy duras, en la evangelizaci贸n y la promoci贸n humana integral, deben estar llenos de esperanza pensando en los extraordinarios recursos de santidad contenidos en la fe viva del Pueblo de Dios. Hay que procurar a toda costa que estas riquezas del sensus fidei puedan manifestarse plenamente y dar frutos en abundancia. Es una noble tarea eclesial que ata帽e al te贸logo, ayudar a que la fe del pueblo de los pobres se exprese con claridad y se traduzca en la vida, mediante la meditaci贸n en profundidad del plan de salvaci贸n, tal como se desarrolla en relaci贸n con la Virgen del Magn铆ficat. De esta manera, una teolog铆a de la libertad y de la liberaci贸n, como eco filial del Magn铆ficat de Mar铆a conservado en la memoria de la Iglesia, constituye una exigencia de nuestro tiempo. Pero ser谩 una grave perversi贸n tomar las energ铆as de la religiosidad popular para desviarlas hacia un proyecto de liberaci贸n puramente terreno que muy pronto se revelar铆a ilusorio y causa de nuevas incertidumbres. Quienes as铆 ceden a las ideolog铆as del mundo y a la pretendida necesidad de la violencia, han dejado de ser fieles a la esperanza, a su audacia y a su valent铆a, tal como lo pone de relieve el himno de Dios de la misericordia, que la Virgen nos ense帽a.
99. El sentido de la fe percibe toda la profundidad de la liberaci贸n realizada por el Redentor. Cristo nos ha liberado del m谩s radical de los males, el pecado y el poder de la muerte, para devolvernos la aut茅ntica libertad y para mostrarnos su camino. 脡ste ha sido trazado por el mandamiento supremo, que es el mandamiento del amor.
99.1. La liberaci贸n, en su primordial significado que es soteriol贸gico, se prolonga de este modo en tarea liberadora y exigencia 茅tica. En este contexto se sit煤a la doctrina social de la Iglesia que ilumina la praxis a nivel de la sociedad.
99.2. El cristiano est谩 llamado a actuar seg煤n la verdad 144 y a trabajar as铆 en la instauraci贸n de esta 鈥渃ivilizaci贸n del amor鈥, de la que habl贸 Pablo VI 145 . El presente documento, sin pretender ser completo, ha indicado algunas de las direcciones en las que es urgente llevar a cabo reformas en profundidad.
99.3. La tarea prioritaria, que condiciona el logro de todas las dem谩s, es de orden educativo. El amor que gu铆a el compromiso debe, ya desde ahora, generar nuevas solidaridades. Todos los hombres de buena voluntad est谩n convocados a estas tareas, que se imponen de una manera apremiante a la conciencia cristiana.
99.4. La verdad del misterio de salvaci贸n act煤a en el hoy de la historia para conducirla a la humanidad rescatada hacia la perfecci贸n del reino, que da su verdadero sentido a los necesarios esfuerzos de liberaci贸n de orden econ贸mico, social y pol铆tico, impidi茅ndoles caer en nuevas servidumbres.
100. Es cierto que ante la amplitud y complejidad de la tarea, que puede exigir la donaci贸n de uno hasta el hero铆smo, muchos se sienten tentados por el desaliento, el escepticismo o la aventura desesperada.
100.1. Un reto formidable se lanza a la esperanza, teologal y humana. La Virgen magn谩nima del Magn铆ficat, que envuelve a la Iglesia y a la humanidad con su plegaria, es el firme soporte de la esperanza. En efecto, en Ella contemplamos la victoria del amor divino que ning煤n obst谩culo puede detener y descubrimos a qu茅 sublime libertad Dios eleva a los humildes. En el camino trazado por ella, hay que avanzar con un gran impulso de fe, la cual act煤a mediante la caridad 146 .
El Santo Padre Juan Pablo II, durante una audiencia concedida al infrascrito Prefecto, ha aprobado esta Instrucci贸n, acordada en reuni贸n ordinaria de la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, y ha ordenado su publicaci贸n.
Dado en Roma, en la sede de la Congregaci贸n, el d铆a 22 de marzo de 1986, Solemnidad de la Anunciaci贸n del Se帽or.
Cardenal Joseph RATZINGER
Prefecto
Alberto BOVONE
Arzobispo titular de Cesarea di Numidia
Secretario
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