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Conferencia Episcopal Mexicana, Mensaje de la Conferencia Episcopal Mexicana antes del viaje de S.S. Juan Pablo II en 1999.
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Cuarta visita del Papa a México

Si acaso la primera visita del Papa a nuestro país pudo tener un mayor acento de emoción, entusiasmo y fiesta, pensamos que la próxima debe calar más hondo en la vida de los creyentes. Esta cuarta visita, don de Dios y regalo del Papa, se convierte para nosotros en compromiso de mayor fidelidad a Cristo y a su Evangelio, en esperanza y renovación de la vida cristiana, en impulso de reconciliación y unidad entre todos los mexicanos.

Hoy recordamos cómo el primer viaje de Juan Pablo II a México marcó profundamente la vida y la historia de nuestra patria y el Papa quedó impresionado por las multitudes y por la preciosa imagen de la Virgen de Guadalupe. De hecho, lo anunció con estas palabras en la basílica de San Pedro en Roma el 12 de diciembre del año pasado, al clausurar el Sínodo de América: "Iré a México a postrarme ante la Virgen de Guadalupe. Le confío todo proyecto y anhelo a Ella. Pero ya desde ahora me postro espiritualmente a sus pies, recordando mi primera peregrinación, en enero de 1979, cuando me arrodillé delante de su prodigiosa imagen para invocar, sobre mi recién iniciado servicio pontifical, su maternal asistencia y protección" (Homilía, n. 5).

El Papa, en su primer mensaje, en la catedral de México, el 26 de enero de 1979, pidió la fidelidad: "Tenéis un pasado espléndido de amor a Cristo, aun en medio de las pruebas; a vosotros, que lleváis en lo hondo del corazón la devoción a la Virgen de Guadalupe, el Papa quiere hablaros hoy de algo que es, y debe ser más, una esencia vuestra, cristiana y mariana: La fidelidad a la Iglesia (...). De todas las enseñanzas que la Virgen da a sus hijos de México, quizás la más bella e importante es esta lección de fidelidad. Esa fidelidad que el Papa se complace en descubrir y que espera del pueblo mexicano. De mi patria se puede decir: "Polonia semper fidelis". Yo quiero poder decir también: ¡México semper fidelis, siempre fiel! De hecho, la historia religiosa de esta nación es una historia de fidelidad".

En su segundo viaje, del 6 al 13 de mayo de 1990, México recibió al Papa con el lema: "Peregrino de amor y de esperanza". El país vivía tiempos difíciles. En su mensaje radiotelevisado del 2 de mayo, el mismo Santo Padre expuso el propósito de su visita pastoral: "Ayudar a renovar vuestra vida cristiana, impulsar la nueva evangelización e infundir aliento y esperanza en todos, particularmente en los más pobres y necesitados". Retomó algunos de sus temas favoritos: los jóvenes, la familia, los pobres, para iluminarlos con nuevas luces. Y dijo a los obispos: "Pensar en México es referirse a una tierra bendecida por la predilección de la Madre del Señor (...). México es una realidad que ha hecho de la fe parte de su propia identidad (...). ¡México católico! ¡México siempre fiel!, palabras que reflejan con toda nitidez la firme adhesión del pueblo humilde y sencillo a la Iglesia y al Evangelio que ella anuncia" (Discurso a los obispos de México, I, II).

Fue en su discurso de llegada al aeropuerto de la ciudad de México, cuando nos hizo esta confidencia: "Puedo decir que aquella primera visita pastoral a México marcó realmente mi pontificado, haciéndome sentir la vocación de Papa peregrino, misionero".

La tercera visita del Papa, en el Estado de Yucatán, llamó la atención por su cercanía con los fieles indígenas y su llamada a valorarlos y apreciarlos en su cultura. Significativas fueron las palabras del Papa: "Quiero rendir homenaje a los pueblos indígenas de América (...). Vengo a traeros un mensaje de esperanza, de solidaridad y de amor. (...) Debo expresaros que la Iglesia contempla vuestros auténticos valores con amor y esperanza (...). Conozco las dificultades de vuestra situación actual y quiero aseguraros que la Iglesia, como Madre solícita, os acompaña en vuestras legítimas aspiraciones y justas reivindicaciones (...). La noble lucha por la justicia nunca os ha de llevar al enfrentamiento" (Discurso en Izamal, nn. 1, 3, 6, 7 y 10).

Hemos querido recordar parte del mensaje que el Santo Padre ha dejado a los mexicanos para motivarnos a hacer un examen de conciencia sobre la manera como hemos recibido y puesto en práctica sus palabras. Así nos prepararemos mejor a su cuarta visita y ésta tendrá más frutos. Preguntémonos, pues: ¿Qué resonancias y qué efectos ha tenido el mensaje y el amor del Papa a México? ¿Qué importancia evangelizadora hemos dado al legado del Papa para los mexicanos?

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