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Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Libertatis nuntius. Instrucci贸n sobre algunos aspectos de la "teologia de la liberaci贸n"
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VII. El an谩lisis marxista

1. La impaciencia y una voluntad de eficacia han conducido a ciertos cristianos, desconfiando de todo otro m茅todo, a refugiarse en lo que ellos llaman "el an谩lisis marxista".

2 Su razonamiento es el siguiente: una situaci贸n intolerable y explosiva exige una acci贸n eficaz que no puede esperar m谩s. Una acci贸n eficaz supone un an谩lisis cient铆fico de las causas estructurales de la miseria. Ahora bien, el marxismo ha puesto a punto los instrumentos de tal an谩lisis. Basta pues aplicarlos a la situaci贸n del Tercer Mundo, y en especial a la de Am茅rica Latina.

3. Es evidente que el conocimiento cient铆fico de la situaci贸n y de los posibles caminos de transformaci贸n social es el presupuesto para una acci贸n capaz de conseguir los fines que se han fijado. En ello hay una se帽al de la seriedad del compromiso.

4. Pero el t茅rmino "cient铆fico" ejerce una fascinaci贸n casi m铆tica, y todo lo que lleva la etiqueta de cient铆fico no es de por s铆 realmente cient铆fico. Por esto precisamente la utilizaci贸n de un m茅todo de aproximaci贸n a la realidad debe estar precedido de una examen cr铆tico de naturaleza epistemol贸gica. Este previo examen cr铆tico le falta a m谩s de una "teolog铆a de la liberaci贸n".

5. En las ciencias humanas y sociales, conviene ante todo estar atento a la pluralidad de los m茅todos y de los puntos de vista, de los que cada uno no pone en evidencia m谩s que un aspecto de una realidad que, en virtud de su complejidad, escapa a la explicaci贸n unitaria y un铆voca.

6. En el caso del marxismo, tal como se intenta utilizar, la cr铆tica previa se impone tanto m谩s cuanto que el pensamiento de Marx constituye una concepci贸n totalizante del mundo en el cual numerosos datos de observaci贸n y de an谩lisis descriptivo son integrados en una estructura filos贸fico-ideol贸gica, que impone la significaci贸n y la importancia relativa que se les reconoce. Los apriori ideol贸gicos son presupuestos para la lectura de la realidad social. As铆, la disociaci贸n de los elementos heterog茅neos que componen esta amalgama epistemol贸gicamente h铆brida llega a ser imposible, de tal modo que creyendo aceptar solamente lo que se presenta como un an谩lisis resulta obligado aceptar al mismo tiempo la ideolog铆a. As铆 no es raro que sean los aspectos ideol贸gicos los que predominan en los pr茅stamos que muchos de los "te贸logos de la liberaci贸n" toman de los autores marxistas.

7. La llamada de atenci贸n de Pablo VI sigue siendo hoy plenamente actual: a trav茅s del marxismo, tal como es vivido concretamente, se pueden distinguir diversos aspectos y diversas cuestiones planteadas a los cristianos para la reflexi贸n y la acci贸n. Sin embargo, "ser铆a ilusorio y peligroso llegar a olvidar el 铆ntimo v铆nculo que los une radicalmente, aceptar los elementos del an谩lisis marxista sin reconocer sus relaciones con la ideolog铆a, entrar en la pr谩ctica de la lucha de clases y de su interpretaci贸n marxista dejando de percibir el tipo de sociedad totalitaria a la cual conduce este proceso 22 .

8. Es verdad que desde los or铆genes, pero de manera m谩s acentuada en los 煤ltimos a帽os, el pensamiento marxista se ha diversificado para dar nacimiento a varias corrientes que divergen notablemente unas de otras. En la medida en que permanecen realmente marxistas, estas corrientes contin煤an sujetas a un cierto n煤mero de tesis fundamentales que no son compatibles con la concepci贸n cristiana del hombre y de la sociedad. En este contexto, algunas f贸rmulas no son neutras, pues conservan la significaci贸n que han recibido en la doctrina marxista. "La lucha de clases" es un ejemplo. Esta expresi贸n conserva la interpretaci贸n que Marx le dio, y no puede en consecuencia ser considerada como un equivalente, con alcance emp铆rico, de la expresi贸n "conflicto social agudo". Quienes utilizan semejantes f贸rmulas, pretendiendo s贸lo mantener algunos elementos del an谩lisis marxista, por otra parte rechazado en su totalidad, suscitan por lo menos una grave ambig眉edad en el esp铆ritu de sus lectores.

9. Recordemos que el ate铆smo y la negaci贸n de la persona humana, de su libertad y de sus derechos, est谩n en el centro de la concepci贸n marxista. 脡sta contiene, pues, errores que amenazan directamente las verdades de la fe sobre el destino eterno de las personas. A煤n m谩s, querer integrar en la teolog铆a un "an谩lisis" cuyos criterios de interpretaci贸n dependen de esta concepci贸n atea, es encerrarse en ruinosas contradicciones. El desconocimiento de la naturaleza espiritual de la persona conduce a subordinarla totalmente a la colectividad y, por tanto, a negar los principios de una vida social y pol铆tica conforme con la dignidad humana.

10. El examen cr铆tico de los m茅todos de an谩lisis tomados de otras disciplinas se impone de modo especial al te贸logo. La luz de la fe es la que provee a la teolog铆a de sus principios. Por esto la utilizaci贸n por la teolog铆a de aportes filos贸ficos o de las ciencias humanas tiene un valor "instrumental" y debe ser objeto de un discernimiento cr铆tico de naturaleza teol贸gica. Con otras palabras, el criterio 煤ltimo y decisivo de verdad no puede ser otro, en 煤ltima instancia, que un criterio teol贸gico. La validez o grado de validez de todo lo que las otras disciplinas proponen, a menudo por otra parte de modo conjetural, como verdades sobre el hombre, su historia y su destino, hay que juzgarla a la luz de la fe y de lo que 茅sta nos ense帽a acerca de la verdad del hombre y del sentido 煤ltimo de su destino.

11. La aplicaci贸n a la realidad econ贸mica, social y pol铆tica de hoy de esquemas de interpretaci贸n tomados de la corriente de pensamiento marxista puede presentar a primera vista alguna verosimilitud, en la medida en que la situaci贸n de ciertos pa铆ses ofrezca algunas analog铆as con la que Marx describi贸 e interpret贸 a mediados del siglo pasado. Sobre la base de estas analog铆as se hacen simplificaciones que, al hacer abstracci贸n de factores esenciales espec铆ficos, impiden de hecho un an谩lisis verdaderamente riguroso de las causas de la miseria, y mantienen las confusiones.

12. En ciertas regiones de Am茅rica Latina, el acaparamiento de la gran mayor铆a de las riquezas por una oligarqu铆a de propietarios sin conciencia social, la casi ausencia o las carencias del Estado de derecho, las dictaduras militares que ultrajan los derechos elementales del hombre, la corrupci贸n de ciertos dirigentes en el poder, las pr谩cticas salvajes de cierto capital extranjero, constituyen otros tantos factores que alimentan un violento sentimiento de revoluci贸n en quienes se consideran v铆ctimas impotentes de un nuevo colonialismo de orden tecnol贸gico, financiero, monetario o econ贸mico. La toma de conciencia de las injusticias est谩 acompa帽ada de un pathos que toma prestado a menudo su razonamiento del marxismo, presentado abusivamente como un razonamiento "cient铆fico".

13. La primera condici贸n de un an谩lisis es la total docilidad respecto a la realidad que se describe. Por esto una conciencia cr铆tica debe acompa帽ar el uso de las hip贸tesis de trabajo que se adoptan. Es necesario saber que 茅stas corresponden a un punto de vista particular, lo cual tiene como consecuencia inevitable subrayar unilateralmente algunos aspectos de la realidad, dejando los otros en la sombra. Esta limitaci贸n, que fluye de la naturaleza de las ciencias sociales, es ignorada por quienes, a manera de hip贸tesis reconocidas como tales, recurren a una concepci贸n totalizante como es el pensamiento de Marx.


22

Pablo VI, Carta Apost贸lica Octogesima adveniens, 34: AAS 63 (1971) 424-425.
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