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S.S. Juan XXIII, Il religioso
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Il religioso...

Exhortaci贸n apost贸lica de S.S. Juan XXIII, 29 de Septiembre de 1961

Venerables Hermanos, queridos hijos, salud y Bendici贸n Apost贸lica:

La religiosa reuni贸n del domingo 10 de septiembre en Castelgandolfo, con numerosa y selecta representaci贸n de Cardenales, de Prelados, del Cuerpo Diplom谩tico y una multitud de fieles de las m谩s diversas procedencias, estuvo penetrada del sentimiento de una viva preocupaci贸n en torno al problema de la paz.

La presencia de Nuestra humilde persona, Nuestra voz conmovida era punto directivo, luminoso y central de aquel encuentro. Nuestras manos consagradas y bendecidas ofrecieron el Sacrificio eucar铆stico de Jes煤s Salvador y Redentor: Salvator et Redemptor mundi, y Rey pac铆fico de los siglos y de los pueblos.

Todas las naciones representadas estaban all铆 para dar amplia significaci贸n de universalidad. Formaban un grupo notable, entre los dem谩s, los alumnos del Colegio Urbano de Propaganda, s铆mbolo de todas las gentes, incluso no cristianos, pero todas ansiosas de la paz.

Conmovidos, y a la vez confiados, anunciamos en aquel misterioso atardecer Nuestro prop贸sito de animar a sucesivas reuniones de almas seg煤n que con tiempo se presentase la ocasi贸n, para retenerlas en la oraci贸n en pro de este fundamental prop贸sito de la preservaci贸n de la paz en el mundo entero y para defensa de la civilizaci贸n.

Con esta intenci贸n, y para ofrecer un primer ejemplo, pocos d铆as despu茅s Nos dirigimos a las Catacumbas de San Calixto, las m谩s pr贸ximas a Nuestra residencia estival, para implorar desde all铆, junto a los sacros sepulcros de cuantos Nos precedieron, m谩s de catorce Pont铆fices y con ellos obispos y m谩rtires ilustres en la historia, la cooperaci贸n de su celestial intercesi贸n para asegurar a todas las naciones -pues todas pertenecen de alguna manera a Cristo- el gran tesoro de la paz: Ut cuncto populo christiano pacem et unitatem Dominus largiri dignetur1.

Y ahora que nos encontramos en el mes de octubre, que por tradici贸n de piedad y de caridad cristiana est谩 consagrado al culto y a la veneraci贸n de la Virgen del Rosario, se Nos ofrece como nueva la oportun铆sima ocasi贸n de una plegaria universal al Se帽or por la misma gran intenci贸n que interesa a individuos, familias, pueblos.

LA DEVOCI脫N DEL SANTO ROSARIO

2. En el pasado mayo, inspir谩ndonos en el texto del Papa Le贸n XIII, de g. m., recordamos la ense帽anza de la Rerum Novarum, desarroll谩ndola con Nuestra enc铆clica Mater et Magistra, tratando de acomodar, siempre m谩s y m谩s, la doctrina cat贸lica a las nuevas exigencias de la convivencia humana y cristiana.

Recordamos ahora c贸mo aquel gran Pont铆fice, que fue ya luz y gu铆a de Nuestro esp铆ritu en Nuestra formaci贸n, desde Nuestra ni帽ez a la aurora del misterio sacerdotal, al llegar el mes de octubre muchas veces volv铆a a invitar al mundo cristiano al rezo del Santo Rosario, propuesto a todos los hijos de la Iglesia como ejercicio de sacra y beneficiosa meditaci贸n, como alimento de espiritual elevaci贸n y como intercesi贸n de celestiales gracias para toda la Iglesia.

Sus sucesores procuraron hacer honor a la piadosa y conmovedora tradici贸n. Y Nos queremos humildemente, seguir a estos grandes Pastores venerad铆simos del reba帽o de Cristo, no s贸lo empleano la solicitud cada vez m谩s intensa por los intereses de la justicia y de la fraternidad, en la vida de aqu铆 abajo, mas tambi茅n en la f茅rvida b煤squeda de la santificaci贸n de las almas, que es nuestra verdadera fuerza y la seguridad para todo buen 茅xito, como respuesta de lo alto a las voces de la tierra, que se alzan de almas sinceras, sedientas de verdad y caridad.

Ya en v铆speras del mes de octubre de 1959 Nos dirigimos al mundo cat贸lico con la enc铆clia Grata recordatio2, y en el a帽o siguiente dirigimos, con el mismo fin, una carta al Cardenal Vicario de Nuestra di贸cesis de Roma3.

Por esto Nos complacemos, Venerables Hermanos y queridos hijos, todos cuantos est谩is esparcidos por todo el mundo, en recordaros tambi茅n este a帽o algunas consideraciones sencillas y pr谩cticas, que la devoci贸n del Santo Rosario Nos sugiere, para sabroso alimento y para robustecimiento de principios vitales, normativos de vuestro pensamiento y de vuestra plegaria cristiana perfecta y feliz, y siempre bajo la luz de una universal s煤plica por la paz de todas las almas y de todas las naciones.

El Rosario, como ejercicio de cristiana devoci贸n entre los fieles de rito latino, que son notable parte de la familia cat贸lica, ocupa su lugar, para los eclesi谩sticos, despu茅s de la Santa Misa y el Breviario; y, para los seglares, despu茅s de la participaci贸n en los sacramentos. Es [el Rosario] forma devota de uni贸n con Dios, y siempre de alta elevaci贸n espiritual.

PALABRAS Y CONTENIDO

3. Es verdad que, para algunas almas no educadas a elevarse por encima del homenaje puramente oral, el Rosario puede ser recitado como una mon贸tona sucesi贸n de las tres oraciones: el Pater noster, el Ave Mar铆a y el Gloria, dispuestas en el orden tradicional de quince decenas. Esto, sin duda, ya es algo. Pero -debemos tambi茅n repetirlo- es tan s贸lo preparaci贸n o resonancia exterior de una plegaria confiada, mas no vibrante elevaci贸n del esp铆ritu en coloquio con el Se帽or, buscado en la sublimidad y dulzura de sus misterios de amor misericordioso por la humanidad toda entera.

La verdadera substancia del Rosario bien meditado est谩 constituida por un triple elemento, que da a la expresi贸n vocal unidad y reflexi贸n, descubriendo en vivaz sucesi贸n los episodios que asocian la vida de Jes煤s y de Mar铆a, con referencia a las varias condiciones de las almas orantes y a las aspiraciones de la Iglesia universal.

Para cada decena de Avemar铆as he aqu铆 un cuadro, y para cada cuadro un triple acento, que es al mismo tiempo: contemplaci贸n m铆stica, reflexi贸n 铆ntima e intenci贸n piadosa.

CONTEMPLACI脫N M脥STICA

4. Ante todo, contemplaci贸n pura, luminosa, r谩pida, de cada misterio, es decir, de aquellas verdades de la fe que nos hablan de la misi贸n redentora de Jes煤s. Contemplando, nos encontramos en una comunicaci贸n 铆ntima de pensamiento y de sentimiento con la doctrina y con la vida de Jes煤s, Hijo de Dios e Hijo de Mar铆a, venido a la tierra para redimir, instruir y santificar: -en el silencio de la vida oculta, hecha de plegaria y de trabajo; -en los dolores de su santa Pasi贸n;- en el triunfo de la resurrecci贸n, como en la gloria de los cielos donde est谩 sentado a la diestra del Padre, asistiendo y vivificando siempre con el Esp铆ritu Santo la Iglesia fundada por El, que va siguiendo su camino a tav茅s de los siglos.

REFLEXI脫N 脥NTIMA

5. El segundo elemento es la reflexi贸n, que desde la plenitud de los misterios de Cristo se difunde con viva luz sobre el esp铆ritu del orante. Cada uno advierte, misterio por misterio, la oportuna y buena ense帽anza para s铆, en orden a la propia santificaci贸n y a las condiciones en que vive; y bajo la continua iluminaci贸n del Esp铆ritu Santo, que desde lo profundo del alma en gracia "pide por nosotros con gemidos inenarrables"4, cada uno compara su vida con el calor de la ense帽anza que brota de esos mismos misterios, y encuentra sus inagotables aplicaciones tanto a las propias necesidades espirituales como a las necesidades de su vivir cotidiano.

INTENCI脫N PIADOSA

6. En 煤ltimo t茅rmino est谩 la intenci贸n, es decir, la indicaci贸n de personas, instituciones o necesidades de orden personal y social, que para un cat贸lico verdaderamente activo y piadoso entran en el ejercicio de la caridad hacia los hermanos, caridad que se difunde en los corazones como expresi贸n viviente de la com煤n pertenencia al cuerpo m铆stico de Cristo.

As铆 es como el Rosario se convierte en s煤plica universal de cada una de las almas particulares y de la inmensa comunidad de los redimidos, que desde todos los puntos de la tierra se encuentran en una misma plegaria: ya sea en la invocaci贸n personal, para implorar gracias por necesidades individuales de cada uno, ya sea en la participaci贸n en el coro inmenso y un谩nime de toda la Iglesia por los grandes intereses de la humanidad entera. La Iglesia, como el Redentor Divino la quiere, vive entre las asperezas, las adversidades y las tempestades de un desorden social que frecuentemente se convierte en amenaza pavorosa; pero sus miradas est谩n fijas y las energ铆as de la naturaleza y de la gracia tienden siempre hacia el supremo destino de los fines eternales.

RECITACI脫N ORAL Y PRIVADA

7. Esto es el Rosario mariano, observado en sus varios elementos, conjuntamente reunidos en alas de la plegaria vocal y a ella entrelazados como un bordado fino y substancioso, pero lleno de calor y de atractivo espiritual.

Las oraciones vocales adquieren, por lo tanto, tambi茅n ellas, su pleno sentido: ante todo, la oraci贸n dominical que da al Rosario tono, substancia y vida, y, al venir despu茅s del anuncio de cada uno de los misterios, se帽ala el paso de una a otra decena; despu茅s, la salutaci贸n ang茅lica, que lleva en s铆 ecos de la alegr铆a del cielo y de la tierra en torno a los varios cuadros de la vida de Jes煤s y de Mar铆a; y, finalmente, el trisagio, repetido en adoraci贸n profunda a la Sant铆sima Trinidad.

隆Qu茅 bello es siempre, as铆, el Rosario del ni帽o inocente y del enfermo; de la virgen consagrada al retiro del claustro o al apostolado de la caridad, siempre en la humildad y en el sacrificio; del hombre y de la mujer, padre y madre de familia, alimentados por alto sentido de responsabilidad noble y cristiana; de las modestas familias fieles a la antigua tradici贸n dom茅stica; de las almas recogidas en silencio y abstra铆das de la vida del mundo al que han renunciado, aunque debiendo siempre vivir con el mundo, pero como anacoretas, entre las incertidumbres y las tentaciones!

Este es el Rosario de las almas piadosas, que mantienen viva la preocupaci贸n de la propia singularidad de vida y de ambiente.

ORACI脫N SOCIAL Y SOLEMNE

8. Respetando esta antigua, acostumbrada y conmovedora forma de devoci贸n Mariana, seg煤n las circunstancias personales de cada uno, Nos est谩 permitido, adem谩s, a帽adir que las transformaciones modernas sobrevenidas en cada sector de la convivencia humana, los inventos cient铆ficos, el mismo perfeccionamiento de la organizaci贸n laboral, conduciendo al hombre a medir con mayor amplitud de mirada y penetraci贸n para comprender la fisonom铆a del mundo actual, viene creando nuevas sensibilidades tambi茅n en torno a la funci贸n y la formas de la plegaria cristiana. Hoy cada alma que ora ya no se siente sola y ocupada exclusivamente en los propios intereses de orden espiritual y temporal, sino que advierte, m谩s y mejor que en el pasado, que pertenece a todo un cuerpo social, cuya responsabilidad participa, gozando sus ventajas y temiendo sus incertidumbres y peligros. Este, por lo dem谩s, es el car谩cter de la oraci贸n lit煤rgica del Misal y del Breviario: cada una de sus partes, sellada por el Oremus, que supone pluralidad y multitud tanto de quien ora cuanto de quien espera ser escuchado y por quien la plegaria se realiza. Es la multitud que ora en unidad de s煤plica por toda la fraternidad humana, religiosa y civil.

El Rosario de Mar铆a, pues, viene elevado a la condici贸n de una gran plegaria p煤blica y universal frente a las necesidades ordinarias y extraordinarias de la Iglesia santa, de las naciones y del mundo entero.

Ha habido 茅pocas dif铆ciles, demasiado dif铆ciles en la historia de los pueblos, por la sucesi贸n de acontecimientos que se帽alaron con notas de l谩grimas y de sangre los cambios de los Estados m谩s potentes de Europa.

Es bien conocida de quienes siguen, desde el punto de vista hist贸rico, los acontecimientos de las transformaciones pol铆ticas, la influencia ejercitada por la piedad Mariana, en la preservaci贸n de desgracias amenazadoras, en la restauraci贸n de la prosperidad y del orden social, en la prueba de las espirituales victorias obtenidas.

MONUMENTO HIST脫RICO DE PIEDAD Y ARTE EN VENECIA

9. Acord谩ndonos siempre de Nuestra querida ciudad de Venecia, que durante seis a帽os Nos ofreci贸 tan caras ocasiones de buen ministerio pastoral, Nos place se帽alar, cual motivo de viva complacencia que conmueve Nuestro coraz贸n, la restauraci贸n ya terminada de la suntuosa Capilla del Rosario, ornato preclar铆simo de la bas铆lica de San Juan y San Pablo, de los padres dominicos de all铆.

Es un monumento que brilla, con mucho honor, entre los muchos que en Venecia afirman a trav茅s de los siglos las victorias de la fe, y corresponde precisamente a aquellos a帽os que siguieron al Concilio Tridentino, sellando -del 1563 al 1565- el caracter铆stico fervor difundido por toda la cristiandad, en honor del Rosario de Mar铆a, desde entonces invocada en la letan铆a bajo el t铆tulo de Auxilium christianorum.

AHORA Y SIEMPRE: ROSARIO, INVOCACI脫N DE PAZ UNIVERSAL

10. 隆Oh Rosario bendito de Mar铆a; cu谩nta dulzura al verte sostenido por la mano de los inocentes, de los sacerdotes santos, de las almas puras, de los j贸venes y de los ancianos, de cuantos aprecian el valor y la eficacia de la oraci贸n, llevado por innumerables y piadosas multitudes como emblema y como bandera augural de paz en los corazones y de paz para todas las gentes humanas!

Decir paz en sentido humano y cristiano significa la penetraci贸n en las almas de aquel sentido de verdad, de justicia, de perfecta fraternidad entre las gentes, que disipa todo peligro de discordia, de confusi贸n, que armoniza la voluntad de todos y de cada uno sobre las huellas de la doctrina evang茅lica, mediante la contemplaci贸n de los misterios de Jes煤s y de Mar铆a, convertido en algo familiar a la devoci贸n universal; sobre el esfuerzo de cada alma, de todas las almas, hacia la pr谩ctica perfecta de la ley santa, que, regulando los secretos del coraz贸n, rectifica las acciones de cada uno hacia el cumplimiento de la paz cristiana, delicia del vivir humano, gusto anticipado de los goces imperecederos y eternos.

UN ENSAYO DEL ROSARIO MEDITADO

11. Queridos Hermanos e hijos: Sobre este tema del Rosario de Mar铆a, entendido como s煤plica mundial por la paz del Se帽or y por la felicidad, aun aqu铆 abajo, de las almas y de los pueblos, el coraz贸n Nos sugerir铆a otras piadosas consideraciones persuasivas y conmovedoras. Mas preferimos ofrecer a vuestra atenci贸n, a modo de complemento de esta Carta apost贸lica, un peque帽o ensayo Nuestro de devotos pensamientos, distribuidos para cada decena del Rosario, con referencia al triple acento -misterio, reflexi贸n e intenci贸n- que m谩s arriba hemos se帽alado.

Estas simples y espont谩neas notas pueden convenir bien al esp铆ritu de muchos, particularmente inclinados a superar la monoton铆a de la simple recitaci贸n. Formas 煤tiles y oportunas para una personal edificaci贸n m谩s viva, para un m谩s encendido fervor de la oraci贸n por la salud y la paz de todas las gentes5.

Y ahora, el 煤ltimo pensamiento para San Jos茅. Su querida figura aparece m谩s veces en los misterios gozosos del Rosario. Pero recordamos que el gran Pont铆fice Le贸n XIII, en el fervor de sus recomendaciones, por tres veces -en el 1885, en el 1886 y en el 1889- lo present贸 a la veneraci贸n de los fieles del mundo entero ense帽ando aquella plegaria "A ti, oh bienaventurado San Jos茅", que Nos es tanto m谩s querida, cuanto que fue aprendida en los fervores de Nuestra feliz infancia.

Una vez m谩s la recomendamos, invitando al custodio de Jes煤s y al Esposo pur铆simo de Mar铆a a que con su intercesi贸n de valor a Nuestros votos, a Nuestras esperanzas.

Deseamos, en fin, de todo coraz贸n, que este mes de octubre sea, como debe, una sucesi贸n continuada y deliciosa, para las almas piadosas, de m铆stica elevaci贸n hacia Aqu茅lla que el ejercicio del sacrat铆simo Rosario, en su terminaci贸n, aclama ahora y siempre la Beata Mater, et intacta Virgo gloriosa, Regina mundi para universal paz y consuelo.

Castelgandolfo, 29 de septiembre de 1961, fiesta de San Miguel Arc谩ngel


1

Cf. Litaniae Sanctorum.

2

A. A. S. 51 (1959), 673-678.

3

Ep. L'ottobre che Ci sta inanzi: A. A. S. 52 (1960), 814-817.

4

Rom. 8, 26.

5

En el texto publicado por el Osservatore Romano (1. X. 1961: n. 227) siguen algunas piadosas consideraciones sobre los quince misterios del Santo Rosario. #Nota de A. A. S.- El tomo III de D. M., en las p谩gs. 762-772 se reproducen dichas piadosas consideraciones con el t铆tulo: "Elevaciones sobre los quince Misterios de la Corona aurea".
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