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Congregaci贸n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, La preparaci贸n y celebraci贸n de las fiestas pascuales
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La preparaci贸n y celebraci贸n de las fiestas pascuales

Carta circular dada en la sede de la Congregaci贸n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Introducci贸n

1. La renovaci贸n de las celebraciones de la solemnidad de Pascua y de toda la Semana Santa, actuada en un primer momento por P铆o XII en 1951 y 1955 respectivamente, fue recibida en general por todas las Iglesias de rito romano con entusiasmo 1 .

El Concilio Vaticano II a su vez, sobre todo en su Constituci贸n sobre la Liturgia, puso de nuevo repetidamente en relieve, conforme a la Tradici贸n, el misterio pascual de Cristo, y record贸 que de 茅l reciben su fuerza todos los sacramentos y sacramentales 2 .

2. Del mismo modo que la semana tiene su punto de partida y su momento culminante en el domingo, caracterizado siempre por su 铆ndole pascual, as铆 el centro culminante de todo el a帽o lit煤rgico resplandece en el santo Triduo pascual de la Pasi贸n y Resurrecci贸n del Se帽or, que se prepara en el tiempo de Cuaresma y que se prolonga en la alegr铆a de los cincuenta d铆as sucesivos 3 .

3. En muchos lugares del mundo cristiano los fieles y sus pastores valoran la importancia de estas celebraciones y participan frecuentemente en ellas con gran provecho espiritual.

Sin embargo, en algunos pa铆ses se ha ido atenuando con el pasar del tiempo el entusiasmo y el fervor con que se recibi贸 la instauraci贸n de la Vigilia pascual. En algunas partes se ha llegado a perder la misma noci贸n de "vigilia", hasta el punto de haber reducido su celebraci贸n a una mera Misa vespertina en cuanto al tiempo y el modo como se suele celebrar la Misa del domingo en la tarde del s谩bado precedente.

En otros lugares no se respetan los horarios convenientes del Triduo santo. M谩s a煤n, frecuentemente se colocan en horas m谩s oportunas y c贸modas para los fieles los ejercicios de piedad y las devociones populares; y en consecuencia los fieles participan en ellas m谩s que en los oficios lit煤rgicos.

Sin duda estas dificultades derivan de la formaci贸n todav铆a insuficiente, tanto del clero como de los fieles sobre el misterio pascual en su realidad de centro del a帽o lit煤rgico y de la vida cristiana 4 .

4. El hecho de que en tant铆simas regiones la Semana Santa coincida con el tiempo de vacaciones, as铆 como la mentalidad que de la sociedad actual, a帽aden una dificultad m谩s para una participaci贸n de los fieles a las celebraciones.

5. Teniendo en cuenta esta realidad, la Congregaci贸n para el Culto Divino considera oportuno recordar algunos aspectos doctrinales y pastorales, as铆 como diversas determinaciones sobre la Semana Santa publicadas en otras ocasiones. Todo lo que, en cambio, se halla en los libros lit煤rgicos sobre la Cuaresma, la Semana santa, el Triduo Pascual y el tiempo Pascual, contin煤an en vigor, a no ser que reciba una nueva interpretaci贸n en este documento.

Todas las normas mencionadas son urgidas de nuevo en virtud del presente documento en orden a mejorar la celebraci贸n de los misterios de la Redenci贸n y a favorecer la participaci贸n m谩s fructuosa de los fieles en las mismas 5 .

I. El tiempo de Cuaresma

6. "La celebraci贸n anual de la cuaresma es un tiempo favorable, durante el cual se asciende a la santa monta帽a de la Pascua".

"El tiempo de cuaresma, con su doble car谩cter, prepara tanto a los catec煤menos como a los fieles en orden a la celebraci贸n del misterio pascual. Los catec煤menos se encaminan hacia los sacramentos de la iniciaci贸n cristiana, tanto por la "elecci贸n" y los "escrutinios", como por la catequesis; los fieles, por su parte, dedic谩ndose con m谩s asiduidad a escuchar la Palabra de Dios y a la oraci贸n, y mediante la penitencia, se preparan a renovar sus promesas bautismales" 6 .

a) Cuestiones relativas a la iniciaci贸n cristiana

7. Toda la iniciaci贸n cristiana comporta un car谩cter eminente pascual en cuanto es la primera participaci贸n sacramental en la Muerte y la Resurrecci贸n de Cristo. Por esta raz贸n conviene que la cuaresma obtenga su car谩cter pleno de tiempo de purificaci贸n y de iluminaci贸n, especialmente por medio de los escrutinios y las entregas; la misma Vigilia pascual ha de ser el momento adecuado para celebrar los sacramentos de la iniciaci贸n 7 .

8. Las comunidades que no tienen catec煤menos no dejen, sin embargo, de orar por aquellos que en otros lugares recibir谩n los sacramentos de la iniciaci贸n cristiana en la pr贸xima Vigilia pascual. Los pastores recuerden a los fieles la importancia que tiene para fomentar su vida espiritual la profesi贸n de la fe bautismal, que, "terminado el ejercicio de la cuaresma" 8 son invitados a renovar p煤blicamente en la Vigilia pascual.

9. Durante la Cuaresma hay que organizar la catequesis para aquellos adultos que, bautizados, siendo ni帽os, no la hayan recibido, y que tampoco hayan recibido a煤n la Confirmaci贸n y la Eucarist铆a. Al mismo tiempo establ茅zcanse celebraciones penitenciales, que los lleven a recibir el sacramento de la reconciliaci贸n 9 .

10. El tiempo de Cuaresma es tambi茅n tiempo apropiado para llevar a acabo los ritos penitenciales, a modo de escrutinios para aquellos ni帽os no bautizados que han llegado a una edad adecuada para la catequesis, y tambi茅n para aquellos ni帽os, ya bautizados, antes de que se acerquen por primera vez al sacramento de la Penitencia 10 .

El obispo tenga sumo inter茅s en promover la formaci贸n de los catec煤menos, tanto adultos como ni帽os, y seg煤n las circunstancias, presida los ritos prescritos, con la asidua participaci贸n de la comunidad local 11 .

b) Las celebraciones propias del tiempo de Cuaresma

11. Los domingos de Cuaresma tienen precedencia sobre todas las fiestas del Se帽or y sobre todas las solemnidades. Las solemnidades que coincidan en estos domingos han de anticiparse al s谩bado 12 . Las ferias de Cuaresma tienen preferencia sobre las memorias obligatorias 13 .

12. Debe darse, sobre todo en las homil铆as del domingo, la catequesis del misterio pascual y de los sacramentos, explicando con mayor profundidad los textos del leccionario y, de modo especial, las per铆copas evang茅licas, que aclaran los diversos aspectos del Bautismo y de los dem谩s sacramentos, as铆 como la misericordia de Dios.

13. Los pastores expondr谩n la Palabra de Dios, m谩s a menudo y con mayor empe帽o, ya en las homil铆as de los d铆as de feria, ya en las celebraciones de la Palabra de Dios, ya en las celebraciones penitenciales 14 , ya en las predicaciones especiales propias de este tiempo, ya en las visitas que hagan a las familias o grupos de familias para su bendici贸n anual. Los fieles participen frecuentemente a las Misas feriales, y, si no les es posible, se les invitar谩 al menos a leer, en familia o privadamente las lecturas del d铆a.

14. "El tiempo de Cuaresma conserva su car谩cter penitencial" 15 . "Inc煤lquese a los fieles por medio de la catequesis la naturaleza propia de la penitencia, que junto con las consecuencias sociales del pecado, detesta el mismo pecado en cuanto es ofensa a Dios" 16 .

La virtud de la penitencia y su pr谩ctica son siempre elementos necesarios de la preparaci贸n pascual: la pr谩ctica externa de la penitencia, tanto de los individuos como de toda la comunidad ha de ser el resultado de la conversi贸n del coraz贸n. Esta pr谩ctica, si bien debe acomodarse a las circunstancias y exigencias de nuestro tiempo, sin embargo no puede prescindir del esp铆ritu de la penitencia evang茅lica, y ha de orientarse tambi茅n al bien de los hermanos.

No se olvide tampoco de la participaci贸n de la Iglesia en la acci贸n penitencial, e ins铆stase en la oraci贸n por los pecadores, introduci茅ndola frecuentemente en la oraci贸n universal 17 .

15. Recomi茅ndase a los fieles una participaci贸n m谩s intensa y m谩s fructuosa en la liturgia cuaresmal y en las celebraciones penitenciales. Exh贸rteseles, sobre todo, para que, seg煤n la ley y las tradiciones de la Iglesia, se acerquen en este tiempo al sacramento de la Penitencia, y puedan as铆 participar con el alma purificada en los misterios pascuales. Es muy conveniente que el sacramento de la Penitencia se celebre, durante el tiempo de Cuaresma, seg煤n el rito para reconciliar varios penitentes con la confesi贸n y absoluci贸n individual, tal como viene indicado en el Ritual Romano 18 .

Los pastores estar谩n m谩s disponibles para el ejercicio del ministerio de la reconciliaci贸n, y dar谩n facilidades para celebrar el sacramento de la Penitencia ampliando los horarios para las confesiones individuales.

16. Todas las diversas manifestaciones de la observancia cuaresmal han de contribuir a mostrar y fomentar la vida de la Iglesia local. Por esta raz贸n se recomienda que se mantengan y renueven las asambleas de la Iglesia local seg煤n el modelo de las antiguas "Estaciones" romanas. Estas asambleas de fieles pueden ser convocadas, especialmente presididas por el Pastor de di贸cesis, o junto a los sepulcros de los santos, o en las principales iglesias de la ciudad, o en los santuarios, o en otros lugares tradicionales de peregrinaci贸n que sean m谩s frecuentados en la di贸cesis 19 .

17. "En tiempo de Cuaresma queda prohibido adornar con flores el altar, y se permiten los instrumentos musicales s贸lo para sostener el canto" 20 , como corresponde al car谩cter penitencial de este tiempo.

18. Asimismo desde el comienzo de la Cuaresma hasta la Vigilia pascual no se dice Aleluya en ninguna celebraci贸n, incluidas las solemnidades y las fiestas 21 .

19. Los cantos de las celebraciones, y especialmente de la Misa, as铆 como los de los ejercicios piadosos, han de ser conformes al esp铆ritu de este tiempo y corresponder lo m谩s posible a los textos lit煤rgicos.

Fom茅ntense los ejercicios piadosos que responden mejor al car谩cter del tiempo de Cuaresma, como es el "Via Crucis", y sean imbuidos del esp铆ritu de la liturgia, de suerte que conduzcan a los fieles a la celebraci贸n del misterio pascual de Cristo.

c) Elementos propios para determinados d铆as de la Cuaresma

21. El mi茅rcoles que precede al primer domingo de Cuaresma, los fieles cristianos inician con la imposici贸n de la ceniza el tiempo establecido para la purificaci贸n del esp铆ritu. Con este signo penitencial, que viene de la tradici贸n b铆blica y se ha mantenido hasta hoy en la costumbre de la Iglesia, se quiere significar la condici贸n del hombre pecador, que confiesa externamente su culpa ante el Se帽or y expresa su voluntad interior de conversi贸n, confiando en que el Se帽or se muestre compasivo para con 茅l. Con este mismo signo comienza el camino de su conversi贸n que culminar谩 con la celebraci贸n del sacramento de la Penitencia, en los d铆as que preceden a la Pascua 22 .

La bendici贸n e imposici贸n de la ceniza se puede hacer o durante la Misa o fuera de la misma. En este caso se inicia con la liturgia de la Palabra y se concluye en la oraci贸n de los fieles 23 .

22. El mi茅rcoles de ceniza es un d铆a penitencial obligatorio para toda la Iglesia y que comporta la abstinencia y el ayuno 24 .

23. El Domingo I de Cuaresma es el comienzo del venerable sacramento de la observancia cuaresmal anual 25 . En la Misa de este d铆a util铆cense elementos que subrayen su importancia, por ejemplo la procesi贸n de entrada con el canto de las letan铆as de los Santos 26 . Es conveniente que el Obispo celebre dentro de la Misa del Domingo I de Cuaresma el rito de la elecci贸n de los catec煤menos en la iglesia catedral o en otra iglesia, de acuerdo con las exigencias pastorales 27 .

24. Las per铆copas evang茅licas de la samaritana, del ciego de nacimiento y de la resurrecci贸n de L谩zaro, propias de los domingos III, IV y V de Cuaresma del a帽o A, dada su importancia en relaci贸n con la iniciaci贸n cristiana, pueden leerse tambi茅n en los a帽os B y C, especialmente all铆 donde hay catec煤menos 28 .

25. En el IV domingo de Cuaresma ("Laetare"), as铆 como en las solemnidades y fiestas, se permiten los instrumentos musicales y adornar el altar con flores. En el mencionado domingo se pueden usar ornamentos de color rosado 29 .

26. La costumbre de cubrir las cruces y las im谩genes de las iglesias, a partir del domingo V de Cuaresma, puede conservarse, a juicio de la Conferencia de los Obispos. Las cruces permanecen cubiertas hasta despu茅s de la celebraci贸n de la Pasi贸n del Se帽or, el Viernes santo, y las im谩genes hasta el comienzo de la Vigilia Pascual 30 .

II. La Semana Santa

27. Durante la Semana santa, la Iglesia celebra los misterios de la salvaci贸n actuados por Cristo en los 煤ltimos d铆as de su vida, comenzando por su entrada mesi谩nica en Jerusal茅n.

El tiempo de Cuaresma contin煤a hasta el jueves. A partir de la Misa vespertina "en la Cena del Se帽or" comienza el Triduo pascual, que contin煤a durante el Viernes de la Pasi贸n del Se帽or y el S谩bado Santo, y tiene su centro en la Vigilia Pascual y acaba con las V铆speras del domingo de Resurrecci贸n.

"Las ferias de Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves inclusive, tienen preferencia sobre cualquier otra celebraci贸n" 31 . Conviene que en estos d铆as no se administren los sacramentos del Bautismo y de la Confirmaci贸n.

a) Domingo de Ramos en la Pasi贸n del Se帽or

28. La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos en la Pasi贸n del Se帽or, que comprende a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasi贸n. La relaci贸n entre los dos aspectos del misterio pascual se ha de evidenciar en la celebraci贸n en la catequesis del d铆a 32 .

29. La entrada del Se帽or en Jerusal茅n, ya desde antiguo, se conmemora con una procesi贸n, en la cual los cristianos celebran el acontecimiento, imitando las aclamaciones y gestos, que hicieron los ni帽os hebreos cuando salieron al encuentro del Se帽or, cantando el fervoroso "Hossana" 33 .

La procesi贸n sea 煤nica y tenga lugar antes de la Misa en la que haya m谩s presencia de fieles; puede hacerse tambi茅n en las horas de la tarde, ya sea del s谩bado ya del domingo. Para ello h谩gase, en lo posible, la reuni贸n de la asamblea en otra iglesia menor, o en un lugar apto fuera de la iglesia hacia la cual se dirigir谩 la procesi贸n.

Los fieles participan que esta procesi贸n llevando en las manos ramos de palma o de otros 谩rboles. Los sacerdotes y los ministros, llevando tambi茅n ramos, preceden al pueblo 34 .

La bendici贸n de ramos o palmas tiene lugar en orden a la procesi贸n que seguir谩. Los ramos conservados en casa recuerdan a los fieles la victoria de Cristo, que se ha celebrado con la procesi贸n.

Los pastores hagan todo lo posible para que la preparaci贸n y la celebraci贸n de esta procesi贸n en honor de Cristo Rey, pueda tener un fructuoso influjo espiritual en la vida de los fieles.

30. Para la conmemoraci贸n de la entrada del Se帽or en Jerusal茅n, adem谩s de la procesi贸n solemne, que se acaba de describir, el Misal ofrece otras dos posibilidades, no para fomentar la comodidad y la facilidad, sino en previsi贸n de la dificultades que puedan impedir la organizaci贸n de una procesi贸n.

La segunda forma de la conmemoraci贸n es una entrada solemne, que tiene lugar cuando no puede hacerse la procesi贸n fuera de la iglesia. La tercera forma es la entrada sencilla, que ha de hacerse en todas las Misas de este domingo en las que no ha tenido lugar la entrada solemne 35 .

31. Donde no se puede celebrar la Misa es conveniente que se haga una celebraci贸n de la Palabra de Dios sobre la entrada mesi谩nica y la Pasi贸n del Se帽or, ya sea el s谩bado por la tarde, ya el domingo a la hora m谩s oportuna 36 .

32. Durante la procesi贸n los cantores y el pueblo cantan los cantos indicados en el Misal Romano como son el salmo 23 el salmo 46, y otros cantos apropiados en honor de Cristo Rey.

33. La historia de la Pasi贸n goza de una especial solemnidad. Es aconsejable que se mantenga la tradici贸n en el modo de cantarla o leerla, es decir, que sean tres personas que hagan las veces de Cristo, del narrador y del pueblo. La Pasi贸n ha de ser proclamada ya por di谩conos o presb铆teros, ya, en su defecto, por lectores, en cuyo caso, la parte correspondiente a Cristo se reserva al sacerdote.

Para la proclamaci贸n de la Pasi贸n no se llevan ni luces ni incienso, ni se hace al principio el saludo al pueblo como de ordinario para el Evangelio, ni se signa el libro. Tan solo los di谩conos piden la bendici贸n al sacerdote 37 .

Para el bien espiritual de los fieles conviene que se lea por entero la narraci贸n de la Pasi贸n, y que no se omitan las lecturas que la preceden.

34. Terminada la lectura de la Pasi贸n no se omita la homil铆a.

b) Misa crismal

35. La Misa crismal, en la cual el Obispo que concelebra con su presbiterio, consagra el santo Crisma y bendice los dem谩s 贸leos, es una manifestaci贸n de la comuni贸n existente entre el obispo y sus presb铆teros en el 煤nico y mismo sacerdocio y ministerio de Cristo 38 . Para esta Misa ha de convocarse a los presb铆teros de las diversas partes de la di贸cesis para concelebrar con el obispo; y ser testigos y cooperadores en la consagraci贸n del Crisma, del mismo modo que en el ministerio cotidiano son sus colaboradores y consejeros.

Conviene que se invite encarecidamente tambi茅n a los fieles a participar en esta Misa, y que en ella reciban el sacramento de la eucarist铆a.

La Misa crismal se celebra, conforme a la tradici贸n, el jueves de la Semana Santa. Sin embargo, si es dif铆cil para el clero y el pueblo reunirse aquel d铆a con el Obispo, esta celebraci贸n puede anticiparse a otro d铆a, pero siempre cercano a la Pascua 39 . El nuevo Crisma y el nuevo 贸leo de los catec煤menos se han de utilizar en la celebraci贸n de los sacramentos de la iniciaci贸n en la noche pascual.

36. La celebraci贸n de la Misa crismal sea 煤nica a causa de su significaci贸n en la vida de la di贸cesis, y cel茅brese en la iglesia catedral o, por razones pastorales, en otra iglesia especialmente si es m谩s insigne 40 .

La recepci贸n de los 贸leos sagrados en las distintas parroquias puede hacerse o antes de la celebraci贸n de la Misa vespertina "en la Cena del Se帽or", o en otro momento m谩s oportuno. Esto puede ayudar a la formaci贸n de los fieles sobre el uso y efecto de los 贸leos y del Crisma en la vida cristiana.

c) Celebraci贸n penitencial de final de la Cuaresma

37. Es muy conveniente que el tiempo de la Cuaresma termine, tanto para cada uno de los fieles como para toda la comunidad cristiana, con alguna celebraci贸n penitencial, que prepare a una m谩s plena participaci贸n en el misterio pascual 41 .

Esta celebraci贸n tendr谩 lugar antes del Triduo Pascual, y no preceder谩 inmediatamente a la Misa vespertina "en la Cena del Se帽or".

III. Del Triduo Pascual en general

38. La Iglesia celebra cada a帽o los grandes misterios de la redenci贸n de los hombres desde la Misa vespertina del jueves en la Cena del Se帽or "hasta las V铆speras del domingo de Resurrecci贸n". Este per铆odo de tiempo se denomina justamente el "Triduo del crucificado, sepultado y resucitado" 42 ; se llama tambi茅n "Triduo pascual" porque en su celebraci贸n se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tr谩nsito del Se帽or de este mundo al Padre. En esta celebraci贸n del misterio, por medio de los signos lit煤rgicos y sacramentales la Iglesia se une en 铆ntima comuni贸n con Cristo, su Esposo.

39. Es sagrado el ayuno pascual de los dos primeros d铆as del Triduo, en los cuales, seg煤n una antigua tradici贸n, la Iglesia ayuna "porque el Esposo ha sido arrebatado" 43 . El Viernes Santo de la Pasi贸n del Se帽or hay que observar en todas partes la abstinencia, y se recomienda que se observe tambi茅n durante el S谩bado santo, a fin de que la Iglesia pueda llegar con el esp铆ritu ligero y abierto a la alegr铆a del domingo de Resurrecci贸n 44 .

40. Se encarece vivamente la celebraci贸n en com煤n del Oficio de Lectura y Laudes de la ma帽ana del Viernes de la Pasi贸n del Se帽or y tambi茅n del S谩bado santo. Conviene que el obispo participe en esta celebraci贸n, en la catedral y, en cuanto sea posible, junto con el clero y el pueblo 45 .

Este Oficio, llamado antiguamente "de tinieblas", conviene que mantenga el lugar que le corresponde en la devoci贸n de los fieles, como meditaci贸n y contemplaci贸n de la pasi贸n, muerte y sepultura del Se帽or, en espera del anuncio de su resurrecci贸n.

41. Para la celebraci贸n adecuada del Triduo pascual se requiere un n煤mero conveniente de ministros y colaboradores, que han de ser instruidos cuidadosamente acerca de lo que ellos han de hacer. Los pastores no dejen de explicar a los fieles del mejor modo posible el significado y la estructura de las celebraciones, prepar谩ndoles a una participaci贸n activa y fructuosa.

42. Tiene una importancia especial en las celebraciones de la Semana Santa y, especialmente durante el Triduo pascual, el canto del pueblo, de los ministros y del sacerdote celebrante, porque es concorde a la solemnidad de dichos d铆as y tambi茅n porque los textos adquieren toda su fuerza precisamente cuando son cantados.

Se invita a las Conferencias de Obispos, en el caso en que no lo hubiesen ya hecho, que tomen las medidas necesarias para dotar de melod铆as adecuadas a los textos y aclamaciones que, por su misma naturaleza, reclaman ser cantados. Dichos textos son:

a) la oraci贸n universal del Viernes Santo de la Pasi贸n del Se帽or; la invitaci贸n del di谩cono, si la hace, o la aclamaci贸n del pueblo;

b) los cantos durante la ostensi贸n y adoraci贸n a la Cruz;

c) las aclamaciones durante la procesi贸n con el cirio pascual y las del preg贸n pascual, el "Aleluya" responsorial, las letan铆as de los santos y la aclamaci贸n que sigue a la bendici贸n del agua.

No se omitan con facilidad los textos lit煤rgicos de los cantos para la participaci贸n del pueblo; proc煤rese que las traducciones de los mismos sean provistas de melod铆as adecuadas. Si dichos textos no est谩n todav铆a disponibles para ser cantados, provisionalmente esc贸janse textos semejantes. Prep谩rese un repertorio propio para estas celebraciones, a ser utilizado 煤nicamente en las mismas. Prop贸nganse especialmente:

a) los cantos para la bendici贸n y procesi贸n de ramos, y para la entrada en la iglesia;

b) los cantos para la procesi贸n con los santos 贸leos;

c) los cantos para la procesi贸n de preparaci贸n de las ofrendas en la Misa "en la Cena del Se帽or", y el himno para la procesi贸n del traslado del Sant铆simo Sacramento a la capilla de la reserva;

d) las respuestas de los salmos responsoriales de la Vigilia pascual y los cantos que acompa帽an la aspersi贸n del agua.

Prep谩rense tambi茅n melod铆as adecuadas que faciliten el canto de los textos de la Pasi贸n, del preg贸n pascual y de la bendici贸n del agua bautismal.

En las iglesias importantes util铆cese tambi茅n el abundante tesoro de m煤sica sagrada antigua y moderna; t茅ngase en cuenta, sin embargo, la necesidad de una adecuada participaci贸n de los fieles.

43. Es muy conveniente que las comunidades religiosas, clericales o no, as铆 como las comunidades laicales, participen en las celebraciones del Triduo pascual en las iglesias m谩s importantes 46 .

Igualmente no se celebren los oficios del Triduo pascual en aquellos lugares donde falte el n煤mero suficiente de participantes, ministros y cantores; y proc煤rese que los fieles se re煤nan para participar en las mismas en una iglesia m谩s importante.

Tambi茅n cuando un 煤nico presbiterio es responsable de diversas parroquias, conviene que los fieles de las mismas, en cuanto sea posible, se re煤nan en la iglesia principal para participar en estas celebraciones.

Si un p谩rroco tiene encomendadas dos o m谩s parroquias en las cuales hay una notable participaci贸n de fieles y las celebraciones pueden realizarse con la debida reverencia y solemnidad, para bien de los mismos fieles el p谩rroco puede repetir, teniendo en cuenta lo previsto por la legislaci贸n, las celebraciones del Triduo pascual 47 .

A fin de que los alumnos de los Seminarios "vivan el misterio pascual de Cristo de manera que sepan despu茅s comunicarlo a la comunidad que se les confiar谩" 48 , deber谩n adquirir una formaci贸n lit煤rgica competente y completa. Es muy conveniente que, durante los a帽os de su preparaci贸n en el seminario adquieran experiencia de m谩s ricas y completas formas de celebraci贸n de las fiestas pascuales, especialmente de aquellas presididas por el obispo 49 .

IV. La misa vespertina del Jueves Santo en la Cena del Se帽or

44. "Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella 煤ltima cena, en la cual el Se帽or Jes煤s en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreci贸 a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entreg贸 a los ap贸stoles para que los sumiesen, mand谩ndoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio tambi茅n los ofreciesen" 50 .

45. Toda la atenci贸n del esp铆ritu debe centrarse en los misterios que se recuerdan en la Misa: es decir, la instituci贸n de la Eucarist铆a, la instituci贸n del Orden sacerdotal, y el mandamiento del Se帽or sobre la caridad fraterna: son 茅stos los puntos que conviene recordar en la homil铆a.

46. La Misa "en la Cena del Se帽or" cel茅brese por la tarde, en la hora m谩s oportuna para que participe plenamente toda la comunidad local. En ella pueden concelebrar todos los presb铆teros, aunque hayan ya concelebrado en la Misa crismal, o deban celebrar una misa para bien de los fieles 51 .

47. Donde verdaderamente lo exija el bien pastoral, el Ordinario del lugar puede permitir la celebraci贸n de otra Misa por la tarde en las iglesias u oratorios, y en caso de verdadera necesidad, incluso por la ma帽ana, pero solamente para los fieles que de ning煤n modo pueden participar en la Misa vespertina. Cu铆dese que estas Misas no se celebren para favorecer a personas privadas o a grupos particulares y que no perjudiquen en nada la Misa principal.

Seg煤n una antiqu铆sima tradici贸n de la Iglesia en este d铆a est谩n prohibidas todas las Misas sin pueblo 52 .

48. El sagrario ha de estar completamente vac铆o al iniciar la celebraci贸n 53 . Se han de consagrar en esta Misa las hostias necesarias para la comuni贸n de los fieles 54 , y para que el clero y el pueblo puedan comulgar el d铆a siguiente.

49. Para la reserva del Sant铆simo Sacramento prep谩rese una capilla, conveniente adornada, que invite a la oraci贸n y a la meditaci贸n; se recomienda no perder de vista la sobriedad y la austeridad que corresponden a la liturgia de estos d铆as, evitando o erradicando cualquier forma de abuso 55 .

Cuando el sagrario est谩 habitualmente colocado en una capilla separada de la nave central, conviene que se disponga all铆 el lugar de la reserva y de la adoraci贸n.

50. Mientras se canta el himno "Gloria a Dios", de acuerdo con las costumbres locales, se hacen sonar las campanas, que ya no se vuelven a tocar hasta el "Gloria a Dios" de la Vigilia pascual, a no ser que la Conferencia de los Obispos o el Ordinario del lugar, juzguen oportuno establecer otra cosa 56 . Durante el mismo per铆odo de tiempo, el 贸rgano y cualquier otra m煤sica instrumental pueden usarse s贸lo para mantener el canto 57 .

51. El lavatorio de los pies, que, seg煤n la tradici贸n, se hace en este d铆a a algunos hombres previamente designados, significa el servicio y el amor de Cristo, que ha venido "no para ser servido, sino para servir" 58 . Conviene que esta tradici贸n se mantenga y que se explique seg煤n su propio significado.

52. Los donativos para los pobres, especialmente aquellos que se han podido reunir durante la Cuaresma como fruto de la penitencia, pueden ser presentados durante la procesi贸n de las ofrendas, mientras el pueblo canta "Ubi caritas est vera" 59 .

53. Ser谩 muy conveniente que los di谩conos, ac贸litos o ministros extraordinarios lleven la Eucarist铆a a la casa de los enfermos que lo deseen, tom谩ndola del altar en el momento de la comuni贸n, indicando de este modo su uni贸n m谩s intensa con la Iglesia que celebra.

54. Terminada la oraci贸n despu茅s de la comuni贸n, comienza la procesi贸n, precedida por la cruz en medio de cirios e incienso, en la que se lleva el Sant铆simo Sacramento por la iglesia hasta el lugar de la reserva. Mientras tanto, se canta el himno "Pange lingua" u otro canto eucar铆stico 60 . El traslado y la reserva del Sant铆simo Sacramento no han de hacerse si en esa iglesia no tendr谩 lugar la celebraci贸n de la Pasi贸n del Se帽or, el Viernes Santo 61 .

55. El Sacramento ha de ser reservado en un sagrario o en una urna. No ha de hacerse nunca una exposici贸n con la custodia u ostensorio.

El sagrario o la urna no han de tener la forma de un sepulcro. Ev铆tese la misma expresi贸n "sepulcro": la capilla de la reserva no se prepara para representar "la sepultura del Se帽or", sino para conservar el pan eucar铆stico destinado a la comuni贸n del Viernes de la Pasi贸n del Se帽or.

56. Inv铆tese a los fieles a una adoraci贸n prolongada en la noche del Sant铆simo Sacramento en la reserva solemne, despu茅s de la Misa "en la Cena del Se帽or". En esta ocasi贸n es oportuno leer una parte del Evangelio de San Juan (cap. 13-17).

Pasada la media noche la adoraci贸n debe hacerse sin solemnidad, dado que ha comenzado ya el d铆a de la Pasi贸n del Se帽or 62 .

57. Terminada la Misa se despoja el altar en el cual se ha celebrado. Conviene que las cruces que haya en la iglesia se cubran con un velo de color rojo o morado, a no ser que ya hayan sido cubiertas el s谩bado antes del V domingo de Cuaresma. No se encender谩n velas o l谩mparas ante las im谩genes de los santos.

V. Viernes Santo de la Pasi贸n del Se帽or

58. En este d铆a, en que "ha sido inmolada nuestra v铆ctima pascual: Cristo" 63 , la Iglesia, meditando sobre la Pasi贸n de su Se帽or y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su nacimiento del costado de Cristo dormido en la Cruz e intercede por la salvaci贸n de todo el mundo.

59. La Iglesia, siguiendo una antiqu铆sima tradici贸n, en este d铆a no celebra la Eucarist铆a; la sagrada Comuni贸n se distribuye a los fieles solamente durante la celebraci贸n de la Pasi贸n del Se帽or; sin embargo, los enfermos que no pueden participar a dicha celebraci贸n pueden recibirla a cualquier hora del d铆a 64 .

60. El Viernes de la Pasi贸n del Se帽or es un d铆a de penitencia obligatorio para toda la Iglesia por medio de la abstinencia y el ayuno 65 .

61. Est谩 prohibido celebrar en este d铆a cualquier sacramento, a excepci贸n de la Penitencia y de la Unci贸n de los enfermos 66 . Las exequias han de celebrarse sin canto, sin 贸rgano y sin tocar las campanas.

62. Se recomienda que en este d铆a, se celebre en las iglesias el Oficio de lectura y las Laudes, con participaci贸n de los fieles (cf. n. 40).

63. La celebraci贸n de la Pasi贸n del Se帽or ha de tener lugar despu茅s del mediod铆a, cerca de las tres (h. 15). Por razones pastorales puede elegirse otra hora m谩s conveniente para que los fieles puedan reunirse m谩s f谩cilmente: por ejemplo desde el mediod铆a hasta el atardecer, pero nunca despu茅s de las nueve de la noche (h. 21) 67 .

64. El orden de la acci贸n lit煤rgica de la Pasi贸n del Se帽or (liturgia de la Palabra, adoraci贸n de la Cruz, y sagrada Comuni贸n), que proviene de la antigua tradici贸n de la Iglesia, ha de ser conservado con toda fidelidad, sin que nadie pueda arrogarse el derecho de introducir cambios.

65. El sacerdote y los ministros se dirigen en silencio al altar sin canto alguno. Si hay que decir algunas palabras de introducci贸n, debe hacerse antes de la entrada de los ministros.

El sacerdote y los ministros, hecha la debida reverencia al altar, se postran rostro en tierra; esta postraci贸n, que es un rito propio de este d铆a, se ha de conservar diligentemente por cuanto significa tanto la humillaci贸n "del hombre terreno" 68 , cuanto la tristeza y el dolor de la Iglesia.

Los fieles durante el ingreso de los ministros est谩n de pie, y despu茅s se arrodillan y oran en silencio.

66. Las lecturas han de ser le铆das por entero. El salmo responsorial y el canto que precede el Evangelio, c谩ntense como de costumbre. La historia de la Pasi贸n del Se帽or seg煤n San Juan se canta o se proclama del mismo modo que se ha hecho en el domingo anterior (cf. n. 33). Despu茅s de la lectura de la Pasi贸n h谩gase la homil铆a y al final de la misma los fieles pueden ser invitados a que permanezcan en oraci贸n silenciosa durante un breve espacio de tiempo 69 .

67. La oraci贸n universal ha de hacerse seg煤n el texto y la forma establecida por la tradici贸n, con toda la amplitud de las intenciones, que expresan el valor universal de la Pasi贸n de Cristo, clavado en la Cruz para la salvaci贸n de todo el mundo. En una grave necesidad p煤blica, el Ordinario del lugar puede permitir o mandar que se a帽ada alguna intenci贸n especial 70 . De entre las oraciones que se proponen en el Misal, el sacerdote puede escoger aquellas que se acomoden mejor a las condiciones del lugar, pero de tal modo que se mantenga el orden de las intenciones que se propone para la oraci贸n universal 71 .

68. En la ostensi贸n de la Cruz 煤sese una cruz suficiente grande y bella. De las dos formas que se proponen en el Misal para mostrar la Cruz, el铆jase la que se juzgue m谩s apropiada. Este rito ha de hacerse con un esplendor digno de la gloria del misterio de nuestra salvaci贸n; tanto la invitaci贸n al mostrar la Cruz como la respuesta del pueblo h谩gase con canto, y no se omita el silencio de reverencia que sigue a cada una de las postraciones, mientras el sacerdote celebrante, permaneciendo de pie, muestra elevada la Cruz.

69. Cada uno de los presentes del clero y del pueblo se acercar谩 a la Cruz para adorarla; dado que la adoraci贸n personal de la Cruz es un elemento muy importante de esta celebraci贸n, y 煤nicamente en el caso de una extraordinaria presencia de fieles, se utilizar谩 el modo de la adoraci贸n hecha por todos a la vez 72 .

脷sese una 煤nica cruz para la adoraci贸n tal como lo requiere la verdad del signo. Durante la adoraci贸n de la Cruz c谩ntense las ant铆fonas, los "improperios" y el himno, que evocan con lirismo la historia de la salvaci贸n 73 , o bien otros cantos adecuados (cf. n.42).

70. El sacerdote canta la invitaci贸n al "Padre nuestro", que es cantado por toda la asamblea. No se da el signo de paz. La comuni贸n se desarrolla tal como est谩 descrito en el Misal.

Durante la comuni贸n se puede cantar el salmo 21, u otro canto apropiado. Terminada la distribuci贸n de la comuni贸n, el p铆xide o cop贸n se lleva a un lugar preparado de la iglesia.

71. Terminada la celebraci贸n se despoja el altar, dejando la Cruz con cuatro candelabros. Disp贸ngase en la iglesia un lugar adecuado (por ejemplo la capilla donde se coloc贸 la reserva de la eucarist铆a el Jueves Santo), para colocar all铆 la Cruz, a fin de que los fieles puedan adorarla, besarla y permanecer en oraci贸n y meditaci贸n.

72. Los ejercicios de piedad, como son el "Via Crucis", las procesiones de la Pasi贸n y el recuerdo de los dolores de la Sant铆sima Virgen Mar铆a en modo alguno pueden ser descuidados, dada su importancia pastoral. Los textos y los cantos utilizados, en los mismos han de responder al esp铆ritu de la liturgia del d铆a. Los horarios de estos ejercicios piadosos han de regularse con el horario de la celebraci贸n lit煤rgica de tal manera que aparezca claro que la acci贸n lit煤rgica por su misma naturaleza est谩 por encima de los ejercicios piadosos 74 .

VI. El S谩bado Santo

73. Durante el S谩bado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Se帽or, meditando su pasi贸n y muerte, su descenso a los infiernos 75 y esperando en la oraci贸n y el ayuno su resurrecci贸n. Se recomienda con insistencia la celebraci贸n del Oficio de Lectura y de las Laudes con participaci贸n del pueblo (cf. n. 40) 76 . Cuando esto no sea posible, prep谩rese una celebraci贸n de la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este d铆a.

74. Pueden ser expuestas en la iglesia a la veneraci贸n de los fieles la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro, o descendiendo a los infiernos, ya que ilustran el misterio del S谩bado santo, as铆 como la imagen de la Sant铆sima Virgen de los Dolores de los fieles.

75. Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa 77 . La sagrada Comuni贸n puede darse solamente como vi谩tico. No se conceda celebrar el matrimonio, ni administrar otros sacramentos, fuera de la Penitencia y la Unci贸n de los enfermos.

76. Las fieles han de ser instruidos sobre la naturaleza peculiar del S谩bado santo 78 . Los usos y tradiciones festivos vinculados con este d铆a a causa de la antigua anticipaci贸n de la Vigilia al S谩bado santo deben desplazarse a la noche y al d铆a de Pascua.

VII. Domingo de Pascua de la Resurrecci贸n del Se帽or

a) Vigilia pascual en la noche santa

77. Seg煤n una antiqu铆sima tradici贸n, 茅sta es una noche de vela en honor del Se帽or 79 , y la vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Se帽or resucit贸, ha de considerarse como "la madre de todas las santas vigilias" 80 . Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrecci贸n del Se帽or y la celebra con los sacramentos de la iniciaci贸n cristiana 81 .

a) Significado del car谩cter nocturno de la Vigilia pascual

78. "Toda la celebraci贸n de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tard铆a que concluya despu茅s del alba del domingo" 82 . Esta regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier abuso o costumbre contrario que, poco a poco se haya introducido y que suponga la celebraci贸n de la Vigilia pascual a la hora en la cual, habitualmente, se celebran las Misas vespertinas antes de los domingos, ha de ser reprobado 83 .

Las razones presentadas a veces para justificar la anticipaci贸n de la Vigilia pascual, por ejemplo la inseguridad p煤blica, no se tienen en cuenta en el caso de la noche de Navidad o de reuniones de otro g茅nero.

79. La Vigilia pascual nocturna durante la cual los hebreos esperaron el tr谩nsito del Se帽or, que deb铆a liberarlos de la esclavitud del fara贸n, fue desde entonces celebrada cada a帽o por ellos como un "memorial"; esta vigilia era figura de la Pascua aut茅ntica de Cristo, de la noche de la verdadera liberaci贸n, en la cual "rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo" 84 .

80. Ya desde su comienzo la Iglesia ha celebrado con una solemne vigilia nocturna la Pascua anual, solemnidad de las solemnidades. Precisamente la resurrecci贸n de Cristo es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza, y por medio del Bautismo y de la Confirmaci贸n somos injertados en el misterio pascual de Cristo, morimos con 脡l, somos sepultados con 脡l y resucitamos con 脡l, para reinar con 脡l para siempre 85 .

Esta Vigilia es tambi茅n espera de la segunda venida del Se帽or 86 .

b) La estructura de la vigilia pascual y la importancia de sus diversos elementos y partes

81. La Vigilia pascual tiene la siguiente estructura: Despu茅s del lucernario y del preg贸n pascual (que forma la primera parte de la vigilia), la santa Iglesia contempla las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo desde los comienzos (parte segunda o liturgia de la Palabra), hasta que, junto a los nuevos miembros renacidos por el bautismo (tercera parte), es invitada a la mesa, preparada por el Se帽or para su pueblo, memorial de su muerte y resurrecci贸n, en espera de su nueva venida (parte cuarta) 87 .

Nadie est谩 autorizado a cambiar a su arbitrio esta estructura del rito.

82. La primera parte consiste en una serie de acciones y gestos simb贸licos que conviene realizar con tal dignidad y expresividad que su significado propio sugerido por las moniciones y las oraciones, pueda ser realmente percibido por los fieles. En el lugar adecuado y fuera de la iglesia, en cuanto sea posible, se preparar谩 la hoguera destinada a la bendici贸n del fuego nuevo, cuyo resplandor debe ser tal que disipe las tinieblas e ilumine la noche.

Prep谩rese el cirio pascual que, para la veracidad del signo, ha de ser de cera, nueva cada a帽o, 煤nico, relativamente grande, nunca ficticio, para que pueda evocar realmente que Cristo es la luz del mundo. La bendici贸n del cirio se har谩 con los signos y las palabras propuestas por el Misal o con otras, aprobadas por la Conferencia de Obispos 88 .

83. La procesi贸n en la que el pueblo entra a la iglesia se ilumina 煤nicamente por la llama del cirio pascual. Del mismo modo que los hijos de Israel durante la noche eran guiados por una columna de fuego, as铆 los cristianos siguen a Cristo resucitado. Nada impide que a las respuestas "Demos gracias a Dios" se a帽ada a alguna aclamaci贸n dirigida a Cristo.

La llama del cirio pascual pasar谩 poco a poco a las velas que los fieles tienen en sus manos, permaneciendo a煤n apagadas las l谩mparas el茅ctricas.

84. El di谩cono proclama el preg贸n pascual, magn铆fico poema l铆rico que presenta el misterio pascual en el conjunto de la econom铆a de la salvaci贸n. Si fuese necesario, o por falta de un di谩cono o por imposibilidad del sacerdote celebrante, puede ser proclamado por un cantor. Las Conferencias de los Obispos pueden adaptar convenientemente este preg贸n introduciendo en 茅l algunas aclamaciones de la asamblea 89 .

85. Las lecturas de la Sagrada Escritura constituyen la segunda parte de la Vigilia. Describen momentos culminantes de la historia de la salvaci贸n, cuya pl谩cida meditaci贸n se facilita a los fieles con el canto del salmo responsorial, el silencio y la oraci贸n del sacerdote celebrante.

La estructura restaurada de la Vigilia presenta siete lecturas del Antiguo Testamento entresacadas de los libros de la Ley y de los Profetas, ya utilizadas frecuentemente en las antiguas tradiciones lit煤rgicas de Oriente y Occidente, y dos del Nuevo Testamento, es decir la lectura del Ap贸stol y del Evangelio. De esta manera, la Iglesia "comenzando por Mois茅s y siguiendo por los profetas" 90 , interpreta el misterio pascual de Cristo. Por lo tanto, en la medida en que sea posible, l茅anse todas las lecturas indicadas para conservar intacta la 铆ndole propia de la Vigilia pascual que exige una cierta duraci贸n.

Sin embargo, si las circunstancias pastorales aconsejan que se reduzcan a煤n el n煤mero de las lecturas, l茅anse al menos tres lecturas del Antiguo Testamento, de manera que est茅n representadas la Ley y los Profetas; nunca se puede omitir la lectura del cap铆tulo 14 del 脡xodo, con su c谩ntico 91 .

86. El significado tipol贸gico de los textos del Antiguo Testamento tiene sus ra铆ces en el Nuevo y aparece sobre todo en las oraciones que el sacerdote celebrante pronuncia despu茅s de cada lectura; podr谩 tambi茅n ser 煤til para llamar la atenci贸n hacia este significado una breve monici贸n hecha antes de la lectura. Estas moniciones puede hacerlas el mismo sacerdote o el di谩cono. Las Comisiones nacionales o diocesanas de Liturgia procurar谩n material apto que pueda servir de ayuda a los pastores.

Despu茅s de cada lectura se canta el salmo con la respuesta del pueblo.

En la repetici贸n de estos diversos elementos mant茅ngase el ritmo adecuado para facilitar la participaci贸n y devoci贸n de los fieles 92 . Ev铆tese con todo cuidado que los salmos responsoriales sean sustituidos por cancioncillas populares.

87. Terminada la lectura del Antiguo Testamento, se canta el himno "Gloria a Dios", se hacen sonar las campanas seg煤n las costumbres de cada lugar, se dice la oraci贸n colecta y de este modo se pasa a las lecturas del Nuevo Testamento. Se lee la exhortaci贸n del Ap贸stol sobre el Bautismo entendido como inserci贸n en el misterio pascual de Cristo.

Despu茅s, todos se levantan y el sacerdote entona por tres veces el "Aleluya", elevando gradualmente la voz, y repiti茅ndolo la asamblea 93 . Si fuese necesario, el salmista o cantor entona el "Aleluya", que el pueblo prosigue intercalando la aclamaci贸n entre los vers铆culos del salmo 117, tan a menudo citado por los ap贸stoles en la predicaci贸n pascual 94 . Sigue el anuncio de la Resurrecci贸n del Se帽or con la lectura del Evangelio, culmen de toda la liturgia de la Palabra. Terminada la proclamaci贸n del Evangelio no se omita a la homil铆a, aunque sea breve.

88. La liturgia bautismal es la tercera parte de la Vigilia. La pascua de Cristo y nuestra se celebra ahora en el sacramento. Esto se manifiesta m谩s plenamente en aquellas Iglesias que poseen la fuente bautismal, y m谩s a煤n cuando tiene lugar la iniciaci贸n cristiana de adultos, o al menos el bautismo de ni帽os 95 . Aun en el caso en que no haya bautizos en las iglesias parroquiales se hace la bendici贸n del agua bautismal. Si esta bendici贸n no se hace en la fuente bautismal sino en el presbiterio, el agua bautismal debe ser trasladada despu茅s al baptisterio, donde ser谩 conservada durante todo el tiempo pascual 96 . Donde no haya bautizos ni se deba bendecir el agua bautismal, h谩gase la bendici贸n del agua para la aspersi贸n de la asamblea, a fin de recordar el bautismo 97 .

89. A continuaci贸n tiene lugar la renovaci贸n de promesas bautismales introducidas por la monici贸n que hace el sacerdote celebrante. Los fieles, de pie y con las velas encendidas en sus manos responden a las interrogaciones. Despu茅s tiene lugar la aspersi贸n: de esta manera los gestos y las palabras que los acompa帽an recuerdan a los fieles el bautismo que, un d铆a, recibieron. El sacerdote celebrante hace la aspersi贸n pasando por toda la nave de la iglesia, mientras la asamblea canta la ant铆fona "Vidi aquam" u otro canto de 铆ndole bautismal 98 .

90. La celebraci贸n de la eucarist铆a es la cuarta parte de la Vigilia, y su punto culminante, porque es el sacramento pascual por excelencia, memorial del sacrificio de la cruz, presencia de Cristo resucitado, consumaci贸n de la iniciaci贸n cristiana y pregustaci贸n de la pascua eterna.

91. Hay que poner mucho cuidado para que la liturgia eucar铆stica no se haga con prisa; es muy conveniente que todos los ritos y las palabras que los acompa帽an alcancen toda su fuerza expresiva: la oraci贸n universal, en la que los ne贸fitos participan por primera vez como fieles, ejercitando su sacerdocio real 99 ; la procesi贸n de las ofrendas, en las que convienen que participen los ne贸fitos, si los hay; la plegaria eucar铆stica primera, segunda, tercera, a ser posible cantada, con sus embolismos propios 100 ; la comuni贸n eucar铆stica que es el momento de la plena participaci贸n en el misterio que se celebra. Durante la comuni贸n es oportuno cantar el salmo 117, con la ant铆fona "Aleluya, aleluya, aleluya", u otro canto que represente la alegr铆a de la Pascua.

92. Es muy conveniente que en la comuni贸n de la Vigilia pascual se alcance la plenitud del signo eucar铆stico, es decir, que se administre el sacramento bajo las especies del pan y del vino. Los Ordinarios del lugar juzguen sobre la oportunidad de una tal concesi贸n y de sus modalidades 101 .

c) Algunas indicaciones de car谩cter pastoral

93. Cu铆dese de tal modo la liturgia de la Vigilia pascual que se pueda hacer llegar al pueblo cristiano las riquezas que contienen las plegarias y los ritos; es necesario que se respete la verdad de los signos, se favorezca la participaci贸n de los fieles, y que no falten ministros, lectores y cantores para el buen desarrollo de la celebraci贸n.

94. Es de desear que, seg煤n las circunstancias, se plantee la posibilidad de reunir en una misma iglesia distintas comunidades cuando, por raz贸n de la cercan铆a de las iglesias, o del reducido n煤mero de participantes, no es posible asegurar para cada una separadamente una celebraci贸n plena y festiva.

Hay que favorecer el hecho que los grupos particulares tomen parte en la celebraci贸n com煤n de la Vigilia pascual de suerte que todos los fieles, formando una 煤nica asamblea, puedan experimentar m谩s profundamente el sentido de pertenencia a la comunidad eclesial.

Los fieles que, por raz贸n de las vacaciones no pueden participar en la liturgia de la propia parroquia, han de ser invitados a unirse a la celebraci贸n en el lugar donde se encuentran.

95. En el modo de anunciar la celebraci贸n de la Vigilia pascual, ev铆tese presentarla como el 煤ltimo acto del "S谩bado Santo". D铆gase, m谩s bien, que la Vigilia pascual se celebra "en la noche de la Pascua", y precisamente como una celebraci贸n unitaria. Se recomienda encarecidamente a los pastores que en la formaci贸n de los fieles insistan en la conveniencia de participar en toda la Vigilia pascual 102 .

96. Para poder celebrar la Vigilia pascual con el m谩ximo provecho, conviene que los mismos pastores hagan lo posible para comprender mejor tanto los textos como los ritos, a fin de poder dar una mistagogia que sea aut茅ntica.

B) El D铆a de Pascua

97. La Misa del d铆a de Pascua se debe celebrar con la misma solemnidad. En lugar del acto penitencial, es muy conveniente hacer la aspersi贸n con el agua bendecida durante la celebraci贸n de la Vigilia; durante la aspersi贸n se puede cantar la ant铆fona "Vidi aquam", u otro canto de 铆ndole bautismal. Con la misma agua bendecida conviene llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia.

98. Cons茅rvese, donde a煤n est谩 en vigor, o rest谩urese en la medida que sea posible, la tradici贸n de celebrar las V铆speras bautismales del d铆a de Pascua, durante las cuales se hace una procesi贸n al baptisterio 103 .

99. El cirio pascual, que tiene su lugar junto al amb贸n o junto al altar, enci茅ndase al menos en todas las celebraciones lit煤rgicas de una cierta solemnidad de este tiempo, tanto en la Misa como en Laudes y V铆speras hasta el domingo de Pentecost茅s. Despu茅s, ha de trasladarse al baptisterio y mantenerlo con todo honor para encender en 茅l el cirio de los nuevos bautizados. En las exequias, el cirio pascual se ha de colocar junto al f茅retro, para indicar que la muerte del cristiano es su propia Pascua.

El cirio pascual, fuera del tiempo pascual, no ha de encenderse ni permanecer en el presbiterio 104 .

VIII. El tiempo pascual

100. La celebraci贸n de la Pascua se contin煤a durante el tiempo pascual. Los cincuenta d铆as que van del domingo de Resurrecci贸n al domingo de Pentecost茅s se celebran con alegr铆a, como un solo d铆a festivo, m谩s a煤n, como el "gran domingo" 105 .

101. Los domingos de este tiempo han de ser considerados y llamados como "domingos de pascua" y tienen precedencia sobre cualquier fiesta del Se帽or y cualquier solemnidad. Las solemnidades que coincidan con estos domingos, han de anticiparse el s谩bado precedente 106 . Las celebraciones en honor de las Sant铆sima Virgen o de los santos, que caen entre semana, no pueden ser trasladadas a estos domingos 107 .

102. Para aquellos adultos que han recibido la iniciaci贸n cristiana durante la Vigilia pascual, este tiempo ha de considerarse como un tiempo de "mistagogia". Donde haya ne贸fitos obs茅rvese cuanto prescribe el Rito de iniciaci贸n cristiana de adultos, nn: 37-40 y 235-239. En todas partes, adem谩s, durante la octava de Pascua h谩gase memoria en la plegaria eucar铆stica de los que han recibido el bautismo en la Vigilia pascual.

103. Los ne贸fitos tengan reservado un lugar especial entre los fieles durante todo el tiempo pascual, en las Misas dominicales. Los ne贸fitos procuren participar en las Misas junto con sus padrinos. En la homil铆a y, en cuanto sea posible, en la plegaria universal o de los fieles, h谩gase menci贸n de ellos. Organ铆cese una celebraci贸n especial seg煤n las costumbres de la propia regi贸n, en las cercan铆as de Pentecost茅s, para terminar el tiempo de la mistagogia 108 . Es muy conveniente que los ni帽os reciban su primera comuni贸n en estos domingos pascuales.

104. Los pastores han de recordar y explicar a los fieles durante el tiempo pascual el sentido del precepto de la Iglesia de recibir la Eucarist铆a en este tiempo a los cristianos que ya han hecho la primera comuni贸n 109 . Se encarece que durante este tiempo, y especialmente durante la semana de Pascua, se lleve la comuni贸n a los enfermos.

105. En aquellos lugares donde es costumbre bendecir las casas con motivos de las fiestas pascuales, el p谩rroco, o en su defecto otros presb铆teros o di谩conos delegados por 茅l, cuidar谩n de hacerlo, aprovechando esta ocasi贸n para ejercer sus funciones pastorales 110 . El p谩rroco acuda a las casas para hacer visita pastoral a cada familia, mantener un coloquio con sus miembros, y celebrar con ellos un momento de oraci贸n, usando los textos de Bendicional 111 . En las grandes ciudades v茅ase la posibilidad de reunir varias familias a la vez, para celebrar en com煤n la bendici贸n.

106. Seg煤n la diversidad de pa铆ses y culturas, existen muchas costumbres populares vinculadas con las celebraciones del tiempo pascual que quiz谩 suscitan una mayor participaci贸n popular que a las mismas celebraciones lit煤rgicas. Tales costumbres no han de ser despreciadas, dado que a menudo expresan bien la mentalidad religiosa de los fieles. Las Conferencias de los Obispos y los Ordinarios del lugar preoc煤pense para que estas costumbres, que pueden favorecer la piedad, puedan ser ordenadas del mejor modo posible con la liturgia, se llenen profundamente de su esp铆ritu y gu铆en al Pueblo de Dios hacia la misma 112 .

107. El domingo de Pentecost茅s concluye este sagrado per铆odo de cincuenta d铆as con la conmemoraci贸n de la donaci贸n del Esp铆ritu Santo derramados sobre los ap贸stoles, el comienzo de la Iglesia y el inicio de su misi贸n a todos los pueblos, razas y naciones 113 .

Se recomienda la celebraci贸n prolongada de la Misa de la Vigilia de Pentecost茅s, que no tiene un car谩cter bautismal como la Vigilia de Pascua, sino m谩s bien de oraci贸n intensa seg煤n el ejemplo de los ap贸stoles y disc铆pulos, que perseveraban un谩nimemente en la plegaria juntos con Mar铆a, la Madre de Jes煤s, esperando el don del Esp铆ritu Santo 114 .

108. "Es propio de la fiesta pascual que toda la Iglesia se alegre por el perd贸n de los pecados que ha tenido lugar no s贸lo en aquellos que han renacido por medio del Santo Bautismo, sino tambi茅n en aquellos que desde hace tiempo son contados entre el n煤mero de los hijos adoptivos de Dios" 115 . Mediante una actividad pastoral m谩s intensa, un esfuerzo de profundizaci贸n espiritual por parte de cada uno y con la gracia de Dios, cuantos participen en las fiestas pascuales, podr谩n conservar en su vida y sus costumbres la realidad de la Pascua 116 .

16 de enero de 1988.

+ Pablo Agust铆n, Cardenal Mayer.
Prefecto.

+ Virgilio Noe, Arzobispo
Titular de Voncaria.
Secretario.


1

Cf. S. Cong. de Ritos, Decreto Dominicae Resurrectionis (9 febrero 1951) AAS 43 (1951) 128-137; SCR, Decreto Maxima redemptionis nostrae mysteria (16 noviembre 1955) AAS 47 (1955) 838-847.

2

Cf. Concilio Vat. II, Constituci贸n sobre Liturgia Sacrosanctum Concilium, nn. 5, 6, 61.

3

Cf. Normas universales sobre el a帽o lit煤rgico y sobre el calendario, n. 18.

4

Cf. Conc. Vat. II, Decreto sobre la funci贸n pastoral de los obispos en la Iglesia, Christus Dominus, n. 15.

5

Cf. S. Congr. de Ritos, Decreto Maxima redemptionis nostrae mysteria (16 nov. 1955) AAS 47 (1955) 838-847.

6

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 429.

7

Cf. Ritual Romano, Ritual de la iniciaci贸n cristiana de adultos, n. 8; C贸digo de Derecho Can贸nico, can. 856.

8

Misal Romano, Vigilia pascual, n. 46.

9

Cf. Ritual Romano, Ritual de la iniciaci贸n cristiana de adultos, cap. IV, sobre todo n. 303.

10

Cf. Ibidem nn. 330-333.

11

Cf. Caeremoniale episcoporum, nn. 250, 406-407; Cf. Ritual Romano, Ritual de la iniciaci贸n cristiana de adultos, n.41.

12

Cf. Normas universales sobre el a帽o lit煤rgico y sobre el calendario, n. 5. Cf. Ibidem n. 56f, et Notitiae, 23 (1987) 397.

13

Ibidem. n. 16,b.

14

Misal Romano, Ordenaci贸n general, n. 42; Cf. Ritual de la Penitencia, nn. 36-37.

15

Pablo VI, Const. Apost. Paenitemini. II, 1 AAS 58 (1966) 183.

16

Caeremoniale episcoporum, n. 251.

17

Cf. Ibidem, n. 251; Conc. Vat. II, Constituci贸n sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 109.

18

Caeremoniale episcoporum, n. 251.

19

Cf. Ibidem, n. 260.

20

Ibidem, n.252.

21

Cf. Normas universales sobre el a帽o lit煤rgico y sobre el calendario, n.28.

22

Cf. Caeremoniale episcoporum, n.253.

23

Misal Romano, Mi茅rcoles de Ceniza.

24

Pablo VI, Const. Apost. Paenitemini. II, 1 AAS 58 (1966) 138. C贸digo de Derecho Can贸nico, can. 1251.

25

Misal Romano, Domingo I de Cuaresma, oraci贸n colecta y sobre ofrendas.

26

Cf. Caeremoniale epicoporum, n.261.

27

Cf. Ibidem. nn. 408-410.

28

Misal Romano, Ordo Lectionum Missae, segunda edici贸n 198, Praenotanda, n. 97.

29

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 253.

30

Cf. Misal Romano, r煤brica del s谩bado de la semana IV de Cuaresma.

31

Cf. Normas universales sobre el a帽o lit煤rgico y sobre el calendario, n. 16, a.

32

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 263.

33

Cf. Misal Romano, Domingo de Ramos de la Pasi贸n del Se帽or, n. 9.

34

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 270.

35

Cf. Misal Romano, Domingo de Ramos de la Pasi贸n del Se帽or, n. 16.

36

Cf. Ibidem. n.19.

37

Cf. Ibidem. n. 22. Para la misa que el obispo preside, cf. Caeremoniale episcoporum, n. 74.

38

Conc. Vat. II, Decreto sobre la vida y el ministerio de los presb铆teros, Presbyterorum ordinis, n. 7.

39

Caeremoniale episcoporum, n. 275.

40

Cf. Ibidem. 276.

41

Cf. Ritual de la Penitencia, Ap茅ndice II, nn. 1-7

42

Cf. S. Congr. de Ritos, Decreto Maxima redemptionis nostrae mysteria (6 de noviembre 1955) AAS 47 (1955) 858. S. Agust铆n, Ep. 55, 24, Pl, 35, 215.

43

Cf. Mc 2, 19-20; Tertuliano, De ieiunio 2 et 13, Corpus christianorum II, p. 1271.

44

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 295; Conc. Vat. II, Const. sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 110.

45

Cf. Ibidem, n. 296; Ordenaci贸n general de la Liturgia de las Horas, n. 210.

46

Cf. S. Congr. De Ritos, Instrucci贸n Eucharisticum mysterium, (25 de mayo 1967) n.26. AAS 59 (1967) 558. N.B. En los monasterios de monjas la celebraci贸n del Triduo pascual se har谩 con la m谩xima solemnidad posible en la iglesia del monasterio.

47

S. Congregaci贸n de Ritos, Ordenaciones y declaraciones acerca el nuevo Ordo sobre la Semana santa, (1 febrero 1957) n.21; AAS 49 (1957) 91-95.

48

Conc. Vat. II, Decreto sobre la formaci贸n sacerdotal, Optatam totius, n. 8.

49

Cf. S. Congregaci贸n para la educaci贸n cat贸lica, Instrucci贸n sobre la formaci贸n lit煤rgica en los seminarios, (17 mayo 1979) nn.15, 33.

50

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 297.

51

Cf. Misal Romano, Misa vespertina de la Cena del Se帽or.

52

Cf. Ibidem.

53

Cf. Ibidem, n.1.

54

Conc. Vat. II, Constituci贸n sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 55; S. Congregaci贸n de Ritos, Instrucci贸n Eucharisticum mysterium, (25 mayo 1967) n. 31. AAS 59 (1967) 557-558.

55

S. Congregaci贸n de Ritos, Decreto Maxima redemptionis nostrae mysteria (16 noviembre 1955) n. 9, AAS 47 (1955) 895.

56

Cf. Misal Romano, Misa vespertina en la Cena del Se帽or.

57

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 300.

58

Mt 20, 28.

59

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 303.

60

Cf. Misal Romano, Misa vespertina en la Cena del Se帽or, nn. 15-16.

61

Cf. S. Congregaci贸n de Ritos, Declaraci贸n del 15 marzo 1956, n. 3, AAS 48 (1956) 153; S. Congregaci贸n de Ritos, Ordenaciones y declaraciones acerca del nuevo Ordo de la Semana Santa, (1 febrero 1957) n. 14; AAS 47 (1975) 93.

62

Cf. Misal Romano, Misa vespertina en la Cena del Se帽or, n. 21; S. Congregaci贸n de Ritos, Maxima redemptionis nostrae mysteria (16 noviembre 1955) nn. 8-10 AAS 47 (1955) 845.

63

1Cor 5, 7.

64

Cf. Misal Romano, Viernes santo de la Pasi贸n del Se帽or, nn. 1, 3.

65

Paulo VI, Const. Apost. Paenitemini, II, 2; AAS 58 (1966) 183; C贸digo de Derecho Can贸nico, can. 1251.

66

Cf. Misal Romano, Viernes santo de la Pasi贸n del Se帽or, n. 1. Congregaci贸n para el Culto Divino, Declaraci贸n Ad Missale Romanum, in Notitiae 13 (1977) 602.

67

Cf. Ibidem, n. 3; S. Congregaci贸n de Ritos, Ordenaciones y declaraciones acerca el nuevo Ordo de la Semana Santa, (1 febrero1957) n. 15; AAS 49 (1957) 94.

68

Cf. Ibidem, n. 5 segunda oraci贸n.

69

Cf. Ibidem, n. 9; Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 319.

70

Cf. Ibidem, n. 12.

71

Cf. Misal Romano, Ordenaci贸n general, n. 46.

72

Cf. Misal Romano, Viernes santo de la Pasi贸n del Se帽or, n. 19.

73

Cf. Miq. 6, 3-4.

74

Cf. Conc. Vat. II, Constituci贸n sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 13.

75

Cf. Misal Romano, S谩bado santo; S铆mbolo de los Ap贸stoles; 1Pe 3, 19.

76

Cf. Ordenaci贸n general de la Liturgia de las Horas, n. 210.

77

Misal Romano, S谩bado santo.

78

S. Congregaci贸n de Ritos, Decreto Maxima redemptionis nostrae mysteria (16 de noviembre 1955) n. 2, AAS 47 (1955) 843.

79

Cf. Ex 12, 42.

80

San Agust铆n, Serm贸n 219, PL 38, 1088.

81

Caeremoniale episcoporum, n. 333.

82

Cf. Ibidem, n. 333; Misal Romano, Vigilia pascual, n. 3.

83

S. Congregaci贸n de Ritos, Instrucci贸n Eucharisticum mysterium, (25 mayo 1967) n. 28. AAS 59 (1967) 556-557.

84

Misal Romano, Vigilia pascual, n. 19, preg贸n pascual.

85

Cf. Conc. Vat. II, Constituci贸n sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n.6; Cf. Rom 6, 3-6; Ef 2, 5-6; Col 2, 12-13; 2Tim 2, 11-12.

86

"Esta noche la pasamos en vigilia porque el Se帽or ha resucitado y ha dado comienzo en su propia carne a aquella vida que no conoce ni muerte ni sue帽o; de tal manera ha resucitado que ya no puede volver a morir ni tiene ya la muerte alg煤n dominio sobre 茅l...Por lo tanto, Aquel a quien cantamos resucitado mientras celebramos la vigilia, har谩 que vivamos reinando con 茅l para siempre". S. Agust铆n, Serm贸n Guelferbytano, n. 5, 4, PLS 2, 552.

87

Misal Romano, Vigilia pascual, n. 7.

88

Cf. Ibidem, nn. 10-12.

89

Cf. Ibidem, n. 17.

90

Lc 24, 27; Vf. Lc 24, 44-45.

91

Cf. Misal Romano, Vigilia pascual, n. 21.

92

Cf. Ibidem, n. 23.

93

Cf. Caeremoniale episcoporum, n. 352.

94

Cf. Hch 4, 11-12; Mt 21, 42; Mc 12, 10; Lc 20, 17.

95

Cf. Ritual Romano, Ritual de Bautismo de ni帽os, n. 6.

96

Cf. Misal Romano, Vigilia pascual, n. 48.

97

Cf. Ibidem, n. 45.

98

Cf. Ibidem, n. 47.

99

Cf. Ibidem, n. 49; Ritual Romano, Ritual de la iniciaci贸n cristiana de adultos, n. 36.

100

Cf. Misal Romano, Vigilia pascual, n. 53; Ibidem, Misas rituales, 3. En la administraci贸n del bautismo.

101

Cf. Misal Romano, Ordenaci贸n general del Misal Romano, nn. 240-242.

102

Cf. Conc. Vat. II, Constituci贸n sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n. 56.

103

Cf. Ordenaci贸n general de la Liturgia de las Horas, n. 213.

104

Cf. Misal Romano, Domingo de Pentecost茅s, r煤brica final; Ritual Romano, Ritual de bautismo de ni帽os, Sobre la iniciaci贸n cristiana, Ordenaci贸n general, n. 25.

105

Cf. Normas universales sobre el a帽o lit煤rgico y sobre el calendario, n. 22.

106

Cf. Ibidem, nn. 5. 23.

107

Cf. Ibidem, n. 58.

108

Cf. Ritual Romano, Ritual de la iniciaci贸n cristiana de adultos, nn. 235-237. Cf. Ibidem, nn. 238-239.

109

Cf. C贸digo de Derecho Can贸nico, can 920.

110

S. Congregaci贸n de Ritos, Decreto Maxima redemptionis nostrae mysteria (16 noviembre 1955) n. 24, AAS 47 (1955) 847.

111

Bendicional, cap. I, II, Bendici贸n anual de las familias en su propias casas.

112

Cf. Conc. Vat. II, Constituci贸n sobre la Sagrada Liturgia Sacrosanctum Concilium, n.13. Cf. Congregaci贸n para el Culto Divino, Orientamenti e proposte per la celebrazione dell'anno mariano (3 abril 1987) nn. 3, 51-56.

113

Cf. Normas universales sobre el a帽o lit煤rgico y sobre el calendario, n. 23.

114

Las primeras v铆speras de la solemnidad pueden unirse con la Misa, seg煤n el modo previsto en la Ordenaci贸n general de la Liturgia de las Horas, n. 96. Para que aparezca con m谩s nitidez el misterio de este d铆a, pueden leerse diversas lecturas de la Sagrada Escritura, de entre las que propone el leccionario, como facultativas, para esta Misa. En este caso, el lector lee en el amb贸n la primera lectura. Despu茅s el salmista o el cantor proclama el salmo, repitiendo la asamblea la respuesta o estribillo. Seguidamente, poni茅ndose todos de pie, el sacerdote dice: Oremos. Despu茅s de un breve espacio de oraci贸n silenciosa, dice la oraci贸n colecta conveniente (por ejemplo, una de las colectas de las ferias de la s茅ptima semana de Pascua).

115

S. Le贸n Magno, Serm贸n 6 de Cuaresma, 1-2, PL 54, 285.

116

Cf. Misal Romano, S谩bado despu茅s del domingo VII de Pascua, oraci贸n colecta.
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