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San Juan Clímaco, La Escala Espiritual
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CAP√ćTULO XXV
Escalon veinte y cinco, de la altissima humildad, vencedora de todas las passiones.

El que con palabras sencibles pretende declarar la naturaleza, los efectos y propriedades admirables de la divina charidad, y de l sancta humildad, y de la bienaventurada castidad, y de la ilustracion y alumbramiento de Dios, y de su sancto temor, y de la seguridad y confinaza que los suyos tienen en √©l, y piensa que podr√° por esta via dar a entender la excellencia de las virtudes a los que no las han gustado, paresceme que ser√° semejante a aquel que quisiesse con plabras y exemplos declarar el sabor de la miel a los que nunca la gustaron: porque estos, aunque alcancen por este medio una manera de noticia especulativa de las cosas, no por esso tienen la practica ni la noticia affectiva, que es la que las aprueba y abraza, y la que hace a nuestro proposito. Y assi el uno en vano trabajar√°, y no alcanzar√° lo que pretende, por mas cosas que diga del sabor de la miel; mas el otro ser√° ignorante maestro de dosctrina, o ense√Īar√° con el espiritu de vanagloria, usurpando el officio que no le pertenesce.

Avemos agora llegado a riempo que nos es necessario tratar de un thesoro escondido es vasos de barro, en nuestros cuerpos, cuya condicion y calidad ni se puede conoscer ni explicar con palabras. Solo un titulo incomprenhensible tiene encima, el qual ha de dar grande y casi infinito trabajo a que quisieren escudri√Īar con palabras lo que en √©l se comprehende. El titulo es este: Sancta Humildad. Todos los que son movidos por el espiritu de Dios se junten aqui, y entren con nosotros en este intellectual y sapientissimo Concilio, trayendo espiritualmente en sus manos las tablas de la sabiduia escriptas por mano de Dios, para que con ellas nos ayuden a entender este secreto. Ayuntados pues desta manera, y hecha diligente inquisicion, examinemos la virtud deste venerable titulo.

Y comenzando a dar las diffinicones dél, uno decia que esta virtud era olvido atentisimo de todos los bienes que uviessemos hecho: otro decia que tenerse el hombre por el mas baxo de todos, y por el mayor peccador: otro decia que era conoscimiento del anima, mediante el qual vé el hombre su flaqueza, enfermedad y miseria: otro decia que era adelantarse a pedir perdón al proximo, y aplacar su ira, aunque uviesse sido el que le aplaca el agraviado: otro decia que era conoscimiento de la gracia y misericordia de Dios: otro decia que era sufrimiento del animo contrito, y negacion de la propia voluntad.

Pues como oyese yo todas estas cosas, comenc√© dentro de m√≠ mismo a examinar con mucha diligencia y vigilancia la doctrina de estos bienaventurados Padres, y no la pude entender por solo lo que o√≠: por lo qual yo a la postre de todos, como el perro que recoge las migajas de ka mesa destos bestisimos u sanctissimos padres, queriendo dar la diffinicion desta singular virtud, dixe assi: Humildad es una gracia del alma que no tiene nombre sino solo en aquellos que han tenido experiencia della. Humildad es d√≥n de Dios, y un nombre ineffable de sus riquezas: porque lo que Dios d√° a quien d√° humildad, como no se puede comprehender, assi no se puede hablar. Aprenhended (dice el Se√Īor) 160 no de Angel, no de hombres, no de libro, sino de m√≠; esto es, de mi ense√Īanza de mi luz, y de las operaciones interiores que yo obro en vuestras animas morando en ellas: de aqui aprehended que soy humilde, manso en el corazon y en las palabras, y en el sentido, y hallareis descanso de batallas, y alivio de la guerra de vuestros pensamientos.

Esta virtud tiene diversos grados, y assi tiene diversos effectos y fructos que corresponden a ellos. Por donde assi como un parescer tiene la misma vid en invierno, y otro en el verano, y otro en el est√≠o; asii una manera de humildad es la de los que comienzan (que est√°n casi como en el frio del invierno) y otra la de los que aprovechan (que son como el florido verano) y otra de los perfectos (que son como el est√≠o caluroso) que est√° en el fervor y consumacion de la virtudes; puesto caso que todos esto grados viene a para en una misma alegria y fructo de virtud; assi tiene cada uno dellos sus propias se√Īales por donde se conoscen.

Porque cuando comienza a florecer en nosotros el racino desta sancta vid, luego comenzamos a desterrar de nuestra anima toda ira y furor, y escupir y desechar toda la fama y honra del mundo; puesto caso que esto no se haga sin algun dolor y trabajo, por ser a principios.

Mas despues que esta nobilissima virtud comienza a crecer en nuestro animo en la edad espiritual, luego venimos a desestimar y tener en nada todos los bienes que hacemos, y pensamos que cada d√≠a acrescentamos la carga de nuestras deudas con culpas secretas que nosotros mismos ignoramos. Porque dado caso que no todas nuestras obras sean culpables (porque algunas son meritorias y loables) pero muchas otras van acompa√Īadas de muchas negligencias, y todas son baxas para lo que Dios meresce: y por tales conviene que tenga las suyas en el humilde siervo de Dios. Y dem√°s desto sospecha este tal que la abundancia de los dones celestiales que ha recibido, le han de ser materia de mayor castigo y tormento: porque piensa que ni los agradesce como ellos merescen, ni usa dellos como debe. Y con esta consideracion queda el anima entera y humilde enmedio de todos estos dones celestiales: porque se encierra seguramente dentro de la clausura y consideracion de la peque√Īez, oyendo solamente el ruido y la grita de los ladrones, y permanesciendo segura y libre de todos ellos; porque el conoscimiento desta peque√Ī√©z es un castillo inaccessible a todos estos enemigos.

Diximos brevemente de las flores y fructos desta virtud, que es de los effectos del primero y segundo grado de la humildad. Mas qual sea el perfecto premio y fructo desta sagrada vid, preguntadlo al Se√Īor los que sois sus domesticos y familiares. De la cantidad desta virtud ( que es hasta donde puede crescer) no lo podr√© decir. Pues de la calidad della ( que es de su dignidad y efficacia) muy mas imposible es decir. Y por tanto hablemos de las propiedades y naturaleza della, assi como al principio comenzamos.

La perfecta penitencia y el llanto ( con que todas las maculas del anima se lavan) y la sanctissima humildad tanto difieren entre s√≠, como el pan difiere de la harina. Porque primeramente el corazon es quebrantado y molido por la virtud de la contricion y penitencia effic√°z, y mediante el agua del perfecto llanto este corazon quebrantado y molido se amassa y mezcla ( assi como la harina con el agua) y despues cocido con el fuego del Se√Īor se endurece, y resulta hecho de pan de la sanctissima humildad, libre ya de toda levadura, y de todo fausto y hinchazon. De donde viene a juntarse en una virtud esta sancta cadena, compuesta de tres eslabones ( o por mejor decir) no cadena, sino arco del cielo, que resplandesce con sus colores; y assi este sagrado ternario tiene sus propiedades, y lo que es se√Īal de la una, es tambien se√Īal para conoscer la otra. Y porque esto est√° brevemente dicho, procurar√© confirmarlo con autoridades y exemplos.

La primera y principal propriedad que tiene este honestissimo admirable ternario, es un muy suavissimo y muy alegre sufrimiento de ignominias: las quales el anima abraza y espera levantadas las manos en alto, para amansar con ellas sus passiones, y consumir el orin de sus peccados. La segunda propriedad es victoria de toda ira, y con esto templanza en comer y beber, y en todos los otros deleytes; porque no se derrame por una parte lo que se recoge por otra, ni busque el hombre este genero de deleytes y consuelos para passar aquellos trabajos.

El tercero y perfectissimo grado es una infidelidad fiel ( esto es, que no se fie el hombre demasiadamente de sus merescimientos) y continuo deseo de ser ense√Īado y amonestado de los otros. El fin de la ley de los Prophetas es Christo 161 , para justicia de todos los creyentes; mas el fin de todas las passiones desordenadas es la vanagloria y la sobervia de los malos, quando llega a gloriarse del mal que hicieron: de las quales passiones, como sea matadora esta cierva espiritual, que es la humildad, assi guarda sano y salvo su amador de todo veneno mortal. Porque donde parescer√° alli en veneno de la hypocresia? donde la ponzo√Īa de la traycion? donde alguna serpiente que quiera alli hacer su nido, la qual no sea luego echada fuera de la cueva del corazon, y desenterrada y muerta?

Donde est√° este sancto ternario, que es esta penitencia llorosa y humilde, no ay odio, no apariencia de contradiction, no rastro de desobediencia, si no fuere en las cosas que son contra la fidelidad que se debe a Dios; porque entonces no es razon de obedescer a la infidelidad. El que como esposo est√° unido y casado con esta esposa, luego se hace manso, agradable, misericordioso, facil para la compunction, y sobre todas las cosas quieto, sereno, obediente, sufridor de freno, alegre velador, y en nada perezoso. Y qu√© es menester proseguir tantas cosas? Este tal ser√° bienaventurado con una tranquilidad de animo que tendr√°: porque el Se√Īor se acord√≥ de nosotros en nuestra humildad, y nos libr√≥ de todos nuestros enemigos 162 . El Monge humilde no querr√° inquirir curiosamente los secretos escondidos; mas el sobervio, hasta de los juicios de Dios quiere disputar.

Una vez los demonios aparescieron visiblemente a un muy discreto y religiosissimo Padre, diciendole que era bienaventurado. A los quales él respondió sapientissimamente, diciendo: Ninguna cosa ganais con esta tentacion; porque si dexais de alabarme, y os vays vencidos, ganaré con la victoria desta batalla; y si todavia porfiais en alabarme, quanto vosotros mas me alabaredes, tanto yo mas conoceré quan lexos estoy dessas alabanzas, y con esto me abatiré. Por tanto os id, y asi quedaré engrandescido: o sino quereis iros, darmeheis materia de alcanzar mayor humildad. Entonces ellos, heridos con el golpe desta palabra, como con una espada de dos filos, desaparescieron y fueronse.

Mira no sea tu anima como canal de agua, que a tiempos corre, y a tiempos est√° vac√≠a, agotandose con el calor de la sobervia y de la vanagloria; mas antes sea fuente perpetua de una bienaventurada tranquilidad: la qual produzca de s√≠ al rio de la pobreza de esp√≠ritu, menosprecio del mundo. Acuerdate hermano que los valles multiplican en s√≠ el trigo y fructo espiritual; y valle es el anima humilde, que permanesce sin mudarse y sin arrogancia entre los montes de la sobervia. No dice la Escriptura: ayun√©, vel√©, y dorm√≠ en el suelo; humill√©me, y libr√≥me el Se√Īor 163 .

La penitencia nos resuscita de muerte a vida; el llanto llama a la puerta del cielo; mas la sancta humildad lo abre. a la puerta del cielo; mas la sancta humildad lo abre. Yo adoro la Trinidad en unidad, y la unidad en Trinidad; y assi reverencio estas tres virtudes, imitadoras deste venerable mysterio, siendo una cosa en la gracia, y differentes entre sí. El sol alumbra todas las cosas que se ven; y la humildad fortalece y conserva todas las cosas bien ordenadas. Si faltare el sol, todas las cosas estarán llenas de tinieblas; y si altare ela humildad todas serán hediondas y vanas. Un lugar ay en el mundo que una vez vió el sol, que fue el suelo del mar Bermejo; y muchas veces acaesció que un solo pensamiento pariesse la virtud de la humildad. Un solo dia uvo en que todo el mundo se alegró, que fué el dia de la Ressurrection de Christo; y esta es una virtud que los demonios no pueden imitar.

Una cosa es ensobervecerse, y otra no ensobervecerse, y otra humillarse. El que hace lo primero, juzga todas las cosas: el que lo segundo no juzga a nadie: el tercero, siendo innocente, siempre juzga y condena a sí mismo. Una cosa es ser humilde, y otra trabajar por ser humilde, y otra alabar a los humildes. Lo primero es de los perfectos: lo segundo de los verdaderos obedientes; mas lo otro es comun de verdaderos fieles.

El que es humilde de corazon, no recibe da√Īo con las palabras ni alabanzas de nadie; porque la puerta no descubre el thesoro que no est√° en casa. El cavallo que est√° solo, algunas veces parece que corre ligeramente; mas quando corre en compa√Ī√≠a de otros que le hacen ventaja, entonces se vee claro que no era tan ligero como parecia; lo mismo acaesce al Religioso quando est√° solo, o quando est√° en compa√Ī√≠a de otros que le hacen ventaja; porque comun cosa es pensar de s√≠ mucho el que con ninguno se compara. Argumento es y principio de sanctidad, no gloriarse el hombre con los ojos de naturaleza; mas el que se glor√≠a en ellos, mientras padesciere este hedor, no sentir√° el olor deste preciosissimo unguento.

Dice esta sancta virtud: El que est√° enamorado de m√≠, y casado conmigo, no reprehender√°, no juzgar√°, no desear√° mandar, no enga√Īar√° a nadie con palabras sophisticas y dobladas; le pone ley, como tampoco se pone al justo; porque no se llama yugo y carga de ley lo que se hace de pura voluntad.

Una vez los demonios malvados comenzaron a sembrar ciertas alabanzas en el corazon de un fortissimo cavallero de Christo que corria a esta virtud: mas él movido por inspiracion de Dios, halló un brevissimo atajo para vencer la malicia destos espiritus perversos; y para esto escribió en la pared de su celda los nombres de algunas altissimas virtudes: conviene a saber, de la perfecta charidad, de la angelica humildad, de la limpissima oracion, de la incorruptible castidad, y assi de las otras virtudes. Pues quando aquellos malos pensamientos comenzaban a levantarle, respondia él a los demonios: Vamos a la prueba desto. Y viniendo, leía todos aquellos titulos, y decia a sí mismo: Despues que uvieres alcanzado todas estas virtudes, verás aun quan lexos estás de Dios; porque despues de todo esto hecho, no eres mas que siervo inutil, que hiciste lo que eres obligado a hacer. Pues si entonces no serias mas, agora qué serás.

Prosigue esta materia, declarando qué cosa sea humildad.

Qual sea la substancia y la naturaleza deste sol tan claro, que es la humildad, no somos bastantes para decirlo; mas por los effectos y propiedades della podremos en alguna manera conoscer su substancia. Humildad es una sombra y proteccion de Dios, la qual hace que no tengamos ojos para ver nuestras buenas obras. Humildad es un abysmo de vileza, la qual quanto es de su parte hace al hombre inexpunable a todos los ladrones. Humildad es torre de fortaleza contra el impetu de los enemigos; contra la qual no será poderoso el hijo, o por mejor decir, el pensamiento de la maldad; y ella derriba ante sí todos sus contrarios, y hará bolver las espaldas a todos sus enemigos.

Tiene tambien en su animo este magnifico poseedor otras propiedades fuera destas; porque estas (fuera una dellas, que es un profundissimo en lo intimo del corazon) son argumentos √© indicios de riquezas espirituales a quien quiera que las vee; porque aquella interior no se puede ver. Y conoscer√°s (sefun la manera que esto se puede conoscer) si tienes esta sancta substancia dentro de t√≠ mismo, en la muchedumbre de una ineffable luz, y en un amor increible de la oracion que te acompa√Īar√°. Porque √° los humildes se da muy copiosa gracia, por la qual son grandemente incitados √° hacer oracion: en la qual reciben maravillosa luz. Y antes destas virtudes se le da al hombre un corazon inocente, y muy ageno de acusar y de indignarse contra los deffectos de otros. Assimismo procede desta grande substancia un grande odio de todo genero de vanagloria. Y el que profundamente se conosce y se desprecia, ya ha sembrado en la tierra la simiente desta virtud; porque no puede ser que florezca y nazca la humildad, si desta manera no se siembra. El que conosce a s√≠ mismo, ya ha alcanzado una intima se√Īal del temor de Dios: por el qual caminando diligentemente, llegar√° a la puerta de la charidad.

La humildad es puerta del cielo, la qual hace entrar en √©l a todos sus amadores y devotos. Desta pienso que dixo el Se√Īor 164 que entrar√° y saldr√° desta vida sin temor, y hallar√° pasto y verdura en el paraiso. Todos los que quieren entrar por otra puerta con figura sola y apariencia de verdadera humildad, ladrones son y robadores de su propria vida. Nunca dexemos de examinarnos √© inquirir nuestras faltas, si deseamos de verdad conoscernos. Y si de todo corazon tenemos siempre al proximo por mejor que nosotros, justa es para con nosotros la divina misericordia. Impossible es que de la nieve salga llama; pero mas impossible es alcanzar humanidad el que busca gloria de los hombres.

Muchos somos los que nos llamamos pecadores, y por ventura assi lo pensamos: mas con todo esto el tiempo de la injuria y de la ignominia declara qual sea nuestro corazon. El que se da priessa por llegar a este quietissimo estado, nunca desista de examinar y mirar atentamente sus costumbres, sus palabras, sus intenciones, sus opiniones, sus preguntas, sus industrias, sus ordenaciones, sus intentos, sus reglas, su instituto de la vida, sus deseos, y sus oraciones, ordenando y enderezando todas estas cosas para alcanzar lo que desea, hasta que ayudandose de Dios y destos documentos de humildad, venga a librar la navecica de su anima del bravissimo y tempestuosidad pielago de la sobervia; porque el que desta quedare libre, facilmente como aquel publicano 165 , satisfar√° por todos sus peccados.

Algunos ha habido que despues de bueltos a Dios y perdonados de sus peccados, los hicieron materia perpetua de humildad, dando bofetadas con ellos a su anima quando se les quería ensobervecer. Otros ay que considerando la passion de Christo, y conosciendo por esto quan deudores le eran, se humillaban de corazon. Otros tambien se humillan y se tienen por vilissimos con la consideracion de los deffectos en que caen a cada passo. Otros hicieron muy familiar a sí mismos esta madre de las gracias, poniendo los ojos en las tentaciones, y enfermedades, y caídas que cada dia le succeden. Ha havido tambien otros (y no sabré decir si agora tambien los ay) los quales tomaron por motivo para humillarse los mismos dones y beneficios de Dios (con que otros se envanescen) aunque uviesen aprovechado mucho con ellos; teniendose por indignos destas riquezas, y creyendo que con esto crescia mas la obligacion de sus deudas. Esta es pues la verdadera humildad, esta la bienaventuranza, este el perfecto y consumado premio de los trabajos que en esta vida se passan por ella.

Quando oyeres o vieres alguno que en pocos a√Īos alcanz√≥ aquella altissima tranquilidad y paz del corazon (se√Īora de todas las passiones) piensa que no fuere otro el camino que el desta bienaventurada virtud, por donde camin√≥. Sagrado carro de dos ruedas es la charidad y la humildad; aquella ensalza, y esta conserva a los que est√°n assi ensalzados, para que no caygan.

Una cosa es la contricion, y otra el conoscimiento, y otra la humildad. La contricion nasce de la ca√≠da; porque el que cae peccando, quebranta su corazon arrepintiendose, y assiste con verguenza en la oracion delante de Dios, aunque no sin confianza; y assi quebrantando y maltratado, sustentase con este baculo de la esperanza, y con √©l ojea y echa de s√≠ el can de la desesperacion. Conoscimiento es una verdadera y segura comprehension de su propria medida y peque√Ī√©z, y una perpetua memoria aun de los peccados mas livianos. Humildad es doctrina espiritual de Christo escondida espiritualmente en lo intimo de nuestra anima por aquellos que son merescedores desta virtud.

El que dice que ha ya sentido la fragancia y suavidad desta virtud, y con todo esso se altera y mueve su corazon quando es alabado, +o entiende de la fuerza de las palabras que le dicen, y es tocado ( aunque sea poco) con el humo de las alabanzas; este tal no se enga√Īe; porque aun le falta algo para llegar a la cumbre desta virtud. O√≠ √° uno que con todo el affecto de su animo decia 166 : No √° nosotros Se√Īor; no √° nosotros, sino a tu sancyo nombre se d√© gloria. Porque sabia este muy bien, que no era cosa facil guardar la naturaleza entera y libre desta vanidad. De t√≠, Se√Īor, sea la alabanza en la Iglesia grande 167 , que es, en el tiempo advenidero; porque antes que este venga,no la puedo oir sin algun peligro.

Si este es el fin y el modo de la mayor sobervia, fingir las virtudes que el hombre no tiene, por alcanzar honra; paresce que tambien sera argumento de altissima humildad, representar en casos algunas faltas que el hombre no tenga, por ser tenido en menos cuenta. De lo qual tenemos exemplo en aquel bienventurado padre Simeon; el qual oyendo que el adelantado de la Provincia venia a visitarlo como a varon famoso y sancto, tomo en las manos un pedazo de pan y queso, y assentado a la puerta de su celda comenzó a comer de aquello a manera de tonto; y visto esto el Adelantado, lo despreció y no hizo caso dél. Y lo mismo hizo otro sancto varon, que despojandose de su vestidura anduvo desnudo por toda la ciudad sin ninguna manera de concupiscencia, porque él era castissimo.

Estos tales no temen ni hacen caso del decir de los hombres, porque ya han alcanzado por medio de la oracion tal virtud de Dios, que con estas cosas espiritualmente ediffiquen á todos y les satisfagan. Mas el que tiene cuenta con esto, no ha alcanzado lo segundo, que es esta maravillosa efficacia de oracion, porque quando Dios está tan aparejado para oirnos, seguramente podemos hacer esto, considerando que es mejor entristecer a los hombres que a Dios porque huelgase él quando vee que corremos alegremente á las ignominias,por acabar de vencer y poner debaxo de los pies esta vanissima presumpcion. Y la perfecta peregrinacion, que es menosprecio de todas las cosas perecederas, es la que acomete todas estas empresas tan grandes, por alcanzar victoria de vanidad; porque de grandes varones es consentir en ser desestimados y escarnecidos de los suyos.

Y no te debe perturbar la grandeza destas cosas sobredichas: porque ninguno puede subitamente subir de un tronco todos los pasos desta escalera espiritual. Verdad es que algunos hechos notables uvo en los sanctos (obrados por especial instincto de Spiritu Sancto) los quales son mas de maravillar que de imitar; como fueron estos y otros tales; para los quales no todos tienen licencia, si no tuvieren el mismo espiritu que tuvieron ellos.

En esto conoscer√°n todos que somos discipulos de Dios, no porque los demonios nos obedecen, sino porque nuestros nombres est√Īan escriptos en el cielo de la humildad. Quando las ramas de los cedros est√°n esteriles y sin fructo, naturalmente suben derechas a lo alto; mas quando se inclinan √°cia la tierra, suelen cargarse de fructo. Bien sabe lo que significa esto el que atentamete lo considera; pues lo mismo espiritualmente acesce en nuestras animas, que quanto mas esteriles, tanto mas se envanescen y levantan en alto; y quanto mas se humillan y abaxan, tanto mas suelen fructificar.

De tres grados de humildad, y de otras cosas que pertenescen a esta virtud.

Tiene esta sancta virutd sus escalones y grados con que sube a Dios; y conforme a estos d√° diversos fructos, uno como de treinta , y otro como de sesenta, y otro como de ciento 168 . A este postrer grado han llegado los que alcanzaron la bienaventurada tranquilidad, se√Īora de todas las passiones. En el segundo est√°n los fuertes cavalleros de Christo que varonilmente pelean y trabajan por la virtud; mas al primero todos pueden llegar.

El que verdaderamente conosce a s√≠ mismo, nunca ser√° enga√Īado para que quiera acometer mayores cosas de lo que pueda; sino fixar√° el pie seguramente en este bienaventurado ternario de la humildad, que diximos. Las aves peque√Īas temen al gavilan; y los amadores de la humildad el sonido de la contradiction; esto es la voz de la desobediencia. Muchos se salvaron sin gracia de prophec√≠a, y de ciencia, y de revelaciones, y de milagros, y de prodigios; mas sin humildad ninguno jam√°s entr√≥ en el thalmo del cielo: y esta virtud es fiel guarda de aquellos dones: mas aquellos dones algunas veces fueron occasion de matar esta virtud en los que no etaban bien fundados en ella. Tambien fue maravillosa dispensacion de Dios para los que no se querian humillar, que nadie consociese mas claro sus llagas que el ojo de su propio vecino, el qual no se enga√Īa con amor propio, como se puede enga√Īar en las que la tiene. De donde se sigue que nadie debe agradescer esta virtud del conoscimiento de s√≠ mismo, sino a Dios, y al proximo que le desenga√Ī√≥.

El quees de coraz√≥n humilde, siempre tiene por sospechosa y enga√Īadora su propia voluntad, y por tal la aborresce, y en sus oraciones, ayudandose de una f√© firmissima, suele aprehender de Dios lo que conviene, y obedescer a esto promptamente, y a la voz de sus mayores, no poniendo los ojos en los defectos dellos, sino entregando a Dios con grandissima confianza el cuidado de s√≠ mismo; el qual (qando fue menester) por medio de una asna ense√Ī√≥ lo que era necessario y convenia 169 . Este sancto obrero, aunque haga y diga y piense todas las cosas conforme a la voluntad de Dios, ni aun con todo esto se acaba de fiar de s√≠ mismo. Porque el verdadero humilde tiene por grande carga y azote aver de creer a s√≥ mismo; como por el contrario el sobervio aver de creer a otro, y seguir el parescer ageno.

De Angeles es nunca desvarrar en pecado; porque assi o√≠ a un Angel de la tierra, que decia 170 : No me acusa mi consciencia; mas no por essi me tengo por justo; porque el Se√Īor es el que me ha dejuzgar. Por lo qual siempre conviene que nos reprehendamos y acusemos, para que con esta vileza voluntaria despidamos y lavemos las culpas no voluntarias que agora nos desagradan, aunque no desagradaron quando se hacian. Porque si de otra manera lo hicieremos, a la hora de la muerte ser√° rigurosamente juzgado el que aqui no se juzg√≥.

El que pide a Dios menos de lo que merece, alcanzar√° mas de lo que meresce; como le acaesci√≥ a aqule publicano, que pidiendo perdon alcanz√≥ justicia 171 ; y como paresce en aquel sancto ladron, que pidiendo memoia de s√≠ en el Reyno, alcanz√≥ el mismo Reyno 172 . No puede ser visto el fuego; y assi no se ha de ver perfecta y sincera humildad ninguna cosa material (conviene saber) ninguna afficion terrena y sensual; lo que no acaesce quando voluntariamente peccamos; porque esto es se√Īal de no estar est√°r del todo purificada la humildad.

Sabiendo el Se√Īor que con la figura y habito exterior del cuerpo se representaba la virtud y disposicion del anima, ci√Īendose de un lienzo, nos represent√≥ un dechado y exemplo de los exercicios desta virtud. Porque el anima se conforma con los exercicios que hace de fuera; y lo que obra exteriormente, esso mismo concibe interiormente. De donde se infiere que las obras y figuras exteriores de la humildad acrescienten y exiten la virtud interior de la humildad. El principado de los Angeles fue a uno dellos materia y occasion de sobervia: aunque no lo avia √©l recibido para ensobervecerse con √©l. Una manera de corazon tiene el que est√° assentado en el trono, y otra el que est√° en el muladar; y por esso poe ventura aquel grande y pacientissimo justo estaba fuera de la ciudad assentado en el estiercol 173 ; porque entonces como hombre que habia alcanzado una perfectissima humildad, decia 174 : Consumido estoy y enflaquecido, y comparado con el lodo y con la ceniza.

Hallo que Manass√©s fue uno de los hombres que mas peccaron en este mundo (pues profan√≥ el Templo de Dios con el de los idolos, √© hinchi√≥ a Hierusalem de sangre de innocentes) 175 por el qual si todo el mundo ayunara, no pudiera satisfacer dignamente por sus deudas; y con todo esso pudo la humildad curar males tan incurables. Assi dice David 176 : Porque si tu, Se√Īor, quisiesses sacrificio, ofrecertelo hia; pero no te alegrar√°s con sacrificios. Sacrificio es a Dios el espiritu atribulado; el corazon contriro y humillado, Se√Īor, nolo despreciar√°s. Esta bienaventurada humildad con decir por boca de David 177 : Pequ√© al Se√Īor, aviendo hecho un adulterio y homicidio, meresci√≥ oir: Quitado ha el Se√Īor de t√≠ tu peccado.

Sentencia es de aquellos Padres, dignos de eterna memoria, que los trabajos y exercicios de virtud corporales son camino para alcanzar la humildad. Yo a√Īado a esto la obediencia y la rectitud del corazon; porque estas dos virtudes naturalmente contradicen a la hinchazon de la sobervia. Si la sobervia hizo demonios de Angeles, tambien la humildad podr√° hacer Angeles de demonios. Por tanto los que est√°n caidos, no desmayen, si trabajan por levantarse. Demonos priesa, y trabajemos con todas nuestras fuerzas por subir a la cumbre desta virtud, o a lo menos a subir sobre sus hombros. Y si aun esto nos impide nuestra pereza, nonos dexemos caer de sus brazos: porque el que dessos cayere, no alcanzar√° premio eterno.

Los niervos y caminos por do se alcanza esta virtud, no son hacer milagros, sino la desnudéz de todas las cosas, y la peregrinacion del anima, que es menosprecio cordial de todas ellas, y el encubrir cautamente nuestra sabiduria, y el hablar con simplicidad y sin artificio, y dar limosna y dissimulacion de la nobleza, y el destierro de la vana confianza, y el silencio y freno de la lengua. Porque nunguna cosa ha avido entre las exteriores, que assi aya podido algunas veces humillar el anima, como el estado de la pobreza, y el vivir baxamente como un pobre mendígo. Porque entonces se declara nuestra philosophia y sabiduría, y nuestro amor para con Dios, quando pudiendo ser grandes, huímos castissimamente la grandeza.

Si algunas veces te armares contra algun vicio, aprovechate se√Īaladamente para esto de la compa√Īia y socorro de la humildad, y con ella vencer√°s: con ella andar√°s sobre las serpientes y basiliscos, y hollar√°s al leon y dragon 178 , que es el peccado, y la desesperacion y el demonio, y el dragon deste cuerpo venenoso. La humildad es un celestial instrumento, el qual es poderoso para levantar el animi del abismo de los peccados hasta el cielo.

Como un Religioso pusiesse una vez los ojos de su corazon en la hermosura desta virtud, estando atonito y maravillado de verla, rogabale tuviesse por bien decirle el nombre del padre que la avia engendrado. Al qual ella sonriendose, con un semblante sereno, y con un rostro claro y resplandeciente: cómo (dixo) quieres saber qual sea el nombre de mi padre, pues mi padre no tiene nombre? No te diré esso hasta que posseas a Dios.

CAPITULO XXVI
Escalon veinte y seis, de la discrecion para conoscer los pensamientos, los vicios y las virtudes.

La virtud de la discrecion tiene tambien sus grados como las otras virtudes. Porque en los que comienzan, discrecion es verdadero conoscimiento assi de sus defactos como de su aprovechamiento. En los medianos es una noticia intelectual que sabe hacer diferencia sin algun error ente el bien y el mal, y entre el bien espiritual y natural. Mas en los perfectos es una ciencia alcanzada por lumbre y ense√Īanza de Dios; y esta ciencia es tal, que con su lumbre puede aclarar las cosas que en otros est√°n escuras, explicando las dudas y dando la verdadera deffinicion dellas.

O por ventura, universalmente hablando, podemos decir que la discrecion es un verdadero y cierto conoscimiento de la volntad de Dios acerca de lo que debemos hacer en todo tiempo, lugar negocio: el qual conoscimiento suelen tener los limpios de corazon, de cuerpo y de boca; porque esta manera de limpieza es necessaria para participar los rayos de la divina luz. Discrecion es una conciencia limpia, y un conoscimiento purgaissimo para las cosas de Dios.

El que derribó con religiosa piedad los tres primeros y pricipales vicios, que son sobervia, avaricia, y luxuria: vencidos estos, derribó todos los otros que de estos tres primeros nascen: mas el que no ha vencido aqueloos, no vencerá unos ni otros. El que uviere oido o visto algun Religioso que aya aprovechado y subido sobre toda naturaleza en la vida monastica, y no entendiere como esto sea possible, no haga su ignorancia argumento e incredulidad; porque donde mora dios, que es sobre toda naturaleza, no es mucho hacerse cosas sobre naturaleza.

De tres principios generales proceden todas las batallas que se levantan contra nosotros; o de nustra negligencia, o de nuestra sobervia, o de la invidia de los demonios; entre los quales modos el primero es miserable, y el segundo miserabilissimo, y el tercero bienaventurado. En todas las cosas estemos atentos al testimonio de nuestra conciencia, y por ella miremos la parte por do sopla el ayre del Spiritu Sancto, y √°cia essa tendamos las velas, siguiendo la manera de vida y exercicios a que Dios nos llama, quando son conformes a la lumbre de su doctrina.

Tres maneras de despe√Īaderos nos aparejan los demonios en todo lo que avemos de hacer segun Dios. Porque primeramente trabajan por impedirnos la buena obra: y si con esto no salen, procuran que se haga indebidamente, faltandole alguna de las circunstancias que ha de tener, especialmente la pureza de la intencion: si en esto fueren vencidos, entonces secretamente se llegan a nuestra anima, alabandonos y diciendonos que somos bienaventurados, pues hacemos todas las cosas segun Dios. Contra la primera arte ayuda la consideracion y cuidado solicito de nuestra muerte; contra la segunda la subjection, y obediencia, y el menosprecio de s√≠ mismo; mas contra la tercera vale el acusarse el hombre siempre, y vivir descontento de s√≠ mismo.

Pero esto es trabajo para nosotros hasta que entre el fuego de Dios en el sanctuario de nuestra anima; porque entonces no tendr√° esse poder en nosotros la fuerza de las malas costumbres. Porque nuestro Se√Īor Dios es un fuego vivo que consume y deshace todos los movimientos y ardores de nuestra concupiscencia, nuestras tinieblas, nuestra presumpcion y toda nuestra ceguedad interior y exterior, visible √© invisible, pues consume todos los peccados.

Lo contrario de lo qual suelen hacer los demonios, que quando se han apoderado de nuestras animas, y escurecido la luz de nuestros entendimientos, ninguna cosa que sea agradable a Dios dexan en nosotros miserables; no templanza, no discrecion, no conoscimiento, no reverencia; sino por el contrario insensibilidad, indiscrecion, privacion de la vista interior y destierro de la contricion. Conoscen claramente esto que diximos, los que hicieron penitencia despues de aver caido en la fornicacion, y los que desterraron de sí su loca confianza, y los que mudaron en verguenza su desverguenza: los quales quando despues de aquella tan grande ceguera abren los ojos y vuelven en sí, se corren y han verguenza de sí mismos, y de las cosas que hicieron o dixeron quando estaban en aquella ceguedad.

Si en el dia de nuestra anima no se nos hace tarde, poniendosenos el sol, y dexandonos en tinieblas, mientras durare esta luz, no hurtar√°n los ladrones, ni matar√°n, ni echar√°n a perder nuestras animas. Hurto es perdimiento de la substancia y de la hacienda. Hurto es obrar lo que no es bueno, creyendo que lo es; porque entonces queda el anima defraudada, y como robada del premio del verdadero bien. Hurto es cautiverio del anima no conoscido; que es quando el anima sin sentirlo queda cautiva y subjecta al demonio. Muerte del anima es cometer obras malvadas, con las quales muere el espiritu racional; pues es privada de su verdadera luz y vida, que es Dios. Perdicion es la desesperacion que se sigue despues de acabada la maldad.

Ninguno diga que ay imposibilidad en los preceptos del Evangelio; porque animas uvo que hicieron aun mas de lo que les era mandado en el Evangelio. La prueba desto es aquel sancto varon, que amó mas al proximo que a sí mismo 179 : esto es, mas que a su propia vida; la qual puso por él, en caso que no era obligado a ponerla.

Est√©n confiados y esforzados los humildes, aunnque sean tentados de diversos vicios y perturbaciones, y aunque caygan en todas estas hoyas, y est√©n enredados en muchos lazos, y padezcan muchas enfermedades; porque al cabo el Se√Īor los sanar√°, y despues que estuvieren sanos, vendr√°n a ser medicos, y lumbreras, y governadores de todos, y ser√°n parte para guardar y tener en pie los que estaban para caer, mediante la experiencia de lo que ellos padescieron. Mas si algunos ay que todavia est√°n subjectos a las tentaciones de los vicios passados, y estos con breves y simples palabras pueden amonestar a los otros (por la experiencia que tienen, como hombres acuchillados, que suelen ser buenos zurujanos) amonestenlos; porque podr√° acaescer que alguna vez aviendo verguenza dessas mismas palabras, se esforzar√°n a bien obrar: mas no por esso tomen cargo de la governacion de los otros. Y a los tales podr√° acaescer lo que aconteci√≥ a unos que estaban ca√≠dos en un cenagal; los quales estando assi tan enlodados, avisaban √° los caminantes de la manera que avian alli ca√≠do, para que no cayessen ellos de la misma manera. Lo qual espiritualmente ha acaescido assi algunas veces, y el Se√Īor todo poderoso sac√≥ del cieno a los que desta manera procuraron la salud de lo otros. Mas si algunos viciosos de su propria voluntad se quisieron revolcar en el cieno, estos con su silencio nos deben dar doctrina; a imitacion de aquel Se√Īor que primero comenz√≥ a hacer, y despues a ense√Īar 180 .

O Monges humildes, mirad que es grande y bravo este pielago por donde navegais: el qual est√° lleno de malos espiritus, de rocas, de remolinos, de aguas, de cosarios, de bestias marinas, de vientos tempestuosos, y de bravas ondas. Por las rocas entiendo espiritualmente la ira furiosa y repentina, en la qual muchas veces se despedaza nuestra anima, como el navio en las pe√Īas de la mar. Por los remolinos entiendo acaescimientos inopinados que cercan nuestra anima, y la ponen en peligro de desesperar y sumir en los abysmos. Bestias marinas llamo estos salvages y fieros cuerpos nuestros. Cosarios son los cruelissimos espiritus de vanagloria, los quales nos roban las mercaderias y trabajo de las virtudes que llevamos, quando nos las hacen hacer por vanagloria. Las ondas son este vientre hinchado y lleno de manjares, que con su proprio impetu nos echa a las bestias. Y viento tempestuoso es la sobervia, que bax√≥ del cielo, la qual nos levanta hasta el cielo, y nos derriba en los abysmos.

De las virtudes y exercicios de los tres estados; conviene a saber, de los que comienzan, y de los que aprovechan, y de los perfectos: y tambien de otras cosas que aprovechan a la discrecion.

Saben todos los que han aprehendido letras; qual sea la doctrina de los que comienzan, y qual la de los medianos; y qual la de los perfectos. Conviene pues tener gran atencion, y mirar no nos estemos toda la vida en exercicios de principiantes; porque confusion grande es vér un viejo andar en la escuela con los muchachos. Pues para esto será cosa muy provechosa y saludable saber este espiritual A. B. C. De veinte y quatro letras, que es proprio de los principiantes (aunque no dexa en su manera de ser tambien commun a todos ) el qual es el que se sigue: Obediencia, ayuno, cilicio, ceniza, lagrimas, confession, silencio, humildad, vigilias, fortaleza, frio, trabajo, miseria, menosprecio de sí mismo, contricion, olvido de las injurias recibidad, hermandad, mansedumbre, fé simple y agena de toda curiosidad, destierro de los cuidados del siglo, amable y sancto odio de nuestros padres, repudio de toda desordenada afficion, simplicidad auyentada con innocencia, y vileza voluntaria.

Mas el fin y las virtudes de los que aprovechan, son estas: esperanza facil, quietud, discrecion, memoria continua de la cuenta del juicio final, misericordia, hospitalidad, correccion discreta y modesta, oracion libre de toda perturbacion, destierro de la avaricia.

Mas las virtudes y el fin de aquellos espiritus y cuerpos que religiosamente han llegado en esta carne mortal a la cumbre de la perfection, son estas: Corazon fixo siempre o casi siempre en Dios, sin aver cosa que lo aparte d√©l; charidad perfecta; fuente de donde manen siempre arroyos de humildad: peregrinacion del anima, que es olvido y desamparo de todas las cosas transitorias: participacion copiosa de la divina luz; oracion pura y libre de todo derramamiento: deseo de la muerte: aborescimiento de la vida, en quanto es materia de peligros: hu√≠da del cuerpo a la soledad: abysmo de ciencia: casa de mysterios: guarda de los secretos divinos: intercessor de la salud del mundo: ser poderoso para hacer fuerza a Dios: ser compa√Īero de los Angeles en su servicio, ser morada espiritual, y templo vivo de Christo: ser procurados de la salud de los hombres, Dios de los demonios, Se√Īor de los vicios, ense√Īoreador del cuerpo, reformador de la naturaleza, peregrino entre los peccados, aposento de la bienaventurada tranquillidad, imitador del Se√Īor mediante el ayuda del mismo Se√Īor.

Necessidad tenemos de gran solicitud y vigilancia quando estamos enfermos: porque quando los demonios nos ven assi derribados, y que no podeos por entonces usar de exercicios corporales contra ellos por causa de nuestra flaqueza, entonces nos combaten mas fuertemente. Y a los hombres del mundo, quando assí están, combaten con tentaciones de ira, y algunas veces de blasphemia: mas a los que están apartados del mundo, si tienen abundancia de las cosas necessarias, combatenlos con tentaciones de gula y luxuria; pero si están en lugares donde carescen de toda humana consolacion, como conviene a cavalleros de Christo, importunanlos estos tyrannos con tentaciones de accidia y de perpetua tristeza.

Noté una vez que este lobo de la fornicacion por una parte acrescentaba dolores al enfermo, y por otra en medio de los mismo dolores despertaba en él deshonestos movimientos, y molestabalo con evacuacion de feos humores. Y era cosa mucho de espantar ver tan viva y tan encendida la tentacion de la carne entre crueles estimulos de dolores.

Otra vez, llegandome a visitar los enfermos, ví algunos dellos con grande consolacion y compunction que Dios obraba en sus animas, mediante la qual no sentian los dolores que padescian; por donde estaban tan contentos con su enfermedad, que deseaban no carescer della, viendo que por ella (como por una saludable pena) se libraban de muchos vicios y peligros. Por donde vine a glorificar a Dios, el qual con un lodo havia lavado y relavado otro.

Nuestra anima, que es substancia intellectual, está vestida de un sentido y conoscimiento intellectual, que es aquella lumbre que Dios nos participó para conoscer el bien y el mal. Esta lumbre, que aunque no es nuestra, está en nosotros por manos de Dios, nunca cessemos de esclarescerla, y acrescentarla por todos los medios que puede ella crescer; porque estando ella clara y resplandesciente, todos los otros sentidos exteriores tambien lo estarán, obedesciendola y conformandose con ella; y esto es lo que conoscia un Sabio, quando decia: Hallarás dentro de tí un sentido y una lumbre divina.

La vida monastica ha de ser perfecta en todas las cosas: y assi ha de ser exercitada principalmente en el espiritu, y exercicios interiores, y assi tambien en las obras y en las palabras, y en los pensamientos, y en la mortificacion de las passiones, y finalmente en todas las cosas : para que (como dice el Apostol) 181 sea el varon de Dios perfecto, y esté para todas las buenas obras aparejado. Porque si de otra manera se hace, no será vida monastica, y mucho menos angelica, como es razon que lo sea.

Una cosa es la providencia de Dios, y otras su ayuda, y otra su guarda, y otra su misericordia, y otra su consolacion. Lo primero pertenesce a todas las criaturas, de que √©l tiene providencia: lo segundo a los infieles: lo tercero a los fieles, que de tal manera tienen f√©, que tambien tienen charidad: lo quarto a los que le sirven en su casa, como domesticos suyos (quales son los Religiosos) y los postrero a aquellos que le man tan entra√Īablemente, que merescen nombre de familiares amigos suyos; y assi son por √©l maravillosamente consolados.

Muchas veces acaesce que lo que para uno es medicina, para otro sea veneno; y (lo que mas es) lo que para uno, aplicado en un tiempo, es medicina, aplicado en otro le podrá ser corrupcion. Vi un Medico ignorante y mal considerado, que se puso a deshonrar é injuriar un enfermo, estando él quebrantado y turbado: el qual ningun otro beneficio le hizo, sino hacerle desesperar. Ví tambien otro Medico ingenioso y sabio, el qual curó la hinchazon y sobervia de un corazon con el cauterio de la ignominia, y con esto evacuó todo el mal humor que en él avia. Ví tambien un enfermo, el qual se puso a beber la purga de la obediencia para curar con ella las inmundicias de su anima, y vilo moverse y andar, y no dormir en los exercicios de la virtud. Y otro ví que teniendo los ojos de su anima enfermos, perseverando en el silencio, y quietud fue remediado. El que tiene oídos para oír, oyga 182 .

Algunos ay que naturalmente son inclinados a la continencia, al reposo de la soledad, a la castidad, a la mansedumbre y a la compunction, y a no presumir de s√≠ mismo: y no s√© yo qual sea la razon desto; porque no me atrevo a escudri√Īar con curiosidad y sobervia las obras de Dios. Otros ay que por el contrario tienen un natural muy repugnante a todas estas virtudes: los quales con todo esto insisten con grandes fuerzas en contradecir a s√≠ mismos. Y aunque estos algunas veces desvaran y caen, con todo esso los abrazo yo, y tengo por mejores que los otros, como a vencedores de la misma naturaleza. Esto digo, siendo la compunction en todas las otras cosas igual.

No tengas, hombre, altos pensamientos, ni te engrandezcas en las riquezas que alcanzaste sin trabajo; porque aquel Se√Īor, que es dador de los dones, y conoscedor de tus males, de tu perdicion, y de tu flaqueza, determin√≥ de prevenirte y salvarte con su gracia por sola su bondad y misericordia.

La doctrina, y las costumbres, y la buena o mala crianza que tuvimos siendo ni√Īos, nos acompa√Īa despues que avemos entrado en los exercicios de la conversacion y vida monastica: y alli nos ayudan o desayudan segun lo que antes fueron.

La luza de los Monges son los Angeles, y la luz de los hombres son los Monges y las disciplina de la vida monastica. Trabaja pues con todas tus fuerzas por ser un perfectissimo dechado de todos, sin dar jam√°s a nadie motivo de escandalo ni offension; porque las obras que los Monges hacen, son exemplos y reglas de vivir que proponen a todos; y finalmente si essos (que son la luz del mundo) se hacen tinieblas; los hombres del mundo (que son las tinieblas) quanto mas se escurecer√°n? Por tanto, si a m√≠ quereis obedescer, o Monges obedientes, conviene en todo caso que no seamos instables en nuestras costumbres, ni dividamos nuestras miserable anima en diversos estudios y afficiones; porque estando assi divididos no podremos pelear contra diez veces cient mil millares de enemigos que peleann contra nosotros, cuyas astucias y enga√Īos no podremos alcanzar y descubrir; y armemonos principalmente en nombre de la bestissima Trinidad contra los tres principales nemigos de nuestra nima, que son amor de honra, amor de hacienda, y amor de deleytes, que son los tres primeros de los siete vicios capitales, de quien proceden todos los otros.

Porque verdaderamente si anduviere en nuestra compa√Īia aquel que convirti√≥ la mar en tierra seca, tambien nuestro Israel (que es nuestra anima contempladora en Dios) passar√° por la mar deste siglo sin temor de sus ondas furiosas, y ver√° los Egypcios (que son los pecados) ahogados en el mar de las lagrimas. Mas is √©l no estuviere en nosotros, qui√©n podr√° sufrir el bramido de sus olas, que son los furiosos impetus y passiones de nuestra carne? Si resuscitare el Se√Īor en nosotros (dandonos espiritu de vida activa) luego ser√°n dissipados sus enemigos. Y si nos llegaremos a √©l por medio de la vida contemplativa, huir√°n de su cara y de la nuestra los que a √©l y a nosotros aborrescen.

Trabajemos por aprender los mandamientos de Dios, mas con sudores y exercicios de virtudes, que ocn palabras y eleccion de libros: aunque esto tambien no caresce de su fructo. Los que oyen decir de algun thesoro que está escondido, buscanlo con grande diligencia: y por el gran trabajo que pusieron en buscarlo, guardanlo despues con gran recaudo: porque los que alcanzan riquezas sin trabajo, facilmente las gastan y desperdician. Difficultosa cosa es vencer las passiones a que de mucho tiempo estamos acostumbrados: mas los que cada dia las acrescientan obedesciendo a sus appetitos, estos o han ya desesperado, o ninguna cosa alcanzaron con dexar el mundo, pues no dexaron a sí mismos aunque a Dios ninguna cosa es imposible.

Una question me fue preguntada, difficultosissima de determinar, y que no solo excedia la capacida de mi ingenio, mas tambien la de todos los otros, y que hasta agora en ningun libro de los que yo he visto, está tratada. Y la question era, quales sean los principales hijos de los ocho vicios capitales; y qual de los otros mas principales (que son los tres primeros) es el padre y principio de los otros cinco. Yo, confessando claramente mi ignorancia, oí decir a aquellos bienaventurados Pades estas palabras: La concupiscencia de la gula es madre de la fornicación: y la vanagloria de la accidia: y la tristeza desordenada y la ira son origen de los otros tres vicios: assi como la vanagloria es principio de la sobervia, segun que arriba se declaró.

Yo despues desto quise saber de aquellos varones dignos de eterna memoria, qué vicios eran los que nascian destos ocho principales, y qual propriamente nascia de aquel? Entonces ellos con un rostro blando y alegre, y sin alguna repunta de sobervia, me dixeron: ninguna orden ni razon de prudencia ay en las cosas desvariadas y locas, sino antes confusion y perversion de toda orden. Y esto probaban con verdaderos exemplos y razones, trayendo para ello muchos documentos: de los quales engeriremos algunos en esta obra, para que por ellos se puedan entender perfectamente otros muchos.

Pongamos por exemplo. La risa sin proposito unas veces nasce de la fornicacion, y otras de la vanagloria, quando alguno dentro de s√≠ mismo torpemente se glor√≠a; y otras veces nasce de deleytes y regalos. El mucho sue√Īo unas veces procede destos mismos deleytes, y otras veces del ayuno, quando los que ayunan, se ensobervescen por esto: y otras veces procede de la pereza, y otras de la misma naturaleza.

El mucho hablar unas veces nasce de mucho comer, y otras de vanagloria. La accidia ya procede de deleytes y regalos, y tambien del menosprecio del temor de Dios. La blaphemia propriamente es hija de la sobervia, y algunas veces tambien vendr√° de juzgar al proximo en la misma culpa que nosotros tenemos, o tambien de invidia de los demonios.

La dureza de corazon trae su origen a veces de la hartura, y muchas veces de la insensibilidad, y de la afficion viciosa y carnal. Y esta afficion procede de la fornicacion, y de la vanagloria, y de la avaricia, y de la gula, y de otras muchas causas. La malicia se deriva de la hinchazon, y de la sobervia, y tambien de la ira. La hypocresía principalmente procede de estar el hombre muy contento de sí mismo, y de querer regirse por su propria cabeza, y no por la agena.

Las virtudes contrarias a estos vicios, de contrarias causas se engendra√°n; y por no ser mas prolixo (porque antes me faltaria tiempo que materia de hablar) la que deguella todos estos males, es la humildad; y quien a ella posseyere, ser√° vencedor de todo. La madre de todos los males es el deleyte, acompa√Īado con malicia; y quien destos dos males estuviere preso, no ver√° a Dios; ni nos bastar√° la victoria del primero, si no vencieremos el segundo.

Aprendamos, hermanos, a temer a Dios, del temor que los hombres tienen a los Principes, y a las bestias fieras; y aprendamos tambien a amarlo, del amor que losh ombres del mundo tienen a la hermosura de los cuerpos; porque no es inconveniente traer exemplos de los viciosos y de los vicios para las virtudes.

Fuertemente ha degenerado y declinado esta presente edad a la malicia, y toda est√° llena de sobervia y fingimiento. La qual por ventura hasta agora imita el exemplo de los Padres antiguos en la aspereza de los trabajos corporales: mas con esto est√° muy lexos de tener las gracias que ellos tuvieron: como quiera que sea verdad, segun yo pienso, que nunca la naturaleza estuvo tan necessitada dellas como agora. Y justamente padescemos esta falta: porque no se deleyta Dios con los trabajos corporales, sino con simplicidad y humildad; y a los que estas virtudes tienen, se√Īaladamente se communica √©l. Y pues la virtud se exercita y hace mas perfecta en las afflicciones y trabajos, siguese que no despreciar√° √©l al trabajador humilde.

Quando vieremos algunos de los cavalleros de Christo padescer enfermedades corporales, no atribuyamos la causa desto a sus peccados, sino antes recibiendole con pura y simple charidad, como uno de nuestros miembros, y como un soldado que sale herido de la batalla, assi le hagamos todo buen tratamiento y servicio. Unas enfermedades nos vienen para purgacion de nuestros peccados, y otras para humillacion de nuestro animo. Porque aquel piados y elementissimo Se√Īor nuestro muchas veces, quando v√© algunos mas perezosos para el exercicio de los trabajos, humilla su carne por medio de la enfermedad, assi como por un mas liviano y mas facil exercicio; y a veces con esto tambien libra su anima de algunos vicios y malos pensamientos.

Todas las cosas que nos acaescen, visibles o invisibles, de necessidad las avemos de tomar, o virtuosamente, o viciosamente, o en una mediana manera. V√≠ tres Religiosos que aviendo recibido un mismo da√Īo, el uno lo sufri√≥ mal, y el otro no recibi√≥ por esso demasiada pena, y el tercero l tom√≥ con grande alegr√≠a. V√≠ tambien algunos labradores que sembraron su simiente con diversas intenciones. Uno sembr√≥ por allegar riquezas; otro por pagar a sus acreedores; otro por tener con que hacer servicios y presente a su se√Īor; otro para que con lahermosura de la labor y de la mies ganasse honra de buen labrador; otro para quebrar con esto el ojo a algunos emulos y enemigos que tenia; otro porque no le tuviessen los hombres por perezoso y holgazan. Estos nombres de labradores y de simientos significan los ayunos y las vigilias, y las limosnas, y los ministerios y officios de charidad, y otras cosas semejantes; y los que tales simientes como estas siembran, deben examinar espiritualmente sus intenciones, conforme a lo que aqui est√° declarado.

Assi como acaesce algunas veces que cogiendo agua de la fuente, a bueltas del agua cogemos alguna rana: assi tambien acaesce que quando queremos exercitar las virtudes, se entremeten con ellas tambien secretamente algunos vicios que est√°n anexos a ellas, y tienen con ellas semejanza; lo qual es mucho para temer. Declar√©mos esto por exemplos. Con la hospitalidad e suele juntar la gula: con la charidad la demasiada familiaridad, la parleria y el amor carnal: con la discrecion se entremete la astucia, y la reputacion de la propria sufficiencia: con la prudencia se acompa√Īa muchas veces la malicia: con lamansedumbre la pereza: con la affabilidad la lisonja: con la gravedad la ociosidad: con la justicia el zelo desabrido o indiscreto, y la porfia, y el contentamiento de s√≠ mismo, y el regirse por su proprio parescer, y la dureza, y la desobediencia; porque todos estos vicios tienen color √© imagen de justicia.

Con el silencio se junta a veces sobervia y presumpcion de querer ense√Īar a otros, y juicio temerario, descontentamiento de los hechos de los otros, impaciencia contra los que hablan, amargura de corazon, √© indiscrecion: con el gozo espiritual se mezcla algunas veces sobervia, jactancia y propria reputacion: con la esperanza anda muchas veces anexa la pereza y la negligencia, y la tivieza de la penitencia y de la contricion: con la charidad se mezcla (dem√°s de lo dicho) el juzgar a los proximos: con la vida solitaria la accidia, la ociosidad, y el exercicio inutil, y sin provecho: con la castidad, la arrogancia y el desabrimiento: con la humildad el silencio da√Īoso en el tiempo que es hollada la justicia. Y con todas estas virtudes suele muchas veces juntarse la vanagloria, que es como un colirio de todas ellas, que les unta los ojos, y las dispierta a obrar; o por mejor decir, como un veneno mortal que las corrompe a todas.

No nos entristezcamos quando pidiendo algo al Se√Īor no luego somos o√≠dos; porque querria el Se√Īor, si assi conviniesse, que todos los hombres en un punto se hiciessen perfectos. todos los que piden algo al Se√Īor, y no alcanzan luego lo que piden, ser√° por alguna destas causas: o porque piden fuera de tiempo; o porque piden indignamente; o con laguna vanagloria, o porque si consiguiessen lo que piden, se levantar√≠an con sobervia; o porque se harian por ventura negligentes, si alcanzassen lo que desean.

Prosigue la materia de la discrecion, dando diversos avisos y documentos della.

No ay quien no sepa que los demonios, los vicios y las perturbaciones, que son los movimientos del anima desordenados, se apartan de nosotros; mas no todos saben en qu√© manera se haga este apartamiento: lo qual tambien aqui tocar√©mos brevemente. Suelen apartarse los vicios, no solo de los fieles, sino tambien de los infieles; aunque muchas veces queda uno. Porque este solo dexa el demonio, como principe de todos los otros, para que hincha el lugar de todos ellos; pues √©l es tal y tan ponzo√Īoso, que bast√≥ para derribar aun del mismo cielo. Ay una cierta manera de apartarse los vicios del anima; y es, quando la materia dellos se consume y gasta con el fuego del Spiritu Sancto que en el anima entra; assi como la le√Īa se consume con el fuego material. De suerte, que desarraygado elm onte, y pugada el anima, quedan mortificados los vicios, si nosotros no los bolvemos a resuscitar con nuestra negligencia o sobervia, o con tratoa y afficiones sensuales.

Algunas veces tambien se van los demonios y nos dexan, porque assegurados y descuidados con lapaz y con su partida, durmamos en el camino de Dios, y assi nos tomen despues desapercibidos, y vuelvan a saltear el anima miserable. Tambien s√© que estas bestias fieras se suelen esconder por otra manera; conviene saber, quando el anima est√° ya habituada y acostumbrada a mal vivir, y hecha conforme a ellos. Porque entonces ella misma toma las armas contra s√≠, y se hace enemigo suyo pr la fuerza de la costumbre. Exemplo tenemos desta muy claro en los ni√Īos de teta, que como est√°n acostumbrado a mamar, si les ponen los dedos en la boca, maman en ellos, por la costumbre que desto tienen.

Conosc√≠ yo una manera de tranquilidad en el alma, la qual procedia de una gran pureza y simplicidad: porque justa es el ayuda del Se`nor, el qual hace salvos a los rectos de corazon 183 , y los libra de muchos males sin que ellos lo sientan; como acaesce a los ni√Īos, que estando desnudos, no sienten que lo est√°n; la malicia es vicio que est√° en la naturaleza; aunque no est√° en ella naturalmente; porque no es Dios criador de vicios, antes cri√≥ en nosotros muchas virtudes naturales: entre las quales una es la compassion y limosna; la qual se halla aun entre los gentiles; otras es la charidad, por la qual aqui entendemos el amor natural; ell que se halla aun entre animales mudos, que algunas veces muestran y tienen sentimiento unos sobre la muerte de otros; otra la fidelidad que guardan los hombres entre s√≠; y otra la confianza que tienen; como paresce en los que navegan, y emprestan, y toman medicinas, esperando buen sucesso de todas estas cosas. La charidad es natural virtud en nosotros, en la manera que arriba se declar√≥; y pues el v√≠nculo y cumplimiento de la ley de Dios consiste en charidad, no est√° muy lexos de nuestra naturaleza el cumplimiento de lal ey de Dios, pues tiene esta manera de principio y disposicion en ella: aunque esto no baste sin la divina gracia. Ayan pues verguenza los que se escusan del exercicio de las virtudes, alegando imposibilidad.

Yo confiesso que son sobre la naturaleza estas virtudes: castidad, humildad, oracion, vigilias, ayunos, mortificacion de la ira, y perpetua compuncion. De algunas destas virtudes son maestros los hombres, y de otras los Angeles, y de otras se√Īaladamente Dios, que es palabra y sabiduria eterna: aunque sea general ense√Īador de todas.

Regla general es que de dos males inevitables el menor se ha de escoger; y por el contrario, de los bienes el mayor; de donde resulta que quando estamos en oracion, si por otra parte vienen los hermanos a nosotros, por donde es necessario, o dexar la oracion, o despedirse ellos tristes, en tal caso mejor es dexar la oracion, que dexar la charidad; porque la oracion es una particular virtud; mas la charidad abraza todas las virtudes.

Siendo yo mancebo, y llegando una vez a un castillo, y sentandome a la mesa a comer, vime lueg tentado de dos vicios: conviene saber, de vanagloria y de gula. Pero temiendo yo el hijo que nasce de la gula, inclinéme mas al de la vanagloria: puesto caso que no debiera yo vencer un vicio con otro: aunque muchas veces he notado que en los mancebos el espiritu de la gula suele vencer al de la vanagloria, como paresce que lo pide aquella edad.

Entre los hombres que viven en el mundo, la raíz de todos los males es la dobdicia; mas entre los Monges es la concupiscencia de la gula y la hartura del vientre. En los varones espirituales se hallan algunas veces algunos vilissimos vicios; los queales por maravillosa dispensacion de Dios quedaron en ellos, para que acusando y reconosciendo en sí las tales poquedades y vilezas, que son sin peccado, alcancen segurissimas riquezas de humildad que nadie les pueda robar.

Difficultosa cosa es que el que vive sin subjection, alcance luego en los principios verdadera humildad, aunque a Dios ninguna cosa aya difficultosa; porque por experiencia veemos que los que quieren saber alguna arte por sola su cabeza sin ayuda de maestro, desvarían en las cosas que hacen, imitando mas la apariencia de las cosas, que la verdad dellas.

En dos cosas se√Īaladamente pusieron los padres la vida activa, y con mucha razon: la una, en la mortificacion de los appetitos y deleytes; lo qual pertenesce a la virtud de la temperancia; y la otra, en la humilde subjection y obras de obediencia, con la qual se conserva esta misma vida.

Tambien ay dos maneras de llanto: una que deguella los peccados con el dolor de la contricion; y otras que cria en nuestros corazones humildad, con el reconoscimiento de las proprias miserias y flaquezas. De los piadosos es dar a quien quiera que nos pide; pero de mayor piedad es dar tambien a quien no nos pide; mas no bolver a pedir a quien por fuerza nos tom√≥ algo, pudiendolo hacer, obra es de aquellos que son ya se√Īores de sus passiones. En todas nuestrs perturbaciones, assi en los vicios como en las virtudes, nunca dexemos de examinarnos, y de escudri√Īar solicitamente adonde estamos, si en los principios, o en el medio, o en el fin.

Todas las guerras que los demonios mueven contra nosotros, proceden de una de tres causas: o de appetito de deleytes, o de la sobervia y levantamiento de corazon, o de invidia d los mismos demonios. Los postreros destos son felicissimos; los del medio infelicissimos; mas los primeros perseveran communmente hasta el fin sin provecho, andandose a caza de gustos y deleytes.

Ay un affecto interior, o por mejor decir, habito virtuoso, el qual se llama sufridor de trabajos; y el que estuviere dotado deste dón celestial, no temerá ya ni hurtará el cuerpo a los trabajos, ni les dará de mano. Con este venerable habito estuvieron guarnecidas y armadas las animas de los santos Martyres, quando tan fuertemente sufrian los tormentos, y tan poco caso hacian dellos.

Una cosa es la guarda de los pensamientos, y otra la guarda del animo; y va tanta differencia de lo uno a lo otro, quanto dista el Oriente del Occidente; porque lo primero es apartar los pensamiento buenos de los malos, para desechar los unos, y coger los otros: mas lo segundo es guardar el anima de todo affecto desordenado, y de todo distraimiento de pensamientos, teniendola siempre o casi siempre tan elevada y fixa en Dios, que no dé lugar a nada desto.

Una cosa es orar contra los pensamientos, y otra luchar contra ellos, y otra de todo punto despreciarlos y no hacer caso dellos. De la primera manera usaba aquel que en este tiempo decia 184 : Deus in adjutorium meum intende: Domine ad adjuvandum me festina; y otras cosas semejantes. De la segunda usaba el que decia 185 : Responder√© palabras de contradicion a los que pelean contra m√≠. Y en otro lugar 186 : Pusistenos, Se√Īor, para contradecir y pelear contra nuestros vecinos. Mas de la tercera manera es testigo aquel que dixo 187 : Enmudec√≠, y humill√©me, y no abr√≠ mi boca, y puse guardas en ella quando el peccador, se puso, contra m√≠. Y en otro lugar 188 : Los sobervios (dice √©l) entendian siempre en hacer mal; mas no por esso me apart√© yo de est√°r contemplando en t√≠. Entre estas tres maneras la del medio se aprovecha de la primera, que es la lucha de la oracion, porque no se tiene por sufficientemente armada con sus proprias fuerzas; mas la primera no puede todas veces rechazar los enemigos tan bien como la segunda; pero la tercera del todo punto sacude y hace huir de s√≠ los enemigos.

Difficultosa cosa paresce, por via de naturaleza, que una substancia espiritual y sin cuerpo sea terminada y encerrada en algun cuerpo; mas al Criador no ay cosa impossible. Assi como los que tienen muy vivo el sentido del oler, no pueden dexar de conocer al que trae consigo olores (aunque los trayga escondidos) assi el anima purissima no puede dexar de barruntar la suavidad del olor que ella alcanzó de Dios, o el hedor de que fue librada quando esto ay en los otros: quedando la otra gente sin sentir nada desto. no es de todos llegar a gozar de aquella bienaventurada paz y tranquilidad que gozan los perfectos; aunque de todos sea poder salvarse y reconciliarse con Dios.

No tengan que ver contigo aquellos hijos estrangeros (que son los hereges) los quales quieren escudri√Īar curiosamente el repartimiento delas gracias y dones de Dios, y las lumbres y revelaciones que √©l por una secreta √© ineffable dispensacion reparte a los hombres; diciendo secretamente que Dios es aceptador de personas, pues d√° a unos y no a otros; porque los tales claramente se conosce que son hijos de sobervia, pues quieren juzgar a Dios: no mirando que odnde no ay deudas sino dadivas, no ha lugar la acceptacion de personas.

Muchas veces el espíritu de la cobdicia y de la avaricia finge humildad para grangear con ella lo que desea; y assi tambien el espiritu de la vanagloria nos incita a dar limosnas por alcanzar honra; y lo mismo hace el espiritu de la fornicacion, por hallar achaques y occasiones para peccar. Dicen algunos que los demonios pelean entre sí unos con otros: yo digo que todos ellos están armados y conjurados para nuestra perdicion. Antes de todas nuestras obras, assi exteriores como interiores, han de preceder dos cosas; conviene a saber, grande deseo, y firme proposito (que por obra de Dios se crian en nuestras animas) porque si esto no precediere, no se sigue lo demás.

Si todas las cosas que ay debaxo del cielo (como dice el Ecclesiastés) 189 tienen su tiempo diputado en que se han de hacer; no dexarán tambien de entar en esta cuenta las cosas espirituales y sagrados exercicios. Y por esto miremos diligentemente qué es lo que en cada tiempo se debe hacer.

Y primeramente entre los que pelean, ay tiempo de tranquilidad, y tambien de perturbaciones, pro no ser tan diestros los quepelean: ay tiempo de lagrimas, y tiempo de sequedad y dureza de corazon: ay tiempo de subjection y obediencia, y tiempo de mandar y llevar el leme en las manos: ay tiempo de ayuno, y tiempo de comunicacion y refection: ay tiempo de guerra contra esse cuerpo nuestro enemigo, y tiempo de mortificar el fervor de nuestras concupiscencias: ay tiempo de invierno y tempestad del anima, y tiempo de serenidad de espiritu: ay tiempo de tristeza de corazon, y tiempo de gozo espiritual: tiempo de ense√Īar, y tiempo de oir: ay tambien por ventura tiempo en que Dios permite immundicias y ca√≠das para curar nuestra sobervia; y ay tiempo en que Dios conserva el anima en su pureza, por razon de su humildad: ay tiempo de lucha, y tiempo de holganza segura; tiempo de recogimiento y quietud solitaria, y tiempo de necessaria (aunque no dissoluta) distraction. Finalmente ay tiempo de infatigable oracion, y tiemp de purissimo servicio y ministerio, sin ningun fingimiento.

Por tanto no tenemos antes de su tiempo lo que es proprio de cada tiempo, queriendo prevenir las cosas con nuestra sobervia; ni busquemos calor en tiempo de invierno, ni fructo en el tiempo de la sementera (porque tiempo ay de sembrar trabajos, y tiempo de coger gracias ineffables) que de otra manera no alcanzarémos en sus tiempos lo que es proprio dessos mismos tiempos.

Unos ay que por ineffable providencia de Dios reciben el premio de sus trabajos antes de los mismos trabajos, y otros en medio de los trabajos, y otros depsues de los trabajos, y otros en la misma muerte, disponiendolo assi la ineffable providencia de Dios. Aqui ay justa causa para preguntar, quál destas quatro ordenes de personas sea mas humilde; porque por una parte, el que menos trabajó, y por otra, el que mas trabajó, cada uno tiene razon para mas humillarse.

Ay un linage de desesperacion, que procede de la muchedumbre de los peccados y de la carga de la conciencia, y de una intolerable tristeza, que hace sumir el anima en el abysmo de la desesperacion con la grandeza desta carga. Ay otra manera de desesperacion, que nasce de sobervia y presumpcion; la qual sobervia nos hace que nos tengamos por indignos de la calamidad y trabajo que nos vino, siendo ella mucho menor de lo que merescemos.

Y el que mirare diligentemente la condicion deste mal, hallará que este segundo se entrega por esso a todo genero de vicios; mas el otro halló su perdicion en el exercicio de la virtud; pues por no tomar la contricion como debia vino a padescer naufragio en el mismo puerto: lo qual es grande inconveniente. Mas el uno destos males se remedia con la esperanza y abstinencia, y el otro con la humildad y con no juzgar al proximo.

No debemos maravillarnos ni turbarnos como en cosa nueva, quando vieremos algunos que hablando buenas palabras, hacen malas obras; porque por ventura no nos ensobervezcamos juzgando al proximo; pues aquella antigua serpiente cay√≥ del cielo por averse ensobervecido. Esta forma y regla has de tener en todos tus buenos intentos, y en todo linage de vida (ora sea en obediencia, o fuera della, ora sea la obra que haces exterior, ora interior) para conoscer si lo que haces es segun Dios. Quando siendo principiante pones manos en alguna buena obra, si con la execucion della no creciere mas tu humildad, conjectura que no fue toda ella hecha segun Dios. Y esta se√Īal principalmente es para los principiantes; mas para los que est√°n ya mas aprovechados, por ventura ser√° el cessar o disminuirse con esto las guerras y tentaciones. Pero en los perfectos la se√Īal desto es abundancia y acrescentamiento de la divina luz.

Las cosas que de suyo son peque√Īas, por ventura no lo son en los ojos de los que de verdad son grandes (como paresce en los peccados veniales) mas las que son grandes en la estima de los peque√Īos, no por esso se sigue que de verdad sean grandes.

Quando el ayre est√° escombrado de nubes, vemos mas claramente los resplandores del sol; y quando nuestra anima est√° perdonada de sus peccados, y libre de los nublados de las passiones, entonces participa los rayos de la divina luz.

Una cosa es peccado, otra ociosidad, y otra negligencia, y otra vicio, y otra caida. Peccado es quebrantamiento de la ley de Dios, por palabra, o por obra, o por pensamiento. Ociosidad es no querer trabajar en la vi√Īa del Se√Īor. Negligencia es hacer las obras con floxedad y tibieza. Vicio es peccado p√ļblico y escandaloso. Caida es a√Īadir el peccado desesperacion: que es el postrero de los males.

Algunos ay que tienen por cosa excellentissima hacer milagros, y ser se√Īalados en las gracias gratis datas; no mirando que ay otras gracias muy excellentes, como es la charidad y humildad, y otras virtudes tales; las quales quanto son mas ocultas, tanto est√°n mas seguras, y mas lexos de peligros.

El varon heroyco que está ya perfectamente purgado, aunque no vea perfectamente el anima del proximo, todavia entiende la disposicion que en ella ay; segun aquello que está escripto 190 : De la manera que resplandescen en el agua los rostros de los que se miran en ella, assi los corazones de los hombres están descubiertos a los prudentes. Mas los que van camino de la perfection, estos por algunas conjecturas barruntan lo que ay en ellas; segun aquello que tambien está escripto 191 : La vestidura del cuerpo, y la risa de los dientes, y el andar del hombre dan testimonio dél.

Muchas veces una centella de fuego quema toda una monta√Īa, y un peque√Īo agujero agota una cuba de vino; y assi tambien acaesce que un peque√Īo vicio, o una occasion de peccado, como fue en David la vista de Bersab√©, fue causa de grandes da√Īos. Muchas veces acaesce que el descanso y buen tratamiento del cuerpo no despierte el ardor de la concupiscencia, mas antes por el contrario despierte la virtud del anima, y el odio del mismo regalo del cuerpo; y otras veces por el contrario acaescer√° que con la afliccion y maceracion del cuerpo aya ardores y movimientos sensuales; para que por aqui veamos como no debemos confiar en nosotros, sino en Dios, que por secretas maneras suele mortificar esta carne. Verdad es que assi lo uno como lo otro puede ser astucia del demonio, para que por esta via nos haga dexar el ayuno, y tener cuidado demasiado de nuestro cuerpo.

Quando vieremos que algunos nos aman segun Dios, tengamos cuidado de no ser atrevidos ni demasiadamente confiados para con ellos; porque ninguna cosa ay que mas presto deshaga esta charidad, y la convierta en odio, que esta manera de atrevimiento. Los ojos interiores y la vista de nuestra anima es muy espiritual, muy hermosa, y muy clara, como aquella que despues de los Angeles excede a todas las especies y formas criadas; de donde nasce que aun los hombres viciosos, si del todo no est√°n sumidos en el cieno de su carne, quando son tratados benigna y caritativamente de los buenos, vengan por aqui a afficionarse a la hermosura de sus animas y de sus virtudes, y a veces a convertirse a Dios por este medio.

Si ninguna cosa ay tan contraria a aquella purissima naturaleza de Dios, como la materia; por aqui entenderemos que ninguna cosa avr√° tan contraria a nuestro espiritu, como nuestra carne, y al conoscimiento intellectual como la afficion sensual.

La demasiada solicitud y negocios hacen que los hombres del mundo sientan menos y gozen menos de la providencia de Dios; mas en los Religiosos hacen que participen menos la luz y el conoscimiento dél. Los imperfectos y de flaco animo entiendan que son visitados de Dios con las calamidades y azotes del cuerpo; mas los perfectos conjecturarán su visitacion con la presencia del Spiritu Sancto, y con el acrescentamiento de las gracias.

Quando estamos acostados en la cama para tomar reposo, entonces viene el espiritu sucio a tirarnos saetas de pensamientos torpes y sucios, para que no levantandonos pro pereza a tomar contra √©l las armas de la oracion, nos durmamos con estos malos pensamientos, y tales tengamos despues los sue√Īos.

Ay entre los espiritus malos uno que se llama precursor, el qual nos acomete assi como despertamos, y trabajo por inficionar el primero de nuestros pensamientos. Mas t√ļ da al Se√Īor las primicias del dia; porque todo √©l ser√° de aquel que primero lo occupare.

Un siervo de Dios me dixo una vez una palabra memorable y dignissima de ser oida. Dende el principio (dixo √©l) de la ma√Īana s√© qual aya de ser la jornada de todo el dia; dando a entender que cumpliendo enteramente con los exercicios espirituales de aquella hora, todo lo demas le sucedia bien; y al reves quando esto no cumplia.

Muchos son los caminos de la virtud y de la perfection. De donde nasce que el que es contrario a uno, es saludable a otro; porque la tentacion que a uno vence, a otro corona; y puesto caso que la intencion de ambos fuesse agradable a Dios, acontesce que el que tuvo buena intencion al principio, a la postre fue vencido.

Trabajan los demonios con todas sus fuerzas quando nos tientan, por hacernos decir o hacer alguna cosa que no convenga; y quando no pueden salir con esto, estando ya quietos y vencedores, incitannos a que alabemos a Dios con un sobervio hacimiento de gracias.

Los que todo su gusto tienen ya en las cosas del cielo, si con algunos negocios los apartais desto, luego se vuelven lo mejor que pueden con su corazon al cielo; mas por el contrario, los que tienen sugusto en la tierra, aunque laguna vez se levanten a las cosas del cielo, luego se buelven con el corazon a las cosas de la tierra.

Una criatura ay que recibi√≥ ser de Dios, no en s√≠ apartada, sino en otro, que es nuestro cuerpo; y es cosa maravillosa de ver como ella permanesce despues de la muerte, estando fuera de aquel en quien recibi√≥ el ser. Las buenas madres paren buenas hijas, y Dios es el criador destas madres (que son las virtudes) las quales √©l cria √© infunde en las animas, de donde nascen las buenas obras, que son hijas espirituales dellas. Y esta regla se puede tambien entender en las cosas contrarias, que son los vicios, cuyo autor es aquel de quien est√° escripto 192 : Mentiroso es y padre de la mentira. Moysen, o por mejor decir, Dios por Moysen manda 193 que los timido y cobardes no vayan a la batalla; por donde se nos ense√Īa que nadie acometa mayores cosas que las que piden sus fuerzas, porque no venga a ser el postrer yerro peor que el primero 194 ; lo qual se√Īaladamente acaesce en los peligros de la carne.

Prosigue la materia de la discrecion, onde se dan diversas maneras de avisos y doctrinas para intelligencia de las cosas espirituales, y de las astucias y enga√Īos del enemigo.

Assi como el ciervo fatigado con el calor del sol, desea las fuentes de las aguas 195 ; assi los verdaderos Monges desean entender el beneplacito de la divina voluntad en las cosas que han de hacer; y no menos de la contraria; y tambien de la que tiene mistura de ambas, como es la obra que en parte le agrada, y en parte le desagrada; quales son las buenas obras deffectuosas y tibiamente hechas. Esta materia comprehende muchas cosas y muy difficultosas de declarar, para poder saber quales sean aquellas obras que se han de hacer luego sin alguna dilacion, por no caer en la amenaza de aquel que dice 196 : Ay de aquel que anda dilatando de un dia para otro, y de un tiempo para otro. Y assimismo quales sean aquellas que se han de hacer despacio, y con mucho consejo, segun aquella sentencia que dice 197 : Con acuerdo y deliberacion se tratan los negocios de la guerra. Y segun la otra que dice 198 : Todas las cosas se hagan honesta y ordenadamente. Y no es una de las cosas menos difficultosas que ay, juzgar brevemente sin error las cosas que son difficultosas de averiguar; pues veemos que aquel divino propheta en quien hablaba el Spiritu Sancto, muchas veces hace oracion por esto, diciendo 199 : Ense√Īame, Se√Īor, a hacer tu voluntad; porque t√ļ eres mi Dios. Y en otro lugar 200 : Guiame, Se√Īor, con el conoscimiento de tu verdad. Y en otro lugar 201 : Ense√Īame, Se√Īor, el camino por donde tengo de ir; porque a ti levante mi anima, apartandola de todos los cuidados y perturbaciones seculares.

Todos los que de verdad desean aprender qual sea la voluntad de Dios; trabajen primero con toda diligencia por mortificar la suya. Y tr√°s desto, haciendo oracion con f√© √© innocente simplicidad, y preguntando con summa humildad y sin perplexidad de corazon el parescer de los padre o de los hermanos, reciban como de boca de Dios lo que ellos sanctamente les aconsejan, aunque las tales cosas sean contrarias a su intencion, y aunque los que son preguntados, no sean muy espirituales ni muy perfectos; porque no es Dios injusto, para que consienta ser enga√Īadas aquellas animas que con f√© √© innocencia, humildemente se subjectaron al juicio y consejo del proximo. Y aunque sean mudos y menos ustiles y sabios aquellos a quien pedimos consejo; mas aquel que por los tales habla, immaterial es √© invisible.

Los que esta regla guardan sin andar dudando ni vacilando, est√°n llenos de una grande y profunda humildad. Porque si el Propheta Eliseo prophetiz√≥ y declar√≥ sus mysterios al sonido y musica de un psalterio 202 ; quanto mas excellente es el espiritu racional, y el alma intellectual que este sonido mudo, para que Dios quiera ense√Īar a los humildes por √©l?

Mas con todo esto ay muchos que no queriendo seguir este perfecto y facil camino, por est√°r muy contentos de s√≠ mismos, y querer saber de s√≠ y por s√≠ mismos lo que es agradable a Dios, tuvieron muchos y differentes paresceres y opiniones sobre este caso. Y a la verdad no faltan limitaciones y reglas con que esto se aya de entender; aunque la humildad hecha gran cargo a aquel que es maestro de humildes, y da sabiduria a los peque√Īuelos para no dexarlos errar.

Otros tuvo que deseando saber lo que en esto se debia hacer, procuraron primeramente apartar su voluntad de todo genero de afficion, sin inclinarse mas a una parte que a otra, y sin tener mas cuenta con el si que con el no; y presentada al Se√Īor su anima desnuda de toda propria voluntad por medio de una ardentissima oracion, vinieron despues a cierto tiempo a tener conoscimiento de lo que era mas agradable a la divina voluntad, o por medio de alguna secreta inspiracion, con que Dios los alumbr√≥, o con quitar perfectamente de su anima la una de las dos opiniones que los tenian perplexos.

Otros ay que por otro medio alcanzaron qual era la divina voluntad; que es, por los impedimentos y contradictiones que no los dexaron salir con lo que pretendian; lo qual tomaron por respuesta de no ser su voluntad; conforme a aquello que el Apostol dice 203 : Quisimos venir a vosotros una y dos veces, y Satan√°s nos impidi√≥ este camino, permitiendolo assi el Se√Īor.

Otros por el contrario, corriendoles un prospero tiempo, y sobreviniendoles un subito y no esperado socorro, tomaron esto por conjectura de ser esta la voluntad de Dios: acordandose que es general condicion suya ayudar y obrar juntamente con aquel que se dispone a hacer lo que debe.

El que posee a Dios dentro de s√≠ mismo, y goza de los resplandores de su luz, suele ser ense√Īado por √©l en aquella segunda manera acerca de lo que debe hacer, assi en los negocios accelerados, como en los que piden tardanza, aunque no sea en cierto y limitado tiempo. Mas andar fluctuando y vacilando mucho tiempo en estas determinaciones y juicio, indicio grande es de anima que caresce de lumbre, y que es tocada de alguna vanagloria. Porque muy lexos est√° de Dios la injusticia; el qual nunca cierra la puerta a los que llaman con humildad.

Debemos siempre examinar ante Dios en todas las cosas nuestra intencion, assi en las cosas que se han de hacer luego, como en las que se han de dilatar para adelante. Porque todas las cosas que hacemos propriamente por amor de Dios, y no por otros algunos intentos, desnudando nuestro corazon de toda viciosa afficion, y de toda immundicia; aunque ellas no sean del todo perfectas, ser√°n contadas como si lo fuessen. Porque la inquisicion de las cosas que son sobre nosotros, no suele tener seguros fines. El juicio de Dios es muy secreto acerca de nosotros. Porque por una maravillosa dispensacion muchas veces nos esconde su divina voluntad, conosciendo que si la supiessemos, no le obedesceriamos, y assi seria nuestra culpa mayor.

El corazon recto y enderezado a Dios está libre de toda la variedad de las cosas (esto es, de toda instabilidad y fingimiento) y assi navega mas seguro en la navecica de la innocencia. Ay algunas animas fortalescidas con el amor de Dios, y con humildad de corazon, las quales alegremente acometen algunas obras, que parescen exceder sus fuerzas, como son grandes abstinencias, y vigilias, y largas oraciones, etc. Y ay tambien corazones sobervios, que acometen estas mismas obras no con espiritu de Dios, sino con deseo de honra o alabanza humana. Mas la intencion de los demonios es incitarnos a este genero de obras que exceden nuestras fuerzas, para que no pudiendo hacer lo que queremos, y entristeciendonos y congoxandonos por esta causa, vengamos a dexar de hacer lo que podemos, y assi démos materia de reir a nuestros adversarios.

Ví algunas personas que tenian los cuerpos y tambien los espiritus flacos, los quales, considerada la muchedumbre de sus peccados, acometian mayores obras y trabajos de lo que pedian sus fuerzas, con los quales no podian passar adelante: a los quales dixe yo que no media ni estimaba Dios tanto la penitencia por la muchedumbre de los trabajos, quanto por la grandeza de la humildad.

Muchas veces la persuasion enga√Īosa de algunso fue causa de granssimos males: y otras veces lo fue la compa√Īia familiar de los hombres perversos; y otras veces la misma anima perversa basta por causa de su perdimiento, sin ayuda de nadie. Mas el que escapare de aquellos dos primeros peligros, por ventura se librar√° del tercero. Pero el que est√° ya en el tercero, en todo lugar ser√° perverso; pues ningun lugar ay mas seguro que el cielo, y alli fue malo Lucifer.

Apartemonos pues de todos los que con mala voluntad pelean contra nosotros, ora sean infieles, ora sean hereges, despues de la primera y segunda correction, como aconseja el Apostol 204 : mas nunca jamas cessemos de hacer bien a los que desean saber la verdad: y de los unos y de los otros usemos para nuestro bien: de los unos para el exercicio de la penitencia, y de los otros para el de la misericordia.

Muy mal usa de la razon, el que oyendo las virtudes de los sanctos (que exceden los terminos de la naturaleza) desespera de sí mismo; porque estas le avian de aprovechar para una de dos cosas; o para incitarlo a la imitacion de aquella sancta fortaleza; o para darle conocimiento claro de su propria fragilidad, mediante la de la virtud de la beatissima humildad.

Ay entre los malos espiritus unos mas malos que otros; los quales nos aconsejan que nunca cometamos el peccado solos, para que assi nos hagan merescedores de mayor castigo. Supe yo que uno aprendi√≥ de otro una mala costumbre, y el que la ense√Ī√≥ bolvi√≥ sobre s√≠, y hizo penitencia, y apart√≥se del mal: mas con todo esso no le vali√≥ su penitencia para alcanzar la emienda de su mal discipulo, aunque le fuesse provechosa para s√≠.

Grandissima es y verdaderamente grandissima, y muy difficultosa de entender la malicia de los demonios, y de muy pocos conoscida, y aun dessos pocos (segun yo pienso) no toda conoscida. De aqui nasce que muchas veces viviendo delicadamente y hartos de mantenimiento, velamos conatencion, como si estuvieramos ayunos: y por el contrario, ayunando yviviendo en pobreza, somos miserablemente derribados del sue√Īo. Viviendo apartados en soledad, estamos duros √© indevotos: y morando con los otros muchas veces nos compungimos. Estando muertos de hambre, somos tentados entre sue√Īos: y llenos de mantenimiento, passamos sin tentacion. Otras veces con hambre estamos escurecidos y sin sentimiento de compuncion: y despues de aver bebido vino, estamos alegres y faciles para ella.

Estas cosas declare el que tiene virtud y gracia del Se√Īor, a los que carescen de luz; porque nosotros hasta agora (como quien caresce desta luz) no somos para esto sufficientes. Mas con todo esto decimos que no siempre proceden estas alteraciones y mudanzas de los demonios, sino muchas veces tambien de la calidad de la complexion, y desta masa vil y sucia, que no s√© como nos cupo en suerte quando nascimos.

Mas para discernir todos estos generos de acaescimientos (que tan difficultosos son de averiguar) hagamos siempre a Dios sincerissima oracion: y si vieremos que despues della y despues del tiempo della perseveran estas mismas alteraciones, indicio es tan grande que no proceden de los demonios, sino de nuestra misma complexion.

Muchas veces tambien la divina providencia quiere hacernos bien con cosas contrarias, pretendiendo humillar nuestra sobervia por todas vias. gravissima cosa es querer escudri√Īar curiosamente el abysmo de los juicios de Dios; porque todos los curiosos avegan en la navecilla de la sobervia. Mas con todo esso algunas cosas estamos obligados a decir por causa de la flaqueza de muchos.

Pregunt√≥ a uno un varon sabio, qual era la causa, que conosciendo el Se√Īor las caidas de algunos, antes que cayesen, los habia primero enriquecido con grandes dones? Al qual repsondi√≥ este: Esso hizo el Se√Īor para hacer mas cautoa a los varones espirituales, y mostrar con esso la libertad de nuestro alvedrio (que quando quiere rompe por todo) y para que no tuviessen escucha el dia del juicio los que assi cayeron.

La ley vieja, como imperfecta, dixo al hombre 205 : Mira por t√≠ mismo. Mas el Se√Īor en el Evangelio, como perfectissimo, nos mand√≥ mirar por los hermanos, diciendo 206 : Si peccare contra t√≠ tu hermano, v√© y reprehendelo entre t√≠, y el, etc. Por tanto, si tu reprehension o (por mejor decir) amonestacion, es limpia y humilde, no dexes de hacer lo que te manda el Se√Īor, especialmente en las cosas que te son possibles; mas si aun no has llegado a esto, a lo menos cumple diligentemente lo que manda la ley. Y no te maravilles si vieres que por causa de tus reprehensiones tus grandes amigos se te hacen enemigos; porque estos, que tan livianos son, y tan sensibles, instrumentos son de que el demonio usa para hacer guerra contra los que hacen lo que deben.

Grandemente me maravillo de vér como teniendo a Dios todo poderoso y a sus Sanctos Angeles por ayudadores para las virtudes, y no teniendo para los vicios por atizador mas que al demonio, estamos tan ligeros y tan faciles para ellos. Desta materia no quiero ni puedo tratar mas diligentemente.

Si todas las cosas criadas conservan su propria naturaleza, y perseveran en el estado en que fueron criadas: como (segun dice aquel gran Theologo Gregorio) yo soy por una parte divino, y por otra estoy mezclado con el lodo? Y si alguna criatura permanesce agora en otra disposicion de la que fue criada (como permanesce el hombre, a quien se a√Īadi√≥ el peccado original) siguese que ha de apetecer insaciablemente aquello que le es natural. Con toda arte (si decir se puede) y con todo estudio debe cada uno trabajar por levantar este lodo de la tierra, y colocarlo en el trono de Dios; y ninguno para esto se escuse con la difficultad de la subida; porque el camino y la puerta est√° ya por Christo abierta para todos: el qual por su passion nos abri√≥ la puerta deste Reyno, y con su Ascension nos mostr√≥ el camino, y nos ense√Ī√≥ la f√©, y confirm√≥ en la esperanza: por donde innumerables sanctos nos han precedido en esta jornada. Oir las virtudes que los Padres espirituales obraron, inflama el anima en el amor de Dios: y oir su doctrina, suele incitar los tales amadores a la imitacion dellos.

La discrecion es candela en las tinieblas, guia de los errados, y lumbre de loc ciegos. El varon discreto es inventor de sanidad, y purificador de la enfermedad. De dos causas procede maravillarse los hombres de cosas peque√Īas; o de su grande ignorancia, o del deseo que tienen de conservarse en humildad, por donde vienen a engrandescer y magnificar las obras de sus proximos.

Trabajemos con todas nuestras fuerzas no solo por luchar, sino tambien por hacer guerra contra los demonios; porque le que lucha, a veces hiere y a veces es herido; mas el que hace guerra, siempre persigue como vencedor al enemigo. El que vence los vicios, hiere a los demonios: y si muestra que tiene peccados, y encubre sus virtudes, con esto enga√Īa a los enemigos, y assi se hace mas inexpugnable.

Uno de los Religiosso fue una vez injuriado de otro, y no sintiendo con esto alguna alteracion en su animo, comenz√≥ secretamente a hacer oracion, y derramar lagrimas en aquella ignominia: y con este linage de perturbacion escondi√≥ sapientissimamente la tranquilidad de su animo. Otro tambien de los hermanos, no teniendo cobdicia alguna del primer lugar, por esta misma causa mostr√≥ que la tenia. Mas qui√©n explicar√° con palabras la castidad de aquel que casi con color de peccar entr√≥ en el lugar p√ļblico de las malas mugeres, y alli convirti√≥ luego una mala muger? Estos tuvieron necessidad de mucha atencion y vigilancia, porque pretendiendo enga`nar ellos a los demonios, no fuessen por el contrario enga√Īados dellos: aunque estos sin duda son aquellos de quien dixo el Apostol 207 : Como enga√Īadores, aunque verdaderos.

Si alguno desea offrescer a Christo un corazon casto, y un cuerpo limpio, trabaje con toda diligencia por mortificar laira y guardar abstinencia; porque sin estas dos virtudes todo nuestro trabajo es inutil.

CAP√ćTULO XXVII
Breve recapitulacion de lo sobredicho

En este capitulo se hace una breve recapitulacion de todo lo sobredicho, en que se trata de como la fé esperanza y charidad es principio de las tres partes de la renunciacion que al principio deste libro se trató. Tratase tambien aqui de la causalidad y dependencia que tienen unas virtudes de otras y unos vicios de otros. Item, declaranse muchas cosas espirituales por comparacion y semejanza de cosas naturales. Y al cabo ponese una escalera de todos los grados de las virtudes, comenzando del conoscimiento de Dios hasta el postrero, que es el cumplimiento de la charidad, y de la bienaventurada tranquilidad.

La fé viva y firme es madre de la renunciación; porque representandonos la excellencia y hermosura de los bienes advenideros, nos hace despreciar los presentes; assi como por el contrario la infidelidad es causa de abrazarlos y estimarlos en mucho.

Tambien la esperanza firme y estable es puerta para despedir las afficiones y passiones de nuestro corazon; y por el contrario la desconfianza de Dios y de su providencia es causa de la desordenada afficion que los hombres tienen a las cosas terrenas.

La charidad tambien es raíz y causa de menosprecio de todas las cosas transitorias, y de caminar a Dios; porque el que fervorosamente le ama, todas las cosas desprecia, y siempre suspira por él. Mas por el contrario el amor desordenado de sí mismo hace al hombre amar el camino por la patria, el destierro por el Reyno, y la criatura por el Criador.

La reprehension de s√≠ mismo, y el verdadero y entra√Īable deseo de la salud espiritual, es causa de la obediencia y subjection al Padre espiritual. La meditacion de la muerte, y la memoria continua de la hiel y vinagre de Christo, es madre de la abstinencia. La quietud de la soledad es ayudadora de la castidad, y el ayuno es quebrantamiento y amortiguamiento de los incentivos de la carne. La contricion del anima es enemiga y contraria a los pensamientos deshonestos.

La fé y la virtud de la peregrinacion es muerte de la avaricia. La misericordia y la charidad entregan el cuerpo a la muerte, si es menester, quando lo piden estas virtudes. La oracion atentissima y contunuada destruye la accidia y tristeza espiritual, como dixo Santiago 208 . La memoria del divino juicio es causa del fervor y promptitud para bien obrar. El amor de la ignominia, y el canto de los hymnos, y la misericordia, son medicina del hurto. La desnudéz de todas las cosas quita la tristeza, y hace que nuestra contemplacion sea mas pura, y que no se perturbe con las imaginaciones de las cosas sensibles.

El silencio y la soledad son perseguidores de la vanagloria. Mas si te fuere forzado vivir en compa√Īia de otros, abraza las ignominias, y no tengas empacho de parescer vil y sin honra. El habito triste y despreciado cura la sobervia visible; mas la invisible curar√° aquel que es ante todos los siglos. El ciervo dicen que mata todas las serpientes ponzo√Īosas; mas la humildad a todas las intellectuales √© invisibles serpientes.

Por la consideracion de las cosas naturales, si atentamente las miramos, podemos entender la naturaleza y condicion de muchas cosas espirituales; como por los exemplos siguientes se ver√°.

Assi como es impossible que la serpiente despida de s√≠ el pellejo antiguo, sino entrando por egujero angosto; assi nosotros nunca desnudar√©mos la tunica del viejo hombre, y las costumbres y malos habitos de muchos a√Īos, sino entrando por la estrecha senda de los ayunos y del sufrimiento de las ignominias. Assi como no es possible que las aves muy cargadas de carnes, como es el avestruz, vuelen a lo alto del cielo; assi tampoco volar√°n a este lugar los que regalan y engordan su cuerpo.

Assi como el cieno despues que se ha secado, no sirve ya a los puercos; assi la carne despues de enflaquecida y seca con la abstinencia, no da lugar a los demonios a que se revuelquen y descansen como de antes en ella. Assi como la muchedumbre de la le√Īa verde ahoga muchas veces la llama, y levanta grande humo; assi la tristeza desordenada hinche el anima de humo y de tinieblas, y seca las fuentes de las lagrimas.

Assi como no vale nada para ballestero el ciego; assi tampoco vale para ser discipulo el que contradice y desobedesce. Assi como con el hierro duro se labra el blando, como hacen los herreros; assi con la compa√Īia del bueno y fervoroso siervo de Dios se cura muchas veces el negligente. Assi como los huevos de las aves si est√°n encubiertos y calientes debaxo del estiercol, vienen a recibir vida y producir otras aves; assi los malos pensmientos, quando est√°n escondidos en el corazon sin revelarse a quien los pueda curar, vienen communmente a salir a luz, y a ponerse por obra.

Assi como los cavallos que corren, con su misma carrera se incitan a correr unos a otros; assi tambien lo hacen los que religiosamente viven en alguna sancta compa√Īia. Assi como las nubes encubren al sol, assi los malos pensamientos oscurecen y matan la luz del anima. Assi como el que v√° sentenciado a muerte, ni habla ni cura de fiestas, ni de espectaculos, ni de otras cosas semejantes; assi aquel que de todo corazon llora sus peccados, no entender√° en regalar su vientre.

Assi como los pobres conoscen mas claro su pobreza quando veen los thesoros de los Reyes: assi el anima se humilla quando lee los exemplos ilustres, y vidas memorables de los sanctos. Assi como la piedra iman, por una secreta virtud que tiene, atrahe a sí el hierro, aunque no quiera; assi la fuerza y tyrannia de las malas costumbres que han hecho ya habito en el anima, la llevan en pos de sí a lo que está habituada.

Assi como el aceyte echado en la mar, dicen que mitiga la braveza della; assi tambien el ayuno apaga casi violentamente los incentivos furiosos de la carne. Assi como el agua represada o encerrada en los atanores se levanta y sube a lo alto; assi el anima estrechada con angustias y tribulaciones sube a Dios por oracion y penitencia, y alcanza salud.

Assi como el que trae olores, aunque no quiera, es conoscido por el olor que trae; assi el que trae a Dios en su anima, por sus palabras y por su humildad no puede dexar de ser conoscido. Assi como los grandes vientos rebuelven el profundo de la mar, assi una de las passiones que mas trastorna un anima, es el furor de la ira. Assi como los que solamente oyeron las cosas, y no las vieron con los ojos, no tienen tan vivos los deseos dellas; assi los castos y puros en el cuerpo no tienen tan vehementes las passiones y movimientos sensuales de su anima.

Assi como los ladrones no ván de buena gana al lugar donde vén las armas y los ministros de justicia; assi tampoco los espirituales ladrones no acometen tan facilmente al anima que vén armada con oracion. Assi como el fuego no produce de sí nieve; assi el ambicioso y deseoso de honras no alcanzará la honra celestial; pues el un deseo contradice al otro. Assi como acaesce que una centella puede muchas veces quemar todo un monte, assi un solo bien es bastante para destruir todos los males: que es la charidad, la que cubre a la muchedumbre de los peccados.

Assi como no podemos matar las bestias fieras sin armas; assi no podemos alcanzar la mansedumbre y mortificacion de la ira sin humildad. Assi como no puede un hombre naturalmente vivir sin comer, assi no conviene que el que desea salvarse, se descuide un momento hasta la muerte; porque este cuidado y vigilancia es lo que sustenta al hombre en la buena vida. Assi como el rayo de sol entrando por un peque√Īo agujero en una casa, la alumbra toda, y hace que se vea todo quanto ay en ella, hasta los atomos muy menudos que est√°n en el ayre; assi el temor de Dios entrando en un anima, le descubre hasta las muy peque√Īas culpas que ay en ella.

Assi como los cangrejos son faciles de tomar, porque ya van adelante, ya buelven atr√°s, y no huyen camino derecho; assi el anima inconstante en sus buenos exercicios, y que ya va adelante, ya atr√°s, ya rie, ya llora, ya se da a regalos, nunca jam√°s podr√° aprovechar. Assi como est√°n faciles para ser salteados de los ladrones los que duermen muy pesado sue√Īo; assi los que viviendo en el mundo (donde los hombres andan entre tantos peligros) trabajan por alcanzar las virtudes, est√°n muy a peligro de ser salteados de los enemigos. Assi como el que pelea como un leon, si un poco desvia los ojos d√©l, luego es muerto: assi lo ser√° el que pelea contra su carne, si cuida de mirar por ella, y la regala demasiadamente.

Assi como est√°n en peligro de caer los que suben por una escalera vieja y podrida; assi est√°n muy cerca de caer los que suben por las honras, dignidades, y potencia del munro, que son muy contrarias a la humildad. Assi como no es possible no acordarse del pan el que no tiene hambre; assi no es possible que se olvide de la muerte y del jicio eterno el que se desea salvar. Assi como el agua borra las letras; assi las lagrimas quitan los peccados. Y assi como aquellos que no tienen agua buscan otras maneras para raer o borrar las letras; assi las animas a quien falta esta agua de las lagrimas, trabajan con tristezas, y gemidos, y entra√Īable dolor, por borrar y deshacer sus peccados.

Assi como la abundancia del estiercol cria muchedumbre de gusanos; assi la muchedumbre de los manjares es causa de malos pensamientos, y ca√≠das, y sue√Īos desvariados. Assi como el que tiene los pies atados no puede andar, porque le impiden las ataduras; assi el que estudia en athesorar en la tierra, no puede caminar al cielo; porque esta afficion lo tiene preso, y assi lo impide en este camino. Assi como la herida fresca tiene facil el remedio; assi por el contrario, las llagas viejas difficultosamente se curan, ya que se puedan curar.

Assi como no es possible que el muerto ande; assi no es possible que se salve el que desconfía. El que guardando entera fé comete peccados, es semejante al hombre que no tuviesse ojos; mas el que hace buenas obras y no tiene fé, es como el que echa agua en un algibe roto. Assi como el navio si tiene buen piloto, suele con ayuda de Dios navegar prosperamente, y tomar puerto seguro; assi el anima que es governada por buen pastor, camina prosperamente el cielo, aunque aya cometido muchos males en el mundo.

Assi como el que camina por el camino que no sabe, sin guia, se pierde muchas veces (aunque sea en otras cosas hombre muy prudente) assi el que pretende governarse por sola su cabeza en la vida monastica, facilmente se perder√°, aunque sea muy ense√Īado en las otras doctrinas y ciencias humanas. Quando alguno despues de aver cometido muchos y graves peccados, se halla inhabilitado con falta de salud para hacer penitencia, camine por la estrada de la sancta humildad y de sus exercicios; porque no hallar√° otro mas conveniente medio para su salud.

Assi como los que mucho tiempo han padescido alguna grave enfermedad, no pueden en un momento alcanzar salud; assi tampoco los vicios (y aunque sea un solo vicio) de algunos días acostumbrados, se pueden vencer en poco tiempo. Trabaja por conoscer la cantidad y los grados de cada uno de los vicios y virtudes que ay en tí, para que assi puedas conjecturar mejor la manera de tu aprovechamiento. Assi como padescen notable detrimento los que truecan oro por barro; assi tambien lo padescen los que por cobdicia de bienes temporales publican los espirituales.

Muchos alcanzaron en breve espacio perd√≥n de sus pecados; mas ninguno alcanz√≥ la bienaventurada tranquilidad subitamente; porque para esto tenemos necessidad de largo tiempo, y de ayuda de Dios, y de singular gracia suya. Mir√©mos con toda atencion qu√© genero de aves hagan da√Īo a la sementera de nuestras virtudes, quando est√° debaxo de la tierra, y quando est√° ya para segar; para que conforme a esto nos apercibamos y les armemos lazos convenientes.

Assi como cosa indignissima é injusta que se mate el que tiene una fiebre; assi en ninguna manera conviene que nadie desespere antes que se le arranque el anima del cuerpo. Assi como es cosa torpe y deshonesta que el que acaba de enterrar a su padre se vaya luego a casar en levantandose de la sepultura; assi tambien lo es que ls que aun están llorando sus peccados, busquen honra y descanso, o gloria en el siglo presente.

Assi como una manera de aposento conviene a los ciudadanos, y otra a los delinquentes; assi conviene que sea differente el estado de los que lloran por sus culpas, y de los innocentes. Assi como el Emperador no despide de su exercito al cavallero que recibió muchas heridas en la batalla por su servicio, antes lo honra, y engrandesce mas: assi el Emperador celestial corona y engrandesce al Monge que ha recibido grandes encuentros y combates del enemigo.

El juicio y conoscimiento del bien y del mal es natural propriedad de nuestra anima; mas el peccado escurece y anubla esta luz que Dios nos dió; y la sanidad y entereza deste juicio es principio de la diminución de los males: de la qual nasce la que llamamos conciencia. Y la conciencia es una amonestación y reprehensión del Angel de la Guarda, que nos fue dado dende el principio de nuestra vida; el qual aunque se dé a todos, mas principalmente se dá a los Christianos. De donde nasce que estos comunmente peccan con mayor remordimiento de la conciencia que los que no lo son. Y esta diminucion de males poco a poco viene a parir el apartamiento y abstinencia dellos. Y esta abstinencia es principio de la salud, y el principio de la salud es el buen proposito: y del buen proposito nasce el sufrimiento de los trabajos; del qual son tambien principio las virtudes. Y el principio de las virtudes es como una flor espiritual, que promete el fructo de las buenas obras. Y de las virtudes nasce el exercicio y continuación dellas: y esta continuacion hace habito: y este habito hace al hombre obrar con facilidad y suavidad: y de aqui procede el sancto temor de Dios: y este temor hace guardar sus mandamientos: y la guarda de sus mandamientos es argumento de la charidad: y el principio de la charidad es abundancia de la humildad: y la abundancia de la humildad es madre de la tranquillidad: y la possession de la tranquillidad es plenitud de la charidad, y es venir el hombre a ser perfecta morada de Dios, en aquellos que por medio desta bienaventurada tranquillidad son puros y limpios de corazon, a los quales es dado ver a Dios. Aquien sea gloria en todos los siglos.

CAP√ćTULO XXVIII
Escalon veinte y ocho, de la sagrada quietud del cuerpo y del anima.

Siendo nosotros miserables como unos esclavos comprados por dinero, y aviendo vivido subjectos a vilissimos vicios; por el mismo caso tenemos un poco de conoscimiento de los enga√Īos, costumbres, imperios y astucias de los demonios, que tan miserablemente y por tan largo espacio estuvieron apoderados de nuestra anima. Otros ay mas dichosos, los quales por magisterio del Spiritu Sancto conoscen esto mejor, y por estar ya libres de la tyrann√≠a dellos.

Porque unos ay que por el dolor de la enfermedad conoscen el bien de la sanidad; y otros ay que por el mismo gozo y descanso de la sanidad conoscen la tristeza de la enfermedad. Por lo qual nosotros, como flacos, tememos mucho de philosophar en esta obra sobre el puerto sossegadissimo de la quietud, como quien sabe bien que siempre assiste a la mesa del sancto convento el perverso can de la vanagloria, buscando algun pedazo de pan, que es algun anima que tragar, para llevarsela consigo, é irselo a comer en escondido. Para lo qual deseando no dar lugar a este can con la materia de nuestra doctrina, y de quitar a occasion a quien siempre la anda buscando, no me paresció ser cosa justa tratar agora de la paz con los guerreros de aquel Emperador soberano, los quales puestos en medio del fervor de la batalla, pelean con gran virtud y constancia de animo. Solamente dirémos esto, que los que fuertemente pelean, recibirán tambien coronas de paz y tranquillidad. Mas porque por ventura no entristezcamos a algunos dellos, dexando del todo esta parte por tratar, dirémos un poco desta materia, como debaxo de forma de discrecion.

La quietud del cuerpo es un conoscimiento y moderacion de todos los sentidos, yd e toda la figura y movimientos de hombre exterior; mas la quietud del anima es conoscimiento y ciencia de todos los pensamientos y movimientos interiores, y moderacion de todos ellos, y una recta atencion para con Dios, y que de ningunos ladrones puede ser robada; para que desta manerta todo el hombre dentro y fuera de sí esté perfectamente compuesto y quieto.

El amigo de la quietud trae siempre consigo un cuidado fuerte, perpetuo, y velador, el qual est√° siempre velando a las puertas de nuestro corazon, ojeando o matando todos los malos pensamientos que se llegan a √©l. Esto entender√° muy bien el que ha llegado a lo intimo de la quietud; mas el que aun es ni√Īo y principiante no entiende esto, porque no lo ha probado. El prudente seguidor de la quietud no tiene necessidad de ser ense√Īado con muchas palabras; porque a la verdad las palabras se declaran y entienden mejor con las obras.

El principio de la quietud es apartar de nosotros todo el estruendo y desassossiego interior, como cosa que turba el intimo silencio y paz de nuestra anima; mas el fin della es no temer ya estos desassossiegos, sino estar en medio dellos quieto y sossegado. El amigo de la quietud, saliendo de la celda, no sale con las palabras della: porque no dexa por esso de hablar dentro de su corazon con Dios, como quando estaba en ella. Es todo él manso; y como un aposento de charidad: muevese difficultosamente a hablar; pero la ira está sin moverse. Mas por el contrario, el que desta virtud caresce, todo esto tiene al reves; y assi vive subjecto a las passiones, y estando con el cuerpo encerrado en la celda, con el espiritu anda derramado por el mundo.

Aquel es verdadero seguidor de la quietud, que trabaja con todas sus fuerzas, estando en cuerpo mortal por imitar la condicion y tranquilidad de aquellas substancias espirituales: lo qual es de grande admiracion. El gato está siempre puesto en espía para cazar el raton; mas la intencion del quieto solitario está siempre atenta para cazar el raton intellectual, que es el mal pensamiento, o el demonio que viene a estragar su anima. No te parezca vil y baxo este documento; porque si assi no lo sientes, no has aun sabido qué es quietud.

El verdadero y profundo Monge no es como el flaco que está arrimado al mas profundo, y assi se descuida a las veces con las espaldas que tiene en él. Porque el Monge tiene necessidad de summa vigilancia, y de un anima agena y libre de toda presumpcion. Y muchas veces acaesce que aquel primero, que es el descuidado, ayuda al otro que es cuidadoso; mas al segundo, que es diligente, ayudan los sanctos Angeles. Porque suelen estas intellectuales virtudes assistir juntamente con el espiritual seguidor de la virtud, y ministrar con él, y morar alegremente con él, como en un aposento muy agradable. Mas que sea lo que acaesce a los que hacen lo contrario desto, al presente no lo quiero decir, pues ello está ya de suyo manifiesto.

Grande es la profundidad de os mysterios y doctrinas de nuestra religion, y no podr√° el anima del solitario entrar en ellos sin peligro, si con curiosidad los quisiere escudri√Īar. No es cosa segura nadar el hombres vestido; ni tampoco tratar los mysterios de la Theologia el hombre apassionado. La celda del verdadero solitario es su mismo cuerpo, donde trae el anima recogida do quiera que est√°, y dentro d√©l est√° la escuela de la verdadera sobiduria.

El que estando aun subjecto a las passiones y enfermedades de su anima, quiere vivir en soledad, semejante es a aquel que saltando del navio en la mar, quiere llegar a tierra con una tabla. No faltar√° quietud en su tiempo a los que pelean contra su propria carne, si tuvieren quien los sepa guiar; porque el que sin guia la pretende alcanzar, necessidad tiene de virtud de Angeles. Mas yo hablo agora de aquellos que de verdad pretenden alcanzar quietud, assi de cuerpo como de espiritu.

El solitario negligente hablará mentiras, y como por figuras querrá dar a entender a los hombres el fructo de su quietud: mas despues quando dexa la celda, pone la culpa a los demonios, y no echa de ver el miserable que él está ya hecho demonio. Ví yo algunos amadores desta sagrada quietud, los quales por medio della se hartaron, sin jamas hartarse, el encendidissimo deseo que tenian de Dios, acrescentando cada dia fuego a fuego, y deseo a deseo.

Solitario es una imagen de Angel terreno, el qual con la carta del deseo, y con las letras de sancta solicitud libr√≥ su oracion de toda floxedad y tibieza. Solitario es aquel que de verdad puede con el Propheta decia 209 : Aparejado est√° mi corazon, Se√Īor, aparejado est√° mi corazon. Quieto es aquel que dice 210 : Yo duermo, y vela mi corazon.

Cierra la puerta a la celda de tu cuerpo para no salir fuera della, y la puerta de la lengua para no hablar; y la ventana interior de tu anima para no dar entrada a los espiritus sucios. La calma y el sol de medio dia declaran la paciencia del marinero; y la falta de las cosas necessarias la del quieto solitario; porque aquel enfadado de la calma, se echa en las aguas; mas este fatigado con la accidia, se vá a lo poblado. No temas las ilusiones que el demonio pretende hacerte con algunos sonidos o estruendos hechizos; porque el verdadero llanto no sabe qué cosa es temor de carne, ni se le da nada por él.

Aquellos cuya anima sabe orar de verdad, hablan con Dios rostro a rostro, como quien habla con el Rey al oido; mas aquellos, cuya boca, ora son semejantes a los que hablan al Rey delante del Senado; mas los que moran en el siglo, son como los que estando en medio del pueblo desasossegado, hablan al Rey como de lexos. Y si t√ļ est√°s diestro en esta arte de orar, entender√°s muy bien esto que diximos. Assientate como en una atalaya en lo mas alto de tu anima, y dende a√≠ examina y mira a ti mismo diligentemente si sabes hacer este officio; y entonces entender√°s de qu√© manera, y en qu√© tiempo, y por qu√°l parte, y qu√°ntos y qu√°les son los ladrones que quieren entrar en tu vi√Īa, y hurtar los racimos della.

Quando el hombre se cansare con el trabajo de manos, levantese y haga oracion, y despues assentandose torne a continuar varonilmente el trabajo de la primera obra. Queria un varon experimentado tratar destas materias sutil y diligentemente; mas temió no divertir con esto, y hacer negligentes a los obreros de la virtud, tratando estas cosas con demasiada sutileza; porque muchas veces acaesce que el anima vehementemente occupada en la intelligencia de las cosas difficultosas, se entibia en aquel aprovechamiento de las sanctas affecciones y devotos exercicios.

El que disputa de la quietud sutil y diligentemente, y con summa ciencia, por el mismo caso desafia y provoca contra sí a los demonios, que como sobervios desean mas probar sus fuerzas en lo mas fuerte. Porque ninguno puede tan claramente descubrir sus malicias y artes innumerables de empecer, que los demonios tienen, como este tal; porque el que alcanzó esta manera de quietud solitaria, tiene gran conoscimiento de la profundidad de las obras y mysterios divinos. Mas no llegará a esta profundidad, si primero no uviere oído o visto los desassossiegos y estruendos de las ondas, y de los vientos deste mar, y sufrido parte destos trabajos. confirma esto que diximos el grande Apostol Sant Pablo 211 : el qual, sino uviera sido llevado al paraíso, como a una secretissima quietud, nunca por cierto oyera los secretos y mysterios que oyó. El oído del anima quieta recibirá de Dios grandes cosas. Por lo qual esta sanctissima quietud decia en Job 212 : Por ventura piensas que mi anima recibirá dél grandes cosas?

Quieto solitario es aquel que de tal manera sin aborrescimiento de nadie, huye de todos (por no cortar el hilo de la divina dulcedumbre) como otro alegre, y promptamente busca la compa√Īia de todos.

Anda, v√© y distribuye todos tus bienes, y repartelos con los Monges pobres y enfermos, para que ellos te ayuden con el socorro de sus oraciones a alcanzar esta solitaria quietud; y toma tu cruz acuestas por medio de la obediencia, y lleva sobre t√≠ fuertemente la carga de la mortificacion de la propria voluntad, y entonces v√©n y sigueme; y llevarte he a la possession desta beatissima y sossegadissima quietud, y ense√Īarte he, estando en carne mortal, a mirar la esclarescida conversacion y obras de las intellectuales virtudes, que son los Angeles.

Estos nunca se hartan en los siglos de los siglos de alabar al Criador; ni tampoco se harta este que ya ha entrado en el cielo de la quietud, de hacer el mismo officio. No tienen cuidado aquellos, como son substancias espirituales, de las cosas corporales; ni tampoco lo tienen estos, que aunque naturalmente sean corporales, mas con la virtud se han levantado ya sobre la naturaleza fragil y corruptible. No est√°n aquellos solicitos de negocios de hacienda, ni de dineros; ni estos temerosos de las persecuciones y azotes de los espiritus malos. No tienen aquellos espiritus celestiales deseo de alguna criatura visible: ni estos terrenos juntamente y celestiales tienen appetito de alguna vista o cosa sensible. Nunca desisten aquellos de arder en charidad: ni estos de contender con ellos en este mismo exercicio. No ignoran aquellos las riquezas de su aprovechamiento: ni estos del todo ignoran la subida de su amor. Y assi no desistir√°n de trabajar, hasta llegar a la gloria de los Seraphines, ni se cansar√°n hasta llegar a ser como Angeles por imitacion de su pureza. Bienaventurado el que esto espera, y mucho mas bienaventurado el que uviere de ser lo que espera: y Angel ser√° quando uviere alcanzado lo que espera.

√önico. De diversas diferencias y grados que tiene la quietud.

Notoria cosa es que en todas las maneras de estados y disciplinas ay diversidad de grados de voluntades y de paresceres; porque no todas las obras de los hombres son luego perfectas; o por falta del fervor y diligencia con que se han de hacer; o por falta de virtud, que quando es imperfecta, hace tambien sus obras imperfectas. Pues conforme a esto decimos que ay diversos grados entre aquellos que entran en este puerto de la soledad, o por mejor decir, en este pielago y abysmo; pues para muchos assi lo es.

Ay pues algunos que escogen la vida solitaria, para que como flacos se ayuden della para enfrenar su lengua, y los movimientos y passiones de su cuerpo. Otros ay inclinados a ira, los quales viviendo en compa√Īia de otros, no la pueden sojuzgar, y por esto quieren morar solos. Otros ay que hacen esto por ser de animos levantados y sobervios; por lo qual se determinan de navegar por su proprio parescer y consejo antes que por el magisterio de otro. Otros lo hacen porque puestos en medio de los objectos de las cosas materiales y terrenas, no pueden abstenerse del deseo dellas; y por esta causa huyen a la soledad. Otros ay que hacen esto, para que con el aparejo de la quietud se empleen con mayor fervor y estudio en servicio de Dios. Otros por azotar y afligir sus cuerpos por los peccados cometidos mas secreta y mas libremente. Otros tambien avr√° que hagan esto por alcanzar credito y gloria con los hombres. Ay tambien otros (si con todo esso quando venga el hijo del hombre halle algunos destos sobre la tierra) los quales escogieron esta sancta y solitaria quietud por gozar de los deleytes divinos, y por la sed ardentissima que tenian del amor y dulcedumbre divina: los quales no se pusieron en esto, hasta que primero dieron liberlo de repudio a todo genero de accidia; porque este vicio se tiene por un linage de fornicacion en la vida solitaria.

Segun la flaca sabiduria que me es dada, he contado y assentado los grados desta Escalera espiritual; agora vea cada uno en qual destos grados está: quiero decir, mire si escogió esta vida por vivir por su proprio parescer, por alcanzar gloria de los hombres, o por la soltura de su lengua, o por el desenfrenamiento de su ira, o por huir las occasiones de los appetitos y afficiones desordenadas, o por tomar venganza de su cuerpo y de sus culpas, o por vivir con mayor fervor de espiritu por alcanzar el suavissimo fuego de la divina charidad.

Entre los quales grados se puede tambien aqui decir que los primeros ser√°n postreros, y los postreros primeros; pues estos que √° la postre puse, pretenden el mas alto fin de todos. Siete son las obras de la semana deste presente siglo, que son las que avemos se√Īalado: de las quales unas son aceptas a Dios, y otras no. Mas entre estas la octava, que es la postrera de las que aqui refer√≠, la qual significa el estado del siglo advenidero, porque sale de la cuenta de la semana desta vida, es como una imagen y primicias de la vida bienaventurada que en √©l se vive. Mire cautamente el Monge solitario las horas, y tiempos a que suelen communmente acudir las bestias fieras, que son los demonios, a hacer da√Īo en su ahcienda; porque de otra manera no les podr√° armar convenientes lazos. Si ya perfectamente se apart√≥ de t√≠ aquella mala hembra, a quien diste libelo de repudio, que es la accidia, no ser√° necessario el trabajo para contra ella; mas si todavia porfiada y desvergonzadamente te acomete, no veo como puedas descansar.

Qué es la causa porque no uvo menores lumbreras en los Monasterios de los Tabennensiotas (que fundó Sant Pacomio) que es en el desierto de Scythia, donde estaban aquellos bienaventurados Padres anachoretas que vivian en soledad. El que entiende esto, entiendalo; porque yo, ni lo puedo decir, ni quiero proseguir esta hondura del repartimiento de las gracias y obras de Dios.

Ay algunos que entienden en mortificar y disminuir sus vicios: y otros que viviendo en losmonasterior, perseveran en cantar psalmos y oraciones: y otros que puestos en el profundo de la soledad, se ocupan atentamente en el exercicio de la divina contemplacion. Pues segun la calidad de los grados que en esta Escalera espiritual pusimos, podr√° cada uno determinar la calidad y valor destos exercicios: y el que por virtud de Dios tiene capacidad para entender y exercitar algo desto, tengala, y aprovechese della.

Ay algunas animas negligentes que habitan en los monasterios, las quales hallando alli alguna occasion para su flojedad y pereza, vinieron a caer perfectamente en el despe√Īadero de su perdicion. Otros ay por el contrario, que desterraron y sacudieron de s√≠ esta floxedad y negligencia con la compa√Īia y buen exemplo de los otros: lo qual no solo acaesci√≥ a los Religiosos tibios y negligentes; mas tambien a los diligentes, que con el exemplo de los buenos se esforzaron y passaron adelante.

De la misma regla y discrecion podemos usar entre los que viven en soledad. La qual recibiendo a muchos que al principio eran buenos, despues los reprobó, declarandolos por hombres que holgaban de regirse por su proprio parescer, y de vivir donde pudiessen hacer su propria voluntad: por lo qual procuraron esta manera de vida. A otros recibió de tal manera, que los hizo solicitos y fervientes con el temor de Dios, y con la memoria y cuidado del divino juicio, y de las penas del infierno.

Ninguno de los que sienten en s√≠ perturbaciones de furor, o de sobervia, o de hypocres√≠a, y fingimiento, o de memoria de injurias, se atreva ni aun a ver las pisadas de la quietud y vida solitaria: porque no vengan por esto a recibir mayor da√Īo, cayendo en alguna locura o enga√Īos del enemigo. Mas el que est√° limpio destas perturbaciones, √©l conoscer√° lo que le conviene: aunque no √©l solo (segun pienso) sino ayudado del consejo de los sabios.

Las se√Īales, exercicios, y argumentos de los que acertadamente escogieron la quietud de la vida solitaria, son estas: Tranquilidad de animo libre de las hondas de las perturbaciones del siglo; purissima intencion; arrobamiento en Dios; affliccion y castigo perpetuo del cuerpo; memoria continua de la muerte; oracion incessanble, √© insaciable; guarda inviolable de s√≠ mismo (que a ningun genero de ladrones est√° descubierta) muerte de la luxuria; olvido de toda mortal afficion que no fuere segun Dios, muerte del mundo; esto es, de todos los appetitos mundanos, hast√≠o de la gula, abundancia de sabiduria, fuente de discrecion, lagrimas promptas y aparejadas en todo tiempo, continuado silencio, y qualesquier otras virtudes que sean conformes a la muchedumbre, que suele ser amiga de murmuraciones y parlerias.

Mas las se√Īales de los que escogen este estado indebidamente, son estas: falta de riquezas espirituales, ira demasiada, memoria de la injuria recibida, disminucion de la charidad, espiritu de hinchazon y de sobervia, temor pueril y desordenado, y otrosmales que de aqui se siguen; los quales de proposito callar√©.

Y pues la materia ha llegado a estos terminos, pareceme necessario tratar aqui tambien de los que viven debajo de subjection y obediencia; porque con ellos principalmente hablo en este libro. Pues los que deste numero legitima y puramente se aplican a esta hermosissima virtud, estas son las se√Īales que (segun la determinacion de los Sanctos Padres) han de tener; las quales llegan a debida perfection en su tiempo, mas cada dia crecen y se hacen mayores; conviene saber, acrescentamiento de aquella primera humildad con que entraron en la Religion, disminucion de la ira (porque qu√© otra cosa se puede esperar despues de evacuada lahiel de la sobervia sino esta?) exercicio de la charidad, destierro de los vicios, liberacion del odio que nace de la reprehension, mortificacion de toda deshonestidad y regalo, muerte de la accidia, acrescentamiento del fervor, amor de la misericordia, ignorancia de toda sobervia (que es virtud que pocos alcanzan) aunque de todos meresce ser deseada.

Quando falta el agua a la fuente, no se puede llamar fuente: y claro está de ver lo que de aqui se sigue: conviene saber, que no merescerá nombre de Religioso, quien no tiene estas condiciones de Religioso. La muger que no guar fé a su marido, ensucia su cuerpo; mas el anima que no guarda la profession y assiento que hizo con Dios (que fue de renunciar todas las cosas por vacar a él) esta tal ensucia su espiritu.

Y lo que se sigue de aquella primera culpa, es deshonra, odio, castigo, y (lo que es mas miserable) apartamiento y divorcio: mas lo que destotra se sigue, son torpezas, olvido de lam uerte, insaciabilidad del vientre, derramamiento de los ojos, obras de vanagloria, sue√Īo demasiado, dureza de corazon, insensibilidad del anima, plaza de pensamientos, cautiverio de corazon, turbacion de passiones, desobediencia, contradiccion, infidelidad, corazon sin ninguna prenda de confianza cierta de su salud, mucho hablar, viciosas afficiones, (y lo que es mas grave de todo) reputacion, y confianza de s√≠ mismo; y (lo que es aun muy mas miserable) un corazon sinalguna gracia de compuncion, a la qual sucede (en aquellos principalmente que no tienen exercicio de consideracion) la insensibilidad, que es madre de todas las ca√≠das, y especialmente de la sobervia.

Tres vicios de los ocho capitales suelen principalmente acometer a los que viven en obediencia, que son, ira, invidia, luxuria; mas los otros cinco, que son, sobervia, vanagloria, accidia, avaricia, y gula, suelen mas ordinariamente combatir a los seguidores de la soledad. El solitario que pelea contra la accidia, muchas veces gana menos con esto; porque gasta en esta lucha el tiempo que feura mas bien empleado en la oracion y contemplacion, con que se vence mejor esta passion. Estando y una vez en la celda assentado y cargado deste vicio, en tanto grado que pensaba en dexar la celda, viniendo ciertos hombres a visitarme, y alabandome como a solitario con grandes alabanzas, y predicandome por bienaventurado, luego en esse punto el espiritu de la vanagloria hizo huir de mí al de la pereza: con lo qual quedé maravillado de vér como este mal abrojo es contrario a todos los espiritus buenos y malos.

Est√° atento en todas las horas a mirar los movimientos dessa esposa y perpetua compa√Īera tuya, que es tu carne; assi los que llaman primeros movimientos, que son sin culpa, como los que se siguen despues destos, que pueden ser con culpa; assimismo las passiones y appetitos mas vehementes, y las contradicciones que suele aver entre ellos, quando unos quieren uno y otros otro: todo esto se ha de mirar, para que el hombre se conozca y se reporte con tiempo, y acorte los passos al enemigo. El que por virtud del Spiritu Sancto alcanz√≥ la verdadera paz y tranquilidad del animo, este sol entiende muy bien por experiencia todas estas materias.

El principal negocio desta quietud solitaria es dar de mano, y sacudirse de todos los otros negocios, y ora sean licitos, ora olicitos: no porque los licitos sean malos, sino porque pueden ser impeditivos de otro bien mayor: sino es quando caen debaxo de precepto y obligacion. Porque de otra manera, si abrimos la puerta indiscretamente a unos, por alli tambien se colarán otros y otros. La oracion del solitario no sea perezosa, sino devota y continua, y una perpetua ocupacion del anima con Dios, mediante una ardentissima charidad; la qual ha de ser tan constante y tan fixa, que ningunos ladrones lapuedan robar. Impossible es que el que nunca jamás aprendió letras, pueda leer; pero muy mas impossible es que el que no libertó su corazon de cuidados ycongojas, pueda tener perfecta oracion y contemplacion.

Estando yo una vez en uno destos sanctos exercicios con una rdentissimo deseo de Dios, vine a quedar fuera de m√≠, y a parescerme que estaba entre los Angeles, donde el Se√Īor con los rayos de su luz alumbraba mi anima deseosa de su presencia. Y preguntando yo a uno dellos, de qu√© manera estaba el hermosissimo Hijo de Dios, antes que tomasse nuestra forma visible, no me lo pudo ense√Īar, porque no le dieron licencia para ello. Y rogandole yo que me dixesse de la manera que agora estaba, respondi√≥me que estaba en la misma naturaleza y persona divina que antes, assentado a la diestra del Padre, sobre todas las Hierarquias y Choros de Angeles. Y replicando yo qu√© cosa es la diestra, y el estar, y la silla en el Criador, respondi√≥ me que era impossible oir esto con oidos corporales. Y encendido mi deseo mas con esta respuesta, rogabale que me llegasse a tiempo en que esto pudiesse yo saber, aunque fuesse desatandome desta carne. A esto me respondi√≥ √©l, que aun no era llegada la hora desto, por falta del fuego incorruptible: que es, por no aver llegado tu charidad a tal estado que esto merezca. Como aya esto passado, o estando mi anima dentro deste lodo, o fuera d√©l, no lo puedo decir.

Cosa es difficultosa y trabajosa vencer el sue√Īo del medio dia en tiempo de est√≠o. Por lo qual entonces principalmente nos conviene ocupar en alguna obra de manos. tAmbien s√© yo que el espiritu de la accidia suele ser precursor del espiritu de la fornicacion, para que resolviendo y derribando al cuerpo con un pesado sue√Īo, ensucia despues nuestros cuerpos y animas con sue√Īos deshonestos. Y si t√ļ a esto resistieres fuertemente, tambien los enemigos te combatir√°n poderosamente, para hacerte huir del campo, y arredrarte de la batalla, viendo que no aprovechas en ellas. Mas t√ļ ten por cierto que ninguna se√Īal ay mas clara para creer que los demonios son vencidos, que combatirnos ellos fuertemente.

Quando sales de la celda a algun negocio, trabaja mucho por conservar lo que adquiriste en ella; porque suelen las aves volar de presto, y salirse de casa quando hallan la puerta abierta. Y quando esto assi se hace, nada nos aprovecha la quietud. Un pelito muy peque√Īo turba la vista, y un cuidado muy peque√Īo la quietud del anima. Porque la verdadera quietud es dexar a parte todas las obras de los sentidos √© imaginaciones, y despedirse de todos los cuidados, aunque sean licitos, para vacar a solo Dios: de tal manera, que el que de verdad alcanz√≥ la quietud, viene muchas veces a olvidarse aun de comer su pan, y de las necessidades de su carne. Porque no miente aquel que dice 213 : El que quiere presentar su anima pura delante de Dios, no se dexa prender de cuidados; porque fuera semejante al que se esfuerza por andar apriessa, y por otra parte ata fuertemente sus pies con un lazo.

Pocos ay que ayan llegado a la cumbre de la Philosophia y sabiduria del mundo; mas muy mas pocos son los que han llegado a la cumbre desta celestial Philosophia de la quietud; la qual por gusto y experiencia sabe qué cosa sea quietarse interiormente, y reposar en Dios, y cantar con el Propheta 214 : En paz juntamente dormiré y descansaré. El que aun no tiene conoscimiento vivo y amoroso de Dios, no está apto para esta quietud; porque pasará en ella muchos peligros. Esta sancta quietud que para los que son dignos es saludable, suele ahogar los ignorantes é indignos. Porque el hombre naturalmente es perezoso para las obras en que no toma gusto; y como estos no ayan gustado la dulzura de dios, vienen a gastar el tiempo en distraimientos de corazon, con que el demonio los prende, ya en tristezas y tedios espirituales, y en otros desordenados movimientos del anima.

El que uviere llegado a la hermosura de la perfecta oracion, este huir√° de la gente, como el onagro, que es el asno salvage; porque qui√©n sino esta virtud libert√≥ este piadoso animal, y le aparto de la compa√Ī√≠a de los hombres? El que cercado de passiones mora en el desierto, con gran atencion mira c√≥mo y de que manera las aya de resistir. Para lo qual vale el dicho de aquel Sancto Jorge Arsilayta, que t√ļ, Padre Reverendo, conoces; el qual siendo yo nuevo y rudo, y ense√Īandome √©l como me avia de aparejar para la quietud, me dixo estas palabras: Notado he que el espiritu de la vanagloria y de la carnal concupiscencia suelen principalmente por lal ma√Īana combatir los Monges, y al medio dia el de la accidia, ira y tristeza: mas a la noche, que es el tiempo de la refeccion de los Monges, acometen los tyrannos sucios del vientre, que son los demonios de la gula.

Mas vale el pobre subdito que vive en obediencia, que el Monge solitario que se distrahe conn diversos cuidados y perturbaciones. El que dice aver entrado en el estado de la quietud con deliberacion y consejo, y con todo esto no examina cada dia lo que en este estado gana; sin duda, o no lo tomó con este consejo, o está tomado del vicio de la sobervia.

Quietud es assistir siempre ante Dios, con una perpetua y atentissima devocion y reverencia, estando siempre, en quanto sea posible, adorandolo, y reverenciandolo y offresciendoles sacrificio de la alabanza y obediencia en el altar de su corazon. Trabaja porque la memoria de Jesus esté unida con tu espiritu: y entonces conoscerás quan grande sea la utilidad de la quietud.

La culpa propria del subdito obediente es hacer su voluntad; y la del Monge solitario es cessar de la oracion. Si te alegras sensualmente con la venida de los Religiosos a tu celda, sabete que estando en ella, no vacas a Dios, sino a la accidia. Seate exemplo de perseverancia en la oracion aquella viuda del Evangelio, que importunamente era perseguida de su adversario 215 : mas exemplo de quietud te sea aquel grande solitario Arsenio, semejante a los Angeles. Acuerdate pues, o solitario, del exemplo deste celestial solitario, el qual muchas veces despedia a los que a él venian, por no dexar lo que era mas, por lo menos.

Cierto es que los demonios suelen persuadir a unos curiosos visitadores y amigos de andar de una parte a otra, a que vayan muy a menudo a visitar a los muy dados a exercicios de la quietud, para qué por esta via interrumpan el exercicio destos obreros de Dios. Nota pues, o muy amado hermano, los que son desta condicion, y no dexes alguna vez entristecer piadosa y religiosamente a los tales, despidiendolos de ti; porque ya podré ser que con esta saludable mtristereza; porque ya podrá ser con esta saludable tristeza vengan a emendarse.

Mas con todo esto mira diligentemente no arranques la buena yerva por arranear la mala: quiero decir, que so color desta virtud no cierres la puerta al que por ventura con saludable sed viene a coger agua de tu fuente. Y assi para esto como para todo lo dem√°s te es necessaria la candela de la discrecion.

La vida de los solitarios, y tambien de los que viven en congregacion, se ha de governar en todo y por todo conforme al dictamen de la conciencia, y se ha de exercitar con todo estudio, fervor, y devocion. El que anda por esta carrera como debe, trabaja por enderezar y encaminar todos sus deseos, palabras y pensamientos, exercicios y movimientos, con todo fervor y afficion, obrando todas las cosas segun Dios, y como quien las est√° haciendo delante de Dios.

Mas si algunas veces es salteado de los demonios, y afloxa en este exercicio, argumento es que no ha llegado a la perfeccion de la virtud. Declarar√©, dixo el Propheta 216 , mi proposicion en psalterio; esto es, el consejo de mi corazon. Dice esto en persona de los que no tienen aun perfecta discrecion; mas yo declarar√© mi voluntad a Dios en la oracion, y le significar√© mi necessidad, para que √©l supla en m√≠ esta falta de discrecion, y me ense√Īe lo que debo hacer en las cosas en que no estoy certificado por su ley.

La fé es ala de la oracion, sin la qual no puede volar a Dios; y assi se vuelve a nosotros. Fé firme es un estado de animo fixo y fuerte, sin ninguna vacilacion; de tal manera que con ninguna adversidad pueda ser movido; lo qual pertenesce a la fé conffirmada con la claridad, y con la intelligencia del anima purificada Fiel es el que no solo cree que Dios puede todas las cosas, sino que tambien cree podrá todas las cosas en él. La fé es dadora de cosas no esperadas; lo qual nos muestra aquel dichoso ladron, que dende la Cruz alcanzó el Reyno 217 . La gracia es madre de la fé; y el trabajo virtuoso y el corazon recto la confirman y hacen mas perfecta. De las quales cosas la una, que es la rectitud del corazon, es causa deste trabajo; y el trabajo de la perfection de la fé.

La madre de los solitarios es esta manera de fétan noble y tan fuera de toda vacilacion; porque si el solitario no tuviera esta manera de fé en Dios, con qué se quietará? El temor de juez hace estar al preso encerrado en la carcel; mas el temor de Dios hace al solitario estar en la celda. Y no tiene aquel tan grande miedo a la question del tormento, quanto este tiene al examen del juez eterno. Summo temor es necessario, o clarissimo hermano, a sí que vives en la soledad; porque no ay cosa que assi ayude a vencer la accidia perseguidora del solitario, como este sancto temor. Mira muchas veces el que está preso, quando el juez ha de venir a la carcel; mas este hombre trabajador mira siempre quando ha de venir el que le ha de mandar salir desta vida. Está siempre en aquel una perpetua carga de tristeza; mas en éste una fuente de lagrimas.

Si juntamente con esto traxeres en la mano el baculo de la paciencia, presto dexarán los canes, que son los demonios, de atreverse y desvergonzarse contra ti. Paciencia es un animo fuerte, que con ningun trabajo es quebrantado, ni desordenamente perturbado y alterado. Paciencia es estar apercibido y armado contra las vejaciones y trabajos quotidianos. Paciencia es cortar todas las occasiones de turbacion, no tomando ni interpretando los hechos o dichos de los unotros por injuria nuestra; o por estar siempre solicito y ocupado en la guarda de sí mismo.

No tiene tanta necessidad este buen trabajador de mantenimiento, quanta tiene de paciencia; porque si el mantenimiento le faltare, no dejar√° de recibir la corona; mas si le faltare la paciencia, perderla ha. El varon paciente es un hombre muerto antes de la muerte; porque assi trabaja por no sentir las adversidades, como si ya estuviesse muyerto y de su mima celda hizo monumento donde yace sepultado. La paciencia es hija del llanto y de la esperanza; porque el que destas dos virtudes caresce, siervo es de la accidia o tristeza.

Trabaje por saber el cavallero de Christo con qu√°les enemigos ha de pelear de lexos, y con qu√°les de cerca; porque tiempos ay en qu√© luchar con el adversario es materia de coronas; y huuir de la lucha hace al hombre perdidoso. De la qual materia arriba se trat√≥; puesto caso qu√© estas cosas no se pueden bien ense√Īar por palabras; porque no es una la condicion y calidad de todos, ni todos tenemos uno nimados affectos ni de una manera; y por esto no se puede a todos dar una mima regla.

Avisote que muy atentamente te guardes de un espiritu malo, que en todas las cosas te combate sin cesar; en el est√°r, en el andar, en el assiento, en el movimiento, en la oracion, en el sue√Īo; que es el espiritu de la vanagloria, el qual aun durmiendo nos hace so√Īar cosas con que despues nos envanezca. Muchos de los que andan por esta carrera de la sancta quietud, trabajan por exercitar siempre en sus animas aquella obra espiritual que el Psalmista signific√≥, diciendo 218 : Ponia yo al Se√Īor siempre delante de mis ojos: lo qual se hace andando siempre en su presencia, y trayendo delante de s√≠.

Para lo qual es de saber que no todos los panes espirituales de que el Spiritu Sancto nos provee con sus dones, son de una misma especie. Porque unos ay que se exercitan en aquello que el Se√Īor dice 219 : Con vuestra paciencia posseereis vuestras animas. Otros en aquello que en otra dios 220 : Velad, y haced oracion. Otros en aquello que est√° escripta 221 : apareja tus obras para el tiempo de la partida. Otros en aquello que el Propheta dice 222 : Humill√©me, y libr√≥me el Se√Īor. Otros tienen siempre los ojos puestos en aquellas palabras que dicen 223 : NO son iguales las passiones desta vida a la gloria advenidera que en nosotros ser√° revelada. Otros atentissimamente est√°n ponderando aquella palabra que dice 224 : Entended esto los que os olvidais de Dios; porque no venga quien os arrebate, y no aya quien os libre.

Todos estos corren; mas uno es el que con menos trabajo recibe la corona, que es el que se dá a la divina contemplacion; porque a ella esta anexa una grande suavidad 225 . El que está ya aprovechado, no solamente obra quando vela, sino tambien quando duerme; donde muchas veces le acoesce deshonrar é injuriar a los demonios que vienen a él, y predicar castidad y limpieza a malas mugeres. No estés solicito y con cuidado de los huespedes que han de venir a tí, ni estés muy apercibido para essos; porque el estado y vida del solitario es toda sencilla y libre de todos los cuidados y embarazos.

Ninguno de los que desean edifficar la torre o la celda de la soledad, comience a entender en esto antes que assentado y recogido en la oracion éntre consigo en cuenta, y mire si tiene las propriedades necessarias de la perfection, que para esto se requieren; porque no le acaezca que abriendo los cimientos, y no prosiguiendo la obra, dé materia de risa a los enemigos, y de escandalo a los imperfectos.

Examina diligentemente la dulzura y suavidad espiritual que sienes, no sea por ventura procurada por amargos medicos, o (por mejor decir) que falsos enga√Īadores, que son los demonios, que √° veces suelen hacer esto. De noche insiste mucho en la oracion, yy poco en el cantar los Psalmos: y de dia otra vez, segun tus fuerzas, te apareja para lo uno y para lo otro.

La leccion devota ayuda mucho para alumbrar el entendimiento, y recoger el espiritu derramado; porque las palabras de la Escriptura son palabras del Spiritu Sancto, las quales rigen y enderezan alos que se llegan a elllas. T√ļ, que eres obrero, procura qe la leccion sirva para ense√Īarte c√≥mo has de obras; porque a esto se endereza la leccion: mas si fuesses diestro en el obrar, no te ser√° tan necessaria la leccion. Con todo esso procura siempre alcanzar la verdadera sabiduria mas con trabajos y virtudes que con libros.

Ni te atrevas (hasta que est√©s guarnecido de especial virtud) a leer aquellos libros o materias que en alguna cosa te pueden da√Īar, quando son tales, que exceden tu capacidad; porque quando las materias son difficultosas y escuras, suelen tambien escurescer y confundir los flacos espiritus y entendimientos. Una sola copa de vino basta para dar noticia de una gran vasija de vino; y una palabra de un solitario a veces descubre a los que tienen sentido, todo el espiritu y perfection interior que ay en √©l.

Trabaja por tener muy fixo y muy guardado el ojo interior del anima contra todo genero de levantamiento y presumplcion; porque entre los hurtos espirituales ninguno ay mas peligroso que este. Quando sales fuera ten gran recando en lengua; porque esta suele en poco espacio derramar y destruir muchos trabajos. Procura tener una manera de vida agena de toda curiosidad; porque apenas ay con que tanto empezca a la vida del solitario, como este vicio; el qual escudri√Īando la vida agena, hace el hombre olvidar la suya.

Quando algunos te vinieren a visitar (dem√°s del servicio de la hospederia) trata con ellos cosas necesarias y provechosas, para que no solo sirvas a sus cuerpos, sino tambien a sus animas. pero si ellos fueren mas sabios que nosotros, procuremos edifficarlos mas con silencio que con palabras. Mas si fueren hermanos, y del mismo estado que nosotros, con templanza dexemos abrir la puerta del silencio: aunque mejor es tenerlos a todos por superiores.

Queriendo yo una vez inpedir a los nuevos en la Religion el trabajo corporal (porque no les fuesse impedimento, y les ocupasse el tiempo del exercicio espiritual) desist√≠ de este proposito, acordandome de aquel sancto viejo, de quien se escribe que para vencer el sue√Īo de la noche andaba llevando y trayendo cargas de arena en su canto al habito de una parte a otra.

Assi como hablamos differentemente en el mysterio de la Sanctissima y beatissima Trinidad, y de la sanctissima encarnacion del Hijo de Dios 9porque all√≠ ponemos una naturaleza en tres personas, y aqui un sola personas en tres naturalezas, que son Divinidad, anima y carne) assi unos son los estudios y exercicios que convienen a la vida quieta y solitaria, y otros los que convienen a la subjection y obediencia. Dixo aquel divino Apostol 226 : Qui√©n conoscer√° el sentido del Se√Īor? Mas yo digo: Qui√©n conoscer√° el sentido del hombre, que con el cuerpo y con el espiritu alcanz√≥ la verdadeera quietud y soledad?

CAP√ćTULO XXIX
Escalon veinte y ocho, de la bienaventurada virtud de la oracion, y de la manera que en ella assiste el hombre ante de Dios.

Oracion, segun su condicion y naturaleza, es union del hombre con Dios; mas segun sus effectos y operaciones, oracion es guarda del mundo, renconciliacion de Dios, madre y hija de las lagrimas, perdón de los pecados, puente para passar las tentaciones, muro contra las tribulaciones, victoria de las batallas, obra de Angeles, mantenimiento de las substancias incorporeas, gusto del alegria advenidera, obra que no se acaba, mineral de virtudes, procuradora de las gracias, aprovechamiento invisible, mantenimiento del animo, lumbre del entendimiento, cuchillo de la desesperacion, argumento de la fé, destierro de la tristeza de los Monges, thesoro de los solitarios, diminucion de la ira, espejo del aprovechamiento, indicio de lamedida de las virtudes, declaracion de nuestro estado, revelacion de las cosas advenideras y significacion de la clemencia divina a los que perseveran llorando en ella. Todo esto se dice ser la oracion, porque para todas las cosas ayuda al hombre, pidiendo y alcanzando la charidad, y la devocion, y la gracia, las quales nos administran todas estas cosas.

La oracion (para aquellos que derechamente oran) es un espiritual juicio y tribunal de Dios, que precede el tribunal del juicio advenidero; porque alli el hombre se conosce, y se acusa, y se juzga para escusar el juicio y condenacion de Dios, segun el Apostol.

Levantandonos pues hermanos, oygamos esta grande ayudadora de todas las virtudes, que con alta voz llama y dice assi 227 : Venid a mí todos los que trabajais y estais cargados, que yo os esforzaré 228 . Tomad mi yugo sobre vosotros, y hallareis descanso para vuestras animas, y medicina para vuestras llagas; porque mi yugo es suave, y cura al hombre de grandes llagas.

Los que nos llegamos a hablar y assistir delante de nuestro Dios, no hagamos esto sin aparejo; porque mirandonos aquel longanimo y misericordioso Se√Īor sin armas y sin vestidura digna de su real acatamiento, no mande a sus criados y ministros que atados de pies y manos nos destierren de su presencia 229 , y nos den en rostro con la negligencia √© interrupcion de nuestras oraciones.

Quando vas a presentarte ante la cara del Se√Īor, procura llevar la vestidura de tu anima cosida con el hilo de aquella virtud que se llama olvido de las injurias; porque de otra manera nada ganar√°s con la oracion. Sea todo el hilo de la oracion sencillo, sin multiplicacion y elegancia de muchas palabras; pues con sola una se reconciliaron con Dios el publicano del Evangelio 230 , y el hijo prodigo.

Uno es el estado de los que oran; pero en √©l ay mucha variedad y differencia de oraciones. Porque unos ay que assisten delante d eDios como delante de un amigo y se√Īor familiar, ofresciendole oraciones y alabanzas, no tanto por su propia salud y quanto por la de otros; como hacia moysen. Otros ay que le piden mayores riquezas, y mayor gloria y confianza. Otros piden instantemente ser del todo librados del enemigo. Algunos ay que piden honras y dignidades; otros, perfecta paga de sus deudas; otros, ser librados de la carcel desta vida; otros desean tener que responder a las acusaciones y objeciones del divino juicio.

Ante todas las cosas pongamos en el primer lugar de nuestra oracion, que es la entrada de ella, un sincéro hacimiento de gracias; y en el segundo lugar suceda la confession y contricion, que salga del intimo affecto de nuestro corazon; y despues destas dos cosas signifiquemos nuestras necessidades a nuestro Rey, y hagamosle nuestras peticiones. Esta es una muy buena orden y manera de orar: la qual fue revelada por un Angel a uno de los Monges.

Si alguna vez te viste acusado delante del tribunal de algun juez visible, no tienes necessidad de otro exemplo para entender de la manera que has de estar en la oracion delante de Dios. Mas si nunca te viste en esto, ni tampoco viste a otros en este mismo auto, pon los ojos en los ruegos que hacen a los medicos los que han de ser cauterizados o asserrados; para que de aqui aprendas la figura del an imo con que has de orar.

No uses de palabras adornadas y elegantes en la oracion; porque muchas veces las palabras de los ni√Īos pura y simplemente dichas, y casi tartamudeando, bastaron para aplacar a su Padre que est√° en los cielos. No trabajes por hablar demasiadas palabras en la oracion; porque no se distrayga tu espiritu, inquiriendo y buscando muchas cosas que decir. Una palabra del Publicano aplac√≥ a Dios, y otra fiel palabra hizo salvo al ladron. Hablar mucho en la oracion, muchas veces fue occasion de hinchirse el anima de diversas imaginaciones de cosas, y de perder la atencion; mas hablar poco, o una palabra en la oracion, suele recoger mas el espiritu.

Quando en alguna palabra de la oracion siente tu anima alguna suavidad y compunction, persevera en ella; porque entonces nuestro Angel ora juntamente con nosotros. No te llegues a la oracion confiado en tí mismo, aunque sea grande tu pureza; sino antes te llega con summa humildad: y assi recibirás mayor y mas segura confianza. Y aunque hayas subido hasta el postrer escalon de las virtudes, todavia pide humilmente perdon de los peccados; pues oyes clamar a S. Pablo, y decir 231 : Yo soy el primero de los peccadores. La sal y el aceyte suelen adobar los guisado; mas la castidad y las lagrimas levantan en alto a la oracion.

Si desterrares de t√≠ la ira, y te vistieres de mansedumbre, no passar√° mucho tiempo sin que vengas a libertar tu an ima del cautiverio de sus passiones. Mientras no avemos alcanzado una fixa y estable manera de orar, somos semejantes a los que ense√Īan a andar a los ni√Īos, porque assi andamos poco y embarazadamente, como andan estos. Trabaja quanto pudieres por levantar tu espiritu a lo alto, y aun por sacarlo a veces de la inteligencia de las mismas palabras que vas diciendo, para suspenderlo en Dios, en quanto sea possible; y si por tu imperfection cayeres desto, trabaja por bolver al mismo hilo; porque propria es de nuestra anima esta miserable instabilidad: mas a Dios tambien es proprio hacerla est√°r fixa en solo √©l.

Y si en este exercicio peleares varonilmente sin cessar, presto vendrá en tí el que ponga cerco y terminos al mar de tus pensamientos, y le diga: Hasta aqui llegarás, y no passarás adelante. No es possible atar y tener preso el espiritu; mas quando sobreviene el Criador de los espiritus, todas las cosas obedescen. Si alguna vez tuviste ojos para mirar la magestad y resplandor del verdadero sol de justicia, poderle has hablar con el acatamiento y reverencia que se le debe: mas si nunca le miraste con estos ojos, cómo le hablarás desta manera?

El principio de la buena oracion es despedir el hombre de sí luego a la entrada todas las olas de pensamientos que alli se levantan, y con un solo secreto imperio del anima, que todo esto se sabe sacudir. El medio es estár todo el espiritu atento a las cosas que dice o que piensa: mas el fin es transportarse y arrebatarse el hombre en Dios.

Una es el alegria de la oracion de los que viven en congregacion y obediencia, y otra la de los que oran en soledad; porque aquella por ventura no caresce algunas veces de imaginaciones y fantasías; mas esta toda está llena de humildad. si te exercitares y acostumbrares a traer el corazon recogido, y no dexarlo salir muy lexos de casa, muy cerca de tí estará quando te assentares a la mesa; mas si lo dexares andar cerrero y suelto por do quisiere, nunca lo podrás tener contigo. Aquel grande obrero, de grande y perfecta oracion, decia 232 : Quiero decir cinco palabras sentidas en la Iglesia, etc. Mas esto no conviene tanto a los principiantes: y por esto nosotros juntamente con la calidad, que es el estudio de la devocion, juntamos tambien la cantidad, que es la muchedumbre de las palabras, de que coo flacos tenemos necessidad: y por lo segundo venimos a lo primero. Decia un sancto varon: Haz oracion ferviente y limpia por aquel que la hace con corazon sucio, y derramado.

Por lo qual es de saber que una cosa es inmundicia en la oracion, y otra destierro, y otra hurto, y otra macula. Inmundicia es assitir delante de Dios, y rebolviendo en el corazon malos pensamientos. Destierro es ser alli el hombre preso y llevado a otra parte con cuidados inutiles. Hurgo es quando secretamente sin sentirlo nosotros se divierte y derrama nuestra atencion. Macula es qualquier impetu de passion que en aquel tiempo nos sobreviene; el qual amancilla nuestra oracion.

Quando hacemos nuestra oracion en compa√Īia de otros, procuremos recoger nuestro corazon, y despertar interiormente nuestra devocion sin muestras exteriores. Mas si estamos solos, donde no ay occasion de alabanzas humanas, ni temor de los ojos de quien nos mira, aprovechemonos tambien de las figuras y gestos exteriores para ayudar a la devocion; como son herir los pechos, levantar los ojos al cielo, prostrarnos en tierra, estender los brazos en cruz, y otras cosas semejantes; porque muchas veces acaesce que el espiritu de los imperfectos se levanta con esto, y se conforma con los movimientos exteriores.

Todos los que desean alcanzar mercedes del Rey, y se√Īaladamente los que piden remission de sus deudas, tienen necessidad de grande contricion y sentimiento de corazon. Si nos tenemos por presos en la carcel, oygamos al que dice a Pedro 233 : C√≠√Īete la cinta de la obediencia, y descalzate los zapatos de tus propias voluntades, y desnudo y libre dellos ligate al Se√Īor, pidiendole en tu corazon el cumplimiento de su sola voluntad; y √©l luego vendr√° en t√≠, y tomar√° en su mano el governalle de tu anima para regirla. Y levantandote del amor del siglo, y de la corrupcion de los deleytes, despide de t√≠ los cuidados superfluos, aparta las imaginaciones, y niega tu mismo cuerpo.

Porque no es otra cosa oracion, sino alienacion y apartamiento de todo este mundo visible é invisible; esto es, que con tanta atención te conviertas a Dios, que te olvides de todas las cosas. Por lo qual decía el Propheta 234 : Qué tengo yo que vér en el cielo, ni qué quise yo de tí sobre la tierra, sino allegarme siempre a tí por medio de la oración, y sin alguna distraction? Unos ay que desean riquezas, otros honras, otros otras cosas mortales y terrenas; mas a mí todo mi bien y mi deseo es allegarme a Dios, y poner en él la esperanza de mi tranquilidad, la qual él solo me puede dar.

La fé es ala de la oracion, sin la qual no puede volar al cielo. Los que estamos subjectos a diversas passiones y perturbaciones, hagamos instantemente oracion a Dios; porque todos los que assi la hicieron, llegaron a este puerto de la bienaventurada tranquilidad, despues de passado el golfo destas passiones y perturbaciones. Acordemonos de aquel juez del Evangelio, que aunque no temia a Dios como a Dios, mas importunado de la viuda, le hizo justicia 235 ; y no menos lo hará aquel Juez soberano, si fuere importunado del anima que por el peccado quedó viuda; porque él le hará justicia del adversario de su cuerpo, y tambien de los otros, que son los malos espiritus.

Suele el Se√Īor encender mas en amor a los hombres agradescidos, oyendo mas presto su oracion. Mas por el contrario dilata la peticion de los canes, que son los ingratos, para que por este medio atizando mas con la dilacion su hambre y su sed, los haga perseverar en su demanda. Porque costumbre es de los canes, si les dan luego el pan que piden, desamparar al que se lo d√°, √© irse con √©l.

No digas despues de aver estado en oracion, que no aprovechaste nada: porque ya aprovechaste en est√°r alli. Porque qu√© cosa puede ser mas alta, que allegarse al Se√Īor, y perseverar con √©l en esta unidad? No teme tanto el que est√° ya condenado, a la pena de su condenacion, quanto teme el estudioso amador de la oracion, quando assiste en ella ante la Magestad de Dios; porque no offender√° alli los ojos de aquel a quien se presenta. Por esto el que verdaderamente es sabio y entendido, con la memoria deste exemplo puede sacudir de s√≠ en este tiempo de todo g√©nero de passion, de ira, de congoja, de derramamiento de corazon, de cansancio, de hast√≠o, y de qualquier otra tentacion o pensamiento desvariado.

Aparejate para la oracion con perpetua oracion, que es con traer siempre el corazon recogido y devoto: y desta manera entrarás luego en calor, comenzando a orar, y aprovecharás mucho en poco tiempo. Conoscí yo algunos que resplandescian en la virtud de la obediencia, y que procuraban con todas sus fuerzas traer siempre a Dios en su memoria; los quales corrian ligeramente el estudio de la oracion, donde muy presto recogian su espiritu, y derramaban de sí fuentes de lagrimas; porque ya estaban para esto aparejados por medio de la sancta obediencia.

Quando cantamos en el choro los psalmos en compa√Īia de otros, suelen inquietarnos las imaginaciones mas que quando oramos en soledad; pero con todo esso aquella oracion es ayudada con el fervor y exemplo de los otros, y estotra muchas veces combatida con el vicio de la accidia.

La fidelidad del cavallero para con su capitan, se descubre en la guerra, mas la charidad del verdadero Monge para con Dios se conosce en la oracion, si est√° en ella como debe. De manera que la oracion es la que declara el estado y disposicion en que tu anima est√°. Por lo qual con mucha razon dicen los Theologos que ella es un verdadero espejo del Monge.

El que se ocupa en alguna obra, y no quiere desistir della llegado el tiempo de la oracion, no siendo obra de obligacion, entienda que padesce enga√Īo del enemigo; porque la intencion suya es hurtarnos esta hora con los impedimentos y negocios de otra.

Quando alguno te pide que hagas oracion por él, no te escuses, aunque no ayas alcanzado la virtud de la oracion; porque muchas veces la fé y humildad del que pide, fue causa de salud al que oró. Assimismo no te ensobervezcas por aver sido de Dios oido quando oraste por otro: porque la fé de aquel has de creer que valió para con Dios.

Suelen los maestros pedir cada dia cuenta a los muchachos de lo que una vez les ense√Īaron; y Dios en cada oracion nos pide juntamente cuenta de la gracia que nos di√≥, para ver en qu√© la empleamos, y como la agradescemos. Por lo qual avemos de mirar solicitamente que algunas veces, quando mas atentamente oramos, los demonios nos tientan de ira: lo qual hacen por privarnos del fructo de la oracion.

En todos los exercicios de las virtudes, y se√Īaladamente en el de la oracion, conviene exercitar4nos con grande vigilancia y atencion: y entonces el anima llega a orar desta manera, quando ha llegado ya a estar se√Īora de la ira. No desconfies quando se dilatare el cumplimiento de tus peticiones; porque la hacienda que se gan√≥ con muchas oraciones, con mucho tiempo, y con mucho trabajo, mas segura es y mas durable. El que ha llegado ya a poseer al Se√Īor, no tiene tanto que hacer en disponerse para la devocion; porque el Spiritu Sancto ruega dentro d√©l con gemidos que no se pueden declarar 236 ; porque √©l es el que lo hace orar desta manera. No admitas en la oracion visiones y figuras sensibles, porque no vengas a perder el sesso y salir de t√≠. Tiene virtud la oracion, que en ella misma se descubren grandes indicios de aver sido recibida y oida nuestra peticion: con la qual queda el hombre libre de muchas perplexidades y angustias.

Si eres amigo de la oracion, seaslo tambien de la misericordia; porque esta har√° que seas misericordiosamente de Dios oido, pues t√ļ tambien por √©l oiste al proximo. En la oracion reciben los monges aquel ciento por uno que el Se√Īor prometio aun en este siglo 237 , con la abundancia de los bienes que alli se dan; y despues recibir√°n la vida eterna. El fervor del Spiritu Sancto con que a veces el hombre es visitado, despierta la orcion, y despues que la ha despertado y llevado al cielo, √©l se queda en nuestra anima y se aposenta en ella.

Dicen algunos que es mejor la oracion que la memoria de la muerte; yo con todo esso alabo en una persona dos substancias, y assi tambien alabo en un mismo exercicio estas dos virtudes; puesto caso que la oracion, absolutamente hablando, sea mas excellente; porque se llega mas a Dios, hablando con él, y está mas cerca de la contemplacion, y por ella tambien se alcanzan muchas cosas que se piden; lo qual no tiene la memoria de la muerte, aunque para otras valga mucho.

El buen cavallo quanto mas entra en la carrera, mas hierve, y mas desea passar adelante. Por esta carrera entiendo el cantar de los psalmos, y por este cavallo el Monge que los canta; el qual mientras mas entre en esta espiritual carrera, mas se enciende en devocion, y mas desea passar adelante. Y este tal cavallo es el que desde lexos huele la guerra 238 , y assi aparejandose con tiempo para ella, se hace inexpugnable al enemigo.

Cruel cosa es quitar el agua de la boca del que tiene sed; pero mas cruel cosa es apartarse de la oracion el anima quando ora con un grande affecto de compunction, y privarse deste tan dulce estado, tan digno de ser deseado antes que perfectamente se acabe esta oracion. Y por tanto nunca te apartes de la oracion hasta que veas perfectamente acabado por divina dispensacion el fuego y el agua que alli se te dió (que es el fervor de la charidad, y en el agua de la compunction) porque por ventura en toda la vida no hallarás otro lance tan aparejado para negociar el perdón de tud peccados, como este.

Muchas veces acaesce que el que ha comenzado a gustar de Dios en la oracion, pierde con una palabra lo que tenia en las manos, y ensucia su anima, y estando en la oracion no halla lo que desea como solia; y por esta palabra entiendo o algun pensamiento desvariado que alli recogimos, o por ventura alguna palabra de jactancia que despues de aquella hora hablamos. Una cosa es contemplar con el corazon las cosas celestiales y divinas, y otra es que el mismo corazon a manera de Príncipe, o de Pontifice, haga officio de mirarse a sí, y examinar los animales que ha de offrescer a Dios en sacrificio (que son las passiones que ha de mortificar, y las obras de justicia que ha de hacer) para que se conozca a sí misma, y entienda todo lo que hace.

Algunos ay, como dice Gregorio Theologo, que viniendo sobre ellos el fuego del Spiritu Sancto, de tal manera los abrasa, que los purifica; porque aun no estaban bien purgados; mas otros ay a quien este divino fuego despues de purgados alumbra, segun la medida de su perfection; porque este mismo fuego unas veces es fuego que consume, y otras lumbre que alumbra. De donde nasce que algunos acabando su oracion, salen della como de un horno de fuego que los ha purgado; y assi sienten en su anima una manera de alivio, y descargo del peso de sus culpas: puesto caso que desto no se puede tener evidencia cierta. Mas otros ay que salen della llenos de luz, y vestidos de dos vestiduras: conviene saber, de alegria y de humildad.

Mas los que han orado, y no salen de la oracion con alguno destos affectos, pueden conjecturar de sí que han orado a manera de Judios, mas con el cuerpo que con el espiritu. Si el cuerpo llegandose a otro cuerpo contrario recibe dél alguna impression o alteracion, cómo no la recibirá el que con manos innocentes se llega al sacratissimo cuerpo de Christo? Muy bien podemos contemplar por nosotros mismos a nuestro celestial y clementissimo Rey, conforme a la semejanza de algun Rey terrenal; el qual algunas veces por sí mismo, y otras por otras secretas maneras hace mercedes a los suyos, conforme a la calidad de la humildad que en nosotros se halla: segun la qual se reparten y comunican estos dones.

Assi como es abominable al Rey de la tierra el que estando delante dél, habla familiarmente con los enemigos dél; assi tambien lo es el que assistiendo delante de Dios en la oracion, abre por su voluntad la puerta a pensamientos sucios. Quando se llegare a tí este perverso can, hierelo con las armas espirituales; y si todavia perseverare ladrando desvergonzadamente, no cesses de herirle.

Pide mercedes a Dios por medio del llanto, busca por la obediencia, y llama por la longanimidad; porque el que desta manera pide, recibe; y el que assi busca, halla; y al que assi llama, le abren.

Si estando en oracion quieres rogar a Dios por alguna muger, mira que esto sea con tal recaudo y discrecion, que el demonio no te saltee de trav√©s, y te robe el corazon. Assimismo quando en la oracion lloras y acusas tus peccados, sea de tal manera que no tomes occasion con la representacion √© imaginacion dellos para enlazarte en alguna passion. Quando se llega el tiempo de la oracion no has de tratar alli de los cuidados necessarios, ni de otros negocios peregrinos, aunque sean buenos, porque no te robe aquel ladron lo que es mejor, con esta occasion; sino cerrada la puerta a todas estas cosas, como dice el Se√Īor, ora a tu padre en escondido 239 .

El que trae continuamente el baculo de la oracion en la mano para sostenerse en él, no tropezará; y si le acaesciere tropezar, no caerá del todo; porque la oracion le ayudará a levantar; pues ella es la que piadosamente hace fuerza a Dios.

Quanta sea la autoridad de la oracion, entre otros argumentos no le es menor v√©r los impedimentos √© imaginaciones que el demonio nos representa al tiempo que estamos cantando los psalmos en communidad: porque no haria esto aquel perverso enemigo, si no sintiesse el gran provecho que de a√≠ nos viene. Tambien se conosce el fructo desta virtud con la victoria deste mismo enemigo, y de sus tentaciones; porque como dice el Propheta 240 : En esto, Se√Īor, conosc√≠ que me quisiste, en que no consentiste alegrarse mi enemigo sobre m√≠. En el tiempo e la batalla, dice el Psalmista 241 : Clam√©, Se√Īor, a t√≠ con todo mi corazon; esto es, con mi cuerpo, y con mi anima, y con mi espiritu; porque donde estan estos dos postreros ayuntados, alli est√° el Se√Īor en medio dellos.

Ni los exercicios corporales ni los espirituales igualmente convienen a todos, sino unos mas a unos, y otros a otros. De aqui nasce que unos se hallan mejor con cantar mas apriessa, y otros mas de espacio; porque los unos con uno se defienden del distrahimiento de los pensamientos, y los otros dicen que con esto guardan mejor la disciplina de la Religion.

Si continuamente hicieres oracion al Rey del cielo contra tus enemigos, t√©n esfuerzo y confianza; porque antes de mucho tiempo y trabajo ellos mismos de su propria voluntad se ir√°n de t√≠; porque no querr√°n aquellos impuros y malos espiritus darte occasion y materia de tantas coronas con sus tentaciones; y demas desto, ellos huir√°n azotados con el azote de la oracion. T√©n siempre fortissimo animo y constancia en este exercicio; y assi tendr√° a Dios por maestro de tu oracion; porque √©l te ense√Īar√° como has de orar.

Nadie puede aprender con palabras a v√©r; porque esta es cosa que naturalmente se hace, y no se aprende. Y assi digo yo que nadie puede perfectamente aprender por doctrina de otro quanta sea la hermosura de la oracion; porque ella tiene en s√≠ misma a Dios por maestro; el qual ense√Īa al hombre la sabiduria, y d√° oracion al que ora, y bendice los a√Īos y obras de los justos.

CAP√ćTULO XXX
Escalon veinte y nueve, del cielo terrenal, que es la bienaventurada tranquillidad; y de la perfection y resurrection espiritual del anima antes de la commun ressurrection.

Veis aqui como nosotros estando en un profundissimo lago de ignorancia, y puestos en medio de las perturbaciones obscuras, y de la sombra de la muerte deste miserable cuerpo, con grande atrevimiento y osadia queremos comenzar a philosophar deste cielo terreno; que es, de la bienaventurada tranquillidad. Este cielo que vemos est√° hermoseado con estrellas: y no menos esta adornada esta bienaventurada tranquillidad con el ornamento de las virtudes. Porque ninguna otra cosa pienso que es esta tranquillidad, sino un intimo y espiritual cielo de nuestra anima, adonde no llegan las impressiones peregrinas y turbulentas que se crian en la media region de nuestra sensualidad; en el qual cielo puesta el anima del varon perfecto desprecia todos los enga√Īos de los demonios, como cosa de escarnio.

Aquel pues de verdad y propriamente posee esta tranquillidad o impossibilidad, que purg√≥ ya su carne de toda macula de corrupcion, levantando su espiritu sobre todas las criaturas, olvidandose de todas ellas, subject√≥ a s√≠ todos sus sentidos, no usando dellos, sino conforme a razon, y assistiendo siempre con su anima ante la cara del Se√Īor, trabaja sobre la medida de sus fuerzas por llegarse muy mas a √©l, haciendose una misma cosa por amor, contemplacion, √© imitaion d√©l.

Otroa ay que diffinen esta bienaventurada tranquillidad, diciendo que es resurrection del anima antes de la resurrection del cuerpo. Dando a entender que no era otra cosa este estado sino un traslado é imitacion de aquella pureza y vida de los bienaventurados, en quanto segun la condicion desta mortalidad es possible. Otros dicen que esta virtud es un perfecto conoscimiento de Dios, el qual es tan alto, que tiene el segundo lugar despues del conoscimiento de los Angeles.

Pues esta perfecta perfection delos perfectos, segun me dixo uno que la avia gustado, de tal manera sanctifica el hombre, y assi lo arrebata ylevanta sobre todas las cosas terrenas, que despues que ha entrado en este puerto celestial, la mayor parte desta vida carnal gasta en est√°r absorto y arrebatado en Dios, de manera que su conversacion es, como el Apostol dice 242 , en los Cielos.

De aquel estado habla muy bien en un lugar aquel que lo habia experimentado, diciendo 243 : Grandemente, Se√Īor, han sido levantados y ensalzados los dioses fuertes de la tierra. Donde llama Dioses a estos divinos hombres que est√°n levantados sobre todas las cosas. Tal fue uno de aquellos sanctos Padres de Egipto, de quien se escribe que quando algunas veces orando en compa√Īia de otros, levantaba las manos en alto; se quedaba assi alienado de los sentidos, sin abaxarlas. Assi como tambien se lee del beatissimo Padre Sylon, que por esta causa, orando con otros, no osaba levantar las manos en alto.

Ay entre estos bienaventurados uno mas perfecto que otro. Porque unos ay que aborrescen grandemente los vicios, y otros que insaciablemente est√°n enriquecidos de virtudes. Tambien la castidad se llama en su manera tranquillidad; y con razon; porque es como unas primicias de la comun resurrection, y de la incorrupcion de las cosas corruptibles.

Esta tranquilidad mostr√≥ que tenia el Apostol, quando dixo 244 : que pose√≠a en su anima el sentido del Se√Īor. Y esta misma ense√Ī√≥ que posse√≠a aquel glorioso Antonio, quando dixo que ya no avia miedo a Dios, porque la perfecta charidad avia echao fuera el temor. Y lo mismo mostr√≥ que tenia aquel glorioso Padre Ephrem de Syria; el qual viendose en este estado; rog√≥ a Dios que le bolviesse y renovasse las batallas antiguas, por no perder la occasion y materia de las coronas. Qui√©n assi entre aquellos Padres gloriosos alcanz√≥ esta tranquillidad antes de la gloria advenidera como este Syro? Porque siendo entre Prophetas tan esclarescido el Rey David, dixo 245 : Concedeme, Se√Īor, un poco de refrigerio; mas este glorioso cavallero hallabase muchas veces tan lleno deste celestial refrigerio, que no pudiendo la flaqueza del subjecto sufrir la grandeza desta consolacion, decia: Det√©n, Se√Īor, un poco las ondas de tu gracia.

Aquella anima ha llegado a poseer esta virtud, que assi est√° transformada, inclinada, y afficionada a las virtudes, como los homres muy viciosos a sus vicios.

Por donde si el fin del vicio de la gula es llegar a tal extremo, que sin tener alguna gana de comer se incite el hombre a comer, y a romper el vientre con manjares; el fin de la abstinencia ser√° aver llegado a tan grande templanza, que aunque tenga hambre se abstenga del manjar, quando lo pide la razon, por est√°r ya la naturaleza, libre, y no subjecta al desorden de los appetitos.

Y si el fin de la luxuria es llegar el hombre a tan gran furor y encendimiento de carne, que se afficiones a las bestias mudas, y a las pinturas sin anima; este sera sin subda el fin de la heroyca y perfecta castidad, guardar sus sentidos tan innocentes en todas las cosas que viere, como si caresciessen de anima.

Y si el fin de la avaricia es nunca verse el hombre harto, ni dexar de allegar, aunque se vea muy rico; este ser√° el fin de la perfecta pobreza, no hacer caso ni darse nada aun por las cosas necessarias al cuerpo.

Y si el fin de la ira es carescer de paciencia en qualquier descanso y reposo que el hombre tenga; el fin de la paciencia ser√° que en qualquier tribulacion que se hallare, piense que tiene descanso.

Y si la cumbre de la vanagloria es fingir el hombre muestras y figuras de sanctidad, aunque no esté presente nadie que lo alabe; el fin de la perfecta humildad será no alterarse nuestro corazon con movimientos de vanagloria en presencia de los que nos están honrando y alabando.

Y si el pielago de la ira es embravecerse el hombre consigo solo, aunque no aya quien lo provoque a ira; este ser√° el abysmo de la longanimidad, conservar la misma tranquillidad de animo, assi en presencia como en ausencia del que nos deshonra y maldice.

Y si es especie de perdicion o de sobervia ensobervecerse el hombre con un vil habito y despreciado; argumento será de muy saludable humildad conservar el anima humilde en medio de las grandes dignidades y hecho illustres. Y si es argumento de hombre perfectamente vicioso, obedescer al demonio en todas las cosas que nos propone; este será indicio de beatissima tranquilidad, poder decir con efficacia: No conoscia yo al maligno, ni quando se desviaba de mí, ni quando iba, ni quando venia; porque para todas las cosas estaba ya como insensible.

El que ha merescido llegar a este estado viviendo en la carne tiene dentro de s√≠ a Dios, que lo rige y govierna en todas sus palabras, y obras, y pensamientos, conforme a su sanctissima ley; puesto caso que no por esto decimos que se haga el hombre impeccable. Y este tal puede ya ocn el Propheta decir 246 : Oyr√© lo que habla en m√≠ el Se√Īor Dios: cuya doctrina es sobre todas las ciencias y doctrinas. Y ense√Īado y afficionado desta manera, dice con el mismo Propheta 247 : Qu√°ndo vendr√© y parescer√© ante la cara de mi Dios? Porque ya no puedo suffrir la fuerza y efficacia deste deseo, y por esso busco aquella hermosura immortal que antes del lodo desta carne determinaste dar a mi anima quando para esto la criaste.

El que en tal estado vive (por no gasta muchas palabras) vive él; mas ya no él, porque vive en él Christo 248 ; como dixo aquel que avia batallado buena batalla, y acabado su carrera, y guardado la fé. No basta una sola piedra preciosa para hacer della una corona Real; mas aqui no bastan todas las virtudes para alcanzar esta tranquillidad, si en una sola fueremos negligentes.

Imaginemos agora pues que la tranquillidad es el mismo palacio real que est√° en el cielo, y que dentro desta noble ciudad alderredor del palacio est√°n muchos aposentos y habitaciones. Mas el muro desta celestial Hierusalem entendamos que es el perdon de los peccados: porque a lo menos aqui ha llegado el que est√° perdonado.

Corramos pues agora hermanos, corramos porque merezcamos gozar de la entrada y aposento deste palacio real. Mas si fuere tan grande nuestra miseria, que impedidos por alguna carga, o passion, o tibieza nuestra, no pudieremos llegar aqui; a lo menos trabajemos por occupar alguna morada cerca deste thalamo y palacio divino. Y si aun esto nos impide nuestra tibieza y negligencia, a lo menos procuremos ser recibidos dentro deste sagrado muro. Porque el que antes del fin de la vida no entrare en √©l, despues vendr√° a morar en el desierto y soledad de los demonios y de los vicios. Por lo qual oraba aquel sancto que decia 249 : Con ayuda de mi Dios passar√© el muro. Y otro en persona de Dios decia 250 : Vuestros peccados atravesaron un muro entre vosotros y Dios. Rompamos pues, o hermanos, este muro, el qual con nuestra desobediencia edificamos. Procur√©mos recibir el finiquito de nuestras deudas; porque en el infierno ni ay quien sane, ni quien las pueda perdonar. Demonos priesa pues, hermanos, y entendamos en el negocio de nuestra profession; porque para esto estamos escriptos en la nomina de nuestro celestial Emperador, para pelear en esta guerra. No nos escusemos con la carga de nuestro cuerpo, ni con la condicion del tiempo, ni con ser tan deleznable nuestra naturaleza; pues todos los que fuimos lavados y reengendrados en el bautismo, recibimos poder para hacernos hijos de Dios. Desocupaos, y mirad, y conosced, dice el Se√Īor 251 , que yo soy Dios, yo soy vuestra tranquillidad, y redempcion de los vicios. Al qual sea gloria en los siglos de los siglos. Amen.

Esta sancta tranquillidad levanta de la tierra al espiritu humilde, y del estiercol de los vicios al pobre: y esta liberacion de los vicios es la limpieza del corazon. Mas la excellentissima y siempre venerable charidad los junta con los Principes del pueblo del Se√Īor, y los assienta con los espiritus Angelicos.

Annotaciones sobre este Capitulo del V.P.M. Fr. Luis de Granada.

Para entendimiento deste capitulo es de notar que el autor, como se llega ya el fin del libro y el postrer escalon de la perfection desa Escala Espiritual, assi trata en este capitulo del estado perfectissimo de los sanctos, y de las virtudes perfectissimas dellos, que se llaman virtudes heroycas, o virtudes del animo ya purgado.

Para lo qual es de saber que en la virtud se consideran tres grados. El uno al principio, quando obrando pelea fuertemente contra las passiones que le resisten; el qual grado aun no meresce nombre de virtud, por la difficultad del obrar. El segundo al medio, que es quando mortificadas ya las passiones, obra con facilidad el bien que hace: lo qual es proprio de la virtud, que obra con promptitud y suavidad. Ay otro supremo despues deste, que es de la virtud quando ha llegado al termino de su perfection: el qual es de los hombres divinos que est√°n ya purgados de todas las heces y escorias de las passiones, y de toda la afficion de las cosas terrenales; cuyas virtudes se llaman heroycas, y virtudes de animo ya purificado; quales fueron las virtudes de algunos grandes sanctos. Pues destas tales virtudes trata en este capitulo este sancto varon.

Y aunque estas virtudes no sean de todos, todavia se ponen aqui para que entendamos hasta donde puede levantar la divina gracia a los hombres en esta vida; y assi veamos lo que perdemos por nuestra negligencia; y tambien para que nos humillemos y abaxemos la cerviz de nuestra sobervia, viendo quan lexos estamos desta tan grande perfection que muchos sanctos alcanzaron.

Y no piense el hombre que porque alguna vez llegue a tener alguna virtud, o algun acto de virtud que en algo se parezca con estas, ya ha llegado a este felicissimo estado; porque una cosa es posseer en todas las occasiones todas las virtudes con perpetuidad en este grado; y otra llegar alguna vez a tener alguna virtud semejante a estas; pues dixo Aristoteles que alguna vez acaesce que la vida del Sabio parezca en un momento tal, qual es eternalmente la vida del primer principio.

Desta materia vea quien quisiere a Sancto Thom√°s en la primera segunda, question sesenta y una, articulo quinto. Adonde hallar√° cosas aun mas altas que las que en este capitulo se dicen, y aun algunas dichas por boca de Gentiles.

CAP√ćTULO XXXI
Escalon treinta, de la union y vinculo de las tres virtudes Theologales, fé, esperanza y charidad.

Despues de todo lo que hasta aqui avemos tratado, se siguen las tres virtudes, fé, esperanza y charidad, con las quales están unidad y travadas todas las otras virtudes y dones del Spiritu Sancto. Porque todas ellas se ordenan a estas tres, y estas tres enerezan, informan, y perfectionan a todas ellas. Entre las quales la mayor es la charidad; pues el mismo Dios se llama charidad 252 , aunque él es charidad increada. La primera destas tres virtudes es como rayo que procede de aquella verdad increada para alumbrar nuestro entendimiento. La segunda que es la esperanza, me paresce que es como lumbre, con la qual el corazon es alumbrado para esperar las promessas divinas. La tercera que es la charidad, es como un circulo perfecto, el qual incluye dentro de sí todas las virtudes; pues es motivo de todas ellas, y a todas communica su perfection. Finalmente la primera puede todas las cosas en Dios; la segunda anda siempre al derredor de su misericordia, y libra el an ima de confusion; y la tercera permanesce para siempre, y nunca dexa de correr; porque el que deste bienaventurado furor está tocado, no puede ya reposar.

El que determina hablar de charidad, determina hablar de Dios; y querer hablar de Dios es cosa peligrosa y perplexa a los que no miran cautamente la empressa que toman en las manos. Dios es charidad; y por esso quien determina de hablar del fin desta virtud siendo él ciego, se hace semejante al que quiere medir el arena de la mar. Charidad, segun su calidad, es semejanza de Dios, segun que en los hombres se puede hallar.

Porque charidad es una semejanza participada del Spiritu Sancto, el qual essencialmente es amor del Padre y del Hijo: de donde nasce que con ninguna virtud se hace el hombre mas semejante a Dios que con esta. Mas segun su efficacia, charidad es una saludable embriaguez, que dulcemente transporta al hombre en Dios, y lo saca de sí. Mas segun su propriedad, charidad es fuente de fé, abysmo de longanimidad y mar de humildad; no porque ella sea causa destas virtudes quanto a lo essencial dellas; mas eslo quanto al exercicio de sus actos. Porque la charidad todo lo cree, todo lo espera, y en todo humilla a aquel que la tiene: finalmente la charidad perfecta es destierro de toda mala intencion y pensamiento: porque la charidad, como dice el Apostol 253 , no piensa mal.

La charidad y tranquillidad, y el espiritu y adopcion de hijos de Dios, en solos los nombres se distinguen; porque assi como la lumbre, el fuego, y la llama concurren en una misma obra; assi tambien lo hacen estas tres virtudes. Segun la medida o falta de la divina luz, assi tiene el anima el temor de Dios; porque el que del todo est√° sin ningun genero de temor, o est√° lleno de charidad, o est√° muerto en su anima. Verdad es que de la perfecta charidad nasce el verdadero y sancto temor de Dios; el qual tambien acrescienta el mismo amor de Dios de donde nasce.

No ser√° cosa desordenada ni fuera de proposito, si tomaremos exemplo de las cosas humanas para declarar la celeridad de los sanctos deseos, del temor, del fervor, del zelo, de la servidumbre y del amor de Dios. Pues segun esto, bienaventurado aquel que assi anda hirviendo dia y noche en el amor de Dios, como un furioso enamorado del mundo anda perdido por lo que ama; bienaventurados aquellos que assi temen a Dios, como los malhechores sentenciados a muerte temen al juez y al executor de la sentencia; bienaventurado aquel que anda tan solicito en el servicio de Dios, como algunos prudentes criados andan en el servicio de sus se√Īores; bienaventurado aquel que con tan grande zelo vela y est√° atento en el estudio de las virtudes, como el marido zeloso en lo que toca a la honestidad de su muger; bienaventurado aquel que de tal manera assiste a el Se√Īor en su oracion, como algunos ministros assisten delante de su Rey; bienaventurado aquel que assi trabaja por aplacar a Dios, y reconciliarse con √©l, como algunos hombres procuran aplacar y buscar la gracia de las personas poderosas de que tienen necessidad.

No anda la madre tan allegada al hijo que cria a sus pechos, como el hijo de la charidad anda siempre allegado a su Se√Īor. Aquel que de verdad trae siempre delante de los ojos la figura del que ama, y lo abraza en lo intimo de su corazon con gran deleyte, ni aun entre sue√Īos puede reposar; mas entonces le paresce que vee al que desea, y que trata con √©l. Esto passa en el amor de los otros cuerpos: y lo mismo tambien passa en el amor de los espirtus. Con esta saeta estaba herido aquel que decia 254 : Yo duermo por la necessidad de la naturaleza; y vela mi corazon por la grandeza del amor.

Tambien debes de notar, o fiel y sancto varon, que quando el ciervo ha muerto las bestias ponzo√Īosas (para lo qual dicen que tiene natural virtud) bebe el agua; y entonces principalmente el espiritual ciervo cobdicia y desfallesce deseando al Se√Īor, abrasado con el fuego de la charidad, y herido con la saeta del amor. La causa de la hambre no es muy facil de averiguar; mas la causa de la sed es mas clara y notoria; porque todos saben que el ardor del sol es causa della; por lo qual aquel que ardientemente deseaba a Dios, decia 255 : Tuvo sed mi anima de Dios, que es fuente viva.

Si la presencia y rostro de aquel que de verdad amamos nos altera, y quitada toda tristeza nos hinche de alegria; qu√© har√° la cara del Se√Īor quando invisiblemente entra en un anima pura y limpia de toda mancilla? El temor de Dios, quando sale de lo intimo del corazon, suele derretir y consumir toda la escoria de nuestra anima; por donde oraba el Propheta, dicienco 256 : Enclava Se√Īor mis carnes con tu temor: mas la sancta charidad la suele abrasar y del todo consumir; segun aquel que dixo 257 : Heriste mi corazon, heriste mi corazon. Otros ay a quien hace alegres, y hinche de resplandor y de luz, conforme a lo qual dice el Propheta 258 : En √©l esper√≥ mi corazon, y assi fu√≠ yo por √©l ayudado, y mi carne con esto refloresci√≥, y mi rostro con el alegria del corazon reverdeci√≥.

Mas quando ya todo el hombre est√° unido con la divina charidad, y todo (si decirse puede) amassado con ella, entonces exteriormente muestra una claridad y serenidad, la qual replandesce en el cuerpo como en un espejo claro. Y esta gloria sensible alcanz√≥ se√Īaladamente aquel grande contemplador de Dios Moysen 259 . Los que a este grado han llegado, el qual hace de los hombres Angeles, muchas veces se olvidan del manjar corporal; antes muy pocas veces tienen appetito d√©l. Lo qual no es mucho de maravillar: porque si muchas vecs una passion vehemente, como es una tristeza grande, o cosa tal, hace al hombre olvidar de comer; no es mucho que quien ha gustado deste manjar incorruptible, se olvide de las necessidades naturales del cuerpo corruptible; pues est√° ya por gracia levantado sobre la naturaleza. Porque el cuerpo est√° ya hecho como incorruptible, despues de purgado por la llama de la charidad, con la qual se apagaron las otras llamas de appetitos: de donde viene que muchas veces ni aun del mismo manjar que comen reciben gusto. El agua que est√° debaxo de la tierra mantiene y riega las ra√≠ces de las plantas: mas las animas destos se sustentan y riegan con el fuego de la charidad.

El acrescentamiento del temor es principio de la charidad: mas el fin de la castidad es disposicion para la celestial Theologia, que es el conoscimiento de Dios. Porque (como dice el Propheta) 260 los apartados y destetados de la leche (que es de los affectos y deleytes desta vida) son especialmente ense√Īados por Dios. Aquel cuyos sentidos y potencias est√°n perfectamente unidas con Dios, este es por √©l secretamente en lo intimo de su anima instruido y enderezado. Mas los que no est√°n con √©l ayuntados, no podr√°n hablar sin peligro d√©l; pues a los tales reprehende √©l por su Propheta, diciendo 261 : Al peccador dixo Dios: por qu√© t√ļ ense√Īas mis justicias, y tomas mi testamento en tu boca?

Aquel Verbo substancial y no criado perficiona la castidad de nuestra anima, mortificando la muerte con su presencia; y siendo esta mortificada, luego el discipulo de la Theologia es illustrado de Dios; porque el Verbo de Dios (que procede de Dios) casto es y castificador de las animas; el qual permasce en los siglos de los siglos. Mas el que no conosce a Dios (con esta manera de conoscimiento experimental) quando habla de Dios, habla dél seca y escolasticamente. Mas la virtud de la castidad perfecta hace a su discipulo verdaderamente sabio, y como tal affirma y confiessa el mysterio de la Sanctissima Trinidad, que en su anima resplandesce.

El que ama a Dios tambien ama a su proximo: y esto segundo es argumento de lo primero. El que ama a su proximo no sufrir√° que se murmure d√©l en su presencia. El que dice que ama a Dios, y c on esto se a√≠ra contra su hermano, semejante es al que estando so√Īando piensa que corre.

La esperanza es fortaleza de la charidad; porque por esta virud espera ella su galardon. La esperanza es abundancia de riqezas invisibles. La esperanza es thesoro antes del thesoro; esta es descanso de los trabajos, esta es puerta de la charidad, esta es cuchillo de la desesperacion, esta es imagen y representacion de las cosas ausentes. La falta de la esperanza es destierro de la charidad. Mas por el contrario, assi como amaneció la esperanza viva, comenzó a parescer la charidad.

Con la esperanza se alivian los trabajos, y se suspenden las fatigas; esta es la que anda siempre al derredor de la misericordia de Dios, y esta misericordia al derredor del que en él espera. El Monge abrazado con la esperanza es vencedor de la acciia, de la qual triumpha con el cuchillo que esta le pone en las manos. Esta manera de esperanza viva procede de la experiencia de los dones celestiales; porque el que estos no ha experimentado, no caresce de dubda y perplexidad en su esperanza. Esta misma esperanza se enflaquece con la ira; porque la esperanza no confunde ni echa en verguenza al que espera: lo contrario de lo qual hace la ira, que pone en verguenza al hombre ayrado.

La charidad es dadora de prophecía. La charidad es obradora de milagros. La charidad es abysmo de la luz. La charidad es fuente de fuego, el qual quanto mas cresce, tanto mas consume y abrasa el anima sedienta. La charidad es madre de la paz, y fuente de sabiduria, raíz de inmortalidad y gloria. La charidad es imitacion y estado de los Angeles, y aprovechamiento de los siglos; que es de todos los escogidos, cuyo aprovechamiento se mide por la charidad.

Dinos pues agora, o hermosa entre todas las virtudes, d√≥nde apacientas tus ovejas, y d√≥nde duermes al medio dia? Alumbra, rogamoste, nuestras animas; riegalas y guialas en este camino; porque ya deseamos subir a t√≠; porque t√ļ tienes se√Īor√≠o sobre todas las cosas, y t√ļ agora heriste mi anima en lo intimo de mis entra√Īas, y no puedo esconder la llama. Ad√≥nde ir√© quando te haya alabado? T√ļ tienes se√Īor√≠o sobre el poder de la mar de nuestro corazon, y amansas y mortificas las ondas de sus passiones. T√ļ humillas y hieres la sobervia de nuestros pensamientos, y con el brazo de tu virtud desbarataste tus enemigos, haciendo inexpugnables a tus amigos. Deseo pues saber de qu√© manera te vi√≥ Jacob arrimada a lo alto de aquella escala. Ruegote quieras ense√Īar a este cobdicioso preguntador, qual se la especie desta celestial subida, qual el modo, y qual sea la disposicion y conexion destos espirituales grados, y los quales el verdadero amador tuyo dispuso y orden√≥ en su corazon para subir por ellos. Deseo tambien saber qual sea el numero dellos, y quanto el tiempo que para esta subida se requiere; porque el que por experiencia trabaj√≥ en esta subida, yv i√≥ esta vision, nos remiti√≥ a los Doctores que nos lo ense√Īassen; y o no quiso, o no pudo decirnos cosa mas clara.

A estas voces mias la charidad, como una Reyna que baxaba del cielo, me paresci√≥ que decia en los oidos de mi anima: O ferviente amador, sino fueres desatado de la grosura y materia desse cuerpo, no podr√°s entender qual sea mi hermosura; y la causalidad y orden que las virtudes tienen entre s√≠ te ense√Īar√°n la composicion desta Escala. En lo alto della estoy yo assentada, como lo testific√≥ aquel grande conoscedor de los secretos divinos, quando dixo 262 : Agora permanescen estas tres virtudes, f√©, esperanza, y charidad; mas la mayor de todas es la charidad.

Subid pues, o hermanos, subid ordenados alegremente los escalones desta subida en vuestro corazon, acordandoos de aquel que dice 263 : Venid, y subamos, al monte del Se√Īor, y a la casa de nuestro Dios, el qual hizo nuestros pies ligeros como de ciervos, y nos puso en lugar alto, para que seamos vecedores en este camino. Corred, ruegoos, con aquel que dice 264 : Demonos priessa por salir todos a recibir al Se√Īor en unidad de f√© y del conoscimiento de Dios, hechos un varon perfecto segun la medida de la edad de la plenitud de Christo. El qual siendo de treinta a√Īos segun la edad visible, est√° puesto en el trigesimo grado desta Escala Espiritual, segun la edad invisible; pues Dios es charidad, como dixo Sant Juan 265 . A √©l sea alabanza, a √©l imperio, a √©l fortaleza, a √©l ser causa de todos los bienes, assi como fue y ser√° en los siglos de los siglos Amen.


160

Matth. 11

161

Rom. 10

162

Psalm. 135

163

Psalm. 114

164

Joann. 10

165

Luc. 18

166

Psalm. 113

167

Psalm. 21

168

Matth. 13

169

Num. 22

170

1 Cor. 4

171

Luc. 18

172

Luc. 23

173

Job. 2

174

Job. 30

175

4 Reg. 21; 2 Paralip. 33

176

Psalm. 50

177

2 Reg. 12

178

Psalm. 90

179

Joan 15

180

Act I

181

I Cor I. 2Tim.2

182

Matt, II

183

Psalm 7

184

Psalm 69

185

Psalm 118

186

Psalm 79

187

Psalm 38

188

Psalm 118

189

Eccl 3.

190

Prov 27.

191

Eccl 19

192

Joan 8

193

Deut 20

194

Matt 27

195

Psal 41

196

Eccl 5

197

Prov 20

198

Icor 14

199

Psal 142

200

Psal 24

201

Psal 141

202

4.Reg 3

203

1 Thes. 2.

204

Ad Tit. 3.

205

Eccl. 13.

206

Matt. 18

207

2 Cor. 6

208

Jacob, 5

209

Psalm 56

210

Cant. 5

211

2Cor,12

212

Job, 4

213

2Tim 2

214

Psalm 4

215

Lucas 8.

216

Salm 48

217

Luc 23

218

Psal 24

219

Luc 21.

220

Marc 13

221

Luc, 12

222

Psalm 114

223

Rom 8

224

Psalm 49

225

Icor 9

226

Icor, 2

227

Matt II

228

Matt, ibi.

229

Matt 22

230

Luc 18, Luc 18

231

Itim I

232

Icor 14

233

Act, 12

234

Psal, 72

235

Luc, 12

236

Rom, 8

237

Marc, 10

238

Job, 39

239

Matt. 6

240

Psal. 40

241

Psal. 118

242

Philip. 3

243

Psalm, 40

244

I Cor 2

245

Psalm, 65

246

Psal, 84

247

Psal, 41

248

Galat, 2, ITim,4

249

Psal 17

250

Exeq. 43

251

Isai, 43

252

I Joan, 4

253

I Cor, 13

254

Cant. 5

255

Psal, 41.

256

Psal. 118

257

Cant. 4

258

Psal. 27

259

Exod, 34

260

Isai, 28

261

Psal, 49

262

I Cor, 13

263

Isai, 2

264

Ephes. 4

265

1 Joan. 4
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