Ninguno de los que bien sienten avrá que no confiesse, que de la memoria de las injurias nasce la detraction. Y por esso convenientemente se ha de poner este vicio despues de sus antecessores en este presente lugar.
Detraction es hija del odio, enfermedad sutil, secreta, y escondida, sanguijuela que chupa todo el jugo de la charidad, fingimiento de amor, destierro de la castidad interior del alma, corrompedora del corazon, y tambien de las palabras.
Assi como ay algunas mujercillas que desvergonzada y publicamente son malas, y otras que secretamente cometen mayores culpas: assi tambien acaesce entre las passiones y vicios, que unos son mas públicos y descergonzados (como es la gula y la luxuria) y otros mas secretos y dissimulados (pero mucho peores que estos) como es la hipocresia, la malicia, la tristeza mundana, la memoria de las injurias, y de la detraction de que hablamos; los quales vicios, aunque parecen una cosa, tienen otra encubierta; porque so color de virtud y de zelo encubren su veneno.
Oí una vez a ciertas personas que estaban detrayendo de otras; y reprehendiendolas yo deseo, queriendo darme satisfaction de lo que hacian, dixeronme que lo hacian por la charidad y provecho de aquel de quien detraian. yo les respondí que cessassen de aquella manera de charidad; porque no hiciessen mentiroso a aquel que dixo 91 : Perseguia yo al que secretamente de su proximo detraia. Si dices que amas al proximo, ruega secretamente por él, y no digas mal dél; porque esta manera de charidad es muy agradable a Dios.
Tú que quieres juzgar y condenar al proximo, piensa quan differentes sean los juicios de Dios del de los hombres; pues ves que Judas estuvo en el choro de los Apostoles, y el buen ladron en el numero de los homicidas; y con todo esto en un momento se hizo tan súbita mudanza de entrambos. Si alguno quisiere vencer el espiritu de la detraction, no atribuya la culpa al que la hizo, sino al demonio que se la hizo hacer; pues este es el autor universal de todos los males. Ví uno que públicamente pecó, y secretamente hizo penitencia; y aviendolo yo juzgado por malo, despues hallé que ante Dios era inocente; pues él ya con su penitencia le avia aplacado.
No tengas demasiado respeto al que delante de tí dice mal de su proximo; antes le dí: Calla hermano, porque aunque tú no hagas lo que este hace, puede ser que hagas otras cosas peores, que él por ventura no hará. Pues cómo le puedes condenar? Porque con esta sola medicina ganarás dos cosas: curarás a tí, y tambien al proximo.
Entre los caminos que ay para alcanzar perdon de los peccados; este es muy breve; conviene saber, no juzgar a nadie; porque verdadera es aquella sentencia que dice 92 : No querais juzgar, y no sereis juzgados. Muy contraria es el agua al fuego: y assi el juzgar al espiritu de la verdadera penitencia. Aunque veas peccar a otro quando está para espirar, no lo condenes. Algunos ay que públicamente cayeron en grandes peccados; los quales despues secretamente hicieron mayores bienes. Y por esto se engañan los que juzgan las vidas de los otros, siguiendo mas el humo que el sol: esto es, la sospecha que el claro conoscimiento de la verdad. Oidme (ruegoos) los que sois malos juezes de los otros. Si es verdad (como lo es) que con el juicio que cada uno juzgare, será juzgado 93 : claro está que en las cosas que culpáremos a nuestros proximos, en estas mismas vendremos por justo juicio de Dios a ser culpados.
La causa porque somos tan faciles en juzgar los delitos de los otros, es porque no tenemos el cuidado que debiamos tener de llorar y enmendar los nuestros. Porque si alguno, quitado a parte el velo del amor propio, mirare diligentemente sus males, ningun pecado le fatigará mas en esta vida que este; considerando que no tiene tiempo sufficiente para llorarse, aunque le quedassen cien años de vida, y aunque viesse el rio Jordan convertido en lagrimas manar de sus ojos. Miré atentamente la figura y naturaleza del llanto, y no hallé en él rastro de detraction ni condenacion de nadie.
Los demonios procuran siempre una de dos cosas; o de hacernos peccar, o de hacernos juzgar a los que peccan; para que como los crueles homicidas con estos segundo destruyan lo primero. A lo menos señal muy cierta es de que guarda la memoria de las injurias, y de que tiene el corazon dañado con invidia, el que facilmente vitupera y calumnia la doctrina y las obras del proximo; porque la causa desto suele ser el espiritu de odio en que miserablemente está el hombre caído y despeñado. Conocí yo algunos que secretamente cometian grandes peccados; los cuales por parescer justos, agravaban y encarescian mucho los peccados veniales de los otros.
Juzgar no es otrra cosa que usurpar desacatadamente la silla y dignidad de Dios, a quien solo pertenesce el officio de juzgar los otros. Condenar al proximo no es otra cosa que matar el hombre a sí mismo. Assi como la sobervia sola son otro algun vicio es bastante para condenar al que la tiene; assi tambien lo es en casos el juzgar y condenar a otro; pues veemos que el Phariseo del Evangelio por esta causa fue condenado 94 .
El sabio vendimiador coge la ubas maduras, y dexa las verdes: y el Religioso y prudente varon anda siempre notando con grande estudio las virtudes de los otros; mas por el contrario el necio siempre anda escudriñando sus deffectos, segun aquello que está escripto 95 : Pusieronse a escudriñar las maldades, y desfallescieron escudriñando en este escrutinio. La summa de todo esto sea, que aunque con los ojos veas peccar a uno, no por esso le condenes ni te fies dellos; porque tambien estos se pueden engañar.
Diximos en el capitulo precedente quan peligroso juicio es el juzgar a los proximos, y como tambien alcanza parte deste vicio a los varones espirituales que juzgan á otros: aunque mas propiamente se podra decir ser ellos juzgados y atormentados con su propria lengua. Agora será razon declarar en pocas palabras la causa y la puerta por donde este vicio sale y entra.
Loquasidad es silla de vangloria, por la qual ella se descubre y sale a plaza. Loquacidad es argumento cierto de poco saber, puerta de defraction, madre de las truhanerias, official de mentiras, perdimiento de la compuncion, causadora de la pereza, precursor del sueño, destierro de la meditacion, y destruícion de la guarda de sí mismo.
Mas por el contrario el silencio es madre de la oracion, reparo de la distraction, examen de nuestros pensamientos, atalaya de los enemigos, incentivo de la devocion, compañero perpetuo del llanto, amigo de las lagrimas, despertador de la memoria de la muerte, pintor de los tormento eternos, inquisidor del juicio divino, causador de la sancta tristeza, enemigo de la presumpcion, esposo de la quietud, adversario de la ambicion, acrescentamiento de la sabiduria, obrero de la meditacion, aprovechamiento secreto, y secreta subida a Dios, segun aquello que esá escripto 96 : El varon justo assentarse ha en la soledad, y callará, porque levatará a sí sobre sí. El que conosce sus peccados enfrena su lengua; mas el que es parlero, aun no se ha conoscido como se debe conoscer. El estudioso amador de silencio llégase a Dios, y assiste siempre delante dél en lo secreto de su corazon; y assi por él familiarmente alumbrado y enseñado.
El silencio de nuestro Salvador puso admiracion y reverencia a Pilato que lo juzgaba; como dicen los Evangelistas 97 . La voz baxa y callada, assi como es conforme al animo humilde, assi tambien es contraria y destruidora de la vanagloria. Una palabra dixo Sanct Pedro 98 , y lloró despues de averla dicho; porque se acordó de aquello que está escripto 99 : Yo dixe: guardare mis caminos, para no peccar con mi lengua; y del otro que dixo 100 : Como el caer de lo alto, es caer de la propria lengua.
No quiero tratar mucho desta materia, aunque las muchas astucias deste vicio me incitaban a ello. Hablando conmigo un gran varon (cuya autoridad valia mucho para conmigo) de la quietud de la vida solitaria, decia que este vicio se engendraba de una destas cosas: conviene saber, o del mal habito o costumbre del mucho hablar (porque como la lengua sea un miembro corporal, siempre entiende en aquello en que esta habituada) o nasce tambien de la vanagloria (que es amiga de hablar) y no menos tambien de la hartura del vientre; porque el mucho hablar siempre anda junto con el mucho comer.
Por donde muchos despues que con trabajar refrenaron el vientre, facilmente pudieron refrenar la lengua. El que se occupa en la memoria de la muerte, corta las palabras demasiadas; y el que ha alcanzado la virtud del llanto, huye tambien del mucho hablar, como de fuego. El que ama la quietud de la soledad, cierra la boca; y el que huelga de salir en público, y tratar con los hombres, este vicio lo saca de ssu celda.
El que ha sentido ya el ardor de aquel altissimo y divino fuego del Spiritu Sancto, assi huye el trato y compañia de los hombres del siglo, como el abeja del humo. Porque assi como el humo hace daño a las abejas, assi la compañia de los hombres al proposito y espiritu del recogimiento. De pocos es hacer que el agua del rio vaya derecha, si no tiene madre por do corra, y riberas que lo detengan; pero de muy pocos es detener la lengua y domar este monstruo tan poderoso.
De la piedra y el hierro saltan centellas; y de la loquacidad y parleria nascen las mentiras. Mentira es destierro de la charidad; y perjuicio es negación de Dios. Ninguno de los que bien sienten, tendrá la mentira por pequeño peccado, viendo con quan terrible sentencia la condenó el Spiritu Sancto, quando dixo 101 : Destruirás a todos los que hablan mentira. Pues siendo esto verdad, qué será de aquellos que acrescientan maldad a su mentira, confirmandola con juramentos? Ví algunos que se gloriaban y preciaban de decir mentiras; y que a bueltas de sus palabras ociosas decian cosas para reir, y provocando con esto los oyentes a otro tanto, les hicieron perder las lagrimas y devocion que en sus animas por medio de la palabra de Dios avian concebido.
Quando los demonios ven que comenzando uno a decir donayres, luego bolvemos las espaldad y huimos, entonces pretenden enlazarnos, diciendonos, o que no entristezcamos al hermano que habla, o que no queramos mostrarnos sanctos y mas espirituales que los otros. No consientas con este mal pensamiento, sino salte de aí sin mas tardanza: porque de otra manera llevarás el corazón lleno de las imagenes y figuras de las cosas que oiste: las quales se te represssentarán, é inquietarán despues al tiempo de la oracion. Y no te contentes con huir de aí, sino tambien con religiosa severidad ataja la platica comenzada, si para esso tienes autoridad, atravesando de por medio la memoria de la muerte y del juicio divino. Y por ventura será menos mal recibir tú desto algun poco de vanagloria, aprovechando por otra parte a los otros, que disimulando con un dañoso silencio, dar oidos a tales cosas, y hacer daño a tí y a los otros.
El fingimiento y la dissimulacion es madre de la mentira, y a veces tambien materia della: porque a algunos paresce que no es otra cosa esta dissimulacion sino mentira artificiosa; la qual a veces trae consigo anexo el juramento, con que se hace mas perniciosa. El que teme a Dios, muy lexos está de toda mentira; porque trae siempre dentro de sí un juez muy entero, que es la propria conciencia que le accusa.
Assi como entre las passiones y perturbaciones del animo ay unas mas perjudiciales que otras: assi tambien acaesce esto mismo en las mentiras; porque de una manera juzgamos la mentira que se dice por temor del tormento, y de otra la que se dice sin ningun temor. Item, uino miente por alcanzar algun deleyte: otro por el gusto que siente en mentir, por la costumbre que desso tiene: otro por mover a risa los presentes: otro por calumniar o hacerdaño a su procimo. Y segun esto, a veces es mas grave o mas livian esta culpa, segun la materia y calidad della.
Las penas que los Principes señalaron contra los mentirosos, sirven para desterrar la mentira: mas el exercicio de las lagrimas y del llanto del todo la destruyen. Muchas veces so color de justa causa o necesidad nos incitan algunos a decir mentira: y lo que es perdicion de nuestra anima, nos quieren hacer creer que es justicia; alegando para esto el exemplo de Raab que fingió una mentira 102 . Y desta manera dicen que procuran la salud de los otros consu daño proprio: como quiera que diga por otra parte el Señor 103 que no aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si padesce detrimento en sí mismo. No sabe el niño qué cosa es mentira, ni tampoco el anima perfectamente limpiada de toda maldad. El que está tomado del vino en todo dice la verdad, aunque no quiera: mas el que está embriagado conel vino de la compuncion no sabe qué cosa es decir mentira.
Uno de los ramos que nacen de la loquacidad y mucho hablar, es la accidia o pereza, como arriba diximos. Y por esto conovenientemente se le dá este lugar en esta cadena espiritual.
Accidia es relaxacion del animo, muerte del espiritu, menosprecio de la vida monastica, odio de la propria profession. Esta hace a los seglares bienaventurados, y `pa Dios aspero y riguroso. Para el cantrar de los Psalmos está flaca, para la oracion enferma, para el servicio de casa como de hierro, para la obra de manos diligente, y para la obediencia pesada.
El varon subjecto y obediente está lexos de la pereza, y con el exercicio de las cosas sensibles aprovecha en las intelligibles. La vida monastica resiste a la pereza: lo qual por otra parte es tan perpetua compañera del Monge solitario, que hasta la muerte no le dexará, y todos los dias que viviere le combatirá. Pasando la accida par de la celda del solitario se sonrióm y llegandose a las puertas della determinó hacer aí su morada. Por la mañana en amaneciendo visita el Medico los enfermos; mas la pereza visita los Monges al medio dia.
Esta nos encomienda el recibimiento de los huespedes, y nos incita a que hagamos limosna del trabajo de nuestras manos. Amonestanos tambien visitar los enfermos alegremente, alegandonos para esto aquel dicho del Evangelio 104 : Enfermo estaba y vinisteis a mí. Dicenos que vamos a consolar los tristes y pusillanimes: y siendo ella pusillanime, nos aconseja que vamos a esforzar los que lo son. Estando en la oracion nos trae a la memoria alguna cosa que nos conviene hacer; y caresciendo ella de toda razon, no ay cosa que no haga por tirarnos de alli con cuerdas de razon. Todas estas obras nos aconseja, no con espiritu de charidad ni de virtud, sino para que so color de bien nos aparte de los espirituales exercicios, por el gran trabajo y desabrimiento que recibe en ellos.
Tres horas al dia acarrea este espiritu de accidia calentura y dolor de cabeza, y otros semejantes accidentes; mas quando se llega la hora de nona, puesta ya la mesa, resuscita un poco, y salta de su lugar: y quando buelve el tiempo de la oracion, torna a enflaquescerse y sentir pesadumbre. A los que están en la oracion fatiga con sueño, y con importunos bostezos les quita el verso de la boca. Los otros vicios y perturbaciones cada uno se vence con su virtud contraria: mas la accidia es muerte perpetua de toda la vida religiosa. El anima varonil y robusta levanta y resuscita el espiritu muerto y caido: mas la accidia y la floxedad todas las riquezas de las virtudes destruye en un punto; pues a todos los buenos exercicios cierra la puerta.
Como sea este uno de los siete vicios capitales, conviene que tratemos dél de manera que de todos los otros, añadiendo mas lo que agora diré. Quando no se llega la hora de cantar los Psalmos, no paresce la accidia; mas al tiempo del officio divino luego abre los ojos y resuscita. En el tiempo que nos combate la accidia, entonces se descubre quales sean aquellos caballeros esforzados que arreabatan el Reyno de los cielos 105 ; y apenas ay cosa que tanta materia de conronas dé al Monge. Si consideras atentamente, hallarás que este vicio cansa a los que están en pie cantando los Psalmos; y á los que están assentados hace que se recuesten sobre la pared, porque estén mas á su placer. Combidanos a salir de la celda, y hacer ruido o estruendo con los pie, por no poder tener el cuerpo quieto. El principal remedio contra este mal es el llanto; porque el que llora a sí mismo, no sabe qué cosa es ascidia.
Atemos tambien este tyrano con la memoriua de los peccados, y azotemoslo con el trabajo de las manos, y llevemoslo arrastrando con el deseo y consideracion de los bienes eternos; y estando en pie, sea por orden de juicio preguntando: Dinos, o remiso y disoluto tyrano, quién es el padrre que tan mal hijo engendró? quién son tus hijos? quién los que te combaten? y quién, finalmente el que te corta la cabeza? El entonces a estas preguntas responderá: Yo entre los verdaderos obedientes no tengo sobre que reclinar mi cabeza: mas moro en compañia de los que buscan la quietud de la soledad, sino viene con gran recato. Los padres que me engendraron y me dieron nombre son muchos: porque muchas veces la insensibilidad, y otras el olvido de las cosas celestiales, y otras tambien la demasia de los trabajos que me engendran. Mis hijos legitimos son la mudanza de los lugares qque por mí se hace, la desobediencia del Padre espiritual, el olvido del juicio advenidero, y a vecess tambien el desamparo de mi propia profession. Mis contrarios que agora me tienen presa son el officio del cantar los Psalmos, y el trabajo de manos, y la memoria de la muerte; mas quien me corta la vcavbeza es la oraciom, acompañada con esperanza firmissima de los bienes advenideros. Mas quien sea el padre de la oracion a ella lo preguntad esn su lugar.
Determinando tratar de la gula, necessariamente agora mas que nunca avemos de philosophar contra nosostros mismos; porque gran maravilla seria aver hombre del todo perfectamente libre desta señora, sino son los que estan ya en la sepultura.
Gula es hypocresia y fingimiento del vientre; el qual despues de harto nos hace creer que tiene necessidad de mas, y despues de lleno hasta rebentar dice que padesce hambre. Gula es inventora de sabores y potages, y descubridora de nuevos regalos. Cerrastele una ventana, y ella sale por otra: atajastele por una parte, rompe otra: apagaste una llama, y apagada esta resucita otra; y vencida esta veniste a ser vencido de otra. Porque como tenga este vicio tantas maneras de objectos que despiertan nuestro appetito; si te escapas de un peligro, vienes luego a dar en otro. Gula es engaño del juicio de la razon, el qual nos hace creer que tenemos necessidad de tragar todo quanto se nos pone delante: y junto con esto se traga el hombre la templanza, la penitencia y la compassion; pues consumiendolo el gloton, no le queda con que socorrer al proximo. La hartura de los manjares es madre de la fornicacion: y la affliction del vientre pare la charidad. El que alhaga con la mano blanda al leon, por ventura lo amansará; mas el que halaga y regala el cuerpo, embravescelo contra sí. el judio se goza con el Sabado y con la fiesta: mas el Monge dado a la gula , con el Sabado y con el Do,imgo: que es con all fiesta y con la vispera della. Antes de tiempo cuentan los dias que ay hasta la Pasqua y muchos dias antes comienzan a aparejar la comidad para la fiesta. El siervo del vientre anda siempre pensando con que manjares se regalará; mas el siervo de Dios con qué gracia se enriquecerá. En viniendo el huesped a la casa, luego hierve todo en charidad con el appetito de la gula; y su propio daño dice que es consdolacion del proximo.
Muchas veces acaesce que pelean entre sí la gula y la vanagloria sobre el triste Monge, como sobre un esclavo que se vende en la plaza. Porque la gula le incita a que quebrante el ayuno; y la vanagloria a que no pierda credito comiendo demasiado. Mas el Monge sabio huirá ambos vicios, y a sus tiempos casi con el uno vencerá al otro; porque no dar mal exemplo guardará el ayuno y por conservar la naturaleza comerá con templanza.
Quando arde el fuego de la carne castiguemosla fuertemtne, y en todo lugar y tiempo guardemos abstinencia: mas despues de apagado este fuego ( lo qual apenas puedol creer que esta vida pueda ser perfectamente) entonces ya puede ser mas encubierta y mas moderada nuestra abstinencia. Ví alguna vez que algunos Padres ancianos daban licencia y bendicion a algunos mozoa que no eran discipulos suyos, para beber vino exhortandolos a afloxar la regla de su abstinenciua. A los quales, siendo personas de autoridad y vida religiosa; y que tengan ya testimonio en el Señor, será razon obedescer moderadamente: mas si fueron floxos y negligentes, no curemos desta licencia y bendicion: mayormente si somos combatidos de los ladrones de la carne.
Quando nuestra anima desea y procura manjares diversos y delicados, entendamos que ese appetito es suyo propio natural: y por esto es necessario velar y trabajar con toda industria, peleando con esa potentissima y astutissima engañadora; porque de otra manera levantará contra nosotros grandes batallas, y armarnos ha lazos en que caygamos.
Y para esto conviene primeramente abstenernos de todos los manjares que pueden engordar el cuerpo, y especialmente de los que son calientes; porque no echemos aceyte sobre la llama. Y despues destos, de los que son mas suaves y deleytables. Si fuere posible, procuremos comer de aquel genero de viandas, que siendo ellas livianas y viles, facilmente hinchen el estomago, como lo hacen las legumbres; para que con este hinchimiento apaguemos el appetito insaciable: y por otra parte siendo los manjares livianos y viles, sea mas facil la digestion: para que luego podamos respirar y quedar libres del demasiado calor, como de un azote. Si miramos atentamente, hallaremos que todos los manjares humosos y vaporosos ayudan mucho con su calor a despertar en nuestros cuerpos estimulos y movimientos carnales.
Riete de aquel espiritu malo que dice que dilates la hora de la comida despues de la acostumbrada refection del Monasterio: porque demás que podrá ser esta abstinencia indiscreta, haces mal con esa singularidad, y con no andar conforme con los otros en la hora de comer al passo de la communidad.
Tambien es de notar que una manera de abstinencia pertenesce a los innocentes, y otra a los culpados; porque aquellos no tienen mas movimientos y tentaciones de las que son menester para conoscer que son hombres, y que están vestidos de carne: mas estotros hasta la muerte conviene crudamente batallar, sin admitir treguas ni concertos de paz. Mas: a aquelloos principalmente es dado conservar una perpetua moderacion y tranquilidad de animo, mediante la qual perseveren siempre de una manera, como si morassen en aquella altissima region del ayre o del cielo, donde no llegam los torvelinos y nublados deste mundo inferior; mas a estotros conviene trabajar por aplacar a Dios con perpetua compunction y afliction del cuerpo y del anima.
Al varon prefecto es dado vivir en alegria y consolacion, y estár libre de todos los cuidados de las cosas mortales; mas al que está aun en medio de la batalla, luchar y pelear; pero al vicioso y sensual, andar de fiestas en fiestas, y de conbites en conbites. Los sueños de los glotones son de comidas y banquetes: mas los de los que lloran sus peccados son de juicios y de tormentos.
Prende tú con rigor el vientre, porque él no te prenda a tí, y despues vengas con verguenza y confusion a guardar la abstinencia que entonces no guardaste. Muy bien entienden esto los que miserablemente cayeron: mas los verdaderos eunuchos del Evangelio 106 que son castos, no saben esto por experiencia; puesto que lo pueden saber por eséculacion o lumbre de Dios: circumcidemos el pecado de la luxuria con la memoria del fuego eterno; porque algunos de los que cayeron en él, por no averlo cortado con este cuchillo, vinieron despues cruelmente a cortar sus propios miembros: lo qual no fue cortar el peccado, sino doblarlo.
Si miramos en ello, hallaremos que todas nuestras pérdidas por la mayor parte nascen deste vicio de la gula. El anima del que ayuna ora con sobriedad y atencion: mas la del destemplado es llena de torpes imaginaciones y pensamientos. La hartura del vientre secó las fuentes de las lagrimas: mas si él se secare con la abstinencia, producirá fuentes de aguas. El que obedesciendo al vientre pretende vencer el espiritu de la fornicacion, semejante es al que quiere apagar la llama del fuego echandole aceyte. Affligido el vientre se humilla el corazon: y regalado él, se ensobervece. Buelve los ojos sobre tí, y mirate al principio del dia, y al medio dia, y a la tarde antes de la refection: y por aqui verás palpablemente la utilidad el ayuno; porque a la mañana está mas vivo el appetito vicioso de la carne; a la hora de sexta está un poco mas amortiguado: y a la puesta del sol está ya caído y humillado.
Afflige el vientre, y enfrenarse ha la lengua; porquwe esta tambien toma fuerza con la muchedumbre de los manjares, segun diximos. Pelea siempre contra el vientre, y por amor deste procura con todo estudio la templanza y sobriedad; `porque si en esto trabajares un poc, luego el Señor será tu ayudador, y obrará juntamente contigo.
En los odres blandos y estendidos cabe mas; pero en estando apretados y arrugados cabe menos. Pues desta manera el vientre se dilata y desarruga con la repleccion é hinchimiento de los manjares, y assi se hace capáz de mas: pero quien por el contrario le hace tener dieta, este lo estrecha y aprieta; y estrechado él assi ya con el uso de la templanza, naturalmente se contenta con poco y ayuna. La sed sufrida con paciencia algunas veces apagó la sed: mas querer apagar la hambre con la hambre, cruel cosa es é imposible; por esso conviene que esta nuestra abstinencia sea tambien discreta. Si alguna vez te molestare o te venciere el appetito de la gula, domalo con trabajos: si esto no puedes por tu flaqueza o mala disposicion, pelea con oraciones y vigilias contra él.
Y si los ojos se cargaren de sueño entiende en alguna obra de mano para apartarlo de tí. Mas si no te fatigare, no lo tomes; porque estés mas desembarazado para orar. Porque no es de todos vacar a Dios puramente, y entender en obras de manos en un mismo tiempo.
Tambien te quiero avisar que muchas veces el demonio está sobre nuestro estomago, y hace que el hombre nunca se sienta harto aunque aya comido a todo Egypto, y bebido a todo el rio Nilo. Despues de aver comido demasiadamente, vase el espiritu de la gula, y embia sobre nosotros el espiritu de la fornicacion: y dandole cuenta de lo que dexa hecho, arrebatalo (dice) y tientalo, y enciendelo; porque estendido y lleno el vientre no trabajarás mucho en inflamarlo. El qual viniendo, luego se sonrie; y atandonos de pies y manos con el sueño, hace muchas veces de nosotros lo que quiere, ensuciando nuestros cuerpos y animas con imaginaciones é inmundicias, y evacuaciones de sucios humores. Y es cosa digna de grande admiracion ver una substancia sin cuerpo, qual es nuestro espiritu, como es amancillada y escurecida con la fealdad de la inmundicia del cuerpo: y como des pues por la abstinencia es restituida y vuelta a la deliccadéz de su natural condicion.
Si prometiste a Christo de ir por el camino aspero y estrecho, afflige el vientre; porque si lo regalas y estiendes, ten por cierto que has quebrantado el assiento y concierto que con Dios pusiste. Está atento, y oye al Señor que dice 107 : Ancho y espacioso es el camino del vientre que lleva a la perdicion de la fornicacion y muchos son los que caminan por él: y por el contrario, quan angosta es la puerta, quan estrecho el caminoi del ayuno, que lleva a la vida de la castidad; y pocos son los que van por él.
Principe de los demonios es Lucifer que cayó; y Principe de los vicios como incentivo de todos ellos es la concupiscencia de la gula. Quando te asientas a la mesa llena de muchos manjares, apercibete con la memoria del juicio y de la muerte; porque aun con todo esto apenas resistirás un poco a la fuerza de la concupiscencia. Quando pones el vaso en la boca para beber, acuerdate de la hiel y vinagre que se dió a tu Señor, y con esto beberás con mas templanza, o a lo menos con gemido y conoscimiento de lo poco que haces para lo que él hizo por tí. No te engañes hermano, ten por cierto que nunca será librado de Pharaon, ni celebrarás la Pascua celestial, sino comiendo lechugas amargas y pan sin levadura. Las lechugas amargas es la affliction y violencia del ayuno: y el pan cenceño y sin levadura es el animo libre de toda sobervia. Imprime en lo intimo de tu corazon aquella palabra del Psalmista que dice 108 : Quando los demonios me eran molestos, vestiame de cilicio, y humillaba mi anima con el ayuno, y lloraba en lo intimo de mi corazon.
Ayuno es violencia que se hace a la naturaleza, circumcision de todos los deleytes del gusto, mortificacion de los incentivos de la carne, cuchillo de malos pensamientos, libracion de los sueños, limpieza de la oracion, lumbre del anima, guarda del espiritu, destierro de la ceguedad, puerta de la compunction, humilde suspiro, contricion alegre, muerte de la parleria, materia de quietud, guarda de la obediencia, alivio del sueño, sanidad del cuerpo, causa de trenquilidad, perdon de peccados, entrada y deleytes del paraíso. Todo esto es el ayuno, porque para todas estas cosas ayuda y dispone con su virtud: y a todo esto es contraria y enemiga la gula.
Preguntemonos pues a este tyranno como a todos los otros, y aun mucho mas que a todos los otros; a este digo, que es Maestro perverso de nuestros enemigos, puerta de los vicios, caída de Adám, perdimiento de Esaú, muerte de los Israelitas, deshonra de Noé, perdicion de los d Gomorra, crimen de Lot, destruicion de los hijos de Helí, adalid y presursor de las inmundicias: preguntemos, digo, a este, quién lo engendró, y quién sean sus hijos, y quién son los que le maltratan, y quién finalmente el que le mata.
Dinos agorapues, o tyranna y vilenta señora de los mortales (los quales hiciste siervos tuyos, y comprate con el precio de la insaciabilidad) por dónde entras en nosotros; y qué haces despues de entrada, y qual es tu salida, y como escaparemos de tus manos? Entonces ella exasperada con nuestras injurias, feróz y tyrannicamente responderá: Por qué me injurias siendo mis siervos y vasallos por el pecado? o cómo presumis apartaros de mí, estando yo ligada con vuestra misma naturaleza en peccados concebida?
La puerta por donde entro es la calidad y sabor de los manjares, y la costumbre y obligacion necessaria del comer es causa de mi insaciabilidad, y la causa de mi destemplaza es el mal habito que tengo de comer antes de tiempo, y la falta de contricion, y el olvido de la muerte.
Los nombres de mis hijos para qué los quieres saber? porque si me pusiere a contarlos, multiplicarse han sobre las arenas del mar. Mas todavia os diré los nombres de los mas principales y mas queridos mios. Mi hijo primogenito es atizador de la fornicacion. El segundo despues deste es autor de la ceguedad y dureza de corazon. El tercero es el sueño, el mar de los pensamientos, las ondas de las passiones sucias, y el abysmo profundissimo de las secretas invenciones de torpezas, de mí tambien proceden, y hijos mios son.
Mis hijas son la pereza, la parleria, la confianza de si mismo, las chocarrerias y risa, la porfia, ladureza de cerviz, la desgana para oír la palabra de Dios, la insensibilidad para las cosas espirituales, la prision del anima, las expensas y gastos excessivos y sumptuosos, la hinchazon d la sobervia, la osadía y afficion a las cosas del mundo. A las quales cosas sucede oracion sucia, ondas de pensamientos, y algunas veces calamidades y desastres no pensados: despues de los quales se sigue desesperacion, que es el mayor mal de los males.
La memoria de los peccados es la que me hace guerra; mas no me vence: y la memoria atenta de la muerte tiene conmigo perpetua enemistad. Mas ninguna cosa ay entre los hombres que perfectamente me destruya. El que tien dentro en su anima el SpirituSancto, y le hace oracion contra mí, inclinado él por estos ruegos, no me dexa obrar viciosamente. Mas los que no han probado por experiencia la suavidad deste divino espiritu, todos estos generalmente son mis prisioneros; porque todos estos se enlazan con la suavidad de mis deleytes; porque donde faltan los deleytes espirituales no pueden faltar los sensuales.
Oimos agora a la insaciable gula decir que uno de sus hijos era la concupiscencia del vicio carnal. Esto podremos conoscer por exemplo de aquel viejo Adám 109 , Padre nuestro; el qual si no supiera qué cosa era gula, no conosciera con esta manera de concupiscencia a su muger Eva. Y por esto los que guardan el primer mandamiento de la abstinencia, no suelen quebrantar el segundo, que vela la luxuria. Puesto caso que todavia permanescen hijos de Adám, mas un poco menores que los Angeles: pues no son inmortales como ellos. Lo qual ordenó Dios assi, porque no fuesse inmortal tambien nuestro daño: como dice aquel gran varon, a quien la Theología dió sobrenombre, que es Nacianceno 110 .
Castidad es una vrtud que nos hace familiares y vecinos a aquellas substancias altissimas é incorporeas, que son los Angeles. Castidad es alegre aposento y recamara de Christo. Castidad es escudo celestial del corazon terreno. Castidad es abnegacion de la naturaleza humana, y un maravilloso vuelo de la substancia mortal y corruptible a las substancias inmortales e incorruptibles. Casto es aquel que con un amor venció otro amor, y con el fuego del espiritu apagó el fuego de la carne. Continencia es un hombre general de todas las virtudes: porque toda virtud se puede llamar continencia y freno del vicio contrario. Perfectamente casto es aquel que ni entre sueños padesce algun movimiento feo, ni mudanza de su estado. Casto es aquel que no se mueve sensual ni desordenadamente en presencia de qualesquier cuerpos y figuras.
Esta es la rgla y este el fin de la perfecta y consumada castidad, (si la ay en el mundo) que con la misma simplicidad miremos los cuerpos animados que los inanimados, los racionles que los irracionales. Ninguno de los que trabajan por alcanzar esta virtud piense que por sus trabajos o industria la ha de alcanzar: porque no es possible que nadie venza su propia naturaleza; porque fuera de toda contradiction está, que lo que es menor vencido por lo que es mas.
El principio de la castidad es no consentir con los pensamientos deshonestos, y a tiempos padescer aquel fluxo de humor no limpio, aunque sin imaginaciones torpes. El medio es ser algunas veces inquietado con movimientos sensuales, que proceden de la replecion de los manjares, y por esto sin imaginaciones torpes, y sin llegar el negocio a polucion. Mas el fin es tener mortificados los movimientos desordenados.
No es solamente casto el que guardó limpio el lodo desta carne; sino mucho mas el que subjectó perfectamente los miembros deste cuerpo a la voluntad del espiritu. Grande es por cierto aquel cuyo corazon con ninguna vista se altera, y el que con el amor y contemplacion de la hermosura celestial vence el peligro de la vista de los ojos, abrasadora de los corazones.
El que triunfa deste vicio con la virtud de la oracion es semejante al leon que pelea: el qual con facilidad vence. Mas el que luchando y peleando con él lo hace huir, es semejante al que persigue su enemigo, y lo lleva de vencida. Pero el que del todo desarmó y anichiló el impetu desta passion, aunque viva en carne, ya paresce que resuscitó de la sepultura.
Si es argumento cierto de la verdadera y perfecta castidad no padescer ni aun entre sueños imaginacion ni inflamacion del cuerpo; tambien será fin del vicio carnal, si velando uno padesce fluxo deshonesto con sola la representacion de los malos pensamientos.
El que con sudores y trabajos batalla contra este adversario, es semejante al que derriba su enemigo con una honda: mas el que pelea con abstinencia y vigilias es semejante al que lo hiere con una maza. Pero el que pelea contra él con altissima humildad y perfecta mortificacion de la ira, y deseo de los bienes celestiales, es semejante a aquel que mató su enemigo, y lo enterró debaxo de la arena; y por arena entiendo la humildad, que de tal manera vence, que no da materia de vanagloria despues de la victoria; antes dexa al hombre con conoscimiento de que es polvo y ceniza.
De manera que unos tienen ese tyranno preso con los trabajos y peleas, otros con profunda humildad, otros coon especialissima lumbre y favor del cielo: entre los quales el primero es comparado con el lucero de la mañana: el segunndo con la luna clara: el terceero con el sol de mediodiia: aunque todo aquello tiene ya su conversacion en el cielo. Y es de notar que cada uno destos grados dispone para el otro ; porque assi como despues de la mañana sale la luz, y a la luz sucede el sol de medio dia; assi entre estos grados el primero dispone para el segundo, y el segundo para el tercero.
La raposa se hace dormmida para cazar el pajaro: y el demonio algunas vezes finge castidad de nuestro cuerpo, dexandonos a tiempos de combatir, para que con esta falsa confainza nos pongamos en peligros donde vengamos a perescer. No creas en toda tu vida al lodo de tu carne, ni te fies de ti mismo, hasta que despues de resucitado vayas a recibir a Christo. Ni tampoco debes confiar, si por virtud de la abstinencia dexas de caer; porque tampoco comia aquel que fue deribado del cielo a los abysmos.
Algunos varones doctissimos declaran desta manera qué cosa es renunciacion. Renunciacion dicen que es enemistad y lucha perpetua contra el cuerpo y contra la concupiscencia de la gula.
Los principiantes que caen en el vicio de la carne, communmente caen por darse a deleytes y buen tratamiento del cuerpo. Los medianos suelen caer, no solo por regalo de la carne, sino por la sovervia del espiritu; para que por ella conozcan su propia enfermedad y miseria . Mas los perfectos si caen, caen communmente por juzgar a los otros.
Algunos tuvieron por bienaventurados a los eunuchos, por aver nascido tales que viviessen libres deste tyranno señorío de la caarne: mas yo tengo mucho mas bienaventurados aquellos que se hicieron eunuchos con el trabajo y la lucha quotidiana: los cuales con el cuchillo de la razon se hicieron eunuchos por el Reyno de los cielos 111 .
Vi algunos que cayeron, vencidos mas por la fuerza de la passion que por voluntad: aunque no pudo faltar voluntad donde uvo culpa. Ví tambien otros que por su voluntad quisieron caer, y no pudieron: los quales tengo por mas miserables que los que cada dia caen; pues llegaron a tal estado, que despideindolos de sí el hedor del vicio, ellos no querian despedirse dél. Miserable es aquel que cayó; mas mucho mas lo es el que fue causa de que otro cayesse; porque este tal lleva sobre sí la carga suya y la agena.
No quieres vencer el espiritu de la fornicacion disputando con él: porque él sabe muy bien disputar; pues ayudado de la misma naturaleza pelea contra nosotros. El que ayudandose de su propia industria presume por sí de vencer su carne, y edifficare la del espiritu, en vano trabaja 112 . Porque si el Señor no destruyere la casa de la carne, y edifficare la del espiritu, en vano trabaja el que con solo ayunar y velar sin presidio la quiere edifficar. Presenta ante los ojos del Señor la natural enfermedad y flaqueza de su carne, reconociendo humildemente tu miseria; y assi recibirás en tus entrañas el don de la castidad.
Los que andan inflamados con los ardores de la carne, tienen un perpetuo apetito de ayuntamiento corporal ; como me significó uno que esto avia experimentado; el qual bolviendose despues a Dios, vivió coon grande continencia. Este epiritu sucio es desvergonzado, feroz, cruel, inhumano; el qual ocupando desvergonzadamente nuestro corazon, hace que el que es combatido dél padezca dolor y tormento sensible, en el qual arda como una fragua. Hace tambien que el hombre miserable no tema a Dios, desprecie la memoria de los tormentos eternos, aborrezca la oracion, y no se mueva mas con la vista de los cuerpos de los muertos, que si fuessen piedras sin anima; y en la hora de aquella malvada obra hacelo una bestia bruta, privandole del uso de la razon con la fuerzaz de la concupiscencia. Y si Dios no abreviasse los dias desde espiritu malo (quiero decir) sino enflaqueciesse sus fuerzas, no escaparian dél los que están vestidos desde la sangre, y deste barro sucio amassado con ella.
Y no es esto de maravillar; porque todas las cosas criadas naturalmente desean juntarse con sus semejantes; y assi la sangre desea a la sangre, y el gusano al gusano, y el cieno al cieno, y la carne tambien a la carne; puesto caso que los Monges que hacemos guerra a la naturaleza, y procuramos alcanzar el Reyno del cielo, pretendemos con artificio, diligencia, y gracia, vencer y engañar a nuestro engañador.
Bienaventurados aquellos que no han experimentado este linage de batallas; y nosotros tambien suppliquemos humildemente a Dios nos libre deste despeñadero; porque los que en él cayeron muy lexos están de la subida y descendida de aquella escala que vió Jacob. Y los tales si desean levantarse, tienen necessidad de muchos sudores, dolores, aflictiones, trabajos, hambre y serd, y summa aspereza, y pobreza de todas las cosas.
Si consideramos atentamente, hallaremos que assi como en las batallas visibles no pelean todos de una manera, ni con un genero de armas, sino con muchas y diversas; assi tambien lo hacen nuestros espirituales enemigos quando pelean con nosotros; porque cada uno tiene su officio, y su entrada, y su manera de pelear: que es cosa de grande admiracion. Y de aqui proceden en los tentados unas caidas sobre otras, y unas mas crueles que otras; por donde el que no se repara o no hace luego penitencia en las caidas menores, presto vendrá a peligrar en las mayores.
Costumbre es del demonio acometer principalmente con todo el impetu de malicia, y con todo estudio y arte, y con todas sus fuerzas a los que están en medio de la batalla, y que viven vida monastica; trabajando con todo el impetu de su malignidad por derribarlos en algun vicio que no sea conforme a naturaleza; de donde nasce que algunos de los que assi son combartidos, tratando con mugeres no son solicitados desta passion ( por donde se tienen ya ellos por seguros y libres deste mal) y no ven los miserables que donde ay mayor caida, no es necessaria la menor.
Porque por dos causas aquellos crueles y malaventurados homicidas (que son los demonios) suelen acometer mas principalmente por esta parte que por otra; lo uno, porque aqui está la ocassion del vicio mas a mano; y lo otoro, por ser mas grave esta caida, y merescedora de mayor castigo.
Supo muy bien lo que yo agora digo, aquel mancebo de quien se lee en las vidas de los Padres, que llegó a tan alto grado de virtud, que mandaba a los asnos salvajes, y los hacia servir en el monasterio a los Monges: al qual comparó el bienaventurado San Antonio a un navio cargado de ricas mercadurias, y puesto en medio de la mar, cuyo fin no se sabia. Pues este mozo tan ferviente vino despues a caer miserablemente. Y estando él llorando su peccado, dixo a unos Monges que por alli passaron: Decid al viejo (conviene saber, a Sant Antonio) que ruegue a Dios me quiera conceder diez dias de penitencia. Oído esto lloró el sancto varon, y arrancandose los cabellos de la cabeza, dixo: Una gran columna de la Iglesia ha caído oy. Y passados cinco dias murió el sobredicho Monge.
Demanera que el que priemro mandaba a las bestias salvajes derribado y burlado; y el que poco antes se mantenia con pan del cielo, fue despues privado deste tan grande beneficio. Y qual aya sido caída, no lo quiso declarar el sapientissimo Padre Antonio; porque sabia él que era fornicacion: en la qual puede uno pecar corporalmente sin tocamiento del otro cuerpo: para lo qual traemos siempre con nosotros una perpetua occasion de muerte y de caída, especialmente en la mocedad; la qual no oso declarar por escripto, porque detiene mi pluma aquel que dixo 113 : Lo que los hombres hacen en secreto, torpe cosa es decirlo, escrivirlo, y oirlo.
Y llamó muerte a esta carne mia, y no mia (amiga y enemiga mia) pues assi la llamó Sant Pablo, quando dixo 114 : Desventurado de mí! quién me librará del cuerpo desta muerte? Mas aquel gran Theologo (de que arriba hicimos mencion) la llama viciosa, esclava, y escura como la noche; y deseaba yo saber por qué causa estos Sanctos le pusieron estos tales nombres. Pues si luego si ( como está ya dicho) la carne es muerte, siguese que el que venciere la carne no morirá. Mas qual será aquel que viva, y no vea esta muerte 115 , quiero decir, la caída de su carne?
Cosa digna es de preguntar qual sea mayor, el que despues de muerto resuscitó, o el que del todo nunca murió? Algunos dicen que este segundo es mas bienaventurado. Mas por los otros hace que imitan la resurrection de Christo, que despues de muerto resuscitó. Y los que a estos tienen por bienaventurados, paresce que lo hacen por quitar occasion de deseperar a los que mueren, o por mejor decir, a los que desta manera caen.
Costumbre es del espiritu de la fornicacion pintarnos a Dios clementissimo perdonador deste vicio, como tan natural a los hombres: mas si maramos atentamente, hallarémos que los mismos demonios que por una parte nos hacen a Dios misericordioso antes de la caída, despues della nos lo hacen riguroso y severo. De manera que quando nos incitan a peccar, nos encarescen su clemencia; y despues del peccado, su inviolable justicia, para hacernos deseperar. Y quando con esta deseperacion se junta una desordenada tristeza, de tal manera derriban nuestro corazon, que ni nos dexan conoscer nuestra culpa, ni hacer penitencia della. Mas muerta la desesperacion, luego buelven estos tyrannos a engrandecernos la misma clemencia, para derribarnos en la misma culpa.
Dios es una substancia purissima, incorruptible, y sin cuerpo; y por esso convenientissimamente se deleyta con la castidad, incorrupcion y pureza de nuestros cuerpos. Mas por el contrario aquellos espiritus feos y sucios de alegran sumamente con el cieno de la luxuria. Y por esso pidieron al Señor que si los lanzara del cuerpo de un endemoniado, los dexasse entrar en una manada de puercos que alli estaban 116 : por los quales es figurado este ciene deste vicio.
La castidad hace al hombre en gran manera familiar a Dios, y semejante a él en quanto es posible serlo. La tierra rociada con el agua es madre de dulzura, por la suavidad de los fructos que lleva; y la vida solitaria acompañada con obediencia es madre de castidad. Algunas veces aquella bienaventurada pureza de nuestro cuerpo que por medio de la soledad alcanzamos, si nos llegamos al mundo, padesce peligro; mas la que procede de la obediencia, mas firme y mas segura permanesce, por el ayudador que tiene en el Padre espiritual.
Ví algunas veces aver venido la sobervia a hacerse occasion de humildad, quando conosciendo el hombre con lumbre de Dios la grandeza deste mal, tomó de sí motivo para humillarse; y viendo esto acordóseme de aquel que dixo 117 : Quién conoscerá los juiciios de Dios, y la alteza de sus consejos? Assi tambien por el contrarios la sobervia y fausto a muchos fue causa de manifiesta caída; y esta misma caída a los que quisieron aprovecharse della les vino a ser tambien occasion y motivo de humildad.
El que pretende vencer el espíritu de la fornicacion comiendo y bebiendo largo, es como el que quiere apagar el fuego echandole aceyte, como arriba diximos. Mas el que con sola abstinencia le pretende vencer, es como el que quiere escaparse a nado, nadando con una sola mano. Por lo qual conviene que nuestra abstinencia ande siempre acompañada con humildad; porque de otra manera nada vale.
El que se vé tentado mas fuertemente de un vicio que de todos los otros, armese principalmente contra él; porque si este no fuere vencido, poco nos aprovechará pelear con los otros. Y despues que ayamos muerto con Moysen este Gitano, luego verémos a Dios en la zarza de la humildad. Siendo yo una vez tentado, sentí en mi anima una alegria sin fundamento, la qual aquel astuto lobo avia despertado en mí para engañarme; y yo como niño en el saber, pensé que esto era algo; y despues conoscí que era engaño: y por aqui entiendo quan abiertos conviene que tengamos los ojos para conoscer tales peligros.
Todo peccado que hace el hombre, dice el Apostol es fuera de su cuerpo 118 : mas el peccado de la fornificacion es contra su propio cuerpo; porque afea con sucios humores la misma sustancia de la carne; lo qual en los otros peccados no acaesce. Mas qué quiere decir que quando los hombres caen en los otros peccados, decimos que fueron engañados; y quando pecan es este decimos que cayeron; y al mismo vicio llamamos lapso o caida de la carne? ddeb esr la cuasa, que como el mas alto grado de la dignidad essencial dle hombre sea la razon natural, la qual del todo sepulta y ahoga esta vicio, dexando por entonces al hombre hecho una bestia bruta con la fuerza del deleyte,que del todo lo emborracha y empapa sus sentidos; por esto con gran razón se llama caida, pues derrba al hombre del trono de la dignidad racional en la baxeza de la naturaleza bestial.
El pece huye ligeramente del anzuelo; y assi el animo amigo del ldeleyte huye la quietud de la soledad. quando el demonio quiere alcanzar a unos con este vicio, escudriña dilkigentemente las condiciones é inclinaciones d elas partes; pone allo la centella del fuego; donde sabe mas presto se levantará la llama. Algenas veces los que son amigo de deleytes son compasivos, y misericordiosos, y tiernos de corazon, y assi faciles al parescer que la compunction; y por el contrario las amadores de la castidad algunas veces son rigurosos y severos; mas ni por esto la castidad pierde su valor, ni aquel vicio su fealdad.
Un varon sapientessimo me propuso esta question. Qual peccado, dice, es mas grave de todos, dexando aparte el homicidio, y la negacion de Christo? Y como yo le respondieso que la heregia; replicóme él, diciendo: Pues cómo la Iglesia Catholica recibe los hereges despues que han abjurado y anathemizado sus heregias a communion y participacion de los sagrados mysterios; y al que cayó en peccado de fornicación (aunque confiesse su culpa y salga de su peccado) no le consiente por espacio de algunos años llegar a estos venrables y divinos mysterios; y esto hace por autoridad y ordenacion de los Apostoles? espantéme yo con esta replica, y no me atreví a responder a ella; aunque no dexé de entender la feladad y graveza desta culpa, por la gravedad de la penitendia della.
Escudriñemos diligentemente, y examinemos al tiempo que cantamos los Psalmos y, assitimos a los divinos officios, si la suavidad y dulzura que alli algun tiempo sentimos es del Spiritu de Dios, o deste espiritu malo: porque a veces tambien alli se mezcla él. No quieras, o mancebo, ser ignorante y ciego para el conoscimiento de tí mismo y de tus cosas. Porque supe yo una vez, que estando unos haciendo oracion por sus amigos y devotos, la memoria dellos despertó en sus animas una centella de amor no limpio, sin entenderlo ellos: antes pensando que avian cumplido en esto la ley de la charidad.
Algunas veces acaesce caer los hombres en polucion con un solo tocamiento corporal; en la qual paresce que ninguna cosa ay mas delicada ni mas peligrosa que este sentido del tacto. Y por esso acuerdate de aquel Religioso que cubrió su mano con un paño para tocar la de su madre; por cuyo exemplo debes tu guardar tú tus manos de qualquier tocamiento tuyo o ageno. Nunguno (segun pienso) podrá llamarse perfectamente sancto, si perfectamente no uviere subjetactado el cuerpo el espiritu, en la manera que en esta vida se puede esto hacer.
Quando estamos en la cama acostados, entonces avemos de estar mas compuestos y mas atentos a Dios; porque entonces el anima casi despojada del cuerpo, lucha con los demonios; y si se hallare enlazada en algunso deleytes, facilmente desvarará y caerá. Duerma siempre contigo la memoria de la muerte, y despierte tambien contigo, y la devota meditacion de la oracion que nos enseñó Jesus; porque no hallarás ayuda mas efficaz ni mas excellente que esta para este tiempo del sueño.
Algunos piensan que la cuada de las poluciones y de los sueños deshonestos procede solamente de la replecion de los manjares; mas yo sé que algunos puestos en lo extremo de grandes enfermedades y de grandes abstinencias,padescian este mismo daño. Pregunté yo una vez a un muy espiritual y discrepro Monge lo que se avia de tener acerca desto; y él me dixo lo se sigue: Ay entre sueños una effusion de humor que procede de la muchedumbre de los manjares y del regalo del cuerpo. Ay también otra que procede de sobervia, quando por aver passado mucho tiempo que no padecimos esta injuria, venimos tacitamente a ensobervecernos por esto. Y acaesce tambien esto mismo, quando juzgamos o condenamos o nuestros proximos. Estos dos casos postreros pueden acaescer a los enfermos, y por ventura todos tres. Y si alguno ay que por la divina gracia se halla libre de todas estas tres causas, merced es que le hace el Señor con esta manera de pureza e impassibilidad. Mas con todo esto puede uno padescer esta misma ilusion sin culpa suya, por envidia del demonio; permitiendolo assi Dios, para que por esta manera de calamidad esté mas segura y mas guardada la virtud de la humildad. Nadie quiera pensar ni tratar de día los sueños que tuvo de noche; porque esto se lo que pretenden los demonios quando estamos durmiendo, para hacernos guerra velando.
Oygamos tambien otra astucia de nuestros enemigos. Assi como los manjares contraios a la salud unos dañan luego de proximo, y otros mas adelante; assi lo hacen tambien las causas conque el demonio pretende derribar nuestras animas. Ví yo ciertos hombres que tratandosse regaladamente no por esso eran luego tentados; y ví tambien otros, que tratando con mugeres, y comiendo con ellas, no eran luego acometidos de malos pensamientos. Los quales angañados con esta confianza, y viviendo descuidadamente, pensando que en su celda tendrian paz y seguridad, vinieron despues a caer estando solos en este despeñadero.
Y qual sea este peligro que puede acaescer, assi en el cuerpo como en el anima, estando solos y sin compañia, sabelos el que lo ha experimentado; mas el que no lo ha experimentado no los puede saber. Y en el tiempo deste combatesuele ayudar mucho es cilicio, y la ceniza, y la perseverancia constante en las vigilias de la oración, y el deseo del pan, y la lengua seca y no harta de agua, y la habitación en las cuevas de los muertos, y sobre todas las cosas la humildad de corazon; y su fuere possible, el ayuda del Padreespiritual, o del hernmanosolicito, que tenga canas en el sesso, que para esto nos ayude. Porque maravillarme hia yo, si alguno destituido deste socorro fuesse poderoso para guardar la nave segura en ste golfo tan peligroso: aunque a Dios no ay cosa impossible.
Tambien es de notar que no siempre se debe la misma manera de pena a la misma culpa; porque aunque la culpa sea una, las circunstancias de las personas son diversas; y assi tambien lo serán las penas: por donde la misma culpa será cient veces más castigada en uno que en otor. Y esa gravedad se toma de a profession y estado de cada uno, del orden sacro que tiene, del aprovechamineto en la vida espiritual, y tambien de los lugares, y de las costumbres, y de los beneficios recibidos y de otras cosas smejantes. Porque escripto 119 : A quien más dieren, más estrecha cuenta le pedirán.
Un Religioso me declaró un admirable y supremo grado de castidad. Decia élñ que mirando la hermosura y gracia de los cuerpos, se levantaba su espiritu en una grande admiracion de la hermosura y gloria del artifice soberano que los avia formado; y que con este espectaculo se encendia mas en su amor, y derretia en lagrimas. Y era cirto cosa de espanto, ver como lo que a otro fuera despeñadero y escandalo, a este sobre la naturaleza era materia de merescimiento y de corona. Los tales su siempre perseverasse en esta manera de sentimiento, ya paresce que antes que la commun resureccion avian alcanzado la gloria de la incorrupción. Por la misma regla nos avemos de regir en oir las musicas y cantos profanos. Porque los que ardientemente aman a Dios, suelen encenderse en su amor, y revolverse en lagrimas, assi con las musicas seglares como con las espirituales. Mas por el contrario los carnales y sensuales de aí toman incentivos de su perdicion.
Algunos, como ya diximos, son mas tentados estando en los lugares apartados: lo qual dno es de maravillar, porque aí moran de mejor gana los demonios: los quales por nuestra salud fueron desterrados a los desiertos y abysmos por mandamiento del Señor. Tambien al solitario combaten fuertemente los esspiritus malos, para que desconfiado de su aprovechamiento se buelva al siglo.
Y por el contrario a tiempos se aparta de nosotros estando en el siglo, para que confiiados en esta falsa seguridad nos vengamosa detener y embarazar en el siglo. Cierto es eu donde somos combatidos, alli tambien peleamos contra nuestro enemigo; porque si no peleamos contra él, hacerse ha nuestro amigo, y no nos combatirá. Eltiempo que estamos en le siglo por razo de alguna necesidad, aí somos amparados por mano del Señor, o por ventura por la oracion del Padre espiritual; porque el nombre del Señor no sea por nosotros blasphemando.
Otras veces acasce que no sentimos las tentacions del demonio, por la insensibilidad de nuestra anima, por estar ya tan habituados a los males, que tenemos ya hechos callos en ella para no sentirlos; o) como dixo un sacto varon) porque nuestros mismos pensamientos se han hecho ya demonios. Otras veces acaesce que los demonios de su voluntad s van y nos dexan, pra darnos materia de sobervia y presumpcion; porque este vicio basa para todos los otros enb que nos pudieran derribar.
Oid otra arte y astucia deste engañador todos los que deseais alcanzar y conservar la virtud de la castidad. Contóme un Padre (que avia experimentado este engaño) que algunas veces el espiritu de la fornicacion se escondia hasta el fin, incitando en este interin al Monge a algunas cosas de devocion, y haciendole derramar muchas lagrimas quando alguna vez le acaesce estár hablando con mugeres, persuadiendole que trate con ellas indiscretamente, y les predique ddde la memoria de la muerte, del dia del juicio, y de la virtud de la castidad: para que por occasion destas palabras (dichas con falsa especie de Religion) acudan las miserables al lobo como a pastor, y cresciendo el atrevimiento con la costumbre, venga despues el triste Monge a ser tentado y despeñado en este vicio. Por tanto procuremos con toda diligencia por nunca ver l fructo que no queremos gustar. Maravilla seria si alguno de nosotros se tuviesse por mas robusto que aquel Propheta David 120 : el qual por no poner cobro en la vista tan feamente cayó.
Estan alta y tan singular la gloria y alabanza de la castidad, que algunos de los Padres se atrevieron a llamarla impassibilidad; haciendo al hombre castoo casi celestial y divino. Otros dixeron que despues del gusto y experiencia deste vicio, era imposible llamrse uno verdaderamente casto. Mas yo (aoartandome muy lexos deste parecer) digo que no solamente es posible, mas tambien facil, si él quisiere ingerir al arbol silvestre y montesino en un hermoso y fructuoso olivo, convirtiendose y juntandose con Dios por verdadera penitencia 121 . Porque si fuera virgen en el cuerpo aquel a quien Dios entregó las llaves del cielo, algun color tuviera esta opinion. Por lo cual basta confundirlos este Sncto, que tuvo suegra, y fue casado, y meresció recibir las llaves del Reyno.
Varia es y de muchos colores esta serpiente dela fornicacion: y assi acomete a los virgenes, incitandolos importunamente a la experiencia deste vicio; y a los que ya lo han experimentado, combatelos con la memoria del delite passado, para que otra vez lo quieran experimentar. Y de los priemros ay muchos a quien la ignorancia deste mal hace ser menos tentados; mas los que han ya passado por él, mas crueles batallas y turbaciones padescen: aunque algunas veces acaesce lo contrario.
Quando nos levantamos de dormir pacificos y quietos, es porque los sanctos Angeles secretamente nos consuelan; lo qual señaladamente hacen quando nos toma el sueño con mucha oracion y recogimiento. Tambien acaesce levantarnos alegres del sueño por algunas viciones que soñamos; obrandolo assi el demonio para nuestro engaño; pretendiendo que por esto vengamos a tenernos en algo. Ví al malo (conviene saber al demonio) ensalzado y levantado, perturbado y furioso como los cedros del monte Lybano 122 ; y pasé delante dél por medio de la abstinencia, y ya no era su furor tan grande; y busquelo despues humillando mis pensamientos, y no se halló rastro dél; porque la abstinencia enflaquece su furia; mas la humildad del todo lo derriba.
El que venció su cuerpo venció la naturaleza; y el que venció la naturaleza; ya está hecho superior y mayor que la naturaleza; y aquel a quien esto acaesció muy poco es menor que los Angeles: porque no quiero decir nada. Gran maravilla es por cierto que una cosa material y corporal sea poderosa para combatir y vencer una substancia espiritual y sin materia, como son los demonios; pero mayor maravilla es uqe un hombre vestido de cuerpo, peleando con la astutissima y enemiga materia deste cuerpo, venza y haga huir a los enemigos espirituales que son sin cuerpo.
Grande fue la providencia que tuvo Dios de nosotros en esta parte; el qual con la verguenza natural (como con freno) rindió y detuvo el atrevimiento de la muger; porque si ella de su propia voluntad acometiera al varon, grandissimo peligro corria la salvacion de los hombres.
Los Padres que fueron señalados en la gracia de la discrecion, dicen que una cosa es el primer impetu del que tienta, y otra la tardanza en el pensamiento, y otra el consentimiento, yotra la lucha, y otra el cautiverio, y otra la passion del animo. Primer impetu dicen ellos que es una imagenque se representa a nuestro corazon, y passa ligeramente. Tardanza es detenimiento en mirar aquella imagen que se nos presentó, o con alguna alteracion, o sin ella. Consentimiento es movimiento con que ya nuestro animo se inclina y aplica a aquella imagen que se nos representó, o con alguna alteracion, o sin ella. Consentimiento es movimiento con que ya nuestro animo se inclina y aplica a aquella imagen con alguna delyte. Lucha es quando ay porfia y pelea de parte a parte, y con igual virtud pelea el hombre; y por su propria voluntad vence o es vencido. Cautiverio es un violento robo de nuestro corazon, que se dexa llevar de su afficion; el qual derriba y saca el anima de su assiento y estado. Passion es propriamente la que por largo tiempo se assienta en nuestro animo viciosamente; la qual con la fuerza de la costumbre se transforma en un mal habito, de donde viene a abrazar al vicio.
Entre estos grados el primero (que es el primer impetu y acometimiento) es sin pecado; porque no está hecho superior y mayor que la naturaleza; y aquel á quien esto acaesció muy poco es menor que los Angeles: porque no quiero decir nada. Gran maravilla es por cierto que una cosa material y corporal sea poderosa para combatir y vencer una substancia espiritual y sin materia, como son los demonios; pero mayor maravilla es que un hombre vestido de cuerpo, peleando con la astutissima y enemiga materia deste cuerpo, venza y haga huir a los enemigos espirituales que son sin cuerpo .
Grande fue la providencia que tuvo Dios de nosotros en esta; el qual con la verguenza natural (como con freno) rindió y detuvo el atrevimiento de la muger; porque si ella de su propria voluntad acometiera el varon, grandissimo peligro corria la salvacion de los hombres.
Los Padres que fueron señalados en la gracia de la discrecion, dicen que una cosa es el primer impetu del que tienta, y otra la tardanza en el pensamiento, y otra el consentimiento, y otra lucha, y otra el cautiverio, y otra la passion del animo. Primer impetu dicen ellos que es una imagen que se representa a nuestro corazon, y passa ligeramente. Tardanza es detenimiento en mirar aquella imagen que se nos representó, o con alguna alteracion, o sin ella. Consentimiento es movimiento con que ya nuestro animo se inclina y aplica a aquella imagen con algun deleyte. Lucha es quando ay porfia y pelea de parte a parte, y con igual virtud pelea el hombre; y por su propria voluntad vence o es vencido. Cautiverio es un violento robo de nuestro corazon, que se dexa y saca el anima de su assiento y estado. Passion es propriamente la que por largo tiempo se assienta den nuestro animo viciosamente; la qual con la fuerza de la costumbre se transforma en un mal habito, de donde viene ya por su propria voluntad a abrazar al vicio.
Entre estos grados el primero (que es el primer impetu y acometimiento) es sin peccado; porque no está en manos del hombre impedir estos primeros movimientos. El segundo (que es la tardanza) ya tiene algo de peccado; porque esta ya se pudiea impedir. El tercero (que aqui llama consentimiento) es de mayor o de menor culpa, segun que el tentado es de mayor o menor perfeccion. El quarto (que es la lucha) es causador o de coronas, o de penas; porque si vencemos, merescemos ser coronados; si somos vencidos vencidos castigados. El quinto (que es el cautiverio del pensamiento) de una manera es reprehensible en el tiempo de la oracion y los officios divinos, y de otra fuera dellos, y de otra manera en los pensamientos de cosas malas, y de otra en las que no lo son. El sexto (que es la passion) o se ha de purgar en esta vida con digna penitencia, o se ha de castigar en la otra. Y por tanto el que corta con gran presteza y diligencia la raìz de aquel primero movimiento (que es principio de todos esotros) de un golpe cortó a cercen todos esotros males.
Algunos Padres de mas alto espiritu y discrecion señalan otra especie de movimientomas subtil que todos los passados; el qual se llama subrepcion o titilacion de la carne; que es un movimiento acelerado y momentaneo; el qual a manera de viento passa por el anima sin ninguna dilacion de tiempo, y mas ligeramente que todo lo que se puede decir ni imaginar; el qual en brevissimo espacio, sin tardanza y sin consentimiento, y a veces sin obra de entendimiento, con sola la aprehension de los sentidos exteriores de la imaginacion passa por el anima. Si alguno uviere que conociendo la flaqueza é inestabilidad del hombre uviere recibido lumbre de Dios para conoscer la subtileza deste pensamiento, este nos podrá ya declarar de la manera que una simple vista, o con un tocamiento exterior, o con el oir alguna musica, fuera de toda nuestra intencion y pensamiento, el anima padezca esta subida y secreta alteracion.
Dicen algunos que de los pensamientos deshonesto nascen los moviemntos feos del cuerpo; otros dicen por el contrario que del conoscimiento de los sentidos del cuerpo se engendran los malos pensamientos del anima. La razon de aquellos es, que si el entendimiento o el animo no concurre con nuestras obras, no se podrá seguir movimiento del cuerpo. Mas los otros por el contrario alegan en su favor la malicia y corrupcion de nuestro cuerpo (que nos vino por el pecado) de donde nasce que algunas veces la vista corporal de alguna cosa hermosa, o algun tocamiento de manos, o algun olor suave, o el canto de alguna dulce musica, es bastante para engendrar en nuestra anima malos pensamientos. Mas esta materia enseñará mas claramente el que uviere recibido mas lumbre del Señor; porque son estas cosas grandemente necessarias y provechosas a los que quieren alcanzar virtud de la discrecion: mas los que viven con simplicidad y rectitud de corazon no tienen necessidad de tenr tanta resolucion en estas materias; puesto caso que ni de todos es la ciencia, ni de todos esta bienaventurada simplicidad, que es una cierta y firme loríga contra todas las malicias del enemigo.
Algunos vicios ay que de lo intinmo del corazon proceden al cuerpo; y otors que por los sentidos del cuerpo; y otros que por los sentidos del cuerpo; y otros que por los sentidos del cuerpo entran en el corazon; y este postrero es muy commun a los que viven en el mundo; porque andan entre los objetos y peligros: mas el otro es mas proprio de los que viven fuera del mundo, por estar mas lexos destas occasiones: que es un grande bien. Lo que yo puedo decir en esta parte es, que buscareis en los malos prudencia, y no la hallareis, ni para deslindar estas materias, ni para otra cosa ded virtud.
Quando algunas veces peleamos fuertemente contra el espiritu de la fornicacion, y lo hacemos huir de nuestro corazon con la piedra del ayuno, y con el cuchillo de la humildad; como se vé desterrado del corazon, apegase como gusano a nuestro cuerpo, despertando en él feas alteraciones y movimientos. La qual tentacion señaladamente suelen padescer los que están subjectos al espiritu de la vangloria; porque gloriandose ellos de verse librados desta peste (que es de la guerra de los pensamientos interiores) vienen (permitiendolo Dios) a caer en aquella dolencia. Y que esto sea verdad, conoscerlo han ellos despues que se recogieren a la quietud de la solemnidad; porque si alli hicieron dilignete inquisicion y escrutinio de sí mismos, hallarán que este pensamiento estaba escondido en lo secreto de su corazon, como serpiente en un muladar; la qual secretissimamente les daba a entender que por su proprio trabajo y fervor de espiritu avian alcanzado esta virtud. Y no entienden los miserables aquellos del Apostol que dice 123 : Qué tienes que no aygas recibido, o por sola gracia, o de mano de Dios, o por la oracion y ayuda de otro?
Miren pues estos por sí diligentemente, y trabajen con todo estadio por mortificar y desterrar de los escondrijos de su corazon esta culebra sobredicha con summa humildad, para que librados della puedan ya en algun tiempo desnudarse del todo de las tunicas de pieles (que son los affectos carnales y mortales) y cantar a Dios aquel hymno triumphal de la castidad que aquellos castissimos niños cantan a Dios en el Apocalypsi, por aver sido libres de toda corrupcion 124 : si con todo esto, despojados ya destos affectos, no carescieren de la humildad dellos.
Tiene tambien por estilo este espiritu malo aguardar el mejor tiempo y sazon que puede para hacer su salto; y assi quando vé que estamos en tal tiempo y lugar que no pordemos exercitarnos en la oración contra él, entonces principalmente acomete: por lo cual conviene mucho a los que no han aun alcanzado la perfecta oracion del corazon; exercitarse en la oracion corporal: quiero decir en levantar las manos en alto, en herir los pechos, en despertarse con gemidos y llantos, y poner los ojos fixos en el cielo, y con estar mucho tiempo de rodillas. Por donde quando el demonio vé que estamos mas principalmente nos combate: y quando no estamor armados con la firmeza y estabilidad del buen proposito, y con la secretissima virtud de la oracion, facilmente prevalesce contra nosotros.
Por lo cual huartate presto, si es possible,, y recogete en algun lugar secreto, y levanta, su puedes, a lo alto los ojos interiores de tu anima: y si esto no puedes hacer tan perfectamente, a lo menos levanta los exteriores al cielo; y estiende en figura de Curz las manos, para que con esta figura y modo de orar desbarates todo el poder de Amalec, y lo confundas. Da voces a aquel que te puede salvar, no tanto con palabras eloquestes y sabias, quanto con una simple y humilde oracion, comenzando siempre por este verso 125 : Apiadate de mí, Señor, porque soy enfermo. Entonces experimentarás la virtud del muy alto: y con el socorro de aquel Señor invisible perseguirás invisiblemente los enemigos invisibles. Quien desta manera está acostumbrado a pelear, muy presto, y a buelta de cabeza, como dicen, podrá prseguir y hacer huir sus enemigos. Mas esta manera de victoria tan acelerada se suele dar en premio deste trabajo a los fieles obreros de Dios: y esto con mucha razon.
Estando yo una vez en el Monasteria, puse los ojos en un solicito y virtuoso Monge: el cual siendo molestado del demonio con malos pensamientos, no teniendo alli donde estava lugar conveniente para esta manera de oracion que arriba diximos, fingió que iba a cumplir con la necesidad natural, y alli comenzó a pelear contra los demonios con fortissima oracion. Y como yo supiesi esto de dél, y lo estrañase un poco, por la indignidad de aquel lugar: Por qué (dixo él) te mueve tanto la figura del lugar, como menos conveniente para esto? Perseguienme pensamientos no limpios: yo en este lugar no limpio hice oracion, y suppliqué al Señor me alimpiasse dello, y assi lo hizo.
Todos los demonois trabajan primeramente para escurecer y cegar nuestro entendemiento; y esto hecho, incitannos a todo lo que quieren; porque saben ellos que sino estuvieran cerrados los ojos de nuestra anima, no podrán robar nuestro thesoro. Mas el espiritu de fornicacion es poderissimo entre todos los otros vicios para causar esta ceguedad. El qual despues que se ha apoderado deste omenage (quiero decir, despues que ha escurecido esta luz) induce a los hombreas a hacer cosas de locos. Por lo qual, quando despues de algun poco espacio el anima buelve en sí, no solemente ha verguenza sino tambien de sí misma: acordandose de los torpes actos, y de las palabras y gestos passados que hizo: y assi queda atonita de vez aquella tan grande ceguedad en que cayó. De donde nacen que algunos, avergonzados con este juicio y conoscimiento, vinieron despues a arredrarse deste mal. Despide de tí con todas tus fuerzas aquel enemigo que despues de hecho algun mal recaudo, te impide el hacer obras buenas, y velar, y orar: acordandote de aquel que dixo 126 : porque mi anima me es molesta, por aver sido violentamente salteada y derribada de sus enemigos: por tanto ya la vengaré dellos, contradiciendo y maltratando a los que a ella maltrataron.
Quién es el que venció su cuerpo? El que quebrantó su corazón. Y quien es el que quebrantó su corazon? El que negó a sí mismo. Porque como no quedará despedazado y deshechado el que a propia voluntad esta muerto? Ay entre los viciosos unos mas vicioso que otros: y assi vereis algunos aver llegado a tan grande estremo de maldad, que ellos mismos publican con gran placer y contentamiento sus mismas deshonestidades y maldades.
Mas porque el ordinario remedio deste vicio es la abstinencia y maceracion de nuestro cuerpo, será bien examinar agora como nos ayamos de haber en esta parte. Mas de qué manera y por qué via deba yo prender a este amigo mio (que es mi cuerpo) para examinarle y juzgarle como a los otros, no lo sé. Porque primero que yo le ate, se suelta; y antes que le juzgue, me reconcilio con él; y primero que lo castigue, me amanso é inclino a misericordia, procurando por su salud, y proveyendole de lo necesario. Pues cómo ataré a aquel a quien naturalmente amo? Cómo me libraré de aquel con quien hasta el fin de la vida estoy atado? Cómo destruiré a aquel que juntamente conmigo me resiste? Cómo haré quien sea casto y libre de corrupcion aquel que es de naturaleza corruptible? Cómo persuadiré con razones a aquel que tomado en sí no sabe qué cosa es razon; pues tanta semejanza tiene con los brutos? Si lo prendiere con el ayuno, entregome a él, juzgando al proximo: si dexando de juzgarle alcanzo victoria, luego se levanta contra mí la soverbia. El es mi compañero y mi enemigo, ayudador y adversario, valedor y engañador; pues en unas cosas me es instrumento para el bien, y en otras tira por mí para el mal. Si lo regalo combateme: si lo afflijo debilitame: si le doy descanso ensobervecese, y no quiere despues suffrir azote ni castigo: si lo entristezco demasiadamente pongome en peligro: si lo hiero no me queda instrumento con que alcance las virtudes. Quién pues entenderá, quien alcanzará este tan grande secreto que está dentro de mí? Quién sabrá la causa desta composicion y deste linage de harmonia tan estraña, la qual hace que yo mismo juntamente me sea amigo y enemigo?
Dime pues o compañera mia, o naturaleza mia (porque no quiero que entre nos aya otro tercero, ni quiero saber este secreto de otro sino de tí) dime pues, de qué manera me libraré de tí, como podré huir este natural peligro; pues ya tengo prometido a Christo de tomar las armas contra tí? cómo venceré tu tyrannía; pues ya determiné hacerte la guerra? Ella pues respondiendo contra sí misma, parece que dirá assi:
No te quiero decir coso nueva, sino lo que ambos juntamente sabemos. Yo tengo un padre dentro de mí, que es el amor natural que una carne tiene a otra carne, cuyo hijo es la inflamacion sensual y deshonesta que suele aver en mí. Tengo tambien una ama que me cria y me regala como a hijo, que es el deleyte; y la madre general deste deleyte es la gula; porque sin ella no ay deleyte corporal. Las occasiones de la inflamacion interior y de los pensamientos deshonestos son la memoria del deleyte de las obras passadas. Yo concibo en mí veinte maldades, y despues vengo a parir caídas y miserias; y estas caídas de mí engendradas, vienen despues a causar la muerte de la desesperacion.
Si con todo esto llegares a tener ojos con que profundissimamente conozcas la grandeza de tu miseria y de la mia, hagote saber que humillandote con este conoscimiento hasta los abysmos, me atarás las manos; y si quebrantares la concupiscencia de la gula, me atarás los pies para que no pueda passar adelante; y si pusieres tu cuello debaxo de la obediencia, quedarás mas libre de mí; y si posseyeres la virtud de la humildad me cortarás la cabeza.
Muchos doctores sapientissimos despues deste tyranno que hablamos suelen poner el espiritu de la avaricia, que es de mil cabezas. Y porque no ay razon que nos, siendo ignorantes, mudemos la orden de los sabios, seguiremos esta misma regla: y assi diremos primero desta enfermedad, y despues del remedio della.
Avaricia o cobdicia es generacion de idolos, hija de la infidelidad, inventora de achaques, de enfermedades, propheta de la vejéz, adivina de la esterilidad de la tierra, y proveedora de la hambre advenidera. El avariento es quebrantador y escarnecedor del Evangelio. El que tiene charidad reparte los dineros: mas el que dice que tiene uno y otro (conviene a saber charidad y cobdicia) él mismo se engaña. El que está entregado al llanto y dolor de sus peccados, no solo se olvida de la hacienda, sino tambien de su proprio cuerpo, y cada vez que es menester lo maltrata y castiga.
No digas que por amor de los pobres allegas dineros: pues sabes que con dos cornados compró aquella viuda el Reyno del cielo 127 . El varon misericordioso y el avariento se encontraron, y el postrero llamó al primero indiscreto. El que venció este vicio quitó de sí la materia de todos los cuidados: mas el que está cautivo dél, nunca hará oracion que sea pura. El principio de la avaricia es pretender hacer limosna; y el fin della es el aborrescimiento de pobres. Mientras el hombre allega riquezas, algunas veces es misericordioso; mas despues que se vé rico y lleno, aprieta las manos. Ví algunos pobres de dinero, los quales olvidados desta su pobreza, y conversando con los pobres de espiritu, vinieron despues a hacerse verdaderamente ricos. El monge cobdicioso nunca está ocioso; porque cada hora está pensando aquello del Apostol que dice 128 ; El que no trabaja no coma; y lo que en otra parte dixo 129 : Estas manos ganaron de comer para mí y para todos los que estaban conmigo.
Desnudez y pobreza es destierro de los cuidados, seguridad de la vida, caminante libre y desemabarazado, muerte de la tristeza, y guarda de los mandamientos. El Monge desnudo es señor de todo el mundo; porque todos esos cuidados puso en Dios: y mediante la fé posee todas las cosas. No tiene necessidad de revelar a los hombres sus necesidades. Todas las cosas que se le ofrecen toma como de la mano del Señor. Este obrero desnudo se hace enemigo de toda afficion demasiada; y assi mira las cosas que tiene como sino las tuviesse; y si se pasare a la vida solitaria, todaslas cosas tendrá por esrtiercol. Mas el que se entristece por alguna cosa transitoria, no sabe aun qual sea la veradadera desnudez. El varon desnudo hace purissima oracion: mas el cobdicioso padece muchas imagenes en ella. Los que perseveran humildemente en la sanctissima subjection, muy apartados están de cobdicia: porque qué cosa pueden tener proria los que su propio cuerpo offrescieron por amor de Dios al imperio del otro? Verdad es que un solo daño padescen estos, que es estár muy promptos y aparejados para la mudanza de los lugares, que no siempre es provechosa.
Ví yo algunos Monges que por la occasion que tuvieron de trabajos en algun lugar alcanzaron la virtud de la paciencia: mas yo tengo por mas bienaventurados a aquellos que por amor de Dios procuraron diligentemente alcanzar esta virtud.
El que ha gustado de los bienes del cielo facilmente desprecia los de la tierra: mas el que aun no los ha gustado alegrase con las cosas de acá. El que procura alcanzar esta desnudez, y no con el fin que debe, en dos cosas recibe agravio; pues caresce de los bienes presentes y de los futuros. Guardemonos, o Monges, no parezca que somos infieles y desconfiados que las aves: pues aquellas viven sin solicitud y sin guardar en cilleros.
Grande es aquel que por amor de Dios renunció la possession de los dineros; mas aquel es sancto que renunció su propia voluntad; porque aquel recibirá ciento tanto mas, o de bienes temporales, o de espirituales; mas el otro poseerá la vida eterna con derecho y titulo de heredero.
Nunca faltarán ondas del mar; ni ira y tristeza en el corazon del avariento. El que menospreció la materia de la avaricia, libre está de todos los ,pleytos y porfias: mas el que ama la hacienda, a veces peleará hasta la muerte sobre una aguja. La fé firme y consatante en Dios, destierra los cuidados del anima: mas la memoria de la muerte aun hasta el mismo cuerpo nos hará negar por Dios. No uvo en el sancto Job rastro ni humo de avaricia 130 (que es amor al dinero) por esso siendo privado de todas las cosas perseveró sin turbacion.
La cobdicia raíz es y se llama de todos los males 131 ; porque esta es la que halló las maldades, los hurtos, las invidias, las muertes, los divorcios, las enemistades, las tempestades, las memorias de las injurias, la crueldad, y finalmente todos los males. Una centella de fuego basta algunas veces para quemar todo un bosque; y una sola virtud (que es esta desnudez) basta para desterrar todos esos vicios susodichos. Y esta virtud nasce del gusto de Dios, y del cuidado solicito de la cuenta que avemos de dar.
Bien sabe el que atentamente lee, que el avaricia es madre de todos los males, cuyo hijo muy principal (entre los otros) es la insensibilidad; porque tales hace ella a sus siervos, que son los avarientos: los quales están insensibles y duros como piedras para todas las cosas de Dios. Arriba diximos que la madre de todos los vicios es la gula; y que el hijo segundo suyo (entre los otros) era esta insensibilidad y dureza de corazon. Y pidiendome la orden que tratasse yo del hijo despuess de la maddddre, impidiómelo esta serpiente de muchas cabezas, y servidumbre de idolos (que es la avaricia) la qual no sé porqué via tiene el tercero lugar (segun definicion de los Padres) en la cadena de los ocho principales vicios.
Aviendo pues ya tratado brevemente deste vicio, trataremos luego de la insensibilidad, que es, como diximos, el segundo hijo de la gula; despues de la qual trataremos del sueño, y de las vigilias, y del temor perezoso, y animado; porque estas enfermedades suelen ser proprias de aquellos que de nuevo comienzan a servir a Dios.
Insensibilidad es carescer de todo sentimiento para las cosas de Dios, assi en las fuerzas superiores como inferiores del anima, causada de una prolixa mortandad y descuido, el qual viene a parar en esta insensibilidad o privacion de saludable dolor: la negligencia convertida ya en habito es negligencia calificada (como si dixessemos, ethico confirmado) porque quando la negligencia desta manera apoderó y arraygó en el anima por larga costumbre, se vino a convertir en una dureza y obstinacion habitual; assi como el agua de mucho tiempo elada, que se viene a hacer piedra de cristal. Esta insensibilidad es hija de la presumpcion, impedimento del fervor, lazo de la fortaleza, ignorancia de la compunction, puerta de la desesperacion, destierro del temor de Dios, madre del olvido: el qual despues de engendrado acrescienta la misma insensibilidad; y assi viene la hija a hacerse madre de su propria madre.
El insensible es philosopho loco, interprete de la verdad, condenado por sí mismo, predicador contrario a sí, maestro de vér ciego. Este tal disputa de la sanidad de las llagas, y él mismo rascandose las exaspera: habla contra la enfermedad, y como cosas contrarias a la salud. Predica contra los vicios, y anda siempre envuelto en ellos; y quando los hace, indignase contra sí, y no ha verguenza de sus mismas palabras. Dá voces, diciendo, mal hago; y no por esso dexo de perseverar en el mal. La boca predica contra el vicio, y elcuerpo lucha por alcanzarlo. A veces trata de la muerte, y de tal manera vive como sino uviese de ser eterno. Platica de la abstinencia, y trabaja por servir al appetito de la gula.
Quando lee las cosas del juicio advenidero comienzase a sonreir: y tratando de la huída de la vanagloria, em la misma leccion se dexa prender della. Hablando de las vigilias se espereza, y luego se dexa vencer del sueño. Alaba la oracion y no huye menos della que de un azote. Engrandesce la obediencia con summas alabanzas, y él primero que nadie la quebranta. Ensalza a los que no dexan prenderse de alguna aficion del mundo, y no ha él verguenza de contender y pelear por un pedazo de tan vil paño. Estando ayrado pudrese con desabrimiento, y torna a ayrarse por verse assi desabrido: que es añadir un peccado. Quando se vé harto arrepientese de aver comido; y passado unpoco de tiempo tornase a hartar de nuevo. Dice que el silencio es bienaventurado, y él alabado hablando demasiado. Encomienda la mansedumbre, y a las veces veces dando él esta doctrina se aíra.
Quando buelve sobre só y se mira, gime; y en meneando la cabeza buelve otra vez a hacer cosas dignas de gemidos. Condena la risa, y sonriendose trata de la virtud del llanto. Acusase algunas veces como cobdicioso de vanagloria, y con esta misma acusacion busca la gloria. Disputa de la castidad, y mira los rostros con corazon deshonesto, y estandose en el siglo alaba mucho a los seguidores de la soledad y del desierto. Glorifica los misericordiosos, y él sacude de só y reprehende los pobres. Siempre es acusador de sí mismo, y con todo esso no quiere bolver sobre sí, porque no quiere decir, no puedo.
Ví yo muchos destos que oyendo tratar del passo de la muerte, y del juicio eterno, derramaban lagrimas, y corriendo aun las lagtrimas por los ojos corrian a la comida: y maravilléme de vér como esta perniciosa y hedionda señora, que es la gula, fortalecida con esta grande insensibilidad, pudo cautivar y prender al mismo llanto.
Mas paresceme que hasta aqui con mi poco saber caudal he descubierto quanto me paresció que bastaba para vér las heridas y engaños desta endurecida, precipitada, y loca señora. Y si alguno ay que ayudado del Señor pueda con su experiencia proveer de remedio para estas heridas, no le pese de darlo. Porque yo claramente confiesso en esta parte mi flaqueza, por verme fuertemente preso y tomado desta peste. Ni aun yo pudiera por mí alcanzar sus artes y engaños, sino la uviera preso con grande fuerza; y examinandola fuertemente, y azotandola con dos azotes, uno del temor de Dios, y otro de infatigable oración, le hiciera confessar lo que dicho tengo.
Y assi esta violentissima y perversissima señora me paresció que decia estas cosas: Los que están aliados conmigo, y son ya familiares mios, viendolos muertos, se rien: y estando en oracion, están como unas piedras duros y llenos de tinieblas; y viendo la sagrada mesa del altar, assi se llegan a ella, como si llegassen a comer qualquier otro manjar. Yo quando veo algunos compungirse y derramar lagrimas, hago burla dellos; y el padre que me engendró me enseñó a matar todos los bienes que nascen del fervor del espiritu. Yo soy madre de la fisa, yo soy ama del sieño, yo soy amiga de la hartura, yo siendo reprehendida no me duelo, yo estoy siempre al lado de la falsa y aparente religion.
Espantado pues yo y assombrado con las palabras desta malvada bestia, preguntabale qual fuesse el nombre de su padre; respondióme ella que no tenia un solo engendrador, sino muchos de que ella procedia. A mí, dixo, la hartura me fortalesce, el tiempo me hace crecer, la mala costumbre me confirma; y el que desta estuviere preso, nunca de mí será librado, sino fuere por el brazo poderoso de Dios.
Persevera con grandes vigilias, y piensa con profundissima y perpetua consideracion en el juicio de Dios, y desta manera algun tanto me rendirás. Mira tambien diligentemente la occasion de donde yo nascí en tí, y pelea constantemente con essa madre que me parió. Entra muchas veces en las cuevas donde están enterrados los muertos, y haz alli otacion, y trae siempre ante los ojos pintada la imagen dellos, sin que jamás sea borrada de tu memoria; y si esta no dibuxares dentro de tí con cincél durao del ayuno, eternalmente nunca vencerás.
Sueño es union y recogimiento de las fuerzas de naturaleza, imagen de la muerte, ocio y descanso de los sentidos. Uno es el sueño, y tiene muchas occasiones y causas de do procede: assi como la concupiscencia y las otras passiones. Porque unas veces procede de la naturaleza, otras de los manares, y otras de los demonios, y a veces tambien de grandes y excessivos ayunos, con los quales fatigada la carne busca consolacion por medio del sueño.
Assi como los que están acostumbrados a beber mucho han de vencer poco a poco esta mala costumbre, si quisieren ser templados; assi tambien lo han de hacer lo que están acostumbrados a mucho dormir. Y por esto a la entrada de la religion deben los prinipiantes peleat atentissimamente contra esta passion; porque es cosa muy difficultosa curar la larga costumbre.
Miremos diligentemente quando suena la señal de la trompeta celestial que nos llama a los maytines, y halláremos que juntandose los Monges visiblemente, se jutan los demonios tambien invisiblemente, y unos dellos se ponene al lado de nuestra cama quando despertamos, y nos incitan a que reposemos otro poquito. Espera (dicen ellos) hasta que se acabe el invitatorio, y assi irás a la Iglesia: otros entienden en cargarnos de sueño quando comenzamos a entrar en la oracion: otros nos acarrean entonces sin proposito algun dolor de tripas vehemente, o cosa semejante: otros nos mueven a hablar unos con otros en la Iglesia: otros representan a nuestra anima imaginaciones tormpes: otros nos amonestan que como flacos nos reclinemos sobre la pared, y a veces nos hacen bostezar a menudo: otros nos mueven a risa al tiempo de la oracion, para que con esto se mueva Dios a indignacion contra nosotros: otros con summa presteza nos incitan a correr con los versos muy apresuradamente: y otros por el contrario a decirlos muy de espacion, no por devocion sino por el deleyte y suavidad que toma en el canto: otras veces pegandosenos a la boca, de tal manera la cierran, que apenas paresce que se puede abrir.
Aquel que quando ora piensa en lo intimo de su corazon que asiste delante de la presencia de Dios, estará como una columna inmovil, y no será de ninguna destas maneras sobredichas escarnescido del demonio. El verdadero obediente es todo esclarescido de Dios quando se llega a la oracion, y muchas veces es alli maravillosamente consolado y visitado; porque antes de la oracio se apareja como un fuerte luchador para asistir a Dios, y resistir a los pensamientos desvariados; demás de que por el merito de su purissimo y perfecto ministerio está ya encendido y abreasado en su amor.
A todos es posible orar en commnidad; pero muchos ay que se hallan mejor orando con uno solo; mas la oracion solitaria es de muy pocos. Cantando en el choro con la communidad, no todas las veces te será possible offreser oracion pura y libre de varios pensamientos. Mas para exercicio de tu espiritu debes especular las palabras que se cantan, y orar atentamente quando esperas que se acabe el verso del otro choro. No mezcles al tiempo destas oraciones Canonicas obras de manos, de qualesquiera condicion que sean, provechosas, o no provechosas, necesarias, o no necesarias; sino reparte a cada cosa destas su tiempo, lo qual manifiestamente nos representó aquel Angel que enseñó al grande Antonio, que a tiempos oraba, y a tiempos entendia en obras de manos; y trocando assi los exercicios, le declaró lo que avia de hacer. La fragua declara la fineza del oro; mas la calidad de la oracion atentissima descubre el estudio y la charidad de los Monges para con Dios.
Entre los que están en las casas de los Reyes mortales y terrenos, unos ay que están desembarazados y libres ( quiero decir, que no tienen otro cargo ni officio mas que assistir delante dél, como los mas principales de su casa) y otros que tienen officio de servir en algo: como es traer en la mano las mazas o insignias de los Reyes, o el escudo, o la espada. Y es grande la differencia que ay entre los unos y los otros: porque aquellos primeros suelen ser deudos de los Reyes, privados suyos; mas estotros son siervos y ministros de su casa. Esto passa assi en las casas de los Reyes.
Agora veamos diligentemente de la manera que nosotros nos ayamos de assistir a nuestro Dios y Rey Soberano en las oraciones y espirituales exercicios que se celebran en la tarde y en la media noche. Porque unis ay que en estas sagradas vigilias están del todo desembarazados y desnudos de tods los cuidados del mundo, levantando las manos puras a Dios con una perfectissima oracion: otros ay que assisten delante dél en este mismo tiempo cantando Psalmos: otros leen libros espirituales y devotos: otros mas flacos é imperfectos entienden en alguna obra de manos, para pelear con esto fuertemente contra el sueño: otros ay que se exercitan en la meditacion de la muerte, procurando por medio desta consideracion alcanzar compunction y dolor de sus culpas: Entre todos estos los primeros y los postreros se ocupan en vigiliad y exercicios muy agradables a Dios: los segundos, que cantan los Psalmos, cumplen en esto con el instituto de la vida monastica, cuyo es proprio este exercicio: los terceros, que son los que leen y obran de manos, están en el grado mas baxo: puesto caso que Dios estima y recibe los servicios conforme a la pureza de intencion y fervor de espiritu con que se le offrecen.
El ojo que vela alimpia el alma, y el sueño demasiado la embota y la ciega. El Monge velador es enemigo de la fornicacion: mas el dormilon es compañero della. las vigilias apagan el encendimiento de la carne, y libran de las imaginaciones de los sueños. Los ojos llorosos, y el corazon tierno y atento a la guarda de sí mismo, examina prudentemente todos sus pensamientos, digiere y cuece el mantenimiento de la palabra de Dios con el calor de la meditacion, mortifica y doma las pasiones, aprieta y enfrena la lengua, y ojea de sí todas las vanas imaginaciones y representaciones. El Monge velador anda pescando sus pensamientos para examinarlos y juzgarlos: los quales con el sossiego y tranquilidad de la noche muy facilmente puede prender y examinar. El Monge amador deDios, assi como suena la voz de la campana que llama a la oracion, alegre y contento dice: Alegrate, alegrate; mas el negligente dice: Ay de mí! ay de mí!
La mesa puesta a punto declara quien sean los golosos: y el exercicio de la oracion quales sean los amadores a Dios. Los primeros viendo la mesa puesta se regocijan con alegria : mas estotros se paran tristes. El mucho sueño es causador del olvido; mas las vigilias purgan y acrescientan la memória de Dios. De las heras y del lagar cojen los labradores sus riquezas: mas los Monjes las suyas de las oraciones de la tarde y de la noche, y de los espirituales exercicios. El demasiado sueño es un pesado compañero; pues quita a los negligentes la mitad de la vida, y a veces mas.
El mal Monge vela quando está ocupado en fabulas y parlerias; y quando llega la hora de la oracion luego se le cierran los ojos. El Monge vano muestrase muy Religioso y prudente en las palabras; mas quando llega la hora de la leccion no puede abrir los ojos de sueño. Quando sonare la voz de aquella trompeta final resucitarán los muertos; y quando comenzare a sonar la voz de las palabras ociosas velarán los que dormian. El tyranno del sueño a veces es amigo engañoso: porque después que estamos hartos dél, vase y combatenos fuertemente con la hambre y sed. Quando vamos a orar, dicenos que llevemos algina obra de manos en que entender: porque la otra manera puede impedir la oración de los que velan.
Este es el primer enemigo que combate los principiantes, o para hacerlso mas negligentes al principio, o para abrir la puerta para el espiritu de la fornicacion. Mientras no estuvieremos libres deste enemigo, no dexemos de cantar en compañia de los otros; porque muchas veces avremos verguenza de dormir, temiendo los ojos de los presentes. Enemigo es de las liebres el can; y tambien lo es el espiritu de la vanagloria del sueño.
Acabado el dia el mercader se assienta a contar sus pérdidas y ganancias; y lo mismo hace el verdadero Monge acabado el officio delos Psalmos. Abre los ojos despues de la oracion, y verás las quadrillas de los demonios, los quales como fueron de nosotros combatidos en la oración, assi despues de ella trabajan por engañarnos con malos pensamientos y representaciones. Está atento, y vela sobre tí, para que conozcas aquellos que suelen robar las primicias de nuestra almas, que son los demonios; los quales en un punto roban lo que se ha ganado en mucho tiempo; y assi con estos robos hacen a los Monges andar como cangrejos, ya ázia delante, ya ázia atrás.
Acaesce algunas veces entre sueños que estémos meditando las palabras de los Psalmos, por la costumbre del loable exercicio en que nos ocupamos; y otras veces acaesce que estos demonios causan estos mismos sueños, para que nos ensoberveszcamos con ellos. Otro tercero linage de sueños no quisiera yo decir sino me compelieran. El anima que cada dia sin cessar piensa en las palabras de Dios, suele tambien entre sueños occuparse en el mismo exercicio. Y esto segundo se da en premio del primer trabajo, lo qual sirve para evitar las imaginaciones y sueños desvariados.
Los que se dán a la virtud en los monasterios, no suelen ser tan combatidos del temor pueril: mas los que moran en los lugares apartados y solitarios trabajen porque no se apodere dellos este temor, que es fructo de la vanagloria, y hijo de la infidelidad.
Temor en la passion de niño en anima vieja y subjecta a la vanagloria; vieja (digo) en los vicios, y flaca en virtud. Temor es falta de fé cerca de los males que no veemos; porque deste conoscimiento y prevension nasce también este temor. Puede tambien deffinirse assi: Temor es una passion temeraria de nuestro apetito sensitivo, que entristece y desmaya nuestro corazon con la representacion de los males que nos pueden acaescer. Temor es tambien privacion de la verdadera confianza y seguridad.
El anima sobervia es esclava del temor; porque confiada en sí misma, no merece el favor y esfuerzo de Dios; y assi teme el sonido y la sombra de las cosas, segun que está escripto 132 : Espantarlos ha el sonido de la hoja que vuela por el ayre. Los que lloran , y los que deseesperan, igualmente carescen de temor: los unos, porque temiendo sus peccados no hacen caso de los otros vanos temores; los otros, porque teniendo los males por ciertos y presentes, no temen los futuros. Los temerosos muchas veces vienen a estár con esta passion como insensibles y atonitos: y esto con mucha razon; porque como Dios sea justo, desampara los sobervios, y dexalos en sus manos, porque los otros aprehenden a humillarse por exemplo dellos. Todos los que son vanagloriosos, suelen ser timidos y pusillanimes; porque en castigo de su sobervia permite Dios que sean entregados a esta tan vil passion, que espropia de mugeres, y niños, y hombres viles; y assi tambien es justo que los vanamente, sin tener por qué, teman. Mas no se sigue por esso que todos los que andan a desenterrar los muertos carescen deste temor, y no por esso son humildes.
No te pese de ir de noche a los lugares donde tuviste algun temor; porque si te dexas vencer de cosa tan poca, vendrá a envejecerse y acompañarte perpetuamente esta passion tan vil y tan para reir. Y quando a estos lugares fueres, ciñete las armas de la oracion ; y quando llegares a ellos, levanta las manos, y azota los enemigos con el nombre de Jesus; porque no ay en el cielo ni en la tierra otras armas mejores que estas. Y librado desta peste, alaba a tu librador; porque si le fueres agradescido, él tendrá cuidado de librarte siempre. No puede uno hinchir el vientre con un bocado, sino que comiendo poco a poco; y assi nadie podrá subitamente despedir de si este temor, sino poco a poco. Segun el llanto y el dolor de los peccados es mayor o menor, assi lo es esta passion del temor; porque el que menos llora, teme mas; y el que mas llora, menos. Y que esta passion sea algunas veces del demonio, declararlo uno de aquellos tres amigos de Job, que se decia Eliphaz, quando dixo 133 : Passando el espiritu delante de mí, se erizan los pelos de mi carne.
Algunas veces se estremece y teme el cuerpo, contradiciendolo la razon; y otras veces teme consintiendo la razon en el temor, y assi se communica esta passion de parte a parte. Quando se estremece con este mal temor el cuerpo, contradiciendolo la razon, cerca está la cura desta enfermedad. Mas quando por ser grande el dolor y contricion de nuestros peccados, estamos promptos y aparejados para recibir todos los males que nos vinieren por ellos, entonces de verdad estamos libres desta passion.
No es la escuridad ni la soledad la que dá armas a los demonios contra nosotros, sino la esterilidad y pobreza de nuestras animas. Algunas veces tambien la providencia divina permite en nosotros esta cobardia y mugeril flaqueza para cura de nuestra sobervia. El que es verdadero siervo del Señor, solo al Señor tiene temor; mas el que a este no teme, muchas veces es dexado a que tema su propia sombra. Quando el espiritu malo invisiblemente assiste a nosotros, espantase el cuerpo; mas assistiendo el Angel bueno, alegrase el corazon de los humildes. Por lo qual sintiendo por este affecto la presencia de su venida, corramos ligeramente a la oracion; porque nuestro piadoso guardador viene a orar con nosotros, y a ayudarnos.
Suelen algunos Doctores, tratando de los vicios capitales, apartar la vanagloria de la sobervia, y con ella hacen ocho vicios principales; mas Gragorio Theologo, y otros muchos Doctores con él, no ponen mas que siete, a los quales sigo yo en esta parte. La differencia que ay entre estos dos vicios, es la que ay entre un niño y un hombre, o entre el trigo y el pan que se hace de él: porque la vanagloria es el principio, y la sobervia es el fin. Agora pues tratarémos en este lugar del principio y fin de todos los vicios, que es la malvada sobervia y vanagloria. De as quales el que quisiere tratar muy por estenso, será semejante al que quisiere curiosamente tratar del peso de los vientos, que seria cosa difficultosa y prolíxa.
Vanagloria, segun su especie, es mudanza de la orden natural, corrupcion de las costumbres, y descubridora de los deffectos agenos; porque el vanaglorioso muda el orden natural de las cosas, atribuyendo a la criatura lo que es propio del Criador y corrompe las costumbres; porque estraga las buenas obras que hace; con el mal fin que las hace; y anda siempre escarvando y acusamdo los deffectos agenos, para engrandescer a sí con el abatimiento de los otros.
Esto es vnagloria segun su especie; mas segun su calidad vanagloria es dissipacion de los trabajos, perdimiento de los sudores, derramamiento de los thesoros, precursor de la sobervia, hija de la infidelidad (pues niega a Dios lo que se la debe) tempestad del puerto (pues en las mismas buenas obras padesce peligro) hormiga en la hera, que aunque es pequeña, hace daño a todos los fructos y trabajos del labrador.
Espera la hormiga a que se limpie el trigo; y la vangloria a que se haga monton de riquezas espirituales. Aquella se goza de hurtar, y esta en destruir. Alegrase el espiritu de la desesperacion quando vé multiplicarse los vicios; y la vangloria quando vé crescer las virtudes; la puerta del primero es la muchedumbre de las llagas; y la del segundo la riqueza de los trabajos. Mira diligentemente, y hallarás que esta malvada peste no dexa al hombre hasta la muerte y hasta la sepultura; de manera que en todas quantas cosas ay se entremete; en las vestiduras, en los unguentos, enlas pompas, y en los olores, y en todas las cosas.
Sobre todas las cosas resplandesce el sol; y en todos los buenos estudios y exercicios se alegra la vanagloria. Pongamos exemplo. Ayuno, gloríome de esto; quebranto el ayuno poeque no me tengan por abstinente, y gloríome tambien de ver la cautela y dissimulacion que en esto tengo. Si me visto bien, soy vencido desta peste; y si me visto mal, tambien me glorío en la vileza de mis vestiduras. Si hablo, soy vencido; y si callo, tambien lo soy porque callo; de manera que como quiera que sacudiere de mí este abrojo, siempre queda una punta para arriba.
El vanaglorioso es fiel honrador de los idolos; el qual paresciendo en algunas obras que honra y hace veneracion a Dios, procura de agradar a los hombres y no a él. Todo hombre que sirve a esta vna ostentacion, tenga por cierto que su ayuno será sin premio, y su oracion sin fructo; porque lo uno y lo otro hace por respeto de los hombres. El Monge amigo de vanagloria en dos cosas padesce daño; porque aflige su cuerpo contrabajos, y no por esso recibe galardon. Quién no se reirá del siervo de la vanagloria, que estando cantando psalmos, movido por ella, unas veces se rie, otras en presecia de todos llora? Esconde algunas vez el Señor nuestros ojos los bienes que poseemos; mas nuestro alabador, o por mejor decir, engañador, con sus alabanzas abre nuestros ojos; y abiertos estos, desvanescen todas nuestras riquezas.
El lisongero es ministro de los demonios, adalid de la sobervia, destruidor de la compunction, derramador de los bienes, y guia ciega y descaminada; porque ( como dixo el Propheta) 134 : Pueblo mio, los que te llaman bienaventurado, essos son los que te engañan. Alta cosa es sufrir las injurias fuerte y alegremente; pero sancta cosa es y justa huir las alabanzas humanas, que son causa de nuestro daño. Ví unos que lloraban, los quales siendo por esto alabados de otros, se ayraron desordenadamente por verse alabar; y desta manera, como los que tratan en ferias, trocaron una passion por otra.
Nadie sabe lo que está en el hombre, sino el espiritu del hombre que está dentro dél 135 , y por esto ayan verguenza y enmudezcanse los que en el rostro nos llaman bienaventurados. Quando vieres que tu proximo o tu amigo te maltrata con sus palabras en presencia o en ausencia, entonces señaladamente has de mostrar tu charidad para con él, y alabarlo. Gran cosa es sacudir del anima las alabanzas de los hombres; mas mucho mayor es sacudir las de los demonios, quando tacitamente nos alabanm haciendonos creer que somos algo.
No es aquel humilde que se abate y dice mal de sí (porque quién ay que no sufra a sí mismo?) sino aquel que maltratado y injuriado por otros, guarda para con ellos salva y entera charidad. Noté una vez que el espiritu de la vanagloria reveló a un Monge los malos pensamientos con que combatia a otro, para que oyendo el combatido de la boca del otro lo que passaba en su corazon, lo tuviese por Propheta, y lo alabasse, y predicasse por bienaventurado, para que assi lo ensoberveciesse, que algunas veces hasta en nuestra misma carne despierta unos subitos tremores y titilaciones.
No dés oídos a ste enemigo quando te aconseja que recibas algun Obsipado, o Principado de monasterio, o algun Magisterio y officio preeminente; porque es cosa de gran trabajo arredrar el can de tajon de la carniceria; esto es, mortificar el appetito de la propria honra y excelllencia. Suele tambien este mismo espiritu, quando vé algunos aprovechados en el proposito de la quietud, y en el estado de la tranquilidad y recogimiento, incitarlos a que dexado el yermo vayan al siglo, diciendoles: Corre, vé a entender en la salud de las animas que perescen.
Assi como una es la forma y color de los que nascen en Ethiopia, y otra la de las estatuas de piedra; porque una procede de principios naturales, y la otra de artificiales; assi una es la vanagloria de los que viven em los monasterios, y otra la de los que moran en la soledad. La primera suele adelantarse a los que vienen al monasterio, incitando los Monges mas livianos a que salgan a recibirlos, y se tiendan a sus pies; de manera (que estando ella tan llena de sobervia) finge humildad; y a este proposito compone y endereza las costumbres, el habito, las palabras, y la manera de andar. Hablar con la voz baxa y mansa,y con todo esto tiene los ojos atentos a las manos de los que vienen, a vér si tienen algo que les dar. Llamalos señores y Padres, y remediadores de su vida despues de Dios. Quando están asentados a la mesa, exortalos a abstinencia: y agrava mucho los deffectos de los inferiores, para mostrar su zelo. A los negligentes en el cantar los Psalmos esfuerzalos y animalos a cantar; y a los mudos y sin voz, acrecientales la hermosura de la voz; y a los que estan soñolientos y pesados dispiertalos, y hacelos velar; todo esto a fin de agradar a los que vienen, para ganar credito con ellos. Lisonjea al que preside en el chorro, y desea tener para sí aquella preeminencia; y mientras los huespedes se ván, llámalo padre y maestro. Alos mas honrados, alabandolos, hace sobervios; y los despreciados dice que suelin tener memoria de las injurias.
La vanagloria muchas veces a los suyos fue causa de ignominia: porque enojada contra ellos, les hizo hacer cosas con que descubriendo su vanidad y ambicion, vinieron por esto a caer en grande vituperio y confusion. Esfuerzase la vanagloria por hacer a los hombres envanescerse de las gracias naturales, y de las sobrenaturales; y con estas armas derriba los miserables. Ví alguna vez que este demonio perturbó y hizo huir á otro su hermano y compañero; porque como una vez un Monge estuviesse ayrandose contra otro, y en esta ocassion viniessen ciertos huespedes seculares, subitamente desistió de la ira el espiritu de la vanagloria, viendo que no podia servir a ambos espiritus; pues el uno pedia lo contrario del otro. El que se ha entregado a la vanagloria vive dos vidas; porque con el cuerpo y habito está en el monasterio, y con el espiritu y los pensamientos vive en el mundo.
Si trabajamos por alcanzar la gracia soberana, trabajemos tambien por gustar la gloria soberana; porque el que gustare la gloria de cielo, facilmente despreciará la de la tierra. Y maravillarme he yo mucho si alguno la pudiesse despreciar sin este gusto. Muchas veces acesce que en algun tiempo fueron destruídos y despojados por al vanagloria, entendido despues y condenado este dañosos principio, y mudada la intencion, acabaron con loable fin lo que avian comenzado.
El que se ensobervece con las habilidades naturales, como es agudeza, sabiduría, leccion, pronunciacion, ingenio, y otras cosas que nascen con nosotros, y no se alcanzan por nuestro trabajo, este tal nunca de Dios recibirá bienes sobrenatuales; porque el que es infiel en lo poco, tambien lo será en lo mucho: y tal es el siervo de la vanagloria.
Muchos pretendieron a fuerza de trabajos y asperezas corporales alcanzar summa tranquilidad y riquezas de gracia, y todo su esfuerzo fue veneno, porque no entendieron los miserables que estos dones no se alcanzan con la fuerza de trabajos, sino con summa humildad: puesto caso que los trabajos acompañado con ella ayudan mucho para toda virtud; como paresce por exemplo de Daniel, y de sus compañeros. El que pretende alcanzar dones de Dios por solo trabajos, puso peligrosos fundamento a su deseo; mas el que siempre se conosce por deudor, este recibirá subitamente riquezas de gracia no esperadas.
Mira que nunca obedezcas al demonio, quando te aconseja que descubras tus virtudes para edificacion de losoyentes; porque qué le aprovecha al hombre ganar a todo el mundo, si padesce detrimento en sí mismo 136 ? Ninguna cosa hay que tanto edifique los oyentes como la humildad de las costumbres, y las palabras y manera de conversacion sin fingimientos y sin floxedad: y esto es a los otros exemplo y motivo para no ensobervecerse; y no veo yo cosa que mas parte sea para edificar los hombres que esta.
Note una vez que un religioso que tenia ojos para saber mirar las cosas, y contóme desta manera lo que avia visto: Estando yo (dixo él) una vez en compañia de otros, vinieron a mí los demonios de la sobervia y de la vanagloria, y assentandose a par de mí a un lado y a otro, uno dellos con su dedo me tocó un lado, aconsejandome que platicasse algo de la materia de la contemplacion, ó diesse cuenta de alguna obra que uviesse hecho estando en el yermo. Al qual como yo despidiesse de mí, diciendo: Buelvanse azia átras, y ayan verguenza los que piensan mal contra mí; luego el otro que estaba al otro lado, dixome a la oreja: Alegrate porque lo has hecho bien y como gran varon, pues venciste esta desvergonzadissima de mi madre. Al qual yo muy á proposito respondí con las palabras que se siguen: Apartense luego y ayan verguenza los que me dicen: Alegrate que bien hiciste.
Preguntando yo al mismo Padre como la vanagloria fuesse principio y madre de la sobervia; respondiome assi: las alabanzas envanescen y levantan el anima, y despues que ella assi se ha levantado, arrebatandola la sobervia, sube hasta el cielo y derribala hasta los abysmos.. Una honra ay que nos viene por parte del Señor, el qual dice 137 : Yo honro a los que me honran. Ay otra que nos viene por obra y engaño del demonio, de la qual está escripto 138 : Ay de vosotros quando os alabaren los hombres! La primera conoscerás claramente quando estimandola por tu daño proprio, la contradixeres con todas tus fuerzas, escondiendo tu virtud y modo de vivir donde quiera que te hallares. Mas la segunda conoscerás quando hicieres alguna cosa por pequeña que sea, a fin de ser visto de los hombres; porque este malvado espirit