Soporte
Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Pontificio Consejo para los Laicos, Instrucci贸n sobre algunas cuestiones acerca de la colaboraci贸n de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Instrucci贸n sobre algunas cuestiones acerca de la colaboraci贸n de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes

Congregaci贸n para el Clero

Pontificio Consejo para los Laicos

Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe

Congregaci贸n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Congregaci贸n para los Obispos

Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos

Congregaci贸n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost贸lica

Pontificio Consejo para la Interpretaci贸n de los Textos Legislativos

PREMISA

Del misterio de la Iglesia nace la llamada dirigida a todos los miembros del Cuerpo m铆stico para que participen activamente en la misi贸n y edificaci贸n del Pueblo de Dios en una comuni贸n org谩nica, seg煤n los diversos ministerios y carismas. El eco de tal llamada se ha sentido constantemente en los documentos del Magisterio, sobre todo del Concilio Ecum茅nico Vaticano II 1 en adelante. En particular en las 煤ltimas tres Asambleas generales ordinarias del S铆nodo de los Obispos, se ha reafirmado la identidad, en la com煤n dignidad y diversidad de funciones propias, de los fieles laicos, de los sagrados ministros y de los consagrados, y se ha estimulado a todos los fieles a edificar la Iglesia colaborando en comuni贸n para la salvaci贸n del mundo.

Es necesario tener presente la urgencia y la importancia de la acci贸n apost贸lica de los fieles laicos en el presente y en el futuro de la evangelizaci贸n. La Iglesia no puede prescindir de esta obra, porque le es connatural, en cuanto Pueblo de Dios, y porque tiene necesidad de ella para realizar la propia misi贸n evangelizadora.

La llamada a la participaci贸n activa de todos los fieles a la misi贸n de la Iglesia no ha sido desatendida. El S铆nodo de los Obispos del 1987 ha constatado 芦como el Espiritu ha continuado a rejuvenecer la Iglesia suscitando nuevas energ铆as de santidad y de participaci贸n en tantos fieles laicos. Esto es testimoniado, entre otras cosas, por el nuevo estilo de colaboraci贸n entre sacerdotes, religiosos y fieles laicos; por la participaci贸n activa en la liturgia, en el anuncio de la Palabra de Dios y en la catequesis; por los m煤ltiples servicios y tareas confiadas a los fieles laicos y por ellos asumidas; por el fresco florecer de grupos, asociaciones y movimientos de espiritualidad y de compromiso laical; por la participaci贸n m谩s amplia y significativa de las mujeres en la vida de la Iglesia y en el desarrollo de la sociedad禄. 2 De igual modo en la preparaci贸n del S铆nodo de los Obispos del 1994 sobre la vida consagrada se ha encontrado 芦en todas partes un deseo sincero de instaurar aut茅nticas relaciones de comuni贸n y de colaboraci贸n entre Obispos, institutos de vida consagrada, clero secular y laicos禄. 3 En la sucesiva Exhortaci贸n Apost贸lica post-sinodal, el Sumo Pont铆fice confirma el aporte espec铆fico de la vida consagrada a la misi贸n y edificaci贸n de la Iglesia. 4

Se tiene, en efecto, una colaboraci贸n de todos los fieles en los dos 谩mbitos de la misi贸n de la Iglesia, sea en aquel espiritual de llevar el mensaje de Cristo y de su gracia a los hombres, sea en aquel temporal de permear y perfeccionar el orden de las realidades seculares con el esp铆ritu evang茅lico. 5 Especialmente en el primer 谩mbito --evangelizaci贸n y santificaci贸n-- 芦el apostolado de los laicos y el ministerio pastoral se completan mutuamente禄. 6 En 茅l, los fieles laicos, de ambos sexos, tienen innumerables ocasiones de hacerse activos, con el coherente testimonio de vida personal, familiar y social, con el anuncio y la condivisi贸n del evangelio de Cristo en todo ambiente y con el compromiso de enuclear, defender y rectamente aplicar los principios cristianos a los problemas actuales. 7 En particular los Pastores son invitados 芦a reconocer y promover los ministerios, los oficios y las funciones de los fieles laicos, que tienen su fundamento sacramental en el Bautismo y en la Confirmaci贸n, y adem谩s, para muchos de ellos, en el Matrimonio禄. 8

En realidad la vida de la Iglesia, en este campo, ha conocido, sobre todo despu茅s del notable impulso dado por el Concilio Vaticano II y por el Magisterio Pontificio, un sorprendente florecer de iniciativas pastorales.

Hoy, en particular, el prioritario compromiso de la nueva evangelizaci贸n, que implica a todo el Pueblo de Dios, exige junto al 芦especial protagonismo禄 del sacerdote, la total recuperaci贸n de la conciencia de la 铆ndole secular de la misi贸n del laico. 9

Esta empresa abre de par en par a los fieles laicos horizontes inmensos --algunos de ellos todav铆a por explorar-- de compromiso secular en el mundo de la cultura, del arte, del espect谩culo, de la b煤squeda cientifica, del trabajo, de los medios de comunicaci贸n, de la pol铆tica, de la econom铆a, etc., y les pide de genialidad de crear siempre modadilades m谩s eficaces para que estos ambientes encuentren en Jesucristo la plenitud de su significado. 10

Dentro de esta vasta 谩rea de concorde trabajo, sea especificamente espiritual o religiosa, sea en la consecratio mundi, existe un campo m谩s especial, aquel que se relaciona con el sagrado ministerio de los cl茅rigos, en el ejercicio del cual pueden ser llamados a colaborar los fieles laicos, hombres y mujeres, y, naturalmente, tambi茅n los miembros no ordenados de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apost贸lica. A tal 谩mbito particular se refiere el Concilio Ecum茅nico Vaticano II, all铆 en donde ense帽a: 芦La jerarqu铆a encomienda a los seglares ciertas funciones que est谩n m谩s estrechamente unidas a los deberes de los pastores, como, por ejemplo, en la exposici贸n de la doctrina cristiana, en determinados actos lit煤rgicos y en la cura de almas禄. 11

Precisamente porque se trata de tareas intimamente relacionadas con los deberes de los pastores --que para ser tales deben ser marcados con el Sacramento del Orden-- se exige, de parte de todos aquellos que en cualquier modo est谩n implicados, una particular atenci贸n para que se salvaguarden bien, sea la naturaleza y la misi贸n del sagrado ministerio, sea la vocaci贸n y la 铆ndole secular de los fieles laicos. Colaborar no significa, en efecto, sustituir.

Debemos constatar, con viva satisfacci贸n, que en muchas Iglesias particulares la colaboraci贸n de los fieles no ordenados en el ministerio pastoral del clero se desarrolla de manera bastante positiva, con abundantes frutos de bien, en el respeto los l铆mites fijados por la naturaleza de los sacramentos y por la diversidad de carismas y funciones eclesiales, con soluciones generosas e inteligentes para hacer frente a las situaciones de falta o escasez de sagrados ministros. 12 De este modo se ha aclarado aquel aspecto de la comuni贸n, por el que algunos miembros de la Iglesia se ocupan con solicitud de remediar, en la medida en que les es posible, no siendo marcados por el car谩cter del sacramento del Orden, a situaciones de emergencia y cr贸nicas necesidades en algunas comunidades. 13 Tales fieles son llamados y delegados para asumir precisas tareas, tan importantes cuanto delicadas, sostenidos por la gracia del Se帽or, acompa帽ados por los sagrados ministros y bien acogidos por las comunidades en favor de las cuales prestan el propio servicio. Los sagrados pastores agradecen profundamente la generosidad con la cual numerosos consagrados y fieles laicos se ofrecen para este espec铆fico servicio, desarrollado con un fiel sensus Ecclesiae y edificante dedicaci贸n. Particular gratitud y est铆mulo va a cuantos asumen estas tareas en situaciones de persecuci贸n de la comunidad cristiana, en los ambientes de misi贸n, sean ellos territoriales o culturales, all铆 en donde la Iglesia a煤n est谩 escasamente radicada, y la presencia del sacerdote es s贸lo espor谩dica. 14

No es este el lugar para profundizar toda la riqueza teol贸gica y pastoral del papel de los fieles laicos en la Iglesia. La misma ha sido ya aclarada ampliamente en la Exhortaci贸n Apost贸lica Chritifidelis laici.

El objetivo del presente documento, m谩s bien, es simplemente aquel de dar una respuesta clara y autorizada a las urgentes y numerosas peticiones enviadas a nuestros Dicasterios de parte de obispos, sacerdotes y laicos los cuales, de frente a nuevas formas de actividad 芦pastoral禄 de los fieles no ordenados en el 谩mbito de las parroquias y de las di贸cesis, han pedido de ser iluminados.

Con frecuencia, en efecto, se trata de praxis que, si bien originadas en situaciones de emergencia y precariedad, y repetidamente desarrolladas con la voluntad de brindar una generosa ayuda en las actividades pastorales, pueden tener consecuencias gravemente negativas para la entera comuni贸n eclesial. Tales pr谩cticas, en realidad est谩n presentes de modo especial en algunas regiones y, a veces, varian bastante al interno de la misma zona.

Las mismas, sin embargo, son un llamado a la grave responsabilidad, pastoral de cuantos, sobre todo Obispos, 15 son responsables de la promoci贸n y tutela de la disciplina universal de la Iglesia sobre la base de algunos principios doctrinales ya claramente enunciados por el Concilio Ecumenico Vaticano II 16 y por el sucesivo Magisterio Pontificio. 17

Se ha tenido un trabajo de reflexi贸n al interno de nuestros Dicasterios, se ha reunido un Simposio en el que han participado representantes de los Episcopados mayormente interesados en el problema y, en fin, se ha realizado una amplia consulta entre los numerosos Presidentes de las Conferencias Episcopales y otros Presules y expertos de distintas disciplinas eclesi谩sticas y 谩reas geogr谩ficas. Ha resultado un clara convergencia en el sentido preciso de la presente Instrucci贸n que, sin embargo, no pretende agotar el tema, bien porque se limita a considerar los casos hoy m谩s conocidos, bien por la extrema variedad de circunstancias particulares en las cuales tales casos se verifican.

El texto, redactado sobre la segura base del magisterio extraordinario y ordinario de la Iglesia, se conf铆a para su fiel aplicaci贸n, a los Obispos interesados, pero se har谩 conocer tambi茅n de los Pr茅sules de aquellas circunscripciones eclesi谩sticas en donde, aunque no se presenten de momento praxis abusivas, podr铆an ser implicados en breve tiempo, dada la actual rapidez de difusi贸n de los fen贸menos.

Antes de dar respuesta a los casos concretos que nos han sido enviados, se estima necesario anteponer en m茅rito al significado del Orden sagrado en la constituci贸n de la Iglesia, algunos breves y esenciales elementos teol贸gicos tendientes a favorecer una motivada inteligencia de la misma disciplina eclesi谩stica la cual, en el respeto de la verdad y de la comuni贸n eclesial, pretende promover los derechos y los deberes de todos, para aquella 芦salvaci贸n de las almas que debe ser en la Iglesia la ley suprema禄. 18

1. El sacerdocio com煤n y el sacerdocio ministerial

Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, ha deseado que su 煤nico e indivisible sacerdocio fuese participado a su Iglesia. Esta es el pueblo de la nueva alianza, en el cual, por la 芦regeneraci贸n y la acci贸n del Esp铆ritu Santo, los bautizados son consagrados para formar un templo espiritual y un sacerdocio santo, para ofrecer, mediante todas las actividades del cristiano, sacrificios espirituales y hacer conocer los prodigios de Aquel que de las tinieblas le llam贸 a su admirable luz (cfr. 1 Pe 2, 4-10). 19 芦Un s贸lo Se帽or, una sola fe, un solo bautismo (Ef 4, 5); com煤n es la dignidad de los miembros que deriva de su regeneraci贸n en Cristo, com煤n la gracia de la filiaci贸n; com煤n la llamada a la perfecci贸n禄. 20 Vigente entre todos 芦una aut茅ntica igualdad en cuanto a la dignidad y a la acci贸n com煤n a todos los fieles en orden a la edificaci贸n del Cuerpo de Cristo禄, algunos son constituidos, por voluntad de Cristo, 芦doctores, dispensadores de los misterios y pastores para los dem谩s禄. 21 Sea el sacerdocio com煤n de los fieles, sea el sacerdocio ministerial o jer谩rquico, 芦aunque diferentes esencialmente y no s贸lo de grado, se ordenan, sin embargo, el uno al otro, pues ambos participan a su manera del 煤nico sacerdocio de Cristo禄. 22 Entre ellos se tiene una eficaz unidad porque el Esp铆ritu Santo unifica la Iglesia en la comuni贸n y en el servicio y la provee de diversos dones jer谩rquicos y carism谩ticos. 23

La diferencia esencial entre el sacerdocio com煤n y el sacerdocio ministerial no se encuentra, por tanto, en el sacerdocio de Cristo, el cual permanece siempre 煤nico e indivisible, ni tampoco en la santidad a la cual todos los fieles son llamados: 芦En efecto, el sacerdocio ministerial no significa de por s铆 un mayor grado de santidad respecto al sacerdocio com煤n de los fieles; pero, por medio de 茅l, los presb铆teros reciben de Cristo en el Espiritu un don particular, para que puedan ayudar al Pueblo de Dios a ejercitar con fidelidad y plenitud el sacerdocio com煤n que les ha sido conferido禄. 24 En la edificaci贸n de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, est谩 vigente la diversidad de miembros y de funciones, pero uno solo es el Esp铆ritu, que distribuye sus variados dones para el bien de la Iglesia seg煤n su riqueza y la necesidad de servicios (cfr. 1 Cor 12, 1-11). 25

La diversidad est谩 en relaci贸n con el modo de participaci贸n al sacerdocio de Cristo y es esencial en el sentido que 芦mientras el sacerdocio com煤n de los fieles se realiza en el desarrollo de la gracia bautismal --vida de fe, de esperanza y de caridad, vida seg煤n el Esp铆ritu-- el sacerdocio ministerial est谩 al servicio del sacerdocio com煤n, en orden al desarrollo de la gracia bautismal de todos los cristianos禄. 26 En consecuencia, el sacerdocio ministerial 芦difiere esencialmente del sacerdocio com煤n de los fieles porque confiere un poder sagrado para el servicio de los fieles禄. 27 Con este fin se exhorta el sacerdote 芦a crecer en la conciencia de la profunda comuni贸n que lo v铆ncula al Pueblo de Dios禄 para 芦suscitar y desarrollar la corresponsabilidad en la com煤n y 煤nica misi贸n de salvaci贸n, con la diligente y cordial valoraci贸n de todos los carismas y tareas que el Esp铆ritu otorga a los creyentes para la edificaci贸n de la Iglesia禄. 28

Las caracter铆sticas que diferencian el sacerdocio ministerial de los Obispos y de los presb铆teros de aquel com煤n de los fieles, y delinean en consecuencia los confines de las colaboraci贸n de estos en el sagrado ministerio, se pueden sintetizar as铆:

a) el sacerdocio ministerial tiene su ra铆z en la sucesi贸n apost贸lica y esta dotado de una potestad sacra, 29 la cual consiste en la facultad y responsabilidad de obrar en persona de Cristo Cabeza y Pastor; 30

b) esto es lo que hace de los sagrados ministros servidores de Cristo y de la Iglesia, por medio de la proclamaci贸n autorizada de la Palabra de Dios, de la celebraci贸n de los Sacramentos y de la gu铆a pastoral de los fieles. 31

Poner el fundamento del ministerio ordenado en la sucesi贸n apost贸lica, en cuanto tal ministerio contin煤a la misi贸n recibida de los Ap贸stoles de parte de Cristo, es punto esencial de la doctrina eclesi贸logica cat贸lica. 32

El ministerio ordenado, por tanto, es constituido sobre el fundamento de los Ap贸stoles para la edificaci贸n de la Iglesia: 33 芦est谩 totalmente al servicio de la Iglesia misma禄. 34 芦A la naturaleza sacramental del ministerio eclesial est谩 intrinsicamente ligado el car谩cter de servicio. Los ministros en efecto, en cuanto dependen totalmente de Cristo, quien les confiere la misi贸n y autoridad, son verdaderamente 'esclavos de Cristo' (cfr. Rm 11), a imagen de El que, libremente ha tomado por nosotros 'la forma de siervo' (Flp 2, 7). Como la palabra y la gracia de la cual son ministros no son de ellos, sino de Cristo que se las ha confiado para los otros, ellos se har谩n libremente esclavos de todos禄. 35

2. Unidad y diversidad en las funciones ministeriales

Las funciones del ministerio ordenado, tomadas en su conjunto, constituyen, en raz贸n de su 煤nico fundamento, 36 una indivisible unidad. Una y 煤nica, en efecto, como en Cristo, 37 es la ra铆z de acci贸n salv铆fica, significada y realizada por el ministro en el desarrollo de las funciones de ense帽ar, santificar y gobernar a los fieles. Esta unidad cualifica esencialmente el ejercicio de las funciones del sagrado ministerio, que son siempre ejercicio, bajo diversas prospectivas, de la funci贸n de Cristo, Cabeza de la Iglesia.

Si, por tanto, el ejercicio de parte del ministro ordenado del munus docendi, sanctificandi et regendi constituye la sustancia del ministerio pastoral, las diferentes funciones de los sagrados ministros, formando una indivisible unidad, no se pueden entender separadamente las unas de las otras, al contrario, se deben considerar en su mutua correspondencia y complementariedad. S贸lo en algunas de esas, y en cierta medida, pueden colaborar con los pastores otros fieles no ordenados, si son llamados a dicha colaboraci贸n por la leg铆tima Autoridad y en los debidos modos. 芦En efecto, El mismo conforta constantemente su cuerpo, que es la Iglesia, con los dones de los ministerios, por los cuales, con la virtud derivada de El, nos prestamos mutuamente los servicios para la salvaci贸n禄. 38 芦El ejercio de estas tareas no hace del fiel laico un pastor: en realidad no es la tarea la que constituye un ministro, sino la ordenaci贸n sacramental. Solo el Sacramento del Orden atribuye al ministerio ordenado de los Obispos y presb铆teros una peculiar participaci贸n al oficio de Cristo Cabeza y Pastor y a su sacerdocio eterno. La funci贸n que se ejerce en calidad de suplente, adquiere su legitimaci贸n, inmediatamente y formalmente, de la delegaci贸n oficial dada por los pastores, y en su concreta actuaci贸n es dirigido por la autoridad eclesi谩stica禄. 39

Es necesario reafirmar esta doctrina porque algunas pr谩cticas tendientes a suplir a las carencias num茅ricas de ministros ordenados en el seno de la comunidad, en algunos casos, han podido influir sobre una idea de sacerdocio com煤n de los fieles que tergiversa la 铆ndole y el significado espec铆fico, favorenciendo, entre otras cosas, la disminuci贸n de los candidatos al sacerdocio y oscureciendo la especificidad del seminario como lugar tipico para la formaci贸n del ministro ordenado. Se trata de fen贸menos intimanente relacionados, sobre cuya interdependencia se deber谩 oportunamente reflexionar para llegar a sabias conclusiones operativas.

3. Insustituibilidad del ministerio ordenado

Una comunidad de fieles para ser llamada Iglesia y para serlo verdaderamente, no puede derivar su gu铆a de criterios organizativos de naturaleza asociativa o pol铆tica. Cada Iglesia particular debe a Cristo su gu铆a, porque es El fundamentalmente quien ha concedido a la misma Iglesia el ministerio apost贸lico, por lo que ninguna comunidad tiene el poder de darlo a s铆 misma, 40 o de establecerlo por medio de una delegaci贸n. El ejercicio del munus de magisterio y de gobierno, exige, en efecto, la can贸nica o jur铆dica determinaci贸n de parte de la autoridad jer谩rquica. 41

El sacerdocio ministerial, por tanto, es necesario a la existencia misma de la comunidad como Iglesia: 芦no se debe pensar en el sacerdocio ordenado (...) como si fuera posterior a la comunidad eclesial, como si 茅sta pudiera concebirse como constituida ya sin este sacerdocio禄. 42 En efecto, si en la comunidad llega a faltar el sacerdote, ella se encuentra privada de la presencia y de la funci贸n sacramental de Cristo Cabeza y Pastor, esencial para la vida misma de la comunidad eclesial.

El sacerdocio ministerial es por tanto absolutamente insostituible. Se llega a la conclusi贸n inmediatamente de la necesidad de una pastoral vocacional que sea diligente, bien organizada y permanente para dar a la Iglesia los necesarios ministros como tambi茅n a la necesidad de reservar una cuidadosa formaci贸n a cuantos, en los seminarios, se preparan para recibir el presbiterado. Otra soluci贸n para enfrentar los problemas que se derivan de la carencia de sagrados ministros resultar铆a precaria.

芦El deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana, la cual ha de procurarlo ante todo con una vida plenamente cristiana禄. 43 Todos los fieles son corresponsables en el contribuir a fortalecer las respuestas positivas a la vocaci贸n sacerdotal, con una siempre mayor fidelidad en el seguimiento de Cristo superando la indiferencia del ambiente, sobre todo en las sociedades fuertemente marcadas por el materialismo.

4. La colaboraci贸n de fieles no ordenados en el ministerio pastoral

En los documentos conciliares, entre los varios aspectos de la participaci贸n de fieles no marcados por el car谩cter del Orden a la misi贸n de la Iglesia, se considera su directa colaboraci贸n en las tareas espec铆ficas de los pastores. 44 En efecto, 芦cuando la necesidad o la utilidad de la Iglesia lo exige, los pastores pueden confiar a los fieles no ordenados, seg煤n las normas establecidas por el derecho universal, algunas tareas que est谩n relacionadas con su propio ministerio de pastores pero que no exigen el car谩cter del Orden禄. 45 Tal colaboraci贸n ha sido sucesivamente regulada por la legislaci贸n post-conciliar y, en modo particular, por el nuevo C贸digo de Derecho Can贸nico.

Este, despu茅s de haberse referido a las obligaciones y los derechos de todos los fieles, 46 en el t铆tulo sucesivo, dedicado a las obligaciones y derechos de los fieles laicos, trata no solo de aquello que especificamente les compete, teniendo presente su condici贸n secular, 47 sino tambi茅n de tareas o funciones que en realidad no son exclusivamente de ellos. De estas, algunas corresponder铆an a cualquier fiel sea o no ordenado, 48 otras, al contrario se colocan en la l铆nea de directo servicio en el sagrado ministerio de los fieles ordenados. 49 Respecto a estas 煤ltimas tareas o funciones, los fieles no ordenados no son detentores de un derecho a ejercerlas, pero son 芦h谩biles para ser llamados por los sagrados pastores en aquellos oficios eclesi谩sticos y en aquellas tareas que est谩n en grado de ejercitar seg煤n las prescripciones del derecho禄, 50 o tambi茅n 芦donde no haya ministros (...) pueden suplirles en algunas de sus funciones (...) seg煤n las prescripciones del derecho禄. 51

Al fin que una tal colaboraci贸n se pueda inserir armonicamente en la pastoral ministerial, es necesario que, para evitar desviaciones pastorales y abusos disciplinares, los principios doctrinales sean claros y que, de consecuencia, con coherente determinaci贸n, se promueva en toda la Iglesia una atenta y leal aplicaci贸n de las disposiciones vigentes, no alargando, abusivamente, los l铆mites de excepcionalidad a aquellos casos que no pueden ser juzgados como 芦excepcionales禄.

Cuando, en alg煤n lugar, se verifiquen abusos o pr谩cticas trasgresivas, los Pastores adopten todos los medios necesarios y oportunos para impedir a tiempo su difusi贸n y para evitar que se altere la correcta comprensi贸n de la naturaleza misma de la Iglesia. En particular, aplicar谩n aquellas normas disciplinares establecidas, las cuales ense帽an a conocer y respetar realmente la distinci贸n y complementariedad de funciones que son vitales para la comuni贸n eclesial. En donde tales pr谩cticas abusivas est谩n ya difundidas, es absolutamente indispensable la intervenci贸n responsable de quien tiene la autoridad de hacerlo, haci茅ndose as铆 verdadero art铆fice de comuni贸n, la cual puede ser constitu铆da exclusivamente en torno a la verdad. Comuni贸n, verdad, justicia, paz y caridad son t茅rminos interdependientes. 52

A la luz de los principios apenas recordados se se帽alan a continuaci贸n los oportunos remedios para enfrentar los abusos se帽alados a nuestros Dicasterios. Las disposiciones que siguen son tomadas de la normativa de la Iglesia.

Art铆culo 1. Necesidad de una terminolog铆a apropiada

El Santo Padre en el Discurso dirigido a los participantes en el Simposio sobre 芦Colaboraci贸n de los fieles laicos en el ministerio presbiteral禄, ha subrayado la necesidad de aclarar y distinguir las varias acepciones que el t茅rmino 芦ministerio禄 ha asumido en el lenguaje teol贸gico y can贸nico. 53

SS 1. 芦Desde hace un cierto tiempo se ha introducido el uso de llamar ministerio no solo los officia (oficios) y los munera (funciones) ejercidos por los Pastores en virtud del sacramento del Orden, sino tambi茅n aquellos ejercidos por los fieles no ordenados, en virtud del sacerdocio bautismal. La cuesti贸n del lenguaje se hace m谩s compleja y delicada cuando se reconoce a todos los fieles la posibilidad de ejercitar --en calidad de suplentes, por delegaci贸n oficial conferida por los Pastores-- algunas funciones m谩s propias de los cl茅rigos, las cuales, sin embargo, no exigen el car谩cter del Orden. Es necesario reconocer que el lenguaje se hace incierto, confuso y, por lo tanto, no 煤til para expresar la doctrina de la fe, todas las veces que, en cualquier manera, se ofusca la diferencia 'de esencia y no s贸lo de grado' que media entre el sacerdocio bautismal y el sacerdocio ordenado禄. 54

SS 2. 芦Aquello que ha permitido, en algunos casos, la extensi贸n del termino ministerio a los munera propios de los fieles laicos es el hecho de que tambi茅n estos, en su medida, son participaci贸n al 煤nico sacerdocio de Cristo. Los Officia a ellos confiados temporalmente, son, m谩s bien, esclusivamente fruto de una delegaci贸n de la Iglesia. S贸lo la constante referencia al 煤nico y fontal 'ministerio de Cristo' (...) permite, en cierta medida, aplicar tambi茅n a los fieles no ordenados, sin ambiguedad, el t茅rmino ministerio: sin que 茅ste sea percibido y vivido como una indebida aspiraci贸n al ministerio ordenado, o como progresiva erosi贸n de su especificidad.

En este sentido original, el termino ministerio (servitium) manifiesta solo la obra con la cual los miembros de la Iglesia prolongan, a su interno y para el mundo, la misi贸n y el ministerio de Cristo. Cuando, al contrario, el termino es diferenciado en relaci贸n y en comparaci贸n entre los distintos munera e officia, entonces es necesario advertir con claridad que s贸lo en fuerza de la sagrada ordenaci贸n 茅ste obtiene aquella plenitud y correspondencia de significado que la tradici贸n siempre le ha atribuido禄. 55

SS 3. El fiel no ordenado puede asumir la denominaci贸n general de 芦ministro extraordinario禄, s贸lo si y cuando es llamado por la Autoridad competente a cumplir, unicamente en funci贸n de suplencia, los encargos, a los que se refiere el can. 230, SS 3, 56 adem谩s de los cann. 943 y 1112. Naturalmente puede ser utilizado el t茅rmino concreto con que can贸nicamente se determina la funci贸n confiada, por ejemplo, catequista, ac贸lito, lector, etc.

La delegaci贸n temporal en las acciones lit煤rgicas, a las que se refiere el can. 230, SS 2, no confiere alguna denominaci贸n especial al fiel no ordenado. 57 No es l铆cito por tanto, que los fieles no ordenados asuman, por ejemplo, la denominaci贸n de 芦pastor禄, de 芦capell谩n禄, de 芦coordinador禄, 芦moderador禄 o de t铆tulos semejantes que podr铆an confundir su funci贸n con aquella del Pastor, que es unicamente el Obispo y el presb铆tero. 58

Art铆culo 2. El ministerio de la palabra 59

SS 1. El contenido de tal ministerio consiste 芦en la predicaci贸n pastoral, la catequesis, y en puesto privilegiado la homil铆a禄. 60

El ejercicio original de las relativas funciones es propio del Obispo diocesano, como moderador, en su Iglesia, de todo el ministerio de la palabra, 61 y es tambi茅n propio de los presb铆teros, sus cooperadores. 62

Este ministerio corresponde tambi茅n a los di谩conos, en comuni贸n con el obispo y su presbiterio. 63

SS 2. Los fieles no ordenados participan seg煤n su propia 铆ndole, a la funci贸n prof茅tica de Cristo, son constituidos sus testigos y prove铆dos del sentido de la fe y de la gracia de la palabra. Todos son llamados a convertirse, cada vez m谩s, en heraldos eficaces 芦de lo que se espera禄 (cfr. Heb 11, 1). 64 Hoy, la obra de la catequesis, en particular, mucho depende de su compromiso y de su generosidad al servicio de la Iglesia.

Por tanto, los fieles y particularmente los miembros de los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apost贸lica pueden ser llamados a colaborar, en los modos leg铆timos, en el ejercicio del ministerio de la palabra. 65

SS 3. Para que la colaboraci贸n de que se habla en el SS 2 sea eficaz, es necesario retomar algunas condiciones relativas a las modalidades de tal colaboraci贸n.

El C.I.C., can. 766, establece las condiciones por las cuales la competente Autoridad puede admitir los fieles no ordenados a predicar in ecclesia vel oratorio. La misma expresi贸n utilizada, admitti possunt, resalta, como en ning煤n caso, se trata de un derecho propio como aquel espec铆fico de los Obispos 66 o de una facultad como aquella de los presb铆teros o de los di谩conos. 67

Las condiciones a las que se debe someter tal admisi贸n --芦si en determinadas circunstancias se necesita de ello禄, 芦si en casos particulares lo aconseja la utilidad禄-- evidencia la excepcionalidad del hecho. El can. 766, adem谩s, precisa que se debe siempre obrar iuxta Episcoporum conferentiae praescripta. En esta 煤ltima cla煤sula el can贸n citado establece la fuente primaria para discernir rectamente en relaci贸n a la necesidad o utilidad, en los casos concretos, ya que en las mencionadas prescripciones de la Conferencia Episcopal, que necesitan de la "recognitio" de la Sede Apost贸lica, se deben se帽alar los oportunos criterios que puedan ayudar al Obispo diocesano en el tomar las apropiadas decisiones pastorales, que le son propias por la naturaleza misma del oficio episcopal.

SS 4. En circunstancias de escasez de ministros sagrados en determinadas zonas, pueden presentarse casos en los que se manifiesten permanentemente situaciones objetivas de necesidad o de utilidad, tales de sugerir la admisi贸n de fieles no ordenados a la predicaci贸n.

La predicaci贸n en las iglesias y oratorios, de parte de los fieles no ordenados, puede ser concedida en suplencia de los ministros sagrados o por especiales razones de utilidad en los casos particulares previstos por la legislaci贸n universal de la Iglesia o de las Conferencias Episcopales, y por tanto no se puede convertir en un hecho ordinario, ni puede ser entendida como aut茅ntica promoci贸n del laicado.

SS 5. Sobre todo en la preparaci贸n a los sacramentos, los catequistas se preocupen de orientar los intereses de los catequizandos a la funci贸n y a la figura del sacerdote como solo dispensador de los misterios divinos a los que se est谩n preparando.

Art铆culo 3. La homil铆a

SS 1. La homil铆a, forma eminente de predicaci贸n 芦qua per anni liturgici cursum ex textu sacro fidei mysteria et normae vitae christianae exponuntur禄, 68 es parte de la misma liturgia.

Por tanto, la homil铆a, durante la celebraci贸n de la Eucarist铆a, se debe reservar al ministro sagrado, sacerdote o di谩cono. 69 Se excluyen los fieles no ordenados, aunque desarrollen la funci贸n llamada 芦asistentes pastorales禄 o catequistas, en cualquier tipo de comunidad o agrupaci贸n. No se trata, en efecto, de una eventual mayor capacidad expositiva o preparaci贸n teol贸gica, sino de una funci贸n reservada a aquel que es consagrado con el Sacramento del Orden, por lo que ni siquiera el Obispo diocesano puede dispensar de la norma del can贸n, 70 dado que no se trata de una ley meramente disciplinar, sino de una ley que toca las funciones de ense帽anza y santificaci贸n estrechamente unidas entre si.

No se puede admitir, por tanto, la praxis, en ocasiones asumida, por la cual se conf铆a la predicaci贸n homil茅tica a seminaristas estudiantes de teolog铆a, a煤n no ordenados. 71 La homil铆a no puede, en efecto, considerarse como una pr谩ctica para el futuro ministerio.

Se debe considerar abrogada por el can. 767, SS 1 cualquier norma anterior que haya podido admitir fieles no ordenados a pronunciar la homilia durante la celebraci贸n de la Santa Misa. 72

SS 2. Es licita la propuesta de una breve monici贸n para favorecer la mayor inteligencia de la liturgia que se celebra y tambi茅n cualquier eventual testimonio siempre seg煤n las normas lit煤rgicas y en ocasi贸n de las liturgias eucar铆sticas celebradas en particulares jornadas (jornada del seminario, del enfermo, etc.), si se consideran objetivamente convenientes, como ilustrativas de la homil铆a regularmente pronunciada por el sacerdote celebrante. Estas explicaciones y testimonios no deben asumir caracter铆sticas tales de llegar a confundirse con la homil铆a.

SS 3. La posibilidad del 芦di谩logo禄 en la homil铆a, 73 puede ser, alguna vez, prudentemente usada por el ministro celebrante como medio expositivo con el cual no se delega a los otros el deber de la predicaci贸n.

SS 4. La homil铆a fuera de la Santa Misa puede ser pronunciada por fieles no ordenados seg煤n lo establecido por el derecho o las normas lit煤rgicas y observando las cla煤sulas all铆 contenidas.

SS 5. La homil铆a no puede ser confiada, en ning煤n caso, a sacerdotes o di谩conos que han perdido el estado clerical o que, en cualquier caso, han abandonado el ejercicio del sagrado ministerio. 74

Art铆culo 4. El p谩rroco y la parroquia

Los fieles no ordenados pueden desarrollar, como de hecho en numerosos casos sucede, en las parroquias, en 谩mbitos tales como centros hospitalarios, de asistencia, de instrucci贸n, en las c谩rceles, en los Obispados Castrenses, etc., trabajos de efectiva colaboraci贸n en el ministerio pastoral de los cl茅rigos. Una forma extraordinaria de colaboraci贸n, en las condiciones previstas, es aquella regulada por el can. 517, SS 2.

SS 1. La recta comprensi贸n y aplicaci贸n de tal can贸n, seg煤n el cual 芦si ob sacerdotum penuriam Episcopus dioecesanus aestimaverit participationem in exercitio curae pastoralis paroeciae concrecendam esse diacono aliive personae sacerdotali charatere non insignitae aut personarum communitati, sacerdotem constituat aliquem qui, potestatibus et facultatibus parochi instructus, curam pastoralem moderetur禄, exige que tal disposici贸n excepcional tenga lugar respetando escrupulosamente las cla煤sulas en 茅l contenidas, es decir:

a) ob sacerdotum penuriam, y no por razones de comodidad o de una equivocada 芦promoci贸n del laicado禄, etc.

b) permaneciendo el hecho de que se trata de participatio in exercitio curae pastoralis y no de dirigir, coordinar, moderar o gobernar la parroquia, cosa que seg煤n el texto del can贸n, compete s贸lo a un sacerdote.

Precisamente porque se trata de casos excepcionales, es necesario, sobre todo, considerar la posibilidad de valerse, por ejemplo, de sacerdotes ancianos, todav铆a con posibilidades de trabajar, o de confiar diversas parroquias a un solo sacerdote o a un coetus sacerdotum. 75

Se tiene presente, de todos modos, la preferencia que el mismo canon establece para el di谩cono.

Permanece la afirmaci贸n, en la misma normativa can贸nica, que estas formas de participaci贸n en el cuidado de las parroquias no se pueden identificar, en alg煤n modo, con el oficio de p谩rroco. La normativa ratifica que tambi茅n en aquellos casos excepcionales 芦Episcopus dioecesanus (...) sacerdotem constituat aliquem qui, potestatibus et facultatibus parochi instructus, curam pastoralem moderetur禄. El oficio de p谩rroco, en efecto, puede ser v谩lidamente confiado solamente a un sacerdote (cfr. can. 521, SS 1), tambi茅n en los casos de objetiva penuria de clero. 76

SS 2. A tal prop贸sito se debe tener en cuenta que el p谩rroco es el pastor propio de la parroquia a 茅l confiada 77 y permanece como tal hasta cuando no ha cesado su oficio pastoral. 78

La presentaci贸n de la dimisi贸n del p谩rroco por haber cumplido 75 a帽os de edad no lo hace por eso mismo cesar ipso iure de su oficio pastoral. Esto se verifica s贸lo cuando el Obispo diocesano --despu茅s de la prudente consideraci贸n de todas las circunstancias-- haya aceptado definitivamente sus dimisiones, a norma del can. 538, SS 3, y se lo haya comunicado por escrito. 79 A煤n m谩s, a la luz de situaciones de penuria de sacerdotes existentes en algunas partes, ser谩 sabio hacer uso, a tal prop贸sito, de una particular prudencia.

Tambi茅n considerando el derecho que cada sacerdote tiene de ejercitar las propias funciones inherentes a la ordenaci贸n recibida, a no ser que se presenten graves motivos de salud o de disciplina, se recuerda que el 75o a帽o de edad no constituye un motivo que oblige el Obispo diocesano a la aceptaci贸n de la dimisi贸n. Esto tambi茅n para evitar una concepci贸n funcionalista del sagrado ministerio. 80

Art铆culo 5. Los organismos de colaboraci贸n en la Iglesia particular

Estos organismos, pedidos y experimentados positivamente en el camino de la renovaci贸n de la Iglesia seg煤n el Concilio Vaticano II y codificados en la legislaci贸n can贸nica, representan una forma de participaci贸n activa en la misi贸n de la Iglesia como comuni贸n.

SS 1. La normativa del c贸digo sobre el Consejo presbiteral establece cuales sacerdotes puedan ser miembros. 81 El mismo, en efecto, es reservado a los sacerdotes, porque encuentra su fundamento en la com煤n participaci贸n del Obispo y de los sacerdotes en el mismo sacerdocio y ministerio. 82

No pueden, por tanto, gozar del derecho de elecci贸n ni activo ni pasivo, los di谩conos y los otros fieles no ordenados, aunque si son colaboradores de los sagrados ministros, as铆 como los presb铆teros que han perdido el estado clerical o que, en cualquier caso, han abandonado el ejercicio del sagrado ministerio.

SS 2. El Consejo pastoral, diocesano o parroquial 83 y el consejo parroquial para los asuntos econ贸micos,84 de los cuales hacen parte los fieles no ordenados, gozan unicamente de voto consultivo y no pueden, de alg煤n modo, convertirse en organismos deliberativos. Pueden ser elegidos para tal cargo s贸lo aquellos fieles que poseen las cualidades exigidas por la normativa can贸nica. 84

SS 3. Es propio del p谩rroco presidir los consejos parroquiales. Son por tanto inv谩lidas, y en consecuencia nulas, las decisiones deliberativas de un consejo parroquial no reunido bajo la presidencia del p谩rroco o contra 茅l. 85

SS 4. Todos los consejos diocesanos pueden manifestar v谩lidamente el propio consenso a un acto del Obispo s贸lo cuando tal consenso ha sido solicitado expresamente por el derecho.

SS 5. Dadas las realidades locales los Ordinarios pueden valerse de especiales grupos de estudio o de expertos en cuestiones particulares. Sin embargo, los mismos no pueden constituirse en organismos paralelos o de desautorizaci贸n de los consejos diocesanos presbiteral y pastoral, como tambi茅n de los consejos parroquiales, regulados por el derecho universal de la Iglesia en los cann. 536, SS 1 y 537. 86 Si tales organismos han nacido en pasado en base a costumbres locales o a circunstancias particulares, se dispongan los medios necesarios para adaptarlos conforme a la legislaci贸n vigente de la Iglesia.

SS 6. Los Vicarios for谩neos, llamados tambi茅n decanos, arciprestes o con otros nombres, y aquellos que se le equiparan, 芦pro-vicarios禄, 芦pro-decanos禄, etc. deben ser siempre sacerdotes. 87 Por tanto, quien no es sacerdote no puede ser validamente nombrado a tales cargos.

Art铆culo 6. Las celebraciones lit煤rgicas

SS 1. Las acciones lit煤rgicas deben manifestar con claridad la unidad ordenada del Pueblo de Dios en su condici贸n de comuni贸n org谩nica 88 y por tanto la 铆ntima conexi贸n que media entre la acci贸n liturgica y la manifestaci贸n de la naturaleza org谩nicamente estructurada de la Iglesia.

Esto se da cuando todos los participantes desarrollan con fe y devoci贸n la funci贸n propia de cada uno.

SS 2. Para que tambi茅n en este campo, sea salvaguardada la identidad eclesial de cada uno, se deben abandonar los abusos de distinto tipo que son contrarios a cuanto prevee el canon 907, seg煤n el cual en la celebraci贸n eucar铆stica, a los di谩conos y a los fieles no ordenados, no les es consentido pronunciar las oraciones y cualquier parte reservada al sacerdote celebrante --sobre todo la oraci贸n eucar铆stica con la doxolog铆a conclusiva-- o asumir acciones o gestos que son propios del mismo celebrante. Es tambi茅n grave abuso el que un fiel no ordenado ejercite, de hecho, una casi 芦presidencia禄 de la Eucarist铆a dejando al sacerdote solo el m铆nimo para garantizar la v谩lidez.

En la misma l铆nea resulta evidende la ilicitud de usar, en las ceremonias lit煤rgicas, de parte de quien no ha sido ordenado, ornamentos reservados a los sacerdotes o a los di谩conos (estola, casulla, dalm谩tica).

Se debe tratar cuidadosamente de evitar hasta la misma apariencia de confusi贸n que puede surgir de comportamientos lit煤rgicamente an贸malos. Como los ministros ordenados son llamados a la obligaci贸n de vestir todos los sagrados ornamentos, as铆 los fieles no ordenados no pueden asumir cuanto no es propio de ellos.

Para evitar confusiones entre la liturgia sacramental presidida por un cl茅rigo o un di谩cono con otros actos animados o guiados por fieles no ordenados, es necesario que para estos 煤ltimos se adopten formulaciones claramente diferentes.

Art铆culo 7. Las celebraciones dominicales en ausencia de presb铆tero

SS 1. En algunos lugares, las celebraciones dominicales 89 son guiadas, por la falta de presb铆teros o di谩conos, por fieles no ordenados. Este servicio, v谩lido cuanto delicado, es desarrollado seg煤n el esp铆ritu y las normas espec铆ficas emanadas en m茅rito por la competente Autoridad eclesi谩stica. 90 Para animar las mencionadas celebraciones el fiel no ordenado deber谩 tener un especial mandato del Obispo, el cual pondr谩 atenci贸n en dar las oportunas indicaciones acerca de la duraci贸n, lugar, las condiciones y el presb铆tero responsable.

SS 2. Tales celebraciones, cuyos textos deben ser los aprobados por la competente Autoridad eclesi谩stica, se configuran siempre como soluciones temporales. 91 Est谩 prohibido inserir en su estructura elementos propios de la liturgia sacrificial, sobre todo la 芦plegaria eucar铆stica禄, aunque si en forma narrativa, para no engendrar errores en la mente de los fieles. 92 A tal fin debe ser siempre recordado a quienes toman parte en ellas que tales celebraciones no sustituyen al Sacrificio eucar铆stico y que el precepto festivo se cumple solamente participando a la S. Misa. 93 En tales casos, all铆 donde las distancias o las condiciones f铆sicas lo permitan, los fieles deben ser estimulados y ayudados todo el posible para cumplir con el precepto.

Art铆culo 8. El ministro extraordinario de la Sagrada Comuni贸n

Los fieles no ordenados, ya desde hace tiempo, colaboran en diversos ambientes de la pastoral con los sagrados ministros a fin que 芦el don inefable de la Eucarist铆a sea siempre m谩s profundamente conocido y se participe a su eficacia salv铆fica con siempre mayor intensidad禄. 94

Se trata de un servicio lit煤rgico que, responde a objetivas necesidades de los fieles, destinado, sobre todo, a los enfermos y a las asambleas lit煤rgicas en las cuales son particularmente numerosos los fieles que desean recibir la sagrada Comuni贸n.

SS 1. La disciplina can贸nica sobre el ministro extraordinario de la sagrada Comuni贸n debe ser, sin embargo, rectamente aplicada para no generar confusi贸n. La misma establece que el ministro ordinario de la sagrada Comuni贸n es el Obispo, el presb铆tero y el diacono, 95 mientras son ministros extraordinarios sea el ac贸lito instituido, sea el fiel a ello delegado a norma del can. 230, SS 3. 96

Un fiel no ordenado, si lo sugieren motivos de verdadera necesidad, puede ser delegado por el Obispo diocesano, en calidad de ministro extraordinario, para distribuir la sagrada Comuni贸n tambi茅n fuera de la celebraci贸n eucar铆stica, ad actum vel ad tempus, o en modo estable, utilizando para esto la apropiada forma lit煤rgica de bendici贸n. En casos excepcionales e imprevistos la autorizaci贸n puede ser concedida ad actum por el sacerdote que preside la celebraci贸n eucar铆stica. 97

SS 2. Para que el ministro extraordinario, durante la celebraci贸n eucar铆stica, pueda distribuir la sagrada Comuni贸n, es necesario o que no se encuentren presentes ministros ordinarios o que, estos, aunque presentes, se encuentren verdaderamente impedidos. 98 Pueden desarrollar este mismo encargo tambi茅n cuando, a causa de la numerosa participaci贸n de fieles que desean recibir la sagrada Comuni贸n, la celebraci贸n eucar铆stica se prolongaria excesivamente por insuficiencia de ministros ordinarios. 99

Tal encargo es de suplencia y extraordinario 100 y debe ser ejercitado a norma de derecho. A tal fin es oportuno que el Obispo diocesano emane normas particulares que, en estrecha armon铆a con la legislaci贸n universal de la Iglesia, regulen el ejercicio de tal encargo. Se debe proveer, entre otras cosas, a que el fiel delegado a tal encargo sea debidamente instruido sobre la doctrina eucar铆stica, sobre la 铆ndole de su servicio, sobre las r煤bricas que se deben observar para la debida reverencia a tan augusto Sacramento y sobre la disciplina acerca de la admisi贸n para la Comuni贸n.

Para no provocar confusiones han de ser evitadas y suprimidas algunas pr谩cticas que se han venido creando desde hace alg煤n tiempo en

algunas Iglesias particulares, como por ejemplo:

-- la comuni贸n de los ministros extraordinarios como si fueran concelebrantes;

-- asociar, a la renovaci贸n de las promesas de los sacerdotes en la S. Misa crismal del Jueves Santo, otras categor铆as de fieles que renuevan los votos religiosos o reciben el mandato de ministros extraordinarios de la Comuni贸n.

-- el uso habitual de los ministros extraordinarios en las SS. Misas, extendiendo arbitrariamente el concepto de 芦numerosa participaci贸n禄.

Art铆culo 9. El apostolado para los enfermos

SS 1. En este campo, los fieles no ordenados pueden aportar una preciosa colaboracion. 101 Son innumerables los testimonios de obras y gestos de caridad que personas no ordenadas, bien individualmente o en formas de apostolado comunitario, tienen hacia los enfermos. Ello constituye una presencia cristiana de primera l铆nea en el mundo del dolor y de la enfermedad. All铆 donde los fieles no ordenados acompa帽an a los enfermos en los momentos m谩s graves es para ellos deber principal suscitar el deseo de los Sacramentos de la Penitencia y de la sagrada Unci贸n, favoreciendo las disposiciones y ayud谩ndoles a preparar una buena confesi贸n sacramental e individual, como tambi茅n a recibir la Santa Unci贸n. En el hacer uso de los sacramentales, los fieles no ordenados pondr谩n especial cuidado para que sus actos no induzcan a percibir en ellos aquellos sacramentos cuya administraci贸n es propia y exclusiva del Obispo y del Presb铆tero. En ning煤n caso, pueden hacer la Unci贸n aquellos que no son sacerdotes, n铆 con 贸leo bendecido para la Unci贸n de los Enfermos, ni con 贸leo no bendecido.

SS 2. Para la administraci贸n de este sacramento, la legislaci贸n can贸nica acoge la doctrina teol贸gicamente cierta y la practica multisecular de la Iglesia, 102 seg煤n la cual el 煤nico ministro v谩lido es el sacerdote. 103 Dicha normativa es plenamente coherente con el misterio teol贸gico significado y realizado por medio del ejercicio del servicio sacerdotal.

Debe afirmarse que la exclusiva reserva del ministerio de la Unci贸n al sacerdote est谩 en relaci贸n de dependencia con el sacramento del perd贸n de los pecados y la digna recepci贸n de la Eucarist铆a. Ning煤n otro puede ser considerado ministro ordinario o extraordinario del sacramento, y cualquier acci贸n en este sentido constituye simulaci贸n del sacramento. 104

Art铆culo 10. La asistencia a los Matrimonios

SS 1. La posibilidad de delegar a fieles no ordenados la asistencia a los matrimonios puede revelarse necesaria, en circunstancias muy particulares de grave falta de ministros sagrados.

Tal posibilidad, sin embargo, est谩 condicionada a la verificaci贸n de tres requisitos. El Obispo diocesano, en efecto, puede conceder tal delegaci贸n 煤nicamente en las casos en los cuales faltan sacerdotes o di谩conos y s贸lo despu茅s de haber obtenido, para la propia di贸cesis, el voto favorable de la Conferencia Episcopal y la necesaria licencia de la Santa Sede. 105

SS 2. Tambi茅n en estos casos se debe observar la normativa can贸nica sobre la validez de la delegaci贸n 106 y sobre la idoneidad, capacidad y actitud del fiel no ordenado. 107

SS 3. Excepto el caso extraordinario previsto por el can. 1112 del CIC, por absoluta falta de sacerdotes o de di谩conos que puedan asistir a la celebraci贸n del matrimonio, ning煤n ministro ordenado puede delegar a un fiel no ordenado para tal asistencia y la relativa petici贸n y recepci贸n del consentimiento matrimonial a norma del can. 1108, SS 2.

Art铆culo 11. El ministro del Bautismo

Se debe alabar particularmente la fe con la cual no pocos cristianos, en dolorosas situaciones de persecuci贸n, pero tambi茅n en territorios de misi贸n y en casos de especial necesidad, han asegurado --y a煤n aseguran-- el sacramento del Bautismo a las nuevas generaciones, cuando se da la ausencia de ministros ordenados.

Adem谩s del caso de necesidad, la normativa can贸nica establece que, en el caso que el ministro ordinario faltara o fuera impedido, 108 el fiel no ordenado pueda ser ministro extraordinario del bautismo. 109 Sin embargo, se debe estar atento a interpretaciones demasiado extensivas y evitar conceder tal facultad de modo habitual.

As铆, por ejemplo, la ausencia o el impedimento, que hacen l铆cita la delegaci贸n de fieles no ordenados a administrar el bautismo, no pueden asimilarse a las circunstancias de excesivo trabajo del ministro ordinario o a su no residencia en el territorio de la parroquia, como tampoco a su no disponibilidad para el d铆a previsto por la familia. Tales motivaciones no constituyen razones suficientes.

Art铆culo 12. La animaci贸n de la celebraci贸n de las exequias eclesi谩sticas

En las actuales circunstancias de creciente descristianizaci贸n y de abandono de la practica religiosa, el momento de la muerte y de las exequias puede constituir una de las m谩s oportunas ocasiones pastorales para un encuentro directo de los ministros ordenados con aquellos fieles que, ordinariamente, no frecuentan.

Por tanto, es auspicable que, aunque con sacrificio, los sacerdotes o los di谩conos presiedan personalmente ritos f煤nebres seg煤n las m谩s laudables costumbres locales, para orar convenientemente por los difuntos, acerc谩ndose a las familias y aprovechando para una oportuna evangelizaci贸n.

Los fieles no ordenados pueden animar las exequias eclesi谩sticas s贸lo en caso de verdadera falta de un ministro ordenado y observando las normas lit煤rgicas para el caso. 110 A tal funci贸n deber谩n ser bien preparados, sea bajo el aspecto doctrinal que lit煤rgico.

Art铆culo 13. Necesaria selecci贸n y adecuada formaci贸n

Es deber de la Autoridad competente, cuando se diera la objetiva necesidad de una "suplencia", en los casos anteriormente detallados, de procurar que la persona sea de sana doctrina y ejemplar conducta de vida. No pueden, por tanto, ser admitidos al ejercicio de estas tareas aquellos cat贸licos que no llevan una vida digna, no gozan de buena fama, o se encuentran en situaciones familiares no coherentes con la ense帽anza moral de la Iglesia. Adem谩s, la persona debe poseer la formaci贸n debida para el adecuado cumplimiento de las funciones que se le conf铆an.

A norma del derecho particular perfeccionen sus conocimientos frecuentando, por cuanto sea posible, cursos de formaci贸n que la Autoridad competente organizar谩 en el 谩mbito de la Iglesia particular, 111 en ambientes diferentes de los seminarios, que son reservados s贸lo a los candidatos al sacerdocio, 112 teniendo gran cuidado que la doctrina ense帽ada sea absolutamente conforme al magisterio eclesial y que el clima sea verdaderamente espiritual.

CONCLUSI脫N

La Santa Sede conf铆a el presente documento al celo pastoral de los Obispos diocesanos de las varias Iglesias particulares y a los otros Ordinarios, en la confianza que su aplicaci贸n produzca frutos abundantes para el crecimiento, en la comuni贸n, entre los sagrados ministros y los fieles no ordenados.

En efecto, como ha recordado el Santo Padre, 芦es necesario reconocer, defender, promover, discernir y coordinar con sabidur铆a y determinaci贸n el don peculiar de todo miembro de la Iglesia, sin confusi贸n de papeles, de funciones o de condiciones teol贸gicas y can贸nicas禄. 113

Si, de una parte, la escasez num茅rica de sacerdotes es especialmente advertida en algunas zonas, en otras se verifica un prometente florecer de vocaciones que deja entrever positivas perspectivas para el futuro. Las soluciones propuestas para la escasez de ministros ordenados, por tanto, no pueden ser que transitorias y contempor谩neas a una prioridad pastoral espec铆fica para la promoci贸n de las vocaciones al sacramento del Orden. 114

A tal prop贸sito recuerda el Santo Padre que 芦en algunas situaciones locales se han creado soluciones generosas e inteligentes. La misma normativa del C贸digo de Derecho Can贸nico ha ofrecido posibilidades nuevas que, sin embargo, van aplicadas rectamente para no caer en el equ铆voco de considerar ordinarias y normales soluciones normativas que han sido previstas para situaciones extraordinarias de falta o de escasez de ministros sagrados禄. 115

Este documento pretende trazar precisas directivas para asegurar la eficaz colaboraci贸n de los fieles no ordenados en tales contingencias y en el respeto a la integridad del ministerio pastoral de los cl茅rigos. 芦Es necesario hacer comprender que estas precisaciones y distinciones no nacen de la preocupaci贸n de defender privilegios clericales, sino de la necesidad de ser obedientes a la voluntad de Cristo, respetando la forma constitutiva que El ha indeleblemente impreso a su Iglesia禄. 116

Su recta aplicaci贸n, en el cuadro de la vital communio jer谩rquica, ayudar谩 a los mismos fieles laicos, invitados a desarrollar todas las ricas potencialidades de su identidad y de una 芦disponibilidad siempre m谩s grande para vivirla en el cumplimiento de la propia misi贸n. 117

La apasionada recomendaci贸n que el Ap贸stol de las gentes dirige a Timoteo, 芦Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jes煤s (...) proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, exhorta (...) vigila atentamente (...) desempe帽a a la perfecci贸n tu ministerio禄 (2 Tim. 4, 1-5), interpela en modo especial los sagrados Pastores llamados a desarrollar la propia tarea de 芦promover la disciplina com煤n a toda la Iglesia (...) y urgir la observancia de todas las leyes eclesi谩sticas禄. 118

Tal gravoso deber constituye el instrumento necesario para que las ricas energias existentes en cada estado de la vida eclesial sean correctamente orientadas seg煤n los maravillosos designios del Esp铆ritu Santo y la communio sea realidad efectiva en el cuotidiano camino de la entera comunidad.

La Virgen Maria, Madre de la Iglesia, a cuya intercesi贸n confiamos este documento, nos ayude a todos a comprender sus intenciones y a hacer toda clase de esfuerzo para su fiel aplicaci贸n al fin de una m谩s amplia fecundidad apost贸lica.

Quedan revocadas las leyes particulares y las costumbres vigentes que sean contrarias a estas normas, como asimismo eventuales facultades concedidas ad experimentum por la Santa Sede o por cualquier otra autoridad a ella subordinada.

El Sumo Pont铆fice, en fecha del 13 Agosto 1997, ha aprobado de forma espec铆fica el presente decreto general ordenando su promulgaci贸n.

Del Vaticano, 15 Agosto 1997. Solennidad de la Asunci贸n de la B.V. Maria.

Congregaci贸n para el Clero
Dar铆o Castrill贸n Hoyos
Pro-Prefecto
Crescenzio Sepe
Secretario

Pontificio Consejo para los Laicos
James Card. Francis Stafford
Presidente
Stanislaw Rylko
Secretario

Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe
Joseph Card. Ratzinger
Prefecto
Tarcisio Bertone SDB
Secretario

Congregaci贸n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos
Jorge Arturo Card. Medina Est茅vez
Pro-Prefecto
Geraldo Majella Agnelo
Secretario

Congregaci贸n para los Obispos
Bernardin Card. Gantin
Prefecto
Jorge Mar铆a Mej铆a
Secretario

Congregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos
Jozef Card. Tomko
Prefecto
Giuseppe Uhac
Secretario

Congregaci贸n para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost贸lica
Eduardo Card. Mart铆nez Somalo
Prefecto
Piergiorgio Silvano Nesti CP
Secretario

Pontificio Consejo para la Interpretaci贸n de los Textos Legislativos
Juli谩n Herranz
Presidente
Bruno Bertagna
Secretario


1

Cfr. Concilio Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, 33; Dec. Apostolicam actuositatem, 24.

2

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Christifidelis laici (30 diciembre 1988), 2: AAS 81 (1989), p. 396.

3

Sinodo de los Obispos, IXa Asamblea General Ordinaria Instrumentum laboris, n. 73.

4

Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Vita consecrata (25 marzo 1996), n. 47: AAS 88 (1996), p. 420.

5

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Dec. Apostolicam actuositatem, n. 5.

6

Ibid., n. 6.

7

Cfr. ibid.

8

Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Chritifidelis laici, 23: l.c., p. 429.

9

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 31; Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Christifidelis laici, n. 15: l.c., pp. 413-416.

10

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, n. 43.

11

Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, n. 24.

12

Cfr. Juan Pablo II, Discurso en el Simposio sobre 芦Colaboraci贸n de los laicos en el ministerio pastoral de los presb铆teros禄 (22 abril de 1994), n. 2: L'Osservatore Romano, 23 abril 1994.

13

Cfr. C.I.C., cann. 230, SS 3; 517, SS 2; 861, SS 2; 910, SS 2; 943; 1112; Juan pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Christifideles laici, n. 23 y nota 72: l.c., p. 430.

14

Cfr. Juan Pablo II, Carta enc. Redemptoris missio (7 diciembre 1990), n. 37, AAS 83 (1991), pp. 282-286.

15

Cfr. C.I.C., can. 392.

16

Cfr. sobre todo: Conc. Ecum. Vat. II, Const. Dogm. Lumen gentium; Const. Sacrosanctum concilium; Dec. Presbyterorum ordinis e Dec. Apostolica actuositatem.

17

Cfr. sobre todo las Exhortaciones apost贸licas Christifidelis laici y Pastores dabo vobis.

18

C.I.C., can. 1752.

19

Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, n. 10.

20

Ibid., n. 32.

21

Ibid.

22

Ibid., n. 10.

23

Cfr. ibid., n. 4.

24

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis (25 marzo 1992), n. 17: AAS 84 (1992), p. 684.

25

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 7.

26

Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1547.

27

Ibid., n. 1592.

28

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, n. 74: l.c., p. 788.

29

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium nn. 10, 18, 27, 28; Dec. Presbyterorum ordinis n. 2, 6; Catecismo de la Iglesia Cat贸lica nn. 1538, 1576.

30

Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, n. 15: l.c., p. 680; Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 875.

31

Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, n. 16: l.c., pp. 681-684; Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1592.

32

Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, nn. 14-16: l.c., pp. 678-684; Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Carta Sacerdotium ministeriale (6 agosto 1983), III, 2-3: AAS 75 (1983), pp. 1004-1005.

33

Cfr. Ef 2, 20; Ap 21, 14.

34

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, n. 16: l.c., p. 681.

35

Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 876.

36

Cfr. ibid., n. 1581.

37

Cfr. Juan Pablo II, Carta Nuovo incipiente (8 abril 1979), n. 3: AAS 71 (1979), p. 397.

38

Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 7.

39

Juan Pablo II, Exhort. ap. Chritifidelis laici, n. 23: l.c., p. 430.

40

Cfr. Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Carta Sacerdotium ministeriale, III, 2: l.c., p. 1004.

41

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium. Nota explicativa praevia, n. 2.

42

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Pastores dabo vobis, n. 16: l.c., p. 682.

43

Conc. Ecum. Vat. II, Dec. Optatam totius, n. 2.

44

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Dec. Apostolicam actuositatem, n. 24.

45

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Christifideles laici, n. 23: l.c., p. 429.

46

Cfr. C.I.C., cann. 208-223.

47

Cfr. ibid., cann. 225, SS 2; 226; 227; 231, SS 2.

48

Cfr. ibid., cann. 225, SS 1; 228, SS 2; 229; 231, SS 1.

49

Cfr. ibid., can. 230, SSSS 2-3, en lo relacionado con el 谩mbito lit煤rgico; can. 228, SS 1, en relaci贸n a otros campos del sagrado ministerio; este 煤ltimo par谩grafo se extiende tambi茅n a otros 谩mbitos fuera del ministerio de los cl茅rigos.

50

Ibid., can. 228, SS 1.

51

Ibid., can. 230, SS 3; cfr. 517, SS 2; 776; 861, SS 2; 910, SS 2; 1112.

52

Cfr. Sagrada Congregaci贸n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Inst. Inaestimabile donum (3 abril 1980), proemio: AAS 72 (1980), pp. 331-333.

53

Cfr. Juan Pablo II, Discurso al Simposio sobre 芦Colaboraci贸n de los fieles laicos al Ministerio presbiteral禄, n. 3; l.c.

54

Ibid.

55

Cfr. Juan Pablo II, Discurso al Simposio sobre 芦Colaboraci贸n de los fieles laicos al Ministerio presbiteral禄, n. 3; l.c.

56

Cfr. Pontificia Comisi贸n para la interpretaci贸n aut茅ntica del Codigo de Derecho Can贸nico, Respuesta (1 junio 1988): AAS 80 (1988) p. 1373.

57

Cfr. Pontificio Consejo para la Interpretaci贸n de los Textos Legislativos, Respuesta (11 julio 1992): AAS 86 (1994) pp. 541-542. Cuando se prevee una funci贸n para el inicio de un ministerio laical de cooperaci贸n de los asistentes pastorales al ministerio de los cl茅rigos, se evite de hacer coincidir o de unir dicha funci贸n con una ceremonia de sagrada ordenaci贸n, como tambi茅n de celebrar un rito an谩logo a aquel previsto para conceder el ac贸litado y el lectorado.

58

En tales ejemplos se deben incluir todas aquellas expresiones lingu铆sticas que, en los idiomas de los distintos Pa铆ses, pueden ser an谩logas o equivalentes e indicar una funci贸n directiva de gu铆a o de vicariedad respecto a la misma.

59

Para las diversas formas de predicaci贸n, cfr. C.I.C., can. 761; Missale Romanum, Ordo lectionum Missae, Praenotanda: ed. Typica altera, Libreria editrice Vaticana, 1981.

60

Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, n. 24.

61

Cfr. C.I.C., can. 756, SS 2.

62

Cfr. ibid., can. 757.

63

Cfr. ibid.

64

Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 35.

65

Cfr. C.I.C., nn. 758-759; 785, SS 1.

66

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 25; C.I.C., can. 763.

67

Cfr. C.I.C., can. 764.

68

Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Sacrosanctum Concilium, n. 52; cfr. C.I.C., can. 767, SS, 1.

69

Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. Catechesi tradendae (16 octubre 1979), n. 48: AAS 71 (1979), pp. 1277-1340; Pontificia Comisi贸n para la interpretacion de los Decretos del Concilio Vaticano II, Respuesta (11 enero 1971): AAS 63 (1971), p. 329; Sagrada Congregaci贸n para el Culto Divino, Instrucci贸n Actio pastoralis (15 mayo 1969), n. 6d: ASS 61 (1969), p. 809; Institutio Generalis Missalis Romani (26 marzo 1970), nn. 41; 42; 165; Instruci贸n Liturgicae instaurationes (15 septiembre 1970), n. 2a: AAS 62 (1970), p. 696; Sagrada Congregaci贸n para los Sacramentos y el Culto Divino, Instruci贸n Inaestimabile donum, n. 3: AAS 72 (1980), p. 331.

70

Pontificia Comisi贸n para la interpretaci贸n aut茅ntica del C贸digo de Derecho Can贸nico, Respuesta (20 junio 1987): AAS 79 (1987), p. 1249.

71

Cfr. C.I.C., can. 266, SS 1.

72

Cfr. ibid. can. 6, SS 1, 2.

73

Cfr. Sagrada Congregaci贸n para el Culto Divino, Directorio Pueros Baptizatos para las Misas de los ni帽os (1 noviembre 1973), n. 48: AAS 66 (1974), p. 44.

74

A prop贸sito de los sacerdotes que han obtenido la dispensa del celibato cfr. Sagrada Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Normae de dispensatione a sacerdotali coelibatu ad instantiam partis (14 octubre 1980), 芦Normae substantiales禄 art. 5.

75

Cfr. C.I.C., 517, SS 1.

76

Se evite por lo tanto nominar con el t铆tulo de 芦Gu铆a de la comunidad禄 --o con otras expresiones que indiquen el mismo concepto-- el fiel no ordenado o grupo de fieles a los cuales se conf铆a una participaci贸n en el ejercicio de la cura pastoral.

77

Cfr. C.I.C., can. 519.

78

Cfr. ibid., can. 538, SSSS 1-2.

79

Cfr. C.I.C., can. 186.

80

Cfr. Congregaci贸n para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presb铆teros Tota Ecclesia (31 enero 1994), n. 44.

81

Cfr. C.I.C., cann. 497-498.

82

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, dec. Presbyterorum ordinis, n. 7.

83

Cfr. C.I.C., can. 514, 536.

84

Cfr. ibid., can. 512, SSSS 1 y 3; Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1650.

85

Cfr. C.I.C., can. 536.

86

Cfr. ibid., can. 135, SS 2.

87

Cfr. C.I.C., can. 553, SS 1.

88

Cfr. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Conciium, nn. 26-28; C.I.C., can. 837.

89

Cfr. C.I.C., can. 1248, SS 2.

90

Cfr. ibid., can. 1248, SS 2; Sagrada Congregaci贸n de los Ritos, Instr. Inter oecumenici (26 septiembre 1964), n. 37; AAS 66 (1964), p. 885; Sagrada Congregaci贸n para el Culto Divino, Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia de presb铆tero Christi Ecclesia (10 junio 1988): Notitiae 263 (1988).

91

Cfr. Juan Pablo II, Alocuci贸n (5 junio 1993): AAS 86 (1994), p. 340.

92

Sagrada Congregaci贸n para el Culto Divino, Directorio para las celebraciones dominicales en ausencia de presb铆tero Christi Ecclesia n. 35: l.c.; cfr. tambi茅n C.I.C., can. 1378, SS 2, n. 1 y SS 3; can. 1384.

93

Cfr. C.I.C., can. 1248.

94

Sagrada Congregaci贸n para la Disciplina de los Sacramentos, Instrucci贸n Immensae caritatis (29 enero 1973), proemio: AAS 65 (1973), p. 264.

95

Cfr. C.I.C., can. 910, SS 1; cfr. tambi茅n Juan Pablo II, Carta Dominicae Coenae (24 febrero 1980), n. 11: AAS 72 (1980), p. 142.

96

Cfr. C.I.C., can. 910, SS 2.

97

Cfr. Sagrada Congregaci贸n para la Disciplina de los Sacramentos, Instruci贸n Immensae caritatis, n. 1: l.c., p. 264; Missale Romanum, Appendix: Ritus ad deputandum ministrum S. Communionis ad actum distribuendae; Pontificale Romanum: De institutione lectorum et acolythorum.

98

Pontificia Comisi贸n para la Interpretaci贸n aut茅ntica del Codigo de Derecho Can贸nico, Respuesta (1 junio 1988): AAS 80 (1988), p. 1373.

99

Sagrada Congregaci贸n para las Disciplina de los Sacramentos, Instruci贸n Immensae caritatis, n. 1: l.c., p. 264; Sagrada Congregaci贸n para los Sacramentos y el Culto Divino, Instruci贸n Inaestimabile donum, n. 10: l.c., p. 336.

100

El can. 230, SS 2 y SS 3 del C.I.C. afirma que los servicios lit煤rgicos all铆 mencionados pueden ser asumidos por los fieles no ordenados solo 芦ex temporanea deputatione禄 o en suplencia.

101

Cfr. Rituale Romanum - Ordo Unctionis Infirmorum, praenotanda, n. 17: Editio Typica, 1972.

102

Cfr. St 5, 14-15; S. Tomas de Aquino, In IV Sent., d. 4, q. un.; Conc. Ecum. de Florencia, bolla Exsultate Deo (DS 1325); Conc. Ecum. Trid., Doctrina de sacramento extremae unctionis, cap. 3 (DS 1697, 1700) y can. 4 de estrema unctione (DS 1719); Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, n. 1516.

103

Cfr. C.I.C., can. 1003, SS 1.

104

Cfr. C.I.C., cann. 1379 y 392, SS 2.

105

Cfr. ibid., can. 1112

106

Cfr. ibid., can. 1111, SS 2.

107

Cfr. ibid., can. 1112, SS 2.

108

Cfr. C.I.C., can. 861, SS 2; Ordo baptismi parvulorum, praenotanda generalia, nn. 16-17.

109

Cfr. ibid., can. 230.

110

Cfr. Ordo Exsequiarum, praenotanda, n. 19.

111

Cfr. C.I.C., can. 231, SS 1.

112

Se deben excluir los llamados seminarios 芦integrados禄.

113

Juan Pablo II, Discurso al Simposio sobre 芦Colaboraci贸n de los laicos en el ministerio pastoral de los presb铆teros禄, n. 3: l.c.

114

Cfr. ibid., n. 6.

115

Ibid., n. 2.

116

Juan Pablo II, Discurso al Simposio sobre 芦Colaboraci贸n de los laicos en el ministerio pastoral de los presb铆teros禄, n. 5.

117

Juan Pablo II, Exhort. ap. post-sinodal Christrifidelis laici, n. 58: l.c., p. 507.

118

C.I.C., can. 392.
Consultas

© Copyright 2012. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico