GuÃa Pastoral para los Sacerdotes Diocesanos de las Iglesias que dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Venerables Hermanos en el Episcopado,
CarÃsimos sacerdotes,
Las jóvenes Iglesias de misión, de las cuales sois celosos pastores, están viviendo un periodo histórico de desarrollo y de maduración particularmente favorable. En tal contexto de reconfortante dinamismo de vida cristiana y misionera, los sacerdotes, en fuerza de su ordenación y de la misión recibida, desarrollan un papel único e insustituible.
La Congregación para la Evangelización de los Pueblos, coherente con su secular experiencia, ha escogido como prioridad operativa para estos años precisamente la atención del clero autóctono. En efecto, para estar en disposición de dar una respuesta válida al Señor y al desafÃo siempre nuevo que la historia presenta a la Iglesia misionera, es necesario dar mayor primacÃa a la identidad de los pastores. Estamos profundamente convencidos de que el porvenir de nuestras futuras comunidades eclesiales y su idoneidad para incidir significativamente sobre el mundo no cristiano que le circunda, son y serán directamente proporcionales a la "calidad" del clero.
No sin razón el Sumo PontÃfice Juan Pablo II, en la Audiencia concedida a la Asamblea Plenaria de nuestro Dicasterio, después de haber insistido sobre "la preeminencia de la vida espiritual" para los sacerdotales locales, ha afirmado que en los Territorios de Misiones "el testimonio personal de santidad del sacerdote adquiere un relieve singularÃsimo, y llega a ser, más que por otros motivos, sello de credibilidad y garantÃa de eficacia de la actividad apostólica".
Por mi parte, me siento feliz de poder ofrecer a todos los sacerdotes diocesanos de las Iglesias de misiones una copia de esta "GuÃa Pastoral". En ella están delineados los principios fundamentales del ser y del quehacer sacerdotal, en conformidad con la sabidurÃa y la experiencia de la Iglesia misionera. La confÃo con esperanza a MarÃa, Madre de Jesucristo Eterno Sacerdote, y Estrella de la Evangelización, a fin de que ayude a cada sacerdote a interiorizarla y a seguirla con fidelidad, alegrÃa y perseverancia.
Imploremos juntos la asistencia del EspÃritu Santo para ser siempre, cada vez más, fieles imitadores de Cristo, "Misionero del Padre".
Roma, 1 de Octubre de 1989
Fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús
Patrona de las Misiones
Josef Card. Tomko
Prefecto
La Congregación para la Evangelización de los Pueblos, consciente de la importancia fundamental del sacerdocio ministerial para la vida y el desarrollo de la comunidad cristiana, ha prestado siempre especial atención a los presbÃteros locales de las nuevas Iglesias.
Como aportación concreta a la formación de los sagrados ministros, en la sesión plenaria del 14-17 de octubre de 1986, se han formulado Algunas Directivas sobre la formación en los Seminarios Mayores, que S.E. el Cardenal Prefecto ha comunicado a los Obispos interesados en una circular del 25 de abril de 1987.
Para dar continuidad a esta primera e importante contribución en beneficio de los seminaristas, y como testimonio de atención a los sacerdotes, durante la plenaria del 11-14 de abril de 1989, después de amplia consulta y examen del abundante material enviado por las Iglesias particulares, se ha preparado una GuÃa Pastoral para los sacerdotes diocesanos de las Iglesias que dependen de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
En esta GuÃa, conforme a la doctrina y a las normas generales de la Iglesia, se tratan en orden todos los temas principales referentes a la identidad, la espiritualidad, la vida y la acción pastoral de los presbÃteros, haciendo hincapié, según lo indicado expresamente por el Concilio 1 , en las notas caracterÃsticas que corresponden más bien a las Iglesias jóvenes en pleno desarrollo; en particular: las cualidades espirituales y el estilo de vida del sacerdote, que sean un testimonio evidente también para los no cristianos; la comunión con el Obispo, con el presbiterio y la comunidad cristiana; la disponibilidad y el compromiso para dar el primer anuncio del Evangelio a los no cristianos; la formación y participación de los laicos en la vida y el desarrollo de la Iglesia, y su compromiso en la obra de Evangelización; la atención primordial a los jóvenes; el amor preferencial por los pobres; la sensibilización en favor de la promoción humana y la defensa de la justicia; la inquietud por la inculturación y la aptitud para promoverla; el diálogo ecuménico y el diálogo con las otras religiones.
Estos, y otros puntos importantes, constituyen la trama de toda la materia; hacen que la GuÃa responda, en la medida de lo posible, a las necesidades de los sacerdotes de las Iglesias que están en los territorios de misiones. Se considerarán, pues, clave de lectura de lo demás.
Los destinatarios de la GuÃa son, esencialmente, los sacerdotes diocesanos seculares que pertenecen a las Iglesias que dependen de la Congregación; ellos son cada vez más numerosos y asumen siempre mayores responsabilidades. Por consiguiente, requieren especial atención. Además, pertenecen por lo general a la primera o segunda generación de sacerdotes nativos del paÃs, para los cuales el modelo tradicional del sacerdote es el religioso misionero, y no el sacerdote diocesano secular local; en fin, los problemas de los sacerdotes que se encuentran en los territorios de misiones son especÃficos y concretos, están vinculados a situaciones eclesiales y socioculturales locales, y requieren directrices y soluciones adecuadas.
Se espera que esta GuÃa constituya un punto de referencia, y un elemento de unidad y de estÃmulo para todos los sacerdotes seculares; y que, al mismo tiempo, sirva de inspiración para los religiosos y misioneros que trabajan en esas mismas Iglesias jóvenes. La Congregación para la Evangelización de los Pueblos entrega, por tanto, con gran confianza estas orientaciones a las Conferencias Episcopales y a los Ordinarios como guÃa pastoral para sus presbÃteros, y como documento básico para formular o renovar sus directorios particulares, de manera que toda la familia sacerdotal de la Iglesia misionera viva en el fervor, trabaje en unidad de espÃritu e intenciones, y pueda responder a las esperanzas de una Iglesia que se encamina hacia un nuevo adviento misionero, con MarÃa.
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