En el 谩mbito de los derechos humanos, la posible clonaci贸n humana significar铆a una violaci贸n de los dos principios fundamentales en los que se basan todos los derechos del hombre: el principio de igualdad entre los seres humanos y el principio de no discriminaci贸n.
Contrariamente a cuanto pudiera parecer a primera vista, el principio de igualdad entre los seres humanos es vulnerado por esta posible forma de dominaci贸n del hombre sobre el hombre, al mismo tiempo que existe una discriminaci贸n en toda la perspectiva selectiva-eugenista inherente a la l贸gica de la clonaci贸n. La Resoluci贸n del Parlamento europeo del 12 de marzo de 1997 reafirma con energ铆a el valor de la dignidad de la persona humana y la prohibici贸n de la clonaci贸n humana, declarando expresamente que viola estos dos principios. El Parlamento europeo, ya desde 1983, as铆 como todas las leyes que han sido promulgadas para legalizar la procreaci贸n artificial, incluso las m谩s permisivas, siempre han prohibido la clonaci贸n. Es preciso recordar que el Magisterio de la Iglesia, en la instrucci贸n Donum vitae de 1987, ha condenado la hip贸tesis de la clonaci贸n humana, de la fisi贸n gemelar y de la partenog茅nesis. La razones que fundamentan el car谩cter inhumano de la clonacion aplicada al hombre no se deben al hecho de ser una forma excesiva de procreaci贸n artificial, respecto a otras formas aprobadas por la ley como la FIVET y otras.
Como hemos dicho, la raz贸n del rechazo radica en la negaci贸n de la dignidad de la persona sujeta a clonaci贸n y en la negaci贸n misma de la dignidad de la procreaci贸n humana.
Lo m谩s urgente ahora es armonizar las exigencias de la investigaci贸n cient铆fica con los valores humanos imprescindibles. El cient铆fico no puede considerar el rechazo moral de la clonaci贸n humana como una ofensa; al contrario, esta prohibici贸n devuelve la dignidad a la investigaci贸n, evitando su degeneraci贸n demi煤rgica. La dignidad de la investigaci贸n cient铆fica consiste en ser uno de los recursos m谩s ricos para el bien de la humanidad.
Por lo dem谩s, la investigaci贸n sobre la clonaci贸n tiene un espacio abierto en el reino vegetal y animal, siempre que sea necesaria o verdaderamente 煤til para el hombre o los dem谩s seres vivos, observando las reglas de la conservaci贸n del animal mismo y la obligaci贸n de respetar la biodiversidad espec铆fica.
La investigaci贸n cient铆fica en beneficio del hombre representa una esperanza para la humanidad, encomendada al genio y al trabajo de los cient铆ficos, cuando tiende a buscar remedio a las enfermedades, aliviar el sufrimiento, resolver los problemas debidos a la insuficiencia de alimentos y a la mejor utilizaci贸n de los recursos de la tierra. Para hacer que la ciencia biom茅dica mantenga y refuerce su v铆nculo con el verdadero bien del hombre y de la sociedad, es necesario fomentar como recuerda el Santo Padre en la enc铆clica Evangelium vitae una mirada contemplativa sobre el hombre mismo y sobre el mundo, como realidades creadas por Dios, y en el contexto de la solidaridad entre la ciencia, el bien de la persona y de la sociedad.
芦Es la mirada de quien ve la vida en su profundidad percibiendo sus dimensiones de gratuidad, belleza, invitaci贸n a la libertad y a la responsabilidad. Es la mirada de quien no pretende apoderarse de la realidad, sino que la acoge como un don descubriendo en cada cosa el reflejo del Creador y en cada persona su imagen viviente禄 (Evangelium vitae, 83).
11 de julio de 1997
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