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Cardenal Dar铆o Castrill贸n Hoyos, Conferencia de prensa de presentaci贸n de la instrucci贸n "Sobre Algunas Cuestiones Acerca de la Colaboraci贸n de los Fieles Laicos en el Ministerio de los Sacerdotes"
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Conferencia de prensa de presentaci贸n de la instrucci贸n "Sobre Algunas Cuestiones Acerca de la Colaboraci贸n de los Fieles Laicos en el Ministerio de los Sacerdotes"

Intervenci贸n de S.E.R. Mons. Dar铆o Castrill贸n Hoyos

13 de noviembre d e1997

1. Se trata de una instrucci贸n surgida de un largo trabajo colegial, fruto de mucha escucha de las realidades locales y pedido por una amplia base que se empe帽a cotidianamente en la vi帽a del se帽or con admirable celo misionero.

Despu茅s de cuatro a帽os de intenso trabajo de estudio, de consultas a los Episcopados, a sacerdotes, a religiosos/as y laicos comprometidos en las diversas partes del mundo en la misi贸n de la Iglesia, con la colaboraci贸n de ocho dicasterios de la Curia Romana (Congregaci贸n para el Clero, Pontificio Consejo para los Laicos, Congregaciones para la Doctrina de la Fe, para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para la Evangelizaci贸n de los Pueblos, para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apost贸lica, Pontificio Consejo para la Interpretaci贸n de los Textos Legislativos), luego de haber considerado atentamente cada respuesta y cada instancia se ha llegado a la aprobaci贸n del Santo Padre, aprobaci贸n dada *en forma espec铆fica*, el 13 de agosto 煤ltimo.

Cuando concluy贸 el Simposio internacional, convocado para escuchar a los representantes de las Conferencias Episcopales y de los dicasterios interesados en el tema, en abril de 1994, el Santo Padre dirigi贸 a los presentes una alocuci贸n de la cual se conclu铆a la urgencia de ocuparse por esclarecer eficazmente, tambi茅n en la praxis cotidiana, la complementariedad entre sacerdocio com煤n y sacerdocio ordenado. Es sobre las l铆neas trazadas por ese discurso que se ha encaminado el largo trabajo de abundante di谩logo, discusi贸n y fecunda colaboraci贸n.

2) Promover y salvaguardar en la iglesia la pluriformidad de las vocaciones, de los estados de vida, de los carismas y "dar una respuesta clara y autorizada a las urgentes y numerosas peticiones enviadas a nuestros dicasterios por obispos, sacerdotes y laicos que, frente a nuevas formas de actividad 'pastoral' de los fieles no ordenados en el 谩mbito de las parroquias y de la di贸cesis, han pedido ser iluminados" (Premisa).

He aqu铆 el objetivo del documento que presentamos hoy luego de haberlo presentado hace pocos d铆as, aqu铆 en el Vaticano, a los representantes de diversos episcopados.

La unidad de la Iglesia no debe configurarse como una uniformidad mon贸tona: "...un solo Se帽or, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos... A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo... El mismo 'dio' a unos el ser ap贸stoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los hermanos en orden a las funciones del ministerio, para edificaci贸n del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe..." (Ef 4,11-13).

En la Instrucci贸n se ve claro y en la pr谩ctica que la "communio" no se queda en un rec铆proco sustituirse en un igualitarismo masificante sino que, m谩s bien, exige una complementariedad.

As铆 -cito directamente pasajes de la Instrucci贸n- "es necesario tener presente la urgencia y la importancia de la acci贸n apost贸lica de los fieles laicos en el presente y en el futuro de la evangelizaci贸n. La Iglesia no puede prescindir de esta obra, porque le es connatural, en cuanto pueblo de Dios, y porque tiene necesidad de ella para realizar la propia misi贸n evangelizadora".

El texto que desea que todos, seg煤n sus particularidades, se movilicen en la entusiasmante empresa misionera de nueva evangelizaci贸n, *promueve expl铆citamente y con justo 茅nfasis el papel de los laicos* sosteniendo que "Esta empresa abre de par en par a los fieles laicos horizontes inmensos -algunos de ellos todav铆a por explorar- de compromiso secular en el mundo de la cultura, del arte, del espect谩culo, de la investigaci贸n cient铆fica, del trabajo, de los medios de comunicaci贸n, de la pol铆tica, de la econom铆a, etc., y les pide la genialidad de crear siempre modalidades m谩s eficaces para que estos ambientes encuentren en Jesucristo la plenitud de su significado" (Premisa).

3) "Dentro de esta vasta tarea de trabajo concorde, tanto en la espec铆ficamente espiritual o religiosa, como en la 'consecratio mundi', existe un campo especial, el que ata帽e al sagrado ministerio de los cl茅rigos, a cuyo ejercicio pueden ser llamados a colaborar los fieles laicos, hombres y mujeres, y, naturalmente, tambi茅n los miembros no ordenados de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apost贸lica. A ese 谩mbito particular se refiere el Concilio Ecum茅nico Vaticano II, donde ense帽a: 'La jerarqu铆a encomienda a los laicos algunas funciones que est谩n estrechamente unidas a las tareas de los pastores, por ejemplo, en la exposici贸n de la doctrina cristiana, en algunos actos lit煤rgicos y en la cura de almas" (Premisa).

Son muchos los fieles que, en los lugares donde, no obstante el alentador incremento general de las vocaciones (con respecto al '75 se han duplicado), se verifica a煤n escasez de clero y, por ello, "est谩n llamados y destinados a asumir tareas precisas, importantes y delicadas" (Premisa) se comprometen de modo edificante, movidos por un profundo 'sensus Ecclesiae', respetuosos de la sana doctrina y de la disciplina eclesi谩stica, siempre capaces de hacer comprender a todo que el sacerdocio ministerial es absolutamente necesario e insustituible. Ellos, *no s贸lo no deben ser desalentados sino, por el contrario, deben saber que son estimados, deben sentirse rodeados del afecto de los sagrados pastores y de las comunidades y deben saber que sus esfuerzos apost贸licos son conscientemente apreciados. 隆A ellos deseo decirles un p煤blico "gracias" convencido y cordial!*

"Particular gratitud y est铆mulo va a cuantos asumen estas tareas en situaciones de persecuci贸n de la comunidad cristiana, en los 谩mbitos de misi贸n, territoriales o culturales, donde la Iglesia a煤n est谩 escasamente arraigada y la presencia del sacerdote es s贸lo espor谩dica" (Premisa). As铆 tambi茅n, sabemos apreciar el valor de la presencia activa de los laicos en aquellas parroquias que, tradicionalmente, eran servidas por un elevado n煤mero de sacerdotes.

4) "Precisamente porque se trata de tareas 铆ntimamente relacionadas con los deberes de los pastores -que para ser tales deben estar revestidos del sacramento del orden- se exige, de parte de todos aquellos que en cualquier modo est谩n implicados, una atenci贸n particular para que se salvaguarden bien tanto la naturaleza y la misi贸n del sagrado ministerio, como la vocaci贸n y la 铆ndole secular de los fieles laicos. Colaborar no significa, en efecto, sustituir" (Premisa).

Expres谩ndose y presentando as铆 en sus l铆neas esenciales los principios teol贸gicos acerca del sacerdocio com煤n y ministerial (ver Principios Teol贸gicos, nn. 1,2,3,4), el documento, en sinerg铆a, alienta al m谩ximo a los fieles no ordenados en la l铆nea de su 'proprium' fundado en el Bautismo y en la Confirmaci贸n y *a los sacerdotes a no desalentarse y a vivir el propio ministerio en toda la riqueza de su integridad*.

Se dan los elementos para evitar el fen贸meno doble, correspondiente y desnaturalizante de la clericalizaci贸n del laicado y de la secularizaci贸n de los cl茅rigos.

Teniendo esto en cuenta, *se evita una l贸gica de "poder" para moverse exclusivamente en el 谩mbito del "servicio"*. Por tanto *no puede considerarse como una promoci贸n cuanto viene siendo ejercido a t铆tulo de suplencia*.

5) Precisamente acerca de la "suplencia", en ciertos lugares y situaciones, *se han verificado y se verifican tambi茅n algunos graves abusos* que, si no hubiese una preocupaci贸n pastoral por removerlos, se correr铆a el riesgo de comprometer tanto bien que se ha hecho, que se hace y que, con la ayuda de Dios, se podr谩 hacer. Es por esto que la Instrucci贸n, en el t铆tulo mismo, habla de "algunas cuestiones": son solamente "algunas". En la lectura del documento, por lo tanto, se ha de tener presente que no se trata de una exposici贸n completa sobre la colaboraci贸n entre sacerdotes y laicos, sino tan solo de algunos aspectos que requer铆an una sol铆cita aclaraci贸n para el bien de la misi贸n misma de la Iglesia. T茅ngase presente adem谩s que, cuando en el cuerpo del texto, se repite la expresi贸n aparentemente negativa de "fieles no ordenados", 茅sta contiene, en realidad, un deseo muy positivo, a saber el de indicar tambi茅n a las religiosas y los religiosos que no han recibido el sacramento del Orden pero est谩n constituidos en un espec铆fico estado de vida al interior del cuerpo eclesial.

Pero *como se ha llegado a estos "abusos"* que podr铆an fantasiosamente multiplicarse adem谩s de los tratados, con el fin de indicarlos, en la parte de las "Disposiciones pr谩cticas" (art铆culos 1-13), por si acaso no se comprendiese c贸mo la igualdad fundamental entre los fieles se encuentra en armon铆a con la diferencia esencial entre ordenados y no ordenados.

*La mentalidad contempor谩nea, a causa de la cultura corriente, nos hace comprender f谩cilmente una "funci贸n" pero ciertamente no nos ayuda a comprender una "configuraci贸n teol贸gica" y la densidad teol贸gica del t茅rmino "poder".*

Muchos son generalmente bastante sensibles a las exigencias de la funcionalidad y de la eficiencia organizativa y as铆, incluso con sentimientos de generosidad, tendr铆an a pedir que todo cuanto no exige "ad validitatem" los poderes sacramentales del sacerdote sea realizado por cualquier fiel. El hecho es que *el ministerio ordenado de los obispos, de los presb铆teros y de los di谩conos pertenece a la estructura misma de la Iglesia, tal como ha sido expresamente querida por Jesucristo, su divino *Fundador*.

De otra manera se terminar铆a por considerar el servicio en la Iglesia como el ejercicio de un poder que pertenece a la tipolog铆a pol铆tica.

*隆La Iglesia no es equiparable a un Estado, a una democracia pol铆tica, porque ella es un "misterio"! Por eso, los t茅rminos "competencia" o "conflictualidad" entre las partes, son necesariamente extra帽os a este misterio.* Los t茅rminos "poder" y "eficiencia" deben ser entendidos en sentido evang茅lico, atentos siempre a la presencia divina y, por tanto, al primado de la gracia. El poder, en efecto, no est谩 en funci贸n de una elevaci贸n personal del individuo, sino que es un servicio en el pleno sentido cristiano, o bien, configura con Cristo servidor.

6) No teor铆a sino concreci贸n pastoral cotidiana al afrontar decididamente la cuesti贸n de la escasez de clero en ciertas zonas, no obstante, como se ha observado ya, el espl茅ndido incremento de las vocaciones en los 煤ltimos a帽os.

Mientras tanto, *no se tomen como definitivas situaciones que no pueden ser m谩s que transitorias* y t茅ngase presente que "todos los fieles tienen el deber de contribuir a fortalecer las respuestas positivas a la vocaci贸n sacerdotal, con una fidelidad cada vez mayor en el seguimiento de Cristo, superando la indiferencia del ambiente, sobre todo en las sociedades fuertemente marcadas por el materialismo" (Principios teol贸gicos, n. 3).

En base a la promesa misma de Jesucristo, se reafirma la absoluta prioridad de la oraci贸n: "Orad pues al Se帽or de la mies para que mande operarios a su mies". As铆 como la necesidad de hacer resplandecer con pureza y coherencia tanto la identidad sacerdotal como la laical.

A prop贸sito, creo que un gran recurso para las Iglesias particulares ser铆a la de una profundizaci贸n para una aplicaci贸n puntual y generosa de las Exhortaciones Apost贸licas post-sinodales Evangelii nuntiandi, Christifideles laici y Pastores dabo vobis, del Directorio sobre el ministerio y la vida de los presb铆teros, del documento de inminente publicaci贸n sobre el ministerio y la vida de los di谩conos y, obviamente, de la presente Instrucci贸n.

7) El presente documento no contiene ninguna nueva norma. En la parte de las "Disposiciones Pr谩cticas", se responde a las exigencias, precisamente, pr谩cticas y se recuerdan las normas existentes y el alcance exacto de sus expresiones. Se trata de normas que constituyen simplemente la traducci贸n jur铆dica de la teolog铆a cat贸lica y, especialmente, de la eclesiolog铆a del Concilio Ecum茅nico Vaticano II. Por esto el documento constituye tambi茅n un paso adelante en la real aplicaci贸n del Concilio y de su fuerza pastoral, misionera, en el contexto contempor谩neo.

El hecho que la Instrucci贸n sea firmada por ocho Dicasterios la vuelve particularmente autorizada. Se a帽ade, adem谩s, el hecho que la aprobaci贸n del Santo Padre ha sido emitida "en forma espec铆fica"; esto significa que el documento es hecho propio por la Suprema Autoridad, con todas las consecuencias.

驴Se podr谩n encontrar dificultades en la aplicaci贸n? En algunos casos creo que s铆 pero la fuerza para afrontarlas viene del convencimiento del hecho que est谩n implicados elementos constitutivos de la Iglesia tal como la ha querido Cristo, as铆 como de la comuni贸n de prop贸sitos y de fraterno apoyo entre los responsables de las comunidades.

8) Un beneficio ecum茅nico. Este documento, le铆do en profundidad, tendr谩 seguramente, a largo plazo, un positivo influjo en el camino ecum茅nico al cual debemos dedicar constantemente delicada atenci贸n.

Me parece que, en ese sentido, la Instrucci贸n es clara y de notable actualidad en cuanto se trata de mantener viva la realidad del ministerio ordenado en su integridad e indisolubilidad. Pienso en la estima de la que ello goza siempre en las Iglesias Ortodoxas de Oriente y en el precioso redescubrimiento que, progresivamente, las comunidades eclesiales nacidas de la Reforma est谩n haciendo del ministerio en t茅rminos de sacramentalidad y de sacralidad.

Estoy seguro de interpretar los sentimientos de todos los dicasterios firmantes, de los sagrados pastores y de las comunidades a las cuales est谩 destinada la Instrucci贸n, poni茅ndola en las manos de la Madre de la Iglesia, Estrella que marca el camino recto de la nueva evangelizaci贸n en los umbrales del Tercer Milenio.

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