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Mons. Elio Sgreccia, Los fundamentos de la bioética en la encíclica Evangelium Vitae
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¬ŅQu√© novedad en bio√©tica?

Como confirmaci√≥n del inter√©s bio√©tico de la enc√≠clica, es preciso a√Īadir que se abordan varios e importantes temas propios de esta materia.

No sólo trata del aborto y la eutanasia, los dos puntos más destacados de la encíclica, sobre los que se pronuncian condenas formales y comprometedoras para los fieles, incluso desde el punto de vista de la fe.

Se recogen, aunque sea en forma sintética, las valoraciones morales con respecto a la procreación artificial, el diagnóstico prenatal, la experimentación y, en general, con respecto a las intervenciones sobre embriones humano; si se reafirma el valor y la situación ético-jurídica del embrión; se condena el suicidio específicamente en la forma, recientemente propuesta, del suicidio asistido; se recuerdan las valoraciones éticas sobre la anticoncepción, la esterilización, la pena de muerte y la legítima defensa.

Estos temas se hallan en el capítulo primero, que describe los delitos que se realizan contra la vida, y luego vuelven a aparecer en el capítulo tercero, que es de índole doctrinal y moral, donde, por consiguiente, se pronuncian los juicios morales. Así pues, se trata una amplia gama de problemas de bioética.

Pero tras una primera lectura, puede parecer que sobre los temas de bio√©tica la enc√≠clica, en definitiva, no ha dicho nada sustancialmente nuevo con respecto a los documentos anteriores de √≠ndole √©tica. La originalidad de la enc√≠clica consistir√≠a s√≥lo en el hecho de haber dado unidad org√°nica a todas las ense√Īanzas propuestas con anterioridad.

En realidad, si se hace un an√°lisis m√°s atento, se descubre que hay novedades, tal vez no con respecto a la doctrina moral, pero s√≠ con respecto al car√°cter oficial que brota del hecho de que son tratadas en una enc√≠clica. Bajo este aspecto, me parece una novedad el amplio pasaje dedicado a la amenaza contra la vida que se realiza en el √°mbito demogr√°fico, sobre todo con pol√≠ticas impuestas a los pa√≠ses pobres, pero que producen da√Īos tambi√©n en los pa√≠ses ricos. El Santo Padre compara esas pol√≠ticas a las de antiguo fara√≥n. ¬ęDel mismo modo se comportan hoy no pocos poderosos de la tierra. √Čstos consideran tambi√©n una pesadilla el crecimiento demogr√°fico actual y temen que los pueblos m√°s prol√≠ficos y m√°s pobres representen una amenaza para el bienestar y la tranquilidad de sus pa√≠ses¬Ľ (n. 16).

Aqu√≠, en la enc√≠clica, el Papa reafirma el discurso de Denver y lo inserta como un juicio moral con respecto a las pol√≠ticas de planificaci√≥n familiar: ¬ęSe trata de amenazas programadas de manera cient√≠fica y sistem√°tica¬Ľ (n.17).

El mandamiento no matarás tiene así un alcance planetario, de acuerdo con la extensión mundial de los delitos y de las políticas contra la vida.

Otro punto que, a mi parecer, constituye una novedad, no en sentido absoluto, sino en la ense√Īanza oficial del Magisterio, es el relativo a la conexi√≥n que existe entre anticoncepci√≥n y aborto.

Se recuerda que los dos hechos tienen una calificaci√≥n diversa desde un punto de vista √©tico, porque tienen un objeto moral diferente. Pero se subraya que est√°n vinculados entre s√≠, no s√≥lo desde el punto de la mentalidad que une esos dos hechos como factores contrarios a la acogida de la vida, sino tambi√©n desde el punto de vista objetivo, y lo demuestra el hecho de que ¬ęla preparaci√≥n de productos qu√≠micos, dispositivos intrauterinos y "vacunas" que, distribuidos con la misma facilidad que los anticonceptivos, act√ļan en realidad como abortivos en las primer√≠simas fases de desarrollo de la vida del nuevo ser humano¬Ľ (n. 13).

Así, es nueva la consideración dentro de la defensa de la vida humana, la conexión con la conservación del ambiente, a la que ya aludimos a propósito de la relación entre naturaleza y persona.

Deseo terminar destacando una novedad muy alentadora para quien se dedica al estudio de la bio√©tica. Entre los signos de esperanza la enc√≠clica incluye tambi√©n el desarrollo del estudio de la bio√©tica. ¬ęCon el nacimiento y desarrollo cada vez m√°s extendido de la bio√©tica se favorece la reflexi√≥n y el di√°logo ‚ÄĒentre creyentes y no creyentes, as√≠ como entre creyentes de diversas religiones‚ÄĒ sobre problemas √©ticos, incluso fundamentales, que afectan a la vida del hombre¬Ľ (n. 27).

Los que cultivan la bioética deben dar gracias a Juan Pablo II por las muchas contribuciones de su magisterio y ahora por esta encíclica, con la que ilumina los fundamentos mismos de la bioética: la dignidad de la persona humana, también en sus fases frágiles, la relación entre naturaleza y persona, la fundamentación del juicio moral, y la relación entre ley moral y ley civil.

En definitiva, la encíclica, que concluye con una oración a María, recuerda a un mundo centrado en su horizonte terreno que el hombre no es, como los demás seres vivos, un simple momento del devenir universal, porque es capaz de devolver al mundo más de lo que recibe del mundo, y de elevarse a lo eterno.

25 de agosto de 1995

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