Tras la hegemonía total de la Biblia en griego en el mundo cristiano, en la medida en que el griego popular o koiné fue perdiendo vigencia social, se fue sintiendo la necesidad de traducir la Biblia a lenguas más accesibles al Pueblo de Dios. En el mundo occidental, el latín fue el nuevo idioma de las traducciones populares de la Biblia. Y es que ésa era la lengua de las mayorías.
Los textos en griego de la Sagrada Escritura, usados por la Iglesia en los primeros siglos, fueron traducidos al latín. Así, el Antiguo Testamento de los LXX y el Nuevo Testamento, ambos traducidos al latín, constituyen la ‘antigua latina’ o Vetus Latina. Se trata de la primera traducción completa conocida 3 hecha por la Iglesia. No se sabe bien si es una sola traducción con varias recensiones o un conjunto de diversas traducciones del texto griego 4 , según opinan numerosos especialistas. Parece que se puede datar esta primera traducción latina hacia mediados o el tercio final del siglo II d.C. El lugar de las primeras traducciones bien puede haber sido África. Para mediados del siglo III d.C. 5 se tendría ya un texto completo de la Biblia en latín. Estas ‘ediciones’ latinas se difunden ampliamente y ya para el siglo IV muestran la necesidad de ver su texto depurado debido a la gran variedad de diferencias textuales que se han ido incorporando a él, por diversas razones 6 .
«La creciente diversidad de variantes, la defectuosa transmisión del texto y la imperfecta lengua de las antiguas versiones latinas inspiraron al papa Dámaso I 7 los deseos de una mejora radical» 8 . Habría que añadir que recién en su tiempo el latín se convierte en el idioma oficial de la Iglesia, por lo cual sería lógico pensar en una traducción uniforme y adecuada de la Biblia, apta para la oración y el uso litúrgico. La persona elegida para realizar la importante tarea fue San Jerónimo 9 , quien había sido secretario del Sumo Pontífice 10 y un activo propulsor del movimiento ascético y monástico. Precisamente razones vinculadas a esta filiación lo llevan a viajar a Palestina, donde culminará su famosa traducción. Al parecer revisó en mayor profundidad los Evangelios y sólo superficialmente los restantes escritos neotestamentarios 11 . En Belén habría traducido 12 casi la totalidad de los textos del Antiguo Testamento 13 . La traducción, debidamente completada según el canon de la Iglesia, se denomina Vulgata Latina.
Con la Vulgata, que no logró imponerse fácilmente en el mundo occidental 14 , pues la Vetus siguió siendo usada en muchos lugares por varios siglos 15 , pasó lo que había ocurrido con la ‘antigua latina’: pronto hubieron numerosas recensiones. Al menos desde el siglo VI hay una larga lista de personajes que procuraron depurar el texto de la Vulgata, hasta llegar al Concilio de Trento en que se decidió una revisión del texto bíblico latino 16 y griego 17 . Tras diversas vicisitudes, el Papa Clemente VIII 18 , en 1592, publicó una revisión crítica de la edición de la Vulgata realizada en tiempos del Papa Sixto V 19 , por lo que el texto promulgado se conoce como Vulgata SixtoClementina.
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