Luis Fernando Figari, La Biblia en castellano

Antecedentes de las traducciones castellanas

Tras la hegemonía total de la Biblia en griego en el mundo cristiano, en la medida en que el griego popular o koiné fue perdiendo vigencia social, se fue sintiendo la necesidad de traducir la Biblia a lenguas más accesibles al Pueblo de Dios. En el mundo occidental, el latín fue el nuevo idioma de las traducciones populares de la Biblia. Y es que ésa era la lengua de las mayorías.

Los textos en griego de la Sagrada Escritura, usados por la Iglesia en los primeros siglos, fueron traducidos al latín. Así, el Antiguo Testamento de los LXX y el Nuevo Testamento, ambos traducidos al latín, constituyen la ‘antigua latina’ o Vetus Latina. Se trata de la primera traducción completa conocida 3 hecha por la Iglesia. No se sabe bien si es una sola traducción con varias recensiones o un conjunto de diversas traducciones del texto griego 4 , según opinan numerosos especialistas. Parece que se puede datar esta primera traducción latina hacia mediados o el tercio final del siglo II d.C. El lugar de las primeras traducciones bien puede haber sido África. Para mediados del siglo III d.C. 5 se tendría ya un texto completo de la Biblia en latín. Estas ‘ediciones’ latinas se difunden ampliamente y ya para el siglo IV muestran la necesidad de ver su texto depurado debido a la gran variedad de diferencias textuales que se han ido incorporando a él, por diversas razones 6 .

«La creciente diversidad de variantes, la defectuosa transmisión del texto y la imperfecta lengua de las antiguas versiones latinas inspiraron al papa Dámaso I 7 los deseos de una mejora radical» 8 . Habría que añadir que recién en su tiempo el latín se convierte en el idioma oficial de la Iglesia, por lo cual sería lógico pensar en una traducción uniforme y adecuada de la Biblia, apta para la oración y el uso litúrgico. La persona elegida para realizar la importante tarea fue San Jerónimo 9 , quien había sido secretario del Sumo Pontífice 10 y un activo propulsor del movimiento ascético y monástico. Precisamente razones vinculadas a esta filiación lo llevan a viajar a Palestina, donde culminará su famosa traducción. Al parecer revisó en mayor profundidad los Evangelios y sólo superficialmente los restantes escritos neotestamentarios 11 . En Belén habría traducido 12 casi la totalidad de los textos del Antiguo Testamento 13 . La traducción, debidamente completada según el canon de la Iglesia, se denomina Vulgata Latina.

Con la Vulgata, que no logró imponerse fácilmente en el mundo occidental 14 , pues la Vetus siguió siendo usada en muchos lugares por varios siglos 15 , pasó lo que había ocurrido con la ‘antigua latina’: pronto hubieron numerosas recensiones. Al menos desde el siglo VI hay una larga lista de personajes que procuraron depurar el texto de la Vulgata, hasta llegar al Concilio de Trento en que se decidió una revisión del texto bíblico latino 16 y griego 17 . Tras diversas vicisitudes, el Papa Clemente VIII 18 , en 1592, publicó una revisión crítica de la edición de la Vulgata realizada en tiempos del Papa Sixto V 19 , por lo que el texto promulgado se conoce como Vulgata SixtoClementina.


3

Por lo mismo, la traducción de textos en arameo o hebreo con ocasión del Nuevo Testamento no obstan.

4

El hecho es que se han podido establecer tipos y subtipos.

5

San Cipriano de Cartago (c. 205-258) al citar la Biblia usa una traducción que coincide sustancialmente con la que aparece en manuscritos posteriores (ver González, p. 538). Sobre el uso de una traducción latina ya por Tertuliano (c. 160 - c. 220) ver Gutiérrez (p. 44), citando la opinión favorable de Teófilo Ayuso Marazuela.

6

Una buena idea de la situación la da Basevi cuando dice: «Pero San Agustín no se limitó a emplear los códices a su disposición, sino que entre el 394 y el 403, se dedicó, por lo menos por lo que se refiere a los Evangelios y casi seguramente también al ‘corpus’ paulino, a una revisión personal. En esta revisión, dejando de lado el texto africano entonces en uso, se puso a revisar los códices ‘italianos’ según el texto griego, y a traducir ex novo si fuera el caso» (pp. 121-122; ver también pp. 223-224).

7

C. 304-384, Papa desde el 366.

8

Ausejo, col. 2010.

9

C. 348 - c. 420.

10

San Jerónimo fue secretario del Papa del 382 al 384.

11

Esto lo habría realizado a partir del año 384 d.C. También por este tiempo revisó el Salterio en relación a los Setenta —la versión del Antiguo Testamento realizada en Alejandría a partir del siglo III a.C.—.

12

Hay especialistas que consideran que se trata en muchos libros de una revisión más que de una traducción (ver Lifschitz, p. 401).

13

Su convicción de la hebraica veritas lo llevó progresivamente a acercarse a la escuela rabínica y a traducir según esa orientación (ver Ausejo, col. 2011; también ver Kamesar, Jerome and his Jewish Sources, en ob. cit., pp. 176ss). Por ejemplo, dejó de traducir libros como 1 y 2 Macabeos, Eclesiástico y Sabiduría (ver Barr, pp. 26ss; Artola, pp. 88-92). Los procedimientos de Jerónimo son resumidos en la conclusión de la investigación monográfica de Kamesar (ver p. 193).

14

En el Oriente la versión griega antigua siguió en uso.

15

«Por otra parte, la versión antigua había sido escrita en la lengua vernácula del pueblo, muy alejada de la lengua literaria de la época. Estos factores determinaron que la VT (Vetus Latina) fuera desplazada, aunque nunca del todo por la Vg. de Jerónimo» (González, p. 538). Se tiene noticia de manuscritos hasta del s. XIII.

16

Ver Mestre, pp. 424ss. Sobre el tema de la depuración de la Vulgata ver Andrés (1983), p. 642.

17

Ver Pastor, p. 189.

18

1536-1605, su pontificado se inició en 1592.

19

1520-1590, su pontificado se inició en 1585. En 1587 publicó una edición de la versión griega de los Setenta, por el impresor Zannetti: Vetus Testamentum iuxta Septuaginta. Ex Auctoritate Sixti V Pont. Max. (1586-87). Y, al año siguiente una traducción al latín de la misma: Vetus Testamentum secundum LXX. Latine Redditum (1588) en la Imprenta Vaticana, que había inaugurado el mismo Papa Sixto. Sobre la Septuaginta Sixtina y el asunto de la Vulgata publicada por el Papa Sixto, ver Pastor, pp. 188ss. Sobre la Septuaginta Sixtina ver Swete, pp. 174ss.

© Copyright 2001. BIBLIOTECA ELECTRÓNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS™. Fuente : 'Figari, Luis Fernando, La Biblia en castellano, en Revista VE, mayo-agosto 1995, año 11, nro. 31, pp. 67-102.' La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- está protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben parámetros para su uso. Hecho el depósito legal.


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