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P. José O'Callaghan, S.J., Entrevista al p. José O'Callaghan, S.J. Un papiro revolucionario: 7Q5.
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Un papiro revolucionario: 7Q5

Entrevista al p. José O'Callaghan, S.J.

por Germ√°n Mckenzie Gonz√°lez

Lima, Mayo ‚Äď Agosto 1995

Los hallazgos de las 11 cuevas de Qumrán cerca del Mar Muerto, en Israel, ocurridos de 1947 a 1956, han representado ciertamente un acontecimiento de la mayor importancia para la mejor comprensión de la Sagrada Escritura y del ámbito histórico en el que se desarrolló la Iglesia de la primera hora.

Se trata del m√°s grande descubrimiento de manuscritos antiguos. Son textos de la biblioteca de la comunidad de Qumr√°n, una suerte de monasterio en el que, en opini√≥n de los m√°s destacados especialistas, un sector del grupo de los esenios llevaba una vida dedicada al trabajo y la oraci√≥n. Sus habitantes pertenec√≠an a uno de los principales grupos religiosos en que se divid√≠a el juda√≠smo anterior a la destrucci√≥n del Templo de Jerusal√©n, en el a√Īo 70 d.C.

La casi totalidad de los textos y fragmentos contenidos en las 11 cuevas del complejo qumránico está redactada en hebreo y arameo y son pergaminos (es decir, pieles tratadas utilizadas para escribir). Sólo la cueva 7 -descubierta en 1955- presenta la particularidad de contener en su totalidad papiros (una suerte de papel confeccionado en base a la planta cyperus papyrus), y además escritos en griego.

Es precisamente esta cueva la que llam√≥ la atenci√≥n del experto papir√≥logo Jos√© O'Callaghan, sacerdote jesuita espa√Īol que inici√≥ su investigaci√≥n en ella cuando elaboraba un cat√°logo de los papiros que contienen secciones de la llamada Versi√≥n de los Setenta, una traducci√≥n del Antiguo Testamento al griego preparada en Alejandr√≠a por los jud√≠os en el siglo III a.C., para su utilizaci√≥n entre sus hermanos de religi√≥n m√°s familiarizados con el griego que con el hebreo o arameo.

Apasionado por la investigaci√≥n papirol√≥gica, el p. O'Callaghan se sumergi√≥ de lleno en la cueva 7, familiariz√°ndose con los fragmentos all√≠ contenidos. Un d√≠a comenz√≥ a aprovechar sus ratos libres para -como √©l mismo lo dice- ¬ęentretenerse¬Ľ ensayando una identificaci√≥n del papiro inventariado con el n√ļmero 5, es decir, determinar de qu√© libro del Antiguo Testamento formaba parte ese trocito de papiro. √Čste estaba datado a m√°s tardar como del a√Īo 50 d.C. y mide 3.9 cm. en su parte m√°s alta y 2.7 cm. de ancho. El punto de partida para el estudioso fue la combinaci√≥n de letras ¬ęnnes¬Ľ, que aparec√≠a claramente legible en la cuarta l√≠nea.

Tras sucesivos intentos fallidos en los lugares que consideraba m√°s probables, tuvo la idea de buscar entre la literatura del Nuevo Testamento. Al principio no encontr√≥ nada, pues su clave de b√ļsqueda se orientaba hacia las genealog√≠as, pero luego vino la sorpresa. En un primer momento el resultado lo mantuvo entre el asombro y la incredulidad: el 7Q5 correspond√≠a a Mc 6,52-53. Tras nuevas y m√°s rigurosas investigaciones, y reiteradas interconsultas con otros expertos, en 1972 public√≥ un art√≠culo en el que explicaba los resultados de su trabajo. √Čste se extendi√≥ al intento de hallar otros fragmentos neotestamentarios, por consejo de acad√©micos con los que iba consultando. Al lado de la clara identificaci√≥n del 7Q5, buena parte de los otros intentos de identificaci√≥n de los papiros griegos de la cueva 7 quedaban algo inseguros. Se inici√≥ as√≠ una intensa pol√©mica, sorprendente por la aspereza y la abundancia de argumentos ad hominem m√°s que cient√≠ficos utilizados por algunos de sus opositores. Posteriormente se hicieron mayores estudios. Hoy, luego de m√°s de 20 a√Īos, las rigurosas investigaciones de O'Callaghan vienen siendo respaldadas por m√°s y m√°s papir√≥logos de renombre. A pesar de ello todav√≠a ofrecen resistencia numerosos biblistas, qumran√≥logos y cr√≠ticos textuales. Las conclusiones definitivas del p. O'Callaghan, a publicarse hacia el mes de setiembre de este a√Īo, no han hecho sino confirmar aquella identificaci√≥n inicial del 7Q5 como correspondiente a Mc 6,52-53.

Doctor en Filosof√≠a por la Universidad de Madrid, Doctor en Filolog√≠a Cl√°sica por la Universidad de Mil√°n, el p. O'Callaghan ha ense√Īado en importantes centros de estudio europeos. Es profesor em√©rito del Pontificio Instituto B√≠blico de Roma, donde ense√Ī√≥ Papirolog√≠a y Paleograf√≠a Griega, y Cr√≠tica textual. All√≠ fue tambi√©n Decano de la Facultad B√≠blica. Actualmente se desempe√Īa como Director del Seminario de Papirolog√≠a del Instituto de Teolog√≠a Fundamental de Sant Cugat del Vall√®s, en Barcelona.

¬ŅCu√°l es la raz√≥n de tanto revuelo? ¬ŅC√≥mo se fue madurando la identificaci√≥n del 7Q5 hasta las conclusiones definitivas? ¬ŅQu√© implicancias tiene para la ciencia b√≠blica el hallazgo de un fragmento de un texto del Evangelio seg√ļn San Marcos datado a m√°s tardar como del a√Īo 50 de nuestra era? √Čstas y otras interrogantes fueron abordadas en la entrevista que amablemente concedi√≥ el p. O'Callaghan a ¬ęVida y Espiritualidad¬Ľ.

¬ŅC√≥mo sintetizar√≠a usted el significado de haber identificado el fragmento 7Q5 con Mc 6,52-53?

El aporte al haber identificado el 7Q5 es la aproximaci√≥n al Jes√ļs hist√≥rico que √©ste nos permite. Seg√ļn algunos estudiosos estaba cortada la l√≠nea de uni√≥n con el Cristo hist√≥rico, porque no sabr√≠amos nada de √Čl. Pero resulta que si ahora tenemos un papiro del a√Īo 50 d.C. del Evangelio de San Marcos, como dice muy bien la destacada papir√≥loga Orsolina Montevecchi, que a lo m√°s est√° datado unos 20 a√Īos despu√©s de la muerte del Se√Īor, y si √©ste tambi√©n nos habla de tres milagros del Se√Īor, entonces tocamos ya, con el testimonio de un papiro, al Cristo hist√≥rico.

¬ŅPodr√≠a contarnos algo del camino que ha recorrido desde 1972 y que culmina con la confirmaci√≥n cient√≠fica de esta identificaci√≥n?

Me pas√≥ aqu√≠ lo que me ha pasado otras veces, m√°s a√ļn antes, cuando en mi ciencia se trabajaba sin ayuda de la inform√°tica y las cosas eran m√°s dif√≠ciles. A veces en los momentos de dificultad cient√≠fica, cuando no se ve clara la salida a un problema y asoma el des√°nimo, viene una intuici√≥n particular que esclarece la situaci√≥n, que ilumina el camino y halla algo nuevo. Algunos me han preguntado si ha sido una gracia especial de Dios. Y yo respondo: gracia de Dios, s√≠, porque todo lo que tengo y realizo es en el fondo gracia de Dios, pero no inspiraci√≥n divina particular. Yo honradamente creo que no. Ha sido una intuici√≥n cient√≠fica, evidentemente, por la cual doy gracias a Dios.

La primera recepci√≥n de mi art√≠culo aparecido en la revista Biblica: ¬ŅPapiros neotestamentarios en la cueva 7 de Qumr√°n?, del a√Īo 1972, fue muy pol√©mica. Entonces personas de mucha autoridad cient√≠fica me dijeron textualmente: ¬ęNi usted ni yo veremos el final de la pol√©mica internacional, porque es fort√≠sima. Va usted contra la opini√≥n internacional¬Ľ. Opini√≥n internacional, por lo dem√°s, ubicada entre la mayor parte de los estudiosos de la Biblia en el campo protestante y en el campo cat√≥lico.

¬ŅEstamos hablando de la perspectiva de R. Bultmann, que establece una separaci√≥n entre el Jes√ļs hist√≥rico, que ser√≠a absolutamente inaccesible, y el Cristo de la fe, que ser√≠a para √©l elaboraci√≥n de la primera comunidad cristiana y que es aquel que ha llegado a nosotros consignado en el Nuevo Testamento?

Pues, s√≠. Y entonces, claro, esto es fort√≠simo. En realidad el papiro es peque√Īo y ofrec√≠a ciertamente dificultades. Por aquel entonces todo no se acababa de ver totalmente claro.

Al comienzo no contesté los ataques de estudiosos famosos como el profesor Kurt Aland especialmente, los de los especialistas de la Escuela Bíblica de Jerusalén, etc. Ellos me atacaban fuertemente, pero más que argumentos científicos de peso eran ataques personales de gran resonancia internacional. Yo veía, por los argumentos que me permite la ciencia de la papirología, de la que conozco, que no tocaban el meollo de la cuestión. Eran ataques de poco contenido científico papirológico.

Entonces empecé a responder con rigurosidad atendiendo a los argumentos y no a las personas, hasta que me cansé de contestar. Pensaba que perdía tiempo y energías en un debate que planteado en esos términos no valía la pena. En la revista Studia Papyrologica contesté bastante; también en la revista Biblica.

Luego el asunto se durmi√≥ porque no recib√≠ respuesta a mis art√≠culos de esclarecimiento. Ya no publicaban nada y se hizo un silencio sobre el tema. Sin interlocutores yo ya no respond√≠a a nadie. El asunto qued√≥ dormido hasta que el papir√≥logo anglicano Carsten Peter Thiede, profesor alem√°n, se present√≥ a mi despacho con su se√Īora cuando yo era Decano de la Facultad B√≠blica del Pontificio Instituto B√≠blico de Roma, y me dijo que hab√≠a seguido la pol√©mica y que estaba convencido de que los ataques que hab√≠a recibido mi hip√≥tesis eran inconsistentes. √Čl quer√≠a elaborar un libro sobre mi identificaci√≥n.

Despu√©s de investigar por su parte, public√≥ un libro en Alemania del cual se ha hecho, me parece, la quinta edici√≥n. En castellano se titula: ¬ŅEl manuscrito m√°s antiguo de los Evangelios? El fragmento de Marcos en Qumr√°n y los comienzos de la tradici√≥n escrita del Nuevo Testamento. La obra se ha traducido tambi√©n al holand√©s y al italiano. Adem√°s Carsten Peter Thiede ha escrito otro libro en ingl√©s, tambi√©n traducido al franc√©s.

El asunto, como ve, se ha difundido. Se trata de un científico de mucha categoría. Lo conozco y lo respeto mucho, como es natural.

Entonces fue √©l quien reanud√≥ el tema. √Čste estaba dormido, no estaba muerto. Thiede no lo resucit√≥, sino que m√°s bien lo despert√≥ de nuevo. Y as√≠ ha venido toda la nueva √©poca del asunto del 7Q5.

¬ŅCu√°l fue la importancia del Simposio realizado en la Universidad de Eichst√§tt, en Alemania, en octubre de 1991?

Fue grande. Me invitaron pero no quise asistir para que los participantes tuvieran completa libertad de hablar en favor o en contra. Lo que hice fue enviar una carta, que se ley√≥, agradeci√©ndoles su inter√©s y ofreciendo mis oraciones para que encontraran la verdad. All√≠ grandes eminencias estuvieron a favor de la identificaci√≥n, otros no, pero en general la opini√≥n fue favorable. Me ofrecieron sus trabajos. Eran norteamericanos, alemanes, franceses, belgas... ning√ļn italiano ni espa√Īol.

Se movieron en un ambiente de alta ciencia internacional, publicando luego unas actas que, en general, estaban a favor de mi posición. Posteriormente F. Rohrhirsch publicó un libro en favor de mi identificación y en contra de la postura del profesor Kurt Aland y su escuela, quienes en su análisis informático de todos los factores relacionados al 7Q5 se habían equivocado al dar un programa a la computadora, y lógicamente la computadora, con un programa equivocado, dio resultados equivocados, inválidos.

Y entonces usted vuelve a asumir el estudio del 7Q5 en profundidad e ingresa a la √ļltima etapa que culmina con el libro que publicar√° en breve...

Con todos esos precedentes y demás aportes -incluso algunos que por ser a veces contrarios a mi tesis no dejo de valorar y agradecer- y con todo el material recogido de los estudiosos que han querido establecer otras identificaciones para el 7Q5, he ido ahondando en mi investigación. Gracias a un cálculo de probabilidades solicitado por mí al eminente profesor Alberto Dou, Doctor en Matemáticas y Miembro de la Real Academia de las Ciencias de Madrid, queda claro que el fragmento del papiro no puede corresponder a otros textos... ¡y es que no casaba con ninguno! Este estudio se consigna largamente en el epílogo del libro que estoy a punto de editar: Los testimonios más antiguos del Nuevo Testamento. Papirología neotestamentaria. Allí declaro y pruebo científicamente, desde un punto de vista papirológico, que el 7Q5 es Mc 6,52-53. Y después incluyo la aportación del estudio matemático del profesor Dou. El asunto está decididamente probado y es decididamente seguro, cosa que también me ha dicho, desde el punto de vista de las posibilidades matemáticas, el mismo profesor Dou.

Hablemos sobre las diferentes objeciones y problemas planteados a la identificaci√≥n. Seg√ļn algunos hay un primer obst√°culo y es que el estudio se hizo usando como base fotos y no el papiro mismo...

En primer lugar le voy a contestar como papirólogo. A un papirólogo no siempre le es posible viajar a San Petersburgo, a Nueva York o a donde fuera para estudiar un papiro, pues eso supone un presupuesto con el que nosotros no podemos contar. Eso es evidente. Lo que hacemos es, desde nuestros lugares de labores, trabajar por medio de fotografías, a veces infrarrojas. Eso es lo usual en papirología.

En segundo lugar, es completamente falso que yo no haya trabajado con los papiros originales. El hoy cardenal Martini, quien fuera Rector del Pontificio Instituto B√≠blico cuando propuse mi identificaci√≥n por primera vez, en cuanto sali√≥ el primer art√≠culo en 1972, me pidi√≥ que fuera a trabajar una semana completa al Museo de Jerusal√©n. Y mi visita a los santos lugares fue en gran parte a la sala de papiros de dicho museo. Tuve, s√≠, el gran consuelo de celebrar la Misa en el Sepulcro del Se√Īor, que la hab√≠a preparado ya con tiempo, pero por lo dem√°s lo que hice fue verificar lecturas en el 7Q5, lecturas que eran obvias ya en la fotograf√≠a a rayos infrarrojos. Y el mismo a√Īo publiqu√© un largo art√≠culo en la revista Biblica en base a las notas tomadas en las investigaciones directas en el Museo de Jerusal√©n.

Y es curioso, porque -como he dicho- yo he visto y he trabajado una semana con los originales, C.P. Thiede ha estado 5 veces allá, mientras que el profesor K. Aland, cuya memoria respeto y a quien reconozco lo mucho que ha hecho en el campo de la crítica textual, solamente ha trabajado con fotografías y nunca ha ido a Jerusalén. Fue paradójicamente él quien atacó duramente mi hipótesis diciendo precisamente que mi identificación había sido realizada ¡trabajando solamente con fotografías!

Hay otro asunto papirol√≥gico y es el de las tentativas de realizar otras identificaciones del 7Q5 distintas a la suya. All√≠ est√° la de la profesora Spottorno con Zac 7,4-5. Otros estudiosos, como Julio Trebolle por ejemplo, en un libro recientemente editado, hablan de que son posibles diferentes identificaciones del papiro. ¬ŅQu√© dice usted al respecto?

Que es completamente falso. Y lo digo, como papirólogo, con toda claridad. Todo lo que afirman a nivel papirológico yo lo analizo en profundidad -como le decía- en el epílogo de mi libro. Esas alternancias que proponen, como papirólogo... ¡da pena verlas! Parece que aquí quieren, más que iluminar, desorientar y hablar por hablar. ¡Se han propuesto como identificaciones textos que no casan en manera alguna!

Siempre he dicho, desde el comienzo, que si a m√≠ me prueban que esto no es del Evangelio de San Marcos, yo lo acepto en seguida. Pero han querido distorsionar la realidad... En la obra que est√° a punto de salir tengo un apartado llamado: ¬ęPresupuestos cient√≠ficos para la identificaci√≥n¬Ľ. Y seg√ļn lo que all√≠ expongo se ve que es evidente que en las propuestas de sus alternancias no se ha tenido en cuenta lo m√°s elemental de la metodolog√≠a cient√≠fica. Y esto lo digo de manera absoluta.

En concreto, de qu√© estamos hablando... ¬Ņde letras que no existen en el papiro original?

Cuando uno hace una identificaci√≥n, si es verdadera, √©sta se acomoda a lo que se ve en el papiro, a la disposici√≥n de las letras y dem√°s. Si la identificaci√≥n no se acomoda a lo que se ve en el papiro, uno duda en seguida y dice: ¬ęEsto no es el papiro, sino otra cosa¬Ľ. Estas significaciones alternativas que han propuesto en verdad dan pena en el plano cient√≠fico. En el caso de la profesora Spottorno, a quien a nivel personal respeto mucho, ella reconstruye en base al 7Q5 un pasaje que no es igual al de Zacar√≠as con el que pretende identificarlo, sino una especie de par√°frasis del mismo... As√≠ pues, si no es el mismo pasaje, ¬°c√≥mo identificarlo con √©l!

En estas pretendidas identificaciones, ¬Ņse respeta la ¬ęverticalidad de las letras¬Ľ que se deriva de la medida esticom√©trica (n√ļmero de letras por l√≠nea) del rollo al que el papiro perteneci√≥?

No, en modo alguno. Ni la ¬ęverticalidad de las letras¬Ľ, ni la lectura. Porque adem√°s de que no se acomodan al papiro, las letras que proponen no se ven en el mismo. No digo s√≥lo que completas, ni siquiera incompletas, ni siquiera rasgos.

En papirolog√≠a las letras completas no tienen ninguna dificultad; las incompletas pueden ser de lectura segura o de lectura incierta. Pero si se encuentra en un documento antiguo, por ejemplo, en nuestro alfabeto, un tri√°ngulo arriba, se completan las diagonales hacia abajo y se dice que es una ¬ęA¬Ľ. Pero si se encuentra un tri√°ngulo no se puede poner all√≠ una ¬ęS¬Ľ. ¬°Pues estas supuestas identificaciones alternativas hacen cosas as√≠, es incre√≠ble!

Otra objeci√≥n es aquella que afirma que el papiro es demasiado peque√Īo para poder hacer un trabajo serio con √©l...

Esto a uno que no sea papir√≥logo le puede llamar la atenci√≥n, pero a un papir√≥logo no le llama la atenci√≥n porque hay papiros m√°s peque√Īos, como por ejemplo el correspondiente a la Samia (cuyo c√≥digo es P. Oxy. XXXVIII 2831), obra de Menandro, que mide 2.4 cm. por 3.3 cm. Para su identificaci√≥n el papir√≥logo brit√°nico E.G. Turner modifica el texto y realiza un cambio fon√©tico que no se encuentra en ninguna otra. Esta identificaci√≥n ha sido aceptada por todos.

Hay otros ejemplos. El papiro neotestamentario publicado por C.P. Thiede, de la colecci√≥n Bodmer, es muy peque√Īito. Adem√°s est√° tambi√©n el caso del papiro que fue identificado en la cueva 7 de Qumr√°n como del Antiguo Testamento, de la Carta de Jerem√≠as, en el que se presenta una identificaci√≥n textual que los identificadores arreglan como pueden, a base de una versi√≥n latina. Adem√°s las √ļnicas palabras que se leen con toda seguridad all√≠ son oun, ¬ępues¬Ľ, consecutivo, y autous, ¬ęa ellos¬Ľ. En todos estos casos nadie ha puesto ninguna dificultad a pesar de ser mucho m√°s peque√Īos que el 7Q5.

Hay otro asunto respecto del 7Q5 y es el de la letra incompleta que algunos han le√≠do como una ¬ęI¬Ľ y usted ha le√≠do como ¬ęN¬Ľ...

Hay una letra que yo leo como ¬ęN¬Ľ en relaci√≥n a la cual me dijeron los de la Escuela B√≠blica de Jerusal√©n que aquello era -textualmente- ¬ęabsurdo¬Ľ. Dec√≠an que era absurdo el ver all√≠ el trazo vertical izquierdo de una ¬ęN¬Ľ -la ny may√ļscula en griego es como la N en castellano-. Esto se llev√≥ entonces al Departamento de Investigaci√≥n y Ciencia Forense de la Polic√≠a Nacional de Israel, y con aparatos de la tecnolog√≠a moderna, concretamente con el est√©reomicroscopio, vieron que en el trazo vertical al que nos referimos, en la parte superior, descend√≠a parte del trazo oblicuo descendente correspondiente a una N. Est√°, pues, cient√≠ficamente establecido.

Ahora, la letra que sigue, por m√°s que algunos vean una eta -que en el alfabeto may√ļsculo griego es como una ¬ęH¬Ľ- yo no la veo. Y aunque una eta en ese lugar casa perfectamente con mi identificaci√≥n, como deseo ser honesto cient√≠ficamente, cuando el profesor A. Dou hizo los c√°lculos de probabilidades que le solicit√©, le dije que en la posici√≥n que aquella letra ocupar√≠a, pusiera un punto, porque yo simplemente no la ve√≠a.

El hecho de que se haya recurrido a la polic√≠a t√©cnica israel√≠, que no tiene ning√ļn inter√©s en la pol√©mica, garantiza la imparcialidad de la informaci√≥n que sirvi√≥ para determinar la letra...

En algo, pero no en lo fundamental. La objetividad de la identificación se garantiza por el rigor científico del trabajo en su conjunto. Le diré otra cosa para que vea la honestidad del procedimiento. Siempre que publiqué un artículo defendiendo mi postura, siempre publiqué la fotografía a rayos infrarrojos. Los que atacaron la identificación nunca publicaron nada, solamente hablaban. Aquí hay ya una diferencia de proceder científico. En este deseo de honestidad se llegó a un extremo de máximo rigor científico de agotar todas las posibilidades de investigación, y se llevó así el papiro a la policía israelí, la misma que es completamente imparcial en la materia propia de estas identificaciones.

Se ha hablado también del cambio de delta por tau que se debe realizar para obtener la identificación. Es un aspecto del que han tratado C. Roberts, Pierre Benoit, M.E. Boismard y otros.

Sí. Y cuando vi que algunos asumían esto como una objeción fui a la biblioteca del Pontificio Instituto Bíblico y escribí una nota que se publicó en la revista Biblica sobre la frecuencia del cambio delta-tau en los papiros bíblicos. Y repito lo que dijo la profesora Montevecchi, una eminencia en papirología: objetar ese cambio de delta-tau casi hace reír por lo admisible del cambio. Y es que de hecho existen numerosos casos del mismo error, incluso hasta en un grabado en griego hecho sobre piedra en tiempos de Herodes, donde es evidente que se había de tener mayor cuidado al escribir.

En el campo de la cr√≠tica interna hay otras observaciones. Una de ellas cuestiona la identificaci√≥n realizada por usted porque exige la eliminaci√≥n de 9 letras, aquellas correspondientes a la frase ¬ęepi ten gen¬Ľ que aparece en la versi√≥n griega m√°s com√ļn del Evangelio de San Marcos.

De esto tambi√©n habla O. Montevecchi. Yo podr√≠a contestar con sus palabras, que son mucho m√°s autorizadas que las m√≠as y absolutamente imparciales. Si el cambio delta-tau, como he explicado ya, no significa nada extra√Īo -y hablo como papir√≥logo-, omisiones como la del ¬ęepi ten gen¬Ľ son un caso conocido y aceptado. El mismo C. Roberts, cuando public√≥ el papiro p52, aqu√©l famoso del Evangelio de San Juan, realiz√≥ su identificaci√≥n omitiendo unas letras. Y es que en el verso (Jn 18,37-38) hay una repetici√≥n, en el texto originario de San Juan, que dice: ¬ęYo para esto (eis touto) he nacido y para esto (eis touto) he venido al mundo¬Ľ (v. 37). La segunda vez del eis touto, que es lectura ordinaria en el texto conservado hoy, por razones esticom√©tricas la omiti√≥ el mismo Roberts, guiado por la ¬ęverticalidad de las letras¬Ľ del texto en el margen derecho del papiro, considerando su texto como una variante m√°s breve. Y es bien conocida la entusiasta acogida y general aceptaci√≥n de la identificaci√≥n del p52, correspondiente al a√Īo 125.

No quiero hablar de otros varios papiros b√≠blicos cuya identificaci√≥n, a pesar de presentar variantes ¬ęabsurdas¬Ľ, ha sido aceptada por todos los especialistas. S√≥lo me limito a citar un trozo de papiro (m√°s peque√Īo que el 7Q5), el p73 (=P Bodmer I). En este insignificante papiro, entre el recto y verso s√≥lo se leen con seguridad ocho letras. Pues bien, la identificaci√≥n de este papiro con el texto de Mt 25,43 y 26,2-3, ha sido aceptada sin ninguna dificultad. Claro que en este caso el papiro est√° fechado en el siglo VII.

¬ŅNo le parece digno de tener en cuenta el argumento del profesor Metzger que busca cuestionar la identificaci√≥n porque, afirma, para realizarla se hace necesario aceptar dos excepciones en un pedazo muy peque√Īo de papiro?

¬ŅQu√© excepciones son?

La del cambio delta-tau y la del ¬ęepi ten gen¬Ľ.

Esto que dice el profesor Metzger me pareci√≥ muy oportuno, porque la personalidad cient√≠fica de Metzger la respeto mucho. Somos amigos. Pero el argumento que da es desencajar la cuesti√≥n. Puede ser que en un trozo de peque√Īo papiro haya una serie de variantes porque precisamente all√≠ coinciden. Adem√°s, en este caso, estas variantes no tienen cuerpo, no tienen volumen suficiente para hacer dudar de la identificaci√≥n porque no tienen, cada una de ellas, un peso significativo de generaci√≥n de duda.

¬ŅEs decir que, en resumen, existen papiros aceptados a los cuales se les ha concedido bastantes m√°s excepciones y nadie se ha hecho ning√ļn problema?

Así es. Existen muchos papiros más. Y es lo que digo siempre, y lo repito ahora: si este papiro fuera del siglo VII, sería fantástico, pero claro, es del siglo I y por ello no se acepta. Y yo sólo comprendo estas reservas por las consecuencias que trae esa aceptación.

Hay quien hablaba de una intencionalidad apologética en usted...

Si me dicen esto es como para ponerme un sambenito. Yo trabajo siempre con rigor cient√≠fico y he hecho otras identificaciones, por ejemplo una que presentaron un grupo de profesores alemanes de Berl√≠n como un trozo de prosa que yo lo identifiqu√© como del poeta Te√≥crito. Ahora me pregunto: ¬Ņqu√© apolog√©tica he hecho con esta identificaci√≥n? Entonces y ahora mi proceder es cient√≠fico.

En el caso del 7Q5 la identificaci√≥n realizada no fue busc√°ndola, sino que simplemente se produjo. Adem√°s, el llegar a ella fue curiosidad en mi descanso... ¬ęhacer crucigramas en griego¬Ľ, sencillamente.

Siguiendo adelante hablemos de las conclusiones del c√°lculo de probabilidades, la prueba matem√°tica. ¬ŅNo interfiere en algo el cambio de tau por delta que usted ha se√Īalado?

De hecho yo le advertí de esto al profesor Dou, pero hay que suplir la equivocación del escriba. Matemáticamente, sin embargo, en la primera hipótesis de trabajo (él trabaja con cinco hipótesis distintas que en conjunto dan resultados favorables a la identificación que propongo) influye poco este cambio consonántico.

En el caso de la eta que usted ha dicho que no veía claramente...

En ese caso le pedí al profesor Dou que no la considerara y que pusiera allí un punto, que denotaba a una letra desconocida. El resto de las letras seguras del papiro se han considerado como tales.

Por otro lado se ha utilizado como base la misma esticometr√≠a (longitud de cada l√≠nea de la columna del texto) de mi identificaci√≥n, es decir con el mismo n√ļmero de espacios o letras y con un cambio de entre 20 a 23 letras, pues siendo letras que se hacen a mano no siempre su cantidad es constante en cada l√≠nea.

La primera hip√≥tesis simplemente considera el n√ļmero de letras y su ubicaci√≥n, sin distinguir ninguna...

Sí. Se trata de un cálculo puramente matemático, sin identificar ninguna letra... Al hacerlo, la probabilidad de que se encuentre un arreglo que convenga al 7Q5 es de 1 contra 36 mil billones. Para entender esto se puede explicar que cuando se tira una moneda al aire la probabilidad de que salga cara es 1 contra 2. Así, la probabilidad en este caso es 1 vez entre 36,000'000,000'000,000 de posibilidades.

Esta cifra se reduce, es decir que la probabilidad es mayor, cuando se atiende al conjunto de letras de un texto expresivo literario, que es diferente de la hipótesis anterior de un texto inexpresivo matemático.

En el caso de un texto expresivo literario hay m√°s probabilidades que en el caso anterior de que el fragmento 7Q5 coincida con otro texto diferente de Marcos...

S√≠, pero la probabilidad en este caso es de 1 contra 900 mil millones... es decir que no hay realmente ninguna. Se trata de 1 vez entre 900,000'000,000 de opciones. Esto es seguro, porque entre este conjunto de miles de millones, matem√°ticamente hablando, es absurdamente imposible que pueda encontrarse una identificaci√≥n, porque √©sta es √ļnica y es con Mc 6,52-53.

Tanto en el primer como en el segundo caso, el asunto es científicamente seguro. Todos los detalles de ésta como de todas las hipótesis de trabajo del análisis del profesor Dou estarán consignados en el epílogo de mi próxima obra, como ya dije.

Hay una tercera hipótesis...

√Čsta se refiere a una esticometr√≠a m√°s larga, pues en el trabajo con las matem√°ticas buscamos agotar todas las posibilidades de variaci√≥n. En este caso la probabilidad de una identificaci√≥n del 7Q5 con un texto que no sea el de Marcos es de 1 contra 430 billones. Se trata de 1 vez entre 430'000,000'000,000 opciones. Nuevamente el resultado es muy claro.

Incluso hay un resultado m√°s...

Los análisis del profesor Dou lo llevan a afirmar que en el caso de descubrirse en el futuro cualquier documento con el que el fragmento 7Q5 pudiera identificarse, ese documento y Mc 6,52-53 serían textos no independientes. Es decir que, eventualmente, cualquier otro texto que se descubra susceptible de sustentar una identificación del 7Q5 tendrá que ver con dicho pasaje de Marcos. Todo esto va a salir en el libro.

Usted se siente íntimamente convencido como científico de que su identificación es cierta...

Ahora sí, al comienzo no estaba tan firmemente convencido. Era una hipótesis muy probable. Ahora sí estoy seguro.

Dejando de lado el tema de la identificación propiamente tal del texto, acerca de la datación del texto...

La datación la hizo Roberts, el gran paleógrafo de Oxford. Quizás ahora van a poner más dificultades al respecto, pero hasta el momento nadie se había molestado. El profesor Fitzmyer decía en un artículo que como no se puede cambiar la datación, no han de aceptar la identificación del 7Q5. Ahora, como no se puede cambiar la identificación, han de buscar cambiar la datación.

¬ŅHabr√≠a la posibilidad de utilizar el m√©todo del Carbono 14 para precisar la dataci√≥n?

No, es imposible, porque habría que quemar el papiro... En pedazos de papiro más grandes sí es posible hacerlo, pero en este caso implicaría la pérdida total del mismo.

En relaci√≥n al mismo tema de la dataci√≥n, hay algunos, entre ellos el ya mencionado investigador K. Aland, que afirman que el papiro deb√≠a ser posterior al a√Īo 50.

El profesor Aland no era paleógrafo, o sea que con gran respeto a sus trabajos de crítica textual, en el campo de la paleografía prefiero otras opiniones.

Adem√°s existe un problema de por medio que es el paso del rollo al c√≥dice, ¬Ņpodr√≠a usted explicar algo de esto?

En el Simposio de La Sorbona, en Par√≠s, realizado hace unos pocos a√Īos, recuerdo exactamente que los especialistas se pusieron de acuerdo y se puede decir que hacia el a√Īo 80 d.C. se dio el paso del rollo al c√≥dice; no matem√°ticamente, sino poco a poco se fue cambiando y cambiando, hasta que finalmente se pas√≥ al c√≥dice, sobre todo para facilitar la difusi√≥n del Nuevo Testamento. Era m√°s f√°cil enviar libros, c√≥dices, que rollos, complicad√≠simos de ser manejados.

En el caso del papiro 7Q5 tenemos un pedazo de rollo, lo que implica que sea anterior al a√Īo 80 d.C., que fue cuando √©stos dejaron de ser utilizados...

En realidad anterior a cuando se cerraron las cuevas de Qumr√°n, hacia el a√Īo 68 d.C. O sea que ya por arqueolog√≠a y por historia, por precisi√≥n hist√≥rica, este fragmento 7Q5 es muy antiguo.

Entre los m√©todos paleogr√°ficos, ¬Ņcu√°les se utilizaron para datar el papiro antes del a√Īo 50 d.C.? ¬ŅQu√© tiene que ver el llamado Zierstil (¬ęestilo elegante¬Ľ) con todo esto?

Cada estilo paleogr√°fico (estilo de escritura) tiene un nacimiento, un desarrollo y una muerte. Es en base a estos estilos y a sus ciclos de vigencia que se puede saber la dataci√≥n de un manuscrito. La dataci√≥n la realiz√≥ el profesor Roberts, de Oxford, muy reconocido como ya he dicho. Otro profesor, uno de gran categor√≠a de Italia, cuyo nombre no menciono porque me lo dijo confidencialmente -no ten√≠a inter√©s en que saliera su nombre en esta cuesti√≥n- sostuvo: ¬ęComo m√°ximo este papiro es del a√Īo 50 d.C.¬Ľ. El que me dijo esto es para m√≠ el mejor pale√≥grafo b√≠blico del mundo.

Es decir que paleogr√°ficamente el papiro 7Q5 tiene un estilo que est√° determinado entre un rango de a√Īos y por eso es posible datarlo...

S√≠, este rango de a√Īos va del 50 a.C. al 50 d.C.

Puede ser que este estilo tenga una ramificación, pero hay que tener en cuenta una cosa: algunos de los papiros de la cueva 7 de Qumrán tienen rasgos que son muy interesantes, se encuentran rasgos paleográficos de los papiros de Herculano, de Italia. Entonces tal vez aquéllos se escribieron en Roma... En fin, hay una serie de cosas muy interesantes, enigmáticas todavía.

¬ŅTendr√° que ver eso algo con la inscripci√≥n que se encontr√≥ en el √°nfora de la cueva 7, que dec√≠a ¬ęRoma¬Ľ?

Esto lo afirman algunos. Yo no soy t√©cnico en ese campo y no me atrevo a sostenerlo. Gente m√°s autorizada lo podr√° decir. Esto mismo nos lo sugiri√≥ un profesor del Pontificio Instituto B√≠blico, pero en cambio el destacado especialista en Qumr√°n Yigael Yadin dijo que no, que se pon√≠a solamente el nombre del propietario o el contenido, mas no el origen geogr√°fico... Pero a lo mejor el contenido era: ¬ęmanuscritos de Roma¬Ľ. Se trata de algo que est√° abierto a la investigaci√≥n.

Al hablar del 7Q5, ¬Ņante qu√© estamos? ¬ŅAnte un trocito del Evangelio de San Marcos? ¬ŅDe qu√© versi√≥n del mismo? ¬ŅDe una fuente de Marcos?

Esto no lo sé. Algunos dicen que es fuente. El hoy cardenal Martini sostuvo algo al respecto e incluso, creo, lo publicó: habiendo un cambio de sección (entre los versículos 52 y 53 del capítulo 6 del Evangelio de San Marcos), es un texto ya formado. Hay un parágraphos, un hueco en blanco, que implica un punto y aparte. Pero, una vez más, eso sale de mi especialidad y por ello no puedo opinar. Otros lo dirán.

Tambi√©n hay otras se√Īales que permiten hacer esta identificaci√≥n con Marcos, por ejemplo el uso reiterado de la palabra ¬ękai¬Ľ (en castellano ¬ęy¬Ľ), si no me equivoco...

Bueno, claro, es que no hay autor cl√°sico que empiece un p√°rrafo con ¬ękai¬Ľ, como es el caso del papiro 7Q5. √Čste comienza una secci√≥n en el vers√≠culo 53. Y si se tiene en cuenta que en Marcos m√°s del 90% de las per√≠copas empiezan con ¬ękai¬Ľ, mostrando un griego muy vulgar -que tambi√©n hay que decir que es propio del Evangelio de Marcos-, los argumentos en favor de la identificaci√≥n aumentan.

La verticalidad de las letras, el detalle del par√°grafo, el ¬ękai¬Ľ, el mismo hecho de que sea una lectio brevior (una lectura m√°s breve debido al asunto del ¬ęepi ten gen¬Ľ)... todos estos hechos llevan a O. Montevecchi a afirmar que si no hubiera esto, dudar√≠a de que el papiro fuera antiguo.

Hablemos un tanto sobre las reacciones, como por ejemplo la del profesor Ravasi, quien mostrando desconocimiento del tema afirm√≥, respondiendo a la propuesta de identificaci√≥n del 7Q5 con el mencionado pasaje de Marcos, que se trataba de un papiro con letras hebreas. ¬ŅQu√© hace que pueda darse esa falta de objetividad?

Esto en vez de preguntármelo a mí, pues habría que preguntárselo a él.

¬ŅUsted no se ha hecho ninguna idea sobre el asunto?

Es que esta ligereza es algo incre√≠ble... Ravasi, que es un hombre muy competente en algunas cosas, ¬°ni siquiera parece haberse dignado ver el papiro! Aparece clar√≠simamente ¬ękai¬Ľ, aparece clar√≠simamente la tau, aparece clar√≠simamente tambi√©n ¬ęnnes¬Ľ... ¬°Y dice que esto es hebreo!

¬ŅNo ve usted en esto, en el fondo, una discusi√≥n entre preconcepciones de pensamiento exeg√©tico?

Pues parecer√≠a que s√≠. Aqu√≠ hay un trasfondo de escuelas o mejor de posiciones. Claro que lo veo... La gente eminente del mundo que tiene su posici√≥n cient√≠fica y dem√°s, ¬Ņc√≥mo iba a cambiar por la propuesta de un joven desconocido en el campo b√≠blico internacional? En el papirol√≥gico yo era conocido, pero en el campo b√≠blico no. Si no se es un papir√≥logo de verdad, ver√° cosas o no ver√° cosas superficialmente...

¬ŅQu√© le dice a usted que las cr√≠ticas provengan m√°s de los exegetas que de los papir√≥logos, siendo que aqu√©l no es propiamente su campo?

Lo que dice Herbert Hunger, quien ha sido Director de la colección de papiros de la Biblioteca Nacional de Austria, entidad de la mayor importancia para la papirología, tiene mucho de razón: Yo no hablo ni como teólogo ni como biblista, hablo como científico y papirólogo, y como científico digo que O'Callaghan tiene razón.

Lo que dice O. Montevecchi también es importante: Esto no quita ni pone nada, pues aunque no sea este papiro de San Marcos, el cristianismo no pierde nada.

Y ahora también se debe tener en cuenta a los que se oponen a la identificación que propongo. Que frente a sus prejuicios hagan gala de una más ecuánime y científica apreciación de las cosas.

Aun cuando su trabajo sobre el 7Q5 no es un intento apolog√©tico, aun as√≠ tiene consecuencias importantes para el anuncio de la fe en nuestro tiempo, sobre todo en lo que se refiere a la historicidad de los Evangelios. ¬ŅC√≥mo ve usted esto?

Una cosa es que yo como sacerdote me alegre mucho, pero otra cosa es que un sacerdote haya llevado el agua a su molino. Cuando hac√≠a una consideraci√≥n final, ahora tras haber discutido y hablado con rigor cient√≠fico, encontraba que como sacerdote estoy encantado de la vida, m√°s a√ļn considerando que mi lucha inicial fue muy dif√≠cil -yo hab√≠a pasado entonces las primeras votaciones para seguir como catedr√°tico en el Pontificio Instituto B√≠blico y me lo jugaba todo como cient√≠fico; era muy arriesgado para m√≠ meterme en el asunto del 7Q5-. Y es que soy un convencido de que la investigaci√≥n de la verdad necesariamente lleva a Dios, quien es la Verdad. Ahora como sacerdote, es cierto, no pod√≠a minimizar mi expectativa de que la identificaci√≥n del 7Q5 con Marcos fuera verdadera, pero en ning√ļn momento hice apolog√©tica, porque repito que trabajar as√≠ ser√≠a inaceptable. Tras los resultados finales de la investigaci√≥n estoy encantado de que esto haya sido verdad. Esto no lo puedo negar.

¬ŅY qu√© consecuencias pr√°cticas le ve usted? ¬ŅCree que es una puerta para que algunas personas vuelvan los ojos a la fe?

Bueno, esto lo verá cada uno. Yo no sé qué va a hacer la gente. Pero si esto se acepta, por la misma solidez científica que tiene, papirológica, matemática, creo que puede ayudar a que algunos puedan decir sí. Yo repito sin embargo mil veces lo mismo: este papiro no me ha aumentado en lo más mínimo la fe, porque mi fe está por encima de todos los pápiros y códices. Pero la fe supone la racionalidad humana, por consiguiente estoy contento de que la identificación que propuse pueda afirmarse con certeza.

Finalmente, si usted vuelve ahora su mirada hacia atr√°s, ¬Ņqu√© lectura hace de esto que ha llamado una ¬ęaventura cient√≠fica¬Ľ?, ¬Ņc√≥mo ve las cosas a la luz de los a√Īos?

Bueno, ha sido todo. Ha sido bendición, ha sido prueba, ha sido calvario, ha sido gloria, han sido momentos intensos... Pero ante todo ha sido el esfuerzo de servir a Dios y a la Iglesia desde mi ministerio sacerdotal y mis estudios científicos.

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