Germán Doig Klinge, La dimensión antropológica y cultural de la tecnología

La dimensión antropológica y cultural de la tecnología

Lima, Enero – Abril 1998

Conforme la tecnología adquiere más peso en la vida de las personas se han levantado numerosas preguntas sobre su capacidad de influir en el ser humano. Pero a menudo se prescinde de un aspecto fundamental. Cualquier intento por comprender lo que es la tecnología y sobre todo lo que genera en la sociedad debe partir de un hecho fundamental: la tecnología forma parte de la cultura. En efecto, para entender tanto los orígenes como las consecuencias del desarrollo tecnológico hace falta considerar el ambiente en el que surge y en el que adquiere un determinado peso. La tecnología no genera tal o cual influjo sólo por sí misma —ya fuere desde los artefactos o desde los procesos y métodos tecnológicos concretos—, sinque lo genera principalmente porque es parte de un contexto cultural.

Desde esta perspectiva se puede entender mejor por qué se deben considerar como insuficientes tanto las explicaciones que le otorgan vida propia, como las que reducen a la tecnología a un mero instrumento. Los extremos resultan en esto reductivos e incompletos para explicar la realidad. La tecnología tiene algo de autónoma, como tiene también algo de instrumental. Esa autonomía está sujeta a otros factores que están más allá de la mera tecnología, y es ciertamente más que un instrumento. Esto nos lleva a la idea que la persona se hace de lo que es la tecnología y el papel que ocupa en su existencia, y para ello se debe acudir a la pregunta por la dimensión cultural de la tecnología.

En los tiempos actuales ha aumentado la inquietud por la dimensión cultural del fenómeno tecnológico. Diversos analistas contemporáneos han abordado directa o indirectamente el asunto. Incluso algunos, con un cierto exceso, llegan a hablar de una cultura totalmente tecnologizada. Hoy es común encontrar expresiones como tecnocultura 1 , cibercultura 2 , hipercultura 3 , network culture 4 , cultura de la computadora 5 o simplemente cultura tecnológica. Aunque la mayoría de estos analistas no se preguntan a fondo sobre la dimensión propiamente cultural del fenómeno tecnológico, en algunos de ellos aparece la conciencia de que la sola tecnología no explica lo que está sucediendo en las sociedades actuales, ni aclara tampoco convenientemente los mismos problemas que han aparecido vinculados directamente a ella. Wiebe E. Bijker señala, por ejemplo, desde su peculiar perspectiva: «Los problemas de nuestras sociedades modernas no son de la tecnología y la ciencia per se, ni tampoco exclusivamente sociales, económicos o políticos. En definitiva estos problemas pertenecen a nuestra cultura tecnológica» 6 . A su vez Pedro Morandé afirma: «La esencia de la técnica no se puede encontrar en la técnica misma, ...sino en el tipo de cultura humana que la hace posible. Si queremos entender a la cultura y a la sociedad de hoy tenemos que interrogarnos, en consecuencia, acerca de la dimensión cultural de la técnica, para comprender así también lo que encierran sus productos» 7 .

Se trata de un asunto fundamental que permite superar las perspectivas unilaterales y reductivas como las tecnocentristas. La tecnología no tiene por sí misma —ni en general, ni en sus aplicaciones concretas— la fuerza para influenciar de manera importante toda la conducta y el obrar de la persona humana 8 . No se descubre ningún sustento para presentarla como un factor que determina inevitablemente la conducta del hombre —como hacen pensadores como Ellul o McLuhan—. La tecnología debe ser mostrada como un factor —en muchos casos importante-- en relación a otros factores y en una interacción dinámica con ellos; pero sobre todo en interacción con la persona misma y su libertad. Así pues, se trata de una aproximación que plantea la existencia de varios factores en la configuración de una cultura —uno de los cuales es la tecnología—. De la confluencia de estos diversos factores se puede llegar a una mayor o menor influencia a partir de los productos tecnológicos.


1

Ver Steven Johnson, Interface Culture. How New Technology Transforms the Way We Create and Comunicate, HarperEdge, San Francisco 1997. Ésta es la expresión favorita de los tecno-ilustrados de la revista «Wired».

2

Ver Mark Dery, Velocità di fuga. Cyberculture a fine millennio, Feltrinelli, Milán 1997.

3

Ver Ben Davis, Wheel of Culture, en Edward Barrett y Marie Redmond (eds.), Contextual Media. Multimedia and Interpretation, MIT Press, Cambridge 1997, p. 248.

4

Kevin Kelly, Out of Control. The New Biology of Machines, Social Systems, and the Economic World, Addison-Wesley, Nueva York 1994, p. 28.

5

George Gilder, Life after Television. The Coming Transformation of Media and American Life (revised edition), W.W. Norton & Company, Nueva York-Londres 1994, p. 175.

6

Wiebe E. Bijker, Epílogo a AA.VV., Para comprender ciencia, tecnología y sociedad, EVD, Navarra 1996, p. 304. Bijker representa una corriente que se agrupa bajo las siglas CTS y que se dedica a la promoción de la tecnología a partir de la difusión de los estudios sobre Ciencia, Tecnología y Sociedad en centros educativos.

7

Pedro Morandé, El hombre y la cultura en la sociedad tecnológica, en colección «Carisma», vol. 30, Patris, Santiago-Buenos Aires 1991.

8

Este párrafo toma en consideración la posibilidad futura de ciertos desarrollos de nanotecnología, de implantes cibernéticos e incluso del desarrollo de técnicas sumamente sofisticadas en la generación de ciborgs.

© Copyright 2001. BIBLIOTECA ELECTRÓNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS™. Fuente : 'Doig Klinge, Germán, La dimensión antropológica y cultural de la tecnología, Revista VE Nº 39, 1998. La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- está protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben parámetros para su uso. Hecho el depósito legal.


Diseño web :: Hosting Católico