Soporte
S.S. Juan Pablo II, Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales de 1998
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

"Animados por el Esp铆ritu comuniquemos la esperanza"

Mensaje de S.S. Juan Pablo II para la XXXII Jornada Mundial para las Comunicaciones Sociales

24 de marzo de 1998

Queridos hermanos y hermanas:

1. En este segundo de los tres a帽os preparatorios para el Gran Jubileo del A帽o 2000, dirigimos nuestra atenci贸n al Esp铆ritu Santo y su acci贸n en la Iglesia, en nuestras vidas y en el mundo. El Esp铆ritu es el "custodio de la esperanza en el coraz贸n humano" ("Dominum et Vivificantem", 67). Por esta raz贸n, el tema de esta 32a.Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales es "Animados por el Esp铆rito, comuniquemos la esperanza".

La esperanza en la que el Esp铆ritu Santo sostiene a los creyentes es sobre todo escatol贸gica. Es la esperanza de la salvaci贸n: esperanza en el Cielo, esperanza en la perfecta comuni贸n con Dios. Esta esperanza es, como afirma la Carta a los Hebreos, "un ancla para el alma, s贸lida y firme, que penetra m谩s all谩 del velo, all谩 donde Jes煤s entr贸 por nosotros como precursor" (Heb 6,19-20).

2. Pero la esperanza escatol贸gica que habita en los corazones cristianos est谩 en 铆ntima relaci贸n con la b煤squeda de felicidad y plenitud en esta vida. La esperanza del Cielo anima la genuina preocupaci贸n por el bienestar de varones y mujeres aqu铆 y ahora. "Si alguno dice 'amo a Dios' y odia a su hermano, es un mentiroso; porque quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve" (1 Jn 4,20). La Redenci贸n, por la cual Dios sana la relaci贸n humano-divina, devuelve asimismo la salud a nuestra relaci贸n con los dem谩s. Y la esperanza que nace de la Redenci贸n surge de esta doble reconciliaci贸n.

Por ello es tan importante que los cristianos se preparen al Gran Jubileo en la aurora del Tercer Milenio renovando su esperanza en el advenimiento del Reino de Dios al final de los tiempos, a la vez que escrutan m谩s atentamente los signos de esperanza que encuentran en el mundo que los rodea. Entre estos signos de esperanza podemos se帽alar 茅stos: el progreso cient铆fico, tecnol贸gico y especialmente m茅dico, al servicio de la vida humana; una mayor conciencia de nuestra responsabilidad sobre el medio ambiente; los esfuerzos para restaurar la paz y la justicia all谩 donde han sido violentadas; un deseo de reconciliaci贸n y solidaridad entre los pueblos, en particular entre el Norte y el Sur del mundo. En la Iglesia tambi茅n hay muchos signos de esperanza, entre ellos una escucha m谩s atenta de la voz del Esp铆ritu Santo, que alienta a la aceptaci贸n de los carismas y la promoci贸n de los laicos, a un m谩s hondo compromiso en favor de la unidad de los cristianos, y a un mayor reconocimiento de la importancia del di谩logo con otras religiones y con la cultura contempor谩nea (Cf. "Tertio Millenio Adveniente", 46).

3. Los comunicadores cristianos tendr谩n credibilidad al comunicar esperanza si primero la viven en sus propias vidas, y esto suceder谩 si son hombres y mujeres de oraci贸n. Fortalecidos por el Esp铆ritu Santo, la oraci贸n nos hace capaces de estar "siempre preparados para dar raz贸n de la esperanza" que ven en nosotros (1Pe 3,15). As铆 es como el comunicador cristiano aprende a presentar el mensaje de esperanza a los hombres y mujeres de nuestro tiempo con la fuerza de la verdad.

4. No debemos olvidar que la comunicaci贸n a trav茅s de los Medios no es un ejercicio pr谩ctico dirigido s贸lo a motivar, persuadir o vender. Todav铆a menos, un veh铆culo para la ideolog铆a. Los Medios pueden a veces reducir a los seres humanos a simples unidades de consumo, o a grupos rivales de inter茅s, o a manipulados espectadores, lectores y oyentes considerados n煤meros de los que se obtiene un rendimiento, sea en ventas o en apoyo pol铆tico. Y todo ello destruye la comunidad. La tarea de la comunicaci贸n es aunar a las personas y enriquecer sus vidas, no aislarlas ni explotarlas. Los medios de comunicaci贸n social, usados correctamente, pueden ayudar a crear y apoyar comunidades humanas basadas en la justicia y la caridad; en la medida en que hagan esto, ser谩n signos de esperanza.

5. Los medios de comunicaci贸n social son realmente el nuevo "Are贸pago" del mundo de hoy. Un gran foro que, cuando cumple bien su papel, posibilita el intercambio de informaci贸n veraz, de ideas constructivas y sanos valores, creando as铆 comunidad. Esto se convierte a su vez en un desaf铆o para la Iglesia, cuyo uso de las comunicaciones no debe limitarse a la difusi贸n del Evangelio, sino debe realmente integrar el mensaje del Evangelio en la 'nueva cultura' creada por las modernas comunicaciones, con sus "nuevos lenguajes, nuevas t茅cnicas y nueva psicolog铆a" ("Redemptoris Missio", 37).

Los comunicadores cristianos necesitan una formaci贸n que los capacite para trabajar con eficacia en un ambiente medi谩tico como 茅ste. Tal formaci贸n deber谩 ser extensa, e incluir un entrenamiento t茅cnico, una profundizaci贸n en lo moral y 茅tico, con particular atenci贸n a los valores y normas significativos para su labor profesional; formaci贸n en cultura humana, filosof铆a, historia, ciencias sociales y est茅ticas. Pero primero que nada, deben recibir una formaci贸n de la vida interior, la vida del esp铆ritu.

Los comunicadores cristianos necesitan ser hombres y mujeres cuya oraci贸n est茅 llena del Esp铆ritu Santo, y los haga entrar cada vez m谩s profundamente en comuni贸n con Dios, para que crezca su capacidad de alentar la comuni贸n entre sus semejantes. Deben ser ense帽ados en la esperanza por el Esp铆ritu Santo, "agente principal de la nueva evangelizaci贸n" ("Tertio Millenio Adveniente", 45), para que puedan comunicar esperanza a los dem谩s.

La Virgen Mar铆a es el perfecto modelo de la esperanza que los comunicadores cristianos buscan avivar en s铆 mismos y compartir con otros. "Mar铆a ha llevado a su plena expresi贸n el anhelo de los pobres de Yaveh, y resplandece como modelo para quienes se f铆an con todo el coraz贸n de las promesas de Dios" ("Tertio Millenio Adveniente", 48). La Iglesia, al dirigir sus pasos de peregrina hacia el Gran Jubileo, vuelve su mirada hacia Mar铆a, cuya profunda escucha del Esp铆ritu Santo abri贸 el mundo al gran acontecimiento de la Encarnaci贸n, fuente de toda nuestra esperanza.

Desde el Vaticano, 24 de enero de 1998, Fiesta de San Francisco de Sales.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico