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S.S. Juan Pablo II, La obra filosófica y teológica de Santo Tomás de Aquino
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La obra filosófica y teológica de Santo Tomás de Aquino, Guía y Modelo para los Estudios Eclesiásticos

Discurso de S.S. Juan Pablo II a los profesores y alumnos de la Pontificia Universidad de Santo Tomas de Aquino, de Roma

Roma, 17 de noviembre de 1979

En el primer centenario de la Enc√≠clica ¬ęAeterni Patris¬Ľ

Ilustres profesores y querídisimos estudiantes:

1. Con sentimientos de √≠ntima alegr√≠a, despu√©s de un no breve espacio de tiempo, me encuentro de nuevo en esta aula, que me es bien conocida por haber entrado en ella tantas veces como alumno en los a√Īos de mi juventud, cuando tambi√©n yo vine de lejos al Pontificio Ateneo Internacional ¬ęAngelicum¬Ľ para profundizar en el pensamiento del Doctor Com√ļn, Santo Tom√°s de Aquino.

El Ateneo ha conocido desde entonces significativos desarrollos: ha sido elevado al rango de Universidad Pontificia por mi venerado predecesor Juan XXIII y ha sido dotado de dos Institutos nuevos: a las facultades ya existentes de teolog√≠a, derecho can√≥nico y filosof√≠a, se han a√Īadido, en efecto, la de ciencias sociales y la del Instituto ¬ęMater Ecclesiae¬Ľ, destinado a los futuros ¬ęmaestros en las ciencias religiosas¬Ľ. Tomo nota con agrado de estos signos de vitalidad de la antigua cepa, que muestra tener en si corrientes frescas de linfa, gracias a las cuales puede corresponder con nuevas instituciones cient√≠ficas a las exigencias culturales que van surgiendo poco a poco.

La alegr√≠a del encuentro de hoy se acrecienta singularmente por la presencia de una falange selecta de doctos cultivadores del pensamiento tomista, que se han reunido aqu√≠ de todas las partes para celebrar el primer centenario de la Enc√≠clica Aeterni Patris, publicada el 4 de agosto de 1879 por el gran pont√≠fice Le√≥n XIII. El congreso, promovido por la ¬ęSociedad internacional Tom√°s de Aquino¬Ľ se une idealmente con el celebrado recientemente en las cercan√≠as de C√≥rdoba (Argentina) por iniciativa de la Asociaci√≥n cat√≥lica argentina de filosof√≠a, que ha querido celebrar la misma efem√©ride llamando a los mayores exponentes del pensamiento cristiano contempor√°neo a tratar sobre el tema ¬ęLa filosof√≠a del cristiano hoy¬Ľ. El congreso actual, centrado mas directamente en la figura y en la obra de Santo Tom√°s, mientras honra a este insigne centro romano de estudios tomistas, donde puede decirse que el Aquinate vive ¬ętanquam in domo sua¬Ľ, constituye tambi√©n un justo acto de reconocimiento al inmortal Pont√≠fice, que tanta parte tuvo en favorecer el renacimiento del inter√©s hacia la obra filos√≥fica y teol√≥gica del Doctor Ang√©lico.

El tomismo

2. Por tanto, presento mi saludo deferente y cordial a los organizadores del congreso, y en primer lugar a usted, Rvdo. Padre Vincent de Couesnongle, Maestro de la Orden dominicana y presidente de la ¬ęSociedad internacional Tom√°s de Aquino¬Ľ; con usted saludo tambi√©n al rector de esta Pontificia Universidad, el Rvdo. P. Jos√© Salguero; a los preclar√≠simos miembros del cuerpo acad√©mico y a todos los ilustres cultivadores de los estudios tomistas que han honrado con su presencia esta asamblea, animando su desarrollo con la aportaci√≥n de su competencia.

Tambi√©n deseo dirigir un afectuoso saludo a vosotros, alumnos de esta Universidad que os dedic√°is con √≠mpetu generoso al estudio de la filosof√≠a y de la teolog√≠a, adem√°s de a otras √ļtiles ramas cient√≠ficas auxiliares, teniendo como maestro y gu√≠a a Santo Tom√°s, a cuyo conocimiento os introduce la obra iluminada y diligente de vuestros profesores. El entusiasmo juvenil con que os acerc√°is al Aquinate para proponerle las preguntas que os sugiere la sensibilidad por los problemas del mundo moderno y la impresi√≥n de luminosa claridad que sac√°is de las respuestas que √©l os ofrece con amplitud lucida y tranquila, constituyen la prueba m√°s convincente de la inspirada sabidur√≠a por la que fue movido el Papa Le√≥n XIII al promulgar la Enc√≠clica cuyo centenario celebramos este a√Īo.

Relaciones entre la fe y la razón

3. Esta fuera de duda que la finalidad primaria a la que miro el gran Pont√≠fice al dar ese paso de importancia hist√≥rica fue reanudar y desarrollar la ense√Īanza sobre las relaciones entre fe y raz√≥n propuesta por el Concilio Vaticano I, en el que √©l hab√≠a tomado parte muy active como obispo de Perusa. Efectivamente, en la Constituci√≥n dogm√°tica Dei Filius, los Padres conciliares hab√≠an dedicado atenci√≥n especial a este tema candente: al tratar ¬ęde fide et ratione¬Ľ, se hab√≠an opuesto concordemente a las corrientes filos√≥ficas y teol√≥gicas, inficionadas del racionalismo dominante, y sobre la base de la Revelaci√≥n divina, transmitida e interpretada fielmente por los precedentes Concilios ecum√©nicos, ilustrada y defendida por los Santos Padres y Doctores de Oriente y Occidente, hab√≠an declarado que fe y raz√≥n, m√°s que oponerse entre si, pod√≠an y deb√≠an encontrarse amigablemente (cf. Ench. Symb.: DS 3015-3020; 3041-3043).

La persistencia de los violentos ataques por parte de los enemigos de la fe cat√≥lica y de la recta raz√≥n indujo a Le√≥n XIII a afianzar y ulteriormente a desarrollar en su Enc√≠clica la doctrina del Vaticano I. En ella, despu√©s de haber evocado la gradual y cada vez m√°s amplia aportaci√≥n que las lumbreras de la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, hab√≠an dado a la defensa y al progreso del pensamiento filos√≥fico y teol√≥gico, el Papa se detiene en la obra de profundizaci√≥n y de s√≠ntesis desarrollada por Santo Tomas. Con palabras que merecen ser citadas en su l√≠mpido lat√≠n cl√°sico, no duda en se√Īalar al Doctor Ang√©lico como aquel que ha llevado la investigaci√≥n racional sobre los datos de la fe a metas que se han manifestado de valor imperecedero: ¬ęIllorum doctrinas, velut dispersa cuiusdam corporis membra, in unum Thomas collegit et coagmentavit, miro ordine digessit, et magnis incrementis ita adauxit, ut catholicae Ecclesiae singulare praesidium et decus lure meritoque habeatur... Praeterea rationem, ut par est, a fide apprime distinguens, utramque tamen amice consocians, utriusque tum iura conservevit, tum dignitati consuluit, ice quidem ut ratio ad humanum fastigium Thomae penis evecta, iam fere nequeat sublimius assurgere; neque fides a ratione fere possit plura aut validiora adiumenta praestolari, quam quae iam par est per Thomam consecuta¬Ľ (LEONIS XIII Acta, vol.1 p.274-275).

La actitud del investigador cristiano

4. Afirmaciones solemnes y comprometidas. A nosotros que las consideramos a un siglo de distancia, nos ofrecen, ante todo, una indicación practica o pedagógica. Efectivamente, León XIII quiso proponer a los profesores y alumnos de filosofía y de teología un modelo incomparable de investigador cristiano.

Ahora bien: ¬Ņcu√°les son las dotes que han merecido al Aquinate, adem√°s de los t√≠tulos de ¬ę Doctor Ecclesiae ¬Ľ y de ¬ę Doctor Angelicus¬Ľ, que le dio San P√≠o V, y el de ¬ęPatronus caelestis studiorum optimorum¬Ľ, que le confiri√≥ Le√≥n XIII con la Carta Apost√≥lica Cum hoc sit, del 4 de agosto de 1880, es decir, en el primer aniversario de la Enc√≠clica que estamos conmemorando? (cf. LEONIS XIII Acta, vol. 2 p.108-113).

La primera es, sin duda, la de haber profesado un pleno obsequio de la mente, y del coraz√≥n a la Revelaci√≥n divina; obsequio renovado en su lecho de muerte, en la abad√≠a de Fossanova, el 7 de marzo de 1274. ¬°Cu√°n beneficioso ser√≠a para la Iglesia de Dios que tambi√©n hoy todos los fil√≥sofos y te√≥logos cat√≥licos imitasen el ejemplo dado por el ¬ęDoctor communis Ecclesiae¬Ľ! Este obsequio prest√≥ tambi√©n el Aquinate a los Santos Padres y Doctores, como testigos concordes de la Palabra revelada, de tal manera que el cardenal Cayetano no dud√≥ en escribir‚ÄĒy el texto se recoge en la Enc√≠clica‚ÄĒ: ¬ęSanto Tomas, porque tuvo en suma reverencia a los sagrados Doctores, hered√≥, en cierto sentido, el pensamiento de todos ellos¬Ľ (In Sum. Theol. II-II q.148 1.4c; LEONIS XIII Acta, vol.1 p.273).

La segunda dote que justifica el primado pedagógico del Angélico es el gran respeto que profesó por el mundo visible, como obra y, por lo tanto, vestigio e imagen de Dios Creador.

Injustamente, pues, se ha osado tachar a Santo Tom√°s de naturalismo y empirismo. ¬ęEl Doctor Ang√©lico‚ÄĒse lee en la Enc√≠clica‚ÄĒ dedujo las conclusiones de las esencias constitutivas y de los principios de las cosas, cuya virtualidad es inmensa, conteniendo como en un embri√≥n las semillas de verdades casi infinitas, que los futuros maestros han hecho fructifica a su tiempo (LEONIS XIII Acta, vol. 1 p.273).

Finalmente, la tercera dote que indujo a Le√≥n III a proponer al Aquinate como modelo de ¬ęlos mejores estudiosos¬Ľ a los profesores y alumnos es la adhesi√≥n sincere y total que conserv√≥ siempre al Magisterio de la Iglesia, a cuyo juicio someti√≥ todas sus obras durante la vida y en el momento de la muerte. ¬ŅQui√©n no recuerda la profesi√≥n emocionante que quiso pronunciar en la celda de la abad√≠a de Fossanova, de rodillas ante la Eucarist√≠a, antes de recibirla como Vi√°tico de vida eterna? ¬ęLas obras del Ang√©lico ‚ÄĒescribe tambi√©n Le√≥n XIII‚ÄĒ contienen la doctrina m√°s conforme al Magisterio de la Iglesia¬Ľ (ibid., p. 180). Y no se deduce de los escritos del Santo Doctor que √©l haya reservado el obsequio de su mente solamente al Magisterio solemne e infalible de los Concilios y de los Sumos Pont√≠fices. Hecho este edificant√≠simo y digno tambi√©n de ser imitado hoy por cuantos desean conformarse a la Constituci√≥n dogm√°tica (Lumen gentium, 25).

Recomendaciones de los doctos y del Magisterio de la Iglesia sobre la doctrina del Aquinate

5. Las tres dotes aludidas, que acompa√Īaron todo el esfuerzo especulativo de Santo Tomas, son tambi√©n las que han garantizado la ortodoxia de sus resultados. Esta es la raz√≥n por la que el Papa Le√≥n XIII, queriendo ¬ęagere de ineunda philosophicorum studiorum ratione, quae et bono fidei apte respondeat, et ipsi humanarum scientiarum dignitati sit consentanea¬Ľ (LEONIS XIII Acta, vol.1 p.256), remit√≠a, sobre todo, a Santo Tom√°s, ¬ęinter Scholasticos Doctores omnium princeps et magister¬Ľ (ibid., p.272).

El m√©todo, los principios, la doctrina del Aquinate, recordaba el inmortal Pont√≠fice, han encontrado, en el curso de los siglos, el favor preferencial no s√≥lo de los doctos, sino tambi√©n del supremo Magisterio de la Iglesia (cf. Encicl. Aeterni Patris, l.c., p.274-277). Tambi√©n hoy, insist√≠a √©l, a fin de que la reflexi√≥n filos√≥fica y teol√≥gica no se apoye sobre un ¬ęfundamento inestable¬Ľ que la vuelva ¬ęoscilante y superficial¬Ľ (ibid., p.278), es necesario que retorne a inspirarse en la ¬ęsabidur√≠a √°urea¬Ľ de Santo Tom√°s, para sacar de ella luz y vigor en la profundizaci√≥n del dato revelado y en la promoci√≥n de un conveniente progreso cient√≠fico (cf. ibid., p.282).

Despu√©s de cien a√Īos de historia del pensamiento, estamos en disposici√≥n de sopesar cu√°n ponderadas y sabias fueron estas valoraciones. No sin raz√≥n, pues, los Sumos pont√≠fices sucesores de Le√≥n XIII y el mismo C√≥digo de derecho can√≥nico (cf. can. 1366 ¬ß 2) las han recogido y hecho propias. Tambi√©n el Concilio Vaticano II prescribe como sabemos, el estudio y la ense√Īanza del patrimonio perenne de la filosof√≠a, una parte insigne del cual la constituye el pensamiento del Doctor Ang√©lico. (A este prop√≥sito me agrada recordar que Pablo VI quiso invitar al Concilio al fil√≥sofo Jacques Maritain, uno de los m√°s ilustres int√©rpretes modernos del pensamiento tomista, intentando tambi√©n de este modo manifestar alta consideraci√≥n al Maestro del siglo XX y al mismo tiempo a un modo de hacer filosof√≠a¬Ľ en sinton√≠a con los ¬ęsignos de los tiempos¬Ľ. El Decreto sobre la formaci√≥n sacerdotal Optatam totius, antes de hablar de la necesidad de tener en cuenta la ense√Īanza de las corrientes filos√≥ficas modernas, especialmente ¬ęde las que ejercen mayor influjo en la propia naci√≥n¬Ľ, exige que ¬ęlas disciplines filos√≥ficas se ense√Īen de manera que los alumnos lleguen, ante todo, a un conocimiento s√≥lido y coherente del hombre, el mundo y de Dios apoyados en el patrimonio filos√≥fico de perenne validez¬Ľ

En la Declaraci√≥n sobre la educaci√≥n cristiana Gravissimum educationis leemos: ¬ę...teniendo en cuenta con esmero las investigaciones m√°s recientes del progreso contempor√°neo, se percibe con profundidad mayor c√≥mo la fe y la raz√≥n tienden a la misma verdad, siguiendo las huellas de los Doctores de la Iglesia, sobre todo de Santo Tom√°s de Aquino¬Ľ (n. 10). Las palabras del Concilio son claras: en la estrecha conexi√≥n con el patrimonio cultural del pasado, y en particular con el pensamiento de

Santo Tomás, los Padres han visto un elemento fundamental para una formación adecuada del clero y de la juventud cristiana, y, por lo tanto, una perspectiva, una condición necesaria para la deseada renovación de la Iglesia.

No es el cave de que reafirme aqu√≠ mi voluntad de dar ejecuci√≥n plena a las disposiciones conciliares desde el momento en que me he pronunciado expl√≠citamente en este sentido ya en el Mensaje del d√≠a 17 de octubre de 1978, el d√≠a siguiente de mi elecci√≥n a la C√°tedra de Pedro (cf. AAS 70 [1978] 921-923; Ense√Īanzas al Pueblo de Dios [1978] p.339-348) y tantas otras veces despu√©s.

La filosofía perenne

6. Me siento, pues, muy contento de encontrarme esta tarde en medio de vosotros, que llen√°is las auras de la Pontificia Universidad de Santo Tom√°s atra√≠dos por su doctrina filos√≥fica y teol√≥gica, como lo fueron los numeros√≠simos disc√≠pulos de varias naciones que rodearon la c√°tedra del hermano dominico en el siglo XIII, cuando era profesor en la Universidad, o de Par√≠s o de N√°poles, o en el mismo ¬ęStudium curiae¬Ľ o en el estudio del convento de Santa Sabina, en Roma.

La filosofía de Santo Tomás merece estudio atento y aceptación convencida por parte de la juventud de nuestro tiempo por su espíritu de apertura y de universalismo, características que es difícil encontrar en muchas corrientes del pensamiento contemporáneo. Se trata de la apertura al conjunto de la realidad en todas sus partes y dimensiones, sin reducciones o particularismos (sin absolutismos de un aspecto determinado) tal como lo exige la inteligencia en nombre de la verdad objetiva e integral concerniente a la realidad. Apertura esta que es también una significativa note distintiva de la fe cristiana, de la que es signo específico la catolicidad. Esta apertura tiene su fundamento y su fuente en el hecho de que la filosofía de Santo Tomas es filosofía del ser, esto es, del actus essendi, cuyo valor transcendental es el camino mas directo para elevarse al conocimiento del Ser subsistente y Acto puro, que es Dios. Por este motivo, esta filosofía podría ser llamada incluso filosofía de la proclamación del ser, canto en honor de lo existente.

De esta proclamaci√≥n del ser, la filosof√≠a de Santo Tomas saca su capacidad de acoger y de ¬ęafirmar¬Ľ todo lo que aparece ante el entendimiento humano (el dato de experiencia en el sentido mas amplio) como existente determinado en toda la riqueza inagotable de su contenido, deduce, en particular, la capacidad de acoger y de ¬ęafirmar¬Ľ ese ¬ęser¬Ľ que est√° en disposici√≥n de conocerse a s√≠ mismo, de maravillarse en s√≠ y, sobre todo, de decidir de s√≠ y de forjar la propia historia irrepetible... En este ¬ęser¬Ľ, en su dignidad, piensa Santo Tom√°s cuando habla del hombre como de algo que es ¬ęperfectissimum in tote natura¬Ľ (S. Th. I q.29 1 . 3 ), una ¬ępersona¬Ľ , para la que √©l pide una atenci√≥n espec√≠fica y excepcional. As√≠ est√° dicho lo esencial acerca de la dignidad del ser humano, aun cuando todav√≠a queda mucho por indagar en este campo con la ayuda de las reflexiones mismas ofrecidas por las corrientes filos√≥ficas contempor√°neas.

De esta afirmación del ser saca también la filosofía de Santo Tomás su autojustificación metodológica, como de disciplina irreductible a cualquier otra ciencia, y mas aun tal, que trasciende a todas, poniéndose en relación con ellas como autónoma y, a la vez, como completiva de ellas en sentido sustancial.

M√°s aun, de esta afirmaci√≥n del ser, la filosof√≠a de Santo Tom√°s deduce la posibilidad y, al mismo tiempo, la exigencia de sobrepasar todo lo que nos ofrece directamente el conocimiento en cuanto existente (el dato de experiencia), para llegar al ¬ęipsum Esse subsistens¬Ľ y, a la vez, al Amor creador, en el que halla su explicaci√≥n ultima (y por esto necesaria) el hecho de que ¬ępotius est esse quam non esse¬Ľ, y en particular el hecho de que nosotros existamos... ¬ęIpsum enim esse ‚ÄĒafirma el Ang√©lico‚ÄĒ est communior effectus, primus et intimior omnibus aliis effectibus; et ideo soli Deo competit secundum virtue tem propriam talis effectus¬Ľ (QQ. DD. De potentia q.3 a.7 c).

Santo Tom√°s encamin√≥ la filosof√≠a sobre las huellas de esta intuici√≥n, indicando al mismo tiempo que s√≥lo en este camino el entendimiento se siente a gusto (como ¬ęen su propia casa¬Ľ), y que por esto el entendimiento no puede renunciar absolutamente a este camino, si no quiere renunciar a s√≠ mismo.

Al poner como objeto propio de la metaf√≠sica la realidad ¬ęsub ratione entis¬Ľ, Santo Tom√°s indic√≥, en la analog√≠a trascendental del ser, el criterio metodol√≥gico para formular: las proposiciones acerca de toda la realidad, comprendido en ella el Absoluto. Es dif√≠cil supervalorar la importancia metodol√≥gica de este descubrimiento para la investigaci√≥n filos√≥fica, como, por lo dem√°s, tambi√©n para el conocimiento humano en general.

Es superfluo subrayar cu√°nto deba la misma teolog√≠a a esta filosof√≠a, al no ser ella sino ¬ęfides quaerens intellectum¬Ľ o ¬ęintellectus fidei¬Ľ. Por lo tanto, ni siquiera la teolog√≠a podr√° renunciar a la filosof√≠a de Santo Tom√°s.

La pluralidad de las culturas y el progreso del pensamiento humano

7. ¬ŅAcaso se deber√° temer que la adopci√≥n de la filosof√≠a de Santo Tom√°s haya de comprometer la justa pluralidad de las culturas y el progreso del pensamiento humano? Semejante temor ser√≠a manifiestamente vano, porque la ¬ęfilosof√≠a perenne¬Ľ, en virtud del principio metodol√≥gico mencionado, seg√ļn el cual toda la riqueza de contenido de la realidad encuentra su fuente en el actus essendi, tiene, por as√≠ decirlo, anticipadamente el derecho a todo lo que es verdadero en relaci√≥n con la realidad. Rec√≠procamente, toda comprensi√≥n de la realidad ‚ÄĒque refleje efectivamente esta realidad‚ÄĒ tiene pleno derecho de ciudadan√≠a en la ¬ęfilosof√≠a del ser¬Ľ, independientemente de qui√©n tiene el m√©rito de haber permitido este progreso en la comprensi√≥n e independientemente de la escuela filos√≥fica a la que pertenece. Las otras corrientes filos√≥ficas, por tanto, si se las mire desde este punto de vista, puede n, es m√°s, debe n ser consideradlas como aliadas naturales de la filosof√≠a de Santo Tom√°s y como partners dignos de atenci√≥n y de respeto en el dialogo que se desarrolla en presencia de la realidad y en nombre de una verdad no incompleta sobre ella. He aqu√≠ por que la indicaci√≥n de Santo Tom√°s a los disc√≠pulos en la Epistula de modo studendi: ¬ęNe respicias a quo sed quod dicitur¬Ľ, deriva tan √≠ntimamente del esp√≠ritu de su filosof√≠a. Por lo tanto, estimo vivamente el ordenamiento de los estudios de la Facultad de Filosof√≠a de esta Universidad, en la cual, edemas de los curves te√≥ricos sobre Arist√≥teles y Santo Tomas, figuran curves de ciencia y filosof√≠a, antropolog√≠a filos√≥fica, f√≠sica y filosof√≠a, historia de la filosof√≠a moderna, el movimiento fenomenol√≥gico, en conformidad con la reciente Constituci√≥n Apost√≥lica Sapientia christiana: De Studiorium Universitatibus et Facultatibus Ecclesiasticis (AAS 71 [1979] 495-496).

La b√ļsqueda de la verdad

8. Pero hay otra raz√≥n que asegura la validez perenne de la filosof√≠a de Santo Tom√°s: es la preocupaci√≥n dominante por la b√ļsqueda de la verdad. ¬ęStudium philosophiae ‚ÄĒescribe el Aquinate comentando a su fil√≥sofo preferido, Arist√≥teles‚ÄĒ non est ad hoc quod sciatur quid homines senserint, sed qualiter se habeas veritas¬Ľ (De caelo et mundo I. lect.22, ed. R. Spiazzi n.228). He aqu√≠ por qu√© la filosof√≠a de Santo Tomas sobresale por su realismo, su objetividad: es la filosof√≠a ¬ęde l'√™tre et non du paraitre¬Ľ. La conquista de la verdad natural, que tiene su fuente suprema en Dios Creador, como la verdad divina la tiene en Dios Revelador, ha hecho a la filosof√≠a del Ang√©lico sumamente id√≥nea para ser la ancilla fide), sin humillarse a si misma y sin restringir sus campos de investigaci√≥n, sino, al contrario, adquiriendo desarrollos inimaginables por la sola raz√≥n humana. Por esto, el Sumo Pont√≠fice P√≠o XI, de santa memoria, al publicar la Enc√≠clica Studiorum ducem con ocasi√≥n del VI centenario de la canonizaci√≥n de Santo Tom√°s, no dud√≥ en afirmar: ¬ęIn Thoma honorando maius quiddam quam Thomae ipsius existimatio vertitur, id est Ecclesiae docentis auctoritas¬Ľ (AAS 13 [1923] 324).

Cristo y el hombre

9. En realidad, Santo Tomas ha sabido iluminar con su ¬ęratio fide illustrata¬Ľ (CONC. VATICANO I, Const. dogm. Dei Filius c.4: DS 3016) tambi√©n los problemas referentes al Verbo encarnado, ¬ęSalvador de todos los hombres¬Ľ (Pr√≥logo de la tercera parte dela Summa theologica). Son los problemas a los que he aludido en mi primera Enc√≠clica, Redemptor hominis, donde he presentado a Cristo como ¬ęRedentor del hombre y del mundo, centro del cosmos y de la historia... camino principal de la Iglesia¬Ľ para volver ¬ęhacia la case del Padre¬Ľ (n.1,8,13). Este es un tema de primer√≠simo orden para la vida de la Iglesia y para ea ciencia cristiana. ¬ŅAcaso no es la cristolog√≠a el fundamento y la condici√≥n primera para la elaboraci√≥n de una antropolog√≠a mas completa, seg√ļn las exigencias de nuestros tiempos? Efectivamente, no debemos olvidar que s√≥lo Cristo ¬ęrevela plenamente el hombre al hombre¬Ľ (cf. Const. past. Gaudium et spes, 22).

Santo Tom√°s ha inundado, adem√°s, con la luz racional, purificada y sublimada por la fe, los problemas concernientes al hombre: su naturaleza, creada a imagen y semejanza de Dios; su personalidad, digna de respeto desde el primer instante de su concepci√≥n; el destino sobrenatural del hombre en la visi√≥n beat√≠fica de Dios Uno y Trino. En este punto debemos a Santo Tomas una definici√≥n precisa y siempre v√°lida de aquello en lo que consiste la grandeza sustancial del hombre: ¬ęipse est sibi providens¬Ľ (cf. Contra gentes III 81).

El hombre es se√Īor de si mismo, puede proveer por s√≠ y proyectar el propio destino. Sin embargo, este hecho, considerado en si mismo, no decide todav√≠a sobre la grandeza del hombre y no garantiza la plenitud de su autorrealizaci√≥n personal. Solamente es decisivo el hecho de que el hombre se someta en su actuar a la verdad, que el no determine, sino que s√≥lo la descubre en la naturaleza y que se le ha dado junto con el ser. Dios es quien pone la realidad como creador, y la manifiesta aun mejor como revelador en Jesucristo y en su Iglesia. El Concilio Vaticano II, calificando esta autoprovidencia del hombre ¬ęsub ratione veri. con el nombre de ministerio real (munus regale), toca en su profundidad esta intuici√≥n.

Esta es la doctrina que me he propuesto plantear de nuevo y poner al d√≠a en la Enc√≠clica Redemptor hominis, se√Īalando en el hombre ¬ęel camino primero y fundamental de la Iglesia¬Ľ (n. 14).

Santo Tom√°s, maestro y santo

10. Al final de estas consideraciones, necesariamente sumarias, se me impone una ultima palabra. Son las palabras con que Le√≥n X111 conclu√≠a la Aeterni Patris. ¬ęExempla sequamur Doctoris Angelici¬Ľ, recomendaba √©l (LEONIS XIII Acta, cit. p.283). Es cuanto tambi√©n repito esta tarde. En efecto, la exhortaci√≥n est√° plenamente justificada por el testimonio de vida con que Santo Tom√°s ha corroborado la doctrina impartida en la c√°tedra. Antes que metodolog√≠a t√©cnica de un maestro, la suya ha sido la metodolog√≠a del santo que vive en plenitud el Evangelio, en el que la caridad es todo. Amor a Dios, fuente suprema de toda verdad; amor a las cosas creadas, que son tambi√©n cofres preciosos llenos de tesoros que Dios ha volcado en ellas.

He aqu√≠ cu√°l fue la fuerza inspiradora de todo su af√°n de estudioso y cu√°l el impulso secreto de su donaci√≥n total como persona consagrada. ¬ęA caritate omnia procedunt sicut a principio et in caritatem omnia ordinantur sicut in finem¬Ľ, ha escrito √©l (In lo. Ev. XV 2). Y, efectivamente, el gigantesco esfuerzo intelectual de este maestro del pensamiento estuvo estimulado, sostenido y orientado por un coraz√≥n henchido de amor a Dios y al pr√≥jimo. ¬ęPer ardorem caritatis datur cognitio veritatis¬Ľ (ibid., V 6). Son palabras emblem√°ticas que dejan entrever, tras el pensador capaz de los vuelos especulativos mas audaces, al m√≠stico habituado a beber directamente en la fuente misma de toda verdad la respuesta a las interpelaciones mas profundas del esp√≠ritu humano. Por lo dem√°s, ¬Ņno confeso √©l mismo que jam√°s hab√≠a escrito ni hab√≠a dado lecciones sin recurrir antes a la oraci√≥n?

Quien se acerca a Santo Tom√°s no puede prescindir de este testimonio que emerge de su vida; m√°s aun, debe encaminarse valientemente sobre sus huellas con el compromiso de imitar sus ejemplos, si quiere llegar a gustar los frutos m√°s rec√≥nditos y sabrosos de su doctrina. Es lo que nos recuerda la oraci√≥n que la liturgia pone en nuestros labios el d√≠a de su fiesta: ¬ę¬°Oh Dios, que hiciste de Santo Tom√°s un var√≥n preclaro por su anhelo de santidad y por su conocimiento de las ciencias sagradas!, humildemente te rogamos nos concedes las gracias de comprender su doctrina y de imitar su vida¬Ľ.

Pidamos esto tambi√©n al Se√Īor esta tarde, confiando nuestra oraci√≥n a la intercesi√≥n del mismo ¬ęmaestro Tomas¬Ľ, maestro profundamente humano porque profundamente cristiano, y precisamente porque profundamente cristiano, profundamente humano.

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