Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2008
"la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera."
¿Qué es la Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.
En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.
Documentos en la BEC
S.S. Benedicto XVI:
S.S. Juan Pablo II:
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Mensajes para la Cuaresma
2005 | 2004 | 2003 | 2002 | 2001 | 2000 | 1999 | 1998 | 1997 | 1996
- El Sentido de la Cuaresma, Catequesis en la audiencia general de los miércoles, 25/2/1998.
- La Cuaresma, tiempo de gracia, Homilía en la celebración del Miércoles de Ceniza, 25/2/1998.
San Juan Clímaco
Alonso de Villegas, Flos Sanctorum
Imágenes
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Cantos
FRENTE AL CRUCIFICADO
Entre tus manos y los clavos
que sostienen tu cuerpo
Aferrándolo a este leño.
Están Señor todas las veces que prefiero olvidarte
y me alejo de tu lado.
Están mis frágiles promesas
y el creer que puedo solo.
Están los miedos que cobijo
y los planes que hice sin ti,
por desconfiar de tus palabras.
SE UNDE SEÑOR EN TU COSTADO ATRAVEZANDO EL CORAZÓN
LA LANZA CRUEL DE MI PECADO
Y LA SANGRE QUE HAS DERRAMADO,
ES LA QUE ME HA SANADO.
Entre el dolor y las espinas que coronan tu frente
y el clamor de tus heridas
brota tu amor como un torrente que ha regado el desierto
donde sólo había muerte
brota la vida en mi agonía, nace la luz en mis tinieblas
huye la angustia que reinaba en lo hondo de mi corazón
porque has pronunciado mi nombre.
SE UNDE SEÑOR EN TU COSTADO ATRAVEZANDO EL CORAZON
LA
LANZA CRUEL DE MI PECADO
Y LA SANGRE QUE HAS DERRAMADO,
ES LA QUE ME HA SANADO.
Entre tu cruz y los latidos de mi pobre corazón
están tus brazos y el abrazo que recogen mis esfuerzos
y sostienen mi existir.
Está tu voz que apacigua mi alma
y tu mirada, que conoce mi interior.
Vienes Señor hasta mi vida a llenarla de alegría
a saciar mi hambre de ti.
SE UNDE SEÑOR EN TU COSTADO ATRAVEZANDO EL CORAZON
LA
LANZA CRUEL DE MI PECADO
Y LA SANGRE QUE HAS DERRAMADO
ES LA QUE ME HA SANADO.


