<< >> Up Título Contenidos


LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS

Entre las maravillas que acaecieron el día que el Salvador nació, una de ellas fue aparecer una nueva estrella en las partes de oriente: la cual significaba la nueva luz que habla venido al mundo para alumbrar a los que vivían en tinieblas y en la región de la sombra de la muerte. Pues conociendo unos grandes sabios, que en aquella región había, por especial instinto del Espíritu Santo lo que esta estrella significaba, parten luego a adorar este Señor. Y llegados a Jerusalén, preguntan por el lugar de su nacimiento. Y informados de esto, y guiándolos la misma estrella que habían visto en oriente, llegaron al portalico de Betleem, y allí hallaron al Niño en los brazos de su Madre; y postrados en tierra, le adoraron y ofrecieron sus dones, que fueron oro, incienso y mirra.

Donde puedes primeramente considerar la bondad y caridad inefable de este Señor, el cual apenas había nacido en el mundo, cuando luego comenzó a comunicar su luz y sus riquezas al mundo, trayendo con su estrella los hombres a sí desde el cabo del mundo: para que por aquí veas que no huirá de los que le buscan con cuidado, el que con tanta diligencia busco a los que estaban tan descuidados.

También puedes considerar la devoción, la fe y la ofrenda de estos santos reyes, y el misterio que por ella nos es significado. La devoción, en ver a cuanto trabajo y peligro y a cuán largo camino se pusieron por ir a adorar a este Señor y gozar de su presencia corporal: para que tú por aquí condenes tu pereza, viendo por cuán poco trabajo dejas muchas veces de gozar de este mismo beneficio por no acudir a las iglesias y frecuentar ahí los sacramentos. La fe, viendo con cuanta humildad y reverencia adoraron como a rey y como a Dios al que estaba tan pobremente aposentado y acompañado. Porque si fue grande la fe del buen ladrón, que en la cruz conoció el reino, no es menor la de estos santos reyes, que en una tan grande humildad adoraron y reconocieron la Divinidad soberana. Más la ofrenda que juntaron con esta fe, nos enseña que debemos acampanar nuestra fe con obras dignas de tal fe, pues la fe sin ellas esta muerta.

Pero considerando mas profundamente el misterio de esta ofrenda, hallaremos que en ella está significada la suma y cumplimiento de toda la justicia cristiana. Porque tres cosas comprende esta justicia: que son, cumplir con Dios, y con nos, y con nuestros prójimos; y con estas tres partes cumple perfectamente quien estos tres dones espiritualmente ofrece; conviene saber, el que ofrece incienso de devoción para con Dios, y mirra de mortificación para consigo, y oro de caridad para con sus prójimos. Con lo primero cumple el hombre, trayendo una continuada oración y elevación del espíritu inflamado para con Dios. Con lo segundo, reformando todas las partes y fuerzas de su cuerpo y ánima, castigando la carne, mortificando las pasiones, enfrenando la lengua y recogiendo la imaginación. Más con lo tercero cumple, socorriendo a las necesidades de sus prójimos con caridad, y sufriendo sus faltas con paciencia, y tratándolos benignamente con suavidad y buenas palabras. De suerte que el que quisiere ser perfecto cristiano, ha de tener en un corazón tres corazones, conviene saber, un corazón devotísimo, humilísimo y inflamadísimo para con Dios; y otro rigurosísimo y vigilantísimo para consigo; y otro liberalísimo, sufridísimo y suavísimo para con los prójimos. Bienaventurado el que adora la Trinidad en unidad, y bienaventurado el que tiene estas tres maneras de corazones en un corazón.

Últimamente puedes aquí considerar el alegría que la sagrada Virgen recibiría en este paso, viendo la devoción y fe de estos santos varones, y levantando los ojos a las esperanzas que aquellas primicias prometían, y viendo este nuevo testimonio de la gloria de su Hijo entre los otros que habían precedido, que eran Hijo sin padre, virgen y madre, parto sin dolor, cantar de ángeles, adoración de pastores, y ahora esta ofrenda de reyes venidos al cabo del mundo. Pues ¿cuáles serían aquí las alegrías de su ánima, y cuáles las lágrimas de sus ojos, cuáles los ardores y júbilos de su purísimo corazón?


<< >> Up Título Contenidos

 

La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE Multimedios. Derechos reservados (©) VE Multimedios™.

El texto en versión electrónica puede ser reproducido sin modificación alguna y manteniendo la integridad de su sentido, siempre que se mencione que ha sido realizado por VE Multimedios™.