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Visita 7ª


Se lee la Oración preparatoria para todos los días

Este nuestro amoroso Pastor, que dio la vida por nosotros, sus ovejas, no quiso ni aun muriendo separarse de otros. Aquí estoy -dice-, ovejuelas amadas, siempre con vosotras; por vosotras me quedé en este Sacramento, aquí me hallaréis, siempre que quisiereis, para auxiliaros y consolaros con mi presencia. No os dejaré hasta el fin del mundo, mientras permanezcáis en la tierra.

"Deseaba el Esposo -dice San Pedro de Alcántara- dejar a su Esposa en esta larga ausencia alguna compañía para que no quedara sola, y por eso instituyó este Sacramento, en el cual se quedó Él mismo, que era mejor compañía que podía dejarle."

Benignísimo Señor, amabilísimo Salvador mío, aquí estoy ante este altar, visitando en este día; mas Vos me pagáis esta visita con amor infinito, cuando venís a mi alma en la Santa Comunión. Entonces no sólo os manifestáis a mi, sino que os hacéis mi alimento, y todo os entregáis y unís a mi alma; de suerte que puedo con verdad decir: Ahora, mi buen Jesús, sois todo mío.

Pues, Señor, ya que os entregáis del todo a mí, razón es que yo me entregue enteramente a Vos...Soy un vil gusanillo de la tierra, y Vos el Rey del universo... ¡Oh, Dios de amor; oh amor de mi alma! ¿Cuándo lograré verme del todo vuestro, no sólo en palabras, sino también en obras? Vos podéis hacerlo. Acrecentadme la confianza, por los méritos de vuestra sangre, a fin de que obtenga seguramente de Vos la gracia de verme, antes de la muerte, todo vuestro y nada mío.

Deseo amaros con todas mis fuerzas y obedeceros en cuanto queráis. Sin interés, sin consolación, sin premio. Quiero serviros sólo por amor, sólo por agradaros, sólo por complacer a vuestro Corazón, tan apasionadamente enamorado de mí.

Amaros será mi premio. Oh, Hijo amado del Eterno Padre, tomad mi libertad, mi voluntad, todas mis cosas, y a mí mismo enteramente, y daos a mí. Os amo y os busco, por Vos suspiro; os quiero, os quiero, os quiero.

Jaculatoria. Jesús mío, hacedme todo vuestro.

Se lee el Acto para la Comunión espiritual para todos los días

Visita a María Santísima

Amabilísima Señora: la Iglesia toda os saluda y llama esperanza nuestra. Y puesto que sois la esperanza de todos, sed también la esperanza mía. San Bernardo os llamaba: Toda la razón de su esperanza, y decía: Espere en ti el que desespera. Así también quiero decir yo, Madre mía; ya que hasta a los desesperados salváis, en Vos pongo toda mi esperanza.

Jaculatoria. María, Madre de Dios, rogad a Jesús por mí.

Se lee la Oración a María Santísima para todos los días

Visita al Patriarca San José

SI bien San José no tuvo en la tierra la formal autoridad de un verdadero padre sobre la Humanidad sacrosanta de Jesucristo, la tuvo al menos en algún modo como legítimo Esposo de María, Madre natural del Salvador. Principalmente quiso el Señor que la Virgen se desposase con el Santo Patriarca, para que éste protegiera su honor y alimentase a su divino Hijo.

Yo venero en vos, admirable San José, la persona escogida por el Espíritu Santo, que quiso confiaros a su Esposa inmaculada, dándoosla por compañera. ¡Oh, castísimo Esposo de María y Padre adoptivo de Jesús!, recomendad a entrambos eficazmente mi alma, y alcanzadme la gracia que más necesito.

Jaculatoria. San José, amparadme ahora y en la hora de mi muerte

Se lee la Oración a San José para todos los días


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