Está en el inicio >> Contenidos


«POPULORUM PROGRESSIO»
SOBRE "EL DESARROLLO DE LOS PUEBLOS"
[1]

Carta Encíclica del Papa Pablo VI promulgada el 26 de Marzo de 1967

El desarrollo de los pueblos -principalmente de los que ponen su empeño en liberarse del yugo del hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la incultura; de los que ansían una participación más intensa en los frutos de la civilización, una más activa apreciación de sus humanas peculiaridades; y que, finalmente, se orientan con constante decisión hacia la meta de su pleno desarrollo-, este desarrollo de los pueblos -decimos- es observado con tanta atención como esperanza por la Iglesia misma. Porque, en efecto, una vez terminado el Concilio Ecuménico Vaticano II, el renovar un concienzudo examen ha movido a la Iglesia a juzgar y valorar con más claridad lo que el Evangelio de Jesucristo demandaba, y creyó obligación suya el colaborar con todos los hombres para que éstos no sólo investigaran los problemas de esta gravísima cuestión, sino que se persuadieran de que, en esta hora decisiva en la historia de la humanidad, es necesaria urgentemente la acción solidaria de todos.

2. Nuestros Predecesores -León XIII, al escribir su encíclica Rerum novarum[2], Pío XI al promulgar la encíclica Quadragesimo anno[3], y, sin hablar de los radiomensajes de Pío XII para todo el mundo[4], Juan XXIII, al publicar sus encíclicas Mater et Magistra[5] y Pacem in terris[6]- nunca faltaron al deber, propio de su alto oficio, de proyectar -con tan notables documentos- la luz del Evangelio sobre las cuestiones sociales de su tiempo.

3. Hoy el hecho más importante es que todos tengan clara conciencia de que actualmente la cuestión social entra por completo en la universal solidaridad de los hombres. Claramente lo ha afirmado Nuestro Predecesor, de fel. rec., Juan XXIII[7], y el Concilio se ha hecho eco de ello en su Constitución pastoral sobre La Iglesia en el mundo actual[8]. Puesto que tanta y tan grave es la importancia de tal enseñanza, ante todo es necesario obedecerla sin pérdida de tiempo. Con lastimera voz los pueblos hambrientos gritan a los que abundan en riquezas. Y la Iglesia, conmovida ante gritos tales de angustia, llama a todos y a cada uno de los hombres para que, movidos por amor, respondan finalmente al clamor de los hermanos.

4. Ya antes de ser elevados al Sumo Pontificado, Nuestros dos viajes a la América Latina (1960) y al Africa (1962), Nos pusieron en personal contacto con aquellos continentes, atenazados por los problemas de su propio desarrollo, no obstante sus singulares bienes materiales y espirituales. Investidos con la paternidad universal, hemos podido -en Nuestros viajes a Tierra Santa y a la India- ver con Nuestros ojos y casi tocar con las manos las gravísimas dificultades que pesan sobre estos pueblos de antigua civilización en su lucha con los problemas del desarrollo. Y mientras en Roma se celebraba el Concilio Vaticano II, circunstancias providenciales Nos permitieron dirigirnos a la Asamblea general de las Naciones Unidas y allí, como ante tan honrado Areópago, defender públicamente la causa de los pueblos pobres.

5. Finalmente, para responder al voto del Concilio y para concretar la aportación de la Santa Sede a esta gran causa de los pueblos en vías de desarrollo, recientemente creímos que era deber Nuestro añadir a los demás organismos centrales de la Iglesia una Comisión Pontificia, que tuviese como misión singular suya "suscitar, en el pueblo de Dios, una plena conciencia de su misión en el momento presente, para, de una parte, promover el progreso de los países pobres y fomentar la justicia social entre las naciones, y por otra, ayudar a las naciones subdesarrolladas a que también ellas trabajen por su propio desarrollo"[9]: Justicia y Paz son su nombre y su programa. Pensamos que para este programa, junto con Nuestros hijos católicos y hermanos cristianos, han de unirse en iniciativas y trabajos todos los hombres de buena voluntad. Conforme a ello, Nos dirigimos hoy este solemne llamamiento a todos los hombres para una acción concreta en pro del desarrollo integral del hombre y del desarrollo solidario de la humanidad.

 

PRIMERA PARTE
POR UN DESARROLLO INTEGRAL DEL HOMBRE

HACIA UN HUMANISMO VERDADERO Y PLENARIO
CONCLUSIÓN

PARTE SEGUNDA
HACIA EL DESARROLLO SOLIDARIO DE LA HUMANIDAD

"DESARROLLO" ES EL NUEVO NOMBRE DE LA "PAZ"
CONCLUSIÓN

LLAMAMIENTO FINAL

 

[1] Dirigida: A los Obispos, a los Sacerdotes, a los Religiosos, y a los cristianos de todo el orbe católico y a los hombres de buena voluntad.- Pascua (26 de marzo) 1967

[2] Cf. AL 11 (1892) 97-148.

[3] Cf. A. A. S. 23 (1931) 177-228.

[4] Cf. principalmente, Rm. 1 junio 1941 (L. aniversario de la RN): A. A. S. 33 (1941) 195-205; Rm. Navidad 1942 A. A. S.: 35 (1943) 9-24; Aloc. a trabajadores en el aniversario de la RN 14 de mayo 1953: A. A. S. 45 (1953) 402-408.

[5] Cf. A. A. S. 53 (1961) 401-464.

[6] Cf. A. A. S. 55 (1963) 257-304.

[7] Cf. e. MM 15 mayo 1961 A. A. S. 53 (1961) 440.

[8] GS n. 63-72 A. A. S. 58 (1966) 1084-1094.

[9] M. pr. Catholicam Christi Ecclesiam: A. A. S. 59 (1967) 27.

Está en el inicio >> Contenidos

La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE Multimedios. Derechos reservados (©) VE Multimedios™.

El texto en versión electrónica puede ser reproducido sin modificación alguna y manteniendo la integridad de su sentido, siempre que se mencione que ha sido realizado por VE Multimedios™.