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4. Clave hermenéutica y piedra angular del magisterio conciliar

La Lumen gentium tiene un lugar central en el gran conjunto que constituyen las enseñanzas conciliares. Teniendo en cuenta la preocupación por comprender más y mejor el misterio de la Iglesia que recorrió como río subterráneo todas las reflexiones y trabajos conciliares, ella puede ser considerada como la clave hermenéutica de toda la doctrina conciliar[12]. El Papa Juan Pablo II recientemente la ha calificado en ese sentido como «la piedra angular de todo el magisterio conciliar»[13].

En línea semejante se expresaba Gérard Philips, quien tuviera un destacado rol en los trabajos de redacción de la Lumen gentium: «Nadie, creemos, pondrá en duda que la Constitución del Vaticano II "sobre la Iglesia" ha de ser considerada como la piedra angular de todos los decretos publicados»[14]. No es difícil constatar cómo los diversos documentos articulan su enseñanza a partir de las líneas teológicas maestras de la Lumen gentium y cómo, a partir de su iluminación sobre la identidad de la Iglesia, se ordenan y reciben su sentido pleno[15].

Una lectura atenta de los documentos conciliares pone rápidamente de manifiesto la centralidad de la enseñanza eclesiológica de la Lumen gentium[16]. Es elocuente en este sentido la abundancia de citas de la Constitución que hacen otros documentos del Concilio[17]. El Cardenal Henri de Lubac afirmaba que era la «columna vertebral de la obra conciliar»[18]. Justo Collantes, a su vez, la considera «el documento central del Concilio Vaticano II»[19]. Y así tantos otros que sería largo citar.

[12]Así lo afirmaba el entonces Cardenal Karol Wojtyla en su importante libro sobre la aplicación del Concilio Vaticano II, La renovación en sus fuentes. Hablando de la Lumen gentium dice: «Esta Constitución constituye, en cierto sentido, la clave del pensamiento conciliar en su totalidad. En ella volvemos a encontrar también el conjunto de los caminos del enriquecimiento de la fe, que parten del Vaticano II hacia el futuro» (La renovación en sus fuentes, BAC, Madrid 1981, p. 27).

[13]S.S. Juan Pablo II, La Constitución "Lumen gentium", piedra angular del magisterio conciliar, 22/10/1995, 1.

[14]Gérard Philips, La Iglesia y su misterio en el Concilio Vaticano II. Historia, texto y comentario de la Constitución "Lumen gentium", Herder, Barcelona 1968, t. I, p. 11.

[15]Ver la introducción que hace Olegario González de Cardedal a la nueva traducción de la Lumen gentium de la BAC, p. 5.

[16]Lo cual no quiere decir que se agote en la Lumen gentium toda la eclesiología del Concilio Vaticano II. La lectura atenta de los demás documentos revela también importantes desarrollos eclesiológicos que aunque están en sintonía con la Lumen también son aportes, desarrollos y complementaciones.

[17]Hay unas cien citas de la Lumen gentium en los demás documentos del Concilio, lo que constituye un indicio de su influjo, aunque obviamente ése no es el único medio de medirlo. Una rápida cuenta --no exhaustiva-- da que la Gaudium et spes la cita 14 veces; Christus Dominus 7 veces; Optatam totius 8; Gravissimum educationis 4; Nostra aetate 1; Apostolicam actuositatem 16; Ad gentes 35; Presbyterorum ordinis 12.

[18]Cardenal Henri de Lubac, Diálogo sobre el Vaticano II. Recuerdos y reflexiones, BAC, Madrid 1985, p. 26.

[19]Justo Collantes, La Iglesia de la Palabra, t. I, BAC, Madrid 1972, p. 64. La frase completa dice: «Puede, ciertamente, afirmarse que la Constitución sobre la Iglesia es el documento central del Concilio Vaticano II».


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VE autoriza la reproducción total o parcial del presente documento sin modificación alguna y manteniendo la integridad de su sentido, pidiendo que se consigne la fuente: "Figari, Luis Fernando, Una eclesiología de comunión y reconciliación. Sobre la Constitución dogmática Lumen gentium, en Vigencia y Proyección del Concilio Vaticano II, VE, Lima, 1996, pp. 29-57".