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DISCURSO SETENTA Y SEIS. DE VERDAD


Diferencia ay entre el necio y el sabio, que el sabio escoge tiempo para hablar y para callar, y el necio siempre quiere hablar. El sabio en pocas palabras | dize mucho, y dízelas a tiempo. El necio en muchas dize poco, y sin tiempo. El sabio es como açafrán, que poco tiñe mucho; un poco de açafrán fino tiñe y da color a una grande olla. Y el ignorante es agua /(476)/ fría, que por mucho que echen no la sazona, antes la estraga. El sabio sabe que ay tiempo en que es saber no mostrar que sabe, mas el necio siempre se quiere mostrar. Los huevos en agua, si están llenos, húndense, y si vacíos, nadan en alto. Assí los sabios llenos de esciencia sábenla a tiempos encubrir y vanse abaxo por humildad, y los necios, como indiscretos, andan siempre a la vista. Y assí como los árboles esconden su virtud en el invierno y después en el verano la descubren, assí los sabios no muestran que saben sino a su tiempo, y encúbrenlo a su tiempo, semejantes a la tierra, que encubre sus metales, y el mar, sus perlas. Tocáis un vaso de metal, y si está lleno no suena, y si vazío, atruena. El sabio, porque está lleno de sabiduría, calla, y el necio, porque está vazío, habla. Y de aquí viene que porque el necio habla mucho, dize muchas mentiras, y porque el sabio habla poco, de ordinario dize más verdades. De la Verdad trata el presente Discurso.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] Llegó a Jeroboam, rey de Israel, un profeta, y porque avía puesto un bezerro en Betel para que fuesse adorado de los israelitas, y junto con esto dava oídos a las mentiras que le dezían los falsos profetas de Baal, bolviendo por la verdad, reprehendióle con libertad grande. De lo cual tomando ira cruel el rey, estendió la mano para prenderle, mas el braço se le quedó yerto y sin fuerças, de modo que le fue forçoso humillarse al que pretendía maltratar para que le fuesse restituida su mano; y assí no pudo hazer daño a quien le dixo la verdad, antes recibió dél buena obra, sanándosela. Es del Tercero de los Reyes, capítulo treze.

[2] Siendo consultado el profeta Miqueas del sucesso de la batalla que Acab y Josafat, reyes de Judá y de Israel, querían hazer al rey de Siria, dixo, hablando verdad, que se perdería la batalla | y que sería muerto Acab. Estavan presentes muchos falsos profetas que avían dicho lo contrario, y porque la verdad suele ofender a los malos, Sedequías, uno dellos, le dio una bofetada, y Acab le mandó poner en la cárcel. Y como sucediesse todo lo que Miqueas avía profetizado, su verdad quedó firme, y cayó la mentira de aquella mala gente, que llevó el castigo de su culpa, y el profeta fue libre. Es del Tercero de los Reyes, capítulo último.

[3] Zacarías, hijo de Yoyada Sacerdote, no temió de argüir y reprehender a Joás, rey de Judá, porque dexando el verdadero Dios de sus passados recibió la adoración de los falsos dioses. Por esta ocasión de que le dezía verdad fue apedreado dentro del atrio del templo, mas, bolviendo Dios por él, embió un exército de siros que hizo grande daño en el pueblo, y Joás fue muerto de sus criados. El que no temió morir por la verdad recibió por premio la Vida Eterna. Es del Segundo del Paralipomenon, capítulo veinte y cuatro.

[4] Y porque la boca que miente gravemente mata la alma, por esto Ananías, hijo de Azur Gabaonita, profetizando, fue argüido de mentira por Jeremías y maldezido, diziéndole:

-Porque presumes de profetizar y no te embió Dios, este año morirás.

Y assí sucedió. Es del capítulo veinte y ocho de Jeremías, el cual, profetizando la verdad, fue muerto en Egipto. De modo que Ananías fue muerto porque mintió, y Jeremías, porque dixo la verdad. Mas, diferenciáronse las muertes, como dize David en el Salmo ciento y quinze: «Preciosa es la muerte de los santos en la presencia de Dios, y péssima la de los pecadores». Permite Dios que los justos sean muertos para beatificarlos y mata a los malos para castigarlos. Refiérelo Marulo, libro 4.

[5] Embió Dios a Jehú Profeta, hijo de /(476v)/ Hanani, para que hablasse de su parte a Boasa, rey de Israel, y le anunciasse graves males que vendrían sobre él y sobre su casa por graves pecados que cometió. Impaciente el rey de oír verdades tan a su costa, mandóle matar, como se dize en el Tercero Libro de los Reyes, capítulo diez y seis.

[6] Baruch, notario y escriviente del profeta Jeremías, leyó delante del rey Joaquim cierta profecía suya, en la cual venía escrito como la ciudad de Jerusalem sería entrada por los caldeos, robada y destruida, que eran verdades ahechadas, y de oírlo el rey tomó tanta indignación que mandó quemar la profecía y libro y prender a Jeremías con su notario. Mas librólos Dios de sus manos en aquella sazón, aunque en otra fue echado Jeremías en un poço donde avía mucho cieno, como parece en su Libro, capítulo treinta.

[7] Porque descubrió el profeta Daniel los engaños de los sacerdotes del ídolo Bel levantósele tal polvareda que, sin poderlo estorvar el rey, fue echado en un lago o corral de leones, donde estuvo siete días, y al cabo salió libre, como se dize en su Libro, capítulo catorze.

[8] Muchos profetas escogieron padecer muertes violentas antes que callar la verdad, siendo embiados de Dios para reprehender los vicios de reyes y de pueblos. Isaías fue asserrado y dividido en dos partes, Jeremías, cubierto de piedras, Amós, trapassado con un clavo por las sienes. Muchos otros padecieron muertes crudelíssimas, mas de la muerte passaron a la vida, de los trabajos, al descanso. ¡ mil vezes dichosos los tormentos, por los cuales se aumenta el cúmulo de la bienaventurança, y cuyo sufrimiento nos haze más amigos de Dios! Adviértelo Marulo, libro cuarto.

[9] Y no fueron solos los profetas los que dixeron verdad, porque Aquior, capitán de los amonitas, preguntado por Holofernes cuando tenía cercada a Be- tulia | acerca de los judíos, qué gente era y qué Dios adorava, no encubrió lo que sentía, sino que afirmó que eran inexpugnables si estavan en gracia de su Dios, mas si le tenían enojado podía cualquier contrario hazerles mucho mal. Por dezir esta verdad fue preso y embiado a Betulia, para que juntamente con ellos fuesse castigado, aviéndolos vencido. Aunque bien al contrario de como pensaron los enemigos de la verdad sucedió, porque Holofernes, que se gloriava de que no avía quién le hiziesse resistencia, por manos de una muger fue muerto, y los demás huyeron. Aquior, libre de muerte, desechando la adoración vana de los ídolos, recibió la ley de Dios. El que estuvo de parte de la verdad alcançó salud para su alma, y los que la contradezían, muerte y Infierno. Es del capítulo quinto y sexto de Judit.

[10] Testimonio de verdad dio la cabeça del sagrado precursor, San Juan Baptista, cortada y en poder de la adúltera Herodías, cuyo adulterio y del rey Herodes fue por él con grande libertad reprehendido. Y refiérelo el Evangelista San Marcos, capítulo sexto.

[11] Después de los profetas fueron amigos de la verdad los Apóstoles y mártires, con todos los que los imitaron, ya enseñando, ya reprehendiendo, ya predicando, sin dexar de dezir verdades por miedo o temor. Menospreciaron las amenazas de los poderosos, burlaron de los tormentos de los tiranos, no recusaron la misma muerte por defensa de la verdad, solamente desseando agradar al que dixo: «Yo soy camino, verdad y vida». Refiérelo Marulo, libro cuarto.

[12] El predicar la verdad Jesucristo Nuestro Señor, reprehendiendo a los judíos, y en particular a los escribas y fariseos sus pecados y maldades, fue ocasión para que levantassen contra su Magestad tal persecución y le procurassen la muerte. También se mostraron muy contrarios /(477r)/ a un ciego, que lo fue de su nacimiento y le sanó el Hijo de Dios, echándole como a excomulgado de la Sinagoga. Y lo mismo le sucedió con sus Apóstoles, que, oyéndoles predicar las verdades tan claras y ciertas del Evangelio y afirmar que Jesucristo era el Messías y verdadero Dios, perseguíanlos. Ya prendían unos, ya otros, hasta que dieron la muerte al bendito protomártir San Estevan, que fue ocasión de | irse muchos de los dicípulos y creyentes fuera de Jerusalem a diversas partes. Y aunque a esta sazón era Saulo uno de los que más le perseguían, después de su conversión fue uno de los más perseguidos de todos los Apóstoles y dicípulos. Lo dicho es de San Lucas, capítulo onze, de San Juan, capítulo nueve, y del Libro de los Hechos Apostólicos , capítulo quinto, séptimo y noveno.

Coligióse lo dicho de la Divina Escritura. |

[EJEMPLOS CRISTIANOS]

[1] De Teonas, abad en el desierto Escitio, se afirma que nunca mintió, con ser prelado y tener en su obediencia tres mil monges. Cosa maravillosa es, tratando con tantos, no caérsele de la boca una palabra falta de verdad. Lo mismo se dize del abad Beón. Es de Paladio en su Lausiaca.

[2] En la Vida de San Atanasio, escrita por Simeón Metafrasste y por otros autores, se dize que, mostrándose este santo doctor muy contrario a Arrio, que bivía en su tiempo, grande heresiarca, muchos secuaces suyos fueron al emperador Constantino con intento de ponerle en mal con él y que le echasse de Alexandría, y para esto acusáronle de muchas cosas que a ellos les era impossible provar, por ser todo falsedad y mentira. Entre otras cosas era una, que mostraron cierta caxa, y dentro della un braço de hombre, diziendo ser de un Arsenio, y que Atanasio le avía muerto sólo por aprovecharse de aquel braço en arte mágica, afirmando que era grande nigromante y encantador. No le pareció al emperador que cosa como ésta, tan mala, la impondrían a Atanasio si no tuviesse algún fundamento, y para averiguralo, consultando el Romano Pontícife, y con orden dado por él, juntóse concilio en la ciudad de Tiro y dio cargo a Arquelao, hombre principal de su consejo, | que fuesse por Atanasio y le llevasse al concilio para dar razón de sí, y que le guardasse de sus enemigos en caso que fuesse aquélla calumnia y mentira. Hízose assí, juntóse el concilio, compareció en él Atanasio, comparecieron sus acusadores y pusiéronle demanda. Lo primero, como fresco delito, dixeron que, aviéndole hospedado en su casa en aquella ciudad una muger, él la avía hecho fuerça. Este sacrilegio y violencia escandalizó a todos los presentes, oyendo las quexas que la muger dava dél, la cual estava salariada para que viniesse en esta maldad y se quexasse de Atanasio delante todo el concilio, que aviendo visto y oído a la muger, por estar allí presente, esperavan todos qué disculpa dava de sí Atanasio. Habló él de secreto a la oreja a un sacerdote que tenía a su lado, llamado Timoteo, el cual estando bien en lo que avía de hazer, llegó a la muger, fingiendo ser Atanasio, y díxole:

-Dime, muger, ¿yo te hize fuerça? ¿Cuándo yo estuve en tu casa?

Ella, que no conocía a Atanasio y pensó que era aquél, dixo a bozes:

-Sí que estuviste en mi casa, y te serví y regalé, y en pago desto, mal hombre, me deshonraste y hiziste fuerça. Pido dello justicia a Dios si las gentes no me valen.

Todo el concilio entendió el embuste y echaron con mal a la muger, diziendo si avía otra quexa contra Atanasio, que /(477v)/ la passada visto se avía ser falsa y mentirosa. Sacaron luego la caxa con el braço que dezían ser de Arsenio, afirmando que le avía él muerto para aprovecharse dél en la arte mágica. Era este Arsenio un lector de Atanasio, que por culpas que avía cometido, queriéndole castigar, se avía huido de Alexandría a Constantinopla y escondido en casa de un arriano, donde supo lo que de su braço avían dicho al emperador, y ora fuesse inspirado de Dios, o por parecerle a él que desta manera ganaría la gracia de Atanasio, embarcóse y passó a Tiro. Y la noche antes que le fuesse puesta esta acusación habló de secreto con Atanasio y descubrióle todo lo que passava como en Constantinopla lo avía oído; él se lo agradeció. Mandóle estar encubierto en su casa hasta el tiempo de la acusación, la cual como le fuesse puesta, y diziéndole que respondiesse a ella, él dixo:

-Quiero primero saber si ay aquí alguno que conoció a esse Arsenio que dizen que yo maté.

Dixeron muchos averle conocido, y lo mismo afirmaron los acusadores, teniéndole por muerto muchos días avía, que por esso tomaron semejante ocasión para calumniarle. Mandó Atanasio llamar a Arsenio de su posada. Vino y presentóse en medio del concilio. Dixo Atanasio:

-He aquí a Arsenio bivo. Éste es su braço derecho y éste es el izquierdo. Aquí tiene los dos, sépase cúyo es ésse, que de Arsenio no es.

Quedaron los acusadores confusos, y todos sus enemigos, corridos y avergonçados, aunque más furiosos y embravecidos, procurándole nuevas calumnias y persecuciones. Mas siempre su mentira quedó vencida, y la verdad del santo, con vitoria.

[3] En la Vida de San Espiridón , obispo de Tremitunte, referida por Surio, tomo sexto, se dize que tenía en su casa una arca abierta con dineros en cantidad y dava largas limosnas, y si alguno le pedía prestado, dezíale:

-Allí está la arca, tomad lo que | quisiéredes y tornaldo a bolver.

Sucedió que un hombre avía tomado prestado cierta cantidad y, bolviéndolo, como entendió que no lo mirava el santo obispo, en lugar de llevarlo a la arca se lo tornó a la bolsa, fingiendo que lo dexava allí. Passado algún tiempo, bolvió aquel hombre a que le prestassen más dinero y el santo le embió a la arca, diziendo que tomasse lo que avía menester. Entró el hombre, y abierta la arca no vido dinero alguno. Bolvió y díxolo a Espiridón. Él respondió:

-Cosa maravillosa es lo que dizes. ¿Cómo es possible que a ti sólo se te desaparezca el dinero? Mira si tomaste emprestado y no lo bolviste, que si lo bolviste no se te negará lo que pides.

Oyendo esto, confessó el hombre su pecado, y el santo le perdonó, reprehendiendo blandamente su codicia y poca verdad. Adelante se dize (y haze con lo mismo) que era grande el zelo que tenía a las cosas de la Iglesia. Juntáronse ciertos obispos con él a una fiesta que celebrava, y encomendó que predicasse Trifilo, obispo de Leda, el cual avía estudiado retórica mucho tiempo en Berito. Començado el sermón en presencia de los obispos y mucho pueblo, como Trifilo se preciasse de muy elegante, viniendo a tratar de aquel passo del Evangelio en que dixo Cristo al enfermo que curó de treinta y ocho años de enfermedad: «Toma tu gravato o carretón, y anda», por dezir gravato dixo cama, por mostrarse elegante usando de mejor vocablo. Desto mostró tanto sentimiento Espiridón que se levantó de la silla donde estava y, en presencia de todos, le dixo:

-¿Eres tú más elegante que el que dixo gravato, que se te haze de mal de usar de sus palabras?

Dando a entender que no se tiene de hazer caudal de los vocablos, ni elegancia, cuando se refieren palabras de Cristo, junto con que se va contra la voluntad, trocando los términos y vocablos en otros.

[4] En la Vida de San Macario Egipcio , escrita por Paladio, se dize que siendo /(478r)/ cierto hombre falsamente acusado de un homicidio, fueron a instancia del santo ermitaño al sepulcro del muerto. Hablóle en boz alta Macario y preguntóle si aquel hombre que era acusado le avía muerto, y respondió dentro del sepulcro que no era aquél el homicida. Instávanle los presentes que le preguntasse quién era, y no quiso hazerlo, diziendo:

-Bástame a mí librar al inocente. No quiero que por mi ocasión el culpado sea descubierto.

También resucitó a un muerto para confundir a un herege que se llamava Hieracita, contra quien no bastavan razones ni argumentos, y viéndole levantar bivo del sepulcro para ser juez en aquella causa, dio el herege a huir, confessando la verdad de nuestra Fe santa.

[5] En la Vida de San Estanislao, obispo de Cracovia en Polonia, escrita por Juan Longino y referida por Surio, tomo séptimo, se dize que por reprehender al rey Boleslao de Polonia vicios deshonestos y escandalosos en que andava, era dél aborrecido y perseguido. Fue una persecución entre otras, que avía el santo varón comprado una heredad en el pago Petravino de un cavallero llamado Pedro, y advinculóla a su iglesia de Cracovia, pagando enteramente el precio delante de testigos que diessen testimonio de la paga. Murió Pedro antes que las escrituras se hiziessen; vino esto a noticia del rey, llamó tres nietos del muerto, cuyos nombres eran Jacobo, Pedro y Sulislao, a los cuales venía la heredad si no la huviera vendido su dueño, e impúsolos el rey en que se la pidiessen al obispo o mostrasse escrituras, o diesse testigos de como la avía comprado y pagado. Ofrecióles su favor para sacarla, y que haría a los testigos, si los huviesse, que callassen. Vinieron ellos en esto como cosa provechosa. Usávase en Polonia que ciertos días señalados tenía el rey coloquio (que assí | le llamavan) donde públicamente juzgava lo que allí le era propuesto, y de la sentencia dada, aunque fuesse injusta, no era lícito apelar. Hazíase este juizio en el campo en una tienda, y sólo el rey oía y sentenciava. Fue citado Estanislao a este tribunal, ventilóse el caso de la heredad, pedíanla los herederos de Pedro. Estanislo respondió averla comprado y pagado delante de testigos. Fueron llamados, mas por temor del rey, que los avía amenazado, no osaron dezir la verdad. El santo prelado se halló confuso; el rey y los contrarios estavan muy gozosos. Dezíanle que diesse razón de sí. Hizo oración a Dios, a quien ocurrió en caso tan confuso y sin remedio. Diósele su Magestad, y por instincto y boz suya dixo que le señalassen tres días y que él traería al mismo Pedro, difunto de tres años, para que confessasse la verdad de la venta y paga de la heredad. Oyendo esto el rey y los presentes, luego se admiraron, mas considerando la dificultad de aquel hecho burlavan del varón de Dios, juzgándole por loco, aunque otros que conocían su valor y seso creían que no dixera lo que no pensava hazer. Finalmente, el rey, bien cierto de que no cumpliría Estanislao lo que prometía, concedió el término de los tres días. El santo varón hizo juntar consigo algunos clérigos y legos, personas de bueva vida, y llevólos a la iglesia donde Pedro estava sepultado y, puesto de rodillas delante el altar, con muchas lágrimas pidió a Dios remedio en aquella necessidad. Venido el día tercero, dixo Missa y llegóse al sepulcro de Pedro, vestido de pontifical y acompañado de su clerezía. Mandó cavar la tierra hasta llegar al cuerpo, y casi convertido en polvo; de nuevo hizo oración. La cual hecha no sin lágrimas, tocó el cuerpo de Pedro y mandóle en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo que se levantasse bivo para que confessasse /(478v)/ la verdad negada y maltratada de los hombres. Levantóse en el mismo punto Pedro, como si fuera de dormir. Asióle de la mano Estanislao y, vestido de una clámide o capa larga, que era hábito de cavallero, le llevó en presencia del rey. Estavan atónitos y espantados los presentes viendo el milagro, el cual con clamores publicavan y levantavan hasta el Cielo. No podía creer el rey que Pedro fuesse resucitado hasta que le vido por sus ojos en su presencia, donde ocurrió todo el pueblo a verle. Estanislao, estando delante del rey, dixo en boz alta:

-Vees, señor, traigo este testigo de la compra y paga de la heredad que él mismo me vendió.

El rey y los que estavan con él callavan, confusos de la evidencia de aquel milagro. Pedro, el resucitado, habló al rey y dixo:

-Yo he sido, o rey, por mandado de Dios resucitado a la vida por los ruegos del bienaventurado Estanislao, y vengo a tu tribunal como testigo, y públicamente afirmo que le vendí la heredad del pago Petravino para su iglesia y que recebí el precio en que nos convenimos. Y digo que éstos, mis nietos, ningún derecho tienen a la heredad, sino que con engaño han pretendido calumniar y dañar a Estanislao.

Bolvió luego a sus nietos y a los testigos que avían encubierto el caso, y díxoles:

-Atrevimiento grande ha sido el vuestro en que ayáis calumniado la verdad. Sabed cierto que os avéis hecho dignos de culpa, y que si no la limpiáis con penitencia seréis castigados de Dios severamente en esta vida y en la otra.

Estavan todos admirados, y unos callavan con vergüença y otros dezían que se le avía hecho grave injuria al santo prelado. El rey, hecho de mil hieles y forçado de la verdad por la evidencia del milagro, dio sentencia en favor de Estanislao. No faltaron curiosos que hizieron preguntas diversas al resucitado. Él respondía con recato y sólo lo | que le permitía el santo obispo. A las más preguntas dezía que no le era lícito hablar en semejante caso. Bolvieron a la iglesia con gente sin número que los seguía y, llegando al sepulcro, díxole el prelado:

-¿Quieres, Pedro, que pida a Dios te dexe en la tierra bivir algunos años?

Él respondió:

-Yo, santo padre, no quiero vida que puede llamarse muerte y en que ay peligro de perder la verdadera, en que se vee el rostro de Dios. Y aunque por justo juizio suyo hasta aora he padecido penas de Purgatorio, mas espero presto ir a la compañía de los bienaventurados. Ruégote, padre mío, que ruegues a Dios se me abrevie el tiempo, y si la divina justicia no lo permite, a lo menos que sea menor mi pena.

Prometióle Estanislao de hazer lo que pedía. Bolvió Pedro al sepulcro, donde quedó muerto, cubriéndole de tierra, y de nuevo se le celebraron los oficios de difunto por el santo obispo, clero y pueblo, rezando salmos y oraciones. Algo se mitigó al rey Boleslao el enojo que tenía con el santo prelado Estanislao por este acaecimiento, mas por ir delante en sus vicios y pecados, y reprehendérselos con santo zelo, vino a quitarle la vida, haziéndole verdadero mártir, como ya se tocó en otro Discurso.

[6] En la Vida de San Gangulfo Mártir , escrita por San Antonio de Florencia y referida por Surio, tomo tercero, se dize que, siendo casado este santo varón, su muger, dando mala cuenta de sí y rompiendo la fee del matrimonio, cometió adulterio con un mal hombre del clero. Al principio era el negocio oculto, después vino a ser público, y andando de oreja en oreja llegó a las de Gangulfo. Sintiólo cuanto encarecerse puede, porque le dolía la ofensa de Dios y su honra. Rebolvió diversas traças para el remedio, y no pocas vezes pensava de matar a los dos porque su linage no quedasse /(479r)/ amanzillado, y pudiéralo hazer fácilmente por sí mismo, siendo valentíssimo hombre y de gran pecho. Mas venció el temor de Dios a que no lo hiziesse, pues semejantes muertes, hechas en vengança propia, eran con pecado. Donde, acordándose de aquella sentencia del Deuteronomio, capítulo treinta y dos, en que dize Dios: «Dexadme a Mí la vengança, que yo la tomaré», se resumió de dexarlo a Dios. Sucedió que un día, estando sus domésticos y familiares ocupados en diversos negocios, él se halló solo con su muger cerca de una fuente, que por milagro avía traído de lexos de allí a su propia casa. Assentáronle, y él habló assí:

-Muchas cosas, muger, oigo dezir indignas de tu linage y nacimiento. Yo no sé cierto la verdad dellas.

Ella respondió con mucha desemboltura, afirmándolo con juramento, que era todo mentira y que nunca le avía hecho traición. Gangulfo replicó:

-La Divina Providencia, a quien ninguna cosa se le esconde, declarará la verdad. Aquí está esta fuente, cuya agua ni es demasiadamente fría, ni caliente. Entra el braço desnudo en ella y saca una piedra de las que están en el suelo, y, como estés sin culpa, ningún daño recibirás, mas, si has cometido adulterio, Dios lo declarará.

Ella, que en algunas cosas juzgava a su marido por mentecapto y sin juizio, pareciéndole que era ésta una dellas, desnudando el braço púsole dentro de la fuente y asió con la mano un piedra, mas repentinamente se le encogieron los nervios, y la mano y braço, cuanto llegó a la agua, quedó como abrasado. Levantó los cueros, y descubierta la carne sangrienta, con terrible dolor que padecía, no le quedando sino esperar la muerte Gangulfo la habló con más sentimiento interior que mostró en lo exterior, y dixo:

-Yo desseara, si me guardaras la fee del matrimonio y dieras la cuenta de ti que pedía tu linage y mío, junto con lo que a Dios deves, y a mí, que soy tu ma- rido, | que passáramos en amor nuestras vidas, assí en prosperidad, como en adversidad, assí en la mocedad, como en la vejez, y que juntos las acabáramos. Mas, pues has cometido semejante maldad, aunque eres merecedora de la muerte no quiero dártela por mis manos, lo cual me fuera cosa fácil hazerlo aquí donde estamos, mas yo lo reservo al juizio divino; y si te emendares y hizieres penitencia alcançarás dél perdón, y si perseverares en el pecado, juntamente con tu adúltero serás condenada a fuego eterno. Yo sólo me contentaré con apartarte de mi compañía, y darte he tu dote y de mi hazienda con que puedas bivir.

Llamó luego a sus criados, y subiendo en una carroça se fue lexos de allí a un pago llamado Anabense, donde se exercitava en obras santas, no perdiendo tiempo, sino siempre aprovechando su alma con exercicios dignos de Vida Eterna. La miserable muger, recibiendo su dote y una possessión en que biviesse, viéndose libre, a su parecer, a rienda suelta se dio tras los vicios y deshonestidades con su sacrílego adúltero, aunque no dexava de tener algún temor de Gangulfo, que con zelo de su honra viniesse y les diesse a los dos la muerte. Por lo cual, queriendo el adúltero assegurar su vida y quitar del mundo a quien le podía ser estorvo a su adulterio, imitando a Herodes, que dio la muerte al Bautista porque le iva a la mano a sus deshonestidades, como supiesse bien las entradas y salidas de la casa donde Gangulfo estava, fuese allá, y aguardando tiempo en que estuviesse solo sin sus criados, y hallando esta comodidad, entró en su aposento y vido a Gangulfo que dormía, teniendo una espada a la cabecera; la cual tomó el adúltero, y, desnudándola, tiróle un golpe a la garganta. Despertó a esta sazón Gangulfo, y aunque evitó aquel golpe, mas recibió otros en otras partes de su cuerpo, por /(479v)/ donde quedó herido de muerte. El adúltero, dexando la espada y subiendo en un cavallo que tenía a punto, pudo librarse. Bivió algunos días Gangulfo, y, viendo que se llegava su muerte, recibió los Divinos Sacramentos y murió santamente. Fue llevado su cuerpo a Verennas, donde por orden de dos religiosas parientas suyas, Vuildetrudis y Billegosa, con grande autoridad y pompa fue sepultado. Y para prueva de su santidad hizo Dios por él muchos milagros, por donde vino a que se le labró iglesia y fue en ella reverenciado por orden de los prelados de aquel tiempo, que era lo que a la sazón se usava y bastava para ser uno tenido por santo. No dexó Dios sin castigo a los adúlteros, porque, llevando la nueva de como dexava muerto al marido, ella holgó mucho de oírlo, y los dos estavan muy contentos, libres del sobresalto que les dava su vida. Mas yendo luego el miserable a proveer su persona, se le salieron las entrañas e intestinos del cuerpo, y murió de improviso inpenitente. La malvada adúltera fue herida de cierta enfermedad afrentosa, estándole siempre haziendo ruido grande sus tripas, y padeció este tormento todo el tiempo que le duró la vida, con pena y vergÜença suya, no osando parecer delante de gentes, hasta que acabó miserablemente. Dase título de mártir a Gangulfo por aver sido la ocasión de su muerte el reprehender el adulterio de su muger propria, y púsose por exemplo en este Discurso por la verdad que averiguó en la fuente de la traición de su muger.

[7] Margarita, condessa de Holandia, en el año de mil y dozientos y setenta y ocho, viendo a una muger pobre con dos criaturas de un parto, juzgó temerariamente que avía hecho traición a su marido, y díxoselo por afrentarla. La pobre muger, muy afligida viéndose afrentar sin causa, dixo:

-Yo ruego a Dios, señora, que para que veáis que son éstos negocios | suyos, que de un parto paráis tantos hijos como días tiene un año.

Y sucedió de la misma forma, porque parió juntamente trezientos y sesenta y cinco hijos bivos, y se los bautizó juntos en una vacía de agua Otón, obispo trayetense. Dízelo Cristiano Maseo, libro dezisiete de su Cronicón, Jacobo Meyero, libro nono de los Anales de Flandes, Genebrardo en su Cronografía , Candencio Merula, libro tercero de Cosas memorables de los Anales de Holandia , la Madre de Historias, y Bautista Fulgoso, libro siete, capítulo onze; aunque ay variación entre estos autores, porque unos le llaman Margarita (como se ha dicho), otras la llaman Matilde, hija de Florencio, conde de Holandia, y de Matilde, hija de Enrique, duque de Baviera, y que fue el año de mil y trezientos y veintidós.

[8] Quexándose los axitanos, pueblos de Francia, de grandes crueldades que avía usado con ellos el duque Biturigense, governador suyo por el rey Carlos VI, y tratándose la causa en el parlamento del rey, no osaron echar la mano en el duque, porque era tío del rey, sino, cargando la culpa a un juez puesto por él, llamado Betisaco, mandáronle prender, y procurava descargarse con dezir que siempre hizo lo que el duque le avía mandado. Y como el negocio se dilatasse y dudasse del sucesso que tendría, aconsejáronle que falsamente dixesse de sí que era herege, y con esto le remitirían al Papa, que residía en Aviñón en este tiempo, y con dezir que se reduzía se acabaría todo. Hízolo assí; mas engañóse, porque en oyendo los del parlamento que confessava aver cometido crimen de heregía, sin aguardar a remitirle al Papa le mandaron quemar. Esto ganó de la mentira perniciosa que dixo contra sí. Es de Fulgoso, libro 8, capítulo I.

[9] En Vercellas, ciudad de Italia, acusó de adulterio con mentira y falsedad un marido a su muger, y fue presa juntamente con cierto moço, que dezía ser el /(480r)/ adúltero. A los dos atormentaron crudamente. La muger, con ánimo valeroso negó, mas el moço, con el temor del tormento confessó lo que no avía hecho, y por su confessión sentenciaron a los dos a degollar. El moço, del primer golpe le fue cortada la cabeça. A la muger le dieron siete golpes en la garganta, y si no fue el último, ninguno le sacó san- gre, | sino que resurtía la espada como si diera en un pedernal. Quedó herida del golpe postrero, y fue dexada por muerta. Mas, hallándola biva al tiempo que la querían echar en la sepultura, fue curada y dada por libre, como de veras lo estava. Refiérelo Fulgoso, libro octavo, capítulo cuarto, y Baptista Ignacio, en el proprio libro y capítulo. |

[EXEMPLOS ESTRANGEROS]

[1] Catón, en el Fragmento quinze , dize que fueron tantas las mentiras de los griegos que, como no cupieron en Grecia, rebolsaron hasta Italia y España, y aun hasta el océano del Poniente.

[2] Amasis, antes que fuesse rey de Egipto, hazía algunos hurtos. Prendíanle sobre sospecha y llevávanle delante de sus ídolos que davan respuestas para que declarassen si avía hecho el hurto de que se tenía sospecha. Algunos dezían que sí, y otros, que no. Vista por los juezes esta variedad, inclinávanse a lo más piadoso y soltávanle. Después, siendo rey, a los ídolos que dixeron dél que no era ladrón, aunque le libraron de muerte, por mentirosos mandó derribar y destruir sus templos, y a los que le avían condenado, como a verdaderos honrava y ofrecía sacrificios. El mismo Amasis mandó que una vez en cada año los corregidores de cada ciudad juntassen todos los ciudadanos della y les preguntassen de qué bivían y, no dando buena razón, los ajusticiavan, la cual ley tomó después Solón déste y la dio a los lacedemonios. Dízelo Heródoto, libro segundo.

[3] El rey Antígono era tuerto. Diole gana de retratarse, como les da a algunos que no son reyes ni esperan serlo, y mandarán al criado o criada que, passando delante el retrato, inclinen la cabeça, lo cual sabe un poco a idolatría. Llamó, pues, Antígono a tres pintores, para que cada uno | hiziesse su retrato y escoger el más acertado, prometiéndoles premio si en él le davan gusto, y pena, desgustándole. Salió uno con su retrato y púsole dos ojos, y como él no tuviesse más de uno, desgustóle la mentira y castigóle. El otro le pintó de la manera que estava, falto del un ojo, y éste le desgustó más, viendo verdad tan clara en su daño. El tercero le pintó de lado, descubriendo el ojo sano y encubriendo el falto, de modo que la falta no se veía y el retrato estava verdadero, y a éste dio premio.

[4] Barbarroxa, rey de Argel, preciávase de guardar verdad, y al mercader que quería passar en su reino con sus mercadurías dávale un salvoconduto, y con él iva y bolvía seguro. Passava con esta seguridad un español y assaltáronle cossarios. Mostró el salvoconduto, que era una caxa de estuche. No hizieron caso, sino que le mataron y llevaron la ropa. Fue visto acaso el estuche en Argel y conociéronle. Mandó Barbarroxa prender a todos los cossarios que se hallaron en aquel hecho, y ahorcólos. El navío y mercaduría embió a España a los herederos de aquel mercader, diziendo que la mitad de Argel llorava su muerte, por ser muchos los que mandó ahorcar. Dízelo Ludovico Domenichi en su Historia varia.

[5] Del espejo se puede traer entre los exemplos de verdad, porque la dize siempre a todos. Cicerón, en el segundo libro De /(480v)/ Natura Deorum, dize que fue su inventor Esculapio, hijo de Apolo. Séneca, en el libro primero de sus Cuestiones , dize que se inventaron los espejos para que se conociesse el que se mirasse en él, y si era hermoso, evitasse el vicio que le torna feo, y si deforme, entendiesse que el remedio era darse a virtudes. El mancebo vería en él que tenía el tiempo para aprender, el viejo, para disponerse a la partida. Refiérelo Brusón. Lo cierto en lo que toca a los espejos es lo que dize Nicolao de Lira, que estando los hebreos captivos en Egipto, como mandasse el rey Faraón que matassen a to- dos | los varones que naciessen en aquel pueblo, oído por los hebreos el mandato y visto que se executava, absteníanse de llegar a sus mugeres por no ver tal lástima de sus hijos, y las hebreas, desseando ser madres, que siempre tuvieron este desseo por tener parte cada una en el Profeta y Messías que aquel pueblo esperava, adereçavan sus rostros por parecer bien a sus maridos, y començaron a usar de espejos, de que se haze mención en el capítulo treinta y ocho del Éxodo, sobre el cual lugar dize Nicolao de Lira lo que se ha tocado de los espejos y mugeres hebreas. |


El © de la versión electrónica corresponde a Parnaseo (http://parnaseo.uv.es/Lemir.htm). La edición electrónica ha sido realizada por José Arangües de la Universidad de Zaragoza (España) 18/9/1997. Por permiso especial está presente en la BEC.

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