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3. Las líneas maestras del tema de la familia en el documento

El documento de Santo Domingo le da un lugar preferencial al tema de la familia. Ligándolo a la defensa de la vida, ofrece una rica reflexión sobre los desafíos que afronta el matrimonio y la institución familiar, así como sobre el sentido cristiano de la misma dentro del gran marco de la Nueva Evangelización.

Acogiendo explícitamente las orientaciones del Papa Juan Pablo II se asociará el tema de la familia con el de la vida, reuniéndolos en la expresión: la familia es el santuario de la vida[22]. Esta expresión que trae los ecos del magisterio del Papa Juan Pablo II[23], y sintetiza maravillosamente bien tanto el sentido más profundo de la familia como su fundamento antropológico, será como el corazón del planteamiento que nos ofrece Santo Domingo.

Partiendo del hecho de que la familia es donde se «fragua el futuro de la humanidad», se la presenta como «frontera decisiva de la Nueva Evangelización»[24]. De un lado queda clara la importancia de la familia como la célula primera y básica de la sociedad, donde se deben formar hombres y mujeres para una sociedad más fraterna y solidaria, pues en ella, que es la «primera escuela»[25], se fundamenta el desarrollo integral de los pueblos. Pero por otro lado se destaca el origen divino de la familia, saliendo así al paso al relativismo que ha crecido en nuestros pueblos, que a menudo reduce la institución del matrimonio a un asunto de mera voluntad humana[26].

El matrimonio es presentado en el documento como una vocación, un llamado de Dios que encuentra su fundamento en el Señor Jesús, y que debe ser camino de santificación para los cónyuges. El corazón de esta vocación es el amor, de donde debe brotar la vida; este amor alcanzará su sentido pleno en la reconciliación con Dios-Amor, fuente de toda comunión. Así pues, «el hombre y la mujer, siendo imagen y semejanza de Dios[27], que es amor, son llamados a vivir en el matrimonio el misterio de la comunión y relación trinitaria»[28]. Es en el Señor Jesús, fundamento de la dignidad humana, donde encuentra el matrimonio su verdadera dimensión[29].

[22] Ver Santo Domingo, Mensaje, 40; Santo Domingo, 210 (título), 214 y 297.

[23] Ver Centesimus annus, 39; ver también Juan Pablo II, Discurso inaugural, Santo Domingo, 12/10/1992, 18.

[24] Santo Domingo, 210.

[25] Santo Domingo, 200. Ver también el n. 267.

[26] Ver Santo Domingo, 211.

[27] Ver Gén 1,27.

[28] Santo Domingo, 212.

[29] Ver Santo Domingo, 213.


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