<< >> Título Contenidos


Capitulo XXIX:
Escalon veinte y ocho, de la bienaventurada virtud de la oracion, y de la manera que en ella assiste el hombre ante de Dios.

Oracion, segun su condicion y naturaleza, es union del hombre con Dios; mas segun sus effectos y operaciones, oracion es guarda del mundo, renconciliacion de Dios, madre y hija de las lagrimas, perdón de los pecados, puente para passar las tentaciones, muro contra las tribulaciones, victoria de las batallas, obra de Angeles, mantenimiento de las substancias incorporeas, gusto del alegria advenidera, obra que no se acaba, mineral de virtudes, procuradora de las gracias, aprovechamiento invisible, mantenimiento del animo, lumbre del entendimiento, cuchillo de la desesperacion, argumento de la fé, destierro de la tristeza de los Monges, thesoro de los solitarios, diminucion de la ira, espejo del aprovechamiento, indicio de lamedida de las virtudes, declaracion de nuestro estado, revelacion de las cosas advenideras y significacion de la clemencia divina à los que perseveran llorando en ella. Todo esto se dice ser la oracion, porque para todas las cosas ayuda al hombre, pidiendo y alcanzando la charidad, y la devocion, y la gracia, las quales nos administran todas estas cosas.

La oracion (para aquellos que derechamente oran) es un espiritual juicio y tribunal de Dios, que precede el tribunal del juicio advenidero; porque alli el hombre se conosce, y se acusa, y se juzga para escusar el juicio y condenacion de Dios, segun el Apostol.

Levantandonos pues hermanos, oygamos esta grande ayudadora de todas las virtudes, que con alta voz llama y dice assi [227]: Venid à mí todos los que trabajais y estais cargados, que yo os esforzaré[228]. Tomad mi yugo sobre vosotros, y hallareis descanso para vuestras animas, y medicina para vuestras llagas; porque mi yugo es suave, y cura al hombre de grandes llagas.

Los que nos llegamos à hablar y assistir delante de nuestro Dios, no hagamos esto sin aparejo; porque mirandonos aquel longanimo y misericordioso Señor sin armas y sin vestidura digna de su real acatamiento, no mande à sus criados y ministros que atados de pies y manos nos destierren de su presencia[229], y nos den en rostro con la negligencia è interrupcion de nuestras oraciones.

Quando vas à presentarte ante la cara del Señor, procura llevar la vestidura de tu anima cosida con el hilo de aquella virtud que se llama olvido de las injurias; porque de otra manera nada ganarás con la oracion. Sea todo el hilo de la oracion sencillo, sin multiplicacion y elegancia de muchas palabras; pues con sola una se reconciliaron con Dios el publicano del Evangelio[230], y el hijo prodigo.

Uno es el estado de los que oran; pero en él ay mucha variedad y differencia de oraciones. Porque unos ay que assisten delante d eDios como delante de un amigo y señor familiar, ofresciendole oraciones y alabanzas, no tanto por su propia salud y quanto por la de otros; como hacia moysen. Otros ay que le piden mayores riquezas, y mayor gloria y confianza. Otros piden instantemente ser del todo librados del enemigo. Algunos ay que piden honras y dignidades; otros, perfecta paga de sus deudas; otros, ser librados de la carcel desta vida; otros desean tener que responder à las acusaciones y objeciones del divino juicio.

Ante todas las cosas pongamos en el primer lugar de nuestra oracion, que es la entrada de ella, un sincéro hacimiento de gracias; y en el segundo lugar suceda la confession y contricion, que salga del intimo affecto de nuestro corazon; y despues destas dos cosas signifiquemos nuestras necessidades à nuestro Rey, y hagamosle nuestras peticiones. Esta es una muy buena orden y manera de orar: la qual fue revelada por un Angel à uno de los Monges.

Si alguna vez te viste acusado delante del tribunal de algun juez visible, no tienes necessidad de otro exemplo para entender de la manera que has de estar en la oracion delante de Dios. Mas si nunca te viste en esto, ni tampoco viste à otros en este mismo auto, pon los ojos en los ruegos que hacen à los medicos los que han de ser cauterizados ò asserrados; para que de aqui aprendas la figura del an imo con que has de orar.

No uses de palabras adornadas y elegantes en la oracion; porque muchas veces las palabras de los niños pura y simplemente dichas, y casi tartamudeando, bastaron para aplacar à su Padre que está en los cielos. No trabajes por hablar demasiadas palabras en la oracion; porque no se distrayga tu espiritu, inquiriendo y buscando muchas cosas que decir. Una palabra del Publicano aplacó à Dios, y otra fiel palabra hizo salvo al ladron. Hablar mucho en la oracion, muchas veces fue occasion de hinchirse el anima de diversas imaginaciones de cosas, y de perder la atencion; mas hablar poco, ò una palabra en la oracion, suele recoger mas el espiritu.

Quando en alguna palabra de la oracion siente tu anima alguna suavidad y compunction, persevera en ella; porque entonces nuestro Angel ora juntamente con nosotros. No te llegues à la oracion confiado en tí mismo, aunque sea grande tu pureza; sino antes te llega con summa humildad: y assi recibirás mayor y mas segura confianza. Y aunque hayas subido hasta el postrer escalon de las virtudes, todavia pide humilmente perdon de los peccados; pues oyes clamar à S. Pablo, y decir[231]: Yo soy el primero de los peccadores. La sal y el aceyte suelen adobar los guisado; mas la castidad y las lagrimas levantan en alto à la oracion.

Si desterrares de tí la ira, y te vistieres de mansedumbre, no passará mucho tiempo sin que vengas à libertar tu an ima del cautiverio de sus passiones. Mientras no avemos alcanzado una fixa y estable manera de orar, somos semejantes à los que enseñan à andar à los niños, porque assi andamos poco y embarazadamente, como andan estos. Trabaja quanto pudieres por levantar tu espiritu à lo alto, y aun por sacarlo à veces de la inteligencia de las mismas palabras que vas diciendo, para suspenderlo en Dios, en quanto sea possible; y si por tu imperfection cayeres desto, trabaja por bolver al mismo hilo; porque propria es de nuestra anima esta miserable instabilidad: mas à Dios tambien es proprio hacerla estár fixa en solo él.

Y si en este exercicio peleares varonilmente sin cessar, presto vendrá en tí el que ponga cerco y terminos al mar de tus pensamientos, y le diga: Hasta aqui llegarás, y no passarás adelante. No es possible atar y tener preso el espiritu; mas quando sobreviene el Criador de los espiritus, todas las cosas obedescen. Si alguna vez tuviste ojos para mirar la magestad y resplandor del verdadero sol de justicia, poderle has hablar con el acatamiento y reverencia que se le debe: mas si nunca le miraste con estos ojos, cómo le hablarás desta manera?

El principio de la buena oracion es despedir el hombre de sí luego à la entrada todas las olas de pensamientos que alli se levantan, y con un solo secreto imperio del anima, que todo esto se sabe sacudir. El medio es estár todo el espiritu atento à las cosas que dice ò que piensa: mas el fin es transportarse y arrebatarse el hombre en Dios.

Una es el alegria de la oracion de los que viven en congregacion y obediencia, y otra la de los que oran en soledad; porque aquella por ventura no caresce algunas veces de imaginaciones y fantasías; mas esta toda está llena de humildad. si te exercitares y acostumbrares à traer el corazon recogido, y no dexarlo salir muy lexos de casa, muy cerca de tí estará quando te assentares à la mesa; mas si lo dexares andar cerrero y suelto por do quisiere, nunca lo podrás tener contigo. Aquel grande obrero, de grande y perfecta oracion, decia[232]: Quiero decir cinco palabras sentidas en la Iglesia, etc. Mas esto no conviene tanto à los principiantes: y por esto nosotros juntamente con la calidad, que es el estudio de la devocion, juntamos tambien la cantidad, que es la muchedumbre de las palabras, de que coo flacos tenemos necessidad: y por lo segundo venimos à lo primero. Decia un sancto varon: Haz oracion ferviente y limpia por aquel que la hace con corazon sucio, y derramado.

Por lo qual es de saber que una cosa es inmundicia en la oracion, y otra destierro, y otra hurto, y otra macula. Inmundicia es assitir delante de Dios, y rebolviendo en el corazon malos pensamientos. Destierro es ser alli el hombre preso y llevado à otra parte con cuidados inutiles. Hurgo es quando secretamente sin sentirlo nosotros se divierte y derrama nuestra atencion. Macula es qualquier impetu de passion que en aquel tiempo nos sobreviene; el qual amancilla nuestra oracion.

Quando hacemos nuestra oracion en compañia de otros, procuremos recoger nuestro corazon, y despertar interiormente nuestra devocion sin muestras exteriores. Mas si estamos solos, donde no ay occasion de alabanzas humanas, ni temor de los ojos de quien nos mira, aprovechemonos tambien de las figuras y gestos exteriores para ayudar à la devocion; como son herir los pechos, levantar los ojos al cielo, prostrarnos en tierra, estender los brazos en cruz, y otras cosas semejantes; porque muchas veces acaesce que el espiritu de los imperfectos se levanta con esto, y se conforma con los movimientos exteriores.

Todos los que desean alcanzar mercedes del Rey, y señaladamente los que piden remission de sus deudas, tienen necessidad de grande contricion y sentimiento de corazon. Si nos tenemos por presos en la carcel, oygamos al que dice à Pedro[233]: Cíñete la cinta de la obediencia, y descalzate los zapatos de tus propias voluntades, y desnudo y libre dellos ligate al Señor, pidiendole en tu corazon el cumplimiento de su sola voluntad; y él luego vendrá en tí, y tomará en su mano el governalle de tu anima para regirla. Y levantandote del amor del siglo, y de la corrupcion de los deleytes, despide de tí los cuidados superfluos, aparta las imaginaciones, y niega tu mismo cuerpo.

Porque no es otra cosa oracion, sino alienacion y apartamiento de todo este mundo visible è invisible; esto es, que con tanta atención te conviertas à Dios, que te olvides de todas las cosas. Por lo qual decía el Propheta[234]: Qué tengo yo que vér en el cielo, ni qué quise yo de tí sobre la tierra, sino allegarme siempre à tí por medio de la oración, y sin alguna distraction? Unos ay que desean riquezas, otros honras, otros otras cosas mortales y terrenas; mas à mí todo mi bien y mi deseo es allegarme à Dios, y poner en él la esperanza de mi tranquilidad, la qual él solo me puede dar.

La fé es ala de la oracion, sin la qual no puede volar al cielo. Los que estamos subjectos à diversas passiones y perturbaciones, hagamos instantemente oracion à Dios; porque todos los que assi la hicieron, llegaron à este puerto de la bienaventurada tranquilidad, despues de passado el golfo destas passiones y perturbaciones. Acordemonos de aquel juez del Evangelio, que aunque no temia à Dios como à Dios, mas importunado de la viuda, le hizo justicia[235]; y no menos lo hará aquel Juez soberano, si fuere importunado del anima que por el peccado quedó viuda; porque él le hará justicia del adversario de su cuerpo, y tambien de los otros, que son los malos espiritus.

Suele el Señor encender mas en amor à los hombres agradescidos, oyendo mas presto su oracion. Mas por el contrario dilata la peticion de los canes, que son los ingratos, para que por este medio atizando mas con la dilacion su hambre y su sed, los haga perseverar en su demanda. Porque costumbre es de los canes, si les dan luego el pan que piden, desamparar al que se lo dá, è irse con èl.

No digas despues de aver estado en oracion, que no aprovechaste nada: porque ya aprovechaste en estár alli. Porque qué cosa puede ser mas alta, que allegarse al Señor, y perseverar con él en esta unidad? No teme tanto el que está ya condenado, à la pena de su condenacion, quanto teme el estudioso amador de la oracion, quando assiste en ella ante la Magestad de Dios; porque no offenderá alli los ojos de aquel à quien se presenta. Por esto el que verdaderamente es sabio y entendido, con la memoria deste exemplo puede sacudir de sí en este tiempo de todo género de passion, de ira, de congoja, de derramamiento de corazon, de cansancio, de hastío, y de qualquier otra tentacion ò pensamiento desvariado.

Aparejate para la oracion con perpetua oracion, que es con traer siempre el corazon recogido y devoto: y desta manera entrarás luego en calor, comenzando à orar, y aprovecharás mucho en poco tiempo. Conoscí yo algunos que resplandescian en la virtud de la obediencia, y que procuraban con todas sus fuerzas traer siempre à Dios en su memoria; los quales corrian ligeramente el estudio de la oracion, donde muy presto recogian su espiritu, y derramaban de sí fuentes de lagrimas; porque ya estaban para esto aparejados por medio de la sancta obediencia.

Quando cantamos en el choro los psalmos en compañia de otros, suelen inquietarnos las imaginaciones mas que quando oramos en soledad; pero con todo esso aquella oracion es ayudada con el fervor y exemplo de los otros, y estotra muchas veces combatida con el vicio de la accidia.

La fidelidad del cavallero para con su capitan, se descubre en la guerra, mas la charidad del verdadero Monge para con Dios se conosce en la oracion, si está en ella como debe. De manera que la oracion es la que declara el estado y disposicion en que tu anima está. Por lo qual con mucha razon dicen los Theologos que ella es un verdadero espejo del Monge.

El que se ocupa en alguna obra, y no quiere desistir della llegado el tiempo de la oracion, no siendo obra de obligacion, entienda que padesce engaño del enemigo; porque la intencion suya es hurtarnos esta hora con los impedimentos y negocios de otra.

Quando alguno te pide que hagas oracion por él, no te escuses, aunque no ayas alcanzado la virtud de la oracion; porque muchas veces la fé y humildad del que pide, fue causa de salud al que oró. Assimismo no te ensobervezcas por aver sido de Dios oido quando oraste por otro: porque la fé de aquel has de creer que valió para con Dios.

Suelen los maestros pedir cada dia cuenta à los muchachos de lo que una vez les enseñaron; y Dios en cada oracion nos pide juntamente cuenta de la gracia que nos dió, para ver en qué la empleamos, y como la agradescemos. Por lo qual avemos de mirar solicitamente que algunas veces, quando mas atentamente oramos, los demonios nos tientan de ira: lo qual hacen por privarnos del fructo de la oracion.

En todos los exercicios de las virtudes, y señaladamente en el de la oracion, conviene exercitar4nos con grande vigilancia y atencion: y entonces el anima llega à orar desta manera, quando ha llegado ya à estar señora de la ira. No desconfies quando se dilatare el cumplimiento de tus peticiones; porque la hacienda que se ganó con muchas oraciones, con mucho tiempo, y con mucho trabajo, mas segura es y mas durable. El que ha llegado ya à poseer al Señor, no tiene tanto que hacer en disponerse para la devocion; porque el Spiritu Sancto ruega dentro dél con gemidos que no se pueden declarar[236]; porque él es el que lo hace orar desta manera. No admitas en la oracion visiones y figuras sensibles, porque no vengas à perder el sesso y salir de tí. Tiene virtud la oracion, que en ella misma se descubren grandes indicios de aver sido recibida y oida nuestra peticion: con la qual queda el hombre libre de muchas perplexidades y angustias.

Si eres amigo de la oracion, seaslo tambien de la misericordia; porque esta hará que seas misericordiosamente de Dios oido, pues tú tambien por él oiste al proximo. En la oracion reciben los monges aquel ciento por uno que el Señor prometio aun en este siglo[237], con la abundancia de los bienes que alli se dan; y despues recibirán la vida eterna. El fervor del Spiritu Sancto con que à veces el hombre es visitado, despierta la orcion, y despues que la ha despertado y llevado al cielo, él se queda en nuestra anima y se aposenta en ella.

Dicen algunos que es mejor la oracion que la memoria de la muerte; yo con todo esso alabo en una persona dos substancias, y assi tambien alabo en un mismo exercicio estas dos virtudes; puesto caso que la oracion, absolutamente hablando, sea mas excellente; porque se llega mas à Dios, hablando con él, y está mas cerca de la contemplacion, y por ella tambien se alcanzan muchas cosas que se piden; lo qual no tiene la memoria de la muerte, aunque para otras valga mucho.

El buen cavallo quanto mas entra en la carrera, mas hierve, y mas desea passar adelante. Por esta carrera entiendo el cantar de los psalmos, y por este cavallo el Monge que los canta; el qual mientras mas entre en esta espiritual carrera, mas se enciende en devocion, y mas desea passar adelante. Y este tal cavallo es el que desde lexos huele la guerra[238], y assi aparejandose con tiempo para ella, se hace inexpugnable al enemigo.

Cruel cosa es quitar el agua de la boca del que tiene sed; pero mas cruel cosa es apartarse de la oracion el anima quando ora con un grande affecto de compunction, y privarse deste tan dulce estado, tan digno de ser deseado antes que perfectamente se acabe esta oracion. Y por tanto nunca te apartes de la oracion hasta que veas perfectamente acabado por divina dispensacion el fuego y el agua que alli se te dió (que es el fervor de la charidad, y en el agua de la compunction) porque por ventura en toda la vida no hallarás otro lance tan aparejado para negociar el perdón de tud peccados, como este.

Muchas veces acaesce que el que ha comenzado à gustar de Dios en la oracion, pierde con una palabra lo que tenia en las manos, y ensucia su anima, y estando en la oracion no halla lo que desea como solia; y por esta palabra entiendo ò algun pensamiento desvariado que alli recogimos, ò por ventura alguna palabra de jactancia que despues de aquella hora hablamos. Una cosa es contemplar con el corazon las cosas celestiales y divinas, y otra es que el mismo corazon à manera de Príncipe, ò de Pontifice, haga officio de mirarse à sí, y examinar los animales que ha de offrescer à Dios en sacrificio (que son las passiones que ha de mortificar, y las obras de justicia que ha de hacer) para que se conozca à sí misma, y entienda todo lo que hace.

Algunos ay, como dice Gregorio Theologo, que viniendo sobre ellos el fuego del Spiritu Sancto, de tal manera los abrasa, que los purifica; porque aun no estaban bien purgados; mas otros ay à quien este divino fuego despues de purgados alumbra, segun la medida de su perfection; porque este mismo fuego unas veces es fuego que consume, y otras lumbre que alumbra. De donde nasce que algunos acabando su oracion, salen della como de un horno de fuego que los ha purgado; y assi sienten en su anima una manera de alivio, y descargo del peso de sus culpas: puesto caso que desto no se puede tener evidencia cierta. Mas otros ay que salen della llenos de luz, y vestidos de dos vestiduras: conviene saber, de alegria y de humildad.

Mas los que han orado, y no salen de la oracion con alguno destos affectos, pueden conjecturar de sí que han orado à manera de Judios, mas con el cuerpo que con el espiritu. Si el cuerpo llegandose à otro cuerpo contrario recibe dél alguna impression ò alteracion, cómo no la recibirá el que con manos innocentes se llega al sacratissimo cuerpo de Christo? Muy bien podemos contemplar por nosotros mismos à nuestro celestial y clementissimo Rey, conforme à la semejanza de algun Rey terrenal; el qual algunas veces por sí mismo, y otras por otras secretas maneras hace mercedes à los suyos, conforme à la calidad de la humildad que en nosotros se halla: segun la qual se reparten y comunican estos dones.

Assi como es abominable al Rey de la tierra el que estando delante dél, habla familiarmente con los enemigos dél; assi tambien lo es el que assistiendo delante de Dios en la oracion, abre por su voluntad la puerta à pensamientos sucios. Quando se llegare à tí este perverso can, hierelo con las armas espirituales; y si todavia perseverare ladrando desvergonzadamente, no cesses de herirle.

Pide mercedes à Dios por medio del llanto, busca por la obediencia, y llama por la longanimidad; porque el que desta manera pide, recibe; y el que assi busca, halla; y al que assi llama, le abren.

Si estando en oracion quieres rogar à Dios por alguna muger, mira que esto sea con tal recaudo y discrecion, que el demonio no te saltee de través, y te robe el corazon. Assimismo quando en la oracion lloras y acusas tus peccados, sea de tal manera que no tomes occasion con la representacion è imaginacion dellos para enlazarte en alguna passion. Quando se llega el tiempo de la oracion no has de tratar alli de los cuidados necessarios, ni de otros negocios peregrinos, aunque sean buenos, porque no te robe aquel ladron lo que es mejor, con esta occasion; sino cerrada la puerta à todas estas cosas, como dice el Señor, ora à tu padre en escondido [239].

El que trae continuamente el baculo de la oracion en la mano para sostenerse en él, no tropezará; y si le acaesciere tropezar, no caerá del todo; porque la oracion le ayudará à levantar; pues ella es la que piadosamente hace fuerza à Dios.

Quanta sea la autoridad de la oracion, entre otros argumentos no le es menor vér los impedimentos è imaginaciones que el demonio nos representa al tiempo que estamos cantando los psalmos en communidad: porque no haria esto aquel perverso enemigo, si no sintiesse el gran provecho que de aí nos viene. Tambien se conosce el fructo desta virtud con la victoria deste mismo enemigo, y de sus tentaciones; porque como dice el Propheta [240]: En esto, Señor, conoscí que me quisiste, en que no consentiste alegrarse mi enemigo sobre mí. En el tiempo e la batalla, dice el Psalmista[241]: Clamé, Señor, à tí con todo mi corazon; esto es, con mi cuerpo, y con mi anima, y con mi espiritu; porque donde estan estos dos postreros ayuntados, alli está el Señor en medio dellos.

Ni los exercicios corporales ni los espirituales igualmente convienen à todos, sino unos mas à unos, y otros à otros. De aqui nasce que unos se hallan mejor con cantar mas apriessa, y otros mas de espacio; porque los unos con uno se defienden del distrahimiento de los pensamientos, y los otros dicen que con esto guardan mejor la disciplina de la Religion.

Si continuamente hicieres oracion al Rey del cielo contra tus enemigos, tén esfuerzo y confianza; porque antes de mucho tiempo y trabajo ellos mismos de su propria voluntad se irán de tí; porque no querrán aquellos impuros y malos espiritus darte occasion y materia de tantas coronas con sus tentaciones; y demas desto, ellos huirán azotados con el azote de la oracion. Tén siempre fortissimo animo y constancia en este exercicio; y assi tendrá à Dios por maestro de tu oracion; porque él te enseñará como has de orar.

Nadie puede aprender con palabras à vér; porque esta es cosa que naturalmente se hace, y no se aprende. Y assi digo yo que nadie puede perfectamente aprender por doctrina de otro quanta sea la hermosura de la oracion; porque ella tiene en sí misma à Dios por maestro; el qual enseña al hombre la sabiduria, y dá oracion al que ora, y bendice los años y obras de los justos.

[227]Matt II

[228]Matt, ibi.

[229]Matt 22

[230]Luc 18, Luc 18

[231]Itim I

[232]Icor 14

[233]Act, 12

[234]Psal, 72

[235]Luc, 12

[236]Rom, 8

[237]Marc, 10

[238]Job, 39

[239] Matt. 6

[240] Psal. 40

[241] Psal. 118


<< >> Título Contenidos

La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE Multimedios. Derechos reservados (©) VE Multimedios™.

El texto en versión electrónica puede ser reproducido sin modificación alguna y manteniendo la integridad de su sentido, siempre que se mencione que ha sido realizado por VE Multimedios™.