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Capitulo XXV:
Escalon veinte y cinco, de la altissima humildad,
vencedora de todas las passiones.


El que con palabras sencibles pretende declarar la naturaleza, los efectos y propriedades admirables de la divina charidad, y de l sancta humildad, y de la bienaventurada castidad, y de la ilustracion y alumbramiento de Dios, y de su sancto temor, y de la seguridad y confinaza que los suyos tienen en él, y piensa que podrá por esta via dar entender la excellencia de las virtudes los que no las han gustado, paresceme que será semejante aquel que quisiesse con plabras y exemplos declarar el sabor de la miel los que nunca la gustaron: porque estos, aunque alcancen por este medio una manera de noticia especulativa de las cosas, no por esso tienen la practica ni la noticia affectiva, que es la que las aprueba y abraza, y la que hace nuestro proposito. Y assi el uno en vano trabajará, y no alcanzará lo que pretende, por mas cosas que diga del sabor de la miel; mas el otro será ignorante maestro de dosctrina, enseñará con el espiritu de vanagloria, usurpando el officio que no le pertenesce.

Avemos agora llegado riempo que nos es necessario tratar de un thesoro escondido es vasos de barro, en nuestros cuerpos, cuya condicion y calidad ni se puede conoscer ni explicar con palabras. Solo un titulo incomprenhensible tiene encima, el qual ha de dar grande y casi infinito trabajo que quisieren escudriñar con palabras lo que en él se comprehende. El titulo es este: Sancta Humildad. Todos los que son movidos por el espiritu de Dios se junten aqui, y entren con nosotros en este intellectual y sapientissimo Concilio, trayendo espiritualmente en sus manos las tablas de la sabiduia escriptas por mano de Dios, para que con ellas nos ayuden entender este secreto. Ayuntados pues desta manera, y hecha diligente inquisicion, examinemos la virtud deste venerable titulo.

Y comenzando dar las diffinicones dél, uno decia que esta virtud era olvido atentisimo de todos los bienes que uviessemos hecho: otro decia que tenerse el hombre por el mas baxo de todos, y por el mayor peccador: otro decia que era conoscimiento del anima, mediante el qual vé el hombre su flaqueza, enfermedad y miseria: otro decia que era adelantarse a pedir perdón al proximo, y aplacar su ira, aunque uviesse sido el que le aplaca el agraviado: otro decia que era conoscimiento de la gracia y misericordia de Dios: otro decia que era sufrimiento del animo contrito, y negacion de la propia voluntad.

Pues como oyese yo todas estas cosas, comencé dentro de mí mismo examinar con mucha diligencia y vigilancia la doctrina de estos bienaventurados Padres, y no la pude entender por solo lo que oí: por lo qual yo la postre de todos, como el perro que recoge las migajas de ka mesa destos bestisimos u sanctissimos padres, queriendo dar la diffinicion desta singular virtud, dixe assi: Humildad es una gracia del alma que no tiene nombre sino solo en aquellos que han tenido experiencia della. Humildad es dón de Dios, y un nombre ineffable de sus riquezas: porque lo que Dios dá quien dá humildad, como no se puede comprehender, assi no se puede hablar. Aprenhended (dice el Señor)[160] no de Angel, no de hombres, no de libro, sino de mí; esto es, de mi enseñanza de mi luz, y de las operaciones interiores que yo obro en vuestras animas morando en ellas: de aqui aprehended que soy humilde, manso en el corazon y en las palabras, y en el sentido, y hallareis descanso de batallas, y alivio de la guerra de vuestros pensamientos.

Esta virtud tiene diversos grados, y assi tiene diversos effectos y fructos que corresponden ellos. Por donde assi como un parescer tiene la misma vid en invierno, y otro en el verano, y otro en el estío; asii una manera de humildad es la de los que comienzan (que están casi como en el frio del invierno) y otra la de los que aprovechan (que son como el florido verano) y otra de los perfectos (que son como el estío caluroso) que está en el fervor y consumacion de la virtudes; puesto caso que todos esto grados viene para en una misma alegria y fructo de virtud; assi tiene cada uno dellos sus propias señales por donde se conoscen.

Porque cuando comienza florecer en nosotros el racino desta sancta vid, luego comenzamos desterrar de nuestra anima toda ira y furor, y escupir y desechar toda la fama y honra del mundo; puesto caso que esto no se haga sin algun dolor y trabajo, por ser principios.

Mas despues que esta nobilissima virtud comienza à crecer en nuestro animo en la edad espiritual, luego venimos à desestimar y tener en nada todos los bienes que hacemos, y pensamos que cada día acrescentamos la carga de nuestras deudas con culpas secretas que nosotros mismos ignoramos. Porque dado caso que no todas nuestras obras sean culpables (porque algunas son meritorias y loables) pero muchas otras van acompañadas de muchas negligencias, y todas son baxas para lo que Dios meresce: y por tales conviene que tenga las suyas en el humilde siervo de Dios. Y demás desto sospecha este tal que la abundancia de los dones celestiales que ha recibido, le han de ser materia de mayor castigo y tormento: porque piensa que ni los agradesce como ellos merescen, ni usa dellos como debe. Y con esta consideracion queda el anima entera y humilde enmedio de todos estos dones celestiales: porque se encierra seguramente dentro de la clausura y consideracion de la pequeñez, oyendo solamente el ruido y la grita de los ladrones, y permanesciendo segura y libre de todos ellos; porque el conoscimiento desta pequeñéz es un castillo inaccessible à todos estos enemigos.

Diximos brevemente de las flores y fructos desta virtud, que es de los effectos del primero y segundo grado de la humildad. Mas qual sea el perfecto premio y fructo desta sagrada vid, preguntadlo al Señor los que sois sus domesticos y familiares. De la cantidad desta virtud ( que es hasta donde puede crescer) no lo podré decir. Pues de la calidad della ( que es de su dignidad y efficacia) muy mas imposible es decir. Y por tanto hablemos de las propiedades y naturaleza della, assi como al principio comenzamos.

La perfecta penitencia y el llanto ( con que todas las maculas del anima se lavan) y la sanctissima humildad tanto difieren entre sí, como el pan difiere de la harina. Porque primeramente el corazon es quebrantado y molido por la virtud de la contricion y penitencia efficáz, y mediante el agua del perfecto llanto este corazon quebrantado y molido se amassa y mezcla ( assi como la harina con el agua) y despues cocido con el fuego del Señor se endurece, y resulta hecho de pan de la sanctissima humildad, libre ya de toda levadura, y de todo fausto y hinchazon. De donde viene à juntarse en una virtud esta sancta cadena, compuesta de tres eslabones ( ò por mejor decir) no cadena, sino arco del cielo, que resplandesce con sus colores; y assi este sagrado ternario tiene sus propiedades, y lo que es señal de la una, es tambien señal para conoscer la otra. Y porque esto está brevemente dicho, procuraré confirmarlo con autoridades y exemplos.

La primera y principal propriedad que tiene este honestissimo admirable ternario, es un muy suavissimo y muy alegre sufrimiento de ignominias: las quales el anima abraza y espera levantadas las manos en alto, para amansar con ellas sus passiones, y consumir el orin de sus peccados. La segunda propriedad es victoria de toda ira, y con esto templanza en comer y beber, y en todos los otros deleytes; porque no se derrame por una parte lo que se recoge por otra, ni busque el hombre este genero de deleytes y consuelos para passar aquellos trabajos.

El tercero y perfectissimo grado es una infidelidad fiel ( esto es, que no se fie el hombre demasiadamente de sus merescimientos) y continuo deseo de ser enseñado y amonestado de los otros. El fin de la ley de los Prophetas es Christo[161], para justicia de todos los creyentes; mas el fin de todas las passiones desordenadas es la vanagloria y la sobervia de los malos, quando llega à gloriarse del mal que hicieron: de las quales passiones, como sea matadora esta cierva espiritual, que es la humildad, assi guarda sano y salvo su amador de todo veneno mortal. Porque donde parescerá alli en veneno de la hypocresia? donde la ponzoña de la traycion? donde alguna serpiente que quiera alli hacer su nido, la qual no sea luego echada fuera de la cueva del corazon, y desenterrada y muerta?

Donde está este sancto ternario, que es esta penitencia llorosa y humilde, no ay odio, no apariencia de contradiction, no rastro de desobediencia, si no fuere en las cosas que son contra la fidelidad que se debe à Dios; porque entonces no es razon de obedescer à la infidelidad. El que como esposo está unido y casado con esta esposa, luego se hace manso, agradable, misericordioso, facil para la compunction, y sobre todas las cosas quieto, sereno, obediente, sufridor de freno, alegre velador, y en nada perezoso. Y qué es menester proseguir tantas cosas? Este tal será bienaventurado con una tranquilidad de animo que tendrá: porque el Señor se acordó de nosotros en nuestra humildad, y nos libró de todos nuestros enemigos[162]. El Monge humilde no querrá inquirir curiosamente los secretos escondidos; mas el sobervio, hasta de los juicios de Dios quiere disputar.

Una vez los demonios aparescieron visiblemente à un muy discreto y religiosissimo Padre, diciendole que era bienaventurado. A los quales él respondió sapientissimamente, diciendo: Ninguna cosa ganais con esta tentacion; porque si dexais de alabarme, y os vays vencidos, ganaré con la victoria desta batalla; y si todavia porfiais en alabarme, quanto vosotros mas me alabaredes, tanto yo mas conoceré quan lexos estoy dessas alabanzas, y con esto me abatiré. Por tanto os id, y asi quedaré engrandescido: ò sino quereis iros, darmeheis materia de alcanzar mayor humildad. Entonces ellos, heridos con el golpe desta palabra, como con una espada de dos filos, desaparescieron y fueronse.

Mira no sea tu anima como canal de agua, que à tiempos corre, y à tiempos está vacía, agotandose con el calor de la sobervia y de la vanagloria; mas antes sea fuente perpetua de una bienaventurada tranquilidad: la qual produzca de sí al rio de la pobreza de espíritu, menosprecio del mundo. Acuerdate hermano que los valles multiplican en sí el trigo y fructo espiritual; y valle es el anima humilde, que permanesce sin mudarse y sin arrogancia entre los montes de la sobervia. No dice la Escriptura: ayuné, velé, y dormí en el suelo; humilléme, y libróme el Señor[163].

La penitencia nos resuscita de muerte à vida; el llanto llama à la puerta del cielo; mas la sancta humildad lo abre. à la puerta del cielo; mas la sancta humildad lo abre. Yo adoro la Trinidad en unidad, y la unidad en Trinidad; y assi reverencio estas tres virtudes, imitadoras deste venerable mysterio, siendo una cosa en la gracia, y differentes entre sí. El sol alumbra todas las cosas que se ven; y la humildad fortalece y conserva todas las cosas bien ordenadas. Si faltare el sol, todas las cosas estarán llenas de tinieblas; y si altare ela humildad todas serán hediondas y vanas. Un lugar ay en el mundo que una vez vió el sol, que fue el suelo del mar Bermejo; y muchas veces acaesció que un solo pensamiento pariesse la virtud de la humildad. Un solo dia uvo en que todo el mundo se alegró, que fué el dia de la Ressurrection de Christo; y esta es una virtud que los demonios no pueden imitar.

Una cosa es ensobervecerse, y otra no ensobervecerse, y otra humillarse. El que hace lo primero, juzga todas las cosas: el que lo segundo no juzga à nadie: el tercero, siendo innocente, siempre juzga y condena à sí mismo. Una cosa es ser humilde, y otra trabajar por ser humilde, y otra alabar à los humildes. Lo primero es de los perfectos: lo segundo de los verdaderos obedientes; mas lo otro es comun de verdaderos fieles.

El que es humilde de corazon, no recibe daño con las palabras ni alabanzas de nadie; porque la puerta no descubre el thesoro que no está en casa. El cavallo que está solo, algunas veces parece que corre ligeramente; mas quando corre en compañía de otros que le hacen ventaja, entonces se vee claro que no era tan ligero como parecia; lo mismo acaesce al Religioso quando está solo, ò quando está en compañía de otros que le hacen ventaja; porque comun cosa es pensar de sí mucho el que con ninguno se compara. Argumento es y principio de sanctidad, no gloriarse el hombre con los ojos de naturaleza; mas el que se gloría en ellos, mientras padesciere este hedor, no sentirá el olor deste preciosissimo unguento.

Dice esta sancta virtud: El que está enamorado de mí, y casado conmigo, no reprehenderá, no juzgará, no deseará mandar, no engañará à nadie con palabras sophisticas y dobladas; le pone ley, como tampoco se pone al justo; porque no se llama yugo y carga de ley lo que se hace de pura voluntad.

Una vez los demonios malvados comenzaron à sembrar ciertas alabanzas en el corazon de un fortissimo cavallero de Christo que corria à esta virtud: mas él movido por inspiracion de Dios, halló un brevissimo atajo para vencer la malicia destos espiritus perversos; y para esto escribió en la pared de su celda los nombres de algunas altissimas virtudes: conviene à saber, de la perfecta charidad, de la angelica humildad, de la limpissima oracion, de la incorruptible castidad, y assi de las otras virtudes. Pues quando aquellos malos pensamientos comenzaban à levantarle, respondia él à los demonios: Vamos à la prueba desto. Y viniendo, leía todos aquellos titulos, y decia à sí mismo: Despues que uvieres alcanzado todas estas virtudes, verás aun quan lexos estás de Dios; porque despues de todo esto hecho, no eres mas que siervo inutil, que hiciste lo que eres obligado à hacer. Pues si entonces no serias mas, agora qué serás.

Prosigue esta materia, declarando qué cosa sea humildad.

Qual sea la substancia y la naturaleza deste sol tan claro, que es la humildad, no somos bastantes para decirlo; mas por los effectos y propiedades della podremos en alguna manera conoscer su substancia. Humildad es una sombra y proteccion de Dios, la qual hace que no tengamos ojos para ver nuestras buenas obras. Humildad es un abysmo de vileza, la qual quanto es de su parte hace al hombre inexpunable à todos los ladrones. Humildad es torre de fortaleza contra el impetu de los enemigos; contra la qual no será poderoso el hijo, ò por mejor decir, el pensamiento de la maldad; y ella derriba ante sí todos sus contrarios, y hará bolver las espaldas à todos sus enemigos.

Tiene tambien en su animo este magnifico poseedor otras propiedades fuera destas; porque estas (fuera una dellas, que es un profundissimo en lo intimo del corazon) son argumentos è indicios de riquezas espirituales à quien quiera que las vee; porque aquella interior no se puede ver. Y conoscerás (sefun la manera que esto se puede conoscer) si tienes esta sancta substancia dentro de tí mismo, en la muchedumbre de una ineffable luz, y en un amor increible de la oracion que te acompañará. Porque á los humildes se da muy copiosa gracia, por la qual son grandemente incitados á hacer oracion: en la qual reciben maravillosa luz. Y antes destas virtudes se le da al hombre un corazon inocente, y muy ageno de acusar y de indignarse contra los deffectos de otros. Assimismo procede desta grande substancia un grande odio de todo genero de vanagloria. Y el que profundamente se conosce y se desprecia, ya ha sembrado en la tierra la simiente desta virtud; porque no puede ser que florezca y nazca la humildad, si desta manera no se siembra. El que conosce à sí mismo, ya ha alcanzado una intima señal del temor de Dios: por el qual caminando diligentemente, llegará à la puerta de la charidad.

La humildad es puerta del cielo, la qual hace entrar en él à todos sus amadores y devotos. Desta pienso que dixo el Señor[164] que entrará y saldrá desta vida sin temor, y hallará pasto y verdura en el paraiso. Todos los que quieren entrar por otra puerta con figura sola y apariencia de verdadera humildad, ladrones son y robadores de su propria vida. Nunca dexemos de examinarnos è inquirir nuestras faltas, si deseamos de verdad conoscernos. Y si de todo corazon tenemos siempre al proximo por mejor que nosotros, justa es para con nosotros la divina misericordia. Impossible es que de la nieve salga llama; pero mas impossible es alcanzar humanidad el que busca gloria de los hombres.

Muchos somos los que nos llamamos pecadores, y por ventura assi lo pensamos: mas con todo esto el tiempo de la injuria y de la ignominia declara qual sea nuestro corazon. El que se da priessa por llegar à este quietissimo estado, nunca desista de examinar y mirar atentamente sus costumbres, sus palabras, sus intenciones, sus opiniones, sus preguntas, sus industrias, sus ordenaciones, sus intentos, sus reglas, su instituto de la vida, sus deseos, y sus oraciones, ordenando y enderezando todas estas cosas para alcanzar lo que desea, hasta que ayudandose de Dios y destos documentos de humildad, venga à librar la navecica de su anima del bravissimo y tempestuosidad pielago de la sobervia; porque el que desta quedare libre, facilmente como aquel publicano[165], satisfará por todos sus peccados.

Algunos ha habido que despues de bueltos à Dios y perdonados de sus peccados, los hicieron materia perpetua de humildad, dando bofetadas con ellos à su anima quando se les quería ensobervecer. Otros ay que considerando la passion de Christo, y conosciendo por esto quan deudores le eran, se humillaban de corazon. Otros tambien se humillan y se tienen por vilissimos con la consideracion de los deffectos en que caen à cada passo. Otros hicieron muy familiar à sí mismos esta madre de las gracias, poniendo los ojos en las tentaciones, y enfermedades, y caídas que cada dia le succeden. Ha havido tambien otros (y no sabré decir si agora tambien los ay) los quales tomaron por motivo para humillarse los mismos dones y beneficios de Dios (con que otros se envanescen) aunque uviesen aprovechado mucho con ellos; teniendose por indignos destas riquezas, y creyendo que con esto crescia mas la obligacion de sus deudas. Esta es pues la verdadera humildad, esta la bienaventuranza, este el perfecto y consumado premio de los trabajos que en esta vida se passan por ella.

Quando oyeres ò vieres alguno que en pocos años alcanzó aquella altissima tranquilidad y paz del corazon (señora de todas las passiones) piensa que no fuere otro el camino que el desta bienaventurada virtud, por donde caminó. Sagrado carro de dos ruedas es la charidad y la humildad; aquella ensalza, y esta conserva à los que están assi ensalzados, para que no caygan.

Una cosa es la contricion, y otra el conoscimiento, y otra la humildad. La contricion nasce de la caída; porque el que cae peccando, quebranta su corazon arrepintiendose, y assiste con verguenza en la oracion delante de Dios, aunque no sin confianza; y assi quebrantando y maltratado, sustentase con este baculo de la esperanza, y con èl ojea y echa de sí el can de la desesperacion. Conoscimiento es una verdadera y segura comprehension de su propria medida y pequeñéz, y una perpetua memoria aun de los peccados mas livianos. Humildad es doctrina espiritual de Christo escondida espiritualmente en lo intimo de nuestra anima por aquellos que son merescedores desta virtud.

El que dice que ha ya sentido la fragancia y suavidad desta virtud, y con todo esso se altera y mueve su corazon quando es alabado, +o entiende de la fuerza de las palabras que le dicen, y es tocado ( aunque sea poco) con el humo de las alabanzas; este tal no se engañe; porque aun le falta algo para llegar à la cumbre desta virtud. Oí á uno que con todo el affecto de su animo decia[166]: No á nosotros Señor; no á nosotros, sino à tu sancyo nombre se dé gloria. Porque sabia este muy bien, que no era cosa facil guardar la naturaleza entera y libre desta vanidad. De tí, Señor, sea la alabanza en la Iglesia grande[167], que es, en el tiempo advenidero; porque antes que este venga,no la puedo oir sin algun peligro.

Si este es el fin y el modo de la mayor sobervia, fingir las virtudes que el hombre no tiene, por alcanzar honra; paresce que tambien sera argumento de altissima humildad, representar en casos algunas faltas que el hombre no tenga, por ser tenido en menos cuenta. De lo qual tenemos exemplo en aquel bienventurado padre Simeon; el qual oyendo que el adelantado de la Provincia venia à visitarlo como a varon famoso y sancto, tomo en las manos un pedazo de pan y queso, y assentado a la puerta de su celda comenzó à comer de aquello à manera de tonto; y visto esto el Adelantado, lo despreció y no hizo caso dél. Y lo mismo hizo otro sancto varon, que despojandose de su vestidura anduvo desnudo por toda la ciudad sin ninguna manera de concupiscencia, porque él era castissimo.

Estos tales no temen ni hacen caso del decir de los hombres, porque ya han alcanzado por medio de la oracion tal virtud de Dios, que con estas cosas espiritualmente ediffiquen á todos y les satisfagan. Mas el que tiene cuenta con esto, no ha alcanzado lo segundo, que es esta maravillosa efficacia de oracion, porque quando Dios está tan aparejado para oirnos, seguramente podemos hacer esto, considerando que es mejor entristecer à los hombres que a Dios porque huelgase él quando vee que corremos alegremente á las ignominias,por acabar de vencer y poner debaxo de los pies esta vanissima presumpcion. Y la perfecta peregrinacion, que es menosprecio de todas las cosas perecederas, es la que acomete todas estas empresas tan grandes, por alcanzar victoria de vanidad; porque de grandes varones es consentir en ser desestimados y escarnecidos de los suyos.

Y no te debe perturbar la grandeza destas cosas sobredichas: porque ninguno puede subitamente subir de un tronco todos los pasos desta escalera espiritual. Verdad es que algunos hechos notables uvo en los sanctos (obrados por especial instincto de Spiritu Sancto) los quales son mas de maravillar que de imitar; como fueron estos y otros tales; para los quales no todos tienen licencia, si no tuvieren el mismo espiritu que tuvieron ellos.

En esto conoscerán todos que somos discipulos de Dios, no porque los demonios nos obedecen, sino porque nuestros nombres estñan escriptos en el cielo de la humildad. Quando las ramas de los cedros están esteriles y sin fructo, naturalmente suben derechas à lo alto; mas quando se inclinan ácia la tierra, suelen cargarse de fructo. Bien sabe lo que significa esto el que atentamete lo considera; pues lo mismo espiritualmente acesce en nuestras animas, que quanto mas esteriles, tanto mas se envanescen y levantan en alto; y quanto mas se humillan y abaxan, tanto mas suelen fructificar.

De tres grados de humildad, y de otras cosas que pertenescen a esta virtud.

Tiene esta sancta virutd sus escalones y grados con que sube à Dios; y conforme à estos dá diversos fructos, uno como de treinta , y otro como de sesenta, y otro como de ciento[168]. A este postrer grado han llegado los que alcanzaron la bienaventurada tranquilidad, señora de todas las passiones. En el segundo están los fuertes cavalleros de Christo que varonilmente pelean y trabajan por la virtud; mas al primero todos pueden llegar.

El que verdaderamente conosce a sí mismo, nunca será engañado para que quiera acometer mayores cosas de lo que pueda; sino fixará el pie seguramente en este bienaventurado ternario de la humildad, que diximos. Las aves pequeñas temen al gavilan; y los amadores de la humildad el sonido de la contradiction; esto es la voz de la desobediencia. Muchos se salvaron sin gracia de prophecía, y de ciencia, y de revelaciones, y de milagros, y de prodigios; mas sin humildad ninguno jamás entró en el thalmo del cielo: y esta virtud es fiel guarda de aquellos dones: mas aquellos dones algunas veces fueron occasion de matar esta virtud en los que no etaban bien fundados en ella. Tambien fue maravillosa dispensacion de Dios para los que no se querian humillar, que nadie consociese mas claro sus llagas que el ojo de su propio vecino, el qual no se engaña con amor propio, como se puede engañar en las que la tiene. De donde se sigue que nadie debe agradescer esta virtud del conoscimiento de sí mismo, sino à Dios, y al proximo que le desengañó.

El que es de corazón humilde, siempre tiene por sospechosa y engañadora su propia voluntad, y por tal la aborresce, y en sus oraciones, ayudandose de una fé firmissima, suele aprehender de Dios lo que conviene, y obedescer à esto promptamente, y à la voz de sus mayores, no poniendo los ojos en los defectos dellos, sino entregando à Dios con grandissima confianza el cuidado de sí mismo; el qual (qando fue menester) por medio de una asna enseñó lo que era necessario y convenia[169]. Este sancto obrero, aunque haga y diga y piense todas las cosas conforme à la voluntad de Dios, ni aun con todo esto se acaba de fiar de sí mismo. Porque el verdadero humilde tiene por grande carga y azote aver de creer à só mismo; como por el contrario el sobervio aver de creer à otro, y seguir el parescer ageno.

De Angeles es nunca desvarrar en pecado; porque assi oí à un Angel de la tierra, que decia[170]: No me acusa mi consciencia; mas no por essi me tengo por justo; porque el Señor es el que me ha dejuzgar. Por lo qual siempre conviene que nos reprehendamos y acusemos, para que con esta vileza voluntaria despidamos y lavemos las culpas no voluntarias que agora nos desagradan, aunque no desagradaron quando se hacian. Porque si de otra manera lo hicieremos, à la hora de la muerte será rigurosamente juzgado el que aqui no se juzgó.

El que pide à Dios menos de lo que merece, alcanzará mas de lo que meresce; como le acaesció à aqule publicano, que pidiendo perdon alcanzó justicia[171]; y como paresce en aquel sancto ladron, que pidiendo memoia de sí en el Reyno, alcanzó el mismo Reyno[172]. No puede ser visto el fuego; y assi no se ha de ver perfecta y sincera humildad ninguna cosa material (conviene saber) ninguna afficion terrena y sensual; lo que no acaesce quando voluntariamente peccamos; porque esto es señal de no estar estár del todo purificada la humildad.

Sabiendo el Señor que con la figura y habito exterior del cuerpo se representaba la virtud y disposicion del anima, ciñendose de un lienzo, nos representó un dechado y exemplo de los exercicios desta virtud. Porque el anima se conforma con los exercicios que hace de fuera; y lo que obra exteriormente, esso mismo concibe interiormente. De donde se infiere que las obras y figuras exteriores de la humildad acrescienten y exiten la virtud interior de la humildad. El principado de los Angeles fue à uno dellos materia y occasion de sobervia: aunque no lo avia él recibido para ensobervecerse con él. Una manera de corazon tiene el que está assentado en el trono, y otra el que está en el muladar; y por esso poe ventura aquel grande y pacientissimo justo estaba fuera de la ciudad assentado en el estiercol[173] ; porque entonces como hombre que habia alcanzado una perfectissima humildad, decia[174]: Consumido estoy y enflaquecido, y comparado con el lodo y con la ceniza.

Hallo que Manassés fue uno de los hombres que mas peccaron en este mundo (pues profanó el Templo de Dios con el de los idolos, è hinchió à Hierusalem de sangre de innocentes)[175] por el qual si todo el mundo ayunara, no pudiera satisfacer dignamente por sus deudas; y con todo esso pudo la humildad curar males tan incurables. Assi dice David[176]: Porque si tu, Señor, quisiesses sacrificio, ofrecertelo hia; pero no te alegrarás con sacrificios. Sacrificio es à Dios el espiritu atribulado; el corazon contriro y humillado, Señor, nolo despreciarás. Esta bienaventurada humildad con decir por boca de David[177]: Pequé al Señor, aviendo hecho un adulterio y homicidio, meresció oir: Quitado ha el Señor de tí tu peccado.

Sentencia es de aquellos Padres, dignos de eterna memoria, que los trabajos y exercicios de virtud corporales son camino para alcanzar la humildad. Yo añado à esto la obediencia y la rectitud del corazon; porque estas dos virtudes naturalmente contradicen à la hinchazon de la sobervia. Si la sobervia hizo demonios de Angeles, tambien la humildad podrá hacer Angeles de demonios. Por tanto los que están caidos, no desmayen, si trabajan por levantarse. Demonos priesa, y trabajemos con todas nuestras fuerzas por subir à la cumbre desta virtud, ò à lo menos à subir sobre sus hombros. Y si aun esto nos impide nuestra pereza, nonos dexemos caer de sus brazos: porque el que dessos cayere, no alcanzará premio eterno.

Los niervos y caminos por do se alcanza esta virtud, no son hacer milagros, sino la desnudéz de todas las cosas, y la peregrinacion del anima, que es menosprecio cordial de todas ellas, y el encubrir cautamente nuestra sabiduria, y el hablar con simplicidad y sin artificio, y dar limosna y dissimulacion de la nobleza, y el destierro de la vana confianza, y el silencio y freno de la lengua. Porque nunguna cosa ha avido entre las exteriores, que assi aya podido algunas veces humillar el anima, como el estado de la pobreza, y el vivir baxamente como un pobre mendígo. Porque entonces se declara nuestra philosophia y sabiduría, y nuestro amor para con Dios, quando pudiendo ser grandes, huímos castissimamente la grandeza.

Si algunas veces te armares contra algun vicio, aprovechate señaladamente para esto de la compañia y socorro de la humildad, y con ella vencerás: con ella andarás sobre las serpientes y basiliscos, y hollarás al leon y dragon[178], que es el peccado, y la desesperacion y el demonio, y el dragon deste cuerpo venenoso. La humildad es un celestial instrumento, el qual es poderoso para levantar el animi del abismo de los peccados hasta el cielo.

Como un Religioso pusiesse una vez los ojos de su corazon en la hermosura desta virtud, estando atonito y maravillado de verla, rogabale tuviesse por bien decirle el nombre del padre que la avia engendrado. Al qual ella sonriendose, con un semblante sereno, y con un rostro claro y resplandeciente: cómo (dixo) quieres saber qual sea el nombre de mi padre, pues mi padre no tiene nombre? No te diré esso hasta que posseas à Dios.

[160]Matth. 11

[161]Rom. 10

[162]Psalm. 135

[163]Psalm. 114

[164]Joann. 10

[165]Luc. 18

[166]Psalm. 113

[167]Psalm. 21

[168]Matth. 13

[169]Num. 22

[170]1 Cor. 4

[171]Luc. 18

[172]Luc. 23

[173]Job. 2

[174]Job. 30

[175]4 Reg. 21; 2 Paralip. 33

[176]Psalm. 50

[177]2 Reg. 12

[178]Psalm. 90


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